30   .  A2.    
 


    .

30       ,           ,   .    ,    A2    ,     .    ,        .           .

    , 1015  .      ,   -   ,    .





30   .  A2.    








30   

 A2.    






Cmo leer este libro /    


En este libro hay treinta historias, una para cada noche de un mes. Es para personas que ya hablan un poco de espa?ol y que tienen ganas de leer historias de verdad. No hay ejercicios ni tablas. Solo historias: una maleta perdida, una mquina de caf que no funciona, dos personas con el mismo nombre y una sola habitacin de hotel.

           .   ,           .  ,  .  :   ,  ,              .

El espa?ol de este libro es sencillo, pero natural. Los personajes hablan como personas de verdad. Cuentan lo que hicieron ayer y lo que van a hacer ma?ana. A veces se equivocan. Usted tambin se va a equivocar, y eso es completamente normal.

    ,  .     . ,        .   .         .

Cada historia est en dos idiomas. Primero, usted lee un prrafo en espa?ol y despus el mismo prrafo en ruso. El texto ruso no es una traduccin palabra por palabra. Cuenta la misma historia en un ruso natural. Lea primero el texto espa?ol e intente entender todo lo posible. No se pare en cada palabra nueva. Muchas veces, la propia historia le ayuda a entender la palabra. Despus, lea el texto ruso y compruebe.

     .     -,     -.      .        .     .              .       .

Despus de cada historia, hay una lista corta: Palabras nuevas. Tiene las palabras ms importantes de la historia, con su traduccin. Los sustantivos llevan su art?culo, el o la. Los verbos aparecen en infinitivo y, entre parntesis, en la forma del texto, por ejemplo: perderse (me perd?).

       Palabras nuevas   .          .     el  la.     ,      ,    , : perderse (me perd?)   ( ).

Una historia son unos diez minutos de lectura. Lea una cada noche, o dos el fin de semana, o la misma dos veces. Y preste atencin a la primera y a la ?ltima historia: van juntas. Al final del libro, va a entender por qu.

      .     ,     ,   .        :  .      .






DAY 1





La primera clase


Me llamo Nadia. Tengo treinta y cuatro a?os. Hace tres meses, mi marido, Misha, y yo nos fuimos de Rusia y llegamos a Valencia. Misha encontr trabajo aqu?, en una empresa grande. Yo no encontr trabajo. Encontr sol, mucho sol, y mucho espa?ol. Y ese espa?ol yo no lo entend?a.

  .    .              .       .     .   ,   ,    .      .

En Rusia estudi espa?ol dos a?os, sola, con un libro de gramtica y con aplicaciones en el mvil. Conoc?a la gramtica. Conoc?a todos los verbos bueno, casi todos. Pero en la panader?a de mi calle, la panadera me dec?a cada ma?ana: ?Algomsguapa?. As?, todo junto, como una sola palabra. Y yo me quedaba all? y sonre?a. No entend?a nada. ?Qu era algoms? ?Y por qu guapa?

                .   .     ,  .           : ?  , ,   .     .     .   ?     ?

Tienes que apuntarte a un curso me dijo Misha una noche. Con personas de verdad. No solo con aplicaciones.

   ,      .    .      .

Soy demasiado mayor para volver a clase le contest.

     ,   .

?Tienes treinta y cuatro a?os! Se rio. Eso no es ser mayor. Es perfecto.

   !   .    .   .

As? que un martes de octubre fui a mi primera clase de espa?ol. En Valencia, como en muchas ciudades de Espa?a, hay cursos de espa?ol para extranjeros: en academias, en asociaciones, en centros del barrio. Algunos son gratis. Mi curso empezaba a las siete de la tarde. Sal? de casa a las seis, porque ten?a miedo de llegar tarde. Y ese d?a llov?a. En Valencia casi nunca llueve, pero en oto?o a veces cae una tormenta enorme, de esas que convierten las calles en r?os. Cay exactamente ese martes. Tom el metro y baj en la parada correcta. Y, claro, me perd?.

            .  ,      ,         ,   ,   .   .      .       ,    .      .      ,         ,     .      .       .  , .

Pas tres veces por la misma calle, primero en una direccin y luego en la otra. La escuela estaba en un edificio viejo, entre un bar y una peluquer?a, y el cartel de la puerta era muy peque?o. Cuando por fin la encontr, eran las siete y diez. Ten?a el pelo mojado, los zapatos mojados, y el corazn me lat?a muy rpido.

           .         ,       .     ,    .  ,  ,     .

La clase estaba en el segundo piso. Abr? la puerta despacio. Alrededor de una mesa grande hab?a ocho personas, y, de pie al lado de la pizarra, hab?a un hombre alto con barba gris. Todos se volvieron y me miraron.

    .    .      ,         .      .

?Buenas tardes! Pasa, pasa dijo el hombre. No pasa nada, acabamos de empezar. Soy Javier Soler, vuestro profesor. Llamadme Javier. Aqu? todos nos tuteamos. Sintate, hay sitio.

  ! , ,   .   ,   .   ,  .    .     . ,  .

Vi una silla libre al lado de la ventana y me sent. Entonces volvi a la clase un chico joven con el pelo rizado. Me mir con unos ojos grandes y tristes.

       .         .       .

Perdn dijo. Es mi silla. He ido a por agua.

 ,   .    .     .

Me ense? un vaso de plstico. Me puse roja como un tomate. Me levant muy rpido, y mi bolso se cay al suelo. Los bol?grafos y el mvil volaron por todas partes. Alguien se rio, sin maldad, pero se rio.

   .   .    ,     .       . -    ,  .

Tranquila, tranquila dijo el chico, y me ayud a recoger los bol?grafos. Aqu? hay otra silla, a mi lado. Me llamo Lucas. Soy de Brasil.

  ,  ,         .    ,   .  .  .

Nadia dije. De Rusia. Me sali una voz muy bajita.

 ,   .   .       .

Javier dio una palmada.

   .

?Bueno! Empezamos con las presentaciones. Decid vuestro nombre, de dnde sois y por qu estudiis espa?ol. ?Quin quiere empezar?

 !   .   , ,      .   ?

Nadie dijo nada. Silencio total. Un se?or japons con una chaqueta perfecta miraba su cuaderno. Una mujer de unos cuarenta a?os, con el pelo rubio y corto y un cuaderno lleno de pegatinas de colores, miraba por la ventana. Lucas beb?a su agua muy despacio. Yo ten?a miedo de todo: de las palabras, de mi voz, de los ojos de Javier. Y en ese silencio, sin querer, susurr en ruso: ߅. Significaba ?yo?, pero no me estaba ofreciendo de verdad. Era casi una pregunta para m? misma.

   .  .        .   ,        ,   .     .    : ,  ,  .        -: ߅   ?..       .      .

Javier se volvi hacia m?, y se le ilumin la cara.

     .

?Ya! dijo. ?Muy bien! Empieza t?, Nadia.

 ?Ya!   .  !  , .

Me qued helada. ?Ya? ?Cmo que ya? Ahora lo entiendo: en ruso,  significa yo, y suena casi igual que la palabra espa?ola ya. Y en espa?ol, ?ya! quiere decir ?ahora mismo!, ?voy!. Para Javier, mi  peque?o y asustado fue un ?ya! lleno de energ?a. As? que, sin querer, la mujer ms nerviosa de la clase fue la primera voluntaria.

   . Ya?   ya? -  :      ,    ya.  - ?ya!   !,  !.          ?ya!.         .

Conoc?a las palabras. Las repet? en el metro. Me llamo Nadia Yakovleva. Soy de Rusia. Vivo en Valencia desde hace tres meses. Era muy fcil. Pero de repente se me sec la boca, y mi nombre sonaba raro, muy peque?o. Lo dije todo, despacio y mal. Luego respir y a?ad?:

  .     .    .   .     .  .     ,       .        .     :

Y perdn. Yo no he dicho ya. He dicho . En ruso,  es yo.

 ȅ .    ya.   . -    yo.

Javier abri mucho los ojos. Luego tom un rotulador azul y escribi en la pizarra, con letras grandes:  = YO. YA = ?AHORA! Se volvi hacia la clase con una gran sonrisa.

   .          :  = YO. YA = ?AHORA!       .

?Lo veis? En ruso, yo. En espa?ol, ahora mismo. ?Es la mejor palabra para empezar una clase! Me mir. Nadia, ya hablas espa?ol. Lo que pasa es que todav?a no lo sabes.

 ? - ,  -  .       !     .  ,    -.      .

Lucas se rio el primero. Luego la mujer rubia. Luego yo. Y pronto se re?a toda la clase, pero con cari?o, como amigos.

  .   .  .        -,  .

Despus le toc a la mujer rubia.

    .

Me llamo Kasia Kowalska dijo. Soy de Polonia. Llevo seis a?os en Valencia. Tengo una peque?a empresa de limpieza. Y ahora soy muy nerviosa ?No! Estoy nerviosa. ?Estoy! Se rio. Seis a?os en Espa?a y todav?a no s: ?ser o estar?

    ,   .    .     .     .    soy muy nerviosa ! Estoy nerviosa   . Estoy!   .     ,      : ser  estar?

Despus fue el turno del se?or japons. Se llamaba Hiro. Era ingeniero, estaba jubilado, y su hija viv?a en Valencia con su marido valenciano.

   .   .     ,        -.

Me gustar?a hablar con mi nieto dijo despacio. Tiene cuatro a?os. Habla espa?ol mejor que yo. Y valenciano tambin.

      ,    .    .   -  .  - .

Todos se rieron, y Hiro sonri tambin. Luego le toc a Lucas. Hablaba rpido y mov?a las manos todo el tiempo. Ten?a veinticinco a?os y era cocinero.

 ,    .    .       .    ,   .

Trabajo en la cozinha ?perdn!, en la cocina de un restaurante del puerto. Me gusta el f?tbol, la m?sica y me gui? un ojo la lluvia de Valencia. Todos me dicen que aqu? nunca llueve. ?Y hoy, por fin, he usado mi paraguas! Obrigado ?gracias, Valencia!

    廅 ,  !    .  ,       ,   .   ,      .    -   !    , !

Luego hablamos en parejas. Yo habl con Kasia de nuestras comidas favoritas. Ella me habl de los pierogi de su madre, y yo de los pelmeni de mi abuela.

    .       .            ,       .

?Es lo mismo! dijo Kasia. Y aqu?, en Espa?a, hay empanadillas.

     !   .   ,  ,  .

Casi lo mismo dije yo. Pero fritas.

     ,   .   .

Fue mi primera conversacin de verdad en espa?ol en Valencia. Y fue sobre empanadillas.

      -  .       .

Todos nos equivocbamos. Lucas dijo obrigado cuatro veces. Hiro dec?a l para su mujer y ella para su nieto. Kasia dijo otra vez soy cansada. Y no pas nada malo. Nadie ten?a verg?enza. Poco a poco, mi corazn se tranquiliz.

 .     .         .    soy cansada  estoy cansada.     .    .    .

A las nueve, Javier se levant.

   .

Una cosa ms dijo. Los deberes. Pero no son para la semana que viene. Estos deberes son para todo el curso.

   ,   .   .     .     .

Todos suspiramos.

 .

Nuestro curso dura diez semanas dijo. En la ?ltima clase, cada uno va a contar una historia. Una historia de verdad, de vuestra vida. Cinco minutos. En espa?ol. Sin papeles.

     ,   .         .     .  . -.  .

?Cinco minutos! Hoy casi no he podido decir mi nombre. ?Cmo voy a hablar cinco minutos?

 !       .      ?

Tranquila dijo Javier, y me mir. Diez semanas es mucho tiempo. Lo vas a conseguir.

 ,       .      .    .

En la calle, todav?a llov?a. Lucas abri un paraguas enorme y me acompa? hasta la parada de metro.

     .          .

Hasta el martes, Nadia dijo. ?Y no te sientes en mi silla!

  , ,   .      !

Me re?. Fue una risa de verdad, la primera de la noche.

 . -     .

En el metro, miraba mi cara cansada en el cristal. Diez semanas. Una historia. Cinco minutos en espa?ol. No ten?a ni idea de qu historia iba a contar. Pero por primera vez en tres meses, ten?a ganas de saberlo.

         .  .  .   -.    ,     .         .

Palabras nuevas /  

el curso para extranjeros  ()  



?Algo ms? - ? ( )

guapa  (       )

perderse (me perd?) 

la pizarra () 

tutearse (aqu? todos nos tuteamos)      

estar jubilado   

gui?ar un ojo (me gui? un ojo) 

?Ya! ! ! !

estar nervioso / nerviosa  (); ser nervioso    

los deberes  

Lo vas a conseguir.   .




DAY 2





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   ,     (https://www.litres.ru/book/aleksandra-panfilova/30-vecherov-s-ispanskim-uroven-a2-dvuiazychnye-rasska-74581407/)  .

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