El Despertar del Hombre
Alex Akimoto


Este libro dividir tu vida en un "antes" y un "despus"  especialmente si tienes una situacin familiar complicada.

El autor habla sin rodeos de cmo la sociedad ha convertido a los hombres en esclavos de sus instintos, y a las mujeres en v?ctimas de ilusiones. No es solo cr?tica, es una gu?a prctica basada en historias reales que han llegado al alma de cientos de lectores.

Aprenders: por qu ms del 80% de los divorcios los inician las mujeres; cmo reconocer a una mujer promiscua antes del matrimonio; qu hacer si has perdido hijos y bienes; cmo mantener el v?nculo con tu hijo cuando su madre lo pone en tu contra; por qu el hombre es Esp?ritu y la mujer es Alma.

El libro est escrito con dureza, honestidad y sin correccin pol?tica. Ofrece herramientas para salir del infierno y advierte a quienes estn a punto de entrar. Tras leerlo, o despertars, o te convencers de que te conviene seguir durmiendo.

?Que la fuerza nos acompa?e!





El Despertar del Hombre








El Despertar del Hombre

DEDICATORIA

Este libro lo dedico a mis hijos  vivos, reales, aquellos por quienes segu? respirando cuando el mundo se derrumbaba.

Y a todos los hombres que a?n no se han rendido. Que sienten que su vida no es suya. Que pierden hijos, bienes, fe y a s? mismos, pero siguen adelante. Que quieren despertar, pero no saben cmo.

No estn solos. Ustedes son el Esp?ritu. Y su hora a?n no ha llegado.

Levntense.

EP?GRAFE

El hombre es el Esp?ritu. La mujer es el Alma. Todo lo que destruye el Esp?ritu, mata tambin el Alma. Todo lo que eleva el Esp?ritu, salva tambin el Alma.

Y tambin:

Nadie puede hacerte da?o sin tu consentimiento.  Eleanor Roosevelt

Y, como conclusin:

Vnzanse a ustedes mismos, y todo el universo les pertenecer.  Vivekananda

PREFACIO DEL AUTOR

Estimado lector.

No soy escritor. Soy un hombre que ha atravesado el infierno, que ha visto el sufrimiento de los ni?os, la traicin de las mujeres, la hipocres?a de los tribunales y la indiferencia del Estado. Perd? bienes, dinero, salud y arriesgu lo ms valioso que tengo  mi vida, destinada y consagrada a mis hijos y a m? mismo. Durante a?os luch por el derecho a estar con mis hijos y el derecho a vivir. Y sobreviv?. Pero no gracias a alguien  sino a pesar de todo.

No planeaba publicar este libro. Estuvo guardado en mi despacho casi 20 a?os. Mis amigos me convencieron para mostrarlo al mundo, porque vieron en l la verdad que muchos temen decir en voz alta. La verdad de que el hombre es el Esp?ritu, y la mujer es el Alma. De que la moral en la familia comienza con el hombre, porque es la demanda la que genera la oferta. De que un ni?o nacido de una ramera est condenado al sufrimiento, porque ella lo privar de una familia plena y le mostrar el lado ms srdido de la vida  el de la sodom?a y la inmundicia, encubiertos con mentiras sobre su cuidado, su calor maternal y su moralidad humana.

En este libro encontrarn historias reales: las m?as, las de mis amigos, las de mis conocidos. Todos los nombres han sido cambiados, pero cada situacin es real. Las he analizado en detalle, he mostrado los mecanismos de manipulacin, he se?alado los errores que nosotros, los hombres, cometemos una y otra vez, y he dado herramientas concretas para salir de la crisis.

No pretendo ser agradable. No busco la aprobacin de feministas ni de activistas sociales. Mi objetivo es despertar al hombre que a?n no se ha perdido a s? mismo, y dar apoyo a quien ya est cayendo.

Si estn listos para escuchar la verdad amarga, si estn cansados de ser esclavos de su lujuria y de las circunstancias  este libro es para ustedes. Si prefieren vivir en la mentira, cirrenlo ahora  y no digan despus que no fueron advertidos.

Con respeto,

Alex Akimoto



PRLOGO / INTRODUCCIN

Hombre, ?te despertaste hoy y comprendiste que tu vida no es tu vida? ?Que trabajas para ella, das dinero, tiempo, salud, y a cambio recibes reproches, manipulaciones, chantaje con los hijos y amenazas de divorcio? ?Que tu hijo crece sin la columna vertebral paterna, y tu hija aprende de su madre a despreciar a los hombres?

Si sientes esto  no ests solo. Hay millones como t?. Y este libro es para ti.

?De qu trata este libro?

Trata de cmo la sociedad moderna ha convertido al hombre en material desechable. De cmo el Estado, los tribunales, las escuelas y los psiclogos te han inculcado durante a?os que debes, que ests obligado, que eres agresor por el mero hecho de nacer, y que la mujer es v?ctima por definicin.

Pero tambin trata de cmo salir de ese c?rculo. No huir, sino salir  conscientemente, con dignidad, con voluntad.

?Cmo leer este libro?

Lee despacio. No te saltes las historias  en ellas te vers a ti mismo, a tu amigo, a tu vecino, a tu hermano. Despus de cada cap?tulo, preg?ntate: ?A m? me pas eso? ?Yo actu as?? ?Qu habr?a hecho diferente?

No doy recetas mgicas de cmo ser feliz en 7 d?as. Muestro los mecanismos que funcionan en la vida real y doy herramientas que puedes aplicar ahora mismo. Pero lo principal es que te hago pensar.

?Qu obtendrs?

 Comprensin de por qu tu amada se comporta as? y no de otra manera.  Un algoritmo claro para distinguir a una mujer moral de una ramera.  Pasos concretos para proteger a tus hijos, tus bienes y tu salud mental.  La fuerza para decir no  a ti mismo, a ella, a la sociedad, cuando sea necesario.  Y, lo ms importante: dejars de sentirte culpable solo por ser hombre.

Mi promesa

Ser duro. A veces, brusco, incluso grosero. Porque las palabras suaves no despiertan. Pero ser honesto  hasta el final, hasta el fondo, sin reservas. Porque te mereces la verdad.

Si ests listo  empieza a leer. Si no  al menos recuerda: tu vida est en tus manos. Y solo t? puedes cambiarla.

Que tengas una lectura dif?cil, pero honesta.





"El Despertar del Hombre"




Memoria




La joven fronda que susurraba sobre mi cabeza me calmaba de un modo milagroso. Probablemente, siempre ocurre as? cuando, con la edad, una persona piensa ms y con ms frecuencia si actu correctamente, si podr?a haber actuado de otra manera, si no mostr debilidad alguna vez o algo as?...

Yo estaba tumbado en la hierba primaveral, jugosa y de dulce aroma, en medio de un mar infinito de dientes de len amarillos, ofreciendo a los rayos del clido sol de mayo mi rostro moreno de hombre adulto que ya hab?a superado con creces los cuarenta.

El rumor de la fronda se parec?a al rumor del oleaje marino, solo que en lugar de gaviotas, en alg?n lugar de la profunda azul celeste del cielo, se desga?itaba con un trino desesperado y alegre una alondra, igual que en mi dura, dif?cil infancia, a menudo golpeada y hambrienta, pero tan luminosa y feliz. La infancia me viene a la memoria a menudo cuando miro a mi hijito, que chapotea diligentemente con la pala sobre un montn de arena h?meda, construyendo otra pirmide, cmodamente instalado bajo el brillante sol del mediod?a en el parque infantil de una urbanizacin de chalets a las afueras de Mosc?.

La vida en la capital no me produce esa sensacin incomparable de calor y confort que se siente especialmente en las tardes heladas de invierno junto a la chimenea encendida, lamiendo alegremente con sus llamas los aromticos troncos de abedul... En la casa donde de inmediato revive el esp?ritu de confort, de paz, de todo aquello que nos faltaba a m? y a otros ni?os como yo en aquellos a?os lejanos y a la vez tan cercanos en el camino hacia el futuro radiante.

En el per?odo del estancamiento socialista, en realidad no se prestaba atencin al problema de la infancia. Nos rodeaban consignas de color rojo intenso, llamamientos, juramentos, absolutamente carentes de sentido, y por eso la gente simplemente viv?a y sobreviv?a como pod?a, siendo hipcrita y adulando al partido, al gobierno, al comit regional e incluso al polic?a del barrio, con tal de que los dejaran en paz.

El objeto de la influencia pedaggica eran el cinturn, el rincn, las rodillas sobre guisantes y las orejas arrancadas en el despacho del director de la escuela. Mi infancia fue igual que la de la mayor?a de los ni?os de aquella poca y generacin. A menudo fui golpeado por faltas inventadas por mi padrastro. Y la comida, con frecuencia, ten?a que conseguirla robando gallinas de los vecinos, pescando y, por supuesto, faenando en los huertos y campos del koljs.

Cuando a?n no ten?a cuatro a?os, mi madre y mi padrastro me trasladaron de Mosc? a una casita en la costa del mar Negro. En aquella casa solo hab?a dos cuartitos peque?os y una cocina de techo bajo. La ya de por s? peque?a cocina estaba ocupada hasta la mitad por el horno, y en l mi madre horneaba el pan ms sabroso del mundo, que llenaba con su aroma todo el vecindario.

Mi madre muy rara vez me dec?a palabras cari?osas e incluso como que se avergonzaba de m?, especialmente en presencia de extra?os... De repente se volv?a marcadamente severa y no dec?a las palabras cari?osas que las madres suelen decir a sus hijos. Me recuerdo desde muy temprano. No es que lo recuerde todo, pero los recuerdos de algunos momentos sorprend?an sinceramente a mis pocos parientes. Cuando en la familia en la que viv?a apareci Lenka, mi hermanita que lloraba sin parar, ?comenzaron mis desventuras! Entre las personas con las que viv?a yo era un extra?o, y no puedo llamarlos mis allegados ni mi familia...

Estaba en mi quinto a?o de vida. A tan tierna edad ya iba solo al jard?n de infancia, a ver a mi querida ni?era, la coreana t?a Tania...

La t?a Tania qued para siempre en mi corazn como la persona que derram sobre m? tal torrente de cuidado, cari?o y amor que en medio siglo no he logrado encontrar a otra persona tan sincera, desinteresada, buena y fiable como la t?a Tania. Con toda mi alma infantil herida me sent?a atra?do hacia aquella mujercita delgada, de gruesa trenza brillante y ojos siempre bondadosos, como ranuras, que irradiaban una bondad y un calor inconmensurables hacia todo el mundo y hacia m?.




Mi jard?n


Una madrugada me levant de un salto por una necesidad menor y met? los pies en el primer calzado que encontr junto al umbral de la entrada. Eran las botas de goma de mi madre, que con sus ca?as fr?as y h?medas se me clavaron entre las piernas... As?, en calzoncillos y con las enormes botas de mi madre, sal? disparado al patio, arrastrando las botas por el suelo, dobl la esquina de la casa y con los ojos cerrados dej escapar un chorro tibio sobre la rueda de la bicicleta que mi padrastro Piotr hab?a apoyado contra la pared de la casa.

Continuando con mi asunto h?medo, entre sue?os o? un aroma sorprendentemente hermoso que llenaba el silencio matutino, hacindome cosquillas en la nariz, como si el aire estuviera impregnado de miel.

Aquel silencio y aquel olor divinos eran interrumpidos por el montono coro de las alas de las abejas. Al abrir los ojos, vi sobre m? una enorme nube blanco-rosada de flores del huerto de cerezos, disuelta en la profundidad insondable del cielo primaveral resonante, sin una sola nube... De un golpe en la cabeza sal? despedido contra la bicicleta de mi padrastro Piotr. Me golpe ruidosamente la cara contra el sill?n, y la sangre brot por mi rostro y mi pecho desde los labios rotos. Me levant de un salto y, con todas mis fuerzas, en la medida en que las enormes botas de mi madre me lo permit?an, ?me lanc corriendo hacia la casa! Como una bala me met? debajo de la cama, temblando de miedo, embadurnndome la sangre por la cara y las lgrimas que ca?an a raudales de mis ojos. En mi cabeza cruz un pensamiento: otra vez me va a pegar... La puerta de la habitacin se abri y en el umbral aparecieron los pies descalzos de mi padrastro. Yo a ti, bastardo de culo negro, te ense?ar a respetar las tradiciones rusas. Mira que te has acostumbrado, perrito, a mearte en mi bici... Otra vez, y atnte a las consecuencias, escoria de culo negro... La puerta se cerr y se oyeron los pasos pesados de mi padrastro alejndose. Al cabo de un rato no muy largo, la puerta se abri de nuevo y yo, aterrorizado, me arrastr hasta el rincn ms alejado debajo de la cama, siguiendo con una sola bota de mi madre puesta. La otra la perd? por el camino, huyendo de mi padrastro. Sal. No tengas miedo. Se ha ido a trabajar, dijo mi madre...

Me puse unas medias viejas, zurcidas y rezurcidas, una camisita vieja que ol?a a heno h?medo, y unos pantalones igual de viejos que hab?an conocido ms de una valla en los alrededores, luego una chaqueta que claramente ya me quedaba peque?a. Tras zampar a toda prisa un par de huevos cocidos, me fui al jard?n de infancia con unos zapatos viejos que me hab?an regalado el a?o anterior. Eran tres tallas ms grandes, pero al menos no estaban rotos y ten?an cordones rojos, como los de Murzilka.

Caminaba por el arcn de la carretera. Pasaban coches de vez en cuando, y en mi cabeza se repet?a la frase de mi padrastro: Yo a ti, bastardo de culo negro... Mam, pero si mi culo no es negro, ?por qu el t?o Petia me llama as?? Mam, eh, mam, dime, ?por qu el t?o Petia me llama as??, preguntaba una y otra vez, tirando de mi madre por el bajo de la falda y mirndola desde abajo a los ojos... Mi madre me miraba pensativa y, con voz temblorosa, dec?a: Si tu padre estuviera ahora a tu lado, hijo, nunca oir?as esas palabras sobre ti. Luego se cubr?a la cara con sus manos agrietadas por el duro trabajo y lloraba en silencio, sin ruido...

Muchos a?os despus supe que mi madre hab?a ofendido muy gravemente a mi padre con algo. Y l, al no soportar aquella humillacin, abandon a la familia, dejando a mi madre y a m?, que ten?a medio a?o. Yo crec?a, esperaba, esperaba, esperaba mucho a mi padre... Y un par de meses despus enferm gravemente y casi muero. Pero de eso hablar un poco ms adelante...

Cuando a casa ven?an otros hombres, yo me acercaba a ellos, les miraba a los ojos y, moviendo la cabeza con desesperacin, dec?a: Este no es pap, no es pap...

Al acercarme al edificio del jard?n de infancia, vi de lejos a mi querida ni?era Tania, de pie en el porche, como si estuviera esperando mi llegada. Al recibirme en el porche, la ni?era dijo en coreano: Annyeong haseyo adeul, que significa: Hola, hijito. Yo, en silencio, me dej caer sobre las palmas suaves y secas de la ni?era, que ol?an a bollos dulces y a leche tibia, y romp? a llorar a gritos. Tras calmarme con su arrullo coreano tranquilo y tierno, la t?a Tania me sent a la mesa y empez a darme de comer, diciendo: Te he tra?do de casa unos dulces que he horneado para ti, mi leoncito. Se llaman chonwol tobyrum. Hoy es d?a de luna llena, y adems aqu? tienes nuestras galletas coreanas, yakgwa... Come, mi leoncito, crecers y sers un len grande y fuerte, y nadie podr ofenderte. T?a Tania, pregunt a la ni?era con la boca llena de galletas, ?por qu el t?o Petia me llama culo negro? El rostro de la t?a Tania se volvi de piedra y palideci como la nieve del invierno. En sus hermosos ojos rasgados, de largas pesta?as negras, colgaron de repente dos grandes lgrimas. La ni?era se levant bruscamente, se sec las lgrimas con disimulo y dijo, mirndome fijamente a los ojos con su tierna mirada de persona amante: Hijito, perteneces a un pueblo grande y valiente que ha pasado por muchas desgracias, muerte y pruebas. A un pueblo digno del ms profundo respeto. Y cuando te digan eso, debes saber que insultan los que son dbiles, cobardes, ruines y saben que son ms dbiles que t?, pero temen reconocerlo. Porque la cobard?a siempre se esconde detrs del odio y la envidia. La persona fuerte siempre es buena, sabia, noble, compasiva y jams ofende a los dbiles. Y solo la persona fuerte es capaz de perdonar.

A lo largo de toda mi vida me ha tocado enfrentarme al nazismo ms burdo, y cada vez las palabras de la ni?era afloran a mi memoria, y eso me ha ayudado mucho y me sigue ayudando a elegir mi lugar entre aquellos que no ofenden a los dbiles.

Por la tarde volv? a casa llevando en las manos una gran bolsa de galletas que la t?a Tania me hab?a entregado para el camino. Mi madre me mir de reojo y, sin dejar de amasar, dijo: Lvate las manos y sintate a tomar el t. Dej la bolsa de galletas sobre la mesa, extend? las manos hacia el pitorro del lavabo y, tras enjuagarme las palmas pegajosas por los dulces, me sent a la mesa. Mam, cuntame, por favor, sobre mi pap, ?cmo es mi pap, eh? Mi madre me lanz una mirada fugaz y respondi: Pues m?rate en el espejo, all? vers a tu padre. En ese momento entr mi padrastro. Encogiendo la cabeza entre los hombros, me escabull? en silencio a la habitacioncita con mi camita, en la que ya no cab?a, y mis pies descalzos sobresal?an en sue?os entre los barrotes de madera... Cubrindome hasta la cabeza con la mantita spera, ca? en un sue?o profundo.




Palma


?Me dorm? temprano y me despert temprano!

Los adultos a?n dorm?an, y a m? no me apetec?a nada quedarme tumbado en la cama estrecha. De puntillas, pas en silencio junto a los que dorm?an y sal? al patio. El sol se alzaba sobre el horizonte como una yema de huevo naranja. Del mar llegaba un olor clido a algas, a escamas de pescado y a los costados salados de las barcas y redes de los pescadores. Estirndome con gusto y bostezando, entornando los ojos, mir el clido disco solar y dije hacia alg?n lugar lejano, dirigindome a mi pap: Pap, igualmente te encontrar. Esprame, pap. Y satisfecho, sonrindome a m? mismo, con paso cuidadoso, descalzo por el patio empedrado, me dirig? al trastero donde estaban las ca?as de pescar. La noche anterior hab?a sido tranquila. Muy a menudo me despertaba en mitad de la noche por los gritos de mi madre, a la que mi padrastro mol?a a pu?etazos y patadas. Yo le ten?a un miedo atroz a mi padrastro, ni siquiera pod?a gritar, solo miraba aquello y lloraba en silencio. A veces no lo soportaba y gritaba, gritaba muy fuerte. Mi padrastro, de un salto hacia m?, sol?a golpearme con el revs de la mano con tanta fuerza que sal?a volando contra la pared o al suelo. Ten?a miedo, pero no pod?a abandonar a mi madre. Ella es mi madre, despus de todo. Segu?a de pie junto a ella, sollozando en silencio, cerca del cuerpo de mi madre, que mi padrastro pisoteaba con sa?a contra el suelo. No puedo transmitir con palabras cmo fue aquello con ms detalle, como tampoco puedo transmitir con palabras mis sentimientos. Solo lo comprender quien haya pasado por algo parecido... Para mi inmensa pena, ahora sufre un n?mero enorme de ni?os. Todos esos inspectores de asuntos de menores y dems comits son unos parsitos y saboteadores: en lugar de ayudar de verdad, causan un da?o irreparable, destruyendo familias, quitando los ni?os a los padres, y gracias a esa estructura bajo el ala del ministerio de educacin y ciencia, muchos ni?os han desaparecido sin dejar rastro... Y esa es una tragedia real de nuestra sociedad...

Mi madre no me dejaba ir solo al mar. Pero con Borka, mi vecino y amigo, tres a?os mayor que yo y que ese a?o hab?a pasado a segundo curso, s?. Porque Borka era de una familia de marinos militares de tradicin, y esa familia era muy respetada en nuestro peque?o pueblo costero, donde viv?an muchas familias cuya actividad estaba de un modo u otro relacionada con el mar. Al acercarme al trastero y tirar de la puerta hacia m?, como esperaba, vi surgir como de debajo de la tierra a mi gato Murik, mezcla de gato domstico y gato de los ca?averales. A aquel Murik le tem?an todos los perros de los alrededores, excepto nuestra Palma. Con ella Murik dorm?a en la caseta desde que era un gatito min?sculo, al que yo hab?a recogido medio muerto entre los ca?averales de la ensenada. Y lo escond?a en la caseta de Palma por miedo a contrselo a mi padrastro y a mi madre. Murik result ser un gato listo, fiel y absolutamente intrpido. Y lo principal: le encantaba la pesca. Desde casa hasta el muelle, con el rabo en alto como un tubo, el gato me acompa?aba durante casi tres kilmetros en cuanto yo hac?a sonar las ca?as... Cuando llegbamos al muelle o a los rompeolas, Murik se quedaba inmvil y, fascinado, casi sin pesta?ear, miraba el flotador; y en cuanto el flotador se hund?a en el agua, el gato empezaba a saltar, impulsndose con las cuatro patas a la vez, como si tuviera resortes, casta?eteando ruidosamente los dientes... Nosotros, los chiquillos, nos re?amos a gusto y, por supuesto, el primer pez era siempre para Murik. El gato se hartaba de pescado hasta la saciedad, se tumbaba en la hierba, ofreciendo al sol su barriga rosada, y se dorm?a hasta la noche. Al entrar en el trastero, me qued medio minuto frotndome los ojos con las palmas, acostumbrndome a la oscuridad... Encontr la ca?a, los anzuelos en una lata de hierro de arenques y una caja de madera con carretes de sedal y cordel, y luego sal? a la luz. Y de repente me pareci o?r, no, o? con toda claridad unos sonidos extra?os que ven?an de la esquina de la casa, de donde estaban la caseta de Palma y Murik.

Dejando los aparejos y conteniendo la respiracin, me acerqu de puntillas a la caseta de Palma. Primer pensamiento: Seguro que son ratas. ?Pero acaso puede haber ratas en la caseta de Palma? No, esto es otra cosa. Con cuidado, al asomarme a la caseta de Palma, vi de pronto a varios bultitos ciegos y chillones que empujaban con sus hocicos la barriga de Palma, que lam?a con cara satisfecha a sus cachorros recin nacidos. Olvidndome de todo en el mundo, me met? en la caseta de Palma y, cerrando los ojos de felicidad, empec a besar con ruiditos los hocicos mojados que ol?an a leche dulzona, apretando y acercando a la cara a los cachorritos por turno, sin creerme aquella felicidad tan inesperada, ms valiosa que nada en el mundo.

Cada d?a, al irme por las ma?anas al jard?n de infancia, cog?a en brazos por turno a un cachorrito, lo besaba y dec?a: Barsik, obedece a mam, come bien, volver pronto... La t?a Tania compart?a mi alegr?a por el nacimiento de los cachorritos. Y unas ni?eras conocidas estaban dispuestas a llevarse un cachorro a casa, lo que me alegraba much?simo, y lo contaba en casa. Desde el nacimiento de los cachorros hab?an pasado varias semanas, y no dej pasar ni un d?a sin jugar un par de horas con los mejores del mundo: Barsik, Sharik, Ushko, Kubik y Busia, mirndoles los ojitos como carbones que empezaban a abrirse...

Lleg otro fin de semana. Yo jugaba en el patio, tallando un arco y flechas caseros con una navaja peque?a de hoja partida por la mitad. Al patio sali de la casa mi padrastro, y yo volv? a encogerme, esperando una desgracia. Ve por la pala, ahora voy a hacer de ti un hombre. Si no, creces como un in?til y un desastre, y morirs siendo un don nadie. Dominado por el miedo, lo dej todo y corr? al cobertizo, encontr la pala, la agarr y la arrastr por el suelo, pensando para mis adentros lo enorme que era y cmo se cavaba con ella. Mi padrastro estaba de pie en medio del patio con un cubo en la mano. Nos dirigimos a la caseta de Palma. Mi padrastro, con aire diligente, meti en el cubo a los cachorros medio dormidos y me dijo: ?Vamos! Empec a sospechar que estaba a punto de ocurrir algo terrible e irreparable, y nos fuimos al rincn ms alejado del terreno, donde nos detuvimos. Mi padrastro orden: ?Cava! Yo empec a cavar, resoplando, ba?ado en sudor y apenas sujetando en las manos aquella pala enorme. Y cuando ya no ten?a fuerzas para seguir cavando, al hoyo poco profundo que se hab?a formado cayeron desde el cubo, con un chillido suave, mis queridos y adorados cachorritos. ?Entirralos! No recuerdo cmo llegu a casa, pero recuerdo cmo me lanc corriendo al lugar donde los hab?a enterrado, donde hab?a matado a mis cachorros. Rompindome las u?as hasta sangrar, desenterr los cuerpecitos a?n tibios, no enfriados, los abrac a todos en brazos y grit fuerte, desgarradoramente, hacia el cielo. As? me qued sentado, inmvil, sosteniendo en brazos a los cachorros muertos, apretados contra mi cara, hasta bien entrada la noche, hasta que vino mi madre y me llev a casa. Y en mitad de la noche o? desde el huerto el aullido pesado, desgarrador y helador de Palma.

Me contaron testigos que despus de aquello estuve varios meses sin hablar. Cuando mi padrastro me golpeaba con el cinturn hasta dejarme moratones o con las manos en las mejillas y la cabeza, yo ca?a, me levantaba y callaba. Ni siquiera la ni?era pod?a hacer nada al respecto. Aunque segu?a comiendo, jugando, yendo al jard?n, vistindome solo, y cada d?a me sentaba largamente en la caseta de Palma: a menudo me dorm?a con la perra, abrazando con los brazos su ancho cuello y hundiendo la cara en su gran hocico grueso... No s de dnde apareci en nuestra casa aquella perra maravillosa, que me perdon y comparti mi dolor. Y es que Palma, aquel d?a, estaba sentada al lado y vio que fui precisamente yo quien enterr a sus hijos. Y no importan las justificaciones, importa que lo hice yo.

Pas el tiempo... El tiempo sabe curar las heridas, dejando cicatrices y un dolor de la memoria escondido en lo profundo del corazn y del alma. El Creador, el Alt?simo, el Misericordios?simo, el Todo Bondadoso, env?a al hombre pruebas que puede soportar, si el hombre desea vivir, y yo deseo much?simo vivir, para alcanzar muchas metas, para aprender las lecciones que otorgan sabidur?a y preparan al hombre para la muerte. Y para afrontarla con dignidad, hay que obtener esos conocimientos en vida, ahora.

Nunca sabemos qu llegar antes, el ma?ana o la siguiente vida.

Dali Lama




Gris




Ca?a una lluvia torrencial de verano. Corr?a protegiendo con cuidado bajo mi camisa a un gatito gris, mojado y min?sculo, que maullaba lastimeramente y se aferraba con dolor a mi mano, que lo sujetaba. Entr corriendo en casa, sequ bien al desvalido rescatado con un trapo viejo, le serv? leche y empec a preparar con diligencia los aparejos para la pesca de la ma?ana siguiente, acordada con Borka para el amanecer...

No hab?a adultos en casa, como tampoco estaba Lenka, mi hermanita que no paraba de llorar, ?lo cual me alegraba much?simo! Tras reunir los aparejos, envolver en un trapo limpio un trozo de tocino salado, la mitad de un pan negro y aromtico horneado por mi madre, un pellizco de sal envuelto en un peridico Komsomlskaya Pravda, unas patatas cocidas a?n tibias, un par de pepinos y tomates, y luego, con la sensacin del deber cumplido, me dej caer sobre un camastro de tablas construido hac?a poco, sobre el cual hab?a un colchn viejo pero a?n utilizable, cubierto con una manta gris. Me dorm?, hecho un ovillo, con el rumor de la lluvia tras la ventana.

Un suave tamborileo en el cristal de la ventana me liber de los brazos de Morfeo. Bajo la ventana estaba mi amigo Borka, que, sonriendo con su boca desdentada, dijo: ?Qu, duermes, holgazn, eh? ?Y yo ya estoy aqu?! Agarrando al instante los aparejos y el hatillo con la comida, sal? como una bala al patio, salt al portaequipajes de la bici de Borka y, con ruido y risas, interrumpindonos a gritos, nos dirigimos a por el gobio del mar Negro, apodado por la gente ltigo por su negrura absoluta y su cabezota enorme, ?como mi pu?o o el de Borka!

Tras pescar abundante pescado, llegamos en bici a mi casa. Yo iba sentado en el portaequipajes y sujetaba bajo los brazos dos sacos no muy grandes con la captura. Junto al porche de la casa repartimos la presa a partes iguales, un saco cada uno, luego nos abrazamos, nos estrechamos las palmas de las manos y, desendonos buenas noches, nos despedimos con afecto. Al entrar en casa con la captura y los aparejos, vi al desvalido gris ya instalado, sentado en el alfizar y lamindose la cola con aplicacin. De repente, la puerta de entrada se abri de golpe y en el vano apareci, tambalendose, mi padrastro, apestando fuertemente a alcohol. ?Dnde has estado, bastardo de culo negro? ?Andabas por ah? callejeando como tu madre, la puta japonesa? He estado pescando, respond? con voz ahogada por el miedo y la sorpresa. Mira, he pescado, y, desatando el saco, me puse en cuclillas... Un golpe seco con el revs de la mano apag la luz de la cocina... Recobr el sentido tirado en el suelo. Los peces que se hab?an salido del saco, moviendo pesadamente las branquias, me miraban con sus grandes ojos sin pesta?ear. Mi padrastro ya no estaba... Me levant y, con paso lento y tambaleante, sal? de casa y sub? al desvn, donde estaban las palomas. Me desplom sobre un fardo de heno que hab?a llevado antes, me cubr? la cabeza con la vieja chaqueta acolchada de mi madre y, hecho un ovillo, empec a hundirme rpidamente en el sue?o... Ten?a un sue?o terrible, y adems muchas nuseas... El arrullo y el ajetreo de las palomas me despertaron. El estmago me rug?a de hambre. La cabeza me zumbaba y me daba vueltas. Pero el hambre era ms fuerte, y encima desde la cocina lleg el aroma de pescado frito en harina con cebolla...




Grosella espinosa


Los ?ltimos d?as no hab?a visto a mi Palma. En vano la llamaba, preguntando a los vecinos, pero nadie hab?a visto a mi gran y buen amigo.

Murik era un gato independiente. Pod?a desaparecer durante mucho tiempo, vete a saber dnde. Pero Palma siempre me esperaba en casa, junto a la verja. Y cuando volv?a del jard?n de infancia, saltaba alegremente sobre m?, a menudo tirndome al suelo sobre la hierba, derribndome, y me lam?a la cara con su lengua larga y h?meda de un modo gracioso, obligndome a chillar fuerte: ?Palma, djame!, y a estallar en una risa radiante y cristalina de ni?o feliz, que sab?a y recordaba cada d?a aquella tragedia inolvidable de los cachorritos de Palma...

Ya lleg el oto?o. Delante de la casa, los arbustos de una grosella espinosa espesa y crecida se hab?an cargado lnguidamente de bayas jugosas, que ped?an a gritos que las comieran cuanto antes. En aquellos arbustos, el verano pasado, atrap a un erizo enorme, que estornudaba de forma graciosa y se hac?a una bola, lo que me daba mucha risa. Al erizo lo solt, porque es bueno.

Luego el erizo se hizo una cama en aquellos arbustos. Lo encontr cuando ya dorm?a bajo una manta de hojas. Y en primavera y verano el erizo se dejaba ver a menudo, y yo, agitando la mano tras l, dec?a: Hola, estornudito, ?qu tal? El erizo, mostrando con diligencia sus talones rosados, desaparec?a entre la hierba espesa o los arbustos de grosella.

El huerto de cerezos se visti con un abrigo dorado y pardo-amarillento y me miraba con tristeza desde la altura de sus a?os, cubriendo silenciosa e imperceptiblemente la alameda a lo largo de la cual se alzaba una larga fila de ciruelos negros esbeltos y generosos en cosecha. Levantando la cabeza, contemplando largamente la belleza del jard?n oto?al, me puse muy triste porque mi querido verano hab?a terminado. Luego, acercndome a los arbustos de grosella, empec a arrancar bayas maduras, aromticas, un poco agridulces, y a echrmelas a la boca a pu?ados... Y de pronto, algo muy conocido brill en lo profundo de los arbustos de grosella. Conocido hasta el dolor...

?Qu es esto? Empec a abrirme paso hacia una mancha brillante que se ve?a desde la tierra, cubierta por hojarasca oto?al. Al ponerme en cuclillas, distingu? una piel moteada, como la de un abrigo de pieles, pero mi madre no tiene ese abrigo. ?Y de dnde me resulta conocido esto?, pens. Agarrando con las dos manos la piel que sobresal?a, tir de ella hacia m?... De repente, en mis manos apareci la piel de Palma, de la que se desprendi la cabeza de mi perra, hirviendo de gusanos, que sal?an en montn y ca?an de la boca y los ojos de mi querida perra...

Sobre mis hombros infantiles, sobre los hombros de un ni?o peque?o, aquel d?a se desplom el cielo. Un grito de horror y dolor se me hel en el pecho, sin dejarme mover, mover las manos o siquiera parpadear. Probablemente estuve mucho tiempo de pie, paralizado, abrazado por el horror. Del estupor me sac el fr?o, o quiz el miedo o el odio. Me sacud?a con fuerza, y las manos y las piernas se me contra?an con calambres hasta dolerme los m?sculos. Y en aquel momento pensaba en lo dif?cil, en lo doloroso que hab?a sido para Palma, asesinada por quererme. Y a m? me arrebataron a quien yo quer?a. Junto al lugar donde yac?an los cachorros, cav como pude un hoyo poco profundo. La tierra negra, con gruesas lombrices, ced?a bien a la pala. Cavaba en silencio, con un fuerte dolor en el pecho y un arco?ris palpitante en la cabeza...

Sobre la cabeza y la piel de mi perra se form un mont?culo... Me tumb sobre l, me hice un ovillo, abrac mi cabeza con las manos, y un torrente incontenible de lgrimas brot de mis ojos, corriendo en finos arroyos sobre la tierra h?meda y tibia, que cubr?a con una manta perfumada los restos de quien fue y para siempre seguir siendo mi amigo.

En el crep?sculo que avanzaba, todo manchado de tierra y hierba, entr en casa. A la mesa estaba sentado mi padrastro, comiendo sopa, sorbiendo ruidosamente y gru?endo. Mi madre trajinaba junto a la cocina, dndole la vuelta en la sartn chisporroteante a trozos de carne que se fre?an con verduras. Mi padrastro levant la vista hacia m? y dijo entre risas: ?Qu, he o?do que estabas enterrando las tripas de tu perra callejera? Vaya, vaya... Y sigui comiendo sopa, chasqueando los labios y salpicando saliva... No es una perra callejera, es mi amiga. Es Palma, respond? yo, bajando la vista al suelo; de mis ojos brotaron lgrimas que corr?an por mis mejillas sucias... S?, buen amigo fuiste, si te la comiste. Estaba rica tu amiguita, ?eh?

La comprensin de que a mi Palma la hab?an matado para darme de comer con ella me fue envolviendo lentamente en un velo gris de pena y ofensa. Dando dos pasos indecisos hacia la mesa de mi padrastro, le dije en voz baja pero firme: ?Cuando crezca, te matar! Me recuerdo a retazos, tirado en el suelo en un charco de mi propia sangre... A nuestro vecino, el t?o Vitia Kravchenko, apartando a mi padrastro de mi cuerpo de juguete, al que ya todo le daba igual. Recuerdo la niebla y la voz de una mujer desconocida: Pulso dbil, prdida de sangre, es un ni?o peque?o...

Om Yamantaka Hum Phet, Om Yamantaka Hum Phet..., o? a travs de un sue?o pesado, hundindome una y otra vez en un profundo pozo negro. Un gobio marino enorme me dec?a: Eh, perrito de culo negro, otra vez andabas por ah? callejeando, como tu madre la golfa... alguien me acariciaba la cara y dec?a en un susurro: Om yamantaka hum phet. La mano ol?a a bollos dulces y leche tibia. ?T?a Tania!, cruz por mi cabeza.

Con esfuerzo entreabr? los prpados, a la luz brillante del d?a soleado que se colaba a travs de las viejas cortinas descoloridas de la habitacin del hospital. En el borde de mi cama de hospital estaba sentada la t?a Tania, con una hermosa blusa escarlata con flores azules. La ni?era me miraba a los ojos, inclinada muy cerca de mi cara, y pronunciaba una oracin.

T?a Tania, me he comido a mi amiga, dije apenas audible, moviendo con dificultad unos labios ajenos y resecos. Y torrentes de lgrimas grandes de pena volvieron a brotar de mis ojos sin pesta?ear. La ni?era tom mi mano en silencio, bes la palma y la apret un instante contra sus labios suaves y tibios. Y luego dijo:

Adeul, no le has hecho nada malo a tu amiga Palma. Ahora est en el cielo y te mira. Sabe que por ella aceptaste sufrimiento. Y te est inmensamente agradecida por tu amor y tu fidelidad hacia ella. A ver, dime, si tu Palma se hubiera comido un trocito de tu cuerpo, ?te habr?as ofendido con ella? Yo, mirndola de reojo con sorpresa, contempl a la ni?era y respond?: ?Claro que no! ?Y si Palma supiera que ese trocito de carne era de tu cuerpo, lo habr?a comido? ?Pues claro que no! T?a Tania, t? sabes que Palma es lista, no se come a los amigos...

En aquel instante, la t?a Tania, con palabras sencillas, quit de mi alma infantil el peso de una culpa desmesurada que me oprim?a por la muerte de los cachorros, por la muerte de Palma para que sirviera de comida... La ni?era encontr las palabras mgicas para un ni?o que tan pronto hab?a conocido un dolor para el que no hab?a medicina... Ni?era, ?es verdad que en el otro mundo podr ver a Palma y a los cachorritos? S?, peque?o, los vers a todos. Y los cachorritos para entonces habrn crecido y se habrn vuelto grandes y fuertes. ?Y me reconocern? ?Claro que te reconocern! Si fuiste t? quien les puso nombre a todos. Ni?era, ?y all? nadie les har da?o? ?Qu dices! Claro que no, pues all? est Buda. ?Y quin es Buda? En cuanto te recuperes, te contar sobre l, seguro... La ni?era me sonri con toda su sonrisa blanqu?sima, me dio un beso en la mejilla y, acaricindome la barbilla, porque toda mi cabeza y mi frente estaban vendadas... Duerme, y mientras tanto ir a prepararte algo rico... Le sonre? a la ni?era, bajando lentamente los prpados y hundindome de nuevo en un sue?o lleno de felicidad, porque Palma no est enfadada conmigo, y ahora est bien all?, porque est con sus cachorritos y Buda la protege.

A?os despus supe que la ni?era pidi muchas veces a mi madre que me entregara para criarme. Mi madre consider que era una mala idea. Y siempre rechazaba las repetidas tentativas de la ni?era de llevarme consigo... A pesar de todo, la ni?era siempre estaba al tanto de dnde estaba yo, qu me pasaba, con quin estaba... Mi padre enviaba puntualmente dinero para m? a mi madre, que, como de costumbre, mi padrastro gastaba en bebida. Y mi pap enviaba por trmino medio 100 rublos cada mes. Una barra de pan costaba 10 kopeks, un helado de frutas, 68 kopeks, un helado de crema en cucurucho de barquillo, 1012 kopeks, y un vaso de gaseosa con sirope, tres kopeks... Cada mes, muchas veces, en el patio de casa se reun?an los amigotes de mi padrastro. No era raro que sus borracheras terminaran en peleas. Hombres borrachos desconocidos dorm?an directamente sobre la hierba y bajo los arbustos de grosella, hasta que ven?an a buscarlos sus esposas o parientes. A veces, alg?n borracho pod?a darme una patada en el trasero sin ms, entre la carcajada general de la compa??a ebria y las exclamaciones de aprobacin de mi padrastro Piotr, ya muy borracho.

Del hospital, mi madre me recogi al cabo de un par de semanas. En varios lugares de mi cabeza me hab?an puesto puntos, y el mdico prometi quitrmelos en una semanita, o quiz en diez d?as. Y de momento deb?a quedarme en casa y no mojar las heridas. Los derrames de sangre en la espalda, el pecho y los brazos se hab?an convertido en enormes manchas de un verde sucio... La soledad siempre me produce placer, y para m? el silencio y la quietud son ms valiosos que el ruido y el bullicio de la multitud, que llena todo a su alrededor con su charla y sus gritos. Mi amigo Borka compart?a mi opinin, y cuando pescbamos juntos, en todo un d?a codo con codo, pod?amos pronunciar unas pocas frases: ?Pican? S?. ?Y a ti? Tambin. ?Comemos? Un poco ms tarde...

Todo lo dems lo hac?amos en silencio, como si hablramos mentalmente. Subido al viejo nogal que crec?a junto a la verja de nuestra casa, me acomod cmodamente en una rama gruesa, colgando las piernas, y me puse a pelar pipas con gusto, observando a los escasos transe?ntes y a una jaur?a de perros locales inofensivos que deambulaban... De pronto, desde el patio vecino de enfrente se oyeron gritos e improperios. La verja se abri de golpe, y la joven vecina Nadia, saliendo corriendo, grit al vecino Pvel:

?Me voy con l de todos modos! Nadia, querida, no te vayas con l, tenemos dos hijos peque?os, ?piensa al menos en ellos! Nadia se detuvo, se gir bruscamente y le grit al marido a la cara: ?Duten pule, imbcil! ?Me voy con l de todos modos! Nadia, ?me ahorcar! ?Pues culgate, tonto! Nadia desapareci tras la esquina de la calle, y Pvel se fue al cobertizo, cerrando la puerta tras de s?. Y qu ser eso de duten pule, hay que preguntrselo a la ni?era, ella lo sabe todo, pens... Al cabo de un rato, despus de varias decenas de pipas ro?das, a la verja del patio de la familia moldava se acerc un vecino joven y empez a llamar a Pvel:

?Eh, Pasha! ??Ests en casa?!

El vecino, que creo que se llamaba Andri, hac?a poco que hab?a vuelto del ejrcito, repiti varias veces su intento de hacerse o?r por Pvel y ya se dispon?a a irse, dndose la vuelta... Entonces yo le grit: ?T?o! Pvel est en el cobertizo, dijo que iba a ahorcarse... Andri, como picado por una avispa, dio un salto en el sitio, solt un juramento diciendo: ?Y por qu callas?, y se lanz al cobertizo. Un instante despus sali volando con la cara desencajada por el horror, gritando: ?Gente, ayuda!

En el patio se reunieron varias decenas de hombres, mujeres y la chiquiller?a omnipresente, que correteaba por curiosidad aqu? y all...

Al t?o Pvel lo sacaron del cobertizo entre los lamentos y quejidos de las mujeres y lo tendieron sobre las puertas del cobertizo descolgadas de sus goznes, que hab?an resultado testigos involuntarios de la agon?a mortal del t?o Pasha. A la llegada de la ambulancia y la militsia, la multitud de curiosos y compadecidos se dispers rpidamente, dejando el cuerpo del difunto tendido en soledad en el patio, con la verja abierta de par en par... Tras vacilar un poco, baj de mi puesto de observacin, sal? a la calle y luego entr en el patio del t?o Pvel. Al acercarme al cuerpo del difunto, me puse en cuclillas, extend? la mano y pas los dedos por el profundo surco negro-burdeos del cuello del t?o Pvel. La cara del t?o Pasha se hab?a vuelto de un negro violceo, y de la boca le sobresal?a una lengua negra, hinchada y tambin abultada, con cogulos de sangre...

Qu extra?o, ?y por qu muere el hombre...? Seguramente para estar mejor all?, como Palma y los cachorritos... Apartndome, me sent en el banco del porche de la casa de los moldavos, observando con curiosidad a los camilleros de batas blancas que examinaban y palpaban el cuerpo del difunto.

Un poco ms all estaba el miliciano del distrito, el t?o Begemot. Lo apodaban as? por el tama?o enorme de su barriga, como si de verdad se hubiera tragado un sol entero. El t?o Begemot dec?a algo con voz gutural y burbujeante al vecino de Pvel, el t?o Vitia, ce?udo, el que me hab?a defendido cuando mi padrastro saltaba sobre m?, hundiendo mi cabeza en el suelo a patadas... ?De pronto, en el patio entr corriendo la moldava Nadia! De inmediato se dej caer de rodillas ante el cadver de su marido y grit fuerte: ?Pashenka, perdname, perdname a m?, maldita, perdname, amado m?o...!. Y yo pens que ahora Nadia gritar?a otra vez: Duten pule, Pasha.... Y qu ser eso de duten pule...




Otra vez...


El oto?o estaba en pleno apogeo. Casta?os, tilos y arces cubr?an los senderos del parque, compitiendo en la variedad de formas y en la cantidad de hojas que dejaban caer. El barrendero Antnych, con un bigote como el del soldado rojo Budionny en la ilustracin del libro que me regal Boris cuando estuve en su casa, mascullando algo para sus adentros, barr?a acompasadamente con la escoba los senderos del parque... Luego me gui? un ojo de forma amistosa y, metiendo la mano en el bolsillo profundo de sus pantalones, sac de l una piruleta con palo en forma de pez amarillo, semejante a un hermoso mbar soleado, envuelta en un papel crujiente de caramelo.

Toma, nieto, cmetelo, para tu salud y para la suerte... Yo no tengo ni nietos ni hijos. Mi hijo muri. Y Dios no nos dio ms hijos, as? que paso mi vejez solo. Mi vieja muri hace ya cinco a?os... Gracias, abuelo, dije, echando la cabeza hacia atrs para mirar a Antnych y viendo sus ojos azules con una lgrima grande asomando... Antnych, como Pap Noel, sonri bajo su espeso bigote blanco y me acarici suavemente la cabeza. Al ver mis heridas y los puntos a?n no retirados bajo el pelo corto, pregunt: ?Y esa herida de guerra, hijo? Secreto militar, respond? al abuelo Antnych... Bueno, si es as?, est bien. Antnych se gir y sigui barriendo montonamente la hojarasca que cubr?a densamente todo el entorno. El olor acre del humo de las hojas quemadas llen el parque costero, azotado por los vientos marinos. El parque, que hab?a visto muchas cosas interesantes en su larga vida de silencioso guardin del tiempo... Vio sultanes, zares e incluso al mism?simo Alejandro Suvrov con su ejrcito invencible. Ojal pudiera yo vivir cien millones de billones de a?os y saberlo todo, ?todo! Bueno, absolutamente todo, lo visible y lo invisible... Mi primer libro lo le? a los cinco a?os. La t?a Tania me ense? a leer con fluidez ya a los cuatro. Nunca fui un ni?o especialmente dotado ni especial. Simplemente, todo lo que hac?a mi ni?era lo hac?a con amor y con un cuidado en el que yo, un ni?o, me disolv?a en las palabras de la ni?era y en su mirada.

Todo lo que la ni?era me daba lo memorizaba de inmediato y para mucho tiempo, ?para toda la vida! La ni?era me daba todo lo que no me daban en casa. Y mi padrastro me odiaba por todo, y porque no le obedec?a, sino que me somet?a ciegamente por miedo, aplicando sus mtodos de educacin. Todo lo que proven?a de l, de aquella persona ajena a m?, lo rechazaba con tanta fuerza que incluso el helado que me daba en un arrebato de bondad lo tiraba a escondidas al pozo negro o simplemente a los arbustos... Durante aproximadamente medio a?o, Piotr casi todos los d?as, sobre todo si estaba borracho, me obligaba a estudiar la tabla de multiplicar. Cog?a el cuaderno donde en la contraportada estaba aquella maldita tabla de multiplicar y preguntaba:

?Cunto es cinco por ocho, seis por siete, siete por dos...?

De Piotr nunca esperaba nada ms que golpes. Y me atenazaba un miedo tal que en aquel instante solo pod?a pensar en el segundo exacto en que me golpear?a. Normalmente Piotr me golpeaba con el revs de la mano en la cara, a menudo rompindome los labios y la nariz hasta hacerlos sangrar. Y tambin me golpeaba en la cabeza y en la nuca, diciendo:

?Puta est?pida de culo negro, piensa de una vez, maldito paleto...!

Estudiando as? las matemticas toda la noche, me dol?a terriblemente la cabeza, y a veces incluso vomitaba en pleno sue?o... Por lo que otra vez me golpeaban, de nuevo en la misma cabeza enferma y est?pida del bastardo de culo negro... No sab?a qu hacer, qu deb?a hacer, en qu era culpable, por qu me pegaban, y por qu yo era de culo negro, y dnde, dnde est mi pap, dnde ests, pap m?o...

Como siempre en oto?o, los campos y huertos del koljs alimentaban generosamente con fresas, zanahorias, rbanos... Los rboles frutales apenas sosten?an en sus ramas una cosecha generosa y aromtica de manzanas y peras. Las cerezas tempranas blancas, rojas y rosadas eran nuestra golosina favorita...

Con la llegada del oto?o y la recoleccin, a los escolares y estudiantes se les atra?a para ayudar en la vendimia, generosamente nacida bajo el sol sure?o de la costa del mar Negro, envuelta en el vaho de los aromas de los huertos y en el olor fresco, salado y yodado del mar...

Los guardas nunca nos prohib?an coger toda la uva que quisiramos de las variedades ojo de buey, Rkatsiteli, damski plchik dulce como la miel, lidiya, moscatel y otras, porque no hab?a manos suficientes para recoger toda aquella cosecha de generosidad de la tierra sure?a, que a menudo se pudr?a en el suelo sin llegar a recogerse...

En los vi?edos y huertos ramos visitantes frecuentes, y los guardas solo nos ahuyentaban a los peque?os si nos sub?amos a los rboles frutales sin permiso y romp?amos ramas... Por eso Borka y yo les birlbamos de su casa una garrafa de tres litros de vino casero, y los guardas no solo nos permit?an coger manzanas y peras, sino que incluso nos ayudaban a llenar dos y tres sacos de fruta escogida o varias cestas de uva, cargndolos en la bici y atando bien la carga con alambre de aluminio a los cuadros de nuestras bicicletas. Los sacos de manzanas normalmente los cargbamos uno en el cuadro, otro bajo el cuadro, y el tercero, o en el manillar o en el portaequipajes de la bici... Y nosotros, resoplando, empujbamos a pie nuestra presa, a veces hasta diez kilmetros, aunque por todo nuestro camino hab?a carreteras asfaltadas, hasta las cuales nos ayudaban a salir los amables guardas-jardineros, ya bastante achispados por el vino de Borka... S?, vino en aquellos lugares hab?a en cada patio como para hartarse. Y un buen due?o ten?a dos o tres cisternas de transporte de leche enterradas en la tierra; precisamente en ellas se guardaba el vino. Y as? en casi cada patio de todo el extrarradio... Pero por muy sabrosas que fueran las manzanas de los huertos del koljs, la ms melosa, la ms jugosa y la ms grande, la naliv blanco, crec?a en el huerto personal del presidente del sovjs, el t?o Semin, apodado Gorrin. A un gorrin, el t?o Semin no se parec?a en absoluto, sino ms bien a un castor gordo y lustroso.

Al t?o Semin incluso le sobresal?an dos dientes superiores por encima del labio inferior, recordando tanto a un roedor... Y he aqu? que una noche fuimos a hurtadillas al huerto del t?o Semin, llevando una peque?a bolsa de tela. Saltamos la valla, nos deslizamos junto a los invernaderos de tomates y los arbustos de grosella. Como gatitos, trepamos rpidamente al rbol legendario y nos quedamos quietos... En el huerto reinaba el silencio. La luna, ora ocultndose, ora iluminando el entorno, creaba sombras caprichosas que nos asustaban un poco en la oscuridad. Borka me dijo:

T? vigila, que yo ahora cojo rpido unas manzanas.

?Aj!, respond?, devorando con las dos mejillas la primera manzana que cay en mis manos, de una dulzura tan incre?ble que hasta cerr los ojos, como Murik al sol, de puro placer... De pronto, en el extremo ms alejado del huerto me pareci o?r unas voces apagadas. Me qued helado y de repente vi entre los rboles el haz de una linterna saltando caticamente... Del horror de que nos atraparan, olvid escupir el trozo de manzana de la boca y, en un susurro entrecortado, dije emocionado a Borka:

?Asas, sysys, asas!!!

Borka, atando la bolsa al instante, salt del rbol, corri hacia la valla, la salt y cay entre unas ortigas espesas, ms altas que nosotros... Levantndonos como escaldados, salimos disparados, quemndonos, hacia el barranco y rodamos por l dando vueltas, estallando en carcajadas... Borka, sin aliento y llorando de risa, se?alndome con el dedo, intentaba decir: Asass, t?o, eres un sysys, vaya...

Nos revolcbamos de risa sobre la hierba, sin prestar atencin siquiera a que las ortigas nos hab?an regalado fuertes quemaduras. Ard?an las manos, las piernas, las caras; en fin, todo se llen de ampollas... Recordamos aquel caso durante mucho tiempo, incluso dcadas despus. Porque la infancia no envejece: la infancia siempre es feliz y soleada. Y hasta la muerte es inolvidable, construida como un arco?ris de clidos rayos de luz que iluminan nuestra vida.

La vida, donde olvidamos que mientras fluya en nosotros la sangre de nuestros padres, seguimos siendo ni?os peque?os. Y debemos recordarlo, y llevar amor a nuestras madres y padres mientras laten nuestros corazones... Fueron precisamente nuestros padres quienes recibieron nuestras almas, permitiendo que naciramos justamente de ellos.

Pues no nos mataron con un aborto. Estamos vivos. Y el universo nos dio a los padres que encajan idealmente para cada uno de nosotros... Todo lo que hicieron nuestros padres por nosotros, aunque nos parezca que no tienen razn y son injustos con nosotros, debemos encontrar en nosotros la fuerza para aceptarlos y perdonarlos, perdonarlos con un corazn agradecido, lleno de amor y ternura hacia ellos. Vinimos a ellos desde un amor inmenso, para hacerlos a?n mejores, y el amor no es interesado ni endeuda... No fueron los padres quienes nos eligieron: fuimos nosotros quienes llegamos a ellos por nuestra propia y buena voluntad...




Amigo


Al final de la semana, como siempre, decid? ir de visita a casa de Boris. Con permiso de la ni?era, saliendo antes del jard?n de infancia y llegando a casa, me puse los pantalones viejos con remiendos y un jersecito igual de viejo, a punto de deshacerse de puro gastado... Saltando de un pie a otro y silbando algo entre dientes, me dirig? a casa de Borka.

Borka acababa de volver de la escuela y, sin haberse cambiado a?n, ya ayudaba a todo trapo al abuelo Maksim en el colmenar...

?Borka! ?Estoy aqu?!, grit a mi amigo, asomndome por la rendija de la verja del patio, y al instante, tras decir algo a su abuelo, Boris sali corriendo hacia m?... La verja se abri de golpe, y la cara de Borka, encendida por la emocin, se deshizo en una sonrisa... Nos abrazamos como si no nos hubiramos visto en cien a?os, y entonces not un moratn enorme bajo el ojo de Borka... ?Vaya! ?Y esto qu es, eh? ??Borka?! ?Tonter?as!, respondi l. Me pele con unos uzbecos... ?Vamos con el abuelo, a sacar miel! ?Borka, no me vengas con rodeos! ?Cuenta cmo fue! ?Y qu hay que contar? ?l a m?! ?Yo a l! l otra vez a m?, y yo a l en el estmago. Y ya est. l se cay, y yo a casa... Mirando a los ojos a mi amigo, comprend?a que Borka callaba muchas cosas... Tambin de adulto sigui igual. Si hay una desgracia, jams le cuenta a un amigo su desgracia... ?Jams!

Incluso discut?amos fuertemente por eso, ?hasta ofendernos! l siempre me responde al respecto:

Un amigo no es un cartucho, no se gasta disparando; un amigo es un alma, ?y solo hay una!

Y a m? entonces me daba rabia, pues Borka se peleaba con los uzbecos y yo no estaba all?... Al acercarme al colmenar, salud con cortes?a al abuelo Maksim. El viejo lobo de mar hab?a dedicado toda su vida al mar... Entrado en la flota como grumete, el abuelo Maksim ascendi hasta el grado de vicealmirante de la flota.

El abuelo me levant por las axilas con sus manazas enormes, yo dir?a que manos-gr?a. Me lanz hacia arriba y, sonriendo bajo su barba cuidadosamente recortada, dijo con voz tonante: ?Vaya, has crecido, vaya, eres fuerte, vaya, eres poderoso! Tras depositarme con cuidado sobre la hierba, nos llev a la casita de verano a tomar t con miel recin extra?da de las colmenas, acompa?ado de rosquillas y peras jugosas, cuyo jugo ambarino corr?a por nuestras manos y barbillas... ?Qu rico!, dije yo. ?Aj!, me secund Borka al un?sono, entornando de placer los ojos y, tapando un poco con picard?a su ojo izquierdo morado, dijo en voz baja: Asas... Y entonces ambos, por la risa que estall en nosotros, inundando nuestros ojos de lgrimas de felicidad y alegr?a, agarrndonos la barriga, nos desplomamos sobre el amplio camastro del abuelo Maksim, cubierto con pieles de oveja y cabra, sobre las que al abuelo Maksim le gustaba echar una cabezada despus de comer... Habindonos hartado de miel con pera, satisfechos y con sonrisas que no se borraban de nuestras caras encendidas, salimos de la casita de verano. Borka se detuvo y levant significativamente un dedo. Nos quedamos inmviles, mirndonos a los ojos. Y Boria, en voz baja y tono de conspirador, susurr: Hoy es viernes. ?Y qu?, pregunt. ?Pues que hoy Oksanka va al ba?o! ?S?gueme!

Y echamos a correr a travs del huerto, pasando junto a una decena de colmenas, a lo largo de los bancales de nabos y coles, llegamos a la valla, completamente cubierta de hiedra, ya amarillenta en muchos sitios y con manchas escarlatas. Con cuidado, a travs del follaje espeso, apartndolo un poco con las manos, empezamos a examinar los caminos de acceso al ba?o en la parcela donde viv?a Oksanka con su abuela y su abuelo Yegor. El abuelo Yegor tambin hab?a sido marino militar, comandante de submarino. Al retirarse, reconstruy con sus propias manos la casa heredada de sus padres y construy un ba?o ruso, al que a Oksanka le gustaba ir los viernes.

Era una muchacha muy hermosa. Miraba a todos los chicos con altivez. Oksanka ten?a una trenza negra y gruesa como un cabo marino que le llegaba ms abajo de las rodillas. Y, seg?n dec?a Borka, Oksanka ten?a unas tetas simplemente enormes, y l ya las hab?a observado ms de una vez precisamente los viernes...

Para m?, un ni?o que a?n no ten?a siete a?os, no era comprensible la importancia del tama?o de las tetas en el sexo femenino, como, por cierto, tampoco ahora veo la diferencia. Lo ?nico que me entristece en la figura femenina es el extremo de la delgadez o de la obesidad. Y que est rellenita o delgadita ya no importa, lo principal es que sea amada y honesta...

Mi ni?era dec?a: cuando una persona tiene sed, mira si hay agua en la taza. Y qu taza sea, de oro o de madera, no importa en absoluto. Pero es muy importante que tanto el agua como la taza estn limpias... Y tambin me dec?a la ni?era: el hombre siempre debe ver qu bebe, y de qu bebe. La mujer es el agua. Y adems el hombre debe recordar: todos los venenos se preparan a base de agua...

Tras asegurarnos de que el camino al ba?o estaba libre, saltamos la valla casi sin ruido y en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos entre unos espesos arbustos de lilas justo debajo de la ventanita del ba?o, de donde llegaba el canto de Oksanka y el sonoro chapoteo del agua que se vert?a del cubo a la palangana... La ventanita del ba?o estaba situada tan baja que, sin dificultad, como en una pantalla de televisin, se ve?an todos los detalles de las tetas enormes de Oksanka... Y su largo pelo negro estaba recogido en una gran palangana amarilla con agua, y Oksanka lo enjabonaba con champ? de lavanda, cuyo aroma nos hac?a cosquillas en la nariz y nos llegaba desde la ventana entreabierta... Borka, en tono de conspirador, me dio un leve codazo en el costado y susurr en voz baja: ?Qu te parecen las tetas de Oksanka? Yo frunc? el ce?o con aire importante y respond? con aspecto de entendido: S?-?-?, no estn mal, las tetas... Borka solt una risa ahogada y, tapndose la boca con todas sus fuerzas para no gritar de risa, me dio una colleja de broma y susurr, ahogndose de risa: S?, t? s? que eres un entendido en tetas, no hay quien te lo quite...

A m? tambin me dio risa la imagen de cmo las tetas, en verdad enormes, de Oksanka se balanceaban de un lado a otro, como dos grandes esferas alargadas llenas de agua, de esas que tirbamos desde el tejado del edificio de varios pisos... Tras quedarnos un rato ms observando las tetas oscilantes de Oksanka, aquello nos aburri pronto y nos dirigimos al palomar, a casa de Borka... Pues las palomas son ms interesantes que las tetas de Oksanka, ?verdad...

Mis palomas, y ten?a seg?n la poca hasta treinta parejas, viv?an en el desvn de la casa en la que yo viv?a. Y en casa de Borka, su padre y su abuelo le hab?an construido un palomar de verdad sobre pilotes; en l hab?a hasta un cuartito para nosotros dos. Nosotros, sentados en calor sobre un colchn viejo, durante las lluvias torrenciales, a la luz de una lmpara, nos le?amos el uno al otro relatos sobre el mar, sobre los marinos, sus haza?as y batallas, y ambos so?bamos con lejanas traves?as mar?timas, so?ando con grandes victorias.

Con todo lo que nos rodeaba, con el mar y las personas que amaban aquel mar. Los sue?os son lo que a menudo me falta hoy, a m?, un hombre adulto que sigue siendo aquel ni?o peque?o que resuelve tareas de adulto, que han dividido la infancia de la madurez.

Borka, como yo, amaba las palomas mensajeras blancas, y so?bamos que, cuando partiramos de traves?a, llevar?amos palomas y enviar?amos con ellas cartas a casa sobre los pa?ses y tierras en los que estuvimos, lo que vimos y aprendimos. Me entristec?a, porque no pod?a enviar palomas a mi pap, porque no s dnde est ahora mi padre... ?Dnde ests, pap...

El ma?z y el trigo los robbamos en los campos y almacenes del koljs. Y a veces, seg?n el viejo esquema, simplemente cambibamos el grano por aguardiente casero... El abuelo no aprobaba aquel intercambio y al principio nos ri?. Pero luego, tras pensarlo, nos llam y dijo: De todos modos no se os puede prohibir, robis el grano y el ma?z, as? que mejor cambiadlo por aguardiente, pero no volvis a robar jams... Y una semana despus, el abuelo Maksim trajo adems varios sacos grandes de trigo... Y ahora nuestras palomas com?an hasta reventar, y para que estuvieran en forma, las hac?amos volar desde el tejado de la casa o del palomar, agitando prtigas con trapos blancos atados... Nosotros, silbando fuerte y jalando, mirbamos las palomas blancas en el azul celeste, pasando ruidosa y emocionadamente sobre nuestras caras excitadas y radiantes de felicidad... Al d?a siguiente, Borka vino corriendo a mi casa cuando yo a?n estaba en el pa?s de Morfeo. Sacudindome suavemente, declar solemnemente: ?Esta noche el abuelo Maksim y yo vamos a pescar de noche! Yo parpadeaba con ojos somnolientos y no pod?a entender qu pesca nocturna era aquella. ?Y entonces lo comprend?! ?Vaya! ?Qu suerte tienes, Borka! Borka me dio una palmadita en el hombro y dijo: ?Es suerte para los dos! ?El abuelo orden que te invitara obligatoriamente! Ya lo ha hablado con tu madre y tu padrastro...

Yo salt como una bala a vestirme, recogiendo las cosas desparramadas desde la v?spera, y, una vez vestidos, echamos a andar con paso animado de amigos inseparables... El abuelo Maksim a menudo me miraba pensativo y a veces dec?a: Nieto, tu destino me recuerda al m?o... Comprendo y comparto tu pena, la de vivir sin padre... Cuando yo ten?a solo un a?ito, mi padre no volvi del mar. Y a los nueve a?os se me muri mi madre... Fui un ni?o de la calle, robaba, hurtaba con otros hurfanos igual de hambrientos y helados, hasta que me recogi un capitn retirado que hab?a servido toda su vida en un dragaminas...




Cucos


En mi bolsa de redecilla llevaba una botella de leche, una cebolla, un manojo de eneldo aromtico, un par de tomates gordos y carnosos, varios pepinos recin cogidos, y en realidad robados de un huerto que pill de paso, donde me persigui una t?a gorda con un rastrillo. Huyendo de ella, me rasgu los pantalones con la valla de su huerto... Extendiendo los brazos y espantando a las gaviotas gordas y perezosas, corr?a por la arena ardiente, alegrndome del sol, del mar y del viento. La camisa se me hinchaba y me golpeaba la espalda, y me parec?a que tambin ella sab?a estar de buen humor, alegrndose de que nos hab?amos escapado al mar sin avisar a nadie. La clida corriente del viento marino me acariciaba la cara y me alborotaba el pelo despeinado... Ay, la que me va a caer...

No muy lejos, con la panza hacia el cielo, yac?a una vieja barca de madera que, a juzgar por sus costados negros y embreados, los pescadores locales hab?an estado reparando hac?a poco...

Colocando mi sencilla comida bajo la barca y quitndome de inmediato los pantalones y la camisa, me lanc a toda velocidad al encuentro de las olas espumosas del mar, que cubrieron de frescor mi cuerpo acalorado... Las olas ol?an a yodo, a algas marinas y a redes de pescador... Por el frescor repentino se me cort un poco la respiracin, obligndome a retener un instante una burbuja de aire en el pecho, y, abriendo mucho la boca, hice una inspiracin profunda y me sumerg? bajo el agua con los ojos abiertos...

El agua estaba limpia, de un brillo esmeralda, por la gran cantidad de medusas blancas, que reflejaban un poco el sol intenso que penetraba en la espesa masa de agua y se dorm?a en la profundidad, junto al fondo marino... Nadaba con los ojos abiertos y admiraba el mar. Hasta ahora me parece que mi alma se qued all?, en el mar... Al emerger, resoplando ruidosamente y echando hacia atrs un chorro de agua de mi mata de pelo negro con reflejos rojizos, regalo del sol generoso en calor...

A lo lejos, en el mismo horizonte, en el vaho azulado, navegaban varios grandes transportes militares, y cerca, como puntos negros, se ve?an peque?as embarcaciones pesqueras que iban y ven?an en filas, entrando y saliendo del puerto... El pueblecito, situado en las laderas de las colinas, sonre?a amablemente al sol, al mar y a m?. Salud al pueblo con la mano y sal? a la orilla.

Cayendo de bruces sobre la arena caliente, cruc los brazos a la altura del pecho, arrimando bajo m? la arena que ard?a, y me qued inmvil, disfrutando del calor de la arena recalentada bajo el sol del mediod?a, cubrindome de piel de gallina... Bajo la manta soleada del verano, me hund? silenciosa e imperceptiblemente en el sue?o...

En ese momento, al otro lado de la barca, a juzgar por las voces, se instalaron tres t?as escandalosas que discut?an acaloradamente sobre sus hombres... A las mujeres se las pod?a distinguir por las voces y las maneras de hablar. Una hablaba con un timbre bajo, de pecho, pero muy agradable. La segunda, con una voz chillona y desagradable, como una flauta desafinada, y la tercera, con una voz normal, pero muy acentuada en la letra O, que recordaba a un pope de iglesia que ol?a a alcohol, cuando vino a oficiar el funeral del vecino ahorcado Pvel... Trompeta, lo puso a parir de lo lindo, dec?a una de las t?as. ?Pues si me ama, debe amar a mis hijos! ?Pero si no son suyos!, objet la otra. ?Entonces no te acuestes con l!, a?adi la pope. ?Nada de sexo con l! Ya sabes, los hombres son como perros, como los perros de Pvlov, siempre y en todo por reflejo: co?o, v?ctima, palo y otra vez co?o. ?l debe trabajar, mantener a mis hijos, satisfacer a la mujer!, a?adi la flauta. Y que los ni?os no sean suyos, no es asunto suyo, porque esos ni?os nacieron antes de conocerlo... Flauta, chillando, a?adi: ?Eres tonta, Liudka! ?El m?o, el tonto, piensa que Kolka es su hijo! Bueno, y vosotras, amigas m?as, sabis de quin es... ?Claro que sabemos de quin!, respondi la trompeta. ?De Serioga el taxista! ?Oh, buen perro!, a?adi con gusto la trompeta. T?, Liudka, no seas tonta, mentir en beneficio de la causa est bien. Serioga, mira t?, cr?a como propio al hijo ajeno y no sabe nada. Y yo, por mi parte, de vez en cuando me dejo caer por los constructores uzbecos de paso. Vosotras, amigas m?as, ya estis al tanto... Los hombres estn hambrientos, son atentos, y a m? me da gusto, y nadie lo sabe. Ellos trabajaron y se fueron, y la vida contin?a... ?Serioga est al lado, y Kolka est asegurado! ?As? que t?, Liudka, no le des la lata al hombre! T? tienes tres hijos, de tres hombres distintos, ?dnde vas a encontrar ahora a semejante tonto, y adems con el sueldo de ingeniero jefe de nuestro puerto? Eso son unos trescientos rublos, y encima la prima, la decimotercera...

En resumen, Liudka, ch?pasela ms a menudo y con ms dulzura, para que tu boca est ocupada en algo y no le est dando la tabarra en vano. Mira, adems tienes unas tetas de diez, pues con ellas y con tu boca allnale el camino a su corazn, y dale de comer borsch, y preprale chuletas, y luego, cuando le des un hijo, ?se volver manso...! Ay, chicas, no me apetece parir un cuarto, me da miedo que me deje como aquellos tres gilipollas... ?No te dejar! Este es del partido, ?nuestro comit de distrito y el comit regional del partido no se lo permitirn! ?El comunismo, chicas, nos ayuda! Y entonces las tres mujeres se rieron alegremente. ?Pues ya est! ?Vamos a ba?arnos! Las risas y bromas se fueron alejando hacia el mar...




Nosotros


En aquellos a?os no entend? la conversacin de las tres mujeres, pero se me qued grabada porque en ella hab?a palabras sobre ni?os criados por hombres ajenos. Lo que es la crianza por hombres ajenos lo experiment en mi propia piel de sobra. ?Pero ni siquiera pod?a imaginar que el tema de las mujeres divorciadas y el sufrimiento de los ni?os se convertir?a en el tema principal, y ms a?n en un libro, en cuya escritura jams hab?a pensado, y nunca!

Para que un libro sea vivo, hay que decir la verdad. Hay que mostrar los lados vergonzosos de nuestra sociedad, cuidadosamente tapados con palabras altisonantes y consignas sobre la maternidad, sobre la santidad de la mujer moderna, sobre su, por as? decirlo, divinidad.

Nuestra sociedad se desmorona gracias al abierto odio a los hombres del feminismo militante, glorificado por la literatura moderna, el cine e incluso el humor, puesto sobre ra?les donde el hombre es presentado como un retrasado mental, que solo piensa en aparearse y en comer. Al hombre, como alcohlico o marica. Y si al hombre lo muestran como cabeza de familia, como padre, es sin carcter, completamente sometido a la voluntad de la mujer, de la esposa, de la suegra. Y ese hombre salva otra vez a una mujer feminista a cambio de una racin de sexo dudoso, glorificado en pel?culas y literatura, y luego en la vida, con el que se recompensa al hombre. E incluso el dinero con el que se compra el pan est por debajo de la raja genital. El volante de propaganda de las cpulas y solo de las cpulas es tan potente que el hombre moderno no puede pensar en otra cosa, habindose convertido en el principal consumidor de una fidelidad pagada, es decir, de una prostitucin domstica legalizada por la sociedad y el Estado.

El hombre est tan desunido que, si alguien, armndose de valor, habla de la esclavitud masculina en la sociedad, de la falta de derechos del hombre, del dolor de los ni?os y hombres que han sufrido y sufren por el odio femenino, a menudo por la actitud sdica de las mujeres hacia el hombre y de los problemas masculinos, el hombre-esclavo adopta la postura de un ciego enloquecido que defiende la zona de confort de la mujer-esclavista-sdica. La mujer, que hace mucho olvid lo que es la moral, el honor, la maternidad sin publicidad, yo anhelo. La veneracin del marido, del padre de los hijos como primero en la familia muestra a las hijas la imagen de la actitud hacia sus futuros y actuales maridos, y al hijo, cmo debe respetarlo y amarlo, y a su esposa, como frmula de una actitud ?ntegra, limpia y respetuosa hacia su mujer, hacia el ni?o, hacia el hombre. Los ni?os  jvenes  hombres deben saber que una mujer inmoral es un ser sin espiritualidad, capaz de mentir, traicionar y enga?ar; al unir su destino a una mujer as?, el hombre conduce a la perdicin a s? mismo, a su linaje y, en primer lugar, a sus hijos. El hombre se convierte, en esencia, en asesino de s? mismo y de su futuro, porque de la moral, la fe y la pureza de la familia se compone, entre otras cosas, la bendicin de lo alto, la salud de la sociedad y la fortaleza del pa?s, obligado con todas sus fuerzas a proteger la integridad de la familia, la infancia y, por supuesto, la vejez.

En la sociedad moderna, a menudo la ni?a peque?a, luego la joven y despus la mujer, no conoce la identidad, la integridad y la castidad, porque no las conocen ni su madre, ni mucho menos sus abuelas... El modelo de moral, su penoso yo soy madre no se lo transmiti su madre, es decir, la abuela, que en su tiempo salt de cama en cama en las brigadas de construccin del Komsomol y, tras harta de saltar, se cas de golpe, a menudo por embarazo... Y con frecuencia, como un cuco, le endosaba el hijo engendrado en la lujuria a un desprevenido hombre de verdad, que aceptaba al hijo ajeno como propio solo porque la mujer le dec?a: ?Vamos a tener un hijo! Y luego se divorciaba con la frmula no congeniamos, se quedaba con el ni?o, y a veces con ms de uno. Esos ni?os no entienden y no tienen la menor idea de lo que es una familia fuerte y amorosa, y quin es un padre valiente, que cuida con esmero el hogar familiar, y una madre amorosa, atenta y, lo principal, fiel al padre y al marido, de quien depende por completo la preservacin y la solidez de la familia. Precisamente la madre es la guardiana del hogar, y es precisamente la madre moderna quien lo destruye con su libertinaje sexual, o ms simple, con su puter?o.

En segundo lugar, la abrumadora mayor?a de los hombres ha sido criada por una madre-yo-madre de pacotilla en los valores del consumismo y el ego?smo, que ense?a al ni?o-joven a tomar y recibir, a utilizar a las personas para su propio beneficio y ventajas. Tal modelo de comportamiento en semejante "hombre" es el modelo de comportamiento de las divorciadas amargadas, que a travs de su hijo-ni?o-consumidor se venga del mundo entero y, por extra?o que parezca, de las ni?as-jvenes inocentes, a las que este chico medio hombre utiliza de forma indecente y luego abandona deshonradas. ?Samsara!

No hay fin para esta rueda de interminables sufrimientos y reencarnaciones de la codicia, la lujuria y la estupidez humanas. Al escribir el libro compar las estad?sticas modernas, incluidos los datos del per?odo sovitico, con nuestro tiempo, en cuanto al n?mero de divorcios y de ni?os criados sin padres, independientemente del sexo. Los divorcios en Rusia en el per?odo zarista eran del 1-2%, y en la Rusia actual, del 120%.

En la Unin Sovitica, en el per?odo desde 1960, por cada 1000 matrimonios se produc?an alrededor de 100150 divorcios; hacia finales de los a?os ochenta, esta proporcin aument a 400500 divorcios por cada 1000 matrimonios. Por ejemplo, en la RSS de Letonia el nivel de divorcios era uno de los ms altos: por cada cien matrimonios hab?a ms de 40 divorcios, y en Riga, ms de 50.

Las causas principales del divorcio en aquel per?odo eran el alcoholismo y la infidelidad conyugal, seg?n la investigacin de Jrchev en 1964, un 28%. La insatisfaccin sexual ocupaba un 17%.

Tambin la actitud fr?vola hacia el matrimonio y las obligaciones familiares. Pero tanto en aquellos tiempos como ahora, la iniciadora del divorcio en el 80% de los casos era la mujer, es decir, al menos el doble de veces que el hombre.

La tragedia ms atroz de estos divorcios, y en esencia de estos ajustes de cuentas semi-bandoleros entre marido y mujer, como consecuencia: de 1965 a 1988 en la URSS se practicaban anualmente de 4,5 a 5,5 millones de abortos. No es dif?cil calcular cuntos ni?os fueron asesinados por la ignorancia de quienes no entienden lo que es la moral: ?no menos de 130 millones de ni?os!

Seg?n diversos datos, algunos diputados y figuras p?blicas afirman que la cifra real de abortos hoy es superior a la oficial. Y en el pa?s se practican aproximadamente ms de un milln y medio de abortos al a?o.

Solo en 2024 se vendieron anticonceptivos por un importe superior a 31,5 mil millones de rublos, es decir, se vendieron ms de 21 millones de envases de anticonceptivos hormonales. En 2025, de enero a mayo, ya por un importe superior a 13 mil millones de rublos, es decir, se vendieron casi 9 millones de envases de anticonceptivos hormonales, y eso en menos del primer semestre.

Los datos estad?sticos oficiales de diferentes fuentes, por decirlo suavemente, falsean los indicadores reales de divorcios en el pa?s, donde la sociedad se ha ahogado en la fornicacin com?n y generalizada.

Los hombres y mujeres modernos, jvenes y muchachas, en los ?ltimos 50 a?os, en ms del 90% de los casos, han sido criados, como se suele decir en la sociedad, en un entorno mentiroso: en una familia incompleta.

Una familia incompleta es una madre soltera, que en la mayor?a de los casos tiene un hijo sin padre. Y a la pregunta de si su madre fue feliz en la relacin con un hombre, casi todos los encuestados respond?an afirmativamente: ?no!

Las mujeres  madres solteras, divorciadas, al enterarse de que se publicar?a mi libro, reaccionaron de forma muy agresiva ante tal hecho con la frmula: Nos haces una bajeza a nosotras, las mujeres, que ya no tenemos felicidad ni amor, y por eso muchas criamos solas a los hijos. ??Y encima cuentas que no se nos debe tomar por esposas, presentndolo como recomendacin?! ?Es que te has vuelto loco, cabrn? Y eso que solo algunas mujeres. Al publicar este libro, me top con una oposicin muy seria en las editoriales, que obstaculizaba la salida de esta novela. Ni siquiera imaginaba que en el mundo editorial, al igual que en el educativo, ms del 90% de los empleados son mujeres: editoras, correctoras, maquetadoras y, naturalmente, censuras, y todo tipo de lectores que dan, por as? decirlo, la recomendacin de publicar o no este libro... Y les dir que no la mayor?a, sino casi todas las editoriales, rechazaron la salida de la novela alegando que supuestamente es pornograf?a y una ofensa a los sentimientos y la dignidad. Y a ninguno de ellos le sorprendi el hecho de que yo condene la fornicacin en general, independientemente de quin la cometa, hombre o mujer, y que eso, precisamente, se corresponde plenamente con la Biblia, el Corn, el Talmud y todas las tradiciones espirituales del mundo del amor y la humanidad.

Una de las divorciadas agresivas me declar que me demandar?a por ofensa a las mujeres, porque supuestamente ofend? el honor y la dignidad de la mujer. Y yo le propuse demandar a la Biblia, al Corn, al Talmud, a la Tor o al Bhagavad Gita. Puesto que, seg?n su postura, esos libros sagrados son ilegales y llaman a expulsar a las rameras y a las esposas repudiadas de la vida de los creyentes, y yo personalmente soy muy creyente en el Alt?simo Primordial y en Sus reglas del juego. Tambin propongo que, por v?a judicial, se la reconozca como una mujerzuela que merece como m?nimo ser expulsada de la sociedad, como un ser que deshonra a la mujer, exactamente como lo exigen los conocimientos espirituales.

Llamo especialmente la atencin sobre el hecho de que la mujer es un estatus espiritual de guardiana no solo de la familia, sino tambin del bien, del amor, de la fidelidad y de la pureza. ?La mujer es la base de todo el mundo f?sico, como la madre tierra!

Dios cre a la mujer como un ser superior: un ser humano. ?Y sin la mujer, de las que hoy hay una minor?a insignificante, no habr vida! Y la mujerzuela es una imitadora de la mujer, pero de ning?n modo la encarnacin de la espiritualidad y la pureza del principio divino. ?Acaso una mujerzuela se reconocer alguna vez como tal? Vayan al juzgado y digan: Hola. Soy una mujerzuela, y este tipo malvado me ha ofendido. Les pido que lo castiguen. ?Pero acaso una ramera dir eso de s? misma? Ay. Se esconder detrs del nombre de Mujer, sin serlo. Y lo que tiene entre las piernas no le otorga espiritualidad ni reconocimiento, aunque siempre quiere que la valoren precisamente porque tiene esa raja genital.

Much?simas gracias a las mujeres que me apoyaron en la escritura del libro y me se?alaron las sutilezas que utilizan las sodomitas y mentirosas que destruyen sus familias y las de otros con su fornicacin y enga?o, sumiendo en el sufrimiento a sus, a nuestros hijos.

A muchas mujeres divorciadas les hice la pregunta: ?por qu un hombre debe criar a los hijos de otro, de otro hombre, dedicando su vida a un proyecto empresarial cuya autora, accionista y ?nica beneficiaria es una ramera que ha engendrado hijos de hombres anteriores? ?Y por qu al hombre en ese proyecto se le asigna el lugar y las obligaciones de un trabajador inmigrante, que trabaja a cambio del acceso al lugar sucio de una mujerzuela? Las divorciadas profesionales pasaban a los insultos con una agresividad mal disimulada. Y eso es decirlo suave, porque seg?n su opinin: de todo tiene la culpa el hombre y no puede ser de otra manera...




herida temprana


...temprano, en la ma?ana del lunes, mi madre me despert inusualmente pronto con las palabras: ?Es hora de levantarse!, encendiendo la luz de mi cuartito. Mam, ?a dnde tan temprano? A?n no son ni las cinco... Fuera apenas hab?a clareado, y pregunt a mi madre con voz somnolienta, subindome la manta a la cabeza: Mam, ?puedo un minuto ms? Levntate, levntate, hay que hacer unas cosas. Me levant a rega?adientes, me vest? despacio, ech la manta sobre la cama y encima la colcha azul, y, encogindome, fui al lavabo... Tras lavarme y cepillarme los dientes, entr en la cocina... Mi madre sirvi t en mi taza favorita de lunares rojos y blancos, con una peque?a mella en el borde para los labios... Tras beber unos sorbos de t aromtico y mordisquear una rosquilla, mir a mi madre con aire interrogante... Mi madre baj la vista al suelo y dijo: No preguntes nada, es necesario...

Sin llevarme nada de mis cosas, salimos de casa... Con un dolor como de cachorro miraba el jard?n, recordando al erizo, a Palma, a los cachorritos que se durmieron junto a la piel y la cabeza de Palma, los escarabajos verdes del rbol, el cerezo en el que me gustaba estar sentado horas, observando todo a mi alrededor, y mis palomas... Caminbamos en el amanecer, envueltos en una niebla ligera, por la calle dormida, con los tejados y las vallas mojados por el roc?o, y con gotas de roc?o colgadas como cuentas de ncar en las telara?as tendidas sobre los arbustos de lilas, con el follaje igual de h?medo... Caminbamos hacia alg?n lugar de tristeza, ?bamos hacia all?, de donde emanaba dolor y soledad... ?Mam, tengo miedo! Mam, ?a dnde vamos? Todo ir bien, hijo, ?all? estars bien! ?Dnde es all?, mam? ?Lo vers pronto t? mismo! Mam, no quiero, ?me da miedo!, no me callaba. No ms miedo que a m?, mascull mi madre y se interrumpi, volviendo la cara hacia un lado...

Llegamos a un edificio de cuatro pisos de ladrillo rojo. En las ventanas de aquella casa, en el primer y segundo piso, hab?a rejas, como en una prisin, de una ilustracin del libro El conde de Montecristo. Subimos por una escalinata alta de hormign y entramos en un pasillo largo y resonante. A nuestro encuentro sali un hombre cojo que susurr algo ininteligible a mi madre, tomando de sus manos unos papeles; result que eran mis documentos... Mi madre me llev hasta aquel cojo y dijo: Este es Mijal Mijlich, es educador de este hogar-internado infantil. Ahora vivirs y estudiars aqu?. Te ir... Sin dejar que mi madre terminara, le agarr la mano con las dos manos y grit: ?N-o-o-o! ?Mam! Le agarr la mano con las dos manos y, como un cachorro fiel, la miraba a los ojos y, con todas mis fuerzas, gritaba: ?Mam, no! ?Mam, har todo lo que digas, lo que sea, mam, cualquier trabajo, lo que digas! ?Por favor, mam, no me entregues! ?Me da mucho miedo, mam! Las lgrimas me inundaron la cara con tal fuerza que no ve?a nada a mi alrededor, y solo el horror estaba en mis ojos...

Me entregaban como a un perro, me hab?an tirado, no le hac?a falta a nadie... me golpeaba como un eco en la cabeza. Era un cachorro al que entierran vivo en la tierra con lombrices gordas... Este episodio me ocurrir ms tarde, y por ahora estaba tumbado en la arena caliente, junto al borde salado del agua, que susurraba con los guijarros marinos y las conchas del juguetn oleaje... Gracias al sol sure?o, el bronceado de mi cuerpo sol?a durar casi hasta la primavera. Y luego me pon?a blanco como la nata, me dec?a Borka.

El mar era para m? el lugar donde mis lgrimas se lavaban con una ola igual de salada, la pena y la tristeza se las llevaba la brisa marina, y las gaviotas me escuchaban cuando compart?a con ellas lo ms secreto, lo ms ?ntimo, todo lo que atormentaba mi alma infantil herida... Pap, ?dnde ests, pap m?o? ?Te quiero tanto! ?Pap, cunto te necesito!, y gritaba hacia el horizonte con todas mis fuerzas, hasta dolerme la garganta: ?Pap...! Y me parec?a o?r: Aguanta, hijo, pronto, pronto nos veremos sin falta, ?hijo m?o! Yo sab?a, siempre supe que mi pap es el mejor pap del mundo, el ms fuerte de todos. Pap me encontrar sin falta y, levantndome en brazos, me abrazar y dir: ?Hola, hijo! La persona que ama de verdad nunca est sola, porque cree, ama y espera.




Hay muchos de ellos


A la reunin conmigo vino una de las llamadas gur?s modernas de internet o, como las llaman ahora, coaches, que ense?an a chicas y mujeres a ser felices, a tener xito y a encontrar marido, amndose en primer lugar a s? mismas. He aqu? que, sentada en la casa de t del Nuevo Arbat, ante m? se acomod una mujer agradable de unos 40 a?os. Tras valorar mi pinta, deteniendo un instante la mirada en mi reloj, examinando atentamente el esmero de mi manicura, mir como sin querer debajo de la mesa, a mis Testoni. Acomodndose coquetamente su melena casta?a con ambas manos, tom el men? de manos de una amable camarera que esperaba la decisin de la clienta para el pedido.

Tras pedir t verde y un pastel de miel, enseguida empez a hacer preguntas insinuantes... El caso es que yo hab?a invitado a aquella mujer-coach con el pretexto de que mi hermana, divorciada hac?a dos a?os, necesitaba una consulta, y me hab?a pedido, por as? decirlo, sondear el terreno sobre las condiciones y el precio no por telfono, sino en persona.

El nombre de la coach ha sido cambiado para no incomodar al lector con un bochorno, y tampoco tengo deseos de hacer publicidad al negocio de nadie, que en esencia es una estafa de la confianza. Tamara, d?game, ?es posible que una mujer con dos hijos encuentre a un hombre capaz de amar no solo a ella, sino tambin a sus hijos?, pregunt. Tamara, sin dudar, respondi de inmediato: ?Claro que s?!, con seguridad en la voz y una sinceridad y un optimismo no fingidos... Y hacerlo es bastante sencillo. Es importante aceptarse a una misma, dejar de humillarse ante el hombre y, como objetivo de la vida, poner en primer lugar la carrera y la autorrealizacin. Porque el hombre ama a las mujeres fuertes y con metas, no a las tontitas con delantal en la cocina, que aburren rpido al hombre. La chica autosuficiente siempre tiene su mitad espejo... Me habr?a gustado decirle que chica lo fue hace unos 30 a?os, pero me call y solo sonre?, como asintiendo a lo dicho por Tamara. Retrocediendo un poco, dir que sobre aquella encantadora t?a de negocios yo hab?a indagado algunas cosas, enterndome de una serie de detalles picantes de los que mi interlocutora ni siquiera sospechaba. Tamara solt un discurso de media hora sobre el programa elaborado personalmente por ella, que hab?a logrado ayudar a un enorme n?mero de mujeres abandonadas por canallas a los que no se puede llamar hombres, y a los que no cabe llamar de otra forma que maricas.

Tamara no se cortaba en las expresiones y usaba ep?tetos contra los hombres, sin prestar ninguna atencin al hecho de que en ese momento estaba hablando con un hombre... Antes de la reunin con Tamara, yo hab?a estado mirando pginas en internet con v?deos en los que ense?aba a sus seguidoras, donde los tacos y las groser?as son la norma. Lo terrible no es el taco, ni siquiera su comportamiento; lo terrible es que al fondo juegan ni?os peque?os, ?y aquella gur? de pacotilla, yo soy madre, tiene cuatro! Tras escucharla al l?mite de la paciencia, pero fingiendo que estaba completamente de acuerdo con ella, y en contra de su enfoque, le hice una pregunta que le pareci absolutamente inoportuna. Tamara, d?game, ?y por qu usted no est casada? Sobre la mesa se instal una pausa incmoda... Desde el fondo de la casa de t del Nuevo Arbat, desde alg?n lugar de la oscuridad del techo, flu?a deep house, cuyo ritmo marcaban los tambores, y el vocalista cantaba de forma llamativa: My love  my love...

Tamara comenzaba su carrera a los 20 a?os en los bares de karaoke de la capital, haciendo de acompa?ante de clientes bebidos. Paralelamente, un viejo de 68 a?os la manten?a, follndosela por el culo los viernes en el centro de comercio internacional de Mosc?, en el malecn de Krasnoprsnenskaya. Luego, chicos calientes de Daguestn y Chechenia la usaron por turnos, pasndosela unos a otros, como un testigo, por amistad. Tipo: Yo me la foll, hermano, ahora prueba t?...

Tamara no pocas veces prestaba servicios ?ntimos a extranjeros, sin despreciar a los trabajadores inmigrantes de Moldavia, como hac?a en Minsk antes de llegar a Mosc?. A uno de los clientes inmigrantes incluso lo llev a casa de sus padres, en la regin de V?tebsk...

Luego se enamor de ella un kazajo, que no sab?a ni sospechaba que Tamara era una prostituta profesional. Tras dos a?os de vida en com?n con el kazajo naci un ni?o, y al a?o y medio Tamara lo abandon, declarando que l la hab?a violado... El kazajo estuvo medio a?o bajo investigacin, y por falta de pruebas se cerr el caso. El kazajo se fue a Almaty y no volvi ms.

A su segundo hijo lo tuvo de un kirgu?s, y el kirgu?s la dej al octavo mes de embarazo. Al tercer hijo lo tuvo de un jud?o, y aquel tampoco soport tanta felicidad y amor, abandonando a Tamara al sptimo mes de embarazo. Al cuarto ni?o lo tuvo de un ruso, que tambin dej a Tamara, sin esperar al nacimiento del peque?o. Tras la pausa incmoda, Tamara cambi bruscamente de retrica, dejando al descubierto su verdadera esencia: la de una persona c?nica y sin principios, para la que el hombre es un recurso y una mquina para satisfacer la lujuria... A?adiendo que comprende a las lesbianas, porque los hombres simplemente han degenerado: no existen. Y sus hijos, Tamara, los varones, ?son hombres? Tamara se levant de la mesa, mirndome a los ojos y mascullando entre dientes: Eres un cabrn...

Y yo pens, sonriendo: menos mal que no me ha lanzado el plato... Mirando a travs del escaparate el aparcamiento junto a la casa de t y siguiendo con la vista a Tamara, que marcaba sus pasos hacia su Toyota RAV-4 con el parachoques rayado, pens con amarga compasin cuntas mujeres a?n mutilarn las almas de peque?os indefensos, cuyos destinos estn en manos de semejantes madres de pacotilla y coaches... ?Qu infancia y qu educacin puede dar a sus hijos una yo-madre tan perdida, que odia a los hombres, vengndose de ellos por todos sus fracasos, derramando su rabia y su odio sobre un hijo o una hija parecidos a su padre: kazajo, kirgu?s, jud?o, ruso... En algo estar de acuerdo con Tamara: los hombres de verdad se han vuelto escasos. El que llega a la familia de una divorciada con hijos no tiene relacin con un hombre, porque, en esencia, ese individuo con una psique enferma padece el complejo de Edipo. Pues a semejante hombre no le hace falta una esposa, sino una madre, y adems le hace falta una ramera que sea la copia exacta de su esencia... La divorciada con un hijo o hijos es, aunque incompleta, una familia, y una familia ajena... Por fuera, en apariencia, es un hombre adulto. Pero llamar sensato al comportamiento de semejante ciervo es extremadamente dif?cil. Alguien ha dicho que la base de la vida es el amor. En nuestro tiempo de matriarcado militante, la manifestacin del amor y su confirmacin hacia la mujer es el beneficio material. Pero si no puedes confirmar tu solvencia, eres un perdedor, un fracasado, y las mujeres te han ofendido, y por eso no te dan...

No recuerdo quin dijo que la esposa ideal es aquella que, sabiendo que su marido no tiene razn, a pesar de todo le dice: Amor m?o, eres m?o, estoy completamente de acuerdo contigo, ?qu har?a yo sin ti? ?Eres tan listo! Tal esposa conquista a su marido con su arma dada por Dios: ?la mansedumbre y la sumisin! Y ella, con su amor, har de su marido un volante, y adems todo marido lo necesita. El marido, comprendiendo que no ten?a razn, y aunque lo comprenda ms tarde, la prxima vez, antes de hacer algo, lo pensar mil veces. Y la esposa, a sus ojos, crecer hasta el cielo. La esposa es la primera de Dios, ?y la segunda, del diablo! La mayor?a de las individuas hombrunas no tienen una cualidad como la mansedumbre y la sumisin ante el hombre. Ellas, como una jaur?a de perras rabiosas, se lanzan sobre el hombre, y a l le toca defenderse a palos. Basta con mirar mal en su direccin en nuestra sociedad moderna... Quiz por eso en la escena musical moderna hay tal cantidad de pedig?e?os de vagina de voz dulce y amanerada, que gimen sobre el amor, con la insinuacin obligatoria:

Te voy a follar, te foll, pero te fuiste con otro, o quer?a follarte, pero lo hizo otro, ?perdname que no llegu a tiempo! ?Pues todo es por ti! Vuelve, amor m?o, te perdonar todas las infidelidades, porque sufro. Me duele... ?Puaj! ?Hasta o?r algo as? de hombres da asco!




Stripper


Por el tipo de mi actividad, a mis socios extranjeros, socios de Europa y de pa?ses de Amrica Latina, incluidos los muchachos del vecino Kazajistn, a menudo me toca llevarlos por los clubes de Mosc?, restaurantes, clubes de karaoke y con frecuencia a clubes de striptease tipo Penthouse en el Arbat. Al visitar tales locales, combino el entretenimiento de mis invitados con la recopilacin de material para el libro... En esos antros la concentracin de mujeres divorciadas solitarias es mxima. A veces me confunden con un recin llegado o un extranjero, a pesar de que no pocas veces estoy de invitado y me recuerdan muchos guardias de seguridad de los clubes, el personal, los aparcacoches, el control de acceso y, naturalmente, los due?os de esos burdeles que relajan a mis socios despus de un trato exitoso, de unas negociaciones, y que simplemente se desmadran a tope en un pa?s ajeno pero tan hospitalario, con servicios sexuales baratos de las nocturnas sacerdotisas del amor. Que se entregan todas por amor, y el dinero, el tontito querido, lo regal... En fin, no lo chup, se lo regalaron, como en la cancioncilla del mismo nombre...

El viernes, el depsito de una mesa en la zona vip con una fuente de frutas, bayas y varias botellas de champn rondaba por trmino medio entre 150.000 y 200.000, y en algunos sitios 350.000 no era ninguna sorpresa... Ms all, depende de las preferencias y del bolsillo con pasta...

Sin contar las propinas a los guardias, camareras, aparcacoches, azafatas, camareros y gerentes, tras una ronda por los antros nocturnos moscovitas, una compa??a de cinco o seis personas gasta fcilmente el sueldo de un maestro de cuatro o cinco a?os, y es la verdad... No pocas veces, en nuestro grupo se desmadran funcionarios del aparato central y del legislativo; qu le vamos a hacer. Ese p?blico sabe divertirse, pero lo hace con prudencia, sin armar jaleo y sin atraer demasiada atencin... Bueno, se supo, el personal cuchiche, y nada. Con eso no se sorprende a nadie, como tampoco se sorprende a Rubliovka con un Maybach o un Ferrari. ?Hola, guapo!, arrull una llamativa morena con el pecho desnudo. De ropa, su cuerpo solo lo cubr?a una faldita corta, ms parecida a un taparrabos, que le tapaba el pubis, con braguitas transparentes.

Sentada en el apoyabrazos del blando sof de cuero, apoyndose en ligera inclinacin con la mano izquierda en la curva del respaldo del sof donde estaba sentada nuestra compa??a de varios hombres, nuestra mesa se desbordaba de todo tipo de botellas de whisky y ron cubano, que a m? siempre me gust desde aquella vez que lo prob por primera vez en Cuba. En cubos con hielo hab?a botellas de vino y champn, y sobre la mesa, en el centro, se alzaba una gran pirmide con todo tipo de frutos del mar, entre los cuales hab?a un par de docenas de ostras fresqu?simas fine de claire...

Valera Tsoi, mi viejo amigo, encend?a un narguile de pi?a con cazoleta de hielo, y al lado el preparador del narguile daba la vuelta a los carbones con unas pinzas. A lo que Valerka asent?a con aprobacin, soltando nubes de humo aromtico que envolv?a agradablemente nuestra mesa... El pecho desnudo de la hermosa morena se balance de forma efectista, acercndose a mi cara, cuando su due?a se inclin por el cigarrillo que le ofrec?a nuestro amable socio de Colombia, Fernando. Sonre? involuntariamente y dije a la due?a de tan lujoso busto, ronroneando en tono de broma gatuno: Se?ora, usted me despierta el apetito por los productos lcteos. La morena se ri con sinceridad, mostrando una hilera de carillas perfectamente colocadas que hac?an su rostro, ya de por s? hermoso, radiante y atractivo... ?Cmo puede resistir un hombre que no conoce las consecuencias que traer consigo semejante mujer maravillosa, a l y a sus hijos?, pens. ?Cmo te llamas, hechicera? ?Anglica!, respondi la morena, balanceando de nuevo su hermoso busto. Tienes un nombre precioso, ngel. ?Gracias! ?Qu debo hacer por ti para disfrutar de la belleza de tu cuerpo celestial? Desp?deme por un d?a... Son solo 200 de los grandes, respondi Anglica, jugueteando con un rizo en el dedo, con aire de ngel parpadeante que mira al techo... No escatimaremos en el precio, intervino en el dilogo Valerka. Nos vendr?a bien beber todo el d?a y follar hasta la noche... Y a?adi: ?Y a dnde vamos, a nuestro hotel o a tu casa?

Anglica mir la pinta y el reloj de Tsoi, evalundolo de arriba abajo, como escanendolo, y, tras convencerse con su instinto de que Valerka era solvente, respondi lnguidamente: Chicos, si sois los dos a la vez, ?yo encantada! Me encanta a la vez en la boquita y en el culito, y a vosotros dos os va a gustar much?simo... Los asiticos, no los borrachos de aqu?, follan estupendamente, no ofenden y siempre son generosos. As? que, vamos a vuestro sitio, chicos. En mi casa estn mis hijos y mi madre. Y eso s?, ?me debis una propina para la chica!, y Anglica volvi a re?r con su sonrisa seductora. ?Y el marido dnde est? ?Trabajando?, pregunt en broma. Anglica, sin turbarse lo ms m?nimo, sin dejar de re?rse con belleza, respondi: S?, en la mina, picando carbn... Chicos, no tengo hombre, crio a dos sola. ?Y cmo es eso?, pregunt Tsoi con sinceridad no fingida. Pues as?, no congeniamos en el carcter... Y Tsoi pregunt: Y si yo te contratara para trabajar, por ejemplo, como asistente, con un sueldo de 150 de los grandes, ?aceptar?as?

Anglica se agarr los dos pechos con las manos, lanzndolos alternativamente hacia arriba, y respondi: Mis ni?as dan cada una unos 500 de los grandes al mes. Y lo principal: con gusto y sin gran esfuerzo. ?Verdad, ni?as?, y levantando ambos pechos hacia sus labios, los bes en los pezones, atrapndolos con los labios y chupndolos un poco... Tsoi estall en carcajadas, y Fernando, con los ojos desorbitados, sosteniendo en una mano un vaso bajo con whisky y en la otra un puro, expuls con esfuerzo: Dulses... En ese momento, a nuestra mesa se acerc el camello del club. Intercambiamos saludos de forma amistosa, conocindonos desde hac?a ya ms de un a?o de otros clubes nocturnos, preguntndonos con frases de cortes?a del tipo cmo va el negocio, cmo estn los ni?os y por qu has venido tan pocas veces. Te has vuelto un cre?do, y cosas por el estilo... Luego me susurr al o?do: ?T? qu tal? Todo igual, bro, estoy resfriado y le temo al fr?o, respond?. El camello solt una carcajada: Eres duro de pelar. Tengo una nieve simplemente cristalina. Yo respond? con una sonrisa: Ya sabes, bro, que yo no acepto eso, amigo m?o. Mira, Fernando est en el tema, l a?ora su tierra...

Los dos miramos interrogantes al colombiano. l nos mir con sonrisa de pirata, sosteniendo entre los dientes apretados un puro grueso y humeante... Re?mos involuntariamente, y yo le hice una se?a con la mano. Tras explicarle qu y a dnde, el colombiano se anim al instante con las palabras, y Fernando y el camello se fueron al ba?o, llevndose consigo a la tetona Anglica. En ese momento, las azafatas y todas las camareras en topless salieron a la pasarela del striptease, mostrando sus cuerpos esbeltos y formas seductoras, balancendose al comps de una pieza musical de estilo jazz-rock, acompa?ada por un apenas audible y acompasado golpeteo de los alt?simos tacones de aguja y plataformas sobre las piernas desnudas de las sacerdotisas capitalinas del amor.

Despedir a una stripper o camarera por una noche, un d?a, una hora o incluso 15 minutos es pagar el alquiler por el uso del cuerpo de la despedida, que despus volver a trabajar a ese club. Tras despedir a tres strippers, nos dirigimos en ruidosa compa??a al karaoke Gelsomino de Petrovka en una caravana de ocho coches, ya que cada miembro de nuestro grupo ten?a coche personal con conductor, y alguno iba acompa?ado de coches con escolta... Fernando y el camello se subieron al coche de Tsoi, y yo, Tsoi y Anglica fuimos en mi coche. Despus de varias rayas de nieve, Anglica se transform. En sus ojos apareci el brillo, y en su cuerpo, la gracia; yo dir?a que la elegancia. Tsoi la abraz, y ella miraba con deseo a ambos, dispuesta en ese mismo instante a desnudar su impresionante pecho, pegndose a la bragueta de cualquiera de nosotros, o incluso a los dos a la vez... Nos re?amos, comprendiendo qu era qu. En ese momento son el telfono. El gerente del karaoke preguntaba cundo llegar?amos y cuntos ramos exactamente... Por el camino, Anglica cont que su verdadero nombre era Rimma. Era de Kiev, vino a estudiar a la facultad de idiomas de la capital, pero se qued embarazada de un armenio y se cas de urgencia con un jud?o de Bak?, usando su belleza. El judiecito Liova le hizo otro hijo, creyendo que el primer hijo tambin era suyo, y menos mal que el propio Liova era de apariencia caucsica. Liova, seg?n Anglica-Rimma, era insoportable y exig?a demasiado de su tiempo, que le dedicara a l y a los ni?os. Pero ella quiere vivir, ir de fiesta y recibir atencin masculina. Cmo va a desperdiciarse semejante belleza, no demandada en una jaula de oro, dec?a riendo Anglica.

Adems del club de striptease, Rimma trabaja extra en una escuela privada como profesora particular de francs y alemn. De vez en cuando, chupndosela al director de la escuela, se las apa?a para follarse tres veces por semana a dos diputados, que se soportan mutuamente con mucha dificultad. Pero ellos, dos tontos, no saben que Rimma se la chupa a cada uno por turno, seg?n un horario: a uno se la chupa los d?as impares, y al otro, los pares. ?Y al director de la escuela se la chupa los fines de semana! As?, Rimma gana aparte del club de striptease, por trmino medio, un par de millones al mes de forma estable... ?Una belleza como yo no puede ser pobre!, y se ri a carcajadas con su sonrisa impecable. Mirando a Rimma-ngela, comprend?a que a un hombre le es casi imposible resistirse a ella. Hasta me estremec? al pensar que semejante semilla infernal pudiera aparecer en el camino vital de mis hijos...

...Tres mujeres jvenes, tras chapotear a gusto en el mar, regresaban a la barca volcada, hablando animadamente por el camino y escurrindose el pelo mojado con las manos. Se fijaron en m?, que dormitaba plcidamente bajo el ardiente sol marino. La trompeta, con su voz grave, me dijo que me acercara a mi yacija: ?Es que, pedazo de mierda, ests escuchando nuestras conversaciones? ?A ver, qu dices, eh? ?Aqu? tampoco hay paz!, chill la flauta. ?Venga, lrgate de aqu?, mocoso!, y la trompeta intent pellizcarme en el brazo... Yo me las ingeni, agarr mi bolsa con las cosas y sal? huyendo de las t?as malvadas. Tras alejarme a una distancia prudente, pas al paso, casi a la altura de dos hombres muy delgados que jugaban a las cartas, instalados sobre una vieja manta descolorida, que hab?a perdido su color original y parec?a una mancha sin forma sobre la arena... El ms joven gir hacia m? su cara, parecida a una calavera cubierta de piel amarillenta, con los ojos hundidos, como dos agujeros que me miraban. Con la boca desdentada, en la que asomaba un ?nico diente de oro, la calavera mascull con voz ronca en mi direccin: Opa-pa, yuki puki, sangre del hampa, ?por el csped no se corre y no se hacen trucos! Peque?o, ?de dnde sales tan negro, como bet?n del compadre? Intentando pasar ms rpido, fingiendo que no o?a, enseguida o? que el segundo, el mayor, dec?a: Eh, uzbeco, ven a jugar a las cartas. ?No soy uzbeco! ?Y entonces qu eres? Japons, respond? a los t?os. ?Japons, indio de culo negro!, mascull el caracalavera, y ambos soltaron una carcajada, se?alndome con el dedo. ?Ech a correr con todas mis fuerzas, lejos!

Metindome en una grieta entre las rocas, densamente cubiertas de hierba verde y jugosa, saqu de la bolsa un tomate y, sollozando de rabia, clav los dientes en la pulpa dulzona y firme, cuyo jugo corri por mis rodillas desnudas, colgando sobre el precipicio...

En la bruma del horizonte se disolvieron los barcos que hab?an salido del puerto, saludndose unos a otros con sirenas de distintos tonos... Las gaviotas se lanzaban ruidosamente al agua tras los pececillos plateados, que centelleaban desesperados en los picos de aquellas cazadoras voraces y desaparec?an al instante para siempre... Una de las gaviotas se qued suspendida ante m? a un metro, examinndome con sus ojillos negros como carbones, moviendo las alas y la cola sobre el lomo de la clida corriente de aire que ascend?a desde la arena recalentada por el sol... La gaviota se inclin sobre el ala derecha y me grit fuerte a modo de despedida: ?Kji-kji-kji! ?Y por qu yo no soy un pjaro, eh, pap?

   AI,   .




20 inviernos despus


 T?a Tania, ?y yo tendr novia?  Si t? quieres, seguro que la tendrs.  ?Bonita?  Y tambin ser bonita  sonri la ni?era.  ?Y dnde debo buscarla, eh, ni?era?  A la esposa, mi leoncito, se la busca en el corazn.  ?Y cmo es eso?  pregunt, tocndome con las manos mi pecho delgado.  Bueno, est bien. Cierra los ojos y piensa: ?a quin deseas mucho ver? Cerr los ojos con fuerza y al instante dije:  ?A pap! La ni?era me mir con ternura y pregunt:  ?Y cmo lo supiste? Volv? a cerrar los ojos y respond?:  Es verdad, el corazn lo dijo  susurr sonriendo. La ni?era se sent a mi lado y dijo:  Porque tu pap siempre est cerca. ?T?, hijito, eres su sangre! Y l te quiere much?simo, incluso ms que a su propia vida. Me qued pensativo y dije:  No, no quiero que pap entregue su vida, mejor que yo entregue la m?a por pap.  Ni?era, ?por qu dicen que mi pap me abandon? Eso no es verdad, ?verdad?  ?Claro que no es verdad! ?Pap simplemente no pudo haberte abandonado! Y yo lo s, hijito  dijo la ni?era, abrazndome con ternura y apretando mi cabeza rapada contra su pecho Mir a los ojos de la ni?era y dije:  ?Ni?era, yo sab?a que pap no me hab?a abandonado! Porque mi pap es el mejor pap del mundo  Ni?era, ?y dnde est ahora mi pap?  Ahora est en el extranjero, muy lejos. Me pidi que te dijera en secreto que cuando regrese, te lo contar todo l mismo.  ?De verdad, ni?era?  ?Pues claro que de verdad, hijito!

Cuando cumpl? ms de veinte a?os, encontr a pap en la ciudad de Tashkent, en el microdistrito Vodniki. Estuve mucho tiempo de pie ante la puerta del apartamento de mi padre, en la planta baja de un edificio de paneles, oyendo detrs de la puerta una voz femenina y la voz infantil de un adolescente. Sin atreverme a pulsar el timbre, segu? all? de pie un rato, mirando fijamente el n?mero del apartamento. Personas desconocidas entraban en el portal, otras bajaban por las escaleras mirndome con recelo, y yo segu?a de pie en silencio, bajo los golpes de locomotora de mi corazn. Cuntos a?os hab?a esperado, cunto tiempo hab?a llevado en mi corazn esta esperanza: ver y abrazar a mi padre

Dos d?as de viaje Mosc?  Tashkent, no pegu ojo y, de pie en la plataforma del vagn, fumaba, fumaba y fumaba Y en mi cabeza daba vueltas el ansiado encuentro con la persona ms querida del mundo: ?mi pap! El encuentro que hab?a esperado toda mi vida, cada d?a. Con un esfuerzo de voluntad incre?ble, comprendiendo que no hab?a camino de vuelta, levant mi mano de hormign y puls el botn Detrs de la puerta se oyeron pasos.  Qudate sentado, yo abro La puerta se abri. En el umbral estaba una mujer amable, quiz incluso bella mestiza, en algo parecida a m?. Detrs, asomando por el borde de una falda larga de colores, se asomaba un ni?o de unos cinco a?os, mirndome con curiosidad con sus ojos almendrados ligeramente rasgados y de largas pesta?as. Con un esfuerzo de voluntad le dije:  ?Hola!  Hola  respondi la mestiza.  ?A quin busca?  Llame, por favor, a mi pap. A la mestiza se le abrieron los ojos como platos. Entorn la puerta y dijo con voz descontenta:  Yuri, es para ti. ?Quin es? ?Dice que eres su padre! Padre apareci en el umbral. Ante m? hab?a un hombre de rostro cansado y cabello canoso, corto y de aspecto spero, igual que el m?o. La nariz recta y la mand?bula inferior firme hablaban del carcter dif?cil de ese hombre de voluntad, de mirada dura de ojos marrones rasgados.  ?Hola, pap! Padre, estrechndome la mano desconcertado, luego, cerrando la puerta tras de s? y pateando torpemente en el sitio, dijo:  Sab?a que me encontrar?as. Y a?adi:  Vamos a casa. Entramos en el apartamento. Padre me sent a la mesa y se puso l mismo a cortar lonchas de carne fr?a, dejando en la mesa la vajilla, panes planos, prepar una ensalada de tomates con cebolla roja y pimiento rojo picante, ali?ndola con aceite aromtico y especias Padre, en el otro extremo de la mesa, observaba en silencio cmo yo, con apetito animal, me abalanzaba con avidez sobre la comida.

Aquella simple ensalada de tomates, preparada por las manos de mi propio padre, qued para toda la vida como el plato ms sabroso, con el que hasta hoy no se compara ninguna comida en medio siglo de mi vida. Y dondequiera que est, en cualquier pa?s o tierra, siempre recuerdo aquel inolvidable encuentro con una persona a la que nunca ms volv? a ver: una persona a la que amo sinceramente. Y pase lo que pase, siempre recuerdo las palabras de mi ni?era:  Pap no te abandon, ?siempre est contigo y en tu corazn! Aquel d?a solo de tomates com? en la ensalada, probablemente, no menos de 3 kilogramos. Mientras com?a, entraron en el apartamento varias personas: hombres de aspecto sombr?o. Entre ellos destacaba un hombre de estatura superior a la media, de apariencia parecida a mi padre. Se acerc a m?, tendindome la mano con una sonrisa, y dijo:  ?Bueno, hola, sobrino!  Hola  dije algo desconcertado, levantndome de la silla. Padre, acercndose, dijo:  Hijo, te presento: este es tu t?o  ?Valera! Durante aproximadamente media hora, el t?o Valera me pregunt sobre mi vida y milagros. La conversacin fue sencilla, relajada, acompa?ada de bromas. Y al final, Valera se volvi hacia padre y dijo:  Dame al chico, es de los nuestros, de los samuris Somos pocos, y no hay a quin confiarle Lo tendr todo, t? me conoces, hermano. ?Yo le ense?ar todo y se lo transmitir todo! Padre interrumpi bruscamente y con desagrado a Valera y dijo con firmeza:  ?No! Valera intent de nuevo hablar con padre sobre m?, pero padre se neg a discutir ese asunto. Valera, estrechndome la mano de despedida y luego la de padre, se fue acompa?ado de hombres sombr?os de complexin fuerte, en tres coches con lunas tintadas Pap y yo estbamos en el balcn, siguiendo con la mirada los coches que se alejaban. Padre encendi un cigarrillo y me ofreci No me atrev? a fumar delante de mi padre. Dando una calada profunda, padre, mirando a lo lejos, dijo:

 Valera vive fuera de la ley. Es una persona muy influyente, y muchos lo respetan, ?pero otros tantos lo odian! Es muy peligroso, aunque sea mi hermano menor Si acaso, ni se te ocurra acudir a l. ?Es peligroso! ?Dirs que te lo prohib? yo! Encendi otro cigarrillo, sin mirarme a los ojos.

 Sab?a que me encontrar?as. Sigo amando a tu madre, pero el tiempo no vuelve atrs Miraba a mi padre y no pod?a apartar la vista de l. Lo hab?a esperado toda mi vida, cre?a que vendr?a "Devoraba" a padre con los ojos. Ah? estaba: mi pap, mi querido, con cuyo nombre me dorm?a, despertaba, lloraba, re?a, so?aba y tem?a Hablaba mentalmente con l:  ?Pap, estamos juntos, te he esperado, te quiero tanto! ?Pap! Quer?a hablar, hablar con l, contarle sobre el orfanato, sobre la palmera, los cachorritos, sobre cmo mi padrastro me hund?a la cabeza en el suelo a patadas, sobre cmo me ahogaba en el cubo de basura por la tabla de multiplicar, y sobre cmo me colgaba de la valla con la correa del perro cuando estaba borracho, y sobre todo-todo-todo lo que no pod?a contar a nadie, solo a l, a mi pap Padre apag la colilla y, sin mirarme a los ojos, dijo:  Bueno, hijo, seguramente tienes amigos por aqu? Vete. Si necesitas algo, pregunta Sin atreverme a contagiarlo con mi estado de nimo, acompa? a padre hasta el pasillo. Me calc, me colgu la bolsa de viaje al hombro y, desconcertado, estrech la mano que padre me tend?a. La puerta de entrada se cerr detrs de m?. Las fuerzas me abandonaron y no pod?a moverme para irme. Detrs de la puerta se oy la voz de la esposa de padre.  ?Para qu ha venido aqu?? ?Es mi hijo! No puedo prohib?rselo. ?Y t? dnde estabas antes? ?Dnde has estado todos estos a?os? ?Y este peque?o acaso no es hijo tuyo? Yo segu?a de pie y en voz baja, con los labios secos por la emocin, susurr:  Pap, yo tambin soy tu hijo, pap

Me resultaba desagradable o?r las ri?as familiares, crec? entre ellas. Con un esfuerzo de voluntad sal? del portal, me sent en un banco del parque infantil y, inmvil, sin apartar la vista de las ventanas del apartamento de mi padre, permanec? sentado hasta el amanecer con la esperanza de ver al menos una vez ms a mi padre  Pap, te quiero much?simo. Y adems, pap, necesito mucho tu ayuda, tu consejo, que me ha faltado toda mi vida Perd? el tren Tashkent  Mosc?. No ten?a dinero para el billete de vuelta. Y no se me ocurri nada mejor que ir a pasear por una ciudad desconocida, impregnada de colorido oriental con olor a plov, panes de tandyr, sand?as melosas y melones, mezclado con especias y condimentos aromticos

En el parque de la Revolucin conoc? a un grupo de estudiantes que rasgaban la guitarra. De charla, compart? con ellos lo sucedido. Los chicos, compadecindose, me invitaron a su residencia, donde me dieron de comer con ganas. Me lav la ropa, me duch y me dorm? como un tronco en una cama libre que me ofrecieron. Uno de los estudiantes era aquel mismo coreano de Kazajistn, Valera Tsoi, con quien llevbamos en coche al karaoke a una estr?per, y a la vez prostituta, ngela  Rimma de grandes tetas  veinticinco a?os despus en Mosc?.




Diferencia


En los ?ltimos a?os, en las estanter?as de las librer?as y en todo tipo de quioscos, por no hablar de internet, se ofrece a la venta una cantidad incontable de manuales y consejos sobre cmo casarse, cmo superar correctamente una separacin, cmo olvidar al ex, etctera

Lo deprimente no es en absoluto el deseo de las mujeres de afrontar el problema, sino el sue?o de "exprimir" al mximo al ex a travs de los hijos La inmensa mayor?a de las tristes escritoras-consejeras son precisamente divorciadas que propagan un feminismo militante, odio a los hombres y el sincero deseo de ver al exmarido, exnovio o ex amante muerto, enfermo, desdichado y arruinado. Esta idea, como veneno de serpiente, atraviesa las publicaciones que ense?an a las mujeres a vengarse del ex, ?porque el ex no tiene derecho a ser feliz sin ella! ?Lo que ocurre en internet es inimaginable! Si l no es feliz con ella, entonces es culpa suya, del idiota que no supo ver con qu estrella viv?a, ?no la vio el canalla, y ella desperdici en l los mejores a?os de su vida! ?Escoria, monstruo, que se muera, maricn! En conversaciones con hombres de distintos grupos sociales y de edad se plante una pregunta, y a mi parecer la fundamental. La respuesta deber?a ser evidente: ?para qu entra el hombre en la vida de una mujer?

Valera Tsoi respondi a esta pregunta de inmediato y sin dudar:  ?Para hacer feliz a la mujer! Me levant y aplaud? a Tsoi, con las palabras: "?Belissimo, mio fratello! ?Assolutamente!" El cien por cien de los encuestados de la audiencia masculina, de una forma u otra, respondi que s?: su objetivo en la vida es hacer feliz a la mujer y, en consecuencia, a sus hijos. Y de esto, a su vez, ellos mismos sern felices. No encuest a alcohlicos, drogadictos, enfermos psiquitricos, incluidos pervertidos sexuales, con quienes ni siquiera hipotticamente se plantea la unin entre hombre y mujer.

Los sodomitas son unos locos. Igual que los hombres prostitutos. Y los drogadictos son los mismos sodomitas, sin honor ni conciencia, independientemente del sexo y de la escala social. La audiencia femenina result, por decirlo suavemente, como sanguijuelas que parasitan el cuerpo de la v?ctima. Y a la pregunta de para qu entra la mujer en la vida del hombre, el 90% de las mujeres respondi:  Para ser feliz. Seg?n la lgica de las mujeres, el hombre es un recurso destinado a conseguir beneficios. Y gracias al hombre ella se convierte en mujer, construye su felicidad. ?Precisamente su felicidad! Pueden ustedes mismos, queridos hombres, por curiosidad, hacer esta pregunta a una mujer Y el 10% restante de las mujeres encuestadas de todas las edades respondi, contra la mayor?a casi absoluta, que entran en la vida del hombre para hacerlo feliz, y todos los hijos de l, el ?nico, procuraban parecerse al padre, que es el orgullo y el pilar de la familia. Y eso la har a ella esposa y madre feliz. A m?, humanamente, eso me conmovi. La luz de esa minor?a  la Mujer  lleva sobre sus hombros los restos del milagro de la maternidad, la fidelidad y el honor en este mundo cansado, atormentado por los sufrimientos de los ni?os y los abortos. Gracias a esas mujeres, ?y mi ms profunda reverencia masculina! Una de las preguntas clave que me interesaba era: ?acepta la mujer recibir a un hombre con hijos y convertirse en madre de ellos? Ms del 90% de las mujeres respondi categricamente: "?No!" Y no importa cunto ame al hombre. Porque ella no puede y nunca ser madre de los hijos que no gest ni pari. Llamo la atencin: la mujer-cuco est dispuesta a meter un polluelo en un nido ajeno, pero aceptar lo "ajeno"  categricamente "?No!" Y ella es perfectamente consciente de ello al parir para su marido un hijo de su amante: comete una vileza tanto respecto al marido como respecto al ni?o. Ms del 60% de los hombres cr?an hijos ajenos como propios, sin siquiera imaginarlo. Y a la pregunta de si el hombre est dispuesto a tomar a una mujer con un hijo o hijos, ms del 90% de los hombres respondi "s?", posiblemente no se opondr?an a la adopcin de sus hijos. Pero as? respondieron hombres sin experiencia de convivencia con mujeres divorciadas con hijos Y me dio curiosidad: ?estn dispuestos a tomar a una divorciada con hijos los hombres que ya han tenido esa experiencia de convivencia? Unnimemente, los hombres que hab?an vivido con divorciadas dijeron categricamente: "?No!", considerando a las divorciadas, por decirlo suave, estafadoras de la confianza y prostitutas domsticas que solo exigen dinero de los hombres. ?ltimamente, desde los medios de comunicacin fluye un llamado a respetar los valores tradicionales. Y perdn, ?los abortos, el asesinato de ni?os, el abandono de ni?os en orfanatos tambin son tradicin? Y si no, ?por qu no se renuncia a ese horror en favor de los valores tradicionales?

La tradicin es lo que transmite el padre, ?no? ?Y dnde estn esos padres transmisores? ?Dnde? ?Dnde estn esas familias tradicionales completas? ?Cuando en el pa?s los divorcios son el 120% sobre el 100% de matrimonios?

Y al hombre le han quitado todos los derechos, que estn en manos de la mujer. La tradicin es una familia completa, sin sodom?a ni drogas en ninguna forma, ya sean cigarrillos con cerveza o "qu?mica" pesada

La tradicin es la primac?a del hombre en la familia.

La tradicin es cuando a los maricas los empalaban, y no los aplaud?an y colmaban de flores. ?Y a las prostitutas las rapaban al cero y las expulsaban de los poblados y aldeas! La tradicin es la castidad de la doncella que se casa, y no la de una cualquiera que "foll" a gusto antes del matrimonio y sigue "abrindose de piernas" dentro y despus del matrimonio, sin una gota de verg?enza. Y la educacin del ni?o para la comodidad del control estatal  eso, perdn, no es tradicin, sino vileza. La supresin de la voluntad del ni?o con mentiras y sustitucin de valores  del tipo "el Estado es ms importante que la madre y el padre"  no es tradicin, sino clonacin de mulas de trabajo para deleite de las autoridades. Los valores tradicionales son la preservacin de la vida del ni?o, la equiparacin del aborto al asesinato de una persona con penas de prisin que pueden llegar a cadena perpetua. Pero, ver usted, fumar en lugares p?blicos es mucho ms peligroso que un aborto cualquiera.




Andri




Ante m?, en el "Vogue Cafe", est un hombre de mediana edad invitado por m?. Profesor de idiomas extranjeros, en su d?a egresado del instituto de lenguas extranjeras de la capital. Un hombre en busca de un trabajo extra debido a una aguda falta de medios. Tras advertir a mi interlocutor de que yo invitaba, mi interlocutor Andri se relaj un poco. El viernes en el "Vogue Cafe", como siempre, hay mucha gente. Extranjeros se acomodaron ruidosamente junto a la barra. Prostitutas encubiertas examinaban profesionalmente la sala del caf en busca de otro incauto para la noche, y no solo si hay suerte, ?y hay suerte! No para todas, claro, ?pero eso no importa!  Andri, ?qu tal un "lingotazo"?  pregunt, lanzando una mirada p?cara a mi interlocutor.

Andri se azor un poco, sin saber qu responder, y yo, sin esperar una respuesta que, por cierto, no me interesaba, gui? un ojo con complicidad a la camarera, que estaba junto a la mesa con bloc y bol?grafo listos.  Tomar nota  Cari?o, treme, por favor, dos de cien de "whiskas" de 18 a?os, para ronronear, una tabla de quesos, un surtido de carnes, corta en gajos un par o tres de peras dulces, dos platitos con miel y dos americanos. Y, por favor, no me seas infiel, ?si no, la propina se la doy a otra! Y como muestra de mi amor y fidelidad, aqu? tienes un pedacito de mi corazn. Sacando del bolsillo del pecho un billete de cinco mil preparado de antemano, lo met? en el bolsillo del delantal de la camarera y, como sin querer, roc ligeramente el dorso de su mano en su zona p?bica.  ?Se?or, soy suya para siempre!  Sin esperar de s? misma tal desparpajo, la camarera se sonroj y, soltando una risita en la mano, sali disparada hacia la barra, mirando con coqueter?a hacia nuestro lado

No pude evitar recordar una historia de mi vida donde aparec?a la frase: "?Vania, soy suya para siempre!" Empezando la conversacin con tonter?as, nos tomamos, por as? decir, con la tristeza tranquila, 200 gramos de buen whisky no adulterado Saboreando y picando una pera dulce mojada en miel, sin prisa llevaba la conversacin hacia la vida personal de mi interlocutor, sintiendo con la piel algo interesante, y propuse discutir el asunto del trabajo extra un poco ms tarde La historia de Andri, al parecer, refleja en su esencia muchos millones de destinos de hombres y ni?os criados sin padre, y que hasta ahora no tienen ni han tenido, por as? decir, una "plantilla" masculina: cmo vivir como hombre, con hombr?a, cmo cometer actos correctos. Cmo crear una familia por voluntad y criterio propios, permaneciendo hombre, y no un degradado moral que consigue beneficios para su amada esposa. La esposa con la que, como m?nimo, estuvieron, queridos: "quien no es el primero, es el segundo", y luego vienen el a?l y el kishlak con Abdulla.

Con Galia, mi interlocutor se conoci en una exposicin en la Galer?a Tretiakov. ?Vaya, el comienzo ya se pone interesante! Conocerse no en un club de borrachera, sino en una exposicin de arte donde se presentan obras maestras del arte mundial, ?muy interesante! ?Ella le gust de inmediato! Tiene una mirada tan penetrante y tierna. Dan ganas de ser tierno, fuerte, de protegerla, de guardarla de males y desgracias.  Ella es mi amor, es m?a,  ?Galina! ?Ah? est, el sue?o!  S?, fue amor a primera vista  a?adi Andri. Empezamos a vernos, al principio como amigos, ?sencillo y alegre! En cafs, en presentaciones. ?Ambos ramos fanticos de Faina Ranvskaya, Abd?lov, Al Pacino y De Niro! A los seis meses tuvimos sexo. ?El ms fabuloso para nosotros! ?Nos ambamos como dos cisnes! ?Vaya burro! Tu mujer durante esos seis meses se estaba follando con otro por todos los agujeros, ?y t? me hablas de sexo a los seis meses! Eso es una estafa profesional,  pens. Ella me idolatraba. Yo era su ideal. Ven?a a mi casa, limpiaba, planchaba, cocinaba, y al irse, en el recibidor se arrodillaba, descubr?a su exuberante pecho, me sacaba el miembro del pantaln y tragaba con avidez su contenido, mirndome a los ojos.

Y cuando yo corr?a con fuerza en su boca, ella me agradec?a que le hubiera permitido chuprmela. Andri call un poco y dijo:  ?Como ella, de verdad, ya no hay! Y yo pens para mis adentros: ?cmo lo ha engatusado la muy zorra! Y lo principal: ?lo interpret honradamente y, de puro tonta, acert! Interesante, ?cunto le habr costado a este burro ese teatro de follada dramtica?  Contin?a  le dije a ese desdichado Y despus ella desapareci de repente. Pas un mes, luego el segundo. No respond?a a las llamadas, y dnde viv?a  yo, tonto, ni siquiera lo pregunt. Lleg un SMS:  Amado, perdona. Tenemos que separarnos, ya no puedo ms. ?Deseo mucho que seas feliz! ?Eres el mejor! ?Adis!

No s cmo fue, pero la convenc? para una cena de despedida, y ella acept con gran dificultad ?"La convenc?"?  pens. Ella te hizo, idiota, ganador, pero t? te venciste a ti mismo con tu estupidez, gracias a que tu cabeza est en su co?o, ?burro!

Andri continuaba, y yo escuchaba y pensaba Ella vino a mi casa. ?Toda la noche follamos como locos! Yo no pod?a separarme de ella. Y entonces, estoy tumbado boca arriba, con brazos y piernas abiertos beat?ficamente, sin creer en mi felicidad. Galina yac?a entre mis piernas, chupando tiernamente mi miembro, y en cuanto empezaba a llegar, ella "ronrone" en voz baja:  Amado, ?quer?as preguntarme algo? Pregunta.  y sigui chupando A menudo hablbamos durante el sexo, y nos gustaba Recitbamos de memoria en voz alta a Tvardovski, a Yesenin, a Pushkin. Por eso no me extra? en absoluto la propuesta de mi amada de hablar  Cari?o, mi vida, dime, ?por qu te vas? ?Si yo te amo!  Mi tigre, mi se?or, tem?a y temo confesrtelo  ?Qu temes confesar, mi vida? Aceptar y comprender cualquier cosa, incluso la ms vil e impredecible, ?siempre estoy de tu lado! Tras una breve persuasin, que termin con mi orgasmo explosivo en la garganta de Galina, ella me confes que ten?a dos hijos: ?un ni?o y una ni?a! De dos y seis a?os. Casi grit:  ?Bingo! ?Qu grande eres, Galina, ay, bravo! ?Vaya manera de interpretarlo, me matas! Pero el guion ha sido llevado a la vida por una divorciada "pro" al 100 por cien. Contenindome a duras penas, fing?a ser una persona que comprend?a a Andri, dndole palmadas compasivas en el hombro Galina interpret el papel de v?ctima obediente, pero en esencia una loba se meti en la piel de una oveja. La camarera del "Vogue" repiti de buena gana otros dos de cien, sonrindome con coqueter?a, deslizando la mirada por la gruesa cartera de cocodrilo con el logotipo "Birkin", que descansaba en la silla y le gritaba a la camarera:  ?Eh! Estoy lleno de fuerzas para el amor y la ternura. ?Se?ores, ?no es hora de llevar a la dama a las habitaciones? La camarera pregunt juguetona:  Mi se?or, ?desea algo ms?  y, bajando los prpados lnguidamente, volvi a sonrojarse. "La ni?a est madura",  pens Sin cortarme, bajando lentamente la mirada desde sus labios y luego ms abajo, yo, un insolente seguro de m? mismo, acostumbrado a tomar todo lo que desee, adivinaba las bellas formas de su pecho y la esbeltez de su cuerpo bajo el holgado uniforme del "Vogue" Cafe. Luego sonre? satisfecho, viendo cmo el deseo se apoderaba de la camarera. Yo, como si nada, ped? algo de mariscos a eleccin del chef, mirando su rostro muy azorado La camarera se fue a cumplir el pedido, ardiendo de verg?enza Volvindome hacia Andri, puse de nuevo cara seria y pregunt:  ?Y qu pas despus, amigo m?o? Y he aqu? que el pobre Romeo me cont que una semana despus tendr?a lugar el encuentro con los hijos de Galina y con la suegra, Mar?a Mijilovna, que en su d?a se divorci de un marido canalla que las abandon a ella, a Glichka y a Slavik, cuando eran muy peque?os ?De ah? viene el guion de la "estafa"  pens! Mam e hija  divorciadas profesionales. ?Vaya, Andriusha-burrito, has ca?do en la adiccin vaginal del "pozo de mujeres"! Andri al mes le propuso matrimonio a Galina, y luego, a los tres meses, la empadron a ella y a sus hijos en su apartamento. Al a?o de convivencia en la familia de Andri y Galia naci el ni?o Antn. Y luego, unos meses despus del nacimiento del hijito, empezaron los escndalos, y de tal calibre, que Galina pidi el divorcio. ?Nada nuevo! En consecuencia, por sentencia judicial, a Andri le impusieron pensin alimenticia y, respectivamente, la mitad de la superficie de la vivienda a favor de su hijo Antn. Como se dice, ?jaque mate!

Pero ahora con su hijo Antn, Galina solo permite verlo cuando Andri trae dinero y alimentos, sin contar la pensin alimenticia para el hijo, que Andri paga puntualmente cada mes. Los tribunales act?an dentro del marco de la ley, pero la ley es tal que el hombre nunca tendr derechos. Y adems hay que recordar y saber siempre que los jueces son mujeres, en su inmensa mayor?a divorciadas y a menudo con hijos. En mi opinin personal, la esposa, por as? decir, jurista en derecho penal, que determina la razn ante todo por el peso de su propia importancia personal, es una patolog?a armada por el sistema estatal con los derechos de un verdugo. Y el hombre que toma a tal mujer por esposa, en esencia mete en su familia a un sdico y un verdugo. Conozco a varios hombres que se divorciaron con xito de esas "damas" eternamente con la razn en todo, para las que el hombre no solo debe, sino que debe permanecer mucho tiempo, y en el ideal, ?de por vida! Esos hombres contaban dnde conocieron a esas magn?ficas "juristas", cuando ellas, de jvenes estudiantes de la facultad de derecho, eran unas fiesteras de cuidado y "fciles de abrir de piernas", que a menudo beb?an, fumaban y consum?an drogas en los clubes nocturnos de la capital, de San Petersburgo y de muchas otras ciudades de nuestra inmensa patria

"Bienaventurado el juez que juzga ante todo a s? mismo. Encontrar en s? tal valent?a, ser no juez sino culpa."

G. Krsnikov

Mi experiencia personal de trato con jvenes y ardientes fiesteras "juristas" demostr que son las mismas mujeres que no desde?an nada terrenal. Y de cmo transcurren sus fiestas corporativas con faldas levantadas y ba?os vomitados  me abstendr de detalles

Piensa cmo son estas personas cuando comen, duermen, copulan, defecan, etctera, y luego cmo son cuando se las dan de se?ores importantes, cmo sus rostros se enfadan y prodigan reproches desde lo alto de su grandeza. A cuntos sirvieron poco antes y por qu precio, y en qu se convertirn pronto.  Marco Aurelio

Hace algo ms de dos dcadas fui invitado por un pol?tico odioso, al que pertenecen aforismos que entraron en la vida de los rusos como algo "debido". Del tipo: "Mam es rusa, y pap es jurista" De pie junto a la parrilla, el anfitrin preparaba shashlik de cordero seg?n su receta especial y dijo algo muy correcto acerca de por qu el sistema judicial funciona mal. En primer lugar, en el pa?s la inmensa mayor?a de los jueces son mujeres. Y la mujer no puede pensar con lgica, piensa emocionalmente y no sobre el trabajo, sino sobre si le duele la cabeza o las botas, el abrigo de piel En segundo lugar, hace falta una academia de justicia con una duracin de estudios de al menos siete a?os, y es necesario prohibir a nivel legislativo que los investigadores, fiscales e incluso abogados ingresen en la academia de justicia y juzguen.

Para que la justicia tenga lugar, hay que prohibir a los jueces examinar casos en su propia regin. Los tribunales regionales y distritales deben examinar los casos penales de cualquier otra regin, pero nunca de la suya, porque en su propia regin el juez siempre aceptar sobornos a travs de amigos y parientes. ?O acaso creen que los jueces no aceptan sobornos? El juez es una persona com?n, y en la toga ella simplemente se la pone para trabajar. Mientras los jueces juzguen "sus propias regiones", la justicia del pa?s cojear con una pierna agujereada

Un juez que no participa en los "tejemanejes" locales ser en su distrito o regin no un "resolvedor", como ahora, sino simplemente un juez con sueldo del Estado, como debe ser. Muchos investigadores que han causado desgracias y se han hundido en la corrupcin se apresuran a convertirse en jueces. Y al volverse juez, ese investigador se vuelve intocable: ?y listo! ?Borrn y cuenta nueva! Ahora es "su se?or?a"

En nuestra realidad vemos a una jueza que gast 2 000 000 $ en la boda de su hija. Cuando la opinin p?blica estall de indignacin y a esa jueza la destituyeron del cargo, logr vender bienes inmuebles por 87 000 000 de rublos, y el valor de los bienes restantes localizados result ser de ms de 300 000 000 de rublos.

Y eso es solo lo que sabemos por los medios Luego esa jueza desapareci; fue detenida con una gran suma en el aeropuerto de un estado vecino, de las antiguas rep?blicas. Como resultado, a esa jueza nadie la castig, y tras un peque?o tropiezo la soltaron, y vive tranquilamente en Espa?a. No creo que haga falta nombrar el apellido de esa "jueza", pero quien desee conocer la informacin al respecto la encontrar en acceso libre. Lamentablemente, jueces as? en nuestro pa?s hay muchos, ?much?simos! Adems, la corrupcin existe incluso a nivel del tribunal supremo; qu decir de los tribunales locales "de pueblo" en los rincones La mayor?a de estos representantes de "Temis" se gu?an no por las normas de la ley, sino por emociones, convicciones e intereses personales. Pues son "celestiales" intocables, todo les est permitido. Que no se ofendan conmigo los jueces honestos. Contra ellos no tengo nada. Los jueces son necesarios, pero la realidad es tal que los jueces justos son tan pocos que casi no se ven en medio de la bacanal judicial. Y notemos que la inmensa mayor?a de los jueces son mujeres, en su abrumadora mayor?a divorciadas o solteras. ?Y quin es el principal acusado en el pa?s? ?El hombre! El juez debe ser independiente de los prejuicios personales y de su experiencia domstica, en la que su hombre la ofendi. Y la independencia del juez es la aplicacin directa de la ley y la justicia, y no del tipo: "todos los hombres son escorias, y yo soy una princesa". No entiendo qu es un juez que se gu?a por sus convicciones internas, y como resultado, tal desorden lleva a la discordancia entre las conclusiones del tribunal y las circunstancias fcticas del caso, que la triste jueza entendi a su manera La opinin del juez no puede estar por encima de la ley, y el juez es un asalariado; est obligado a velar por la legalidad. No es Dios ni los santos todos juntos. Es la misma mujer, a menudo pendenciera, de mal aspecto, con sobrepeso, amargada contra los hombres, a sueldo del Estado En el llamado Occidente en decadencia, en EE. UU., en muchos estados el cargo de juez es electivo, y el juez se elige por votacin de la poblacin. Un juez de reputacin intachable es luego confirmado por el gobernador del estado, y despus por el senado y el presidente. Cada a?o el juez est obligado a demostrar su aptitud profesional, de nuevo mediante la votacin de la poblacin del estado. ?Y qu ocurre en Rusia? El juez es un cargo de designacin. Al presidente le han colado una candidatura y, al nombrar a ese juez, en esencia lo ha nombrado para un cargo "inamovible". Las consecuencias de tales nombramientos las sentimos los hombres en nuestra propia piel hasta hoy y durante muchas dcadas

?Con la edad, la mujer-juez simplemente empieza a odiar al hombre! Seg?n ella, el hombre es un tonto que no supo valorar su "maravilla", y por eso ahora sufre en soledad por su culpa ?Y qu ms? Precisamente el hombre "destroz" su vida: ?el canalla! Y a?adir: deber?a darnos verg?enza contratar jueces por anuncios en el peridico o en internet ?Verg?enza!

La exjueza, en conversacin con "URA.RU (https://ura.ru/)", llam a la causa de los problemas en el cuerpo judicial el hecho de que en l hay una sobrerrepresentacin de antiguos agentes del orden. En cambio, faltan abogados y juristas cualificados que a?n no hayan sufrido deformacin profesional. Seg?n investigaciones, la mayor?a de los jueces llegan a la profesin desde el aparato de los tribunales (de asistentes y secretarios de sesin judicial): casi un tercio. El 17% proviene de la fiscal?a, el 16% de la polic?a y los rganos de instruccin. Los abogados corporativos y asesores jur?dicos de organizaciones estatales en conjunto son algo ms del 20%. Lo ms dif?cil, escribe el peridico "Vdomosti", es convertirse en juez para los provenientes de la abogac?a. A esos candidatos se les analiza por su participacin en tales o cuales procesos judiciales y se les asocia, en primer lugar, con los intereses de los acusados. Las publicaciones colocadas en el sitio www.ura.news (https://www.ura.news/) y fechadas antes del 19.02.2020 son de archivo y fueron emitidas por otro medio de comunicacin. La redaccin y el fundador no se responsabilizan por las publicaciones de otros medios de acuerdo con el p. 6 del art. 57 de la Ley de la Federacin de Rusia del 27.12.1991 2124-1 "Sobre los medios de comunicacin".

Al leer las noticias, muchos simplemente se quedan estupefactos ante la magnitud de la corrupcin en los tribunales del krai de Krasnodar. Imag?nense: solo a aquellos que ya han sido cubiertos por la prensa  y no son todos los que se puede llamar "l?deres" de los "jueces corruptos" de la regin  los expresidentes del tribunal del krai de Krasnodar, Aleksandr Chernov, y del Tribunal Supremo de Adiguesia, Asln Trajov, el vicepresidente del tribunal del krai de Krasnodar, ?gor Nikolaichuk, a sus allegados y personas de confianza, en total se les incautaron activos por la monstruosa suma de 47,7 MIL MILLONES DE RUBLOS!!! https://pikabu.ru/story/krasnodarskie_sudi_oshelomili_masshtabami_korruptsii_tolko_u_troikh_izyali_aktivov_pochti_na_50_milliardov_13742126 (https://pikabu.ru/story/krasnodarskie_sudi_oshelomili_masshtabami_korruptsii_tolko_u_troikh_izyali_aktivov_pochti_na_50_milliardov_13742126)

A los jueces de Adiguesia y Krasnodar, Asln Trajov y Aleksandr Chernov, se les incautaron bienes por 13 mil millones de rublos. Los activos fueron confiscados a favor del Estado. Asln Trajov fue durante ms de 20 a?os presidente del Tribunal Supremo de Adiguesia, fue acusado de corrupcin y de compra de costosos bienes inmuebles a nombre de parientes y otras personas de confianza. En total, al exjuez se le incautaron 214 objetos inmobiliarios. De ello escribe "Komsomlskaya Pravda".

El Tribunal de Ostnkino de Mosc?, el 14 de octubre, satisfizo la demanda de la Fiscal?a General de la Federacin de Rusia y confisc a favor del Estado bienes relacionados con el expresidente del Consejo de Jueces de la Federacin de Rusia, V?ktor Mmotov, por 9 mil millones de rublos. Antes, en el tribunal intervinieron jueces-informantes secretos que contaron cmo Mmotov llamaba personalmente e influ?a en la emisin de decisiones a favor de su socio comercial. Y despus el propio expresidente del Consejo de Jueces intent convencer a todos los presentes de que lo hab?an calumniado, incluso en lo relativo a la gestin conjunta de asuntos con autoridades criminales, entre las cuales se nombr a Rubn Tatulin, apodado "Robson".

https://rtvi.com/speczialnyj-reportazh/dlya-menya-eto-shok-kak-sud-lishal-byvshego-sudyu-momotova-imushhestva-pod-rechi-imperatriczy-elizavety/ (https://rtvi.com/speczialnyj-reportazh/dlya-menya-eto-shok-kak-sud-lishal-byvshego-sudyu-momotova-imushhestva-pod-rechi-imperatriczy-elizavety/)

Ha pasado una dcada desde aquel magn?fico encuentro en el distrito de Odintsovo, "Na zaimke", y peridicamente veo en anuncios de peridicos e internet: "El tribunal necesita un juez para casos penales o civiles". El salario m?nimo medio de un juez es de muchos cientos de miles de rublos al mes: un "salario modesto", sin contar que el juez no paga ni impuestos, ni servicios comunales; ella no paga nada de nada Botas-abrigo de piel, botas-abrigo de piel, botas-abrigo de piel

El hombre debe recordar siempre: al entrar en relaciones con una cualquiera moderna, hay que estar preparado para la violencia por parte del sistema punitivo. Un sistema encabezado por "mujeres", creado para proteger a parsitos, mentirosos y toda clase de vicios Las mujeres gritan sobre la igualdad de sexos, entonces ?por qu no se aprueba en el pa?s una ley sobre la divisin de la crianza de los hijos 50/50? ?Por qu un ni?o debe sufrir viendo a su padre solo los fines de semana o, en general, en d?as limitados, porque una madre loca as? lo quiso con el pleno apoyo del sistema judicial? Pues si a nivel estatal se limitaran los divorcios a favor de los hijos, los divorcios se reducir?an a la mitad, porque la "cualquiera" entender?a que no le conviene divorciarse. ?Y si ella pide el divorcio, entonces no le corresponde ninguna pensin, o como m?nimo: quien inicia el divorcio asume ms gastos! ?Por qu el hombre est obligado a pagar la mayor parte de la pensin a la que pidi el divorcio? ?Pues todo debe ser igual! ?El hombre no debe ser un proveedor de recursos para la mujer! A finales de los a?os noventa fui a Miln al cumplea?os de mi hija mayor. El t?o Giovanni, hermano de mi exmujer Elsa, pertenec?a a una de las "logias masnicas" Con ese fenmeno en Italia no se sorprende a nadie, igual que con la "Cosa Nostra". No se acostumbra hablar de ellos en voz alta, pero todos saben que existen, ?y basta! Con una copa de "Prosecco e prosciutto di Parma", Giovanni expuso entonces su pensamiento, sembrando una semilla de sensatez que germin y dio frutos, lstima que no de inmediato Me explic que precisamente las disoluciones sexuales de las personas convirtieron a la sociedad en asesinos, man?acos y parsitos, y paso a paso me explic de qu est formada el "arma" de esclavizacin de nuestra civilizacin. Y no es el dinero ni siquiera el poder. Es el banal culto a la mujer ca?da y a las perversiones sexuales. Casi todos idolatran el Amor en una forma que no existe, y otros, un pu?adito muy peque?o de personas, gobiernan a toda esa multitud. Muchos miembros de rdenes, logias y toda clase de "sectas" cerradas crean las condiciones para una exitosa propaganda del apareamiento, el sexo, las drogas, el amor libre y la independencia de las mujeres. ?Pero quines son esas personas que encabezan gobiernos y toda clase de corrientes "espirituales" religiosas? ?Aquellos que hablan mucho de los intereses de los ni?os, del pueblo, de la tolerancia religiosa y del amor  esas "personas" en la vida real practican sacrificios! Esas "personas" participan directamente en asesinatos rituales de ni?os, hasta el punto de que despus, cuando el ni?o ha sido asesinado en medio de tormentos y violencia, un ni?o que suplica con una sola palabra, "mam", que no lo torturen ni lo maten, porque el peque?o a menudo a?n no sabe hablar, se lo comen como se come a un conejo o a un cordero. Cuando el t?o Giovanni en aquellos a?os me habl de la droga "adrenocromo", yo no pod?a creer que fuera posible en absoluto: crear una droga a partir de la sangre de un ni?o torturado. Luego ese italiano me pregunt: "?Y qu opinas del catolicismo en general?" A lo que respond?: "Bueno, en principio de forma positiva, tambin es cristianismo, solo que se santiguan de otra manera" Giovanni, soltando un hilo de humo de cigarro sobre un ramo de lirios blancos, respondi: "En Italia existe todo un cl?ster de trata de esclavos y de comercio de ni?os, en primer lugar." Y lo encabeza precisamente el jefe del Vaticano: el papa de Roma. Todos los que estn en la iglesia catlica de Europa y de los pa?ses de Amrica Latina son siempre pedfilos y asesinos de ni?os. Todos ellos son miembros de la logia masnica, y el papa ocupa uno de los grados de iniciacin ms altos. Para convertirse en jefe de cualquier estado del mundo, hay que ser miembro de la logia masnica y participar en violaciones grupales de ni?os y en el posterior consumo de esos ni?os Seg?n las convicciones de esos no-humanos, su "dios" no tiene sexo; para ellos es hermafrodita. Su "dios" tiene pecho femenino, miembro masculino y rgano sexual femenino. Y tiene cabeza de cabra y pezu?as. El homosexualismo, implantado por los gobiernos, precisamente por ellos y por nadie ms, est llamado a destruir en el hombre lo masculino, y en la mujer lo femenino. Cuando est destruido el destino Divino en la persona, en el padre y en la madre, lo que les ha sido regalado desde Arriba, eso representa la aversin a la Luz y la orientacin del alma humana hacia el servicio a Satans. ?La iglesia catlica es un satanismo enmascarado! La destruccin y esclavizacin de la conciencia ocurren precisamente a travs de la disolucin sexual y el homosexualismo, tanto masculino como femenino. Borrando las fronteras y las diferencias de gnero, convirtindolos en adeptos, seguidores del culto de adoracin al hermafrodita: ?Satans! La mujer lesbiana es una homosexual; no es capaz de vivir con un hombre porque en su cabeza, a travs de los "medios y la propaganda" sobre la independencia femenina, se ha introducido la informacin de que la mujer debe ser libre y que tiene derecho a copular igual que el hombre: mucho y sin l?mites. Y la sociedad femenina discute ms activamente la "pol?tica de despotismo" sobre ella y sobre la "desigualdad de sexos": est sometida de manera multiplicada a la influencia del destructivo flujo informativo, que para ella se vuelve letal.

La lesbiana es un pederasta que piensa como un hombre cuando se excita, es decir, no con el ?tero, ?sino con la prstata! ?El cl?toris es un pene subdesarrollado! La mujer que piensa como un hombre, pero cuyas hormonas femeninas empiezan a ser "vencidas" por las masculinas, se vuelve en el sentido literal una enferma mental, y adems se vuelve interiormente brusca, descarada y entra en lucha por la primac?a con el hombre. ?Esa mujer ya no puede vivir con un hombre y pide el divorcio considerando que su marido no la merece! ?Porque ahora est "convencida" de que merece algo mejor! Luego esa mujer cr?a a los hijos precisamente como un hermafrodita mentalmente desequilibrado o un homosexual activo. Y quin es el hermafrodita, ya te lo he dicho El hombre afeminado, criado por una madre soltera, y la mujer masculina, que cr?a a una hija "masculina", son un producto de descomposicin y, por tanto, de una sociedad controlada. Y all? donde hay familias destruidas y no hay un hombre, en quien la naturaleza ha depositado la nocin de seguridad f?sica, es mucho ms fcil secuestrar ni?os para asesinatos rituales y para el mercado negro de trasplante de rganos. Precisamente los ni?os, y precisamente ellos, son el objetivo de esos no-humanos que consideran a los ni?os su comida.

La mujer "en el poder", a la que le han metido en la cabeza la idea de su exclusividad, es un verdugo que no conoce la compasin. Tal "pro" ama fanticamente su trabajo, que le da no solo dinero, independencia e impunidad, sino tambin placer por los sufrimientos de sus v?ctimas y de los hombres que estn de rodillas ante la mujer-verdugo, completamente humillados, y luego tambin con la "cabeza cortada"

Las leyes p?blicas son una ilusin de seguridad para personas tontas y crdulas. No existe el poder de la ley, existe la ley del poder.

Y ahora tengo una pregunta. ?A cuntos hombres ven a su alrededor sin cabeza, sin razn? Y m?rense al espejo USTEDES, ?personalmente estn vivos? ?Son felices con la "mujer", o ms exactamente con las relaciones con esa "Vagina"? Y si son felices, ?de qu est hecha su felicidad? ?Y a los pies de quin han puesto su vida, sus xitos y su Alma? ?A los pies del Alt?simo? ?O despus de todo a los pies del hermafrodita-homosexual?

El moscovita Andri no pod?a ni imaginar que el ngel Galina, as? de simple, no solo lo obligar?a a vivir en un apartamento alquilado y pagar pensin alimenticia, sino que tambin lo privar?a de la vivienda paterna que hab?a heredado. Y ahora en la cama de sus padres se acuestan Galia con otro hombre, y, como se averigu, no con uno solo

Un buen d?a, Andri fue a ver a su hijito Antn, llevando varias bolsas grandes con alimentos para los ni?os y un fajo grueso de dinero de la venta de una peque?a parcela de tierra que le dejaron sus padres en la autopista Dm?trov, para la construccin de una casita de campo para la futura familia de Andri Para los nietos, como le dec?an anta?o sus padres, hoy difuntos La puerta le abri un grandulln en camiseta y calzoncillos familiares, explicndole a Andri que si molestaba a Galina y a sus hijos, le romper?a la cabeza. Antoshka estaba detrs del grandulln, jugueteando desconcertado en sus manitas con un cochecito sin dos ruedas y mirando a su padre con una mirada de ngel que no comprend?a nada, en la que flotaban tristeza, ofensa y miedo de que su pap lo hubiera abandonado. Y el padre estaba de pie, escuchando la amenaza del nuevo conviviente de Galina, y no pod?a hacer nada, ni sab?a cmo y qu responder a ese dzhigit de Asia Central Andri baj la cabeza, ocultando los labios que temblaban con un temblor fino tras la taza de caf caliente que se llev a ellos Con hombres en situacin anloga hay que tratar demasiado a menudo, por desgracia Y surge la pregunta: "?qu hacer?" Y los casos son muy diversos, pero absolutamente idnticos en su esencia. Todas las situaciones estn unidas por un mismo dolor, y el remedio para l es uno solo: paciencia y concentracin en el problema, excluyendo la autocompasin. Con mocos y lgrimas no se ganan batallas. En cuanto el hombre endereza los hombros, levanta la barbilla y da un paso adelante hacia la solucin del problema, ninguna vagina es capaz de oponerse a la decisin del hombre. Un elemento importante de la solucin del problema es actuar exclusivamente dentro del marco legal. De lo contrario, todo se agravar en contra del hombre. ?Estrategia y tctica solo con la mente fr?a! A veces es muy dif?cil, ?pero es posible si hay un objetivo real!

Siempre hay una salida del problema, y es verdad. Vulvanse c?nicos y sonr?an ms a menudo, incluso cuando es dif?cil hacerlo. Acepten el hecho de que todo  ya les han estafado. Ya ha ocurrido, ?y ya est! Sigamos adelante, porque estamos vivos y sanos. O, como m?nimo, ?en nuestro sano juicio! La mujer en cuya coleccin de "juguetes sexuales" estn ustedes se comporta con ustedes como una c?nica, una sdica y una abusadora. Esa mujer tiene un problema psicolgico: cada hombre siguiente es peor que el anterior, ?y es una mujer-feminista! Y eso significa que la mujer nunca les creer. Pregunta: ?ustedes qu son, burros? ?Por qu le creen a una mujer que les ha tocado como una cualquiera? S?, s?, precisamente porque si ya la "follaron" antes de ustedes, ya es una cualquiera, y es un hecho. El hombre razonable y sensato nunca cree al investigador y a la prostituta, pues ambos son mentirosos, sin principios ni moral; a ambos les importa el beneficio, ?y punto!

"Romeo" Andri, en el transcurso de dos a?os de trabajo, por v?a judicial recuper a su hijo Antn. A Galina la limitaron en sus derechos. Andri se compr otro apartamento. Cr?a a su hijo y con gusto invita a Galia a ver al hijo en su apartamento, pero en su presencia. El tribunal anul la pensin alimenticia para Antn, y ahora Galina la "cuentista" paga pensin a Andri por Antn. La puter?a de la ex se puede y se debe usar contra ella misma. Menos mal que por una "recompensa" les ayudarn a "vencer" incluso al diablo. Y hay much?simas opciones Cuando no hay dinero es ms dif?cil, pero tampoco es una desgracia: todo se resuelve

En el pa?s, el concepto de corrupcin existe solo cuando es beneficioso para el poder. En todos los dems casos, ese poder no ve la corrupcin, sino que la encabeza Lo principal es usar la cabeza y no caer en amenazas, chantajes y manipulaciones de las rameras. Ese camino no es fcil, pero hay que avanzar. Pues el Alt?simo nos da lo que le pedimos. Y el hombre le pide a l a aquella que ahora est a su lado y de la que recibi mierda.

De qu manera se logr ganar el caso, lo contar un poco ms adelante, tengan paciencia Al hombre le es vital dejar de vivir en la ilusin formada en su conciencia precisamente por la sociedad femenina, en la que nosotros, los hombres, estamos bajo la influencia de la mentira, la hipocres?a y la sodom?a.

Es asombroso tambin que precisamente con las manos del hombre la mujer haya construido ese falso mundo de ilusiones, convirtiendo al hombre en un esclavo que complace a la mujer con beneficios. ?Y a cambio de qu? Correcto, por la posesin fugaz de su vagina. Imaginemos por un minuto: la mujer no puede complacer al hombre ni con los rganos inferiores ni con otros rganos de deseo y pasin. ?Ser interesante para el hombre? La respuesta es evidente: ?no! Propongo detenernos un instante, dejando de lado todas las preocupaciones y afanes, y mirar atentamente a las "mujeres" que nos rodean.

La mayor?a de los hombres ni siquiera se ha preguntado por qu a la entrada del rgano sexual femenino se le llama labios genitales. ?Y qu relacin tiene la boca, los labios de la mujer, con la vagina? Y adems, la mujer, antes de acostarse, o ms exactamente antes de entrar en coito con la pareja, primero le gusta chupar el miembro. Muchas chicas y mujeres lo llaman "?saludar!" ?Acaso es una novedad para ustedes? La cuestin es que las terminaciones nerviosas del tringulo facial bajo la nariz de la mujer, al igual que en el hombre, estn "conectadas" con los rganos sexuales El comienzo de cualquier follada arranca con los besos de la pareja. Por eso la prostituta no besa en los labios: porque simplemente trabaja, necesita autocontrol para ganar dinero

Con el tiempo, los labios de la mujer dejan de ser jugosos y llenos, por as? decir, de sangre, como en la juventud  especialmente despus del cambio de varias decenas, y no pocas veces de muchos miles de parejas. Y la mujer comprende que es mejor demostrrselo al hombrecito-tonto, y tambin quiere ser deseada y demandada como en la juventud, pero la juventud, ay, es tan temporal como la mocedad

Y el sexo para la mujer es ms importante que para el hombre, pues es una explosin hormonal en su organismo, comparable a una "explosin nuclear". Los cuentos de que a la mujer no le hace falta el sexo son una mentira de siglos. La mujer tambin sabe subconscientemente que a los hombres les atraen los labios carnosos, y, por supuesto, eso le indica a l que la boca carnosa de la mujer es disposicin al apareamiento: a la naturaleza no se la enga?a. Con el beso, los rganos sexuales femeninos se excitan: se llenan de sangre, es decir, como resultado, el camino al coito est abierto.

Las mujeres, en cl?nicas y salones de belleza  para el hombre-tonto  se hacen los labios hinchados, como si "sus" rganos sexuales  los labios  en realidad fueran repugnantemente colgantes y muy castigados en las batallas porno. Cuanto ms disoluta es la cualquiera, ms inflados estn los labios de su cara y ms asqueroso lo que tiene entre las piernas. Me atrevo a se?alar que su boca y su vagina hace tiempo que viven vidas separadas. Y los labios inflados de la cara ni de lejos se acercan a esa porquer?a que tiene entre las piernas, ya no hablo de esa flora muerta que ha destruido con la cantidad de pollas que han escarbado su "cubito".

La fornicacin encuentra un aliado en la propiedad del cuerpo. Donde hay fornicacin, all? habita el diablo.  San Juan Crisstomo

En esas cualquiera con receptculos de pollas hemorroidales, que vemos cada d?a, a menudo empieza a desarrollarse la demencia, porque toda su vida es sexo y beneficios con una nueva pareja. Y tales metas y sue?os no dan crecimiento espiritual. Durante la recopilacin de material para el libro visit en repetidas ocasiones "clubes femeninos" en el papel de guardaespaldas personal. Tengo un par de amigas divorciadas estupendas, a las que tras el divorcio les tocaron bocados sabrosos que les aseguraron una vejez sin preocupaciones y una vida agradable en el plano sexual, que les permiti comprar prostitutas regularmente

Llammoslas Zina y Dina. Estas "bellas damas" ya pasan de los 50, y en general se ven bien  bueno, ser?a extra?o que fuera de otra manera, tratndose de dos Vaginas que no salen de los "salones de belleza" y de los gimnasios. ?Y para quin estn all?? Claro, para que se les levante a los tipos De sus labios no hablo, all? todo est claro. En cambio, en el "club de estriptis", entre toda la multitud  medio centenar de mujeres , para mi sorpresa, ?no vi a ninguna "invitada" sin labios inflados en los salones! A todas, aunque fuera un poquito, se les hab?an "repuesto" los labios, y eso se nota de inmediato Espero que no haga falta explicar para qu van las mujeres a los clubes de estriptis ?A esas hambrientas "emperatrices y condesas" siempre les hace falta una polla grande y gruesa con un cuerpo bonito! "Y el carruaje vespertino la lleva a las afueras de Mosc?" Pues claro, de San Petersburgo a Mosc? en carroza es fcil, ?y por la ma?ana llenar con su presencia la sala del trono en San Petersburgo  por supuesto!

Y justo ah? las esperan sus hombrecitos prostitutos. Si una mujer ha obtenido un sexo alucinante con un semental joven, simplemente se vuelve loca y est dispuesta a hacer absolutamente todo por l. No siempre, pero como regla, si la vieja tiene dinero y va a los clubes de estriptis

?Y qu necesita el gigol? Correcto: ?dinero! Mucho dinero que esas t?as entradas en a?os pueden dar. Los prostitutos a menudo recurren a la astucia. Para empezar, investigan la informacin sobre una clienta, averiguando los detalles: quin es, de dnde, cunto dinero tiene, dnde vive y mucho, mucho ms Y despus, si ella es la que hay que trabajar, empiezan a prestarle ms atencin, bailando ante ella, desnudndose, arrodillndose como un caballero herido por su belleza, con el atributo imprescindible de un ramo de rosas hermosas, y todo ello en presencia de una multitud de mujeres hambrientas y envidiosas La clienta al principio duda, y luego su cerebro primitivo, que cree en su exclusividad e irresistible atractivo, y tambin en que ella es una reina y, naturalmente, que de ella solo se enamoran "hombres" tan dignos de ella, cede al influjo y al empuje de ese "hombre de verdad". Los espectculos-montajes de estas "estafas" por dinero son planificados por todo un grupo de gigols, prostitutos profesionales, incluida la administracin de ese burdel, con participacin de "psiclogos" y mentores de actuacin y coreograf?a

Cuando la clienta est madura, llega el momento de la verdad, es decir, de la follada. Y aqu? entra la qu?mica, ms exactamente la coca?na, que se espolvorea imperceptiblemente bajo la piel que cubre el glande, es decir, alrededor del "capullo" Si la mujer exige sexo con preservativo, el "condn" se "espolvorea" de antemano con coca?na El orgasmo que se alcanza por v?a sexual con droga es muchas veces ms brillante y convierte a la mujer en un simple "perrito faldero" en manos del gigol-prostituto.

Pero adems, la convierte en una drogadicta dependiente de ese mgico "dios del amor". Lo que ella recibi como intoxicacin narctica sin saberlo lo percibe como un orgasmo nunca antes experimentado.

?Y eso es como el primer orgasmo o el primer hombre! Me interesaba qu dir?an al respecto las viejas "brujas" que lo hab?an sentido en s? mismas. Y contaban precisamente lo que he expuesto arriba Como resultado, ella quiere ms y ms "sexo" con l y solo con l, con ese "dios" que hiri para siempre su corazn femenino. Si la mujer-clienta no recibe ese "amor", se vuelve loca, y por eso, por los encuentros con el "dios", est dispuesta a todo, y el dinero ni siquiera es una cuestin Un marica glamuroso, modisto ruso, ampliamente conocido en los c?rculos capitalinos  y, por cierto, tambin lo conocen en muchos pa?ses extranjeros , cont que en Par?s lo follaron con un miembro mojado en coca?na, y describi detalladamente sus sensaciones. En esencia, es una intoxicacin narctica, solo que multiplicada por decenas al entrar la droga en la sangre a travs del recto o de la vagina

Personalmente, yo nunca pude siquiera imaginar que el mundo de la prostitucin, la pederastia y las infidelidades fuera tan cruel, c?nico y sucio

No moriremos de muerte atormentada. Mejor reviviremos con una muerte fiel.  V. Vysotski

Algunos dirn: "?Pues que mi mujer no vaya en burka, escondindose de todos! ?Y qu pregunta es esa? En el mundo moderno existe algo como el estilo y la moda. Al fin y al cabo, una mujer cuidada se ve esttica y sexy." Si el hombre es un esclavo, entonces para l una mujer sexy es algo magn?fico. Los diamantes son valiosos porque hay pocos. Pero la diferencia entre un diamante y un estras es sustancial. Examinemos qu es la sexualidad: La sexualidad es la disolucin sexual. La sexualidad es la promesa de la mujer de entrar en relaciones sexuales con todos o con muchos: con cada uno.

Sexy: accesible, puta por dinero y no pocas veces por sexo en s?, con un traguito, regalitos o polvo, y no es raro por todo junto.

Los hombres casados o en concubinato ven desde hace tiempo cmo la "mujer-esposa", al irse al trabajo, se transforma radicalmente de gallina domstica despeluchada con cara de polilla en reina o amazona. El hombre-esclavo dir: "?Mi mujer va al trabajo!" Perdn, pero ?por qu la esposa no hace todo al revs? La inmensa mayor?a de los hombres que entrevist reconoci con franqueza que si la esposa en casa se viera como se ve "al salir a la calle", la cantidad de contactos sexuales con la esposa aumentar?a varias veces, poniendo fin a la fornicacin masculina fuera, porque a un ser sin rostro en rulos y con pepinos, observado durante muchos a?os, hace tiempo que no se le levanta a nadie. La persona normal tiene comprensin e incluso una especie de ley interior: no se puede juzgar a una persona por su error. S?, es posible que se haya equivocado. Pero cuando ocurre conscientemente y por ello sufren ni?os inocentes, eso no se puede aceptar, ni comprender, ni perdonar.

La arp?a que se adorna para otros no es su esposa, es la esposa de la calle, del trabajo y de cualquier otro hombre. Es una mujer p?blica  de uso com?n, como para necesidades sanitarias. Y esa mujer no est interesada en la familia ni en las relaciones familiares con ustedes. Los hombres, casi todos a una voz, dijeron que precisamente el aspecto de la mujer fuera, es decir, en el trabajo, en el transporte p?blico y simplemente en la calle, "contribuye" a las frecuentes aventuras fuera. A muchos hombres se les propuso reflexionar: ?en qu se diferencia su amada de aquella a la que se follaron fuera? Pues su esposa amada tambin se entrega fuera, como la puta que se lo dio a ustedes. Si un hombre est convencido de la "fidelidad" de su esposa, entonces ese hombre es simplemente un presumido bobo, y su diagnstico es "adiccin vaginal".

La ramera en todos los tiempos nunca ha pertenecido a nadie, y est libre de las promesas y juramentos de fidelidad que hizo. No le es propia la lgica del hombre, porque su esencia son las emociones, ?no la razn!

En el mundo de las mujeres hay un grupo aparte, ridiculizado por la inmensa mayor?a. Fui testigo de cmo en una residencia de estudiantes, a una chica que llevaba un modo de vida modesto y moral, se le re?an a sus espaldas llamndola "virgen". Y "le escup?an a sus espaldas" precisamente las que llevaban una vida de fornicacin, afirmando que la puter?a es buena, ?y la castidad, la pureza y la moralidad son una verg?enza! Conozco a mujeres, en el pasado miembros del Komsomol, que antes del matrimonio hac?an tales "saltos mortales" que las actrices porno fuman nerviosamente a un lado. Ahora esas mujeres son "damas respetables", y a algunas las veo por televisin, desde las tribunas, hablando de la pureza y la moralidad en la sociedad. Si alguien pens que se arrepintieron, se equivoca profundamente. Esas damas fornican igual, solo que ahora por follarlas pagan dinero, ?para que las taladren con un miembro joven y firme! Porque las damas "arrepentidas" antes no brillaban por su belleza con cosmticos en la cara, y ahora, incluso despus de la cirug?a plstica, representan un espectculo lamentable. Y, por cierto, prcticamente todas y cada una son divorciadas o simplemente viven separadas del marido.

En las ?ltimas dos dcadas, en el mundo, y Rusia no es la excepcin, los servicios ms demandados son el alargamiento de pesta?as, el tatuaje de cejas, los extensiones de cabello y, por supuesto, la restauracin del himen. El volumen de negocio anual asciende a muchas decenas de miles de millones de "dlares". El hombre se pregunta: ?de quin es el dinero que se gasta en esos "procedimientos"? ?Claro que no! El hombre-tonto a menudo ve en casa a la esposa que acaba de llegar del saln de belleza. El hombre-bobo ni siquiera presta atencin, y la esposa lo ve. Y si el marido no le presta atencin, bueno, qu importa, fue al saln. Pues el marido hace tiempo que se enfri respecto a la esposa. Entonces surge la pregunta: ?para quin va a los salones de belleza? ?Dirn ustedes que para s? misma?

?Y por qu para s? misma en casa anda como una polilla sin rostro, a la que sin maquillaje mirar no es que d miedo, sino asco? Por lo general, esas malas esposas tienen amantes, y ni siquiera uno, con una probabilidad de ms del 90%.

A finales de los 90 tuve el honor de conocer a una persona maravillosa, un hombre, hoy honorable profesor, mdico, obstetra-gineclogo. El nombre, por supuesto, no lo revelo, pero llammoslo Ivn Ivnovich. Una vez su amada y ?nica no solo le puso los cuernos con el chfer de la familia, ?sino que adems lo rob! En aquel momento, ese hombre inteligent?simo, inocent?simo respecto a su esposa y a su trabajo, se hallaba en una depresin profund?sima, de la que sali solo gracias al apoyo de hombres que hab?an experimentado en su propia piel qu es la fidelidad y el amor de una mujer: "yo soy madre".

Ivn Ivnovich llevaba su propia estad?stica personal en el marco de su actividad profesional. Y esto es lo interesante que estableci:

 entre los 13 y los 15 a?os ten?an experiencia de relaciones sexuales siete de cada diez ni?as; entre los 15 y los 16 a?os, ten?an relaciones sexuales nueve de cada diez ni?as. Y entre los 16 y los 18 a?os, ?virgen quedaba solo una muchacha de cada veinte personas de sexo femenino!

Y ahora, como en el "Campo de los Milagros": ?qu "muchacha" de cada veinte le toc a quien lee este libro, y cmo se llama? ?Abrirn una letra o dirn la palabra?

Ah, y si ustedes son romnticos y esperan el sector premio, entonces probablemente se llama "Alice", como en la cancin del mismo nombre Los hombres dicen muy a menudo que no les interesa con quin estuvo "su" mujer antes que ellos. Sin embargo, tarde o temprano surge esa pregunta, y el hombre pregunta no solo cuntos tuvo antes que l, sino tambin qu tama?o ten?an las pollas de sus parejas.

?Por qu ocurre esto? Porque empiezan a asaltarlo las dudas de que l es precisamente aquel del que esa mujer no se ir, y de que para ella es "de verdad", el mismo Y el hombre, despus de que se le cae de los ojos la venda del arrebato hormonal y la pasin, comprende tambin que vive con una cualquiera que empieza a reprocharle a menudo, poniendo como ejemplo a aquellos con quienes se follaba antes que l. Quiero destacar especialmente que ni un solo hombre al que hice preguntas en conversaciones privadas, ni uno solo me respondi negativamente: ?elegir?a para crear una familia a una mujer experimentada o a una virgen? El 100% desea mucho tomar por esposa precisamente a una pura, a la que nunca se le podr reprochar nada, ?y el respeto hacia una muchacha as? est incluso por encima de los sentimientos de amor! Y adems, todos quieren precisamente de una muchacha pura engendrar hijos, ?y no de un "cubo de basura"!

La unin con una muchacha virgen garantiza con una probabilidad de ms del 80% que ser no solo fiel y moral para toda la familia, sino tambin fuerte a lo largo de toda la vida. Y el matrimonio con una puta da un ?ndice de menos del 5% de que la familia se conserve y haga felices a los hijos y, en consecuencia, ?al propio hombre!

La disolucin sexual femenina no pasa sin dejar huella, y tanto su estado f?sico como sus capacidades reproductivas para dar una descendencia sana dependen directamente del modo de vida que lleva o llev esa "mujer" antes de conocer al hombre que decidi unir su vida con ella. Nosotros, los hombres, al tratar con una persona, miramos obligatoriamente a los ojos y a la cara. Pero por alguna razn estamos ciegos y no vemos que, al tratar con una mujer, no prestamos atencin a que la interlocutora tiene las cejas en forma de tatuaje en lugar de cejas de verdad, o simplemente dibujadas en la frente con lpiz. Y no vemos que pesta?as esa "zorra" tampoco tiene: ?son artificiales! La feminista-odianhombres aullar histrica que eso es mentira y un insulto. Y el admirador adicto a la vagina de la "fidelidad pagada" me llenar de ep?tetos, de los que es rico el argot moderno. "Queridos matriarcalistas"  lameculos , ?esta es la verdad de la vida!

A muchos hombres les toca madurar y llamar a las cosas por su nombre. Si todo es tan magn?fico con "nuestras mujeres", entonces ?por qu solo en nuestro pa?s cada d?a, subrayo, cada d?a se practican ms de 5000 abortos? La estad?stica oficial nos miente al decir que los abortos al a?o no superan los 500 000. ?Se cometen no menos de 3 500 000 anualmente! El asesinato de ni?os est legalizado por la sociedad de prostitutas, man?acos y toda clase de sodomitas, que, por desgracia, son cada vez ms en la sociedad moderna. No es dif?cil calcular cuntas policl?nicas en el pa?s practican abortos al d?a. A lo largo de todos los siglos de nuestra civilizacin, al menos de aquella en la que vivimos, el hombre y la mujer tienden a esclavizarse mutuamente, parasitando la debilidad y las necesidades del oponente. Y cada una de las partes exige siempre adoracin y veneracin de s? misma como ?nica e irrepetible esencia, llamndolo manifestacin de amor y prueba de ese amor. Pero en esencia es una comprensin pervertida del amor, convertida en un acto de cercan?a f?sica con todas las perversiones y consecuencias que de ello se derivan, con supresiones trgicas

El amor carnal cantado por todos no existe. Y cualquier enfrentamiento entre personas del tipo "t? me das, yo te doy" est condenado a la guerra. Por desgracia, el hombre est hecho de tal manera que, para comprender el amor, necesita conocer en su propia piel el odio y el dolor, gracias a los cuales el que sufre se dirige al Creador. Pues cuando todo est bien, al hombre no le importa el Creador: ?bastante tiene con sus propias preocupaciones! Los conocimientos espirituales se le dan al hombre para determinar la direccin hacia la moralidad, la filantrop?a, la paz, el amor y la compasin hacia los mundos que lo rodean Disciplinando, o al menos definiendo, los marcos morales necesarios para una personalidad no formada o extraviada. Los "marcos-reglas" explican qu es la fornicacin, el mal, el odio, la envidia, el adulterio, etctera Y cuando la persona est madura, no necesita muletas religiosas en forma de intermediarios entre el Creador y la persona. El intermediario, por regla general, parlotea sobre lo divino  hipcritamente y parasitando el caos de la ignorancia y la credulidad de la persona. La fe, las reglas morales, que ense?an las leyes de la tica divina, o ms bien, que despiertan en la persona la memoria cordial de la experiencia pasada de su alma, creada por el ?nico y Todo Buen Creador.

La moralidad no puede fundarse en nada ms que en la conciencia de s? mismo como ser espiritual, uno con todos los dems seres y con todo. Si la persona no es un ser espiritual, inevitablemente vive solo para s?. Y la vida para s? y la moralidad son incompatibles.  L. N. Tolsti




ngeles




Al orfanato de prvulos, situado lejos, en los arrabales del centro federal, nosotros, seis hombres adultos llegados a esa regin por asuntos, decidimos acercarnos para prestar ayuda. Lo practicamos con bastante frecuencia, porque sabemos que cuanto ms lejos de Mosc? o San Petersburgo, ?ms dif?cil es para los peque?os hurfanos! Los ni?itos  ngeles  estn unidos por un mismo dolor, una misma desgracia. Fueron abandonados por sus padres, retirados de alcohlicos y drogadictos, recogidos en portales, en vertederos, en contenedores de basura e incluso ?en pozos spticos! Nos recibi una mujer joven de unos 25 a?os. Al enterarse del objetivo de nuestra visita, enseguida nos dio batas, y entramos sin trabas con ella en la seccin infantil Decir que estbamos conmocionados es no decir absolutamente nada. Los peque?os estaban desnuditos, sin pa?ales, sentados, gateando y de pie sobre colchonetas ms parecidas a camas de perro, con manchas secas de restos de comida, orina y caca El olor a aire estancado, mezclado con olor a orina y leche, nos golpe en las narices a nosotros, que ven?amos del aire fresco del invierno de una ma?ana helada Los peque?os, al vernos, todos a una se echaron a llorar, y muchos incluso gritaron, extendiendo hacia nosotros sus manitas a travs de los barrotes de madera de las cunas, que hac?an las veces de crcel. ?Los ni?itos gritaban como peque?os becerros en sus celdas  a los que nadie comprende!

No hagas lo que condena tu conciencia, y no digas lo que no est de acuerdo con la verdad.  Marco Aurelio

Y despus de visitar ese orfanato vinieron estas palabras, que en general no pueden transmitir el dolor que llevan sobre sus frgiles hombros los ni?os de todos los tiempos y pueblos.

Los ojos de un ni?o, de un peque?o, como dos platos enormes Miraban al mundo a travs de un velo de lgrimas Y l estaba de pie en la cuna tras la reja, A travs de los barrotes de la crcel, tendiendo la palma. Y nosotros pasamos de largo, andamos en afanes, No notamos ni o?mos la llamada. Somos rusos, a los nuestros no los abandonamos, ?Y los ni?os?  los ni?os soportan el dolor. Y los hurfanos de la guerra, entre t?os y t?as, No logran gritar hasta sus paps y mams. Somos rusos, no podemos abandonar a los nuestros  Vamos, todos juntos, llevmoslos a todos a casa.

Muchos ni?itos estaban meados y con caca. Los pa?ales sucios, las camisitas sin cambiar desde hac?a tiempo, y los ni?os, gritando,  con sus ojos de ngeles irradiaban tal dolor, tales sufrimientos, que nosotros, hombres hechos y derechos, no pudimos contener las lgrimas. A escondidas nos secbamos las lgrimas, y en esencia llorbamos junto con los peque?os Cada peque?o tiene su propia historia de "vida" por separado

 A Mshenka la sacaron de un pozo sptico, a?n con el cordn umbilical sin atar Su llanto lo oy el ni?o vecino Seriozha, ?gracias al cual salvaron a su Masha!  A Andriushka lo encontraron en un contenedor de basura, casi sin aliento, unos obreros que retiraban la basura por las ma?anas de los patios de los bloques de pisos.  A Vnechka lo encontraron en un portal, en una caja de galletas  A Stesha, medio muerta de inanicin, en un armario, en un antro de alcohlicos y drogadictos

La lista de ni?itos y de sus sufrimientos a escala del pa?s es tan monstruosa que no alcanzar?a ni la vida ni las fuerzas para hacerla p?blica La tragedia de la infancia no son solo los ni?os hurfanos, son tambin los ni?os hurfanos con discapacidad. Seg?n los ?ltimos datos, en Rusia a comienzos de 2025 hab?a 779 308 ni?os con discapacidad. En 2024 hab?a 779 000 ni?os con discapacidad, y en 2023, 722 000. De ellos, 456 000 ni?os varones con discapacidad, y alrededor de 323 500 ni?as. La tragedia de la infancia es una sola herida continua que nunca cicatriza en el cuerpo y en las almas de los peque?os, condenados al sufrimiento y al tormento por los no-humanos con faldas que se llaman a s? mismas mujeres modernas.

Todos los derechos en Rusia son solo de la mujer, y ninguna obligacin, y todo lo dems es formalidad Y creo que debemos prestar atencin a cul es el valor de la mujer en nuestro pa?s desde la posicin material, del que tan alto hablan ellas, diciendo que el hombre debe mantenerla, colmarla de regalos, diamantes y abrigos de piel Y que los hombres han degenerado, convertidos en abusadores redomados La produccin de pieles de animales de peleter?a en las granjas peleteras est organizada para complacer a la mujer.

Como tambin la caza de esos animales de piel en la naturaleza salvaje Es un hecho escandaloso que, para la calidad de la piel, al animal se le arranca la piel vivo, y luego lo dejan morir en terribles tormentos, en un montn de los mismos desdichados visones, zorros, mapaches, zorros polares e incluso perros y gatos Los chillidos de la sociedad sobre la humillacin y la ofensa de la mujer moderna no resisten ninguna cr?tica. La facturacin del mercado de art?culos de piel natural en Rusia en 2024 mostr un crecimiento seguro del +25%. Esto se convirti en una subida significativa de precios en el contexto del aumento del coste de la materia prima. En 2024, el volumen de ventas de art?culos de piel ascendi a 150 000 000 000 de rublos. El pronstico para 2025, con la dinmica de aumento del coste de la propia piel, ser de aproximadamente 200 000 000 000 de rublos.

?Ven a menudo a un hombre con abrigo de piel? A un marica saltando en el escenario, quizs Pero los hombres, al menos durante mi medio siglo, no han llevado abrigos de piel. Pieles de borrego  s?, y solo en regiones donde hay heladas muy fuertes, o chaquetas forradas de piel, y eso exclusivamente para conservar el calor en condiciones duras ?Y para quin se extraen a costa de la salud masculina e incluso de la vida todos esos diamantes, zafiros, rub?es, esmeraldas y dems "joyer?a"?

Tal vez lo comprendemos, pero no lo acabamos de asimilar del todo En 2024, el mercado de art?culos de joyer?a en Rusia alcanz casi 470 000 000 000 de rublos, lo que es un 2635% ms en comparacin con el a?o anterior.

En 2025 se espera la continuacin del crecimiento, quiz hasta el trece por ciento, lo que supondr aproximadamente 550 000 000 000 de rublos. ?Y quin gasta dinero en eso: los abusadores?

Estimados hombres, ?ven a menudo a un hombre con joyas?

?Por qu aquella que fue creada para multiplicar el amor, el bien, la compasin, la ternura, la modestia, la fidelidad y la castidad se ha convertido, en su inmensa mayor?a, en un demonio? Lo asombroso es que, en el mundo en el que vivimos, todo lo que se crea es exclusivamente a costa del sufrimiento no solo de ni?os y adultos, sino tambin de animales, y todo para complacer a la mujer Y por extra?o y lamentable que sea, el principal generador de violencia y guerras, por desgracia, es la "mujer" moderna Quiero hablar un poco de lo que significan los sufrimientos de los animales que comemos.

La carne es carro?a Ay, es as?.

A los animales los matan en medio de sufrimientos y tormentos, y antes de su muerte, durante meses y a veces a?os, se burlan de ellos, causndoles sufrimientos para luego matarlos y comrselos El trozo de cadver se fr?e, se cuece, se congela, se convierte en carne picada

Personalmente, procuro consumir la menor carne posible, teniendo en cuenta que tengo la posibilidad de comer verduras, queso y productos lcteos.

Y la comida es especialmente sabrosa cuando se prepara en casa por las manos de una persona querida En uno de los canales federales, en directo, al ministro de agricultura le preguntaron: ?por qu a la carne de vaca se le llama "govidina" (hablando)? El ministro no pudo responder La respuesta se encuentra en los Vedas. Cuando los seres vivos sufren, emiten la energ?a del sufrimiento "gavah". Esa energ?a tiene color marrn De la palabra "gavah" proviene la palabra "govidina". La clula del organismo que sufre transmite a las clulas vecinas informacin sobre su dolor y sus sufrimientos. Despus de la muerte del cuerpo en el que sufr?an esas clulas, en las ?ltimas queda la informacin sobre los sufrimientos, los tormentos, el horror, etctera. Los Vedas proh?ben comer carne de vaca Gavi  vaca, Gavini  reba?o de vacas, Gavah  sufrimiento de la vaca, Gavisha  sediento de vacas. Con el tratamiento trmico, la informacin de los tejidos no se borra ni se elimina Es una especie de "producto irradiado". Al entrar en el cuerpo humano como alimento, avisa instantneamente a las clulas de sus sufrimientos, soportados por el animal en su vida pasada. La persona no comprende por qu es agresiva, por qu le resulta dif?cil estar tranquila, y el sistema nervioso desquiciado se convierte en un "magn?fico" fundamento para el desarrollo de diversas enfermedades graves, tanto f?sicas como psico-espirituales

Un neutralizador serio de la energ?a "govah" es la oracin por el ser vivo que entreg su vida para alimentarnos. Los hombres que practican sinceramente la oracin antes de comer cuentan que incluso ven a tales o cuales seres vivos cuya carne consum?an. Eso ayud despus a muchos a renunciar por completo a la carne No hay nada vergonzoso en agradecer al animal y pedirle perdn por el asesinato, si no pueden renunciar a la carne. La elevacin de la oracin es el reconocimiento por parte de la persona de la presencia del ?nico Creador Infinito en todo. Las religiones dicen "no matars", pero por alguna razn bendicen el asesinato de personas y animales. Cada uno tiene derecho, seg?n su eleccin, a actuar como le dicte su conciencia Yo no propongo nada a nadie, no impongo mis puntos de vista y menos a?n llamo a alguna tonter?a.

Me result sumamente curioso qu significa la carne "kosher y halal". Y esto es lo que vi: por ejemplo, cmo se hace la "carne kosher" Imag?nense un tambor de hierro, colocado verticalmente sobre un eje metlico, tipo "carrusel".

En ese tambor hay seis compartimentos, en cada uno de los cuales se mete una vaca o un toro, de tal manera que, despus de cerrar las puertas de hierro tras el animal, la cabeza del animal quede afuera El "matarife" activa el mecanismo de rotacin de ese tambor, y por turnos, con un cuchillo enorme, ms parecido a una espada, corta el cuello de los animales El tambor giratorio hace girar verticalmente a las pobres vaquitas, ponindolas por turnos patas arriba. Los animales, sin comprender qu les ocurre, intentan ponerse de pie, y al mismo tiempo gritan y emiten estertores terribles El espectculo es espantoso Estando en el horror, los corazones de esos animales expulsan la sangre, y los chorros de sangre brotan de ellos a r?os. Se considera que si se ha "exprimido" la sangre del animal, esa carne es pura, es decir, kosher o halal, supuestamente en la sangre est el alma del animal o de la persona A los pollitos y gallinas no se les corta el cuello. Simplemente se les abre la arteria en el cuello y se les arroja a una gran tina de hierro, a morir atormentados El ave tampoco comprende qu le ocurre, intenta levantarse o saltar fuera, salpicando sangre sobre sus desdichados congneres. Cuanta menos sangre, ms rpido laten los corazones de los seres vivos, ms sufrimientos experimentan, y luego el corazn no aguanta, y los animales mueren en tormentos Un "magn?fico rito religioso", ?verdad? El flujo informativo que comen los "cadver-fagos" arruina a sus generaciones, convirtindolos en degradados espirituales que aspiran a la aniquilacin de sus semejantes. Y es que todos los animales tienen, como nosotros, sangre, alma, corazn

29; Y dijo Dios: He aqu? os he dado toda hierba que da semilla, que est sobre toda la tierra, y todo rbol en que hay fruto de rbol que da semilla:  os ser para comer. 30; Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo reptil que se arrastra sobre la tierra, en que hay alma viviente, les he dado toda hierba verde para comer. Y fue as?.

1, 25-2, 22 (1, 29-30) Gnesis

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Los logros de la civilizacin son peque?os, y las prdidas, irreparables. El hombre civilizado ha perdido la naturalidad y la sencillez, ha perdido la propia naturaleza, convirtindose en v?ctima de toda clase de perversiones.  Bhagwan Rajneesh

El hombre despierto de las ilusiones es muy incmodo para la mujer moderna, protegida por el Estado. En muchos pa?ses del mundo, incluida Asia Oriental, cobran fuerza comunidades masculinas que han renunciado a las relaciones con mujeres. ?Tales comunidades existen desde hace tiempo en Europa y Amrica, y ahora tambin en Rusia! Las "mujeres" se han vuelto tan descaradas que los hombres no desean participar en esas guerras de co?itos sobre quin manda en la familia, y que la "mujer" ahora tiene "razn" en todo, teniendo derecho a quitarle al hombre con ayuda del Estado: los hijos, los bienes, la libertad y, como resultado, ?la vida! A un hombre libre e independiente no le quitarn los hijos, y no necesita pagar con su vida por la "felicidad" ilusoria de poseer a una "mujer", o ms exactamente a su "vagina", que canta sobre la dulzura del amor  de contenido y frecuencia sumamente dudosos A los hombres despiertos que van por su propio camino se les acusa de homosexualismo, ?lo cual ser una mentira absoluta y una calumnia! Los maricas necesitan contactos sexuales; su mente pervertida, ay, no puede vivir sin follar por el culo y por la boca. Y los hombres que han renunciado a las relaciones con las "mujeres" en su inmensa mayor?a entraron en una larga abstinencia sexual completa, y luego renunciaron para siempre al sexo y a las "mujeres", ms a?n.

Los hombres que van por su propio camino de independencia renunciaron a las relaciones con mujeres. Es decir, renunciaron a la fornicacin banal. No hay relaciones  no hay problemas: ay, pero es la verdad. No es la mujer la que molesta, sino las relaciones con esa mujer. Es agradable tratar sin desear a las mujeres como objeto sexual, es agradable estudiar el mundo femenino sin ganas de "metrsela" en alg?n sitio Es agradable tratar con mujeres-socias, y en general vivir rodeado de mujeres siempre es agradable, si no se les permite cruzar las fronteras de mi espacio personal. Soy sociable, y el trato con una persona, especialmente inteligente, modesta y limpia, es en todo mucho ms agradable La mujer inteligente es un tesoro raro. Y la casta, pura tambin en los pensamientos, ?es en general una rareza extrema!

No soporto a las putas, la hipocres?a, la crueldad hacia los ni?os  independientemente de quin sea: marciano o del color de piel que tenga Para m?, un ni?o es tan sagrado como los nombres de mis padres y de mis maestros espirituales As? como la mujer moral para m? es sinnimo de fe, amor, pureza, fidelidad y maternidad

El hombre, mediante la abstinencia completa, sublima sus fuerzas para ayudar a los cercanos, llevando el bien a los ni?os y a los ancianos, hallndose en un estado cercano a la paz completa del alma, del esp?ritu, del cuerpo y de la paz de la mente, que es la base de la felicidad humana  oculta por el mundo ilusorio de las cualquiera modernas

La prctica de la abstinencia sexual  "Brahmacharya" para el laico  es una prctica de restauracin del estado f?sico, espiritual y ps?quico del hombre. No recomiendo esta prctica a personas de psique dbil, especialmente a quienes estn acostumbrados a satisfacerse a diario y no se imaginan qu es el silencio del cuerpo y del esp?ritu  ni siquiera hipotticamente. El onanismo crnico ha sometido a la mayor parte de la poblacin masculina del mundo, ?ay! Por cierto, la mujer en esto no cede en absoluto a los hombres.

Para los que poseen fuerza de voluntad y una columna vertebral interior, la abstinencia, y en consecuencia la paz, darn la posibilidad de reescribir su guion del destino y echar a patadas a la protagonista principal de la pel?cula sobre su vida: la universalmente venerada cualquiera, puta  que nunca dice que no. Solo en el "silencio" el hombre es capaz de establecer prioridades. Para los pedig?e?os de vagina, esta prctica puede resultar un camino al manicomio o al psiquiatra.

Pero si la mujer ayuda a crear la vida, a guardar la casa, a parir hijos, o participa en la creacin con el marido, entonces hay que honrarla como a una reina.  M. Prishvin

Subrayo: los problemas estn en la ra?z  en las relaciones con la ramera. No hay relaciones con una cualquiera  no hay problemas. La ramera es un parsito que roba la felicidad masculina, dando a cambio de manera absolutamente no equivalente, o ms bien en prstamo, su rendija sexual Los pol?ticos, la publicidad, el cine y los libros a una sola voz ensalzan la fornicacin, la lujuria y la decadencia moral de la mujer-esclavista, complaciendo su codicia, crueldad y permisividad, ?que se han vuelto la norma para todos! Esa ideolog?a recuerda al socialismo, que promete riquezas y felicidad al hombre honesto y muy trabajador. Sin embargo, la historia ha demostrado que ahora el que trabaja mucho, sin enderezarse, por lo general nunca tiene nada. Y los parsitos que nunca hacen nada roban miles de millones con bases legales precisamente bajo la proteccin

Ejemplo: un hombre conoce a una mujer  recuerden, ?cmo ocurri en su caso? El cuadro general: ?guau! ?Y de qu estaba compuesto ese cuadro? De los colores vivos y del comportamiento de la mujer ?Todo parece como si la decisin de conocerse fuera iniciativa del hombre! Pero, ay, no es as?. Desde el primer segundo, la mujer activa el sistema de manipulaciones, y el hombre pierde, aunque sea el ?ltimo, el dbil, pero aun as? el juicio Recuerden, ?cundo dejaron de interesarle? Precisamente cuando ella los obtuvo con todo. Por eso luego ustedes sienten celos, sintiendo subconscientemente que su mujer se fue con otro o ya est en busca de otro tonto, de un "hombre de verdad" Ella obtuvo todo lo que quer?a y sigue adelante. Es ella la que "se foll" al hombre, y no l a ella A lo largo de mi vida he visto muchas veces el cuadro repetido de los acontecimientos en los destinos de hombres absolutamente distintos. Adems, hombres decentes, sinceramente enamorados de sus mujeres. Hombres que creen ciegamente a sus esposas. Y a ninguno de ellos, por alguna razn, se le ocurri ni una sola vez dudar de las palabras de sus mentirosas mujeres  esposas.

Una triste regularidad: las mujeres, llevadas en brazos por sus hombres, se acostumbraban a ello como, por ejemplo, si una persona al encontrarse dijera "buenos d?as" o "buenos d?as". El ramo de flores del marido se volvi para la mujer algo tan habitual que incluso empez a irritarla. La autoestima de las mujeres, al elevarse una vez, considera que no es ese el nivel donde debe estar. Y la mujer conscientemente empieza a buscar a alguien mejor, y su marido, que la idolatra, ahora es solo un pelda?o sobre el que ella est de pie




El Marinero


En uno de mis viajes de negocios a M?rmansk, un viejo amigo m?o me invit a visitarlo. Su esposa, en aquella visita, estaba en el noveno mes, encinta Sergui, un anfitrin hospitalario, prepar una mesa abundante para mi llegada, y pasamos varias horas maravillosamente, recordando con risas ancdotas de nuestra vida en el ejrcito y en los viajes de negocios

En resumen, la velada fue esplndida Sergui es de esos que adoran a su esposa sin reservas y conf?an en ella ciegamente. En plena celebracin, Seriozha record que hab?a olvidado comprar el pastel para el t y, sin ceder a mis s?plicas, se visti y sali a la tienda diciendo: ?No se aburran, ya vuelvo!

No hab?an pasado ni cinco minutos desde que la puerta se cerr tras Sergui, cuando su esposa embarazada me propuso rpidamente acostarse conmigo. ?Me qued sin habla! Y al recuperarme, pregunt: ?Y Sergui? l no se enterar, respondi la amada esposa de mi amigo, y la madre del beb que a?n no ha nacido

La gran mayor?a de las mujeres no respeta a su marido al hombre porque su subconsciente sabe que un hombre digno jams tomar?a como esposa a una puta sucia. Y la mujer sabe quin es l ahora. Las lgrimas sobre el hombre de verdad son ciertas. El hombre de verdad es inaccesible para la puta. Y aquellos a quienes ellas han enganchado no son hombres, sino ganado sometido, que cree ser un hombre de verdad basado en la mentira de la mujer.

A la mujer le gusta aparentar sufrimiento cuando el hombre la abandona. Este juego es un juego de v?ctima, donde se hace la desgraciada y cree que no tiene culpa. Es un juego de mentiras, donde se incluye la puta por herencia y la influencia de la sociedad que ha criado a tales sufridoras. Para que el hombre se vaya de la familia o de la puta, la mujer debe mostrar toda su antipat?a y vileza.

He hecho preguntas a mujeres, y no a una docena. ?Quin, en su opinin, inicia el conocimiento: el hombre o la mujer? La mayor?a de las mujeres, por lo general, desviaban la conversacin hacia bromas y juegos de palabras con una sonrisa Pero finalmente confirmaban: s?, la mujer es la que inicia la atraccin de los hombres y los provoca a actuar.

El per?odo de noviazgo se debe a la autoestima inflada de la mujer, o ms exactamente, al valor de su vagina. Para acceder a esa rendija, el hombre debe ganrselo, pagando con chucher?as.

El c?rculo se cierra. Lo notable es que el hombre que corteja a una dama se humilla a s? mismo. La mujer ve de inmediato las debilidades del hombre y elige las formas y palabras para influir en el ciervo enloquecido.

Cuanto ms blando, condescendiente y amable es el hombre con la elegida, ms c?nica, exigente y caprichosa se vuelve ella. Cuanto ms se relaciona el hombre con la mujer, ms dbil parece a sus ojos.

Demostrando que es un tonto digno, mediante el lamido de su entrepierna. Una mujer que desea estar en unin con usted nunca caer en manipulaciones ni exigir cosas que vayan ms all de la nocin humana de moralidad, honor y dignidad. Esa mujer ya lo respeta. La relacin de pareja solo puede basarse en el respeto mutuo, no en los sentimientos, como cree la gran mayor?a.

Las entregadas modernas, que nunca dicen que no, suelen tener poca educacin y su educacin la han sustituido por la vagina.

Y el hecho de que hayan terminado institutos no es una educacin espiritual, ni familiar, ni moral. Y cmo estudian estas estudiantes por las noches en clubes, strippers, saunas y otros antros, ya todo el mundo lo sabe, muchos lo han visto con sus propios ojos e incluso lo han probado

El hombre ingenuo piensa que al conocer a una joven estudiante ha encontrado a un ngel. Ay, es un error y un enga?o, y al cabo de un tiempo de vida en com?n, el hombre se sorprende de por qu, despus de la boda, la mujer-amante cambia bruscamente su retrica y su aspecto. Es simple: la mujer deja de cuidarse, sobre todo despus del parto, y ahora el mundo le debe todo. Le da igual la opinin del hombre, que le debe es un tonto, su propiedad y esclavo por abrirle su horquilla.

En esencia, la mujer se alquil temporalmente, y el hombre, por alguna razn, crey que la mujer le pertenec?a para siempre. ?Qu tonto! Un malentendido total entre arrendatario y arrendador




Los Recogedores (Pickup artists)




Los recogedores son una muestra de la estupidez masculina y la ausencia de lo masculino, tanto en la cabeza como en el alma. Un recogedor es una puta de sexo masculino, y en esencia est cerca de la pedofilia, que nace de una mente enferma. El objetivo del recogedor es enga?ar, follar y abandonar. ?Qu sentir ese semi-pker cuando violen y abandonen a su hija? La abandonen humillada y adems embarazada.

Un hombre serio no tiene tiempo para cosas de putas y estafas. El recogedor no puede comprar nada porque no tiene dinero, no sabe hacer nada y, por lo general, vive a costa de los dems.

Es dif?cil incluso llamar prostituta a un recogedor, tan bajo y repugnante es.

Un recogedor, al venir a una reunin conmigo, presum?a de que le encantaba especialmente enganchar para sexo a divorciadas con hijos. A medida que avanzaba la conversacin, result que l mismo era hijo de una divorciada. Y le pregunt: Seguramente te encantaba que los t?os adultos se follaran a tu madre mientras t? estabas en otra habitacin viendo dibujos animados, a veces mezclados con los sonidos del sexo detrs de la pared Te encantaba o?r cmo se tiraban a tu madre, ?verdad?

En ese instante, el semi-pker-incompleto se hinch y se sonroj de verg?enza e ira. Continu: Pues escucha, follador inacabado. Una mujer divorciada, especialmente con hijos peque?os, no merece humillaciones. Tipos asquerosos como t? no la insultan a ella, y es repugnante que humilles a sus hijos, que no te han hecho nada malo en la vida. ?Acaso te vengas as? del mundo de las putas? ?Te vengas de ti mismo, burro! Adems, le das esperanza a la mujer a travs de la mentira para follarla, y luego le quitas esa esperanza. Y tu madre tambin sufri, ?maldito! Y no importa quin tenga la culpa de tu soledad y educacin sin padre Parte de ese dolor lo llevas toda la vida, pero lo ms repugnante es que haces sufrir a otros hurfanos de padre como t?

Desgraciadamente, el hombre moderno ha llegado a tal grado de degradacin que ya no puede ayudar a otro desinteresadamente. Si un hombre quiere ayudar a una familia monoparental con hijos, lo correcto es simplemente dar dinero o comprar comida, sin pedir nada a cambio.

Y comprar a una mujer por comida, por su propia estupidez y por baratijas, es lo mismo que la prostitucin, solo que domstica. Da igual quin compra y quin vende: ambos son prostitutas.




Cuando la memoria no embellece




Hace unos 25 a?os, en Mosc?, en la plaza Kitay-gorod, hab?a un caf llamado Prada. Era, digamos, un lugar glamuroso. Para entrar, las chicas con aspecto de modelo ten?an que hacer cola durante horas

Los veteranos recuerdan ese lugar. Para los habituales pijos siempre hab?a sitio, y por supuesto, aparcamiento junto al caf. En esencia, era un club-restaurante, donde siempre se pod?a ver a pol?ticos, artistas destacados, actores de teatro y cine, militares de todo tipo, sin mencionar a los diputados rastreros y senadores, personalidades de la alta sociedad y de los medios.

All? se hac?an negocios, negociaciones de todo nivel. Se entregaban sobornos a funcionarios, y todo ello al lado de la plaza Lubyanka.

En ese establecimiento siempre hab?a un servicio excelente, buen licor, cocina de notable alto y productos siempre frescos. Los fundadores eran 11 personas, casi todos conocidos.

Llegando con mi chfer en un coche premium a ese club, entraba en el local vestido con un traje Kiton, zapatos que brillaban como barniz de piano, camisa blanca de Versace o Dior, y gemelos con un reloj de no menos de diez mil dlares, sosteniendo un telfono Vertu y una cartera de cocodrilo Birkin, bien llena de divisas y tarjetas de plstico.

En mi cabeza llevaba unas enormes astas, como las de un ciervo, y sobre ellas cargaba una casa en Rublevka, joyas, tarjetas de club, viajes a Mnaco, Roma, Miln, zapatos y vestidos caros, vino ros y champn Cristal, ostras y mi fidelidad a un macho incre?ble, del cual la mujer simplemente debe tener hijos. ?Porque yo soy el verdadero hombre, joder, el sue?o!

Y a los 15-30 minutos, alguna modelo con ojos de jirafa tonta me hac?a una mamada en el acogedor ba?o del Prada, sentada con su lindo trasero en la tapa del inodoro, mostrando sus jugosos y jvenes pechos

Al contar esto, muestro que viv? como vive ahora la gran mayor?a de los hombres de nuestro pa?s, que llevan en su cabeza una vagina como si fuera su sombrero de Napolen, que perdi la guerra de 1812.

La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. Marco Aurelio




Niebla


?Mam! grit siguiendo a la persona ms querida del universo, tratando de soltarme de las manos del cojo Mijlich. ?No le importo a nadie! estall en mi cabeza. Mam se iba con la espalda recta, en silencio, sin mirar atrs ni despedirse con la mano

Para estar lejos del pecado, me encerraron en un despacho con una ?nica mesa. Subindome a esa mesa, llor amargamente, tratando de entender por qu mam me hab?a abandonado En fila de cinco, los ni?os del orfanato hac?an ejercicios, repitiendo los movimientos de una mujer joven y esbelta con chndal azul, que estaba de espaldas a m?. Yo estaba sentado tras la reja, mirando con mirada vac?a y lgrimas congeladas Uno-dos, uno-dos

La puerta se abri detrs de m?, pero yo, sin prestar atencin, segu?a mirando fijamente por la ventana del segundo piso, enrejada con barras de hierro oxidadas. Acompa?ado por dos educadoras y el cojo Mijlich detrs, me sacaron del despacho bajo custodia. Mijlich resoplaba ruidosamente en mi nuca con su hedor a alcohol de baja calidad, diciendo: No temas, chico, pronto crecers y lo olvidars todo

Pasaron los a?os. Pasaron muchos a?os. Pas medio siglo, y lo recuerdo todo como si fuera ayer

El hedor a alcohol de Mijlich, ya bien bebido desde la ma?ana con su aguardiente casero, me record el olor de mi padrastro Pedro, borracho en casa. Me llevaron al almacn de ropa. Estbamos entre fardos y cajas de cartn de todo tipo

Mijlich comenz a escoger ropa para m?, impregnada de un fuerte olor a naftalina y lej?a, mezclado con el olor a humedad vieja y moho de stano La indiferencia y las ganas de vivir me hab?an abandonado. Me qued callado, con la total indiferencia de quien ha perdido el mundo, compuesto por mi madre y mi padre, a quien no recuerdo y de cuya proteccin tanto necesitaba

Un nudo de dolor y pena se ator en mi garganta, y no pod?a tragarlo ni escupirlo. Me desvistieron hasta los calzoncillos. La ropa de casa la tiraron al suelo de hormign sucio, con manchas grises de grasa. Luego me vistieron todo de marrn oscuro. Pantalones marrones, camisa, chaquetilla, abrigo e incluso calcetines y zapatos eran de color marrn. Y todo era dos tallas ms grande Al mirar un gran espejo roto en varios sitios, que estaba junto a la salida, vi mi reflejo, parecido a la caca marrn ms solitaria y triste del mundo

En mi clase era el ni?o ms peque?o y delgado. Durante muchos a?os de escuela fui un adolescente muy indeciso. Por eso me pegaban a menudo, porque nunca me defend?a. Me golpeaban, y yo me quedaba quieto y callado, igual que cuando mi padrastro me pegaba por la tabla de multiplicar




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   ,     (https://www.litres.ru/book/raznoe/el-despertar-del-hombre-74388373/)  .

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