  . 30      (B1B2)
 


 ,        ,        .

        ,          .   ,    :      , ,         ,       .    ,     ,         .

30      

 :   ,     

 

 115  B1,  1630  B2 ( subjuntivo   )

  :   ,     

 ,          .





 

  . 30      (B1B2)



LOS MISTERIOS

DE BOUZAMAR

 

30    

    

 B1B2




?ndice  


Cmo leer este libro       

PRIMERA PARTE  B1

Caso 1  La tarta desaparecida     

Caso 2  El libro que siempre volv?a    ,   

Caso 3  Postales de S?dney      

Caso 4  El perro que no ladr    ,   

Caso 5  El tren de las 10:15 desde Santiago     10:15  

Caso 6  Los enanitos viajeros     -

Caso 7  Harina en la escalera      

Caso 8  Cartas sin firma      

Caso 9  La habitacin 12     

Caso 10  La caseta cerrada con llave     

Caso 11  El reloj del cuadro      

Caso 12  El perro que volv?a a casa    ϸ,   

Caso 13  El anillo del Pazo de Lousada       

Caso 14  Huellas en la nieve      

Caso 15  La vidente    

SEGUNDA PARTE  B2

Caso 16  El crucigrama del coronel     

Caso 17  El billete de autob?s     

Caso 18  El fantasma del Pazo de Lousada      

Caso 19  El profesor que hab?a desaparecido    ,  

Caso 20  El secreto de la tarta de queso      

Caso 21  Una cena con asesinato     

Caso 22  El dinero del tejado       

Caso 23  Niebla en el transbordador      

Caso 24  Cartas en la pared      

Caso 25  Bruno est en apuros      

Caso 26  El loro que sab?a demasiado    ,    

Caso 27  La carta perdida de Rosal?a de Castro        

Caso 28  El tren nocturno a Barcelona       

Caso 29  La vuelta del se?or Gris      

Caso 30  La ?ltima pgina     




Cmo leer este libro


   

Este libro re?ne treinta historias policiacas cortas una para cada noche del mes, escritas para quienes aprenden espa?ol en los niveles B1 y B2. Cada historia se cuenta dos veces: una en espa?ol y otra en una traduccin literaria al ruso, natural, que se lee como si un autor ruso hubiera contado la misma historia desde el principio.

             ,    ,      B1  B2.    :   -             ,          .

Los treinta casos los resuelve la misma persona: Luc?a Otero, de treinta y cinco a?os. Durante diez a?os hizo crucigramas para un peridico de Madrid, y ahora tiene una librer?a de viejo en Bouzamar, un peque?o puerto tranquilo de la Costa da Morte, en Galicia. Se fija en las cosas peque?as una fecha equivocada, un matasellos que falta, una palabra que no deber?a estar ah?, y la ayudan (y a veces la estorban) su viejo amigo del colegio, el sargento de la Guardia Civil Bruno Okafor, y un gato negro que se llama Coma.

            .        ,       ,     --  .       ,  , ,    ,     (   )  ,     ,      .

Las historias se van haciendo ms dif?ciles a lo largo del libro. Los casos del 1 al 15 estn escritos para el nivel B1: las frases son ms cortas, el vocabulario es el de todos los d?as y el relato est en pretrito indefinido e imperfecto, como en los libros de verdad. Los casos del 16 al 30 estn escritos para el nivel B2: son ms largos, la lengua es ms rica y aparecen ms subjuntivos y frases complejas. En los dilogos, los personajes hablan como se habla hoy en Espa?a: con vosotros y con el pretrito perfecto para lo que acaba de pasar. Cada caso es un enigma honrado: todas las pistas estn en el texto antes de que Luc?a las explique, y usted puede intentar encontrar la solucin por su cuenta.

  .  115    B1:  ,  ,     pretrito indefinido  imperfecto     .  1630    B2:  ,  ,        .     ,     :  vosotros   pretrito perfecto  ,    .     :      ,    ,       .

El libro est hecho de bloques cortos que se alternan: un prrafo en espa?ol y, justo despus, el mismo prrafo en ruso, en cursiva. As? que nunca tendr que ir al final del libro ni buscar otra parte para comprobar algo: la traduccin siempre est justo debajo del original.

    :   ,         ,  .  ,           ,  - ,      .

No hay una ?nica manera correcta de leer este libro, pero esta funciona para muchos lectores. Lea primero todo el prrafo en espa?ol, aunque no entienda alguna palabra o alguna frase: intente adivinar el sentido por el contexto antes de mirar abajo. Luego lea el prrafo ruso de debajo, no para traducir palabra por palabra, sino para comprobar que lo ha entendido bien o para aclarar un par de cosas que se le han escapado. Pase al bloque siguiente y vuelva a empezar.

       ,     .     ,   -    ,      ,    .          ,     ,    ,    ,   -  .      .

Si se siente ms seguro, lea primero todo el caso en espa?ol, de principio a fin, sin mirar abajo, y compruebe si encuentra la solucin antes que Luc?a. Despus repase el texto ruso y mire los pasajes en los que dudaba. En cualquier caso, no intente entenderlo todo a la primera. En los niveles B1 y B2 basta de sobra con seguir la historia y disfrutar del enigma. Precisamente para eso se escribieron estas historias.

   ,      -    ,   ,   ,      .         ,   .          .   B1  B2          .       .



PRIMERA PARTE  B1

    115



CASO 1




La tarta desaparecida


 

Luc?a Otero hab?a crecido en Bouzamar. A los dieciocho a?os se fue a Madrid, y a los treinta y tres volvi, cuando su t?a Elvira le dej una librer?a. En los dos a?os siguientes no pas nada demasiado emocionante en el pueblo. Precisamente por eso a Luc?a le gustaba tanto Bouzamar.

    ,     ,               .   ,     ,       .       .

Bouzamar era un peque?o puerto de Galicia, en la Costa da Morte, con una calle Mayor, dos cafeter?as, un hotel, una iglesia cuyo reloj siempre iba cuatro minutos atrasado y una librer?a de viejo de puerta verde. Ahora la librer?a era suya. Encima de la puerta, en letras doradas, pon?a LIBRER?A OTERO, y dentro ol?a a papel viejo, a caf y a gato.

      ,  --   :   ,  , ,   ,      ,      .    .       LIBRER?A OTERO,     ,   .

El gato ven?a con la tienda. Se llamaba Coma. Era negro, con una mancha blanca debajo de la barbilla, y pasaba casi todo el d?a durmiendo en el escaparate, entre la poes?a y las gu?as de viaje.

     .     - .   ,     ,           .

Antes de la librer?a, Luc?a hab?a hecho crucigramas durante diez a?os para un gran peridico de Madrid, y todav?a les mandaba uno a la semana. Ahora ten?a treinta y cinco a?os y unos rizos casta?os que nunca se quedaban en su sitio, y no pod?a leer un cartel, la carta de un restaurante o una lista de la compra sin notar los peque?os errores. Es deformacin profesional dec?a a menudo. Cuando empiezas a buscar pistas, ya no paras nunca.

                    .    ,        ,      ,    ,      .  ,    .       ,    .

El segundo sbado de julio, todo el pueblo iba a la fiesta de verano, en el saln de actos. Hab?a premios para las verduras ms grandes, las flores ms bonitas y la mejor mermelada, pero el premio ms importante de todos era el de la mejor tarta de Santiago.

            .      ,      ,               .

Desde hac?a cinco a?os, ganaba siempre la misma mujer: Margarita Souto, de la calle de la Iglesia. Su tarta era famosa. Era dorada, alta y jugosa, con much?sima almendra y una cruz de Santiago dibujada encima con az?car glas.

              . Ÿ   : , , ,        ,    .

Aquella ma?ana, Luc?a se encontr con Margarita en el Caf del Puerto, enfrente de su librer?a. Margarita se puso las gafas de leer, que le colgaban del cuello de una fina cadena dorada, estudi la carta durante un buen rato y luego pidi lo que ped?a siempre: un caf para llevar. Como de costumbre, hablaba un poco demasiado deprisa. Me he levantado a las cinco dijo. ?Y en mi cocina todo es nuevo! Mi hija me regal unos botes por mi cumplea?os, todos blancos, todos exactamente iguales. Muy moderno. No encuentro nada.

           .     ,          ,   ,     ,   ,    .  ,  ,  ,  .    ,   .         !            ,   .  .       .

A las diez y media, las tartas estaban en una mesa larga al fondo del saln, junto a la puerta del aparcamiento. Cada tarta estaba en un plato blanco, al lado de una tarjetita con un n?mero. La tarta de Margarita ten?a el n?mero siete. El jurado llegaba a las doce.

           ,     .     ,     .    .      .

Luc?a paseaba despacio por el saln con una taza de t. Admir las zanahorias enormes y las rosas preciosas. Cerca de la mesa de las tartas, se fij en un ni?o de unos ocho a?os. Era pelirrojo, ten?a una cara trist?sima y beb?a zumo de manzana todo lo deprisa que pod?a, un vaso tras otro.

      .      .           ,    .      ,   ,   .

A las doce menos veinte, alguien grit.

    .

Margarita Souto estaba delante de la mesa de las tartas, con las dos manos en las mejillas. El plato n?mero siete estaba vac?o. No hab?a nada encima, ni siquiera una miga. ?Mi tarta! grit. ?Alguien ha robado mi tarta!

      ,    .        ,   .   !   .  -   !

Todo el mundo en el saln se dio la vuelta, y todos hablaron a la vez. Algunos miraron a Dorotea Pinto, que hab?a quedado segunda los cinco a?os. Do?a Dorotea se puso roja como un tomate. No me miris as? dijo. Llevo toda la ma?ana en la mesa de las mermeladas. Preguntad a quien queris.

   ,    . -    ,       .    .      ,   .         .   .

Un hombre de su edad, alto y de cara amable, se abri paso entre la gente. Era Bruno Okafor, sargento de la Guardia Civil de Bouzamar; Luc?a lo conoc?a desde el colegio. Aquel d?a no trabajaba estaba en la fiesta con su madre, que presentaba sus tomates, pero cuando hab?a un problema en Bouzamar, todo el mundo buscaba enseguida a Bruno.

         .    ,     ,       .            ,      ,       ,       .

?Cundo vio la tarta por ?ltima vez, do?a Margarita?, pregunt. A las once y media. Estaba perfecta. Luego fui al coche a buscar mis gafas de leer, y cuando volv? ?ya no estaba!

       ,  ?   .    .   .         ,        !

Bruno lo apunt todo en una libretita negra. Mientras tanto, Luc?a miraba a Margarita: su cara roja, sus manos temblorosas y sus gafas de leer, que le colgaban, como siempre, del cuello de la fina cadena dorada.

      .       :    ,        , ,  ,         .

Despus fue a buscar al ni?o pelirrojo. Estaba sentado fuera, en los escalones, todav?a con un vaso de zumo en la mano. Hola dijo Luc?a, y se sent a su lado. Me llamo Luc?a. Soy la de la librer?a con el gato en el escaparate. Ya lo s dijo el ni?o. Yo soy Pablo. Me gusta su gato.

     .      ,       .  ,      .   .   ,    .  ,   .   .    .

Pablo, tienes cara de haber comido algo horrible. Pablo se mir las zapatillas. Solo he cogido un trocito muy peque?o dijo en voz baja. De la esquina. Del n?mero siete. Todo el mundo dice que es la mejor tarta del mundo. Hizo una mueca. Sab?a a mar.

 ,    ,   - .     .     -,    .   .   .  ,      .   .        .

?Te vio alguien? La se?ora de la tarta. Le ped? perdn. Le dije que estaba salada. Ella tambin prob un poco y se puso blanqu?sima. Pablo bebi otro trago de zumo. ?Voy a ir a la crcel? Hoy no dijo Luc?a. Gracias, Pablo. Me has ayudado mucho.

  - ?  Ҹ,   .  .  ,   .    ,       .     .     ?    ,   .  , .    .

Luc?a rode el edificio hasta el aparcamiento. El cochecito azul de Margarita estaba aparcado debajo de un rbol. Por supuesto, Luc?a no lo abri. No hac?a falta: por la ventanilla de atrs ve?a, en el asiento, una gran campana redonda para tartas.

      .       .   , ,  .     :     ,         .

Volvi a entrar y encontr a Margarita sola en la peque?a cocina detrs del escenario. Estaba sentada en una silla de plstico, con una taza de t que ni hab?a tocado. Margarita dijo Luc?a con suavidad, sus botes nuevos son todos blancos y todos iguales. ?De cul cogi el az?car esta ma?ana?

            :        ,      .  ,    ,         .       ?

Margarita se qued callada un buen rato. Luego se tap la cara con las manos, y esta vez no estaba haciendo teatro. Del de la izquierda dijo. En mi casa el az?car siempre est a la izquierda. Pero mi hija puso la sal en su sitio. Ay, Luc?a seis huevos, doscientos cincuenta gramos de almendra, doscientos cincuenta de sal ?y todo el pueblo iba a comrsela!

  .            .   ,   .      .     . , ,  ,    ,           !

As? que escondi la tarta en el coche y le dijo a todo el mundo que se la hab?an robado. ?No pod?a decir que hab?a hecho una tarta con sal! Cinco a?os ganando. ?Cinco a?os! Levant la vista. ?Cmo lo has adivinado?

      ,   ,   .      ,    !    .  !    .    ?

Por tres cosas dijo Luc?a. Primero, sus botes nuevos: usted misma me habl de ellos esta ma?ana. Segundo, un ni?o que dice que su tarta sabe a mar. Y tercero, sus gafas. Se?al la cadena dorada. Las lleva colgadas del cuello desde siempre. No necesitaba ir al coche a buscar las gafas, Margarita. Fue al coche a llevar otra cosa.

  ,   .  -,   :       . -, ,  ,        .  -, .      .      ,    .        , .    - .

Margarita se rio entre lgrimas. T? y tus pistas Deformacin profesional, dijo Luc?a.

   ,  .     .   ,   .

Al final, la propia Margarita le cont la verdad al jurado. Algunos se rieron, pero la mayor?a fue amable con ella. Dorotea Pinto gan el premio por primera vez en su vida y se puso tan contenta que llor. Bruno cerr la libreta y dijo que hab?a sido la investigacin ms corta de su carrera.

       . - ,      -.           ,  .      ,         .

Por la noche, cuando Luc?a cerr la puerta verde de su librer?a, encontr en el escaln una bolsita de papel. Dentro hab?a un trozo de tarta dorada, alta, con su cruz de az?car y una nota: Esta vez, con az?car. Gracias. M..

,    ,       .       , ,      :     . . ..

Luc?a llev la tarta dentro, le dio a Coma un poquito de nata y pens que quiz Bouzamar era un poco ms emocionante de lo que ella cre?a.

    ,      ,  , , -  ,   .

?




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   ,     (https://www.litres.ru/book/aleksandra-panfilova/ispanskii-cherez-detektivy-30-dvuiazychnykh-istorii-s-74687689/)  .

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