La puerta de Vallumbra
 


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       1969 :            ,    .     ,  ,            .

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La puerta de Vallumbra



LA PUERTA DE VALLUMBRA

Jules Honing

Espa?ol B2-C1

Lectura adaptada con vocabulario, gramtica y ejercicios




Cap?tulo 1. La noche de las once campanas





Vocabulario clave



el umbral  

una campanada   

el campanario  

una vidriera  

un desvn  

polvoriento/a  

una herencia  

desvencijado/a  , 

tantear  , 

un presentimiento  

la niebla  

crujir  , 

una linterna  

el musgo  

atravesar  ,  




La noche de las once campanas



El treinta y uno de octubre amaneci con niebla en Vega del Olmo, y la niebla no se march en todo el d?a. A las cuatro de la tarde, cuando Alba Serrano sali del instituto, el pueblo entero parec?a dibujado a lpiz: los tejados grises, los chopos sin color, la torre de la iglesia flotando sobre una masa blanca que no dejaba ver los cimientos. Los ni?os ya hab?an empezado a recorrer las calles disfrazados, con calabazas de plstico y sbanas que se les enredaban en los pies, y sus voces llegaban desde muy lejos, deformadas, como si vinieran de debajo del agua.

Alba ten?a diecisiete a?os y una costumbre que a su padre le parec?a rar?sima: dibujaba mapas. No mapas de pa?ses ni de continentes, sino mapas de sitios peque?os y concretos. El patio del instituto con la grieta exacta donde crec?a la hierba. El camino del r?o marcando dnde se hund?a el pie en marzo. La casa de su abuela, habitacin por habitacin, con las medidas anotadas al margen en una letra min?scula. Ten?a tres cuadernos llenos y hab?a empezado el cuarto en septiembre. Cuando alguien le preguntaba para qu serv?a todo aquello, ella se encog?a de hombros y contestaba que para nada, que era una man?a, y luego segu?a dibujando.

Aquella tarde, sin embargo, no pensaba dibujar. Su padre la esperaba delante de la casa de la abuela Elena con las llaves en la mano y una expresin que Alba conoc?a de memoria: la de quien lleva meses aplazando algo y ha decidido que ya no puede aplazarlo ms.

Dos horas dijo Damin. Miramos qu hay, hacemos tres cajas y nos vamos.

Pap, esa casa tiene ciento veinte a?os.

Por eso he dicho dos horas y no dos d?as. Si empiezo a mirarlo todo con calma, no salgo de aqu? hasta Navidad.

Elena Serrano hab?a muerto en abril, un martes por la ma?ana, sentada en su butaca y con las gafas puestas. Desde entonces la casa hab?a permanecido cerrada, con las contraventanas echadas y el correo acumulndose en el suelo del recibidor. Alba hab?a pedido varias veces entrar. Su padre siempre encontraba una razn para no ir: el trabajo, la lluvia, la burocracia del notario. Ella hab?a entendido hac?a tiempo que aquellas razones eran una sola razn disfrazada de muchas.

Dentro, el aire estaba parado y ol?a a papel, a madera vieja y, muy dbilmente, a las pastillas de menta que la abuela guardaba en un cuenco junto al telfono. Alba se qued quieta en el pasillo. Todo segu?a exactamente donde deb?a estar, y esa fue la parte dif?cil: no el desorden, sino el orden. El chal doblado sobre el respaldo. El vaso boca abajo en el escurridor. Un calendario de dos a?os atrs con un c?rculo rojo alrededor de una fecha que ya no significaba nada para nadie.

Empieza t? por arriba dijo su padre desde la cocina, con la voz un poco tensa. Yo miro los papeles.

El desvn se abr?a por una escalera estrecha que cruj?a en el cuarto escaln. Alba subi tanteando la pared, encontr el interruptor y una bombilla desnuda se encendi con un zumbido. Hab?a cajas, muchas cajas, y un ba?l, y una mquina de coser cubierta por una funda, y todo estaba polvoriento de esa manera espesa y suave que solo consigue el tiempo. En la pared del fondo, una ventana peque?a dejaba entrar un rectngulo de niebla.

Trabaj casi una hora sin pensar en nada, que era exactamente lo que necesitaba. Ropa que ol?a a naftalina. Vajilla envuelta en peridicos de los a?os ochenta, con titulares sobre una huelga que ya no le importaba a nadie. Un juego de mesa al que le faltaban las fichas. Una caja entera de fotograf?as donde aparec?an personas que Alba no hab?a conocido nunca, sonriendo delante de coches, de puertas, de mesas puestas, todas ellas convencidas de que aquel d?a ser?a recordado por alguien.

Hab?a tambin una lata de galletas llena de botones. Alba la abri, la volvi a cerrar y se qued un momento con ella en las manos, pensando que su abuela hab?a guardado botones durante sesenta a?os para no coserlos nunca. Era la clase de detalle que no cab?a en ning?n inventario y que, sin embargo, dec?a ms que todo lo dems.

Iba a bajar a por agua cuando movi una caja y detrs apareci una maleta de cartn, peque?a, atada con una cuerda, con las esquinas reforzadas de metal y una etiqueta despegada donde todav?a se le?a un nombre escrito a mano: E. Serrano.

La cuerda cedi sin esfuerzo. Dentro no hab?a ropa. Hab?a cuadernos.

Alba se sent en el suelo con la espalda contra el ba?l y abri el primero. Eran mapas. Mapas dibujados a mano, a lpiz y a tinta, con las medidas anotadas al margen en una letra min?scula que se parec?a tanto a la suya que sinti un fr?o repentino en los brazos. El puente viejo. El cementerio. La era detrs de la panader?a. Pas las pginas cada vez ms deprisa, reconociendo sitios, reconociendo el mtodo, reconociendo una man?a que hab?a cre?do completamente propia y que resultaba ser una herencia.

En el tercer cuaderno, los mapas cambiaban.

Ya no eran del pueblo. Eran de un valle que Alba no hab?a visto nunca, con un r?o que se bifurcaba dos veces, un bosque enorme se?alado como Bosque de los Cuervos y, en el centro, un edificio dibujado con un cuidado casi obsesivo: cuatro torres, un claustro, un campanario alto y estrecho. Debajo, con letras may?sculas, una sola palabra.

VALLUMBRA.

Y en la ?ltima pgina del cuaderno, no hab?a ning?n mapa. Hab?a cuatro l?neas escritas con prisa, con la tinta emborronada al final, como si la mano hubiera temblado.

La puerta est en la capilla vieja. Se abre la noche del treinta y uno, cuando suena la campanada que no existe. Yo sal?. No todos salen. Si alguna vez encuentras esto, no vayas sola.

Alba ley las cuatro l?neas tres veces. Despus mir la ventana del desvn, donde la niebla se hab?a vuelto de un gris ms oscuro, y se dio cuenta de que hab?a anochecido.

Baj con la maleta en brazos. Su padre estaba en el saln, de pie, con una caja de facturas apoyada en la cadera y cara de agotamiento.

Pap, ?la abuela hablaba alguna vez de una capilla vieja?

La ermita del alto, supongo. Se cay el tejado cuando yo era peque?o.

?Y de un sitio llamado Vallumbra?

Damin se qued quieto. Fue un instante muy breve, pero Alba lo vio: los dedos apretando el cartn, la mirada desvindose hacia la ventana.

No dijo. ?De dnde sacas eso?

De un cuaderno suyo.

Tu abuela escrib?a muchas cosas. Escrib?a historias. Llevaba media vida diciendo que hab?a estado en sitios donde no hab?a estado nunca.

?Y t? te lo cre?ste alguna vez?

Alba.

Solo pregunto.

Su padre dej la caja en el suelo con ms cuidado del necesario.

Me lo cre? hasta los once a?os dijo por fin. Luego crec?. Coge lo que quieras de ah? arriba, pero ma?ana cerramos esta casa.

Volvieron andando con tres cajas y las dejaron en el recibidor de casa sin abrirlas.

Cenaron en silencio. A las diez, Damin se qued dormido en el sof con la televisin encendida, como todas las noches desde abril. Alba subi a su cuarto, extendi el tercer cuaderno sobre la cama y se qued mirando el dibujo del valle hasta que las l?neas empezaron a moverse solas de puro cansancio.

Se dijo a s? misma que no iba a ir. Se lo dijo mientras se pon?a las botas, mientras cog?a la linterna del cajn de la cocina y mientras cerraba la puerta sujetando el picaporte para que no sonara.

La ermita estaba a veinte minutos por el camino del alto. La niebla lo hab?a borrado todo excepto los tres metros de tierra que iluminaba la linterna. Alba sub?a deprisa, con el corazn golpendole el pecho de una manera que no ten?a que ver solo con la cuesta, y a los lados el bosque hac?a esos ruidos que hace un bosque en octubre: hojas movindose, ramas ajustndose, algo peque?o escapando entre el musgo.

Mientras sub?a intent construir un argumento razonable, porque siempre le hab?a funcionado. Su abuela hab?a sido una mujer imaginativa que a los ochenta a?os segu?a inventando historias para entretener a los nietos de las vecinas. Los cuadernos eran un juego largo, minucioso, de alguien que se aburr?a en un pueblo peque?o. La palabra Vallumbra no significaba nada. Lo lgico era llegar a la ermita, encontrar cuatro piedras mojadas y volver a casa con una ancdota que contar en clase el lunes.

El problema del argumento razonable era la letra. Alba hab?a pasado tres cuadernos midiendo distancias con una regla de plstico, anotando las cifras en el margen derecho y subrayndolas dos veces, y nadie le hab?a ense?ado a hacerlo. Lo hab?a inventado ella sola a los trece a?os. Que otra persona, muerta desde abril, hubiera inventado exactamente lo mismo cuarenta a?os antes no era imaginacin. Era otra cosa, y esa otra cosa la empujaba cuesta arriba mucho ms que la curiosidad.

La ermita apareci de golpe, sin aviso, cuando el camino dobl a la izquierda. Estaba peor de lo que su padre hab?a dicho. No ten?a tejado, ni puertas, ni la mitad del muro norte. Dentro hab?a zarzas, escombros y una vidriera rota de la que quedaban tres cristales sujetos por el plomo: uno azul, uno amarillo y uno de un rojo muy oscuro. Y al fondo, en la pared, un arco de piedra tapiado con ladrillos modernos, feos, evidentemente a?adidos mucho despus.

Alba se acerc al arco y apoy la palma de la mano. La piedra estaba fr?a. Los ladrillos, no.

Entonces, abajo en el pueblo, el reloj de la iglesia empez a dar las doce.

Cont sin querer. Una. Dos. Tres. El sonido llegaba amortiguado por la niebla, con un retraso extra?o entre golpe y golpe. Ocho. Nueve. Diez. La niebla dentro de la ermita se movi, aunque no hab?a viento. Once.

Y luego son la doceava, y despus de la doceava, cuando ya no deb?a sonar nada, son otra.

No vino del pueblo. Vino de detrs de la pared, muy cerca y muy lejos al mismo tiempo, con un tono ms grave y ms limpio, un sonido que Alba sinti en los dientes y en los huesos de la cara antes que en los o?dos. Los ladrillos del arco no se rompieron ni cayeron. Simplemente dejaron de estar all?, como si nunca hubieran sido ms que una idea que alguien acababa de retirar, y en su lugar qued el umbral abierto y, detrs, un aire que no era el de aquella noche.

Ol?a a hojas secas y a lluvia caliente. Del otro lado no hab?a niebla. Hab?a luz, una luz baja y dorada de ?ltima hora de la tarde, imposible a las doce de la noche, y un camino de tierra que bajaba entre rboles enormes de color cobre.

Alba mir hacia atrs. El camino segu?a all?, con su niebla y sus zarzas, y al final del camino estaba el pueblo, y en el pueblo estaba su padre dormido delante de una televisin encendida, y el lunes hab?a examen de qu?mica. Todo eso continuaba existiendo con una solidez insultante. Bastaba con dar media vuelta.

Despus mir de nuevo el arco. Una hoja de color cobre entr volando desde el otro lado, cruz el umbral, y al pasar a este lado no cay al suelo: se deshizo en el aire, sin ruido, como si aquel material no estuviera permitido all?.

Alba se qued delante del arco durante cuatro segundos, que fue exactamente el tiempo que tard en recordar la ?ltima l?nea del cuaderno de su abuela.

No vayas sola.

Ya dijo en voz alta, a nadie. Bueno.

Y atraves el umbral.

Detrs de ella, sin ning?n ruido, la pared volvi a llenarse de ladrillos.




Ejercicios de vocabulario





1. Completa las frases


1. Alba subi al ______ de la casa de su abuela y encontr una maleta vieja.

2. La escalera era muy vieja y los escalones empezaban a ______ bajo sus pies.

3. Todo estaba cubierto de polvo: era un lugar oscuro y ______.

4. Cogi una ______ de la cocina porque el camino no ten?a luz.

5. En la ventana de la ermita quedaban tres cristales de una ______ rota.

6. Despus de la ?ltima campanada, Alba ______ el arco de piedra.

7. Los cuadernos de su abuela eran una ______ que nadie esperaba.

8. Alba tuvo un mal ______ cuando su padre desvi la mirada.




2. Relaciona


1. el umbral 2. la niebla 3. el musgo 4. una campanada 5. tantear 6. desvencijado

a.  b.  c.  d.  e.  f.  




3. Elige la opcin correcta


1. Si un objeto est polvoriento: a) est mojado b) est cubierto de polvo c) est roto

2. Un campanario es: a) una torre con campanas b) un tipo de puerta c) un instrumento musical

3. Atravesar un umbral significa: a) cerrarlo b) pasar por l c) pintarlo

4. Si algo cruje: a) hace un ruido seco b) huele mal c) brilla

5. Un presentimiento es: a) un recuerdo antiguo b) la sensacin de que algo va a pasar c) una promesa




4. Responde seg?n el cap?tulo


1. ?Qu costumbre tiene Alba desde hace a?os?

2. ?Por qu su padre no quer?a entrar en la casa?

3. ?Qu encontr Alba dentro de la maleta de cartn?

4. ?Qu advertencia escribi su abuela en la ?ltima pgina?

5. ?Qu ocurri despus de la duodcima campanada?




5. Verdadero, falso o no se menciona


1. Elena Serrano muri en primavera.

2. Damin reconoce inmediatamente el nombre de Vallumbra.

3. Alba fue a la ermita acompa?ada de un amigo.

4. La ermita conserva el tejado en buen estado.

5. Del otro lado del arco era de d?a.




Gramtica





Contraste entre el pretrito indefinido y el pretrito imperfecto


Este cap?tulo est narrado en pasado, y en l aparecen constantemente dos tiempos verbales que en ruso se traducen a menudo igual, pero que en espa?ol cumplen funciones distintas.

Pretrito indefinido (lleg, dijo, subi, abri)

Presenta la accin como un hecho terminado que hace avanzar la historia. Responde a la pregunta ?qu pas despus?.

Alba abri el cuaderno, ley las cuatro l?neas y baj con la maleta.

Marcadores frecuentes: ayer, aquella noche, el treinta y uno de octubre, de repente, entonces, en 1969.

Pretrito imperfecto (era, ten?a, hab?a, llov?a)

Presenta la accin como un marco, sin l?mites claros. Describe circunstancias, lugares, personas, estados f?sicos y mentales, y acciones habituales del pasado. Responde a ?cmo era? y ?qu estaba pasando alrededor?.

El aire estaba parado y ol?a a papel. Alba ten?a diecisiete a?os.

Marcadores frecuentes: siempre, normalmente, todos los d?as, mientras, cuando era peque?o.

Cmo funcionan juntos

La regla prctica es que el imperfecto pinta el decorado y el indefinido mueve la cmara. Cuando una accin larga es interrumpida por otra breve, la larga va en imperfecto y la breve en indefinido.

Alba sub?a por el camino cuando oy el primer golpe de la campana.

Verbos que cambian de sentido

Indefinido  Imperfecto:

supo (   )  sab?a ()

conoci ()  conoc?a ( )

quiso ()  quer?a ()

no quiso ()  no quer?a ( )

pudo (, )  pod?a (,   )

tuvo que (  )  ten?a que ( )




Ejercicios de gramtica





1. Pon el verbo en indefinido o imperfecto


1. Cuando Alba (llegar) ______ a la casa, su padre ya (esperar) ______ en la puerta.

2. La bombilla del desvn (encenderse) ______ con un zumbido.

3. En la maleta no (haber) ______ ropa: solo (haber) ______ cuadernos.

4. Alba (leer) ______ las cuatro l?neas mientras la niebla (volverse) ______ ms oscura.

5. Damin (quedarse) ______ quieto un instante cuando su hija (decir) ______ aquel nombre.

6. De ni?o, su padre (creer) ______ todas las historias de la abuela.




2. Elige la forma adecuada


1. Alba (conoci / conoc?a) muy bien la letra de su abuela.

2. Aquella noche (supo / sab?a) que la historia era verdad.

3. Su padre no (quiso / quer?a) hablar del tema y cambi de conversacin.

4. Alba (pudo / pod?a) abrir la cuerda sin esfuerzo.

5. Cuando era peque?a, (tuvo que / ten?a que) volver a casa antes de las nueve.




3. Completa el texto


El treinta y uno de octubre (1. hacer) ______ mucha niebla. Alba (2. salir) ______ del instituto a las cuatro y (3. ir) ______ directamente a casa de su abuela, que (4. estar) ______ cerrada desde abril. Mientras su padre (5. revisar) ______ los papeles, ella (6. subir) ______ al desvn. All? (7. encontrar) ______ una maleta que (8. tener) ______ una etiqueta con un nombre.




Respuestas



Vocabulario 1: 1. desvn 2. crujir 3. polvoriento 4. linterna 5. vidriera 6. atraves 7. herencia 8. presentimiento

Vocabulario 2: 1-c, 2-e, 3-a, 4-f, 5-d, 6-b

Vocabulario 3: 1-b, 2-a, 3-b, 4-a, 5-b

Vocabulario 4: 1. Dibuja mapas de sitios peque?os y concretos. 2. Porque llevaba meses aplazando el momento de volver a entrar despus de la muerte de Elena. 3. Cuadernos con mapas dibujados a mano. 4. Que la puerta se abre la noche del treinta y uno y que no fuera sola. 5. Son una campanada ms, que ven?a de detrs de la pared, y los ladrillos del arco desaparecieron.

Vocabulario 5: 1. Verdadero 2. Falso 3. Falso 4. Falso 5. Verdadero

Gramtica 1: 1. lleg / esperaba 2. se encendi 3. hab?a / hab?a 4. ley / se volv?a 5. se qued / dijo 6. cre?a

Gramtica 2: 1. conoc?a 2. supo 3. quiso 4. pudo 5. ten?a que

Gramtica 3: 1. hac?a 2. sali 3. fue 4. estaba 5. revisaba 6. subi 7. encontr 8. ten?a




Cap?tulo 2. El bosque de los Cuervos





Vocabulario clave



un sendero  

un helecho  

una hojarasca   

un claro  

desorientado/a  

un graznido  

una vara  , 

un forastero / una forastera  , 

aturdido/a  

una arboleda  

tropezar  

a tientas  

una cerca  , 

un ademn  

desconfiar   




El bosque de los Cuervos



Lo primero que Alba not fue la temperatura. En Vega del Olmo hac?a cinco grados y la humedad se met?a por las mangas. All? el aire era tibio, seco, con esa calidad concreta de las cuatro de la tarde de un d?a bueno de octubre, y ol?a a tierra caliente, a resina y a hojas pisadas.

Lo segundo que not fue el silencio de la linterna. Segu?a encendida en su mano, pero la luz no se ve?a. No era que estuviera apagada: era que aquella luz no serv?a de nada bajo aquel sol.

Se dio la vuelta despacio.

Detrs de ella no hab?a ninguna ermita. Hab?a un muro de piedra de menos de un metro de altura, medio cubierto de hiedra, con una abertura en forma de arco a travs de la cual se ve?a exactamente lo mismo que a los lados: rboles, hojarasca y ms rboles. Alba meti la mano por el hueco. La mano no encontr niebla, ni fr?o, ni pared. Solo aire.

Volvi a sacarla. Se qued mirando el arco un buen rato, con la respiracin muy corta, hasta que decidi hacer lo ?nico que sab?a hacer cuando no entend?a un sitio: dibujarlo.

Sac el cuaderno del bolsillo interior, se sent sobre una ra?z y traz el muro, la abertura, la orientacin del sol y los tres rboles ms grandes. Anot al margen: arco de piedra, sin puerta, sin bisagras, altura aprox. 1,90. Cuando termin, las manos le temblaban un poco menos. Ese hab?a sido siempre el truco.

El bosque era enorme y viejo. Los troncos ten?an el grosor de una mesa y la corteza partida en placas, y arriba, muy arriba, las copas formaban un techo de color cobre por el que se colaban columnas de luz. Entre las ra?ces crec?an helechos hasta la cintura. Hab?a un sendero, o algo que parec?a haberlo sido, marcado por piedras planas que la hojarasca casi hab?a borrado.

Alba lo sigui, porque un sendero siempre va a alguna parte.

Camin durante lo que le parecieron veinte minutos. El bosque no cambiaba nunca del todo y no se repet?a nunca del todo, y esa combinacin empez a resultarle desagradable. Dos veces crey reconocer un tocn partido por un rayo y las dos veces se convenci de que era otro. Cont pasos. Perdi la cuenta. Cont rboles a la derecha del sendero y se dio cuenta, con un pinchazo de irritacin, de que hab?a contado diecisis y luego catorce en el mismo tramo.

Por el camino fue reuniendo datos, porque reunir datos era lo contrario de tener miedo. Los rboles eran robles, hayas y algo parecido a un casta?o con las hojas ms estrechas de lo normal. No hab?a insectos: ni mosquitos, ni moscas, ni ese zumbido de fondo que tiene cualquier bosque en verano. Tampoco hab?a basura, y eso fue lo que ms la impresion. En el monte de Vega del Olmo siempre aparec?a algo, una botella, un plstico enganchado en una zarza, la anilla de una lata. All? no hab?a nada que no hubiera crecido all?.

En un momento dado el sendero pas junto a una piedra vertical de metro y medio, colocada claramente por alguien, con marcas grabadas en la cara sur. Alba se agach a mirarlas. No eran letras, o no eran letras que ella pudiera reconocer: eran pares de l?neas cruzadas, siempre pares, siempre dos y dos, repetidos hacia abajo hasta la base. Las copi en el cuaderno con bastante fidelidad y sigui andando.

Se detuvo en un claro. La luz segu?a siendo exactamente la misma que al llegar. El sol no hab?a bajado ni un dedo.

Vale dijo en voz alta. Eso no es normal.

Como si hubiera estado esperando permiso para intervenir, algo negro cruz el claro por encima de su cabeza, muy bajo, y se pos en una rama a cuatro metros. Era un cuervo grande, del tama?o de un gato peque?o, con las plumas tan oscuras que a contraluz parec?an azules. Lade la cabeza y la mir con un ojo, y luego con el otro.

Hola dijo Alba, porque no se le ocurri nada mejor.

El cuervo solt un graznido corto y vol hasta la siguiente rama del sendero. Esper. Alba dio dos pasos. El cuervo vol otra vez. Esper otra vez.

?En serio?

El cuervo grazn. A Alba le pareci un sonido claramente impaciente.

Lo sigui durante otra media hora, o lo que fuera media hora en aquel sitio. El pjaro no la dej nunca a ms de veinte metros y cada vez que ella se paraba a mirar algo, l volv?a sobre sus pasos y se colocaba en la rama ms cercana, como un gu?a mal pagado a punto de perder la paciencia.

El bosque se aclar de golpe. El sendero sali a un camino de tierra ancho, con roderas de carro, y al otro lado del camino el terreno bajaba en una pendiente suave. Alba lleg al borde, mir y se qued completamente inmvil.

Debajo se abr?a un valle largo, encajado entre dos laderas cubiertas de bosque, con un r?o que se bifurcaba dos veces antes de perderse hacia el sur. Y en el centro del valle, sobre una elevacin de roca, hab?a un edificio.

Lo reconoci antes de terminar de verlo. Cuatro torres. Un claustro. Un campanario alto y estrecho, ms alto que todo lo dems, con una veleta de hierro en la punta. Era el dibujo del tercer cuaderno de su abuela, l?nea por l?nea, con la ?nica diferencia de que aquello estaba hecho de piedra de verdad y de que de tres de sus chimeneas sal?a humo.

Alba se sent en el suelo del camino sin darse cuenta de que se estaba sentando.

No ests en tu sitio.

La voz ven?a de la izquierda. Alba se levant de un salto y estuvo a punto de caerse por la pendiente.

A unos diez metros hab?a un chico de su edad, ms o menos, con el pelo oscuro muy corto, una chaqueta de lana gris y una vara de madera clara metida en el cinturn como quien lleva un bol?grafo. Sosten?a un cesto lleno de algo que parec?an casta?as y la miraba con una mezcla exacta de curiosidad y de alarma.

Perdona dijo Alba.

No, perdona t?. Es que no se puede estar aqu?. El chico se?al vagamente hacia el bosque. Bueno, s? se puede, pero no t?.

?Por qu yo no?

Porque llevas ropa rar?sima y no tienes vara y tienes cara de haber cruzado hace veinte minutos. Hizo una pausa. ?Has cruzado hace veinte minutos?

No s qu significa cruzar.

Vale. S? has cruzado.

El chico dej el cesto en el suelo, se acerc tres pasos y se par, con la actitud cuidadosa de quien no quiere asustar a un animal.

Me llamo Mateo Quiroga. Segundo curso, Torre del Zorro. Y t? tienes un problema, pero no es un problema gordo todav?a, as? que no te pongas nerviosa.

Alba Serrano.

?Serrano? Mateo frunci el ce?o un segundo, como si el apellido le sonara de algo y no consiguiera situarlo. Vale. Alba. ?Vienes del otro lado?

Vengo de un pueblo que se llama Vega del Olmo.

Eso no me dice nada, o sea que s?. Mateo se pas la mano por la nuca. Es treinta y uno, claro. Siempre es treinta y uno.

?Esto pasa a menudo?

No. Pasa cada much?simo tiempo y luego todo el mundo se pone insoportable durante un mes. Recogi el cesto. Tienes que venir conmigo. Cuanto antes te vea la directora, mejor te va a ir. Si te encuentra primero cualquier otro, la conversacin es ms larga y ms fea.

Alba no se movi.

?Adnde vamos exactamente?

Mateo se?al el edificio del valle con la barbilla.

Al Colegio de Vallumbra. Y antes de que preguntes: s?, es un colegio; s?, se ense?a magia; no, no te va a pasar nada malo si vienes andando a mi lado y no tocas nada. Sobre todo eso ?ltimo.

No pensaba tocar nada.

Todos dicen lo mismo y luego tocan la fuente.

?Qu le pasa a la fuente?

Nada. Le pasa a la gente que la toca.

Alba lo mir de reojo mientras se pon?a en marcha a su lado. Mateo ten?a una manera de hablar que consist?a en soltar la informacin en desorden y confiar en que el otro la recogiera.

?Y t? por qu me ayudas? Podr?as haber avisado a alguien y ya est.

Podr?a. Mateo se cambi el cesto de brazo. Pero llevo dos a?os oyendo la historia de la vez que se abri el paso y de lo mal que se hizo todo, y da la casualidad de que hoy he salido a por casta?as y me he encontrado a la protagonista sentada en el suelo con una linterna apagada. No pienso desaprovecharlo.

Vaya. Qu generoso.

Tambin me caes bien admiti. Pero eso lo he decidido hace cuatro minutos y todav?a puede cambiar.

Empezaron a bajar. El camino describ?a dos curvas largas entre bancales de piedra donde crec?an rboles frutales cargados de fruta a destiempo. El cuervo los sigui un trecho y despus se desvi hacia una de las torres.

?El pjaro es tuyo? pregunt Alba.

?El cuervo? Ninguno de los cuervos es de nadie. Viven en la Torre del Cuervo desde antes que el colegio. Mateo la mir de reojo. Si te ha tra?do hasta el camino, tampoco lo cuentes mucho por ah?.

?Por qu?

Porque a la gente le encanta interpretar cosas.

Expl?came el sitio pidi Alba. Rpido, antes de llegar. No quiero entrar ah? sin saber nada.

Vale. Cuatro torres: Cuervo, Zorro, Roble y Alondra. No son casas rivales ni nada de eso, aunque hay gente que se lo toma as?. Son cuatro maneras de trabajar. Cuervo estudia, Zorro prueba, Roble sostiene y Alondra escucha. Te lo explicarn mejor que yo.

?Y t? eres Zorro porque pruebas cosas?

Soy Zorro porque a los once a?os met? la mano en un sitio donde pon?a claramente que no metieras la mano. Sonri. Sali bien, por cierto.

?Cunta gente hay?

Doscientos y pico alumnos. Doce profesores. Un bibliotecario que lleva aqu? desde el principio de los tiempos y un campanero que se llama Bruno y que no habla con casi nadie.

?Y todos hacen magia?

Mateo tard un poco en responder.

Todos hacen algo. Magia es una palabra grande. Aqu? la mayor?a de la gente aprende dos o tres cosas peque?as y las hace muy bien durante toda su vida. Lo de mover monta?as es de los libros.

Cuanto ms bajaban, ms grande se volv?a el edificio. Alba hab?a pensado que estaba a un cuarto de hora y llevaban ya cuarenta minutos andando y todav?a se ve?a lejos. Las torres eran mucho ms altas de lo que parec?an desde arriba. El campanario, ahora que lo miraba de frente, ten?a una serie de aberturas estrechas en la parte superior, y dentro de esas aberturas se adivinaban formas colgadas.

?Cuntas campanas hay ah?? pregunt.

Mateo tard un poco en contestar.

Once.

?Once?

Once repiti. Y no preguntes por la doce, porque no hay doce, y a Bruno le sienta fatal esa broma.

Alba se par en seco en mitad del camino. Mateo dio tres pasos ms antes de darse cuenta y se gir.

?Qu pasa?

Anoche o? una campanada que no exist?a dijo Alba. Justo antes de cruzar.

Mateo la mir en silencio. Por primera vez desde que hab?a aparecido en el camino, la curiosidad de su cara se convirti en otra cosa. No era miedo exactamente. Era el gesto de alguien que acaba de entender que la tarde le va a salir mucho ms complicada de lo previsto.

Vale dijo por fin, y ajust el cesto contra la cadera. Andando. Y de eso ?ltimo no le hables a nadie hasta que hables con la directora.




Ejercicios de vocabulario





1. Completa las frases


1. El suelo del bosque estaba cubierto de ______ de color cobre.

2. Alba sigui un ______ estrecho marcado con piedras planas.

3. Entre las ra?ces crec?an ______ altos hasta la cintura.

4. El cuervo solt un ______ corto y vol a otra rama.

5. Mateo llevaba una ______ de madera clara en el cinturn.

6. Para los alumnos del colegio, Alba era una ______.

7. El bosque se abri y llegaron a un ______ lleno de luz.

8. Al principio Mateo ______ de ella, aunque decidi ayudarla.




2. Relaciona


1. aturdido 2. tropezar 3. a tientas 4. una arboleda 5. un ademn 6. una cerca

a.  b.  c.  d.  e.  f. 




3. Elige la opcin correcta


1. Si alguien est desorientado: a) no sabe dnde est b) tiene prisa c) est enfadado

2. Un forastero es: a) alguien del pueblo b) alguien de fuera c) un guardia

3. La hojarasca es: a) una rama seca b) el conjunto de hojas ca?das c) una flor de oto?o

4. Si andas a tientas: a) andas muy rpido b) andas tocando las cosas porque no ves c) andas cantando

5. Desconfiar de alguien significa: a) no fiarse b) admirarlo c) olvidarlo




4. Responde seg?n el cap?tulo


1. ?Qu hizo Alba para calmarse cuando comprendi que estaba en otro lugar?

2. ?Qu detalle extra?o not al mirar el sol?

3. ?Cmo lleg hasta el camino que domina el valle?

4. ?Por qu Mateo dedujo enseguida que Alba hab?a cruzado?

5. ?Cuntas campanas hay en el campanario y por qu es importante?




5. Verdadero, falso o no se menciona


1. Al otro lado del arco hac?a fr?o y hab?a niebla.

2. Alba dibuj el arco en su cuaderno.

3. Mateo pertenece a la Torre del Cuervo.

4. Los cuervos pertenecen a un profesor del colegio.

5. Mateo le aconseja no hablar de la campanada con cualquiera.




Gramtica





El pretrito perfecto y el pretrito pluscuamperfecto


Junto al indefinido y al imperfecto del cap?tulo anterior, el espa?ol usa dos tiempos compuestos que se forman con el verbo haber ms el participio.

Pretrito perfecto: he / has / ha / hemos / habis / han + participio

Se usa para acciones pasadas que el hablante siente todav?a conectadas con el presente. Es el tiempo de la conversacin cuando hablamos de hoy, de esta semana, de nuestra vida hasta ahora.

?Has cruzado hace veinte minutos?

Esta ma?ana he perdido el autob?s.

Marcadores t?picos: hoy, esta semana, este mes, este a?o, ya, todav?a no, nunca, alguna vez, ?ltimamente, hace un rato.

Pretrito pluscuamperfecto: hab?a / hab?as / hab?a + participio

Expresa una accin anterior a otra accin pasada. Es el pasado del pasado y resulta imprescindible en la narracin, porque permite retroceder sin romper el hilo.

Alba hab?a pensado que estaba a un cuarto de hora, pero llevaban cuarenta minutos andando.

Cuando lleg al claro, el sol no hab?a bajado ni un dedo.

Participios irregulares frecuentes

Infinitivo  Participio:

abrir  abierto

decir  dicho

escribir  escrito

hacer  hecho

poner  puesto

romper  roto

ver  visto

volver  vuelto

morir  muerto

cubrir  cubierto

Atencin: entre el auxiliar haber y el participio no puede entrar ninguna palabra. Se dice no he visto nunca, y no la construccin con el adverbio en medio. El participio de los tiempos compuestos nunca cambia de gnero ni de n?mero: ella ha llegado, ellas han llegado.




Ejercicios de gramtica





1. Pon el verbo en pretrito perfecto


1. Esta tarde Alba (cruzar) ______ un umbral de piedra.

2. Nosotros nunca (ver) ______ un valle como este.

3. ?(t?, escribir) ______ ya el mapa del bosque?

4. Mateo todav?a no (decir) ______ toda la verdad.

5. Los cuervos (volver) ______ a la torre.




2. Pon el verbo en pluscuamperfecto


1. Cuando Alba lleg al claro, el cuervo ya (posarse) ______ en la rama.

2. El sol no (moverse) ______ desde que ella (entrar) ______ en el bosque.

3. Mateo dijo que nunca (hablar) ______ con una forastera.

4. Alba comprendi que su abuela (dibujar) ______ aquel edificio de memoria.

5. La niebla (desaparecer) ______ antes de que ella se diera cuenta.




3. Elige el tiempo adecuado (perfecto o pluscuamperfecto)


1. Hoy (he aprendido / hab?a aprendido) ms cosas que en todo el mes.

2. Cuando quiso volver, la pared ya (se ha cerrado / se hab?a cerrado).

3. Esta semana no (hemos tenido / hab?amos tenido) noticias del campanero.

4. Alba reconoci el edificio porque lo (ha visto / hab?a visto) en un cuaderno.

5. ?Alguna vez (has estado / hab?as estado) en Vallumbra?




Respuestas



Vocabulario 1: 1. hojarasca 2. sendero 3. helechos 4. graznido 5. vara 6. forastera 7. claro 8. desconfi

Vocabulario 2: 1-c, 2-f, 3-e, 4-b, 5-a, 6-d

Vocabulario 3: 1-a, 2-b, 3-b, 4-b, 5-a

Vocabulario 4: 1. Sac el cuaderno y dibuj el arco y los rboles. 2. Que el sol no se mov?a y la luz segu?a siendo la misma. 3. Siguiendo a un cuervo que la guio de rama en rama. 4. Por su ropa, porque no llevaba vara y por su cara de recin llegada. 5. Hay once, y es importante porque Alba oy una campanada ms, que no deber?a existir.

Vocabulario 5: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Falso 5. Verdadero

Gramtica 1: 1. ha cruzado 2. hemos visto 3. Has escrito 4. ha dicho 5. han vuelto

Gramtica 2: 1. se hab?a posado 2. se hab?a movido / hab?a entrado 3. hab?a hablado 4. hab?a dibujado 5. hab?a desaparecido

Gramtica 3: 1. he aprendido 2. se hab?a cerrado 3. hemos tenido 4. hab?a visto 5. has estado




Cap?tulo 3. La directora Beltrn





Vocabulario clave



un claustro     

un despacho  

un registro  ,  

un tomo  

una advertencia  

acoger  ,  

un permiso  

un plazo  

la sien  

un escalofr?o  , 

tutear    

una excepcin  

irrevocable  

una hiptesis  

encargarse de    , 




La directora Beltrn



La puerta principal de Vallumbra no era una puerta, sino tres arcos abiertos que daban a un claustro cuadrado. En el centro hab?a un jard?n con un pozo y, alrededor, columnas de piedra gastada por siglos de manos. Alba hab?a esperado un vest?bulo solemne, silencioso, con retratos que la mirasen. Lo que encontr fue ruido.

Hab?a unos cuarenta chicos y chicas cruzando el claustro en todas direcciones, con carpetas debajo del brazo y varas guardadas en los bolsillos, discutiendo a gritos sobre un examen. Dos ni?os peque?os persegu?an algo que parec?a una bola de lana y que se mov?a sola. Alguien hab?a dejado un montn de calabazas junto a una columna y alguien ms las hab?a apilado formando una torre bastante inestable.

Todo se detuvo cuando la vieron.

No fue instantneo, y por eso fue peor. Primero se callaron los dos que estaban ms cerca. Despus la conversacin se apag en c?rculos, como cuando se tira una piedra al agua al revs, hasta que Alba se encontr en mitad de un patio con cuarenta personas mirndola en silencio y un chico de segundo curso a su lado sosteniendo un cesto de casta?as.

Buenas tardes dijo Mateo en voz muy alta. Nada que ver. Seguid con vuestras vidas.

Nadie sigui con su vida.

Es de fuera dijo una ni?a de unos doce a?os, sin bajar la voz.

Es del otro lado corrigi un chico mayor. M?rale los zapatos.

Alba se mir los zapatos. Eran unas botas normales de invierno, con la suela de goma llena de barro de Vega del Olmo. Al lado del calzado de los dems, de cuero cosido y suela clara, resultaban tan evidentes como un cartel.

El despacho est por aqu? murmur Mateo, y la sac del claustro por una galer?a lateral.

Subieron dos tramos de escalera de caracol. El colegio no estaba iluminado con velas ni con antorchas, como Alba hab?a supuesto vagamente, sino con unas esferas de cristal empotradas en la pared que daban una luz blanca y quieta. Al pasar junto a una, Alba vio que dentro no hab?a ninguna llama: hab?a una especie de arena luminosa que se mov?a muy despacio.

?Eso qu es?

Luz de mineral. Se recarga sola con el sol.

?Y si hay una semana sin sol?

Pues se apaga al sexto d?a y todo el mundo se queja. Mateo se?al una esfera ms apagada que las otras. Esa lleva as? desde el curso pasado y nadie la ha cambiado. Bienvenida a un colegio de verdad.

Alba se detuvo un momento delante de una hornacina donde alguien hab?a dejado un jarrn con ramas secas y una placa de metal muy gastada. Se acerc a leerla. Pon?a un nombre, una fecha de hace doscientos a?os y una sola frase: Cerr la puerta desde este lado. Debajo, en la piedra, hab?a un montoncito de bellotas que alguien hab?a colocado hac?a poco.

Eso lo hacen los de primero dijo Mateo sin detenerse. Es una costumbre. Trae suerte en los exmenes, supuestamente.

?Quin era?

Ni idea. Hay como veinte placas iguales por todo el edificio.

Mateo se par delante de una puerta de madera oscura. Escucha. Ah? dentro no adornes nada. La directora se da cuenta.

No pensaba adornar nada.

Y no le digas que soy amigo tuyo, que solo nos conocemos desde hace hora y media.

Cre?a que eras amigo m?o.

Lo soy dijo Mateo, y llam a la puerta.

La directora Ondina Beltrn tendr?a unos sesenta a?os y una cara de esas que no dan ninguna informacin. Llevaba el pelo gris recogido en una trenza baja y una chaqueta larga de color verde botella. Su despacho era una habitacin estrecha y muy alta, con estanter?as hasta el techo por tres de sus lados y una ventana en el cuarto desde la que se ve?a el campanario entero.

No se levant. Mir a Alba durante unos segundos que se hicieron incmodos y luego se?al una silla.

Sintate. Quiroga, gracias, puedes irte.

Directora, ella no

Quiroga.

Mateo hizo un gesto de nimo a Alba con la mano que la directora no pod?a ver, y sali.

Se quedaron solas. En la ventana, un cuervo se pos en el alfizar por fuera y se qued all?, quieto, mirando hacia dentro.

Nombre completo dijo la directora.

Alba Serrano Quintana.

La directora, que estaba abriendo un tintero, se detuvo con la mano en el aire durante medio segundo. Luego sigui abrindolo.

Edad.

Diecisiete.

Fecha de nacimiento.

Catorce de febrero.

Lugar de procedencia.

Vega del Olmo. Es un pueblo del norte, en Alba se dio cuenta de que no sab?a cmo terminar esa frase. En mi mundo.

En tu mundo. La directora escribi algo. ?Cmo entraste?

Por un arco tapiado, dentro de una ermita en ruinas. Son una campanada de ms y los ladrillos desaparecieron.

La pluma se detuvo otra vez, y esta vez la pausa dur ms.

Repite eso ?ltimo.

Sonaron doce campanadas y despus son una ms. Vino del otro lado.

Ondina Beltrn dej la pluma sobre la mesa y junt las manos. Alba, que llevaba dos horas intentando leer las caras de todo el mundo, comprendi que aquella mujer estaba tomando una decisin sobre cunta verdad iba a contarle.

Voy a explicarte tres cosas dijo por fin. Y voy a hacerlo deprisa, porque no tenemos mucho tiempo y porque prefiero que ests asustada con informacin a que ests tranquila sin ella.

De acuerdo.

Primera. Este lugar y el tuyo se tocan. No estn uno encima del otro ni uno dentro del otro: se rozan por los bordes, como dos telas que alguien ha puesto juntas. En ciertos puntos del roce, la costura se afloja. Vallumbra se construy encima de uno de esos puntos hace ochocientos a?os, precisamente para vigilarlo.

Y la ermita es otro.

La ermita es el mismo. Visto desde tu lado.

Alba tard un momento en asimilarlo.

Segunda cosa continu la directora. La costura no se afloja cuando quiere. Se afloja la ?ltima noche de octubre, y solo si el a?o ha sido el adecuado. La ?ltima vez fue hace cincuenta y siete a?os.

?Y la campanada?

Esa es la tercera cosa, y es la que no me gusta. Ondina se levant y fue hasta la ventana. Tenemos once campanas. Once, ni una ms, desde que se levant la torre. Cuando la costura se afloja, la torre produce un sonido que nadie toca, que no sale de ninguna de las once y que se oye a los dos lados. Aqu? lo llamamos la campanada undcima, por prudencia, aunque todo el mundo sabe que es la duodcima de alguien.

?Y qu significa?

Significa que el paso est abierto. La directora se volvi hacia ella. Y significa que se va a cerrar.

?Cundo?

Ah? est el problema. Ondina volvi a la mesa y se sent. El paso permanece abierto mientras el roble madre conserve sus hojas. Es un rbol que est en el patio del ala este, y es viej?simo, y no le importa nada la meteorolog?a: pierde una hoja al d?a, ms o menos, desde el primero de noviembre. Cuando cae la ?ltima, la costura se cierra. Y no se vuelve a aflojar en cincuenta o cien a?os.

Alba sinti el escalofr?o subirle desde la base de la espalda hasta la nuca.

?Y no se puede forzar? pregunt. Si es una costura, alguien podr coserla o descoserla.

La directora la mir con algo que, en otra persona, habr?a sido casi aprobacin.

Esa pregunta se la hace todo el mundo, y normalmente tarda tres d?as en hacrsela. Se apoy en el respaldo. S?, se puede forzar. Y la respuesta corta es que no se hace. La respuesta larga ocupa cuatro tomos de la biblioteca y termina siempre igual: cuando se abre un paso por la fuerza, no se abre solo el paso. Se abre el borde entero. Ha ocurrido dos veces en ochocientos a?os y las dos veces desapareci un valle.

?Desapareci cmo?

Desapareci. No qued nada que describir. Por eso la ley aqu? es muy sencilla: la costura se abre cuando le toca y se cierra cuando le toca, y nadie negocia con ella.

?Cuntas hojas le quedan?

Se cuentan cada ma?ana. Ayer eran cuarenta y una.

Cuarenta y una. Alba hizo la cuenta sin querer y lleg a una fecha de diciembre, y luego se dio cuenta de que la fecha exacta no importaba lo ms m?nimo comparada con lo otro: que exist?a una cuenta atrs y que ella estaba dentro.

Entonces me tengo que ir antes.

Te tienes que ir antes confirm la directora. Y hasta entonces, no puedes quedarte durmiendo en un pasillo. Voy a acogerte como alumna, con permiso provisional. Asistirs a clases, comers en el comedor y dormirs en una torre. A cambio quiero tres cosas: que no salgas del valle, que no toques nada del campanario y que me informes si alguien te hace preguntas sobre cmo cruzaste.

?Por qu lo ?ltimo?

Porque no te lo van a preguntar por curiosidad.

?Y si no llego a tiempo?

Llegars. La directora volvi a coger la pluma. Pero para que quede dicho: si no llegaras, no te pasar?a nada malo. Te quedar?as. Tendr?as que aprender un oficio, buscar una casa y hacerte a la idea, y ser?a duro, y no ser?a una tragedia. Lo digo porque la gente que cruza suele imaginar cosas peores.

Se hizo un silencio. El cuervo del alfizar cambi de pata.

Una pregunta ms dijo Alba. ?Qu le pasa a la gente que se queda?

No hay gente que se quede. Hay una persona que se qued, en 1969, y del resto de las cuarenta y seis entradas de ese libro, treinta y nueve regresaron y seis murieron aqu? de viejas. La directora la mir. Las seis vivieron vidas completas, con trabajo, con casa y con nombre. Este mundo no maltrata a los que llegan. Simplemente no los devuelve.

?Y mi padre? pregunt Alba de repente. Se va a despertar ma?ana y no voy a estar.

Por primera vez la directora baj un poco la voz.

El tiempo no corre igual a los dos lados, y no corre siempre en la misma proporcin. Es lo ?nico que puedo decirte con honestidad, porque es lo ?nico que sabemos. Puede que all? hayan pasado unas horas. Puede que hayan pasado semanas.

Eso no me tranquiliza nada.

No pretend?a tranquilizarte. Pretend?a no mentirte.

Alba se qued callada, mirndose las manos. Ten?a tierra bajo las u?as del desvn y una raya de tinta en el dedo corazn, y las dos cosas le parecieron de pronto pruebas de una vida que estaba ocurriendo muy lejos.

Puedo preguntarle una cosa yo dijo Alba.

Puedes.

Cuando le he dicho mi apellido, se ha parado.

La directora Beltrn no neg nada, lo cual sorprendi a Alba mucho ms que si lo hubiera negado. Se levant, fue a la tercera estanter?a y baj un tomo enorme, encuadernado en piel marrn, con el canto reforzado con clavos de bronce. Lo dej caer sobre la mesa con un golpe sordo.

El registro dijo. Aqu? se anota a todo el que cruza. En ochocientos a?os son cuarenta y seis nombres.

Pas las pginas hasta el final. La caligraf?a cambiaba de una entrada a otra, de una poca a otra, y las ?ltimas l?neas estaban escritas con tintas distintas.

?ltima apertura dijo. Oto?o de 1969. Cruzaron dos personas.

Alba se inclin sobre el libro.

En la pen?ltima l?nea, con una letra clara y peque?a, con las cifras anotadas al margen derecho y subrayadas dos veces, pon?a:

Elena Serrano Quintana, 17 a?os. Regres.

Y debajo, en la ?ltima l?nea, hab?a un nombre tachado con tanta fuerza que la pluma hab?a rasgado el papel, y a la derecha de ese nombre, en lugar de la palabra regres, hab?a otra palabra, escrita muy peque?a, casi con verg?enza.

No.




Ejercicios de vocabulario





1. Completa las frases


1. El colegio se organiza alrededor de un ______ cuadrado con un pozo en el centro.

2. La directora recibi a Alba en su ______.

3. Todos los que cruzan quedan anotados en el ______.

4. El libro era un ______ enorme encuadernado en piel.

5. La directora decidi ______ a Alba como alumna provisional.

6. Alba sinti un ______ al o?r la cuenta atrs.

7. El ______ para volver depende de las hojas del roble.

8. Una vez cerrada la costura, la decisin es ______.




2. Relaciona


1. una advertencia 2. tutear 3. una excepcin 4. la sien 5. encargarse de 6. una hiptesis

a.  b.  c.  d.    e.  f.  -




3. Elige la opcin correcta


1. Un plazo es: a) un tipo de sala b) un per?odo de tiempo limitado c) una llave

2. Si una decisin es irrevocable: a) se puede cambiar b) no se puede cambiar c) es secreta

3. Acoger a alguien significa: a) expulsarlo b) recibirlo y darle un sitio c) interrogarlo

4. Un despacho es: a) una habitacin de trabajo b) un pasillo c) una comida

5. Encargarse de algo es: a) olvidarlo b) asumir la responsabilidad c) prohibirlo




4. Responde seg?n el cap?tulo


1. ?Cmo reaccionaron los alumnos al ver a Alba en el claustro?

2. Seg?n la directora, ?por qu se construy Vallumbra en ese lugar?

3. ?Qu es la campanada undcima?

4. ?De qu depende el tiempo que permanece abierto el paso?

5. ?Qu tres condiciones le impone la directora a Alba?




5. Verdadero, falso o no se menciona


1. El colegio est iluminado con antorchas.

2. La ?ltima apertura del paso fue hace cincuenta y siete a?os.

3. En el registro figuran cuarenta y seis nombres.

4. Elena Serrano no consigui regresar.

5. El segundo nombre de 1969 aparece tachado.




Gramtica





Ser y estar: el contraste fundamental


Es probablemente la diferencia que ms problemas causa, porque el ruso resuelve con un solo verbo (o con ninguno) lo que el espa?ol reparte entre dos.

SER: identidad y definicin

Responde a la pregunta ?qu es? o ?quin es?. Clasifica al sujeto dentro de una categor?a.

 Identidad y profesin: Ondina Beltrn es la directora.

 Origen y material: Alba es de Vega del Olmo. El tomo es de piel.

 Cualidades que definen: El claustro es cuadrado.

 Hora, fecha, cantidad: Son las cinco. Hoy es treinta y uno.

 Posesin: La vara es de Mateo.

 Lugar de un acontecimiento: La reunin es en el despacho.

ESTAR: situacin y estado

Responde a ?cmo est? o ?dnde est?. Sit?a al sujeto en un lugar o en una circunstancia.

 Localizacin de cosas y personas: El roble est en el patio este.

 Estados f?sicos y an?micos: Alba estaba asustada.

 Resultado de un cambio: La puerta est cerrada.

 Con gerundio, accin en curso: Los alumnos estaban mirndola.

Adjetivos que cambian de significado

Con SER  Con ESTAR:

ser listo ()  estar listo ()

ser rico ()  estar rico ()

ser aburrido ()  estar aburrido ()

ser malo ()  estar malo ()

ser verde ()  estar verde ()

ser vivo (, )  estar vivo ()

ser abierto (  )  estar abierto ()

Un matiz de nivel B2: con estar, el hablante compara el estado actual con lo que l considera normal para ese sujeto. El caf est fr?o no describe una cualidad del caf, sino una decepcin del hablante.




Ejercicios de gramtica





1. Completa con ser o estar


1. El despacho de la directora ______ en la segunda planta.

2. Ondina Beltrn ______ una mujer dif?cil de leer.

3. Las botas de Alba ______ llenas de barro.

4. El registro ______ encuadernado en piel marrn.

5. Los alumnos ______ callados desde que ella entr en el claustro.

6. Hoy ______ el ?ltimo d?a de octubre.

7. La reunin ______ en la sala del ala este.

8. El nombre de la ?ltima l?nea ______ tachado.




2. Elige la opcin correcta


1. Alba (es / est) muy lista, aprende deprisa.

2. No comas esa manzana: todav?a (es / est) verde.

3. Mateo (es / est) aburrido porque la clase dura dos horas.

4. El pozo del claustro (es / est) de piedra.

5. Despus del viaje, todos (eran / estaban) agotados.




3. Traduce al espa?ol


1.   .

2.  .

3.    .

4.   .

5.   .




Respuestas



Vocabulario 1: 1. claustro 2. despacho 3. registro 4. tomo 5. acoger 6. escalofr?o 7. plazo 8. irrevocable

Vocabulario 2: 1-b, 2-d, 3-e, 4-a, 5-f, 6-c

Vocabulario 3: 1-b, 2-b, 3-b, 4-a, 5-b

Vocabulario 4: 1. Se fueron callando poco a poco hasta quedarse todos mirndola en silencio. 2. Porque est construido sobre un punto donde los dos mundos se rozan, para vigilarlo. 3. Un sonido que produce la torre sin que nadie toque las campanas y que se oye en los dos lados cuando el paso est abierto. 4. De las hojas que le quedan al roble madre. 5. No salir del valle, no tocar nada del campanario e informarla si alguien le pregunta cmo cruz.

Vocabulario 5: 1. Falso 2. Verdadero 3. Verdadero 4. Falso 5. Verdadero

Gramtica 1: 1. est 2. es 3. estn 4. est 5. estn 6. es 7. es 8. est

Gramtica 2: 1. es 2. est 3. est 4. es 5. estaban

Gramtica 3: 1. El despacho est arriba. 2. La puerta est cerrada. 3. Ella es de un pueblo peque?o. 4. Los alumnos estaban asustados. 5. Son las cinco.




Cap?tulo 4. La Torre del Cuervo





Vocabulario clave



un internado  , -

una litera   

un armario empotrado   

el reglamento  , 

una prefecta  

altivo/a  

hospedarse  , 

una manta  

un candelabro  

soportar  , 

encajar  , 

un apodo  

tener man?a a alguien   -

madrugar   

un pasadizo   




La Torre del Cuervo



La ropa se la dieron esa misma noche: dos camisas blancas, una falda de lana gris, un pantaln del mismo tejido, un jersey azul oscuro y una chaqueta larga con el cuello alto. Todo le quedaba grande en los hombros y corto en las mangas, lo cual, seg?n le explicaron, era el estado natural del uniforme de Vallumbra y no un problema que fuera a resolverse.

Es de un chico que se fue el a?o pasado dijo la mujer del almacn, sin ninguna mala intencin. Le creci el brazo de golpe y ya no le serv?a. Aqu? no tiramos nada.

Alba se cambi en un cuarto sin ventana y se mir en un espejo de cuerpo entero que hab?a apoyado contra la pared. Le cost reconocerse, y no por el uniforme, sino por la cara. Ten?a la expresin de alguien que lleva dieciocho horas seguidas prestando atencin.

Cuando sali, la esperaba una chica de unos diecinueve a?os, alta, con una trenza rubia perfecta y una insignia de metal en la solapa.

Renata Sol?s, prefecta de la Torre del Lince dijo, tendindole la mano sin sonre?r. Te acompa?o a tu torre porque me lo ha ordenado la directora.

Encantada.

No hace falta que lo ests.

Cruzaron el claustro. Hab?a anochecido, y de noche el colegio era otro sitio: las esferas de luz mineral dibujaban charcos blancos en el suelo y entre charco y charco quedaban tramos de oscuridad completa. En el jard?n del centro, alguien hab?a encendido faroles dentro de las calabazas y las hab?a colocado sobre el muro del pozo.

?Celebris Halloween? pregunt Alba.

No s qu es eso.

Lo de las calabazas.

Es la Vigilia. Se hace la ?ltima noche de octubre, se encienden luces y se dejan fuera hasta el amanecer. Renata caminaba muy deprisa. Se supone que sirve para que los que estn fuera encuentren el camino de vuelta.

?Y funciona?

No.

Alba decidi no seguir por ah?.

En el comedor la cena ya hab?a empezado. Era una sala larga con seis mesas corridas y un techo de vigas del que colgaban esferas de luz mineral, y el ruido que hac?an doscientas personas comiendo a la vez era tan parecido al del comedor de su instituto que Alba tuvo un momento de vrtigo. Le pusieron delante un plato de estofado, pan y una manzana asada. Comi de pie, junto a la puerta, porque Renata no se sent y ella no supo si pod?a.

?Siempre se cena a esta hora?

A las siete y media. Los de primero a las siete. Renata miraba la sala como si la estuviera contando. Y no, no puedes elegir mesa. Cada torre tiene la suya y hoy no vas a comer con nadie porque todav?a no te han asignado.

Vale.

No lo digo por fastidiarte. Lo digo para que no te sientes en una silla que no es tuya delante de cuarenta personas el primer d?a.

Alba la mir de reojo y decidi, provisionalmente, que aquella chica era mucho menos antiptica de lo que se esforzaba en parecer.

La Torre del Cuervo estaba en el ngulo noreste. Se sub?a por una escalera de caracol muy larga con ventanas estrechas cada dos vueltas, y en cada ventana, invariablemente, hab?a un cuervo. No se mov?an cuando pasaban. Solo giraban la cabeza.

?Por qu me han puesto en esta torre? pregunt Alba, sin aliento.

Porque en Cuervo hay una cama libre dijo Renata. En el resto, no. Aqu? las decisiones trascendentales se toman as?.

Ah.

Aunque supongo que la directora tambin habr pensado en el pjaro que te trajo. Renata se par en un rellano y se volvi. La gente ya lo est contando. Para ma?ana sers la forastera a la que guiaron los cuervos, y para pasado ma?ana habr quien diga que has venido a cerrar algo o a abrirlo. Te lo aviso para que no te sorprenda.

?Y t? qu crees que soy?

Renata la mir un momento largo, con una frialdad que no era exactamente hostil.

Creo que eres una chica de diecisiete a?os que se ha metido en un sitio que no entiende y que va a tardar seis semanas en entender, y que solo tiene cinco. Eso es lo que creo.

Vale.

No lo digo para hacerte da?o.

Lo s dijo Alba. Por eso es peor.

Por un instante, algo se movi en la cara de la prefecta. Dur poco. Reanud la subida sin decir nada ms.

La sala com?n de la Torre del Cuervo era redonda, con las paredes forradas de estanter?as desde el suelo hasta una altura imposible, con escaleras de mano apoyadas cada pocos metros. Hab?a sillones desparejados, tres mesas grandes cubiertas de papeles y un fuego encendido en una chimenea baja. Ol?a a papel, a lana h?meda y a manzana asada.

Lo primero que pens Alba, con una precisin que la sorprendi, fue que aquella habitacin no la hab?a dise?ado nadie. Se hab?a ido acumulando. Los sillones eran de cuatro pocas distintas, las mesas estaban colocadas donde cab?an y no donde conven?a, y en la pared del este alguien hab?a clavado, hac?a muchos a?os, un mapa del valle que ya no coincid?a con el valle.

Hab?a quince o veinte alumnos y todos, absolutamente todos, dejaron de hacer lo que estaban haciendo.

Serrano, Alba anunci Renata al aire. Provisional. Est bajo permiso de la directora. Que alguien le ense?e el cuarto de las chicas de sexto.

Y se fue.

Durante tres segundos no pas nada. Luego una chica que estaba sentada en el alfizar de una ventana cerr el libro que ten?a en el regazo y baj de un salto.

Yo dijo. Yo tengo la cama libre al lado.

Era menuda, de pelo negro cortado a la altura de la barbilla, con unas gafas redondas que le quedaban demasiado grandes y una expresin de estar permanentemente calculando algo.

Nuria Balad?. Sexto curso. Voy a hacerte cinco preguntas y despus te dejo en paz durante toda la noche, ?de acuerdo?

De acuerdo.

?Cruzaste sola?

S?.

?Sab?as que ibas a cruzar?

No. Bueno. Ms o menos.

Eso es un s? con verg?enza, pero lo acepto. ?Tienes familia que haya cruzado antes?

Alba dud.

Mi abuela. En 1969.

Media sala com?n dej de fingir que no escuchaba.

Interesante dijo Nuria, con un tono que no era de cotilleo sino de laboratorio. Cuarta pregunta: ?has hecho magia alguna vez?

No.

Quinta: ?tienes hambre?

Much?sima.

Esa era la importante. Nuria le hizo un gesto para que la siguiera. Vamos, hay manzanas.

Subiendo, Alba hizo la pregunta que llevaba toda la tarde guardndose.

?Qu diferencia hay entre las torres? De verdad, quiero decir. No la versin oficial.

Nuria se lo pens un momento, cosa que Alba agradeci.

La versin oficial es que son cuatro maneras de trabajar. La versin real es que a los once a?os te preguntan tres cosas y te mandan a la torre que mejor encaja, y luego pasas siete a?os volvindote exactamente como esa torre porque vives con esa gente. Se encogi de hombros. O sea que empieza siendo una descripcin y acaba siendo una profec?a. Como casi todo.

?Y Cuervo qu es?

Cuervo es el sitio donde se comprueba. Nuria subi dos escalones ms. Zorro prueba cosas, Roble aguanta, Alondra escucha a la gente y nosotros comprobamos. Somos insoportables en las discusiones y muy ?tiles cuando algo va mal.

Eso suena bien.

Suena bien hasta que te toca vivir con quince personas que te piden pruebas cuando dices que hace fr?o.

El cuarto de las chicas de sexto estaba dos plantas ms arriba y ten?a cuatro camas, dos de ellas literas, un armario empotrado con las puertas descolgadas y una ventana en arco desde la que se ve?a todo el valle. La cama libre era la de abajo de la litera del rincn, con un colchn fino y tres mantas dobladas a los pies.

Alba se sent en el borde. Fue el primer momento del d?a en que estuvo quieta y sin nadie mirndola, y not cmo el cansancio le ca?a encima de golpe, como una manta ms.

Te vas a derrumbar dijo Nuria desde la puerta, comindose una manzana. Es normal. Yo el primer d?a llor en el ba?o y llevaba cinco horas aqu?.

?T? tambin eres de fuera?

No, qu va. Soy de un pueblo que est a dos d?as a caballo. Pero para una ni?a de once a?os, dos d?as a caballo tambin es otro mundo. Se apoy en el marco. ?Puedo darte un consejo que no me has pedido?

Adelante.

Deja de intentar entenderlo todo esta noche. Aqu? las cosas se explican mal y se aprenden mirando. Se encogi de hombros. Adems, ma?ana hay clase.

?Ma?ana? ?En serio?

El uno de noviembre es d?a lectivo, s?. Aqu? no se cancela nada nunca. Se cay media biblioteca hace cuatro a?os y a la ma?ana siguiente hab?a examen de Botnica.

Alba se rio. Fue una risa corta y bastante desesperada, pero fue la primera del d?a, y le sent mejor que la cena.

Antes de apagar la luz, Nuria le se?al una repisa junto a la puerta donde hab?a una jarra de agua, tres vasos y una cesta con manzanas.

Norma no escrita de esta torre dijo. Al que se levanta el ?ltimo le toca bajar a llenar la jarra. Es la ?nica norma que se cumple aqu? de verdad.

Vale.

Y la segunda, que tampoco est escrita: si a las tres de la ma?ana alguien est sentado en la ventana sin dormir, no se le pregunta nada. Se le deja.

Alba la mir.

?Y eso pasa mucho?

Estamos en un internado con doscientas treinta personas de once a diecinueve a?os dijo Nuria. Pasa todas las noches.

Se acost vestida a medias, con el uniforme colgado en la silla y el cuaderno debajo de la almohada. Las otras dos chicas del cuarto llegaron ms tarde, hablaron en voz baja, apagaron la luz. Fuera, muy lejos, se o?a el viento moviendo las copas del bosque.

No pudo dormir.

Al cabo de un rato se levant, cogi una manta y se acerc a la ventana en arco. La luna estaba alta y el valle se ve?a en dos tonos: negro donde hab?a bosque y gris plata donde hab?a campo. El campanario se recortaba contra el cielo, ms negro que todo lo dems.

Y en el patio del ala este, iluminado desde abajo por una ?nica luz, estaba el roble.

Era enorme. Ms ancho que alto, con el tronco dividido en tres brazos y una copa que ocupaba casi todo el patio. Todav?a ten?a hojas. Desde all? no se pod?an contar, pero se ve?a perfectamente que no era un rbol lleno: le faltaba densidad, ten?a huecos, se le adivinaban las ramas.

Mientras miraba, una hoja se solt.

No cay como caen las hojas, girando y dudando en el aire. Baj recta, deprisa, como si tuviera prisa por llegar al suelo. Alba la sigui con la vista hasta que se perdi en la oscuridad de la base y luego se qued un rato largo esperando, sin saber muy bien qu esperaba.

Detrs de ella, en la habitacin, una voz somnolienta dijo:

Cuarenta.

Alba se volvi. Nuria estaba incorporada sobre un codo en la litera de al lado, sin las gafas, mirando hacia la ventana.

?Qu?

Cuarenta hojas repiti Nuria. Ayer eran cuarenta y una. Acabas de ver caer una, as? que quedan cuarenta.

?Las cuentas t??

Las cuenta el profesor Ferrn todas las ma?anas al amanecer y lo apunta en el tabln del claustro. Nuria se dej caer otra vez sobre la almohada. Yo solo llevo la resta de cabeza. Es lo que hago en vez de dormir.

Alba se qued un momento ms en la ventana.

Nuria.

Mmm.

?Alguna vez ha pasado que el rbol tarde ms de lo que deber?a?

Hubo un silencio de varios segundos. Cuando Nuria contest, ya no ten?a voz de sue?o.

Esa dijo- es exactamente la pregunta que llevo dos semanas sin atreverme a hacer en voz alta.




Ejercicios de vocabulario





1. Completa las frases


1. Alba durmi en la cama de abajo de una ______.

2. La ropa se guardaba en un ______ con las puertas descolgadas.

3. Renata era la ______ de la Torre del Lince.

4. Nuria dijo que al d?a siguiente hab?a que ______ porque empezaban las clases temprano.

5. Alba cogi una ______ y se acerc a la ventana.

6. Al principio le cost ______ entre los alumnos del colegio.

7. Vallumbra funciona como un ______: los alumnos viven all? todo el curso.

8. La actitud de Renata parec?a ______, aunque no era exactamente hostil.




2. Relaciona


1. un apodo 2. soportar 3. hospedarse 4. un pasadizo 5. el reglamento 6. un candelabro

a.  b.  c.  d.   e.  f. , 




3. Elige la opcin correcta


1. Si alguien te tiene man?a: a) te admira b) siente antipat?a por ti c) te debe dinero

2. Madrugar significa: a) acostarse tarde b) levantarse muy temprano c) dormir la siesta

3. Una prefecta es: a) una profesora b) una alumna con responsabilidades c) una cocinera

4. Encajar en un grupo es: a) adaptarse y sentirse parte de l b) discutir con l c) abandonarlo

5. Un armario empotrado est: a) en medio de la habitacin b) integrado en la pared c) en el jard?n




4. Responde seg?n el cap?tulo


1. ?Por qu el uniforme de Alba no le queda bien?

2. ?Qu es la Vigilia y para qu sirve, seg?n Renata?

3. ?Por qu asignan a Alba la Torre del Cuervo?

4. ?Qu cinco preguntas le hace Nuria y cul considera ella la importante?

5. ?Qu ve Alba desde la ventana por la noche?




5. Verdadero, falso o no se menciona


1. Renata se muestra amable y cari?osa desde el principio.

2. En la sala com?n de la Torre del Cuervo hay muchos libros.

3. Nuria viene de otro mundo, como Alba.

4. El profesor Ferrn cuenta las hojas cada ma?ana.

5. Nuria lleva tiempo sospechando algo sobre el rbol.




Gramtica





Las per?frasis verbales


Una per?frasis es la unin de un verbo auxiliar (que pierde su significado original) con un infinitivo, un gerundio o un participio. Sirven para expresar matices que en ruso se transmiten con prefijos, adverbios o construcciones enteras. Dominarlas es una de las diferencias ms visibles entre un B1 y un B2.

Per?frasis con infinitivo

Estructura: ir a + inf.  Significado: futuro prximo, intencin  Ejemplo: Te vas a derrumbar.

Estructura: acabar de + inf.  Significado: accin muy reciente  Ejemplo: Acabas de ver caer una hoja.

Estructura: volver a + inf.  Significado: repeticin  Ejemplo: No volvi a hablar.

Estructura: empezar a / ponerse a + inf.  Significado: inicio  Ejemplo: Se puso a llover.

Estructura: dejar de + inf.  Significado: interrupcin  Ejemplo: Dejaron de hacer lo que hac?an.

Estructura: tener que / deber + inf.  Significado: obligacin  Ejemplo: Tienes que irte antes.

Estructura: haber que + inf.  Significado: obligacin impersonal  Ejemplo: Hay que madrugar.

Estructura: soler + inf.  Significado: costumbre  Ejemplo: Suele leer en la ventana.

Estructura: llegar a + inf.  Significado: culminacin  Ejemplo: Lleg a entenderlo.

Estructura: estar a punto de + inf.  Significado: inminencia  Ejemplo: Estaba a punto de caerse.

Per?frasis con gerundio

Estructura: estar + ger.  Significado: accin en curso  Ejemplo: Estn mirndola.

Estructura: seguir / continuar + ger.  Significado: continuidad  Ejemplo: Sigue lloviendo.

Estructura: llevar + tiempo + ger.  Significado: duracin hasta ahora  Ejemplo: Llevo dos semanas pensndolo.

Estructura: ir + ger.  Significado: progresin gradual  Ejemplo: La conversacin se fue apagando.

Estructura: andar + ger.  Significado: accin repetida y algo desordenada  Ejemplo: Anda diciendo tonter?as.

Estructura: acabar + ger.  Significado: resultado final  Ejemplo: Acab aceptando.

Per?frasis con participio

 llevar + participio: cantidad acumulada. Lleva escritas cien pginas.

 tener + participio: resultado acumulado. Tengo hechos tres ejercicios.

 dejar + participio: resultado que permanece. Dej cerrada la puerta.

Atencin: en llevar y tener + participio, el participio concuerda en gnero y n?mero con el objeto: tengo hechas tres tareas.




Ejercicios de gramtica





1. Sustituye la parte en cursiva por una per?frasis


1. Alba empez a comprender la situacin poco a poco.

2. Hace un momento Nuria ha visto caer una hoja.

3. Renata no habl ms durante la subida.

4. Es obligatorio levantarse temprano.

5. Normalmente Nuria lee en el alfizar de la ventana.




2. Completa con la per?frasis adecuada


1. ______ dos semanas ______ (pensar) en esa pregunta.

2. El profesor ______ (contar) las hojas cada ma?ana desde noviembre.

3. La sala ______ (quedarse) en silencio poco a poco.

4. Alba ______ (caerse) por la pendiente, pero se sujet a tiempo.

5. Despus de mucho discutir, todos ______ (aceptar) la decisin.




3. Traduce al espa?ol usando per?frasis


1.    .

2.   .

3.    .

4.      .

5.  .




Respuestas



Vocabulario 1: 1. litera 2. armario empotrado 3. prefecta 4. madrugar 5. manta 6. encajar 7. internado 8. altiva

Vocabulario 2: 1-b, 2-e, 3-f, 4-d, 5-c, 6-a

Vocabulario 3: 1-b, 2-b, 3-b, 4-a, 5-b

Vocabulario 4: 1. Porque es ropa usada de un alumno que se march el a?o anterior. 2. Una costumbre de la ?ltima noche de octubre: se encienden luces y se dejan fuera para que los que estn fuera encuentren el camino de vuelta. 3. Porque era la ?nica torre con una cama libre. 4. Si cruz sola, si sab?a que iba a cruzar, si tiene familia que haya cruzado, si ha hecho magia y si tiene hambre; la importante es la ?ltima. 5. Ve el roble madre iluminado y una hoja que cae recta y deprisa.

Vocabulario 5: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Verdadero 5. Verdadero

Gramtica 1: 1. empez a comprender / se fue dando cuenta 2. acaba de ver 3. no volvi a hablar 4. Hay que levantarse 5. suele leer

Gramtica 2: 1. Llevo / pensando 2. lleva contando / suele contar 3. se fue quedando 4. estuvo a punto de caerse 5. acabaron aceptando

Gramtica 3: 1. Acabo de volver. 2. Dej de escribir. 3. Volvi a abrir el libro. 4. Llevamos tres a?os viviendo aqu?. 5. Hay que esperar.




Cap?tulo 5. Una alumna sin magia





Vocabulario clave



un aula  , 

un pupitre  

una tiza  

un fracaso  , 

torpe  

avergonzado/a  

burlarse de   

un enfoque  

descartar  , 

una destreza  , 

el trazo  , 

un pergamino  

exigente  

rendirse  

un v?nculo  




Una alumna sin magia



La primera clase de Alba en Vallumbra fue Correspondencias Elementales, a las ocho de la ma?ana, en un aula del ala oeste con las paredes cubiertas de mapas.

No eran mapas geogrficos. Eran diagramas: c?rculos unidos por l?neas, tablas de s?mbolos, esquemas donde una palabra aparec?a en un extremo y otra palabra distinta en el otro, con una flecha en medio. Alba se qued mirndolos desde la puerta hasta que Nuria la empuj suavemente hacia un pupitre libre en la tercera fila.

No te sientes delante el primer d?a susurr. Y tampoco al fondo. El fondo es peor.

El profesor entr tres minutos despus. Era un hombre de unos cincuenta a?os, delgado, de movimientos econmicos, con el pelo gris muy corto y una manera de mirar que parec?a medir a la gente antes de saludarla. Llevaba un cuaderno bajo el brazo y una vara de madera oscura, casi negra, con una banda de metal en el mango.

Ferrn murmur Nuria. El de las hojas.

El profesor Ulises Ferrn dej el cuaderno sobre la mesa, escribi una cifra en la pizarra con una tiza y subray dos veces.

40.

Buenos d?as dijo. Cuarenta hojas. Ayer eran cuarenta y una. La media histrica es de una hoja diaria, con desviaciones de hasta tres en a?os de viento. Repito esto todas las ma?anas porque quiero que os acostumbris a mirar un n?mero antes de opinar sobre l.

Nadie dijo nada. Ferrn borr la cifra con el canto de la mano.

Hoy no vamos a dar materia nueva. Tenemos una alumna incorporada y un contexto excepcional, y el reglamento me obliga a explicar el contexto excepcional. Se volvi hacia el aula. Serrano.

Alba levant la mano media cuarta, sin saber si eso se hac?a all?.

Ponte de pie, por favor.

Se puso de pie. Veinticuatro cabezas giraron.

?Cunto sabes de correspondencias?

Nada.

?Cunto sabes de magia?

Nada.

Bien. Eso es una respuesta honesta y ahorra mucho tiempo. Ferrn se apoy en la mesa. Escuchad todos, porque esto tambin os sirve a vosotros aunque llevis seis a?os aqu?. La magia no crea nada. La magia es la administracin de v?nculos que ya existen. Si esta tiza y esa ventana estn vinculadas, puedo mover una moviendo la otra. Mi trabajo no consiste en inventar el v?nculo, sino en encontrarlo, comprobarlo y decidir en qu direccin lo recorro. ?Alguna pregunta?

Un chico de la primera fila levant la mano.

?Y de dnde salen los v?nculos?

De la historia de las cosas. Del hecho de haber estado juntas, de haberse tocado, de haberse parecido, de haber sido nombradas con la misma palabra. Ferrn se?al los diagramas de la pared. Todo lo que veis ah? es un inventario. Un mago competente es, bsicamente, alguien con muy buena memoria y ning?n entusiasmo.

Hubo una risa breve por el aula. Alba, todav?a de pie, tuvo la incmoda sensacin de que la frase iba dirigida a ella.

Sintate, Serrano. Vas a hacer los ejercicios como todos. Si no te sale nada, no pasa nada: es lo esperable.

Un chico de la ?ltima fila levant la mano.

Profesor, ?y las cosas que no se han tocado nunca? ?Esas no tienen v?nculo?

Todas las cosas de este mundo han estado juntas alguna vez dijo Ferrn. El problema no es que no exista el v?nculo. El problema es que sea tan largo que no puedas recorrerlo con una vida entera de trabajo. Cogi la tiza y dibuj dos puntos muy separados en la pizarra. Un mago mediocre busca v?nculos fuertes. Un buen mago busca v?nculos cortos. Y un mago excelente sabe cundo dejar en paz un v?nculo que no le corresponde tocar.

Borr los dos puntos.

Eso ?ltimo no entra en el examen y no lo va a apuntar ninguno de vosotros, y dentro de veinte a?os los que sigis vivos entenderis por qu lo he dicho.

Los ejercicios consist?an en mover una piedra peque?a de un lado a otro del pupitre.

Cada alumno ten?a delante dos piedras idnticas, sacadas del mismo r?o el mismo d?a, y por lo tanto vinculadas por su origen. El procedimiento, seg?n Ferrn, era sencillo: sostener la vara, fijar la atencin en el v?nculo, mover la primera piedra con la mano y esperar a que la segunda repitiera el movimiento.

A Nuria le funcion al tercer intento. A la chica de delante, al primero. Un chico del fondo consigui que su segunda piedra saltara por los aires y golpeara una lmpara, lo cual provoc un aplauso y una mirada de Ferrn que lo apag al instante.

Alba lo intent cuarenta veces.

Le hab?an dado una vara vieja del armario del aula, un palo de fresno sin ning?n adorno. La sostuvo como le indicaron. Mir la primera piedra. Movi la primera piedra. La segunda se qued donde estaba, con esa quietud absoluta que solo tienen los objetos cuando quieren humillarte.

Concntrate en el v?nculo, no en la piedra dijo Nuria en voz baja.

Es lo que hago.

?Sientes algo?

Siento que tengo un palo en la mano.

Al cabo de veinte minutos, Alba hab?a empezado a sudar y a apretar los dientes, y notaba las orejas calientes. No era la primera vez en su vida que se le daba algo mal, pero s? era la primera vez que se le daba mal delante de veinticuatro personas que lo hac?an sin esfuerzo.

La chica de delante se dio la vuelta en la silla.

Prueba a no mirar la piedra dijo, no sin amabilidad. En serio. Cierra los ojos y piensa en el r?o del que las sacaron.

Alba cerr los ojos. Pens en un r?o que no hab?a visto nunca, en dos piedras iguales rodando por un fondo de grava, en el agua fr?a. Movi la primera.

Abri los ojos. La segunda segu?a exactamente donde estaba, con la misma sombra en el mismo sitio.

Ya dijo la chica. Bueno. A m? me funcion.

Detrs oy un cuchicheo y una risa mal contenida.

Djalo murmur Nuria. En serio. No pasa nada.

S? pasa.

Alba.

Una ms.

La cuarenta y una tampoco funcion.

La campana del cambio de hora son dos veces y nadie se movi, porque Ferrn no hab?a dado permiso.

La campana del cambio de hora son dos veces y nadie se movi, porque Ferrn no hab?a dado permiso.

Ferrn se acerc por el pasillo y se detuvo junto a su pupitre. Cogi la vara de fresno, la sopes, la dej otra vez sobre la mesa.

No es la vara dijo.

Ya me lo imaginaba.

Tampoco es que no tengas capacidad. Todo el que cruza tiene capacidad, porque cruzar es un acto mgico, y solo se cruza si algo tuyo responde. Se cruz de brazos. Lo que ocurre es que no te sirve este enfoque. Ests intentando aprender el idioma de otro.

?Y cul es el m?o?

Esa es la pregunta que deber?as haberte hecho antes de intentarlo cuarenta veces. Ferrn se dio la vuelta y volvi hacia la pizarra. Recogedlo todo. Quedan siete minutos.

Alba se qued mirando la piedra inmvil con una mezcla de rabia y verg?enza que le dur todo el trayecto hasta la clase siguiente, y toda la clase siguiente, y la comida.

En la comida, Mateo se sent enfrente sin pedir permiso y le puso medio pan al lado del plato.

Lo de esta ma?ana lo sabe todo el colegio dijo alegremente.

Gracias, me encuentro mucho mejor.

No, escucha, es buena noticia. Lo que sabe todo el colegio es que la forastera lo intent cuarenta veces. Se meti media patata en la boca. Aqu? la gente lo deja a la sexta. A la sexta te r?es, dices que la vara es mala y te vas a merendar. Cuarenta impresiona.

Cuarenta y una.

Todav?a mejor.

Alba se qued mirando el plato.

Es que pensaba que se me iba a dar bien dijo, y le sali ms peque?o de lo que pretend?a. No s por qu. Cruzo un umbral, aparezco en un colegio de magia y doy por hecho que la parte de la magia es la fcil.

Ya. Mateo dej de masticar. Mira, yo llevo dos a?os aqu? y s hacer tres cosas y media. Y una de las tres la hago mal. Esto no es un sitio donde la gente descubre que es especial. Es un sitio donde la gente descubre en qu es normal.

Eso es bastante deprimente.

Es car?simo, adems. Mi madre paga.

Por la tarde no ten?a clase. Nuria se fue a la biblioteca, Mateo ten?a entrenamiento de algo que le explic a gritos desde el otro lado del claustro y que Alba no lleg a entender. Ella se sent sola en el borde del pozo, sac el cuaderno y empez a hacer lo ?nico que sab?a hacer.

Dibuj el claustro.

Midi a pasos los lados. Cont las columnas: doce en cada lado, cuarenta y ocho en total, salvo que en el lado norte hab?a once y un hueco donde faltaba una, tapado con un contrafuerte de poca posterior. Anot la posicin del pozo, que no estaba en el centro exacto sino desplazado casi un metro hacia el este. Dibuj el arranque de las cuatro galer?as y marc con una crucecita las tres puertas por las que hab?a visto entrar y salir gente.

Tard ms de una hora. Cuando levant la cabeza, se dio cuenta de dos cosas: de que se le hab?a pasado el enfado, y de que hab?a un cuervo sentado en el brocal del pozo a medio metro de su rodilla, mirando el cuaderno.

No te lo voy a dar dijo Alba.

El cuervo baj la cabeza y picote una vez, con mucha suavidad, sobre el papel. Justo encima de la crucecita del lado norte, la que ella hab?a puesto donde faltaba la columna.

Alba mir el dibujo. Mir el claustro. Se levant y fue hasta all?.

El contrafuerte era un bloque de piedra pegado a la pared, ms claro que el resto, de un metro de ancho. No ten?a ninguna funcin estructural evidente: el muro no ced?a por ese punto ni por ninguno. Alba pas la mano por el borde y encontr, en la unin con la pared, una junta de mortero mucho ms nueva.

Se apart tres pasos y mir el conjunto con los ojos entornados, que era lo que hac?a siempre que algo no le encajaba. El lado norte era ms corto que el sur en tres pasos largos, y sin embargo por fuera los dos muros med?an igual. Lo comprob dos veces andando por el interior de la galer?a y contando en voz baja.

Volvi al cuaderno y a?adi una l?nea de puntos detrs del contrafuerte, hacia el interior del muro, indicando lo que su instinto de dibujante de mapas le dec?a que ten?a que haber all?: un hueco. Un pasillo. Algo.

En cuanto termin el trazo, el lpiz se calent.

No mucho. Como una taza que lleva diez minutos servida. Alba lo solt de golpe y el lpiz rod por la piedra del brocal, y la l?nea de puntos que acababa de dibujar se qued un segundo de un color ms oscuro que el resto del grafito, casi negro, antes de volver a la normalidad.

Alba se qued completamente quieta.

Luego, muy despacio, volvi a coger el lpiz y dibuj otra l?nea de puntos en un sitio cualquiera del papel, en mitad del jard?n, donde sab?a que no hab?a nada.

El lpiz no se calent.

Borr esa l?nea, volvi al contrafuerte del dibujo y repiti el trazo original.

Calor. Otra vez.

Vale dijo en voz alta, con la voz un poco rara. Vale, vale, vale.

El cuervo, desde el brocal, la mir con un ojo y luego con el otro, y a Alba le pareci, aunque sab?a perfectamente que era imposible, que aquel bicho llevaba toda la tarde esperando exactamente eso.




Ejercicios de vocabulario





1. Completa las frases


1. La primera clase fue en un ______ con las paredes cubiertas de diagramas.

2. Alba se sent en un ______ de la tercera fila.

3. Ferrn escribi el n?mero con una ______ y lo subray dos veces.

4. Despus de cuarenta intentos, Alba sinti que era un ______ total.

5. Algunos alumnos empezaron a ______ de ella en voz baja.

6. Ferrn le dijo que necesitaba otro ______, no otra vara.

7. Al dibujar, Alba descubri una ______ que nadie le hab?a ense?ado.

8. La magia consiste en administrar un ______ que ya existe.




2. Relaciona


1. torpe 2. exigente 3. rendirse 4. descartar 5. el trazo 6. un pergamino

a.  b.  c.  d.  e.  f. 




3. Elige la opcin correcta


1. Si alguien est avergonzado: a) siente verg?enza b) tiene sue?o c) est orgulloso

2. Rendirse significa: a) insistir b) abandonar la lucha c) ganar

3. Una destreza es: a) una habilidad prctica b) un error c) una herramienta

4. Descartar una idea es: a) desarrollarla b) eliminarla de las posibilidades c) escribirla

5. Un profesor exigente: a) pide mucho a sus alumnos b) no pone deberes c) llega tarde




4. Responde seg?n el cap?tulo


1. Seg?n Ferrn, ?qu es exactamente la magia?

2. ?De dnde salen los v?nculos entre las cosas?

3. ?En qu consist?a el ejercicio de clase y qu le ocurri a Alba?

4. ?Qu le dijo Ferrn cuando se acerc a su pupitre?

5. ?Qu descubri Alba dibujando el claustro?




5. Verdadero, falso o no se menciona


1. Ferrn apunta cada d?a el n?mero de hojas del roble.

2. Alba consigui mover la piedra al cuadragsimo intento.

3. Nuria le aconsej dejarlo.

4. Al lpiz le ocurri algo cuando dibuj una l?nea falsa en el jard?n.

5. En el lado norte del claustro falta una columna.




Gramtica





El presente de subjuntivo: formacin y primeros usos


El subjuntivo no es un tiempo, sino un modo: no informa sobre cundo ocurre algo, sino sobre cmo lo presenta el hablante. El indicativo declara hechos; el subjuntivo presenta la accin como deseada, dudosa, valorada o todav?a no verificada.

Formacin

Se parte de la primera persona del presente de indicativo, se quita la -o y se cambia la vocal: los verbos en -ar toman -e, los verbos en -er / -ir toman -a.

hablar: hable, hables, hable, hablemos, hablis, hablen

comer: coma, comas, coma, comamos, comis, coman

vivir: viva, vivas, viva, vivamos, vivis, vivan

Como se parte de la primera persona, las irregularidades se conservan en todas las formas: tengo da tenga, tengas, tenga; salgo da salga; conozco da conozca; pido da pida.

Seis irregulares que no siguen la regla

ser: sea  estar: est  ir: vaya  haber: haya  saber: sepa  dar: d

Primeros usos obligatorios

 Deseo y voluntad: quiero que, espero que, prefiero que, necesito que, te pido que. Ferrn quiere que los alumnos miren un n?mero antes de opinar.

 Consejo, orden y prohibicin: te aconsejo que, te digo que, no permito que. Nuria le aconseja que lo deje.

 Emocin y valoracin: me alegra que, me molesta que, es normal que, es una pena que. Es normal que te sientas as? el primer d?a.

La regla de los dos sujetos: si el sujeto de las dos partes es el mismo, se usa infinitivo, no subjuntivo.




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   ,     (https://www.litres.ru/book/raznoe/la-puerta-de-vallumbra-74410543/)  .

      Visa, MasterCard, Maestro,    ,   ,     ,  PayPal, WebMoney, ., QIWI ,       .


