La violencia como marco interpretativo de la investigación literaria

- -
- 100%
- +
Hennigfeld, Ursula (ed.) (2015). Roberto Bolaño. Violencia, escritura, vida. Iberoamericana: Madrid
Herlinghaus, Hermann (2009). Violence without Guilt. Ethical Narratives from the Global South. New York: Palgrave.
Huhn, Sebastian/Oettler, Anika/Peetz, Peter (2005). “La telaraña de los discursos sobre violencia en Centroamérica”. Iberoamericana 5:19, 188–193.
— (2008). “Centroamérica: territorios de violencia. Presentación”. Iberoamericana 8:32, 75–80.
Hurtado Heras, Saúl/Hernández Soto, Gabriel (2017). “Introducción”. En: id. (ed.) (2017). Literatura y violencia en Guatemala: testimonio y literatura de la guerrilla guatemalteca (1960–1996). México, DF/Guatemala: Editorial Praxis, 9–22.
Imbusch, Peter/Misse, Michel/Carrión, Fernando (2011). “Violence Research in Latin America and the Caribbean”. International Journal of Conflict and Violence 5:1, 87–154.
Kohut, Karl (2002). “Política, violencia y literatura”. Anuario de Estudios Americanos 59:1, 193–222.
Leenhardt, Jacques (1990). “O que se pode dizer da violencia?” (trad. por Ronaldo L. Lins). En: Lins, Ronaldo L. (1990). Violência e literatura. Rio de Janeiro: Tempo Brasileiro, 13–17.
Lespada, Gustavo (2015). “Violencia y literatura/Violencia en la literatura”. En: Basile, Teresa (ed.), 35–56.
Liano, Dante (1997). “La narrativa de la violencia”. En: id., Visión crítica de la literatura guatemalteca. Guatemala: Editorial Universitaria, 259–271.
Lienhard, Martin (2015). “Prólogo”. En: id. (ed.). Violencia urbana, los jóvenes y la droga. Madrid: Iberoamericana/Vervuert, 11–20.
Lins, Ronaldo L. (1990). Violência e literatura. Rio de Janeiro: Tempo Brasileiro.
López Bernasocchi, Augusta (ed.) (2010). Literatura, violencia y narcotráfico. Genève: Slatkine.
López de Abiada, José Manuel (ed.) (2010). Dosier “Literatura y Narcotráfico”. Versants 57:3.
Lowe, Elizabeth (1982). “Visiones de la violencia. De Faulkner a la ficción urbana contemporánea en Brasil y Colombia”. Universitas Humanística 18:18, 101–108.
Llarena, Alicia (2016). Curso “Arte, literatura y violencia en Latinamérica”. URL: www.ulpgc.es/sites/default/files/ArchivosULPGC/noticia/2016/Nov/curso_arte_literatura_y_violencia_en_latinoamerica.pdf (16.2.2019).
Mackenbach, Werner/Maihold, Günther (2015). “La transformación de la violencia en América Latina. Un debate interdisciplinario”. En: id. (ed.), La transformación de la violencia en América Latina. Guatemala: F&G editores, 1–8.
Mackenbach, Werner/Ortiz Wallner, Alexandra (2008). “(De)formaciones: violencia y narrativa en Centroamérica”. Iberoamericana 8:32, 81–97.
Manzoni, Celina (2015). “Narrativas de la violencia: hipérbole y exceso en ‘Insensatez’ de Horacio Castellanos Moya”. En: Basile, Teresa (ed.), 111–143.
Martínez Bardal, Diego (2014). “La mirada que atraviesa. Pensar los dispositivos”. En: Zubieta, Ana María (ed.), 95–110.
Martínez Rubio, José (2017). “Memoria y ficción en ‘El material humano’ de Rodrigo Rey Rosa: la representación imposible de la violencia en Guatemala”. Rilce. Revista de Filología Hispánica 33:2, 585–599.
Michael, Joachim (2018). “El problema de la violencia y la literatura de la crueldad: Claudia Hernández”. En: Borst, Julia/Michael, Joachim/Schäffauer, Markus Klaus (ed.), 129–157.
Molinares Hassan, Viridiana (2013). “Violencia política en Latinoamérica: una descripción a partir de narraciones literarias”. Revista de Derecho 39. URL: www.redalyc.org/articulo.oa?id=85128616009 (16.2.2019).
Moloeznik, Marcos Pablo/Trefler, Pawel (2017). “América Latina: violencia en México y Centroamérica”. Anuario Latinoamericano. Ciencias políticas y relaciones internacionales 4, 13–19.
Montoya, Pablo (2000). “La representación de la violencia en la reciente literatura colombiana (década de 1990)”. América: Cahiers du CRICCAL 24, 49–55.
Nieraad, Günther (2003). “Violence and the Glorification of Violence in the Literature of the Twentieth Century”. En: Heitmeyer, Wilhelm/Hagan, John (ed.), International Handbook of Violence Research, Dordrecht: Kluwer, 1023–1039.
Ortiz Wallner, Alexandra (2004). Espacios asediados. (Re)presentaciones de la violencia y del espacio en novelas centroamericanas de posguerra. Tesis, UCR, San José. URL: http://www.repositorio.ciicla.ucr.ac.cr:8080/handle/123456789/214 (16.2.2019).
— (2008). “Die Ästhetisierung der Gewalt am Beispiel der Romane von Horacio Castellanos Moya”. En: Bandau, Anja/Buschmann, Albrecht/v. Treskow, Isabella (ed.), Literaturen des Bürgerkriegs. Berlin: trafo Verlag, 75–89.
Ospina, Claudia (2010). Representación de la violencia en la novela del narcotráfico y el cine colombiano contemporáneo. Tesis doctoral de la University of Kentucky. URL: https://uknowledge.uky.edu/gradschool_diss/4.
Pabón, Carlos (2015). “De la memoria: ética, estética y autoridad”. En: Basile, Teresa (ed.), 11–34.
Pesce, Franco (2018). “La voluntad de no entender. Entrevista con Sergio Rojas”. Lingüística y literatura 74, 159–172.
Pietrak, Mariela/Carrera Garrido, Miguel (2015). “Presentación”. En: id. (ed.), Narrativas de la violencia en el ámbito hispánico. Guerra, sociedad y familia. Sevilla: Editorial Padilla, 5–13.
Quijano, Mónica/Vizcarra, Héctor Fernando (2015). “Preliminares”. En: id. (ed.), Crimen y ficción: narrativa literaria y audiovisual sobre la violencia en América Latina. México: Bonilla Artigas Editores, 11–23.
Riekenberg, Michael (2015). “Introducción”. En: id. (ed.), Violencia segmentaria. Consideraciones sobre la violencia en la historia de América Latina. Madrid: Iberoamericana/Vervuert, 9–24.
Ríos Baeza, Felipe (ed.) (2010). Roberto Bolaño: ruptura y violencia en la literatura finisecular. México: Eón/Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Rodríguez, Ileana (2016). Gender Violence in Failed and Democratic States: Besieging Perverse Masculinities. New York: Springer.
Rueda, María Helena (2011). La violencia y sus huellas. Una mirada desde la narrativa colombiana. Madrid: Iberoamericana/Vervuert.
Santos, José Vicente Tavares dos/Barreira, César (2016). “Introdução. A construção de um campo intelectual: violência e segurança cidadã na América Latina”. En: id. (eds.), Paradoxos da segurança cidadã. Porto Alegre, 9–40.
Sodré, Muniz (2001). Sociedad, cultura y violencia. Trad. del portugués. Maria Eugenia Contursi y Fabiola Ferro. Buenos Aires: Norma.
Spiller, Roland et al. (ed.) (2015). Guatemala: Nunca más: desde el trauma de la guerra civil hacia la integración étnica, la democracia y la justicia social. Guatemala: F&G editores.
Spiller, Roland/Schreijäck, Thomas (ed.) (2019). Colombia: memoria histórica, postconflicto y transmigración. Berlin: Peter Lang.
Temelli, Yasmin (2012). “Violencia(s) en México”. En: Dosier “Violencia(s) en México”. IMex. México interdisciplinario 1, 4–14.
Terao, Ryukichi (2005). La novelística de la violencia en América Latina: entre ficción y testimonio. Mérida, Venezuela: Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes/Japan Society for the Promotion of Sciences.
Tittler, Jonathan (ed.) (1989). Violencia y literatura en Colombia. Madrid: Ed. Orígenes.
Ubilluz, Juan Carlos; Hibbett, Alexandra; Vich, Victor (2009). Contra el sueño de los justos: la literatura peruana ante la violencia política. Lima: IEP Inst. de Estudios Peruanos.
Universidad de Stony Brook (2015). Graduate Conference “Narrativa y violencia / Narrativa violenta”. URL: www.bu.edu/rs/files/2015/09/CFP_Graduate-Student-Conference-2015.pdf (16.2.2019).
Varela Olea, María Ángeles (ed.) (2010). Lengua y literatura sobre la violencia contra la mujer. Madrid: CEU.
Vélez Rendón, Juan Carlos (2003). “Violencia, memoria y literatura testimonial en Colombia. Entre las memorias literales y las memorias ejemplares”. Estudios políticos 22, 31–57.
Villalobos-Ruminott, Sergio (2013). Soberanías en suspenso. Imaginación y violencia en América Latina. Buenos Aires: La Cebra.
Vivanco Roca Rey, Lucero de (ed.) (2013). Memorias en tinta: ensayos sobre la representación de la violencia política en Argentina, Chile y Perú. Santiago de Chile: Ed. Univ. Alberto Hurtado.
Waldmann, Peter (2002). Der anomische Staat. Über Recht, öffentliche Sicherheit und Alltag in Lateinamerika. Wiesbaden: VS Verlag für Sozialwissenschaften.
Wertheimer, Jürgen (1986). Ästhetik der Gewalt: ihre Darstellung in Literatur u. Kunst. Frankfurt am Main: Athenäum.
Yánez Leal, Adelso (2013). Relaciones de poder en la literatura latinoamericana: muerte, sexualidad, racismo y violencia (siglos XX–XXI). Buenos Aires: Ed. Biblos.
Zubieta, Ana María (ed.) (2014). Mapas de la violencia: filosofía, teoría literaria, arte y literatura. Bahía Blanca: EdiUNS.
Sobre el poder y la legitimidad: dos debates sobre la crítica de la violencia
Ana Miranda Mora
1. La violencia como problema contemporáneo
Los movimientos de protesta social, de resistencia o desobediencia civil del siglo XX ante el imperialismo, capitalismo, colonialismo o sexismo han intentado re-politizar la categoría de violencia y reclamar su uso legítimo fuera del ámbito estatal. La violencia pasa de ser concebida como inevitable y necesaria (la guerra o el asesinato del enemigo), para describir acciones u omisiones, relaciones de poder y concepciones ideológicas. Frente a las teorías “clásicas”, las teorías “contemporáneas” sobre la violencia son críticas porque cuestionan la concepción del poder que legitima esa violencia, a la vez que revelan los mecanismos (institucionalizados o informales) por los que se conserva y perpetua. El concepto de violencia tiene actualmente un componente denunciatorio y crítico que moviliza reacciones al cuestionar no sólo comportamientos, sino relaciones o estructuras socialmente aceptadas (sexismo o racismo). El argumento del presente artículo se desarrolla en el análisis de autores clave para la comprensión de la violencia desde la perspectiva de la filosofía social. En este marco, los autores que se discuten aquí definen un planteamiento del problema que concibe la violencia como un proceso o fenómeno característico de las sociedades modernas y no tanto como una anomalía en su funcionamiento (Arteaga 2017). Esto implica considerar la violencia como un fenómeno social, no en cuanto conducta, disposición o desviación del individuo sino como una dinámica social. Se analizan teorías que problematizan la violencia en el contexto de los procesos de formación del orden social (Koloma-Schlichte 2017).
La violencia es uno de los fenómenos más complejos analizado actualmente. Una de las principales dificultades consiste en definir qué fenómenos pueden ser considerados como violencia. Los análisis conceptuales sobre la violencia exploran problemas relacionados con el uso descriptivo y normativo del término (Degenaar 2007). El problema de la falta de un concepto que tenga un correlato empírico preciso, implica a su vez la discusión sobre los orígenes etimológicos y los cambios en el significado del concepto de violencia. Lo que incluye, una controversia relativa a una definición adecuada, una diferenciación sustantiva, una evaluación sociopolítica y una evaluación moral de la violencia (Imbusch 2003). A ello, se suma la dificultad de explicar sus causas, efectos o consecuencias. El concepto “violencia” es un concepto analítico-descriptivo, siempre con significado normativo-político. Las teorías normativas o empíricas, que critican o justifican el ejercicio de la violencia buscan aclarar el rol de la violencia en la (re)producción y transformación del orden social. La violencia es un fenómeno complejo porque produce daño y destrucción al mismo tiempo que puede crear orden o estabilidad. La problematización de la naturaleza y función de la violencia aparece como problema central de la teorías sociales y políticas en el siglo XX. Anteriormente había sido tematizada en sus formas concretas como guerra, crimen, desviación, anomalía o en su identificación con el ejercicio del poder, pero no se le había asignado un lugar teórico central.
En este ensayo revisaremos dos debates fundamentales a las teorías contemporáneas sobre la violencia. Nuestra tesis es que ha habido un desplazamiento en la función y el significado que la violencia ha desempeñado en diferentes teorías sociales y políticas. Proponemos una distinción entre lo que denominamos teorías “clásicas” sobre la violencia y teorías “contemporáneas”. Esta distinción se explicará a partir de dos problemas, el primero de ellos, discute la relación entre poder y violencia, el segundo se pregunta por la legitimación de la violencia. Este cambio en la función de la violencia señala el movimiento por el que va de la marginalidad en la teorías clásicas hacia la centralidad en las teorías contemporáneas. Se distingue entre teorías del poder como opresión, poder como dominación y poder como violencia para explicar el giro por el que se resignifica la violencia y se le dota de un sentido crítico en las teorías contemporáneas. Este movimiento en la esfera del análisis significa una nueva concepción de la violencia e implica nuevas metodologías para su análisis.
2. Teorías clásicas y contemporáneas sobre la violencia
La violencia representa un problema actualmente porque dejamos de concebirla como aceptable o necesaria. Las teorías clásicas sobre la violencia ponen el centro de su análisis en la función de la violencia para la continuidad histórica, política o económica como lo fundamental (Arendt 2005: 18). No se problematiza la violencia como objeto central porque esta se halla determinada en función de la persistencia de un proceso que permanece asegurado por lo que precedió a la acción violenta y que va más allá de la violencia misma. De acuerdo con Hannah Arendt en Sobre la violencia (1970), la comprensión dominante de la historia ofrece una versión de esta determinada por una lógica de medios y fines (lógica teleológica). Arendt recurre a Hegel como ejemplo de esta formulación, para quien la historia es un matadero de masacres que lleva a cabo los objetivos de la razón.
Pero aún cuando consideremos la historia como el ara (Schlachtbank) ante el cual han sido sacrificados la dicha de los pueblos, la sabiduría de los Estados y la virtud de los individuos; siempre surge la pregunta: a quién, a qué fin último ha sido ofrecido este enorme sacrificio? (Hegel 2005: 145)
De acuerdo a la lectura de Arendt de Hegel, la violencia es un momento más en el desarrollo de las contradicciones sociales que forman parte de un proceso de progreso (Arendt 2005: 43). Desde esta lógica (teleológica), la violencia puede por un lado, ser concebida como un momento necesario que no rompe con el continuum temporal y que sirve como guía de acción para el futuro; por el otro, se presenta como la única interrupción posible a este proceso automatizado. Arendt ejemplifica el primer caso con la concepción de Marx sobre la historia, según la cual “la violencia (Gewalt) es la comadrona (Geburtshelfer) de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva” (Marx 1986: 639). Si bien en el capítulo 24 de El Capital Marx sostiene que la violencia es sólo un momento en el desarrollo de la historia, esto no implica que sea la causa de los cambios en la sociedad sino de las contradicciones inherentes a ella. Para Marx la emergencia de toda sociedad está precedida pero no causada por eventos violentos, que compara con los dolores del parto. La violencia así determinada, se considera una potencia que designa el modo del desarrollo histórico, que explica la transición de un evento a otro.
En dirección opuesta, para Fanon, la violencia sí constituye la única solución frente a un estado de dominación colonial, en Los condenados de la tierra (1961) afirma el poder purificador y transformador de la violencia:
¿Qué es pues, en realidad, esa violencia? Ya lo hemos visto: es la intuición que tienen las masas colonizadas de que su liberación debe hacerse, y no puede hacerse más que por la fuerza […] Porque la violencia, y ahí está el escándalo, puede constituir como método, la consigna de un partido político […] Hay que reflexionar sobre esta problemática de la violencia. (Fanon 2014: 65–66)
Si bien Fanon sostiene que sólo la violencia posibilita la inversión de los valores impuestos por el colonizador, este es consciente de los límites de la violencia en la lucha contra el colonialismo. Por sí mismos, el odio y la agresión fracasan en la búsqueda de la liberación. La violencia es condición necesaria para la independencia, aunque no suficiente para la realización de su liberación. Para Fanon la pregunta no consiste en aceptar o no la violencia, sino en asegurar que su uso esté orientado a su superación y no a su auto-preservación. La violencia en este caso se haya justificada por el fin que se propone, sólo la violencia ejercida por el pueblo y organizada, en cuanto acto de resistencia y no sólo como acto espontáneo, permite romper con el proceso automatizado del poder colonial dominante. La inevitabilidad y necesidad de la violencia depende, de acuerdo a esta concepción, de una noción instrumental de la misma. La violencia es un medio requerido por un fin que la justifica y la limita, una herramienta que depende de una instancia que la soporta y la trasciende, sea esta una concepción de la historia, del progreso, del bien, de la libertad etc. Sin embargo, todos estos casos esconden una paradoja, la violencia en cuanto instrumento requiere de una justificación que nunca alcanza y sin embargo, se le presenta como inevitable o necesaria para el desarrollo histórico, una forma de gobierno o un proyecto emancipatorio.
Teorías como las de Hegel, Marx y Fanon comparten una concepción instrumental de la violencia que revela un problema. Algunas de estas teorías, como la de Hegel, evidencian la ausencia de problematización específica de la violencia, así como las limitaciones que la noción instrumental de la misma implica. Estas teorías enfrentan alguno de los siguientes problemas: o son ciegas a las formas concretas de la violencia (sus mecanismos, su fenomenología), o ignoran las condiciones concretas que producen la violencia (sus causas) y se centran principalmente en su aplicación como puro medio para cumplir fines determinados (objetivos). Sin embargo, ya en Marx o Fanon, a pesar de seguir atrapados en una concepción instrumental de la violencia, se realiza un desplazamiento que Arendt ve. Estas teorías señalan que la violencia no es un fenómeno transitorio o excepcional sin más, sino que es inevitable en cuanto elemento constitutivo de las formas de organización social moderna en términos de clase y raza. La diferencia entre Marx y Fanon se da en un segundo desplazamiento, mientras que para Marx, al igual que Hegel, la violencia es inevitable y constituyente de los procesos históricos, para Fanon esta tiene una dinámica propia y sus mecanismos son el objeto de su investigación. Así, las teorías contemporáneas intentan comprender la complejidad de la violencia al hacer explícito sus elementos estructurales, tales como:
1 el sujeto quien la ejerce o la padece
2 la forma en que es ejercida, ya se en cuanto acciones o por omisión
3 sus causas y razones (formas de justificación)
4 sus metas y motivos (intenciones) y
5 sus modelos de justificación (legalidad o legitimidad).
Toda tipología de la violencia pondrá en el centro alguna de las siguientes preguntas: 1. ¿quién?, 2. ¿qué?, 3. ¿cómo?, 4. ¿a quién? y 5. ¿por qué? (Imbusch 2003). El concepto de violencia contemporáneo no sólo intenta dar respuesta a estas preguntas sino también aclarar su vinculación y límites con conceptos relacionados tales como: fuerza, potencia, autoridad o poder. Con ello, se trata de evitar definiciones naturalistas, sustancialistas o reduccionistas que identifiquen la violencia con una forma específica, por ejemplo, violencia como guerra, asesinato, instinto etc. Pensar contemporáneamente la violencia requiere de la discusión sobre los tipos y formas, las dimensiones y las estructuras de significado, las dinámicas y los contextos. Una taxonomía de la violencia que no se centre sólo en sus causas o fines, resulta ineludible. A continuación, ahondaremos en el desplazamiento del lugar de la violencia aquí delineado a partir de dos debates filosófico-políticos.
3. Análisis filosófico de la violencia. Dos debates.
La violencia como problema contemporáneo de las ciencias sociales y la filosofía no sólo conlleva el análisis empírico de los diferentes fenómenos que abarca, sino el examen de las concepciones y presupuestos que le dan contenido al concepto. La reflexión filosófica sobre la violencia busca aclarar 1. la relación del concepto de violencia con otros conceptos asociados y elabora la pregunta ¿por qué?, es decir, 2. el cuestionamiento por los modelos de justificación y estrategias de legitimación de la violencia.
Este tipo de preguntas nos lleva más allá del estrecho modelo que se centra en la relación entre perpetrador y víctima, al pensar la violencia no solo en términos individuales sino colectivos. Se trata de analizar la violencia como un proceso compuesto por acciones (individuales/colectivas/estatales) y estructuras o sistemas. Se pone el énfasis no tanto en la violencia directa y física sino en las estructuras, y se pasa del ámbito del individuo a la sociedad. En este contexto, existen para la filosofía dos debates centrales que recogen los problemas 1 y 2. Por un lado, la relación entre la violencia y el poder y, por el otro, la pregunta por la legitimidad de la violencia.
3.1 Relación poder y violencia
El empleo correcto de los conceptos no es sólo una cuestión de gramática, la polisemia del concepto está ligada a sus cambios semánticos y su significado está determinado históricamente en una relación directa con las prácticas de las que busca dar cuenta. En un intento por desvincularse de la tradición que piensa instrumentalmente la violencia, Arendt se propone distinguir entre conceptos como: “poder”, “potencia”, “fuerza”, “autoridad” y “violencia” (Arendt 2005: 59). La función de la violencia en la formación del estado (o la centralización del poder) fue ya introducida por autores como Maquiavelo (1532) y Hobbes (1651), para quienes la violencia ocupa un papel central en toda acción política. En la relación entre poder político y violencia, esta aparece como un factor ineludible en las distintas formas de socialización. Desde esta perspectiva la cuestión crucial consiste en señalar
¿Quién manda a Quién? Poder, potencia, fuerza, autoridad y violencia no serían más que palabras para indicar los medios por los que el hombre domina al hombre; se emplean como sinónimos porque poseen la misma función. (Arendt 2005: 59)
A partir de esta diferenciación, Arendt cuestiona la tesis que sostiene que la violencia es la mayor manifestación de poder. Equiparar el poder con la administración de la violencia se corresponde con una noción específica de poder y de autoridad derivada de aquél. El estado, como garante del poder, es el lugar de concentración de la violencia. Max Weber definió en La política como vocación (1919) el medio específico del estado moderno, como monopolización de los medios de coerción física a través de una institución política especialmente legitimada para ello, y cuyos orígenes violentos han caído en el olvido. “El Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el ‘territorio’ es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima” (Weber 1979: 83). Desde esta perspectiva la violencia no representa un problema ya que el estado, en su pretensión de acabar con la violencia particular o privada, monopoliza la violencia como instrumento para su control y el fortalecimiento de su autoridad.



