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• Y por otro lado, se distingue una ciencia de los sonidos en la langue (lengua), la fonología, que estudia los sonidos como unidades funcionales, o sea, como elementos que desempeñan una determinada función lingüística (de constitución y distinción de los signos) y no como fenómenos simplemente materiales.
Hay más fonos o sonidos que fonemas, ya que estos pueden realizarse en uno o más fonos (conocidos como alófonos), equivaliendo a pronunciaciones ligeramente diferentes, las que no inciden en el significado. Nuestro "oído" está acostumbrado a percibir los fonemas, por su incidencia en la significación, y desatiende a los fonos. El fonema /n/ se articula o pronuncia de manera diferente en las palabras "enfermo" y "mano", de lo que no tiene conciencia el hablante, quien considera que se trata del mismo sonido. La verdad es que, en el primer caso articula algo parecido a emfermo, forma o variante alofónica que asume tal fonema en ese contexto determinado. En la palabra dedo, el lector podrá observar, si lo examina cuidadosamente, que el primer sonido [d] se articula de manera muy diferente al segundo sonido o alófono [d], que es más suave. Desde el punto de vista fonético, se trata de dos fonos diferentes (y los fonetistas los representan de manera diferente). Fonológicamente, en cambio, el hablante del español los interpreta como si fueran el mismo sonido: el fonema /d/, que se representa gráficamente con la letra d.
Entre dos sonidos puede haber, por tanto, diferencias fonéticas, pero sin valor fonológico.
Los fonemas vocálicos los percibimos ya sea aisladamente o integrados en sílabas ( a; o; la; no); los consonánticos, en cambio, -al menos en español- sólo integrados en sílabas (ma-no; sol), aunque resulta posible aislarlos (m-a-n-o; s-o-l). Ello se hace indispensable al escribir, ya que nuestro sistema de escritura, de tipo fonográfico alfabético, se basa en la representación de los fonemas (algunos de ellos, con dos o más signos o letras). Esto, que parece tan simple al lector avezado, resulta muy difícil a los disléxicos.6
Los fonemas, como unidades mínimas derivadas de la descomposición7 de las sílabas, son psicológicamente constantes perceptuales. Se da el mismo fenómeno que ocurre con las demás "constancias" que describe la psicología de la percepción (del tamaño, color, etc.) y de acuerdo a las cuales se interpreta la realidad. Reconocemos como rojo un objeto de ese color, pese a que con los cambios de luz (amanecer, mediodía al sol, penumbra, noche...) adquiere tonos y matices muy diferentes. El fonema es, en realidad, una abstracción. Constituye la "imagen mental" de un sonido o grupo de sonidos. Las realizaciones concretas de los fonemas en el plano del habla son sus variantes alofónicas (una o más). Lo que se articula, en sentido estricto, no es el fonema propiamente tal, sino sus alófonos (fonos, sonidos), de los cuales suele haber uno que es el mejor representante de la categoría (fonema tipo).
Lo decisivo para la comunicación humana es que los fonemas, unidades mínimas en la estructuración de las palabras y sin mayor significado en sí mismos, marcan diferencias de significado entre ellas: reconocemos como dos cosas diferentes mano y mono, a causa simplemente de un fonema vocálico que varía; lo mismo ocurre entre cama y cana, esta vez por una diferencia entre fonemas consonánticos. Identificamos, en cambio, la misma palabra en: barco y el barco, pese a la pronunciación abiertamente diferente del fonema /b/ en los dos casos. Fonológica o fonémicamente, se trata de un mismo fonema; fonéticamente, en cambio, se trata de dos realizaciones concretas diferentes.
El repertorio de fonemas y de sus respectivas variaciones alofónicas varía de lengua en lengua. Sutiles diferencias de articulación en español, que corresponden solo a fonos diferentes -es decir, que no llegan a marcar diferencias en significaciónen otras lenguas pueden constituir fonemas, y vice-versa. En inglés, por ejemplo, la oposición /b/-/v/ marca diferencias en significado.8 ya que se trata de dos fonemas diferentes; no así en español, donde existe solo el fonema /b/, pese a la existencia de los grafemas v y b. Esto suele inducir a confusión, pero la ortografía no corresponde, necesariamente, en sentido estricto a la pronunciación. Es solo una representación aproximada de ella. Más adelante se ahondará en este aspecto.
Haremos a continuación un breve comentario sobre los fonemas vocálicos y posteriormente analizaremos los consonánticos. En español, se utilizan 5 fonemas vocálicos y entre 17 y 19 consonánticos.
Los fonemas vocálicos son descritos, desde el punto de vista fonético, como sonidos articulados libres de obstáculos en su emisión (a diferencia de los consonánticos), pero que suponen ligeros movimientos de adaptación de la cavidad bucal9 (mayor o menor apertura, movimientos de la lengua y de los labios), de los que los fonetistas dan una cuidadosa descripción para cada uno. Estas adaptaciones permiten distinguir entre:
• Vocales abiertas: /e/ - /o/ - /a/ y cerradas: /i/ - /u/, diferencia que cualquier observador atento puede percibir, siendo la /a/ la que implica la máxima apertura.10
• Vocales anteriores: /i/ - /e/ y posteriores: /u/ y /o/. La /a/, según este criterio, es una vocal central. Nótese que si se quiere articular un sonido i atrás en la cavidad bucal o un sonido o adelante, se consiguen fonemas vocálicos de otras lenguas, pero no del español.
Los lingüistas se refieren a estos criterios como el modo de articulación (la abertura o apertura de la boca al pronunciarlos) y el punto de articulación (la localización o parte de la boca donde se articulan).
Se resume la información sobre los fonemas vocálicos del español en el triángulo que se muestra en la fig. 6.2 (conocido como el triángulo de Hellwag).

Figura 6.2
Cuadro que resume los rasgos de los fonemas vocálicos: /a/ localización media y apertura máxima; /e/ localización anterior y apertura media; /i/ localización anterior y apertura mínima; /o/ localización posterior y apertura media; /u/ localización posterior y apertura mínima. Este triángulo se comprende mejor al imaginar su posición respecto de la cavidad bucal. La apertura de la boca, estando la cara de perfil, se orienta hacia la izquierda.
Cuando se analizan, en cambio, los fonemas vocálicos desde el punto de vista fonológico y no ya puramente articulatorio, es decir, atendiendo ahora al papel que desempeñan en la lengua, en español tales fonemas son núcleo o centro de la sílaba: toda sílaba española (a diferencia de otras lenguas) tiene una vocal, siendo la combinación preferente o más frecuente, la sílaba CV (consonante-vocal).11
La condición para que se produzcan en español los diptongos se da cuando concurren vocales cerradas entre sí o cerradas con abiertas, integrando una misma sílaba (fig. 6.3). Los triptongos suponen la concurrencia en una misma sílaba de [cerrada + abierta + cerrada]. Nótese que si se da una secuencia de dos abiertas, no forman diptongo, y ocurren en sílabas diferentes: o-a; a-e; a-o, etc. El encuentro de dos vocales que no forman diptongo y pertenecen a sílabas distintas se denomina hiato.

Figura 6.3
Concurrencia de vocales para producir diptongos. Las flechas de puntos en el diagrama indican las combinaciones posibles para formar diptongos (iu - ui - ie - ei - ia - ai- ue - eu...).
Los fonemas consonánticos se caracterizan fonéticamente por tratarse -a diferencia de los vocálicos- de sonidos obstaculizados en su emisión. El paso del aire se ve obstruido de diferentes maneras. La tabla que muestra la fig. 6.4 resume la información básica en torno a ellos, considerando tres criterios en su clasificación:
• zona o punto de articulación
• modo de articulación
• función de las cuerdas vocales

Figura 6.4
Los 17 fonemas consonánticos del español hablado en Chile. Entre paréntesis aparecen dos fonemas del español no utilizados en Chile: /Θ/ y /l̮/ Los signos + y - indican que se trata de fonemas sonoros o áfonos.
Ejemplos de palabras en que aparecen los diferentes fonemas: se incluyen algunas variantes alofónicas, las que suponen una pronunciación algo diferente al del fonema tipo desde el punto de vista fonético. Obsérvese que algunos fonemas se representan con grafemas o letras diferentes (ver más adelante). Por otra parte, hay variaciones importantes en Latinoamérica y España en la manera como se articulan algunos fonemas.
/b/ barco, vena, bebé, bencina, tubo, tuvo, ventaja, verbo, leve, llave
/p/ pato, mapa, apto, parque, polen, piano, pibe, apóstol, por, pata
/d/ dado, dedo, red, alrededor, duodécimo, caldo, partido, donde
/t/ tapa, pato, tela, ritmo, patota, interacción, mentís, cortina
/g/ gato, pago, agua, ignoro, gigante, guijarro, guau, agüita, jugar
/k/ casa, vaca, kilo, queso, que, época, kiosco, kiwi, acto
/f/ foca, café, fiesta, nafta, áfono, fósforo, filosofía, refundar
/Θ/ cielo, canción, zapatilla, anzuelo (pronunciadas "a la española")
/s/ sapo, casa, cielo, zapatilla, anzuelo, asco, canción, pardusco, rojizo
/y/ llave, payaso, yo, ello, yunque, lloriquear, hoyo, halla, haya, inyección
/x/ jamón, ajo, Ximena, geología, gigante, ágil, boj, agitar, jipijapa
/ĉ/ choza, coche, Chile, dichoso, rechifla, chuzo, chubasco, chiste
/r̄/ reloj, perro, ratón, alrededor, red, parranda, parrilla, rural, arriendo
/r/ pero, aro, orador, arancel, rural, erótico, harina, ironía, iris
/l/ lápiz, vela, laca, lanzado, pelo, alto, peral, celoso, cédula
/l̮/ lluvia, valla (pronunciados algo parecido a ‘liuvia', ‘valia')
/m/ mesa, cama, campo, mañana, tramo, trampa, miel, mancomunar
/n/ nene, mono, antes, mañana, manco, donde, nómina, cinco
/n̮/ ñandú, uña, ñato, añicos, añorar, ñipa, ñoño, mañana, ñandú, peña
Cada fonema, explican los expertos en estas materias, es una clase de equivalencia de sonidos, caracterizada por una especificación de rasgos fonéticos, acústicos y articulatorios. Cada fonema tiene numerosas realizaciones (que pasan inadvertidas para el hablante). La pronunciación concreta de cada fonema depende de la posición en la palabra o contexto fonético. La descripción que sigue se concentra en el fonema tipo, o alófono que mejor representa la categoría.
En lo que concierne al primero de los tres criterios, arriba mencionados, el punto de articulación tiene que ver con la acción de los órganos activos y pasivos. De acuerdo a esto, y solo nombrando los órganos que intervienen, los fonemas consonánticos se clasifican en:
Bilabiales ambos labios en contacto: / b - m - p /
Labiodentales labio inferior contra incisivos superiores: / f /
Interdentales punta de la lengua entre incisivos: / Θ /12
Dentales la punta de la lengua se apoya contra la pared interna de incisivos superiores: / d - t /
Alveolares punta de la lengua contra la zona de la raíz dental o alvéolos: / l - n - r - r - s /
Palatales predorso de la lengua contra el paladar duro: / ĉ - y - l - n̮ /
Velares con la garganta en tensión, postdorso de la lengua se acerca al velo del paladar (paladar blando): / g - x - k /
De acuerdo al segundo de los criterios, el modo de articulación, relacionado con lo que ocurre con el paso del aire por el tracto vocal, se suele distinguir entre fonemas consonánticos orales o no nasales, en los que el aire pasa por la boca, y nasales, en cuya articulación hay una resonancia adicional al pasar el aire por las fosas nasales, gracias a la acción del velo del paladar. (Los tres fonemas nasales son los que aparecen en la palabra mañana). Los fonemas consonánticos o consonantes son el resultado, además, de variados obstáculos a la corriente de aire, por lo que de acuerdo al modo de articulación, se distingue entre consonantes:
Oclusivas implican el máximo obstáculo o cierre en su producción. Se trata de sonidos "golpeados", de corta duración: / b - p - d - t - g - k /.
Fricativas el obstáculo al paso del aire es más flojo que en los oclusivos: hay estrechamiento sin cierre completo, produciéndose una fricción audible: / f - s - y - x /.
Africadas obedecen a un intento de oclusión, chocando la punta de la lengua contra el paladar duro: / ĉ /.
Vibrantes cierre intermitente a la corriente de aire por medio de vibración simple / r / o múltiple / r̄ / de la punta de la lengua.
Laterales cierre a lo largo del centro de la boca, permitiendo al aire escapar por uno / l / o los dos lados / l̮ /. Este último no es fonema utilizado en Chile. Equivale a la pronunciación de palabras tales como valle y lluvia aproximadamente como valie y liuvia.
Nasales el velo del paladar impide el paso del aire por la boca, produciéndose una resonancia en las fosas nasales: / m - n - n̮ /.
El tercer criterio que se utiliza en la clasificación de los fonemas consonánticos se relaciona con la función de las cuerdas vocales: se distingue entre fonemas sonoros y fonemas áfonos o sordos. En la tabla de clasificación aparecen, respectivamente, bajo el signo [+] los sonoros, y el signo [-] los áfonos.
Sonoros: / b - d - g - y - r - r̄ - l - m - n - n̮ /
Áfonos: / p - t - k - f - s - x - ĉ /
Resulta muy difícil identificar un fonema consonántico como sonoro o áfono, ya que siempre se coarticulan "enganchados" a alguna vocal, de acuerdo a las características de la sílaba española. Esto hace que siempre estén sonorizados por la vocal. Sin embargo, nuestro oído percibe con claridad la diferencia entre sílabas tales como ba y pa o de y te. Esto obedece a nuestra gran especialización para el lenguaje. La única y sutil diferencia entre ambos pares de sílabas reside en la característica sonora o sorda de la consonante, ya que comparten los demás rasgos (modo y zona de articulación). Ocurre que en las sílabas con consonante sonora (ba y de), el fonema consonántico y vocálico se articulan al mismo tiempo, superponiéndose. En el caso de las sílabas con consonante sorda (pa y te), se da una fracción mínima de tiempo (mensurable en milisegundos) en que se articula el fonema consonántico, "enganchándose" posteriormente a la vocal. Esto se podría graficar así, para el par ba-pa:
_________b
_________a
_________p
________a
Mientras más rasgos comparten los fonemas entre sí, en especial los que dicen relación con "zona" y "punto" de articulación, más parecidos son, ya que hay entre ellos mayor proximidad articulatoria y acústica: el par / p-b / está formado por dos fonemas más semejantes entre sí que el par / p-s /:
/ p / bilabial oclusiva no nasal sorda / b / bilabial oclusiva no nasal sonora / p / bilabial oclusiva no nasal sorda / s / alveolar fricativa no nasal sordaDe las varias posibles realizaciones concretas de un fonema, normalmente una es la que mejor se identifica con sus características centrales o rasgos definitorios. El fonema /n/, por ejemplo, se define como alveolar, nasal y sonoro. Sin embargo, como ya se explicó, tiene varias realizaciones o "alófonos", que los lingüistas suelen representar entre corchetes. Una de ellas es su versión velar [η], como en la palabra cinco en que, si se observa con cuidado, comparte rasgos o la sonoridad especial de los fonemas velares. Si bien en la palabra mano el fonema /n/ es alveolar, correspondiendo al alófono central de la categoría, en la palabra enviar tiene rasgos de bilabial (se pronuncia realmente como embiar); en infierno y confuso es labiodental (pareciéndose más a imfierno y comfuso); en antes, dental; en ancho, palatal y en cinco y pingo, velar. Es decir, se ve afectado por el contexto en que ocurre. Asimismo, el fonema /s/ es muy diferente en las realizaciones alofónicas correspondientes a las palabras paso, hasta o Buenos Aires. La transcripción fonética asigna notaciones diferentes para cada una de estas realizaciones concretas en el habla.13
Algunas variantes de los fonemas, de las que el hablante no es consciente, pueden influir en la representación ortográfica de los niños. Así, es muy posible que estos escriban agüelita (por abue-lita) o yelo y güevo (por hielo y huevo), que es lo que realmente escuchan. Curiosamente, se los puede tildar de niños con "problemas de discriminación auditiva", cuando justamente ocurre todo lo contrario.
La clasificación de los fonemas y sus alófonos revisada hasta aquí está basada fundamentalmente en criterios articulatorios. Pero, como ya se señaló al comienzo de este apartado, la descripción de los fenómenos sonoros del lenguaje puede hacerse también desde el punto de vista de sus características físicas, es decir, de propiedades acústicas, tales como intensidad, tono, timbre y duración. En esta perspectiva se aplica un criterio acústico.
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