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Parte XIX
La disposición es el orden de lo que tiene partes, o en relación con el lugar, o en relación con la potencia, o en relación con la forma. Es necesario, en efecto, que haya en este caso cierta posición, como indica el mismo concepto disposición.
Parte XX
Estado en un sentido significa la actividad o la pasividad en acto; por ejemplo, la acción o el movimiento; porque entre el ser que hace y el que padece, existe siempre acción. Entre el ser que viste un traje y el traje vestido, existe siempre un intermedio: el vestir y el traje. Está claro que, el vestir el traje no puede ser el estado del traje vestido; porque se iría así hasta el infinito si se dijese que el estado es el estado de un estado. En otro sentido, el estado se admite por disposición, situación buena o mala de un ser, ya en sí, ya en relación con otro. Así la salud es un estado, porque se trata de una disposición particular. Estado se aplica también a las diferentes partes, cuyo conjunto constituye la disposición; con este significado, la fuerza o la debilidad de los miembros en un estado de los miembros.
Parte XXI
Pasión se afirma de las cualidades que puede alternativamente revestir un ser; como lo blanco y lo negro, lo dulce y lo amargo, la pesantez y la ligereza, y todas las demás de este género. En otro sentido, es el acto mismo de estas cualidades, el tránsito de una a otra. Pasión, en este último caso, se refiere más bien de las cualidades malas, y en especial se aplica a las tendencias deplorables y perjudiciales. En fin, recibe el nombre de pasión a una grande y terrible desgracia.
Parte XXII
Se afirma que existe privación ya cuando un ser no posee alguna cualidad que no debe encontrarse en él, y que por su natural no debe tener, y en este sentido se dice que una planta privada de ojos; ya cuando, debiendo naturalmente encontrarse esta cualidad en él, o en el género a que pertenece, sin embargo, no la posee. Así el hombre ciego se encuentra privado de vista, de distinta manera que lo está el topo; en el último caso la privación es un hecho general, en el otro es un hecho individual. Existe también privación cuando, debiendo un ser tener naturalmente una cualidad en una época determinada, llega esta época y no la tiene. La ceguera es una privación, pero no se considera que un ser es ciego a una edad cualquiera, sino solo si no tiene la vista a la edad que naturalmente debe tenerla. Existe también privación cuando no se posee tal facultad en la parte que se debe tener, aplicada a los objetos a que debe aplicarse, en las circunstancias y forma convenientes. La supresión violenta también se denomina privación.
En fin, todas las negaciones indicadas por la partícula “in” o cualquiera otra semejante, expresan otras tantas privaciones. Se afirma que un objeto es desigual, cuando no hay igualdad que le sea natural; invisible, cuando se encuentra absolutamente sin color, o cuando está débilmente coloreado; se llama sin pies, el que no tiene pies o los tiene malos. Hay igualmente privación de una cosa cuando está en pequeña cantidad: como un fruto sin pepita, por un fruto que muestra solo una pequeña pepita; o bien cuando esta cosa se hace con dificultad o mal, incortable no significa solo que no puede ser cortado, sino que se corta difícilmente o se corta mal. En fin, privación significa falta absoluta. No se denomina ciego al que solo ve con un ojo, sino al que no ve con ninguno de los dos. Según esto, no es todo ser bueno o malo, justo o injusto; existen grados intermedios entre estos.
Parte XXIII
La posesión se manifiesta de muchas maneras. Por de pronto significa lo que imprime una acción en virtud de su naturaleza o de un efecto propio, y así se dice que la fiebre posee al hombre, que el tirano posee la ciudad, que los que están vestidos poseen su vestido. También se entiende por el objeto que padece la acción, por ejemplo, el bronce tiene o posee la forma de una estatua, el cuerpo posee la enfermedad; además, lo que envuelve con relación a lo envuelto, porque el objeto que envuelve otro, es claro que lo contiene. Afirmamos: el vaso contiene el líquido, la ciudad contiene los hombres, la nave los marineros; así como el todo contiene las partes. Lo que impide a un ser moverse u obrar conforme a su tendencia, inmoviliza este ser. En este sentido se dice que las columnas sostienen las masas que tienen encima; que Atlas, como dicen los poetas, sostiene el Cielo. Sin sostén, caería sobre la Tierra, como quieren algunos sistemas de física. En el mismo sentido se aplica también la palabra tener a lo que retiene los objetos; sin esto, se separarían en virtud de su fuerza propia. En fin, lo contrario de la posesión se explica de tantas formas como la posesión y en correspondencia con las expresiones que acabamos de exponer.
Parte XXIV
Ser o “provenir de” se aplica en un sentido a aquello de que está hecha una cosa, como la materia; en cuyo caso existe un doble punto de vista que considerar, la materia primera o tal especie particular de materia. Ejemplo de lo primero: lo que es fusible se origina del agua. Segundo punto de vista, la estatua se origina del bronce. En otro sentido, se dice del principio del movimiento. ¿De dónde se origina el combate, por ejemplo? Del insulto, porque es el principio del combate. Se aplica también al conjunto de la materia y de la forma. Y así se enuncia que las partes provienen del todo; y en verso, de la Ilíada; las piedras de la casa, porque una forma es un fin, y lo que posee un fin es perfecto. Desde otro punto de vista, el todo viene de la parte; y así el hombre viene del bípedo, la sílaba del elemento. Pero no de la manera que la estatua proviene del bronce: la sustancia compuesta viene de la materia sensible; la especie viene de la materia de la especie. Además de estos ejemplos, la expresión de que trata se aplica a las cosas que provienen de alguna de estas formas, pero provienen solo de una parte determinada. En este sentido se dice que el hijo viene del padre y de la madre, que las plantas provienen de la tierra, porque provienen de alguna de sus partes.
Provenir, en otro sentido, solo significa la sucesión en el tiempo. Y así la noche proviene del día, la tempestad de la calma, en vez de afirmar que lo uno sigue al otro. A veces hay retroceso del uno al otro, como en los ejemplos que acabamos de ver; otras veces hay sucesión invariable: ha partido enseguida del equinoccio para el embarque, es decir, después del equinoccio, los targelianos a seguida de los dionisianos, queriendo decir después de los dionisianos.
Parte XXV
Parte, según una acepción se afirma de aquello en que se puede dividir una cantidad cualquiera. Porque siempre lo que se quita de una cantidad, en tanto que cantidad, se denomina parte de esta cantidad. Y así dos pueden considerarse como parte de tres. En otro sentido, se da solo este nombre a lo que mide exactamente las cantidades; de manera que, bajo un punto de vista, dos será parte de tres, y bajo otro, no. Aquello en que pueda dividirse un género, el género animal, por ejemplo, de distinta manera que bajo la relación de la cantidad se conoce también como parte de este género. Parte se considera igualmente a aquello en que puede dividirse un objeto, o a aquello que constituye el todo o la forma, o lo que tiene la forma. El bronce, por ejemplo es una parte de la esfera o del cubo de bronce, es la materia que recibe la forma. El ángulo es también una parte. Finalmente, los elementos de la definición de cada ser particular son también partes del todo. De forma que, bajo este punto de vista, puede considerarse el género como parte de la especie; según otro, por lo contrario, la especie es parte del género.
Parte XXVI
Todo se afirma de aquello a que no falta ninguna de las partes que constituyen naturalmente un todo; o bien de aquello que abraza otros seres, si tiene unidad; y de los seres comprendidos, si forman una unidad. Bajo este último punto de vista se muestran dos casos: o bien cada uno de los seres comprendidos es uno, o bien la unidad resulta de su conjunto. Y de este modo, en cuanto al primer caso, lo universal (porque lo universal recibe el nombre de todo, en tanto que designa un conjunto) es universal porque abarca muchos seres, a cada uno de los cuales se aplica, y todo estos seres particulares constituyen una unidad común, por ejemplo, hombre, caballo, dios, porque son todos seres vivos. En el segundo caso, lo continuo determinado se denomina todo o conjunto porque es una unidad resultante en muchas partes integrantes, singularmente cuando estas existen en potencia, y a veces también cuando existen en acto.
Los objetos naturales poseen más bien este carácter que los de arte, como hemos hecho observar al tratar de la unidad; porque el todo o conjunto se considera una especie de unidad.
Añádase a esto que las cantidades que tienen un principio, un medio y un fin, las cosas en las que la posición no acarrea ningún cambio, se las denomina todo; las que experimentan un cambio por la posición, se las denomina conjunto. Las que pueden reunir los dos caracteres son a la vez conjunto y todo. En este caso se encuentran aquellas cuya naturaleza permanece la misma en la dislocación de las partes, pero cuya forma varía; como la cera, un traje. Se da a estos objetos las expresiones todo y conjunto, porque poseen los dos caracteres. Pero el agua, los cuerpos líquidos, los números, reciben únicamente la denominación de todo. La palabra conjunto no se aplica ni a los números ni al agua, sino metafóricamente. La expresión Todos se aplica a las cosas que se llamarían todo, considerándolas como unidad; si se las tiene por divididas, se les aplica el plural: todo este número, todas mónadas.
Parte XXVII
Mutilado o truncado se afirma de las cantidades, pero no de todas indistintamente; es necesario no solo que puedan ser divididas, sino también que constituyen un conjunto: el número dos no resulta mutilado si se quita una de las dos unidades, porque la parte quitada por mutilación nunca es igual a lo que queda del objeto. Igual ocurre con todos los números. Para que haya mutilación, es necesario que la esencia persista; cuando una copa se mutila, es todavía una copa. Ahora bien, el número, tras la mutilación, no queda el mismo. No es suficiente, sin embargo, para que exista mutilación, que las partes del objeto sean diferentes. Hay números cuyas partes difieren, estas partes pueden ser dos y tres. En general, no existe mutilación respecto de las cosas en que la colocación de las partes es indiferente, como el fuego y el agua; para que haya mutilación, es preciso que la colocación de las partes afecte a la esencia misma del objeto. Es necesario, además, que haya continuidad; porque hay en una armonía tonos diferentes dispuestos en un orden determinado y, sin embargo, no se dice jamás que se mutila una armonía. Se debe unir a esto que esta expresión no se aplica ni a todo conjunto, cualquiera que él sea, ni a un conjunto privado de una parte cualquiera. No es necesario arrancar las partes consecutivas de la esencia; el punto que ocupaban las partes no es tampoco indiferente. No se declara mutilada una copa por estar rajada; lo está cuando el asa o el borde han sido arrancados. Un hombre no está mutilado por haber perdido parte de la gordura o el bazo, si no ha perdido alguna extremidad; y esto respecto a todas las extremidades; es necesario que sea tal que, una vez mutilada, no puede reproducirse nunca. Por eso no se menciona a los calvos como mutilados.
Parte XXVIII
Género o raza se utiliza, en primer lugar, para expresar la generación continua de los seres que poseen la misma forma. Y así se dice mientras subsista el género humano; en lugar de decir: mientras exista generación no interrumpida de hombres. Se considera igualmente con relación a aquello de que se derivan los seres, al principio que los ha hecho pasar a ser: los helenos, los jonios. Estos nombres indican razas, porque son seres que tienen los unos a Helen y los otros a Jon por autores de su existencia. Raza se aplica más bien con relación al generador con relación a la materia. Sin embargo, el género proviene también de la hembra, y así se dice: la raza de Pirra.
Otro significado de la palabra género: la superficie es el género de las figuras planas, el sólido de las figuras sólidas; porque cada figura es o tal superficie o tal sólido: la superficie y el sólido en general son los objetos que se diferencian en los casos particulares. En las definiciones se da el nombre de género a la noción fundamental y esencial, cuyas cualidades son las diferencias.
Tales son las diversas acepciones de la palabra género. Se aplica, pues, o a la generación continua de los seres que poseen la misma forma, o a la producción de una misma especie por un orden motor común, o a la comunidad de materia; porque lo que posee diferencia, cualidad, es el sujeto común, es lo que denominamos la materia.
Se manifiesta que hay diferencia de género cuando el sujeto primero es diferente, cuando las cosas no pueden resolverse las unas en las otras, ni entrar todas en la misma cosa. Y así la forma y la materia son distintas por el género, y lo mismo pasa con todos los objetos que se refieren a categorías del ser diferentes (recuérdese que el ser expresa, ya la forma determinada, ya la cualidad, y todas las demás distinciones que hemos establecido anteriormente): estos modos no pueden efectivamente entrar los unos en los otros ni resolverse en uno solo.
Parte XXIX
Falso. Se concibe en un sentido la falsedad en las cosas, y entonces existe falsedad, o porque las cosas no son realmente, o porque es imposible que sean; como si se dijese, por ejemplo, que la relación de la diagonal con el lado del cuadrado es medible, o que no está fijado: lo uno es totalmente falso, lo otro lo es accidentalmente; pero en uno y otro caso el hecho no es cierto.
Falso se afirma también de las cosas que existen realmente, pero que aparecen de otra forma de como son lo que no son; por ejemplo, la sombra, los ensueños, que tienen alguna realidad, pero que son los objetos cuya imagen representan. Y así se dice que las cosas son falsas, o porque no existen absolutamente, o porque no son más que apariencias y no realidades.
Una definición falsa es la que expresa cosas que no existen; digo falsa en tanto que falsa. Y de este modo una definición será falsa cuando recaiga sobre otro objeto que aquel con relación al que es verdadera: por ejemplo, lo que es verdadero del círculo es falso del triángulo. La definición de cada ser es una, bajo un punto de vista, porque se define por la esencia; bajo otro punto de vista es múltiple, porque existe el ser en sí, y después el ser con sus modificaciones; hay Sócrates y Sócrates músico. Pero la definición falsa no es propiamente definición de cosa alguna.
Estas consideraciones prueban la ignorancia de lo que dice Antístenes; que no se puede hacer de un mismo ser más que una sola definición, la definición propia; de donde resultaría que no existe contradicción y, en último término, que nada es falso. Pero démonos cuenta que se puede definir todo ser, no solo por su propia definición, sino por la de otro ser; definición falsa en tal caso, o absolutamente falsa, o verdadera desde cierto punto de vista: puede afirmarse que ocho es doble, y tal es la noción misma del número dos. Tales son las significaciones de la palabra falso.
Se dice que un hombre es falso cuando ama y busca la falsedad, sin ningún otro objetivo, y solo por la falsedad misma, o bien cuando arrastra a otros a la falsedad. En esta última acepción concedemos el nombre de falsas a cosas que presentan una imagen falsa, y por lo tanto es falsa la proposición de Hipias, de que el mismo ser es a la vez verídico y mentiroso. Sócrates llama embustero al que puede mentir, y por esto entiende el que es instruido y listo. Añade que el que es malo voluntariamente vale más que el que lo es involuntariamente. Y esta falsedad intenta demostrarla por una inducción. El que cojea con intención vale más que el que cojea de forma involuntaria, y por cojear entiende imitar a un cojo. Pero en realidad, el que cojea con intención será peor seguramente. En este ocurre lo que con la maldad en el carácter.
Parte XXX
Accidente se refiere a lo que se encuentra en un ser y puede afirmarse con verdad, pero que no es, sin embargo, ni necesario ni ordinario. Imaginémonos que cavando un hoyo para poner un árbol se encuentra un tesoro. Es accidental que el que cava un hoyo encuentre un tesoro; porque ni es lo uno consecuencia ni resultado necesario del otro, ni es corriente tampoco que plantando un árbol se encuentre un tesoro. Imaginémonos también que un músico sea blanco; como no es necesario ni corriente, a esto llamamos accidente. Por tanto, si ocurre una cosa, cualquiera que ella sea, a un ser, incluso en ciertas circunstancias de lugar y de tiempo, pero sin que haya causa que determine su esencia, sea actualmente, sea en tal lugar, esta cosa será un accidente. El accidente no posee, pues, ninguna causa determinada; posee solo una cosa fortuita; y por lo fortuito es lo indeterminado. Por accidente se llega a Egina, cuando no se tuvo ánimo de ir allí, sino que le ha llevado a uno la tempestad o los piratas. El accidente se produce, existe, pero no tiene la causa en sí mismo, y solo existe en virtud de otra cosa. La tempestad ha sido causa de que hayan arribado a donde no pretendían, y este punto es Egina.
La palabra accidente se entiende también de otra manera; se dice de lo que existe de suyo en un objeto, sin constituir uno de los caracteres distintivos de su esencia: tal es la propiedad del triángulo, de que sus tres ángulos valgan dos ángulos rectos. Estos accidentes pueden ser eternos; los accidentes propiamente dichos no lo son; ya hemos dado la razón de esto anteriormente.
Libro VI
Parte I
Investigamos los principios y las causas de los seres, pero obviamente de los seres en tanto que seres. Existe una causa que produce la salud y el bienestar; las matemáticas poseen también principios, elementos, causas; y, en general, toda ciencia intelectual o que participa de la inteligencia en cualquier concepto recae sobre las causas y principios más o menos rigurosos, más o menos simples. Pero todas estas ciencias solo abrazan un objeto determinado; tratan solo de este género, de este objeto, sin entrar en ninguna consideración sobre el ser propiamente dicho, ni sobre el ser en tanto que ser, ni sobre la esencia de las cosas. Ellas parten del ser, unas del ser revelado por los sentidos, otras de la esencia aceptada como hecho fundamental; después, analizando los problemas esenciales del género de ser de que se ocupan, deducen principios, demostraciones más o menos absolutas, más o menos probables; y es obvio que de semejante inducción no se infiere ni una demostración de la sustancia, ni una demostración de la esencia, porque para llegar a este resultado se necesita otro género de demostración. Por la misma razón estas ciencias nada dicen de la existencia o de la no existencia del género de seres de que se ocupan; porque el demostrar qué es la esencia y el probar la existencia dependen de la misma operación intelectual.
La Física es la ciencia de un género de seres determinado; trata de la sustancia que posee en sí el principio del movimiento y del reposo. Está claro que no es una ciencia práctica ni una ciencia creadora. El principio de toda creación es, en el agente, el espíritu, el arte o cierta potencia. La voluntad es en el agente el principio de toda práctica; es lo mismo que el objeto de acción y el de la elección. Por tanto, si toda elucubración intelectual tiene a la vista la práctica, la creación o la teoría, la Física llegará a ser una ciencia teórica, pero la ciencia teórica de los seres que son aptos de movimiento, y la ciencia de una sola esencia, de aquella cuya noción se halla ligada a un objeto material.
Pero es preciso ignorar lo que es la forma determinada, la noción esencial de los seres físicos; indagar la verdad sin este conocimiento es hacer vanos esfuerzos. En cuanto a la definición, a la esencia, se distinguen dos casos: tomemos por ejemplo lo chato y lo romo. Estas dos cosas difieren, en cuanto lo chato no se concibe sin la materia: lo chato es la nariz roma; mientras que, por lo contrario, el de nariz arremangada se concibe independientemente de toda materia sensible. Ahora bien, si todos los objetos físicos están en el mismo caso que lo chato, como la nariz, ojo, cara, carne, hueso y, en fin, el animal; las hojas, raíces, corteza y, por último, la planta (porque la noción de cada uno de estos objetos va siempre acompañada de movimiento, y tienen siempre una materia), se ve claramente cómo es preciso indagar y definir la forma esencial de los objetos físicos, y por qué el físico debe ocuparse de esta alma, que no existe independientemente de la materia.
Es evidente, en vista de lo que precede, que la Física es una ciencia teórica. La ciencia matemática es teórica igualmente; ¿pero los objetos de que se ocupa son realmente inmóviles e independientes? Esto es lo que no sabemos aún, y lo que sabemos, sin embargo, es que hay seres matemáticos que esta ciencia considera en tanto que inmóviles, en tanto que independientes. Si hay algo que sea realmente inmóvil, eterno, independiente, a la ciencia teórica pertenece su conocimiento. Ciertamente, este conocimiento no es patrimonio de la Física, porque la Física tiene por objeto seres susceptibles de movimiento; tampoco pertenece a la ciencia matemática; sino que es de la competencia de una ciencia superior a ambas. La Física estudia seres inseparables de la materia, y que pueden ser puestos en movimiento. Algunos de aquellos de que trata la ciencia matemática son inmóviles, es cierto, pero inseparables quizá de la materia, mientras que la ciencia primera tiene por objeto lo independiente y lo inmóvil. Todas las causas son necesariamente eternas, y las causas inmóviles e independientes lo son por excelencia, porque son las causas de los fenómenos celestes.
Por lo tanto, hay tres ciencias teóricas: Ciencia matemática, Física y Teología. En efecto, si Dios existe en alguna parte, es en la naturaleza inmóvil e independiente donde es preciso reconocerlo. De otro lado, la ciencia por excelencia debe tener por objeto el ser por excelencia. Las ciencias teóricas están a la cabeza de las demás ciencias, y esta de que hablamos está a la cabeza de las ciencias teóricas.
Puede preguntarse si la filosofía primera es una ciencia universal, o bien si se trata de un género único y de una sola naturaleza. Con esta ciencia no ocurre lo que con las ciencias matemáticas; la Geometría y la Astronomía tienen por objeto una naturaleza particular, mientras la filosofía primera abarca, sin excepción, el estudio de todas las naturalezas. Si entre las sustancias que tienen una materia, no hubiese alguna sustancia de otra naturaleza, la Física sería entonces la ciencia primera. Pero si hay una sustancia inmóvil, esta sustancia es anterior a las demás, y la ciencia primera es la Filosofía. Esta ciencia, por su condición de ciencia primera, es también la ciencia universal, y a ella pertenecería el estudiar el ser en tanto que ser, la esencia, y las propiedades del ser en tanto que ser.
Parte II
El ser propiamente tal se entiende en muchos sentidos. En principio hay el ser accidental, después el ser que designa la verdad, y también el no-ser que designa lo falso; además, cada forma de la atribución es una forma de analizar el ser: se le considera bajo la relación de la esencia, de la cualidad, de la cantidad, del lugar, del tiempo, y bajo otros puntos de vista semejantes; existe, por último, el ser en potencia y el ser en acto.
Puesto que se trata de los diversos significados que se otorgan al ser, debemos darnos cuenta, ante todo, que no existe ninguna especulación que tenga por objeto el ser accidental; y la prueba es que ninguna ciencia, ni práctica, ni creadora, ni teórica, toma en cuenta el accidente. El que construye una casa no construye los diversos accidentes, cuyo sujeto es esta construcción, porque el número de los accidentes es infinito. Nada impide que la casa construida parezca agradable a los unos, desagradable a los otros, útil a estos, y revista, por decirlo así, toda clase de seres diversos, no siendo ninguno de ellos producto del arte de construir. Del mismo modo, el geómetra no se ocupa ni de los accidentes de este género, cuyo sujeto son las figuras, ni de la diferencia que pueda existir entre el triángulo realizado y el triángulo que tiene la suma de los tres ángulos igual a dos rectos. Y existe motivo para que esto sea así; el accidente no tiene, en cierto modo, más que una existencia nominal. Así, no sin razón, bajo cierto punto de vista, Platón ha colocado en la clase del no-ser el objeto de la Sofística. El accidente es el que los sofistas han tomado, prefiriéndolo a todo, si puedo mencionarlo así, por texto de sus discursos. Se preguntan si hay diferencia o identidad entre músico y gramático, entre Corisco músico y Corisco; si todo lo que existe, pero que no ha existido en todo tiempo, se ha originado o llegado a ser; y, por consiguiente, si el que es músico se ha hecho gramático, o el que es gramático, músico; y plantean otras cuestiones semejantes. Ahora bien, el accidente parece que es algo que se aleja poco del no-ser, como se ve en semejantes cuestiones. Todos los demás seres de distinta especie se hacen, no nacen y se destruyen, lo cual no ocurre con el ser accidental.







