El beso del vampiro
 


 ,   ,     ,         .       ,         ,     .         :   ,       .     ,         ,       ,       ,    -  .    ,     :        .

   , ,    .  1-2.





 

El beso del vampiro



EL BESO DEL VAMPIRO




Cap?tulo 1: La ciudad nueva





Vocabulario


la mudanza  

el instituto / la universidad  

el barrio  

la mansin  

solitario/a  

el dolor  

el recuerdo  

desconocido/a  

la niebla  

instalarse  

el vecino  

oscuro/a  

extra?ar  

el silencio  

acomodarse  

Amber Stone baj del autob?s con dos maletas grandes y una caja llena de libros. El aire de Maplewood ol?a a hojas mojadas y a madera vieja, un olor que le recordaba inmediatamente al oto?o de su infancia, cuando su madre todav?a viv?a y las cosas parec?an simples. Era un pueblo peque?o de Vermont, rodeado de bosques oscuros y colinas que se perd?an entre la niebla. Amber hab?a llegado all? despus de la muerte de su madre, buscando un lugar nuevo donde empezar de nuevo, lejos de las calles de su antigua ciudad, donde cada esquina le recordaba algo que ya no pod?a recuperar.

No conoc?a a nadie en la ciudad, pero eso, en cierto modo, la tranquilizaba. Necesitaba silencio. Necesitaba distancia. Durante los ?ltimos meses, hab?a sentido que cada persona que la miraba con compasin le recordaba su prdida, y estaba cansada de las palabras amables que no cambiaban nada. Maplewood le ofrec?a la posibilidad de ser simplemente una estudiante nueva, sin una historia triste pegada a su nombre.

La universidad de Maplewood le hab?a ofrecido una beca completa para estudiar literatura, y aunque al principio dud, pensando que quizs deb?a quedarse cerca de los lugares que conoc?a, al final decidi aceptar. Su t?a Rachel, la ?nica familia que le quedaba, la hab?a ayudado a encontrar un apartamento peque?o cerca del campus, despus de varias llamadas telefnicas y de revisar anuncios en internet durante semanas.

Vas a estar bien, cari?o le hab?a dicho Rachel la ?ltima vez que hablaron por telfono. Un lugar nuevo te har bien. Y siempre puedes llamarme, a cualquier hora.

Lo s, t?a. Gracias por todo lo que has hecho.

No tienes que agradecerme nada. Solo promteme que cuidars de ti misma.

Te lo prometo.

El edificio donde vivir?a era antiguo, con paredes de piedra y ventanas altas, pero ten?a un encanto especial que a Amber le gust desde el primer momento. Subi las escaleras despacio, cargando sus maletas, mientras observaba los detalles del lugar: los pasamanos de madera oscura, las lmparas antiguas colgadas del techo, el suelo de baldosas desgastadas por el paso de los a?os. Todo en aquel edificio parec?a contar una historia silenciosa, y eso, curiosamente, la reconfortaba.

Mientras sub?a las escaleras con sus maletas, not algo curioso: justo al lado de su edificio se alzaba una mansin enorme, rodeada de un jard?n descuidado y una verja de hierro oxidado. Las ventanas estaban cerradas con cortinas negras, y no se ve?a ninguna luz encendida, ni siquiera de noche. Amber se detuvo un momento a observarla, sintiendo una curiosidad inmediata que no supo explicar.

Qu lugar tan extra?o, pens. Parece que nadie vive ah?.

Sin embargo, cuando lleg a su apartamento y mir por la ventana, le pareci ver una sombra movindose detrs de una de las cortinas de la mansin. Se dijo a s? misma que probablemente era su imaginacin, cansada despus de un viaje tan largo. Cerr las cortinas de su propia habitacin y comenz a desempacar sus cosas, colocando cuidadosamente sus libros en una peque?a estanter?a que hab?a comprado de segunda mano.

El apartamento era peque?o, pero suficiente para ella: una habitacin con una cama individual, un escritorio junto a la ventana, una cocina compacta y un ba?o con azulejos antiguos que, sin duda, llevaban dcadas en aquel mismo lugar. Amber decor las paredes con algunas fotograf?as de su madre, colocndolas cerca de su cama, donde pudiera verlas cada noche antes de dormir.

Los primeros d?as en Maplewood fueron tranquilos, aunque tambin llenos de peque?os desaf?os. Amber tuvo que aprender a orientarse por las calles del pueblo, descubrir dnde estaba el supermercado ms cercano, encontrar la cafeter?a donde podr?a estudiar tranquilamente y memorizar el horario de los autobuses que la llevaban hasta el campus universitario.

Fue precisamente en su segundo d?a de clases cuando conoci a Sarah, una chica alegre y curiosa que estudiaba biolog?a y que se sent a su lado en la clase de introduccin a la literatura, una materia que Sarah tomaba como electiva.

Hola, no te hab?a visto antes por aqu? dijo Sarah, sonriendo ampliamente. ?Eres nueva?

S?, acabo de mudarme hace unos d?as respondi Amber, sintindose un poco t?mida ante tanta simpat?a repentina.

Bienvenida a Maplewood. Yo soy Sarah, por cierto. Nac? en este pueblo, as? que si necesitas ayuda con algo, no dudes en preguntarme.

Gracias, Sarah. Yo soy Amber.

Amber, qu nombre tan bonito. ?De dnde vienes?

De Boston, originalmente. Vine aqu? por la beca de literatura.

?Qu bien! A m? la literatura me da un poco de miedo, para ser sincera. Prefiero mil veces la biolog?a.

Amber sonri, sintiendo que aquella conversacin casual la ayudaba a relajarse un poco. Durante las semanas siguientes, Sarah se convirti rpidamente en su primera amiga en la ciudad, mostrndole los rincones ms interesantes del pueblo: la peque?a librer?a junto a la plaza central, el caf donde serv?an el mejor chocolate caliente de la regin, y el parque donde los estudiantes sol?an reunirse los fines de semana.

Tienes que conocer el bosque que rodea el pueblo le dijo Sarah un d?a, mientras caminaban juntas despus de clase. Es hermoso en esta poca del a?o, con todos los colores del oto?o.

Me encantar?a verlo. Me gusta mucho caminar y pensar.

Solo ten cuidado de no perderte. Algunas partes del bosque son bastante densas, y las historias que cuentan los viejos del pueblo sobre esa zona no son precisamente tranquilizadoras.

?Qu tipo de historias?

Sarah baj un poco la voz, como si estuviera a punto de contar un secreto importante.

Bueno, se dice que hay algo extra?o en esos bosques desde hace generaciones. Desapariciones, sonidos raros por la noche, ese tipo de cosas. Probablemente son solo leyendas para asustar a los ni?os, pero la gente mayor del pueblo todav?a las toma en serio.

Eso suena fascinante, en realidad. Me gustan las historias misteriosas.

Ya lo veo. Tienes esa mirada de curiosidad peligrosa.

Ambas rieron, y Amber sinti que, poco a poco, comenzaba a sentirse parte de aquel lugar nuevo. Sin embargo, cada noche, al volver a su apartamento, no pod?a evitar mirar hacia la mansin vecina, preguntndose quin vivir?a all? y por qu la casa parec?a completamente abandonada, aunque algo en su interior le dec?a que definitivamente no lo estaba.

Una tarde, mientras caminaban juntas de vuelta a casa despus de clase, Amber decidi preguntarle a Sarah sobre la mansin que estaba junto a su edificio.

Oye, Sarah, ?sabes quin vive en esa casa grande, la que tiene el jard?n todo abandonado?

Ah, esa casa respondi Sarah, bajando un poco la voz. Es la mansin Blackwood. Lleva ah? desde hace ms de cien a?os.

?Y quin vive ah? ahora?

Se dice que un hombre vive solo. Nadie lo ha visto casi nunca. Sale muy poco, y siempre de noche.

Qu raro. ?Y nadie sabe nada ms de l?

La gente cuenta muchas historias, pero yo creo que son solo leyendas del pueblo. Ya sabes cmo son estos lugares peque?os. Todo el mundo necesita un misterio del que hablar.

?Y t? nunca has sentido curiosidad por saber ms?

Sinceramente, mi abuela siempre me dec?a que me mantuviera alejada de esa casa. Y crec? escuchando esa advertencia tantas veces que ya ni siquiera la cuestiono.

Amber sonri, pero en el fondo sinti que su curiosidad crec?a ms con cada palabra que escuchaba. Hab?a algo en esa casa silenciosa que despertaba su imaginacin, algo que le resultaba imposible ignorar. Esa noche, antes de dormir, volvi a mirar por la ventana. La mansin segu?a a oscuras, como siempre, pero por un instante crey distinguir una figura alta, de pie, junto a una de las ventanas del segundo piso. Parpade, y la figura ya no estaba.

Definitivamente necesito dormir ms, pens, cerrando finalmente las cortinas.

Los d?as pasaron y Amber se fue acostumbrando poco a poco a su nueva vida. Le gustaba caminar por las calles empedradas del centro, visitar la peque?a librer?a junto a la plaza y sentarse en el parque a leer mientras el oto?o pintaba de rojo y naranja los rboles. Comenz a asistir regularmente a sus clases, disfrutando especialmente de las discusiones sobre literatura gtica, un tema que, sin saberlo todav?a, resultar?a extra?amente relevante para su propia vida.

Su profesora de literatura, la doctora Emerson, una mujer de mediana edad con gafas gruesas y una pasin evidente por su materia, sol?a comentar en clase que Maplewood ten?a una historia particularmente rica en cuanto a leyendas locales.

Este pueblo ha inspirado ms de un escritor a lo largo de los a?os coment la doctora Emerson durante una de sus clases. Hay algo en el ambiente de Maplewood que parece atraer historias de misterio y de lo sobrenatural.

?Por qu cree que es as?, profesora? pregunt uno de los estudiantes.

No estoy segura. Quizs sea la niebla constante, o los bosques tan densos que rodean el pueblo. O quizs sea simplemente que aqu? la gente tiene una imaginacin particularmente activa.

Amber tom nota mental de aquel comentario, sintiendo que, de alguna manera, aquellas palabras conectaban con la sensacin extra?a que hab?a experimentado desde su llegada al pueblo. Sin embargo, cada noche, al volver a su apartamento, sent?a una extra?a atraccin hacia la mansin vecina, algo que no pod?a explicar completamente con palabras.

Una tarde, mientras regresaba de la biblioteca, decidi acercarse un poco ms a la verja de hierro que rodeaba la mansin Blackwood. El jard?n estaba lleno de plantas secas y estatuas cubiertas de musgo, algunas de ellas tan desgastadas por el tiempo que apenas se pod?an distinguir sus formas originales. Se detuvo frente a la puerta principal, una puerta enorme de madera oscura con adornos metlicos en forma de flores, y por un momento pens en tocar el timbre.

Pero se contuvo. No sab?a qu le dir?a a un desconocido si alguien abr?a la puerta, y adems, sent?a que aquella accin ser?a demasiado atrevida para alguien que apenas llevaba unas semanas en el pueblo.

Justo cuando se dispon?a a marcharse, escuch una voz grave detrs de ella.

No deber?as estar aqu? sola, tan cerca de la oscuridad.

Amber se dio la vuelta, sorprendida. Un hombre alto, de cabello oscuro y ojos de un azul intenso, la observaba desde la entrada del jard?n. Vest?a un abrigo negro largo, elegante, casi anticuado, y su presencia parec?a imponerse sobre todo lo que la rodeaba, como si el resto del mundo se hubiera desvanecido momentneamente. Su piel era muy plida, casi blanca, y su mirada ten?a algo que Amber no supo describir: una mezcla de tristeza y misterio que la dej momentneamente sin palabras.

Perdn, no quer?a molestar dijo ella finalmente, dando un paso atrs. Solo sent?a curiosidad por esta casa.

La curiosidad puede ser peligrosa respondi l con una media sonrisa. Pero entiendo. Esta casa despierta preguntas, incluso entre quienes prefieren no hacerlas en voz alta.

?Vive usted aqu??

S?. Vivo aqu? desde hace mucho tiempo.

Amber sinti un escalofr?o recorrer su espalda, aunque no supo si era de miedo o de fascinacin. El hombre se acerc un poco ms, y ella not que sus movimientos eran extra?amente elegantes, casi silenciosos, como si sus pies apenas tocaran el suelo.

Me llamo Amber dijo finalmente, tratando de sonar tranquila, a pesar de que su corazn lat?a con fuerza.

Yo soy Damien respondi l. Damien Blackwood.

El nombre reson en la mente de Amber. Blackwood, como la mansin. Antes de que pudiera decir nada ms, Damien hizo una leve reverencia, un gesto casi anticuado que combinaba perfectamente con su ropa y con la atmsfera de la mansin.

Deber?as volver a casa, Amber. Ya est oscureciendo, y el bosque puede ser un lugar impredecible durante la noche.

Sin esperar respuesta, camin de vuelta hacia la mansin y desapareci entre las sombras del jard?n, dejando a Amber inmvil, sintiendo que su corazn lat?a con una fuerza que jams hab?a experimentado antes. Aquel encuentro breve hab?a despertado en ella una curiosidad que no pod?a explicar, una mezcla de miedo y atraccin que la acompa?ar?a durante mucho tiempo, mucho ms all de aquella tarde de oto?o.

Esa noche, mientras se preparaba para dormir, no pudo dejar de pensar en los ojos de Damien. Hab?a algo en ellos, algo antiguo y profundo, que la hab?a atrapado por completo, algo que le recordaba a las historias de misterio que tanto le gustaba leer, pero que ahora sent?a a solo unos metros de su propia ventana. Se prometi a s? misma que descubrir?a ms sobre aquel hombre misterioso, sin imaginar que ese deseo cambiar?a su vida para siempre.

Cuando finalmente cerr los ojos, la ?ltima imagen que cruz su mente fue la de aquel abrigo negro desapareciendo entre las sombras del jard?n, y una pregunta que se repet?a una y otra vez en su cabeza: ?quin era realmente Damien Blackwood, y por qu sent?a que su vida en Maplewood ya no volver?a a ser la misma despus de haberlo conocido?




Cap?tulo 2: El vecino extra?o





Vocabulario


el atardecer  

observar  

la sombra  

el misterio  

evitar  

la curiosidad  

el rumor  

desaparecer  

la reunin  

el comportamiento  

sospechar  

acercarse  

la costumbre  

plido/a  

el encuentro  

Despus de aquel primer encuentro con Damien, Amber no pudo dejar de pensar en l. Durante los d?as siguientes, se descubr?a a s? misma mirando hacia la mansin Blackwood cada vez que pasaba cerca, buscando alguna se?al de vida, alguna luz encendida o alguna sombra detrs de las ventanas. Sin embargo, la casa permanec?a tan silenciosa como siempre, como si guardara un secreto profundo que nadie pod?a descubrir con facilidad.

En clase, Amber intent concentrarse en sus estudios, pero su mente volv?a una y otra vez a aquellos ojos azules que la hab?an mirado con tanta intensidad. Durante una clase sobre poes?a romntica, la doctora Emerson le pregunt directamente su opinin sobre un poema, y Amber tard varios segundos en darse cuenta de que le estaban hablando, sumida como estaba en sus propios pensamientos.

Amber, ?ests con nosotros hoy? pregunt la profesora, con una sonrisa comprensiva.

Perdn, profesora. Me distraje un momento.

No pasa nada. Solo aseg?rate de prestar atencin, este poema ser importante para el examen.

Sarah not su distraccin y, un d?a, durante el almuerzo en la cafeter?a del campus, decidi preguntarle directamente qu le suced?a.

Amber, llevas d?as con la cabeza en las nubes. ?Qu te pasa?

Nada, solo estoy cansada, supongo respondi ella, evitando mirarla a los ojos mientras jugaba distra?damente con su comida.

No te creo. Te conozco desde hace solo unas semanas, pero puedo notar cuando algo te preocupa. ?Es por alg?n chico?

Amber sinti que se sonrojaba y decidi contarle la verdad, o al menos parte de ella.

Conoc? a un vecino hace unos d?as. El hombre que vive en la mansin Blackwood.

?Qu? exclam Sarah, dejando caer el tenedor sobre la mesa con un ruido metlico. ?Hablaste con l? ?En serio?

S?, brevemente. Se llama Damien.

Amber, en este pueblo nadie ha hablado con ese hombre en a?os, quizs en dcadas. La gente dice que es muy reservado, que nunca sale durante el d?a y que evita a todo el mundo. Mi propio padre lo mencion una vez, y me cont que cuando l era joven, ya se hablaba de ese hombre como alguien misterioso.

Pues a m? me pareci educado. Un poco misterioso, definitivamente, pero educado y hasta amable, a su manera.

Ten cuidado, por favor. Hay rumores extra?os sobre esa familia. Se dice que llevan generaciones viviendo ah?, pero que nunca envejecen, o que envejecen muy lentamente comparado con el resto de la gente.

Amber se ri, pensando que era una exageracin t?pica de un pueblo peque?o, pero Sarah mantuvo una expresin seria, casi preocupada.

Lo digo en serio, Amber. Mi abuela sol?a contar historias sobre los Blackwood cuando yo era peque?a. Dec?a que hab?a algo extra?o en esa familia, algo que no era normal, y que era mejor mantenerse alejado de esa casa.

Seguramente son solo leyendas del pueblo, como t? misma dijiste el otro d?a sobre el bosque.

Tal vez. Pero promteme que tendrs cuidado, por favor. No quiero que te pase nada.

Amber prometi tener cuidado, aunque en su interior sent?a que la advertencia de Sarah solo aumentaba su curiosidad. Aquella tarde, despus de clase, decidi dar un paseo por el bosque que rodeaba el pueblo. Necesitaba pensar, alejarse un poco del ruido de sus propios pensamientos y de las advertencias constantes que parec?a recibir sobre Damien.

El bosque de Maplewood era hermoso en oto?o, con rboles de colores intensos, rojos, naranjas y dorados, y un aire fresco que ol?a a tierra h?meda y a hojas ca?das. Amber camin durante un rato, disfrutando de la tranquilidad, escuchando el crujido de las hojas bajo sus pies y el canto lejano de algunos pjaros que todav?a no hab?an migrado hacia climas ms clidos.

Se sent un rato sobre un tronco ca?do, sacando de su mochila un peque?o cuaderno donde sol?a escribir sus pensamientos. Comenz a escribir sobre Damien, sobre la sensacin extra?a que la invad?a cada vez que pensaba en l, sin darse cuenta de que el cielo comenzaba a oscurecerse antes de lo esperado. Mir su reloj y se dio cuenta de que hab?a perdido la nocin del tiempo, algo que le suced?a con frecuencia cuando se dejaba llevar por sus propios pensamientos.

Cuando decidi regresar, not que el camino se ve?a diferente en la oscuridad. Los rboles parec?an ms altos, ms amenazantes, y el silencio del bosque se hab?a vuelto pesado, casi opresivo. Apret el paso, sintiendo que su corazn lat?a cada vez ms rpido, mientras intentaba recordar exactamente por dnde hab?a entrado al bosque.

De repente, escuch un ruido entre los arbustos, como pasos rpidos acercndose. Amber se detuvo, asustada, y mir a su alrededor, pero no vio nada. El ruido se detuvo tambin, como si quien lo hac?a supiera que ella lo hab?a escuchado, algo que le pareci a?n ms aterrador que si el ruido hubiera continuado.

?Hay alguien ah?? pregunt con voz temblorosa, apretando su cuaderno contra el pecho como si eso pudiera protegerla de alguna manera.

Nadie respondi. Amber decidi seguir caminando, ms rpido esta vez, tratando de encontrar el camino de vuelta al pueblo, cuyas luces apenas se distingu?an entre los rboles. Los ruidos continuaron, cada vez ms cerca, y ella comenz a correr, presa del pnico, sintiendo que las ramas le ara?aban los brazos mientras avanzaba a ciegas entre la vegetacin.

Justo cuando pensaba que no podr?a ms, sintiendo que sus piernas comenzaban a fallarle, una mano fuerte la sujet del brazo, detenindola en seco.

No corras. Vas a lastimarte.

Era Damien. Amber, todav?a asustada, tard unos segundos en reconocerlo en la oscuridad, su respiracin entrecortada y su corazn latiendo desbocado.

?Qu haces aqu?? pregunt ella, tratando de recuperar el aliento, apoyando una mano sobre su pecho.

Te vi entrar al bosque hace un rato y no regresabas. Me preocup, as? que decid? venir a buscarte.

Hab?a algo siguindome, estoy segura. Pod?a escuchar los pasos, cada vez ms cerca.

Lo s. Era un lobo. Ya se ha ido, no te preocupes.

Amber lo mir, sorprendida. ?Cmo pod?a saber Damien algo as? con tanta seguridad, en medio de la oscuridad total del bosque? Pero antes de que pudiera preguntar, l comenz a caminar, guindola de vuelta hacia el pueblo con pasos seguros, como si conociera cada rincn del bosque a la perfeccin, incluso en la ms completa oscuridad.

Gracias por ayudarme dijo Amber finalmente, cuando llegaron a la salida del bosque y pudo ver las luces familiares de las calles de Maplewood.

No deber?as caminar sola por aqu? despus del atardecer. El bosque puede ser peligroso, especialmente para alguien que todav?a no conoce bien la zona.

Lo tendr en cuenta, te lo prometo.

Damien la observ un momento, con una expresin dif?cil de descifrar bajo la luz tenue de las farolas cercanas. Parec?a querer decir algo ms, pero se contuvo, como si estuviera librando una batalla interna sobre cunto deb?a revelar.

Buenas noches, Amber.

Buenas noches, Damien. Y gracias, otra vez, por aparecer cuando ms lo necesitaba.

l asinti y desapareci en direccin a la mansin, dejando a Amber con ms preguntas que respuestas. ?Cmo sab?a que era un lobo lo que la segu?a? ?Por qu siempre aparec?a en el momento justo, como si pudiera sentir cuando ella estaba en peligro? Aquella noche, mientras caminaba de vuelta a su apartamento, decidi que necesitaba descubrir la verdad sobre Damien Blackwood, sin importar lo que Sarah y el resto del pueblo dijeran sobre l.

Al llegar a su apartamento, se sent junto a la ventana, observando la mansin silenciosa una vez ms. Sac su cuaderno y comenz a anotar todo lo que sab?a hasta ahora: la fuerza inexplicable de Damien, su capacidad de aparecer siempre en el momento adecuado, su conocimiento perfecto del bosque incluso de noche, y aquella palidez extrema que contrastaba tanto con la vitalidad de sus ojos azules.

Hay algo que no encaja, escribi finalmente, antes de cerrar el cuaderno y prepararse para dormir, sintiendo que cada d?a que pasaba en Maplewood la acercaba ms a un misterio que apenas comenzaba a vislumbrar.




Cap?tulo 3: Primeras impresiones





Vocabulario


el compa?ero de clase  

la biblioteca municipal   

el rincn  

acogedor/a  

la costumbre local   

el festival  

la tradicin  

participar  

el ambiente  

curioso/a  

la conversacin  

el paseo  

el oto?o  

la hoja  

pertenecer  

A medida que pasaban las semanas, Amber comenz a sentir que Maplewood se convert?a poco a poco en un lugar familiar, aunque nunca dejaba de sentir esa curiosidad persistente hacia la mansin Blackwood y su misterioso habitante. La universidad le ofrec?a una rutina reconfortante: clases por las ma?anas, tiempo de estudio en la biblioteca por las tardes, y ocasionalmente alg?n paseo por el pueblo antes de que oscureciera completamente.

Sarah se convirti en su gu?a principal para entender las costumbres locales. Una tarde, mientras caminaban juntas hacia la plaza central, Sarah le cont sobre el festival de oto?o que se celebraba cada a?o en Maplewood, una tradicin que se remontaba, seg?n dec?an los habitantes ms ancianos, a ms de cien a?os atrs.

Es mi celebracin favorita del a?o explic Sarah, con los ojos brillantes de entusiasmo. Toda la plaza se llena de puestos con comida, hay m?sica en vivo, y al final de la noche encienden una gran hoguera. Es realmente mgico.

Suena maravilloso. ?Cundo es exactamente?

La prxima semana, el sbado. Deber?as venir conmigo. Te presentar a ms gente del pueblo.

Me encantar?a, Sarah. Gracias por invitarme.

Durante aquellos d?as, Amber tambin conoci a otros estudiantes de su clase de literatura. Uno de ellos, un chico llamado Tom, se acerc a ella despus de una discusin particularmente animada sobre una novela gtica que estaban estudiando.

Tienes ideas muy interesantes sobre el simbolismo en esta novela le coment Tom, sosteniendo su propio ejemplar del libro, lleno de anotaciones en los mrgenes. ?Has le?do mucho sobre literatura gtica antes?

Un poco. Siempre me ha fascinado el gnero, desde que era peque?a. Mi madre sol?a leerme historias de fantasmas antes de dormir.

Qu interesante. En este pueblo encontrars mucho material de inspiracin, entonces. Maplewood tiene una atmsfera perfecta para ese tipo de historias.

Eso mismo pens cuando llegu aqu?.

Tom result ser un compa?ero agradable, siempre dispuesto a compartir apuntes de clase y a discutir teor?as literarias durante horas. Sin embargo, ninguno de sus nuevos amigos parec?a tener informacin adicional sobre la familia Blackwood, ms all de los mismos rumores vagos que Sarah ya le hab?a contado.

Una tarde lluviosa, Amber decidi refugiarse en la peque?a librer?a del centro del pueblo, un lugar acogedor con estanter?as desbordantes de libros usados y un aroma caracter?stico a papel envejecido. El due?o, un hombre mayor llamado se?or Whitfield, la recibi con una sonrisa amable mientras ella se proteg?a de la lluvia bajo el marco de la puerta.

Bienvenida, jovencita. Afuera est diluviando, ?verdad?

S?, no esperaba que lloviera tanto hoy.

Bueno, mientras esperas a que pare, puedes echar un vistazo. Tenemos una seccin completa dedicada a la historia local, por si te interesa.

Amber sonri, sintiendo que aquella sugerencia era justo lo que necesitaba. Se dirigi hacia la seccin indicada y comenz a hojear algunos libros sobre la historia de Maplewood, encontrando menciones ocasionales a familias fundadoras del pueblo, entre ellas, brevemente, a los Blackwood.

Veo que te interesa la historia de nuestro pueblo coment el se?or Whitfield, acercndose con una taza de t humeante que le ofreci amablemente.

S?, especialmente todo lo relacionado con las familias ms antiguas. Es fascinante.

Ah, entonces quizs te interese saber que mi propio abuelo trabaj una vez para la familia Blackwood, hace much?simos a?os. Como jardinero, si mal no recuerdo las historias que me contaba.

?En serio? ?Y qu dec?a sobre ellos?

El se?or Whitfield se sent en una silla cercana, ajustndose las gafas mientras recordaba viejas historias familiares.

Dec?a que eran gente reservada, pero justa. Pagaban bien y trataban a los empleados con respeto, algo poco com?n para la poca. Sin embargo, tambin mencionaba que nunca los vio comer durante el d?a, y que las luces de la mansin siempre estaban encendidas de noche, nunca durante las horas de sol.

Qu curioso.

La gente del pueblo siempre ha tenido teor?as sobre esa familia. Pero mi abuelo siempre dec?a que, ms all de las rarezas, eran buenas personas, a su manera. Dec?a que hab?a cierta tristeza en ellos, como si cargaran con un peso que el resto de nosotros no pod?amos entender.

Aquellas palabras resonaron profundamente en Amber, conectando con la sensacin de melancol?a que hab?a percibido en la mirada de Damien durante su breve encuentro. Agradeci al se?or Whitfield por compartir aquella historia y decidi comprar un peque?o libro sobre la historia general del pueblo, esperando encontrar ms pistas entre sus pginas.

Cuando finalmente dej de llover, Amber camin de regreso a su apartamento, sintiendo que cada peque?o fragmento de informacin que reun?a sobre la familia Blackwood solo aumentaba su determinacin de descubrir la verdad completa. Pas cerca de la mansin, como ya se hab?a convertido en costumbre, pero esta vez, en lugar de simplemente observar desde la distancia, se detuvo un momento ms largo, contemplando la estructura imponente entre la niebla que comenzaba a formarse con la ca?da de la tarde.

El sbado del festival lleg rpidamente. Amber se visti con un suter grueso de color mostaza, preparndose para el fr?o de la noche, y se reuni con Sarah en la plaza central, que ya estaba decorada con calabazas talladas, guirnaldas de hojas secas y peque?as luces que colgaban entre los rboles.

?Ya llegaste! exclam Sarah, abrazndola con entusiasmo. Ven, quiero presentarte a algunos amigos.

Sarah la gui entre la multitud, presentndola a varios estudiantes y algunos residentes mayores del pueblo, todos ellos amables y curiosos por conocer a la nueva estudiante de literatura. Amber prob sidra caliente, pastel de calabaza, y disfrut de la m?sica que un grupo local tocaba en un peque?o escenario improvisado.

Sin embargo, mientras la noche avanzaba y la hoguera central comenzaba a encenderse, iluminando los rostros felices de los asistentes, Amber no pudo evitar mirar hacia la direccin donde sab?a que se encontraba la mansin Blackwood, preguntndose si Damien alguna vez hab?a asistido a aquellas celebraciones, o si su naturaleza, fuera cual fuera, se lo imped?a completamente.

?En qu piensas? pregunt Sarah, notando su expresin distra?da.

En nada importante. Solo disfrutando de la noche.

Me alegra que ests aqu?, Amber. Siento que encajas perfectamente en este pueblo, aunque solo lleves unas semanas viviendo aqu?.

Gracias, Sarah. Yo tambin siento que este lugar se est convirtiendo en mi hogar.

Aquella noche, mientras caminaba de regreso a su apartamento despus del festival, con el sonido lejano de la m?sica todav?a resonando en sus o?dos, Amber sinti que, a pesar de todos los misterios que rodeaban su nueva vida en Maplewood, hab?a encontrado un lugar donde realmente pod?a pertenecer. Sin embargo, la sombra de la mansin Blackwood, silenciosa como siempre bajo la luz de la luna, le record que todav?a quedaban muchas preguntas por responder, y que su curiosidad hacia Damien apenas comenzaba a manifestarse en toda su intensidad.




Cap?tulo 4: El invierno se acerca





Vocabulario


el invierno  

la nieve  

abrigarse   

la temporada  

el fr?o  

helado/a  

la manta  

acurrucarse  , 

el examen  

aprobar   ()

la calificacin  

distra?do/a  

el receso  , 

compartir apuntes   

la rutina  

Las primeras nevadas llegaron a Maplewood antes de lo esperado, cubriendo los tejados y las calles empedradas con una capa fina de blanco que transformaba completamente el paisaje del pueblo. Amber se despert una ma?ana y descubri, asombrada, que el mundo al otro lado de su ventana se hab?a convertido en un escenario digno de una postal navide?a, algo que nunca hab?a visto con tanta intensidad en su ciudad natal.

Nunca hab?a visto nevar tan temprano en el a?o le coment a Sarah, mientras caminaban juntas hacia la universidad, sus botas dejando huellas frescas sobre la nieve todav?a intacta de la acera.

En Maplewood el invierno llega pronto y se queda mucho tiempo respondi Sarah, ajustndose la bufanda alrededor del cuello. Preprate, porque para diciembre esto va a ser mucho peor, con nevadas que a veces cierran las carreteras durante d?as enteros.

Amber sonri, sintiendo que aquella advertencia, lejos de asustarla, la llenaba de una extra?a emocin. Hab?a algo mgico en la idea de un invierno autntico, de esos que solo hab?a le?do en las novelas que tanto le gustaban, con chimeneas encendidas y tazas de chocolate caliente compartidas junto a la ventana mientras la nieve ca?a silenciosamente afuera.

Con la llegada del fr?o, tambin lleg la temporada de exmenes finales del semestre, y Amber se encontr pasando largas horas en la biblioteca, rodeada de apuntes y libros de texto, tratando de concentrarse en sus estudios a pesar de que su mente insist?a en desviarse constantemente hacia Damien y hacia todo lo que hab?a descubierto sobre l en las ?ltimas semanas.

Amber, llevas media hora mirando la misma pgina sin pasarla le se?al Tom, sentado frente a ella en una de las mesas ms apartadas de la biblioteca, con una sonrisa comprensiva. ?Todo bien?

Perdn, es que estoy un poco distra?da ?ltimamente. Demasiadas cosas en la cabeza, supongo.

Bueno, si necesitas ayuda con el examen de la doctora Emerson, puedo compartirte mis apuntes. Los tengo bastante completos, si te sirven de algo.

Te lo agradecer?a much?simo, Tom. Gracias por ofrecerte.

Amber apreciaba genuinamente la amistad de Tom y Sarah, que se hab?an convertido en un ancla estable en medio de la tormenta de revelaciones extraordinarias que su vida hab?a tomado desde su llegada a Maplewood. Aquella noche, despus de estudiar durante horas, decidi caminar hasta la mansin Blackwood, necesitando la calma que solo la presencia de Damien parec?a poder ofrecerle en aquellos d?as de tensin acadmica.

Pareces agotada coment Damien, al abrirle la puerta y notar las ojeras bajo sus ojos, un signo evidente de las largas noches de estudio que hab?a estado acumulando.

Los exmenes finales me tienen completamente exhausta. Nunca pens que extra?ar?a tanto tener tiempo libre simplemente para pensar en otra cosa.

Ven, sintate junto al fuego. Puedo prepararte un t, aunque yo mismo no vaya a acompa?arte a beberlo.

Amber ri suavemente, aceptando la oferta con gratitud, sintiendo que la calidez de la chimenea y la compa??a silenciosa de Damien lograban disolver, aunque fuera temporalmente, toda la tensin acumulada durante la semana. Se sentaron juntos, ella con las piernas recogidas bajo una manta gruesa que Damien hab?a encontrado en alg?n armario de la mansin, disfrutando de un silencio cmodo que ya se hab?a convertido en parte esencial de su relacin.

?Cmo pasabas t? los inviernos, hace siglos? pregunt Amber, curiosa como siempre por los detalles de la vida pasada de Damien.

Los inviernos eran mucho ms duros en aquella poca, sin la calefaccin moderna que ahora damos por sentada. Recuerdo inviernos en los que la nieve llegaba hasta las ventanas del primer piso, y la ?nica manera de mantenerse caliente era mediante fuegos que hab?a que alimentar constantemente durante toda la noche.

?Y t? sent?as el fr?o, siendo vampiro?

De una manera diferente a los humanos, pero s?, lo siento. Nuestra piel es ms resistente, pero el fr?o extremo todav?a resulta incmodo, aunque nunca peligroso como lo ser?a para un humano expuesto durante horas.

Amber se acurruc un poco ms contra Damien, disfrutando de aquella cercan?a que nunca dejaba de sorprenderla, considerando lo diferente que era su naturaleza de la suya propia. Pasaron el resto de la noche conversando sobre trivialidades cotidianas, sobre los exmenes de Amber, sobre peque?as ancdotas del pueblo que Damien hab?a presenciado a lo largo de las dcadas, disfrutando simplemente de la compa??a mutua sin necesidad de abordar temas ms pesados sobre vampiros, cazadores o amenazas inminentes.

Cuando finalmente lleg el momento de los exmenes finales, Amber se sorprendi a s? misma aprobando todas sus materias con calificaciones excelentes, a pesar de todas las distracciones que hab?a enfrentado durante el semestre. La doctora Emerson, felicitndola personalmente despus de revisar su examen final sobre literatura gtica, le coment que su anlisis mostraba una comprensin inusualmente profunda del gnero, casi como si escribiera desde una experiencia personal con lo sobrenatural.

Tienes un talento natural para comprender estas historias, Amber le dijo la profesora, sin sospechar cunta verdad hab?a detrs de aquel comentario aparentemente inocente. Espero verte en mis clases avanzadas el prximo semestre.

Amber sonri, agradeciendo el cumplido, sintiendo una punzada de iron?a al pensar en cunto se hab?an entrelazado su vida acadmica y su vida secreta junto a Damien durante aquellos meses. Mientras caminaba de regreso a su apartamento aquella tarde, con el receso de invierno finalmente comenzando, sinti que Maplewood, con toda su nieve y su misterio, se hab?a convertido verdaderamente en su hogar, un hogar que ahora inclu?a tanto la calidez de sus nuevas amistades humanas como la presencia extraordinaria de Damien en su vida diaria.




Cap?tulo 5: El encuentro peligroso





Vocabulario


el callejn  

atacar  

la fuerza  

proteger  

el ladrn  

herido/a  

agradecer  

el peligro  

inexplicable  

la velocidad  

romper  

el asombro  

defenderse  

confiar  

el latido   

Una semana despus del festival de oto?o, Amber sali ms tarde de lo habitual de la biblioteca universitaria. Hab?a estado terminando un trabajo importante para su clase de literatura, un anlisis extenso sobre el simbolismo en la novela que estaban estudiando, y sin darse cuenta, hab?a perdido la nocin del tiempo entre libros, notas y borradores. Cuando finalmente sali del edificio, la noche ya hab?a ca?do sobre Maplewood, y las calles estaban prcticamente vac?as, iluminadas apenas por las farolas antiguas que bordeaban la avenida principal.

Decidi tomar un atajo por un callejn estrecho que conectaba la calle principal con su barrio, un camino que Sarah le hab?a recomendado evitar en ms de una ocasin. Normalmente Amber segu?a ese consejo al pie de la letra, pero esa noche estaba cansada, cargando una mochila pesada llena de libros, y solo quer?a llegar pronto a casa para poder descansar.

Camin rpido, con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo, tratando de ignorar el fr?o que comenzaba a sentir a travs de su chaqueta. El callejn estaba prcticamente a oscuras, iluminado ?nicamente por una farola parpadeante al final del pasillo estrecho, y el eco de sus propios pasos resonaba de manera inquietante entre las paredes de ladrillo.

De repente, dos hombres aparecieron frente a ella, saliendo de entre las sombras y bloquendole el paso por completo. Uno de ellos era alto y corpulento, con una cicatriz visible en la mejilla que se extend?a hasta cerca de su oreja. El otro era ms bajo, pero ten?a una mirada a?n ms amenazante, fr?a y calculadora, como si aquella situacin fuera algo que hab?a repetido muchas veces antes.

Vaya, vaya dijo el hombre alto, sonriendo de una manera que hizo que Amber sintiera un escalofr?o inmediato. Mira lo que tenemos aqu?. Una chica sola, de noche, cargando algo que parece bastante pesado.

Por favor, djenme pasar dijo Amber, intentando mantener la calma, aunque su voz ya comenzaba a temblar ligeramente.

No tan rpido respondi el otro hombre, acercndose con pasos lentos y deliberados. Danos tu bolso y tu telfono, y no tendrs problemas. Es as? de simple.

Amber sinti que el pnico la invad?a por completo. Mir a su alrededor, buscando una salida, alguna calle lateral o alguna puerta abierta donde pudiera refugiarse, pero el callejn estaba completamente cerrado por ambos lados, sin ninguna posibilidad de escape. Los dos hombres se acercaron ms, y ella retrocedi instintivamente, chocando contra la pared fr?a de ladrillo detrs de ella.

No tengo nada de valor, en serio dijo ella, con voz temblorosa, sosteniendo su mochila contra el pecho como si eso pudiera protegerla de alguna manera.

Eso lo decidimos nosotros, preciosa.

El hombre alto extendi la mano para agarrarla del brazo, y Amber cerr los ojos instintivamente, esperando lo peor, sintiendo que las lgrimas comenzaban a formarse involuntariamente. Pero justo en ese momento, una figura apareci detrs de ellos, movindose con una velocidad que Amber jams hab?a visto en un ser humano, tan rpida que apenas pudo percibir el movimiento antes de que sucediera.

Era Damien. Con un solo movimiento, apart al hombre alto, lanzndolo contra la pared opuesta del callejn con una fuerza sorprendente que hizo que el hombre cayera al suelo, aturdido y sin poder reaccionar durante varios segundos.

?Corre, Amber! grit Damien, colocndose entre ella y los dos atacantes.

Pero Amber estaba paralizada por el asombro, incapaz de moverse, observando la escena con los ojos completamente abiertos. El segundo hombre intent atacar a Damien con un cuchillo que sac rpidamente de su chaqueta, pero l lo esquiv con una facilidad asombrosa, como si conociera cada movimiento antes de que sucediera, anticipndose a cada ataque con una precisin casi sobrenatural.

En cuestin de segundos, ambos hombres estaban en el suelo, gimiendo de dolor, incapaces de levantarse, mientras Damien permanec?a de pie, respirando con calma, como si aquel encuentro no hubiera representado ning?n esfuerzo real para l.

Damien se acerc a Amber, que todav?a temblaba contra la pared, con las piernas casi sin fuerzas.

?Ests bien? ?Te lastimaron?

Yo creo que s?, estoy bien respondi ella, con la voz entrecortada, sintiendo que su corazn todav?a lat?a desbocado. Pero, ?cmo hiciste eso? Los venciste t? solo, en segundos, sin ning?n esfuerzo aparente.

No es momento para explicaciones. Necesitas salir de aqu?.

Damien la tom suavemente del brazo y la gui fuera del callejn, lejos de los dos hombres heridos que todav?a yac?an en el suelo. Caminaron en silencio durante varios minutos, atravesando calles laterales hasta llegar finalmente a la calle principal, iluminada por las farolas familiares que Amber reconoc?a de sus paseos habituales.

Gracias dijo Amber finalmente, todav?a procesando lo que hab?a sucedido, sintiendo que sus manos a?n temblaban ligeramente. Me salvaste la vida.

No fue nada.

?Cmo puedes decir que no fue nada? Vencer a dos hombres armados t? solo no es algo normal, Damien. Nada de lo que hiciste esta noche es normal.

Damien la mir fijamente, con una expresin que mezclaba preocupacin y algo ms profundo, algo que Amber no supo identificar completamente, pero que reconoci como una especie de vulnerabilidad oculta bajo su apariencia calmada.

Hay muchas cosas sobre m? que no son normales, Amber.

?Qu quieres decir exactamente?

Todav?a no ests lista para saberlo. Pero te prometo que, cuando llegue el momento adecuado, te lo contar todo, sin ocultarte nada.

Amber quiso insistir, sintiendo que la curiosidad la consum?a por completo, pero algo en la mirada de Damien le indic que no obtendr?a ms respuestas esa noche, que insistir demasiado solo lo alejar?a en lugar de acercarlo a ella. Decidi confiar en l, al menos por el momento, sintiendo que aquella decisin, aunque arriesgada, era la correcta.

De acuerdo. Confiar en ti, Damien.

Gracias por eso, Amber. Significa ms de lo que puedas imaginar.

La acompa? hasta la puerta de su edificio, asegurndose de que entrara sana y salva, esperando pacientemente hasta escuchar el sonido de la cerradura desde el interior. Antes de despedirse, Amber se atrevi a hacer una ?ltima pregunta, asomndose por la puerta entreabierta.

Damien, ?por qu siempre apareces cuando estoy en peligro? Es la segunda vez en pocas semanas que me salvas de algo.

Porque te observo, Amber. Desde que llegaste a este pueblo, algo en ti llam mi atencin de una manera que no puedo explicar completamente con palabras. No s cmo describirlo, pero siento que debo protegerte, sin importar las consecuencias.

Aquellas palabras hicieron que el corazn de Amber latiera con fuerza, una mezcla de miedo y de algo parecido a la esperanza, algo clido que se extend?a por todo su pecho a pesar del fr?o de la noche. Sin decir nada ms, entr en su apartamento, cerrando la puerta detrs de ella. Se apoy contra la pared, respirando profundamente, tratando de calmar los latidos acelerados de su corazn mientras procesaba todo lo que hab?a sucedido en las ?ltimas horas.

Esa noche, mientras se preparaba para dormir, no pudo dejar de pensar en las palabras de Damien. Hab?a algo en l que la atra?a irremediablemente, algo peligroso y fascinante al mismo tiempo, una combinacin que deber?a haberla alejado, pero que en cambio la acercaba cada vez ms. Sab?a que deb?a tener cuidado, que las advertencias de Sarah probablemente ten?an fundamento, pero una parte de ella ya no quer?a alejarse de aquel hombre misterioso que parec?a capaz de aparecer justo cuando ella ms lo necesitaba, como si sus destinos estuvieran, de alguna manera inexplicable, entrelazados desde el principio.




Cap?tulo 6: Preguntas sin respuesta





Vocabulario


investigar  

la biblioteca  

el archivo  

el peridico  

antiguo/a  

descubrir  

la leyenda  

ocultar  

el secreto  

convencer  

la pista  , 

dudar  

el testimonio  

inquietante  

profundizar  

Despus de aquella noche en el callejn, Amber no pod?a dejar de pensar en Damien y en las palabras que l le hab?a dicho. Hay muchas cosas sobre m? que no son normales. Aquella frase resonaba en su cabeza constantemente, alimentando su curiosidad y su necesidad de encontrar respuestas concretas, ms all de las leyendas vagas que hab?a escuchado hasta entonces.

Decidi que la mejor manera de descubrir la verdad era investigar por su cuenta, de manera sistemtica. Al d?a siguiente, despus de clase, se dirigi a la biblioteca municipal de Maplewood, un edificio antiguo con estanter?as altas y un olor caracter?stico a papel viejo, muy diferente de la biblioteca moderna del campus universitario. All?, en la seccin de archivos histricos, esperaba encontrar informacin sobre la familia Blackwood que fuera ms all de simples rumores y comentarios de pasillo.

La bibliotecaria, una mujer mayor de cabello gris llamada se?ora Hutchins, la recibi con amabilidad, ajustando sus gafas mientras levantaba la vista de su escritorio lleno de papeles.

Buenas tardes, querida. ?En qu puedo ayudarte?

Buenas tardes. Estoy buscando informacin sobre la familia Blackwood, la que vive en la mansin cerca del campus.

La se?ora Hutchins levant las cejas, sorprendida por la pregunta, y por un momento pareci dudar antes de responder.

Vaya, hace tiempo que nadie preguntaba por esa familia. ?Puedo saber para qu necesitas esa informacin?

Es para un proyecto de la universidad, sobre la historia del pueblo minti Amber, sin sentirse del todo cmoda con la mentira, pero sin saber cmo explicar su verdadero inters sin sonar completamente extra?a.

Entiendo. S?gueme, tengo algunos archivos antiguos que podr?an interesarte, aunque te advierto que no estn muy organizados.

La bibliotecaria la gui hasta una sala peque?a en el stano del edificio, llena de cajas con documentos antiguos y peridicos amarillentos, apilados en estanter?as metlicas que cruj?an ligeramente cuando alguien las tocaba. Despus de buscar durante varios minutos, revisando etiquetas escritas a mano, encontr una carpeta con el nombre Blackwood escrito en la portada, ya deste?ido por el paso del tiempo.

Aqu? tienes. Son recortes de peridico de los ?ltimos cien a?os, ms o menos. Tmate tu tiempo, y av?same si necesitas algo ms.

Amber agradeci a la se?ora Hutchins y comenz a revisar los documentos con cuidado, sentada en una mesa peque?a bajo una lmpara que apenas iluminaba lo suficiente. Los primeros art?culos hablaban sobre la construccin de la mansin, a principios del siglo veinte, por un hombre llamado Nathaniel Blackwood, descrito como un empresario rico y reservado que hab?a llegado al pueblo con una fortuna considerable, sin que nadie supiera exactamente de dnde proven?a.

Sin embargo, a medida que avanzaba en las fechas, revisando art?culo tras art?culo, los textos se volv?an cada vez ms extra?os. Uno de ellos, fechado en mil novecientos treinta, hablaba sobre una serie de muertes misteriosas en el pueblo, todas relacionadas de alguna manera con personas que hab?an tenido contacto con la familia Blackwood, aunque el art?culo no ofrec?a ninguna conclusin definitiva sobre las causas.

Otro art?culo, de mil novecientos setenta, mencionaba que Nathaniel Blackwood segu?a viviendo en la mansin, sin explicar cmo era posible que un hombre siguiera vivo despus de tantos a?os, considerando que, seg?n los clculos ms bsicos, ya deber?a haber superado los cien a?os de edad.

Amber sinti un escalofr?o al leer aquellas l?neas. Continu buscando, cada vez ms absorta en la investigacin, y encontr una fotograf?a en blanco y negro, borrosa pero clara lo suficiente para reconocer un rostro entre las sombras de la imagen. Era Damien. Vestido con ropa de la poca, de pie frente a la mansin, con la misma expresin seria y distante que ella hab?a visto en l durante sus encuentros recientes.

La fecha de la fotograf?a dec?a mil novecientos veinticinco.

Esto no puede ser posible susurr Amber para s? misma, sintiendo que las manos comenzaban a temblarle ligeramente mientras sosten?a la fotograf?a cerca de la lmpara para verla mejor.

Si aquella fotograf?a era real, y no una simple coincidencia de parecido familiar, significaba que Damien ten?a, al menos, cien a?os ms de los que aparentaba. Amber sinti que su corazn se aceleraba, mezclando el miedo con una fascinacin imposible de ignorar. Revis ms documentos, buscando alguna explicacin lgica, alguna nota que aclarara la situacin, pero cuanto ms le?a, ms se convenc?a de que hab?a algo profundamente extra?o en aquella familia, algo que iba mucho ms all de cualquier explicacin racional convencional.

Decidi llevarse algunas fotocopias de los art?culos ms importantes, incluyendo la fotograf?a de Damien, pidiendo permiso previamente a la se?ora Hutchins, quien accedi sin hacer demasiadas preguntas adicionales. Antes de salir de la biblioteca, se despidi de la bibliotecaria, quien la mir con una expresin preocupada, casi maternal.

Ten cuidado con lo que investigas, querida. Algunas cosas es mejor dejarlas en el pasado.

?Por qu dice eso?

Digamos que hay historias en este pueblo que la gente prefiere no recordar. Nada ms, pero tenlo en cuenta.

Amber sali de la biblioteca con ms preguntas que respuestas, sintiendo que hab?a descubierto solo la punta de un misterio mucho ms grande de lo que hab?a imaginado inicialmente. Camin hacia su apartamento, pensando en cmo enfrentar a Damien con lo que hab?a encontrado, revisando mentalmente las palabras exactas que utilizar?a para no sonar acusatoria ni completamente perdida en teor?as descabelladas.

Sab?a que Damien le hab?a prometido contarle la verdad alg?n d?a, cuando llegara el momento adecuado, pero despus de ver aquella fotograf?a, sent?a que ya no pod?a esperar ms tiempo sin obtener respuestas concretas. La incertidumbre se hab?a vuelto insoportable, y cada minuto que pasaba sin saber la verdad completa se sent?a como una tortura silenciosa.

Esa noche, decidi armarse de valor y visitar la mansin Blackwood directamente, algo que nunca hab?a hecho antes por iniciativa propia. Camin hasta la verja de hierro, con las fotocopias cuidadosamente guardadas en su bolso, y llam al timbre antiguo que colgaba junto a la puerta, escuchando su sonido metlico resonar en el silencio de la noche.

Escuch pasos lentos acercndose desde el interior, y finalmente la puerta se abri, revelando a Damien, vestido con una camisa oscura, su expresin tan serena como siempre, aunque Amber crey notar un destello de sorpresa en sus ojos al verla all?, a esas horas.

Amber, no esperaba verte aqu? esta noche.

Necesito hablar contigo, Damien. Encontr algo en la biblioteca que necesito que me expliques.

Damien observ las fotocopias en las manos de Amber, y su expresin cambi ligeramente, volvindose ms seria, casi resignada, como si hubiera estado esperando aquel momento desde hac?a tiempo.

Ser mejor que entres.

Amber cruz el umbral de la mansin Blackwood por primera vez, sintiendo que su corazn lat?a con una mezcla de miedo y determinacin, sin saber que estaba a punto de descubrir una verdad que cambiar?a su vida para siempre, de una manera que ni siquiera sus investigaciones ms exhaustivas habr?an podido prepararla completamente.




Cap?tulo 7: Dentro de la mansin





Vocabulario


el vest?bulo  , 

la chimenea  

el retrato  

polvoriento/a  

la escalera  

el candelabro  , 

revelar  

esquivar  

la verdad  

la mirada  

el saln  

impresionante  

el susurro  

aclarar  

la inquietud  , 

El interior de la mansin Blackwood era tan impresionante como misterioso. Amber entr en un vest?bulo enorme, con techos altos que se perd?an casi en la oscuridad y una escalera de mrmol que se divid?a en dos direcciones simtricas, ascendiendo hacia los pisos superiores de la casa. Las paredes estaban decoradas con retratos antiguos de personas vestidas con ropa de otras pocas, cada uno enmarcado en madera oscura tallada con detalles elaborados, y un candelabro de cristal colgaba del techo, cubierto de una fina capa de polvo que brillaba tenuemente bajo la escasa luz.




  .


   .

   ,     (https://www.litres.ru/book/raznoe/el-beso-del-vampiro-74417222/)  .

      Visa, MasterCard, Maestro,    ,   ,     ,  PayPal, WebMoney, ., QIWI ,       .


