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Karl – Tengo la certeza de que harán un excelente trabajo juntas planificando la boda y todo lo referente al banquete, aunque las estaré vigilando de cerca para verificar que todo vaya bien…
{Las dos me observaban con una mirada inquisidora que me tuve que retractar de la pequeña broma que había hecho, o mi pellejo estaría en peligro sin lugar a dudas.}
Karl – ¡No se crean!, tienen total libertad de hacer lo que quieran, confío ciegamente en lo que hagan, estoy seguro de que el resultado será algo estupendo.
Tamara – Seguramente que así será, corazón, no tengo la menor duda de que quedarás satisfecho con todos los detalles y la preparación en general, pondremos todo nuestro esfuerzo para que sea un día totalmente inolvidable, tengo la confianza de que vas a quedar maravillado, Karl.
Karl – Eso es lo que realmente espero, así que todo está dicho entonces, encárguense de los preparativos. Tom, Alfo y yo también pondremos nuestro grano de arena para ayudar a que la boda sea un completo éxito.
{Así pasaron un par de meses, los preparativos iban de acuerdo a lo planificado. En ese tiempo Tamara y Alisa empezaron a conocerse mejor, teniendo la oportunidad de estar al tanto una de la otra.}
Tamara – Entonces has conocido a Karl desde siempre, ¿no es así?
Alisa – Es correcto, nos conocimos desde que estábamos en primaria, siempre fuimos muy buenos amigos. Al principio no nos caíamos muy bien que digamos, él me odiaba y yo a él, pero ya sabes lo que dicen, del odio al amor solamente hay un paso. En fin, resulta que nuestros padres se hicieron amigos por azares del destino, ahí mismo en la escuela donde Karl y yo estudiábamos; eso hizo que más adelante nuestros lazos de amistad fueran más fuertes. Después cuando íbamos en secundaria y bachillerato tuvimos varios momentos felices, otros no tanto. Voy a hacerte una confesión.
Desde siempre fuimos amigos pero después cuando crecimos empezó a existir cierta atracción. No estoy segura de quién empezó con el coqueteo, pero platicábamos mucho hasta que empezamos a salir, estuvimos juntos alrededor de dos años. Al principio todo iba bien y éramos el uno para el otro, no queríamos estar separados porque nos queríamos mucho. Ya sabes que en la adolescencia se prenden las hormonas como locas; bueno, a cualquier edad, pero más en ese periodo.
Siempre estábamos en su casa o en la mía, todos mis amigos y amigas lo conocían, ellos pensaban que terminaríamos juntos, pero no fue así. Un buen día él se fue de intercambio a Suecia por un año, la verdad no quería que se fuera, porque aparte de que lo iba a extrañar sabía que podría estar con alguien más. Eso no me dejaba la cabeza en paz, soy insegura en muchos aspectos, pero más en el sentimental.
Peleamos muy fuerte ese día, no importando que le di mis razones no fue suficiente para él porque el viaje era parte de su vida académica. En fin, no tuve contacto con él para nada, después de que se fue del país no quise saber su paradero, a pesar de que me llamaba por teléfono. Creo que fui un poco irracional en tomar ese tipo de determinaciones pero estaba un poco loca y enamorada de Karl.
No podía evitar ser celosa hasta el extremo, cada quien lo es a su manera. Cuando regresó de su intercambio había cambiado en su trato hacia mí, en el sentido de que ya no era tan cariñoso y amoroso conmigo. Después de un par de meses me dijo lo que realmente estaba pasando; un día salimos a tomar un café para hablar bien de lo nuestro; comentó que durante su estadía en ese país pasaron muchas cosas, salió con amigos y amigas, tuvo diferentes amoríos con algunas mujeres locales.
Ya sabes cómo son de inquietos algunos, si no es que todos los hombres, hablando sexualmente, no importando que tengan pareja o no, es algo inmutable en ellos. Creo que solamente se les debe de comprender, no conozco a ninguno que sea cien por ciento fiel en toda la extensión de la palabra y no creo que exista sobre la faz de la Tierra, tal vez sí, pero no sé si sea de este planeta. Cada quien habla de cómo han sido sus experiencias y cada opinión no es nada más que una confesión, de esta manera es como yo he experimentado las relaciones amorosas con los hombres con los que he estado, nada personal.
De alguna manera sabía que eso pasaría y que su amor no era realmente lo que yo esperaba. A pesar de que lo seguía queriendo como siempre, el tiempo siguió su curso. Decidimos que no volveríamos a tener relaciones de ningún tipo, pero que a pesar de nuestras fallas siempre iba a existir la amistad que se había forjado tiempo atrás; eso es lo único que sabíamos que iba a perdurar para siempre.
No es muy común que seas amigo de tu ex novio o novia, dependiendo del caso, pero no es nada malo. Las circunstancias pueden ser diferentes y algunas personas prefieren no tener más contacto, otras sí, cuando se es realmente maduro, pero cada caso es diferente y no estoy generalizando; algunas veces funciona, otras no, pero en este caso no hubo ningún problema en absoluto.
Tampoco te cuento todo esto para que pienses que todavía existe algo entre él y yo, porque no es así. Lo quiero mucho como amigo, es un tipazo y merece ser feliz. De hecho estoy muy contenta por ustedes, creo que el tiempo pone a cada persona donde realmente pertenece, de igual forma da a cada quien lo que vale, sea bueno o malo. Considero que eres una maravilla de mujer, tienes mi admiración, así como mi respeto, Tamara.
Tamara – Gracias por ser tan honesta conmigo, Alisa, eso es algo que no esperaba escuchar de ti. No muchas mujeres hablan de frente con honestidad, a decir verdad pensé que me dirías algo parecido, sabía de alguna manera que había pasado algo entre ustedes desde hace mucho tiempo, mi percepción por lo general no es equivocada. Es extraño que Karl nunca me dijera acerca de lo que pasó entre ustedes, pero creo que es bueno que tú me lo comentes para tener todo esclarecido y la mente en paz. De todas formas algún día iba a salir esto a flote, ya sabes que al final cada cosa que se hace se sabe y sale a la luz en su momento.
Alisa – Seguramente que así es, te doy toda la razón; y dime, ¿cómo es que terminaste viviendo en México?
Tamara – En realidad solamente venía de vacaciones, había escuchado cosas buenas de este país por noticias y algunas telenovelas que pasaban en la televisión cuando era pequeña. Me gustó mucho la arquitectura, los edificios, la gastronomía en general, así como la hospitalidad de la gente; todo lo que dicen en el extranjero es verdad acerca de los mexicanos, tenía que descubrirlo por mí misma, así que decidí venir en el primer vuelo que estaba disponible.
Cuando conocí a Karl fue por casualidad, tenía mucha sed de la mala y se me antojó una cerveza; así que fui a un bar por un par de cervezas. Él se acercó a mí, empezamos a platicar, me cayó muy bien desde el principio aunque parecía algo tímido y frustrado; con el paso del tiempo vi que era buen tipo, así que lo quise conocer más a fondo. Después de unas horas sabía que no me iba a alejar de su lado nunca más, llámame loca, pero en verdad no supe qué haría si no lo volvía a ver de nuevo, fue lo que vulgarmente se conoce como amor a primera vista.
Alisa – ¿Qué hay de tu familia?
Tamara – Desde niña viví en un pueblo pequeño ubicado al noreste de mi país llamado Ivankov. Mis padres tenían un rancho que habían comprado cuando eran jóvenes, cuando ellos murieron vendí todas las hectáreas del lugar, no le vi sentido a quedarme sola en ese enorme rancho, los trabajadores que tenían mis padres fueron a buscar trabajo a otras rancherías cercanas, otros solo esperaron su liquidación después de la venta.
Fue bastante complicado pasar por la muerte de mis padres. Los dos murieron de cáncer casi al mismo tiempo, los cuidé y les brindé la atención que siempre requirieron, tuve que ser mental y físicamente fuerte para poder sobrellevar toda la carga que representaba cuidar y atender a ambos. Los tratamientos eran en la capital, así que tenía que contratar servicios del hospital para que los pudieran trasladar desde el pueblo a la ciudad.
Si hubiese tenido más hermanos o hermanas pienso que hubiera sido mucho más fácil poder atender a mis padres durante esos años complicados pero fui hija única, lo cual me hacía la única responsable de todo. Tenía más familia en otras regiones del país pero ellos vivían muy lejos y no éramos tan cercanos como otras familias: tanto la familia de mi madre como la familia de mi padre habían tenido diferencias con tíos, primos y sobrinos, por el hecho de quedarse con unas propiedades incluyendo el rancho donde trabajaban mis padres.
La situación legal se complicó con el tiempo, así que la distancia entre los miembros de la familia se fue haciendo cada vez más grande, por ello la comunicación era casi nula. Algunos sí se enteraron de que mis padres tenían cáncer y que su salud empeoraba con el pasar de los días, no les importó en lo más mínimo, así que nunca fueron a visitarlos o cuidarlos. Para ese entonces ya los lazos familiares estaban completamente deshechos por el desgaste de los procesos legales, demandas y demás situaciones que eran un tormento para cada uno de nosotros.
Afortunadamente, después de tres años de litigios mis padres y yo nos quedamos con el rancho para trabajarlo, solo nosotros tres hacíamos todo el trabajo junto con los empleados, a lo cual había estado acostumbrada desde muy pequeña, ya sabes: levantarme temprano, hacer todos los quehaceres que eran necesarios. Todos los productos eran vendidos a las tiendas de la ciudad en mayoreo y menudeo, lo cual nos dejaba buenas ganancias. Por tal razón teníamos un nivel bueno de vida en comparación de otras familias de la región, incluso de la capital; no nos faltaba nada, siempre había comida de sobra y éramos muy felices haciendo lo que amábamos.
Cuando tuve que ir a la universidad me fui por un tiempo a Kiev, que es la capital de Ucrania. Conocí gente nueva, hice nuevas amistades, pero nunca estuve cien por ciento ligada a la vida citadina. Fue bueno por un periodo, pero al final regresé al pueblo donde realmente pertenecía, una vez que la enfermedad de mis padres se presentó, los sentimientos de soledad y angustia empezaron a ser más afanosos.
Por más que tenía la frente en alto, muchas veces me quebraba al ver a mis padres en esa situación, rompía en llanto como no te imaginas, Alisa, algunas noches no sabía qué más hacer, tan solo rezar y esperar a que un milagro pasara para poder sobrellevar la situación de la mejor manera. Después de dos meses tuve que contratar a una enfermera para que me apoyara a cuidar de mis padres y sobretodo atenderlos si es que se presentaba alguna emergencia; la verdad es que yo me encontraba muy cansada, necesitaba ayuda para sobrellevar la inmensa tarea que tenía en hombros, esa fue la mejor idea que se me ocurrió para poder manejar todo de la mejor manera.
El cáncer de mi madre estaba mucho más adelantado que el de mi padre, así que tuvo que tener más quimioterapias y con más frecuencia; después de casi trece meses de estar luchando su cuerpo no resistió más y lamentablemente falleció. Mi padre todavía se encontraba en mejores condiciones pero aún bastante débil. Cuando fue el sepelio de mi madre mis amigos de la ciudad me acompañaron, fue un gesto muy bello que ellos tuvieron conmigo de estar ahí cuando más lo necesitaba.
Mi mejor amiga estaba de vacaciones en el país, así que después del entierro estuvo conmigo un par de semanas de regreso en el pueblo ayudándome a cuidar de mi padre. Te voy a ser completamente honesta, yo creo que de no haber sido por ella realmente me hubiera desquiciado y vuelto demente; la presión y la angustia que vivía en ese entonces eran como diez mil toneladas sobre mi cabeza, solo estaba esperando el momento en el que estallara en mil pedazos.
Después de que mi amiga se fue por cuestiones de trabajo yo seguí al cuidado de mi papá, el tratamiento parecía estar dando los resultados deseados pero la muerte de mi mamá le había afectado demasiado, emocionalmente hablando se encontraba deshecho; a veces comía, otras tantas ni hablar o decir palabra alguna, ni siquiera quería conversar o platicar de cualquier cosa, por más que le pedía que me contara qué le pasaba o cómo se sentía, no encontraba ninguna palabra suya para conmigo, solamente en contadas ocasiones llegaba a responder, pero si lo hacía solamente decía: “extraño a tu madre”.
Rompía en llanto cuando me decía eso porque no solamente él experimentaba ese dolor, éramos ambos los que teníamos que vivir sin mi mamá. Después de un tiempo lo tuve que llevar de emergencia al hospital porque empezaba a tener convulsiones, no sabía qué era lo que le estaba pasando, a pesar de que el cáncer de pulmón le afectaba nunca había tenido este tipo de síntomas.
Cuando llegamos al hospital le hicieron estudios y análisis para saber qué es lo que realmente estaba ocurriendo, se quedó en observación una semana, me quedé todo ese tiempo con él en su cuarto; su doctor nos dijo que el cáncer todavía se encontraba en sus pulmones, pero la causa de las convulsiones era otro tumor que había estado creciendo en la parte frontal del cerebro.
Esta noticia fue devastadora, él tenía que ser intervenido de emergencia, a lo cual accedí a firmar todos los documentos necesarios para que lo salvaran. El doctor me había comentado que no estaban seguros si mi padre sobreviviría a la operación, me encontraba muy asustada por sus palabras, pero no me podía quedar de brazos cruzados esperando lo peor, así que intervinieron a mi papá como se había acordado previamente.
La operación duró mucho tiempo, me encontraba angustiada pero no podía hacer otra cosa más que ser paciente, cuando la operación terminó el doctor me llamó para platicar conmigo acerca de los resultados de la intervención.
Doctor – Por favor tome asiento. La operación fue muy tardada porque el tumor era de tamaño considerable, no fue nada fácil, pero pudimos salvar la vida de su padre.
Tamara – ¿Por qué no se había detectado ese tumor anteriormente, doctor?
Doctor – A pesar de que se habían hecho varios estudios anteriormente este tumor en la cabeza creció tiempo después, es por eso que no nos percatamos que estaba creciendo dentro del cráneo de su padre. Llegó al punto en que estaba ya interfiriendo con funciones vitales, como resultado las convulsiones se presentaban de manera aleatoria.
Tamara – Comprendo completamente, esto es algo inesperado, nunca pensé que llegara a crecer un tumor en el cráneo. Veo que los pulmones no fueron los únicos afectados, esto complica más el estado físico de mi papá.
Doctor – Es algo que nunca esperamos ver, lamentablemente el daño fue severo; su padre va a llevar una recuperación lenta después de la operación, ya no será capaz de valerse por sí mismo, no podrá caminar nunca más ya que la parte del cerebro encargada de esas funciones fue dañada a causa de remover tumor, el habla y la respuesta motora tendrán que regresar con el tiempo, hicimos lo que pudimos para poder salvarle la vida; su padre tendrá que venir a rehabilitación para ver cuál es el progreso que va teniendo eventualmente, lo siento mucho.
{Nunca había sentido tanto dolor en mi corazón, seguramente el más cruel que jamás había experimentado, las lágrimas que derramaban mis ojos no podían expresar toda la tristeza y agonía en extremo que sentía en ese momento.}
Tamara – Muchas gracias por salvarle la vida a mi papá y por explicarme lo que pasó, no sé qué es lo que hubiera hecho si él no hubiese sobrevivido a la operación, le quedo eternamente agradecida; ojalá existieran más doctores tan buenos y eficientes como usted.
Doctor – No hay ningún problema, es mi placer haber atendido a su padre de la mejor manera posible y espero que tenga una pronta recuperación, cuídese mucho y suerte.
Tamara – Eso fue lo que sucedió en el hospital, así que después de la operación mi papá y yo regresamos a Ivankov. Los primeros meses fueron los más devastadores, él no podía controlar más los esfínteres, podía solamente articular algunas oraciones pero no ideas claras, a pesar de que la enfermera me seguía ayudando a cuidarlo era bastante complicado porque algunas veces no cooperaba y su ánimo se desvanecía, me dolía en el alma verlo en tales condiciones.
Yo tenía que ser su punto de fortaleza para que no se vinera abajo, a pesar de lo mal que me sentía debía de guardar la compostura y ser fuerte en todos los sentidos, sabía lo mal que la estaba pasando mi papá no solo por las condiciones en las que se encontraba sino porque también mi mamá se nos había adelantado a la siguiente vida.
Un buen día la enfermera que contraté me llamó en la mañana porque mi padre no quería comer más, fui a ver qué era lo que estaba pasando. Cuando llegué al cuarto ella me dijo que él quería hablar conmigo, me preocupé bastante pero fui a sentarme cerca de su cama; lo que escuché a continuación marcó mi vida para siempre porque con una voz muy tenue mi padre me dijo: “mátame, no quiero seguir viviendo.”
A lo cual le contesté que de ninguna manera iba a hacer tal cosa. No supe cómo reaccionar en ese momento porque me quedé paralizada de pies a cabeza con una sensación horrible en el corazón y el alma. Después de realizar algunas respiraciones para calmar mis nervios regresé a hablar con mi papá para tratar de calmarlo, la verdad es que al cabo de un par de semanas empecé a ver una mejoría en su actitud, aunque seguía sin querer comer, solo algunos días comía, lo cual realmente me deprimía en demasía.
Así pasaron algunos meses en los que cada vez se hacía más difícil su comportamiento, no hacía ningún esfuerzo por entablar una conversación conmigo o con alguien más, hasta que un día en la madrugada se empezó a poner pálido, no podía respirar con normalidad, así que la enfermera llamó a una ambulancia para que nos trasladara hasta el hospital que estaba en la ciudad.
Fueron horas muy tensas porque la ambulancia tardó en llegar mucho más tiempo del esperado; por fin después de varias horas los paramédicos llegaron por nosotros a la casa, subieron a mi papá lo más rápido posible, durante el camino le pusieron un nebulizador para ayudarle a respirar; sus pulmones ya no estaban funcionando correctamente debido al cáncer, llegamos al hospital en la madrugada y fue llevado al área de urgencias para que lo pudiesen atender sin mayor demora.
Permanecí en la sala de espera toda la madrugada hasta las primeras horas de la mañana, cuando el médico me llamó me dijo que debido al cáncer y a fallos renales no habían podido hacer nada para salvar a mi padre, una infección en los riñones había sido también una falla inminente, su cuadro era ya muy grave.
Me dolió mucho haber perdido a mi padre en tales condiciones, sabía que estaba sufriendo mucho, en cierto sentido creo que él también quería descansar después de haber sufrido tanto tormento a causa del cáncer. Cuando regresé al pueblo para enterrarle fue un momento muy arduo porque me encontraba completamente sola, sin amigos ni familiares a los cuales acudir por apoyo o por lo menos saber que alguien estaba a mi lado durante aquel momento lleno de tristeza y angustia.
Muy en el fondo sabía que la depresión iba a tomar lugar de un momento a otro, fue un golpe tremendo el haber perdido a mis padres de esa manera tan larga, angustiante y sobre todo dolorosa. Creo que poca gente puede soportar ese tipo de dolor, sobre todo durante un periodo tan largo de tiempo. Al principio me la pasaba en el rancho paseando y pensando acerca de todo lo que había pasado, haciéndome a la idea de que nunca más vería a mis padres, ni hablar con ellos o tenerlos en mis brazos nuevamente.
Después del golpe emocional que sufrí y de haber salido de una fuerte depresión fue cuando finalmente decidí que ya no quería estar en Ivankov nunca más, entonces fue que la venta del rancho tuvo lugar. Al principio fue difícil encontrar comprador porque no querían pagar la cantidad exacta que estaba pidiendo, honestamente no quería regatear la propiedad por menos de lo que valía; así que tuve que tener mucha paciencia para poder encontrar un buen comprador, lo cual sucedió después de siete meses de estar buscando uno. El precio era el justo, no más no menos de lo que estaba pidiendo, así que tomó alrededor de dos semanas arreglar todos los documentos necesarios para poder hacer la venta legalmente y sin mayores contratiempos.
Estaba muy feliz de que un acuerdo se había hecho para lograr vender la propiedad, en ese momento no sabía qué hacer o en qué invertir el dinero que había obtenido por la venta del lugar, así que me quedé pensando y cavilando acerca de lo mejor que podría hacer. Durante un tiempo pensé que era buena idea ir a diferentes lugares en Europa que nunca había visitado, solamente quería salir de ese lugar y llenar mi mente de nuevas ideas, de gente, cultura, comida, en fin, todo lo que conlleva viajar así como vivir en un país diferente.
Pasaron unos meses desde que tomé la decisión de dejar Ucrania para conocer la mayoría de los países que no había visitado, quedé encantada con los diferentes lugares que no conocía. Después de haber recorrido el viejo continente me propuse ir a Latinoamérica, nunca había visitado ningún país del continente americano, así que hice todos los preparativos para poder viajar.
Conseguí un boleto de ida para llegar a Ciudad de México, no compré el boleto redondo porque no sabía cuánto tiempo iba a tardar en recorrer todo el país. Desde que llegué la gente me pareció muy atenta y sociable, me gustó mucho recorrer los espacios coloniales y las secciones con nuevos edificios, quedé fascinada con la ciudad. Habían pasado dos semanas desde que había llegado al país y fue al final de esa semana cuando conocí a Karl.
En términos generales así fue como llegué a su vida y el a la mía, después de que nos encontramos ya no nos pudimos separar en lo absoluto, el resto es historia, decidí quedarme aquí y hasta la fecha he estado muy contenta con todo lo que me ha pasado. Me gusta vivir en este país, ahora que he encontrado el amor todo parece perfecto.
Alisa – Tu historia me parece de lo más fascinante, creo que eres una mujer muy valiente porque tuviste que pasar por mucho para poder llegar hasta este punto de tu vida donde todas las experiencias que fueron fuertes y duras para ti ahora son solo una sombra del pasado, tienes la vida por delante en compañía del amor de tu vida, lo cual es muy difícil de hallar en estos días. A muchas mujeres les gustaría estar en el lugar privilegiado en el que te encuentras. Yo creo que en verdad te lo mereces porque has pasado por mucho, has estado sola, sin ayuda de familiares ni amigos y aun así pudiste salir adelante con todo, te admiro como no tienes idea, Tamara.
Tamara – Muchas gracias, es complicado vivir sola con tus padres que tienen una enfermedad terminal, es algo que no se lo deseo a nadie. De alguna u otra forma hay que salir adelante con todo lo que nos proponemos en la vida, no importando qué difícil sea el camino; ¿sabes?, dicen que cada problema lleva consigo la semilla de un bien mucho más grande que el mismo problema. La verdad es que así es, porque lo he podido experimentar en carne propia con todas las situaciones que he afrontado. Haciendo una retrospectiva, no hubiera crecido como persona si no hubiese pasado por tantos problemas, el hecho de vivir sola me ayudó a que me hiciera mentalmente fuerte para poder hacer frente a todas las dificultades, no tengo ninguna duda al respecto.
Alisa – No hay duda alguna de que así fue, tus palabras me inspiran para poder ser una mejor persona y ver cada situación no agradable como una oportunidad para poder mejorar, no importando qué sea lo que tenga que enfrentar.
Tamara – Tienes toda la razón, estoy segura de que así será. Por cierto debemos de apresurarnos para hacer todos los preparativos de la boda, tenemos que sorprender a todos.
Alisa – Correcto, vamos a hacer todo lo necesario para que seas la novia más guapa de todo el universo.
{Los días pasaron haciendo los planes para la boda, Tamara y Alisa se coordinaron para que todo quedara perfectamente bien planificado para el gran evento. Después de varios meses llegó el día de la boda y todos tenían un gran ánimo de ver a la nueva pareja felizmente casada.}
Tom – Bueno, Karl, este es el momento decisivo de echarse para atrás o decir que sí para toda la vida, ¿qué vas a hacer?




