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A pesar de que no fuésemos punkies, lo nuestro viene del punk. Los grupos que conocíamos eran punks y siniestros. Veías a uno por la calle y decías, «¡ese es el de los No!». Ver tocar a todos estos grupos y que los bares pusieran música de grupos locales nos fue animando. Ibas a los bares a escuchar música tanto o más que a beber.
IBON ERRAZKIN: Yo quería tocar en gaztetxes porque era la manera de ir a pueblos y porque no veía razón por la cual no pudiéramos gustar a ese público. Imagino que allí nos veían como unos donostiarras absurdos. La música que hacíamos no podía ser más diferente a la de los grupos punks que tocaban en gaztetxes. Siempre había alguien dispuesto a llevarte, y nosotros estábamos dispuestos, pero luego no se concretaba. Cuando hablabas con el tío que lo llevaba, te decía, «yo os traería, pero creo que la gente del pueblo va a reaccionar mal y no vais a ser bienvenidos».
JAVIER SÁNCHEZ: Era otro ambiente. En Aventuras, Jone cantaba superbajito y eso requería que todos los instrumentos estuvieran a un volumen acorde con eso. Pero en los gaztetxes lo que te pedía la gente era caña. Kaña con ka.
Fuera de Donosti, La Buena Vida tocamos en Cestona, en Zumaia, en Andoain… cerquita de la costa. Lo que hacíamos era un poco marciano en comparación con lo que se oía por allí, pero el público reaccionaba bien. Venía gente porque era lo que había.
MIKEL AGUIRRE: Hicimos lo que llamábamos el «baserri tour», que sería como «caserío tour». Pedro tenía una moto, cogíamos unas cuantas maquetas y carteles, llegábamos a la plaza del pueblo de Azpeitia y preguntábamos dónde se podía tocar. Íbamos al bar, le dábamos una maqueta y un teléfono al dueño y le decíamos, «si te gusta, llámanos».
JAVIER SÁNCHEZ: Así era Pedro. Desde muy al principio, se autoerigió promocionero del grupo y empezó a llevar las maquetas que nos habían grabado Peru y Alejo.
En uno de esos conciertos se fue la luz y tuvimos que pelar cables y enchufarlos a la red con chicle. Otro bar lo cerraron a los tres días por tráfico de speed. Atractivos de Gipuzkoa…

MIKEL AGUIRRE: En Euskadi había principalmente rock radical vasco: Hertzainak, Kortatu, La Polla, Cicatriz, Vómito… Y Donosti era como una isla que no tenía nada que ver con lo que había en la provincia o en Bilbao.
Tampoco todo era malo. Itoiz tiene cosas que estaban bien. Pero yo no he sido muy punkarra. Muchos de esos grupos estaban ligados a la radicalidad política, y yo no sintonizaba mucho.
Cuando llegué a Donosti, empezaban las clases de euskaldunización. Mis hermanos menores sí hablan euskera, pero yo tengo un déficit. No lo exigían, me agarré a exenciones cuando fui a estudiar a Estados Unidos y por vagancia nunca lo aprendí a hablar. En el grupo todos sabemos un poco, pero ninguno éramos muy euskalparlantes.
JAVIER SÁNCHEZ: Cuando empezamos a tocar es cuando más fuerte pegaba el rock radical vasco y cuando más igual nos daba. Actuábamos como si no lo tuviéramos al lado. Kortatu era tan potente que parecía una marcianada que no te gustaran, pero no nos afectaba ni para bien ni para mal. Nunca vi a un grupo de esos en directo. Ni fui ni iría.
Había otra escena en San Sebastián, los de Buenavista: La Perrera, Nuevo Catecismo Católico… Era como si vivieran en Málaga. No teníamos ningún contacto. El rock era la antítesis de lo que queríamos hacer. Nos daban igual los MC5, los Stooges…
Empiezas un grupo influenciado por lo que hacen tus hermanos mayores y por los grupos de alrededor. Y ni ellos hablaban de esas cosas ni a nosotros nos interesaba nada el rock radical.
Tampoco los grupos que oíamos eran políticos. Bueno, los Jam y los Smiths sí lo eran, pero nos quedábamos más con las guitarras y las melodías que con el mensaje. Nunca nos dio por ahí. No nos interesaba.
MIKEL AGUIRRE: Tu tipo de vida te influye. Si me hubiera criado en un ambiente más políticamente involucrado, más conflictivo y más radical, seguramente tendría otros gustos y mi creación estaría tocada por esos condicionantes.
Inicialmente las letras no eran importantes. Y no queríamos ser un grupo cómico ni un grupo político reivindicativo. La connotación graciosa me llevaba a la Orquesta Mondragón. Pero la vida da muchas vueltas. José Luis Lanzagorta98, que luego fue pianista de La Buena Vida, es miembro fundador de la Orquesta Mondragón.
IRANTZU VALENCIA: Estas cosas no se sometían a debate, en plan, «nunca vamos a hablar de temas sociales, política, terrorismo…». No utilizábamos la música para eso. ¿Por qué tienes que hablar de la realidad? No veo la obligación ni la necesidad. No se dio y no lo forzamos.
JAVIER SÁNCHEZ: No me arrepiento. No nos interesaba nada esa onda. Igual es porque aquí todo estaba más polarizado y si no estabas de un lado parecía que eras justo del contrario. Si vives aquí siempre conoces a alguien que ha sido víctima del terrorismo de una manera u otra. Otra cosa es que lo reflejes en las canciones. Puedes tener el impulso de querer hablar de ello. Y puede no pasar. O puedes inconscientemente no querer hablar de ello. Pero esto lo digo pensándolo ahora. En su día, ni se nos pasaba por la cabeza. Son temas en los que no nos queríamos ni justificar.
RICARDO ALDARONDO: Vivíamos en una ciudad con manifestaciones que a menudo acababan en cargas policiales, asesinatos casi en cada esquina, manifestaciones silenciosas de familiares de víctimas, amenazas… Pero en los 80, 90 y 00, San Sebastián siguió siendo una ciudad turística, alabada por su belleza, con cocineros famosos en el mundo entero y una actividad cultural fuera de lo común en una ciudad de ese tamaño. La realidad era tanto una cosa como la otra, y todo a la vez. Quizá, como reacción a un contraste social tan esquizofrénico, estos grupos prefirieron refugiarse en su intimidad y en unos gustos que tenían más relación con los de ciudades inglesas que con los de la suya.
TERESA ITURRIOZ: Teníamos una idea muy lúdica de la música. Los cantautores nos parecían unos pesados. La canción protesta nos parecía un rollo porque la habíamos vivido de pequeños. A lo mejor ahora no lo veríamos así, pero Aventuras y Le Mans teníamos una idea más estética que reivindicativa de la música. No había un mensaje social. La música era el mensaje. También coincidía en el tiempo con el rock radical vasco, y yo pensaba, «¿por qué no hacen una música más bonita?». Si el rock radical vasco fuera como Derribos Arias, me encantaría, pero no tenían ideas nuevas. ¡No utilizaban cajas de ritmos! A mí no me gustaba todo aquello.
Mucha gente de nuestra generación hemos pasado mucho de todo el tema político y social. Hemos tenido muy poca conciencia social. Lo que queríamos era hacer cosas bonitas, pasarlo bien, pensar en nuestras cosas, disfrutar de la vida… No lo digo con orgullo. Lo digo con una cierta pena. Hay algo de no haber estado más alerta, de no habernos dado cuenta de que como ciudadanos también tenemos una responsabilidad, aunque no estemos en cargos públicos…
En esa época no solo parecía que todo iba bien, sino que también parecía que todo iba a ir siempre a mejor.
UN DEBUT DE NUEVE CANCIONES Y DIECISIETE MINUTOS
ALEJO ALBERDI: Vi a Aventuras por casualidad. No recuerdo cómo caí ahí, pero me impresionaron. Me parecieron muy originales en comparación con lo que se hacía. Eran muy básicos, una música muy escueta. Me recordaban a Marine Girls. Eran chavales muy jóvenes, pero no tocaban por encima de sus posibilidades. Lo que hacían lo hacían bien. Peru tocaba con un par de tambores. Ibon me pareció que apuntaba maneras como músico. Ya se le veía talento. Jone me gustaba menos; me parecía limitadita vocalmente.
IBON ERRAZKIN: Habíamos cogido algo de nombre a nivel local, habíamos grabado otra maqueta, habíamos estado en Bilbao haciendo entrevistas en emisoras, nos salieron varias actuaciones, y alguien debió de decir a Alejo que fuera a vernos a Komplot. Forki, el de Radio Popular, nos dijo que a Alejo le habíamos encantado. «Le he dado tu número de teléfono porque quiere hacer algo con vosotros», me dijo. Me llamó, quedamos, le pasé todas las maquetas y nos dijo, «conozco a toda la gente de los sellos de Madrid. Si os parece, voy con las maquetas y, si sale algo, os produzco un disco». Teresa se había ido a Madrid a estudiar en el 87. En esa época solo funcionábamos en Navidades o los fines de semana que ella venía. No teníamos muchas expectativas, pero un día llamó Alejo diciendo que en DRO estaban interesados.
ALEJO ALBERDI: Moví la maqueta por La Fábrica Magnética, pero me encontré con un Servando que iba de independiente pero se comportaba como si fuera una multi. No le impresionó demasiado el grupo y al oír «Un día gris» dijo, «quiero más canciones como esta». Ahí se acabó la discusión. Cuando un A&R de una independiente empieza a dar indicaciones de hacia dónde tiene que ir el grupo, lo mandas a la mierda, lógicamente. De ahí pasamos a DRO y ya no hablamos con nadie más.
IBON ERRAZKIN: Alejo hizo de mánager y nos previno mucho sobre la industria. Él negociaría lo que había que negociar, pero nosotros estábamos deslumbrados por el hecho de poder grabar un disco. Era algo que no habíamos previsto. Yo hubiera firmado cualquier cosa. Alejo nos asesoró, dijo que DRO nos convenía más y fichamos con ellos. Grabamos en mayo del 89.
ALEJO ALBERDI: Para mí era muy importante no hacer un disco como los de Duncan Dhu. Me parecía que había que respetar el sonido del grupo al máximo. Hubo añadidos mínimos.
IBON ERRAZKIN: Queríamos hacer un disco de dieciocho o veinte canciones y que durara media hora, porque nuestras canciones duraban minuto o minuto y medio, como las de las Shop Assistants o los Young Marble Giants, que eran nuestros modelos. Alejo quería que las canciones estuvieran arregladas, que todas tuvieran cosas distintas… Rescató «Víctor», que fue nuestro primer single y que nosotros habíamos desechado. La habíamos grabado en una maqueta del 86, llevábamos un año o dos sin tocarla, pero él la oyó y dijo que había que recuperarla a toda costa.
Nosotros nunca habíamos recibido órdenes ni sugerencias de nadie, pero estuvo bien que hubiera alguien controlando. No nos podrían haber dejado solos en un estudio. No habríamos sido capaces de hacer un disco en condiciones. En la época fue una sensación rara, de no controlar la situación, pero creo que, pese al poco tiempo que tuvimos para grabar, estuvo bien. Entonces pensé que nos habían desvirtuado, pero con el tiempo pienso que el disco de Aventuras es representativo.
TERESA ITURRIOZ: De repente, estábamos yendo a un estudio de los de antes. Todo era muy sofisticado. Se llamaba Quarzo y tenía las paredes de piedra, unos medios increíbles, una cámara anecoica para cantar… ¡Una cámara anecoica! Y todo estaba allí para nosotros. La grabación fue muy corta. Teníamos cinco días y nos enfadamos un poco con Alejo porque consumió dos días con los ruiditos de la caja de ritmos.
IBON ERRAZKIN: Paco Trinidad fue el ingeniero de sonido. Tuvimos buen trato, pero estábamos muy paranoicos porque cualquier grupo que fichaba por GASA lo producía él y todos sonaban igual. Era un sonido comercial, desde luego, pero que quitaba personalidad a los grupos. Además, Paco Trinidad trabajaba con sus músicos. En cuanto alguien no tocaba bien en el estudio, lo echaban de la cabina y metían al guitarrista o al teclista con el que trabajaba él y al final todo sonaba muy profesional, pero sin gracia.
Nosotros íbamos muy prevenidos porque habíamos vistos grupos que nos gustaban echarse a perder en cuanto venían a Madrid y se ponían a grabar con discográficas de allí. Queríamos evitar eso a toda costa.
Veníamos de una cosa tan insular, de hacer nuestras maquetas, que para nosotros eran perfectas, con la reverb del ampli cutre que teníamos… que todo nos parecía una interferencia. Era la inmadurez de no haber salido prácticamente del local y no haber tenido trato con nadie.
TERESA ITURRIOZ: Yo ya estaba estudiando en Madrid, pero a ellos les pagaron el billete de avión. No dormimos en casas de amigos, no. Nos instalamos en un hotel. ¡Esto era un producto! ¡Eran los 80!
En el hotel también estaba Enrique Bunbury; pelirrojo, con media melena… Nos hacía una gracia terrible estar casi codo con codo con él.
Para ir del hotel al estudio nos regalaron unos bonos de metro.
IBON ERRAZKIN: Con DRO hubo desencuentros desde el primer momento porque no entendíamos por qué nos habían fichado. Nos daba la impresión de que no le gustábamos a nadie en la compañía. Para empezar, decidieron hacer una tirada de solo mil copias. Alejo pensaba que íbamos a vender veinte mil discos. Yo no lo pensaba, pero en esa época grupos de los que hoy nadie se acuerda como los Gatos Locos vendían cien mil copias. GASA y DRO tenían unos canales muy potentes. Que publicasen solo mil era un modo de decir, «no creemos en vosotros». A nosotros nos daba un poco igual, pero Alejo vio muy claro que eso equivalía a deshacerse del grupo. Estaba indignado.
ALEJO ALBERDI: Pensé que el disco se podía convertir en algo como de La Dama se Esconde, no ya como de Duncan Dhu. Pero me equivoqué por completo. DRO intentó vender el disco como siempre: metiéndolo en Los 40 y, si fallaba, olvidarse de él.

TERESA ITURRIOZ: Hicimos algunas teles. Y como había que ir a Bilbao y nosotros no sabíamos conducir, nos ponían un coche con chófer para ir allí. ¡Nos lo pagaban todo! Claro, así ha ido luego el negocio de la música.
IBON ERRAZKIN: Te mandaban billetes de avión, ibas al aeropuerto de Fuenterrabía y volabas a Prado del Rey. Cosas glamurosas, aunque de glamurosas luego no tenían nada. Era todo muy cutre y te trataban fatal.
TERESA ITURRIOZ: Fuimos a un programa horrible, Cajón de sastre, que presentaba Miriam Díaz-Aroca. Allí no entendían lo que hacíamos. Nos decían, «¿por qué tocáis así? ¿Por qué no bailáis?». Llegamos y en el bombo de la batería ponía «AVENTURAS DE KIRLIAN» con letras naranjas. Teníamos dieciocho años y les dijimos a los de la tele y a los de DRO que no salíamos con un bombo así. Teníamos muy claro nuestro gusto y había cosas que nos parecían antiestéticas. Supongo que no nos interesaba el éxito ni ser famosos a toda costa. No creo que fuera algo razonado. Era más intuitivo.
Y te hacían encerronas. Tocamos en El salero, que antes había sido Gente joven, y no nos dijeron que estábamos concursando. Pero a DRO les salía la oportunidad de que su grupo saliera en la tele y les importaba muy poco que aparecieras concursando en Gente joven. Lo gracioso es que yo no me enteré de que habíamos estado concursando hasta años después. Y pensé, «¡qué cerdos estos de DRO!».
Nos llevábamos muy mal con los de la discográfica. Teníamos un promocionero que estaba más en contra nuestra que con nosotros. Su misión era que hiciésemos entrevistas y saliésemos en la tele, y nosotros no siempre estábamos contentos con lo que nos proponían. Por su parte, lo entiendo. Éramos unos niñatos tontainas y a veces nos pasábamos un poco.
IBON ERRAZKIN: DRO vio que éramos muy poco profesionales, que no éramos un grupo dispuesto a trabajar con un mánager para tocar en todas partes, sino que íbamos sin ninguna pretensión profesional. En esa época, lo normal era dejar lo que estuvieras haciendo e intentar convertirte en un grupo profesional y hacer giras. Porque, si te iba bien, podías ganar mucho dinero.
Cuando grabamos el disco, Teresa ya llevaba dos años en Madrid y el grupo estaba más parado de lo que había estado en el 87. Y no nos pusimos las pilas para tocar. No se nos ocurrió hacernos profesionales.
TERESA ITURRIOZ: Nos reñían porque no queríamos tocar. ¡Nos reñían! ¡Como si fuera el cole!
También salimos en un programa que presentaba Jesús Hermida99 cuyo leitmotiv era algo así como «jóvenes talentos». Había un niño gitano que tocaba el piano estupendamente, una tía buena que cantaba una canción comercial… Nosotros hicimos un playback de «Un día gris».
MIGUEL STAMP: Estaba en casa una tarde y daban por televisión un programa de Hermida. Salieron Aventuras de Kirlian y llamé corriendo a Fernando100. «¡Pon la televisión ahora mismo!» Íbamos comentando el programa en directo. «¿Quiénes son estos?» «¡Ni idea!» Al final dijeron que eran de DRO. Llamé por teléfono a la compañía y me dijeron que actuaban al día siguiente en Madrid.
IBON ERRAZKIN: En Semana Santa del 90, hicimos la presentación del disco en la sala Universal de Madrid teloneando a Esclarecidos.
TERESA ITURRIOZ: ¡Y casi no tocamos! Era nuestro primer concierto en Madrid. Se había alargado la prueba de Esclarecidos y no pudimos probar. El que organizaba aquello dijo que no podíamos salir. Estuvimos dudando, porque nos habían tenido tres días ensayando, pero los de DRO no nos animaban nada.
IBON ERRAZKIN: Decían que era mejor que no tocásemos porque iba a sonar muy mal y sería peor para el grupo, que daría mala imagen. Pero Esclarecidos nos animaron a salir. Además, ese año llevábamos un quinto miembro haciendo coros o tocando una segunda guitarra y ese día vino Pez.
TERESA ITURRIOZ: Estábamos llorando y de repente dijimos, «¡vamos a salir!». Y subimos al escenario desde donde estaba el público. Además, con dificultad por mi parte porque estaba muy alto y yo soy bajita.
IBON ERRAZKIN: A ese concierto vinieron Manolo, Miguel y Fernando del fanzine Stamp; Mateo y Manuel, que montarían Siesta… Toda la gente que estaba en el rollo indie que nacía. Se habían comprado el disco de Aventuras. No eran muchos, pero después del concierto conocí a toda esta gente.
MIGUEL STAMP: A Esclarecidos ya los habíamos visto cuarenta veces. Nosotros fuimos a ver a Aventuras. Y todo lo que esperábamos escuchar estaba allí. Era un grupo precioso, nada pretencioso, un grupo fresquísimo, con un sonido amateur y unas canciones preciosas. Las típicas canciones minimalistas de minuto y medio que… ¡oh! Era el espíritu de Cherry Red, era Everything But The Girl en su esencia, era Marine Girls mezclado con Edwyn Collins. Era un grupo completamente cándido. Buscábamos un grupo así, y fue incluso mejor de lo que esperábamos.
Fuimos a hablar con ellos porque los pobres no conocían a nadie en Madrid. Ellos nos presentaron a Aramburu.
MATEO GUISCAFRÉ: Era un grupo totalmente anacrónico. Alejo Alberdi regalaba singles a todo el mundo. No había modo de colocar ese producto.
ALEJO ALBERDI: Yo había comprado quince discos que pagué de mi escuetísimo royalty para repartir a algunas personas porque la promoción fue ridícula. Lo más fuerte es que el día del concierto con Esclarecidos, los de DRO se dejaron en la sala un taco de discos. Era una desidia absoluta por parte de la compañía. Y me los llevé.
IBON ERRAZKIN: En cuanto pasó la promoción y fuimos a los cuatro canales autonómicos, terminó el contacto con DRO. Tampoco buscábamos tocar en directo. A mí lo que me hacía ilusión era sacar discos. Teníamos una discográfica y para mí eso era un triunfo. Empezamos a grabar nuevas maquetas y a los pocos meses fuimos a DRO. En nuestra ceguera, íbamos con la idea de que Stuart Moxham, de Young Marble Giants, nos produjera el segundo disco. Nos miraban como diciendo, «¿estos en qué mundo viven?». Escucharon las nuevas canciones y dijeron, «no nos gusta la dirección que estáis tomando». En realidad no era ninguna dirección distinta. Era, básicamente, el primer disco de Le Mans.
Fue una época mala para el grupo. Era tan difícil grabar un disco que, cuando finalmente sale, piensas, «qué bien, ahora podremos sacar discos». De repente, la compañía pasa de ti y vuelves a dónde estabas, desilusionado porque has conocido la industria de cerca y ves que no encajas. A los meses de sacar el disco, DRO ya no quería saber nada de nosotros. Nos dijeron que, si queríamos la carta de libertad, nos podíamos ir. Y nos fuimos.
ÚLTIMAS ALEGRÍAS EN MADRID Y GIJÓN
IBON ERRAZKIN: Los de Stamp nos entrevistaron y recibimos muchas cartas de fans de Aventuras que vieron mi dirección en el fanzine. Hablo de decenas; era algo muy underground. Terry Cuatro nos habían escrito diciendo que les gustábamos y nos mandaron el single de «Cabeza cuadrada». Juan de Pablos lo ponía mucho. Ellos también habían estado en DRO. Grabaron un maxi y les echaron en seguida. Juan de Pablos también puso mucho nuestro disco y usó de cortinilla la instrumental «Todo otra vez».
JOAQUÍN FELIPE SPADA: Un día, en el programa de Juan de Pablos, oí «Un día gris» de Aventuras de Kirlian. Y yo, «¡qué es esto! ¡Qué me estoy perdiendo!». Se casaba un amigo en San Sebastián y lo oí en el coche, camino de la boda. Llegué a la despedida de soltero y le dije a mi amigo, «tenéis aquí a un grupazo que se llama Aventuras de Kirlian». Me preguntó, «¿te gusta eso? ¿De verdad?». Y me presentó a Ibon, que estaba en esa fiesta. Ibon ya me dijo ese día que se iban a cambiar el nombre: «Todo el mundo sabe qué es Le Mans y estamos hartos de dar explicaciones sobre el significado de Aventuras de Kirlian».
IBON ERRAZKIN: Volvimos a Madrid a actuar en una fiesta de Stamp en Siroco101. Tocamos con El Viaje de las Flores, un grupo en plan Primitives, y ahí noté un cambio. El público ya era el de Aventuras, no el de Esclarecidos. Mucha gente se sabía las canciones. Ya era el ambiente de un concierto indie. Ese concierto nos dio la sensación de que sacar ese disco había valido la pena: habíamos llegado a alguien.
Aun así fue una época de desencanto. Pensábamos, «no hay público para esto». Stamp nos llamaban para una fiesta, íbamos y tocábamos. Estas cosas te daban subidón. Pero luego volvía a Donosti, Teresa estaba en Madrid y… No teníamos muchos alicientes.
LUIS CALVO: Estuvimos en la fiesta Stamp, pero antes de eso ya había hablado con Ibon. Ya tenía el disco, me gustó y le escribí. Luego descubrí que él me había distribuido el fanzine y algunas cintas por Donosti.
IBON ERRAZKIN: Luis ya estaba muy en contacto con grupos ingleses. En Discoplay102 vendían el casete de Aventuras de Kirlian muy rebajado de precio, por ciento cincuenta pelas o así, y él compró veinte copias para tener algo que enviar a los grupos ingleses. Siempre le decían, «¡mándanos algo español!», y él decía que por fin tenía algo que mandar al extranjero.
LUIS CALVO: Aventuras de Kirlian es un germen muy claro del lado más pop del indie español. Mucha gente habla de Surfin’ Bichos, pero yo no los escuchaba y para mí no era lo mismo. Otra gente nombra a Cancer Moon, a Lagartija Nick, a Los Bichos… Todo eso no dejaba de tener una conexión con Malasaña y el rock and roll. Eso era otro gusto. El disco de Aventuras fue muy importante para mucha gente. Por ejemplo, para Penelope Trip.
IBON ERRAZKIN: Muy poco después de ese concierto, nos salió la oportunidad de tocar en Gijón. Esta Noche Tampoco, un grupo de allí, nos escribió diciendo que les gustaba Aventuras y nos ofrecían ir. Las condiciones estaban bien: habría dinero para gasolina y una pensión donde dormir. Era en el puente de la Inmaculada. Tocábamos dos días, viernes y sábado, y estuvimos de miércoles a domingo. No habíamos estado nunca en Gijón y era apetecible. Era la primera vez que tocábamos en un sitio que no fuera Euskadi o Madrid. En Barcelona, por ejemplo, no habíamos estado.
Nos dijeron que el grupo que nos iba a telonear se llamaba Penelope Trip. Nos entró curiosidad porque era una referencia a Felt, uno de nuestros grupos favoritos. Tenían una canción que se llamaba «Penelope Tree».
TITO PINTADO: Los de Esta Noche Tampoco organizaban conciertos en El Sótano, un bar de copas horrible, y nos llamaron. «Sabemos que Aventuras de Kirlian os gustan y puede quedar un doble cartel muy bueno», decían. Yo había comprado el disco y me gustaba mucho.
COVA DE SILVA: De todos los discos que teníamos, muy pocos eran en castellano. También nos gustaban bastante Esclarecidos, pero con Aventuras había adoración; especialmente por parte de Tito y David103. Que viniesen Aventuras de Kirlian a Gijón era como si vinieran los dioses.




