- -
- 100%
- +

Sobre Caminos Cruzados
Por qué una noche estrellada de enero me animé a contar mi historia, no era una noche más, en ella se mezclaba mi vida pasada con esta apasionante historia de amor donde se mezclan los sentidos, las vivencias con la mujer más dulce que haya conocido, ella era un Ángel y un demonio a la vez, era la voz de mi pasado, la conciencia misma, la razón por la cual se entrecruzan experiencias vividas, con la razón de nuestro existir, ¿Por qué me enamoré tanto de esa mujer casi desconocida hasta ese momento? ¿Por qué ella con su impronta me marcó el camino para volver a mi pasado y desde allí empezar nuevamente desde cero? ¿Por qué esa casa era tan importante para mi?, todavía no lo sé pero seguramente lo iremos descubriendo en este libro.
Sobre el Autor
Diego Goldemberg nacido en Capital Federal el 12 de abril de 1969, padre de dos hijos que son su orgullo.
Egresado de la escuela José Hernández de Castelar.
Hijo de un padre artista y una madre comerciante, volvió a su casa materna después de separarse de su esposa, para tomar impulso y poder volver a empezar.
Caminos cruzados
Diego Goldemberg
Caminos cruzados
Diego Goldemberg
© 2020 – Diego Goldemberg
Todos los derechos reservados.
© 2020 – IMPRENTADELIBROS.com
Diseño de cubierta: Inbrain.com.ar
Diagramación Interior: lucho@inbrain.com.ar
Impreso en IMPRENTADELIBROS.com
Olga Cossettini 1112 - 8F - C.A.B.A.
ediciones@librofutbol.com - 45068805
1ª edición: Enero de 2020
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito por el editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446 de la República Argentina.
Impreso en Argentina / Printed in Argentina
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
Y una vez que la tormenta termine,
No recordarás como lo lograste, como
Sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro
Si la tormenta ha terminado realmente.
Pero una cosa si es segura, cuando
Salgas de esa tormenta, no serás la
Misma persona que entró en ella.
De eso se trata la tormenta.
Haruki Murakami
Agradecimientos
A la vida, por ponerme a prueba diariamente, al destino por cruzarme con vos, a mi amiga Silvia, esa personita que me supo contener y escuchar en mis peores momentos, a mis hijos Federico y Damián Goldemberg por enseñarme a vivir, y a mis padres por hacer de mí una buena persona.
Prólogo
Y un día decidí patear el tablero…
Y un día decidí conocer el amor verdadero…
Y un día decidí escribir mi historia, sin tapujos ni pudores.
Y un día decidí ser feliz con lo que tengo aceptándome tal cual soy.
Y un día decidí volver a empezar desde la nada misma y con lo poco que tenía.
Y un día decidí aceptar que la felicidad no era ser rico sino ser querido y amado.
Y un día comencé a aceptar a los demás tal cual son sin crearme falsas expectativas.
Y un día decidí comenzar.
Diego Goldemberg
Capítulo 1
Un día de Julio. Roberto, un periodista del prestigioso diario el Zonda se dispuso a buscar a un hombre que según los rumores había vuelto a su casa materna ubicada en Castelar después de 22 años. Este periodista vino en busca de una nota, la cual quizás le otorgaría un premio Pulitzer y según los trascendidos la historia de este hombre lo merecía. Según testigos la persona a la cual se dirigía a entrevistar tenía una historia bastante interesante que contar. Era un día plomizo muy frío, lloviznaba y el periodista se dirigía al conurbano bonaerense en la zona oeste para ser más exactos. Este periodista acostumbrado a entrevistar grandes celebridades estaba obligado a hacer esta nota ya que su jefe el director del diario lo tenía amenazado con despedirlo si no conseguía la nota de su vida. Roberto enojado con esta situación se preguntaba a sí mismo, ¿Qué hago acá? ¿A vos te parece que tengo que venir a este lugar y recorrer toda la ciudad para esta nota? ¡Un periodista como yo!, ¡Con mis logros personales!, ¡con mi historia y mi impronta! No lo puedo creer se decía a regañadientes.
Capítulo 2
Llegando a Castelar en su vehículo, busca la dirección en su teléfono. Mira hacia afuera y piensa ¡Qué lindo barrio! ¿Qué me va a deparar el destino hoy? Llega al domicilio indicado y era una casa americana de mediados de los años 70’ bien mantenida. Tenía flores en el jardín de adelante. Desde el frente de la misma se veían 2 grandes ventanas, un porche y lo que fue en algún momento un garaje. Mira hacia los costados antes de tocar el timbre y escucha un perro ladrar. Desde una ventana lateral se escucha la voz de su futuro entrevistado preguntar ¿Quién es? Y el periodista le responde ¿Acá vive Diego? El dueño de la casa lo mira extrañado ya que no esperaba visitas y pregunta ¿Quién lo busca? Y el periodista le responde, disculpe mi falta de educación mi nombre es Roberto, soy periodista del diario El Zonda y tengo entendido que usted tiene una historia muy interesante para contar. Diego lo miró y le respondió ¿Qué historia? Yo no tengo nada para contar. ¿Quién es usted y qué quiere? Yo a usted no lo conozco. El periodista se adelantó a responderle, disculpe Diego es que necesito su historia. De usted depende mi futuro laboral. Si no le hago esta nota mi jefe me va a despedir. Diego lo mira como extrañado y lo deja pasar a su casa.
Capítulo 3
Una vez que la puerta se abrió, salió un perrito Zchnauzer blanco muy simpático y muy ladrador, Diego lo corría y le decía basta Teo, deja pasar al periodista hasta el living. El living tenía 2 ventanales grandes, uno daba hacia la calle y el otro hacia el jardín, en el medio del living había una mesa para ocho personas. En las paredes había 2 cuadros, uno era una réplica de la creación del mundo de Leonardo Da Vinci y el otro, un mural de la torre Eiffel, hacia un costado había una manito o jamsa apuntando hacia un pasillo, y 2 sillones berger de un cuerpo cada uno de pana verde muy gastados por el paso del tiempo. Diego invita al periodista a tomar asiento y le ofrece algo de beber. Este se sienta en una de las sillas de la gran mesa y acepta tomar mate pero con la condición de que sea amargo. Una vez que el periodista se sentó, el perrito se recostó mirando todo lo que sucedía con una tensa calma. Una vez preparada la infusión, en un coqueto mate de cuero con la figura grabada de un caballo corriendo libre en un prado, toman asiento y se miran. Entonces Diego mira al periodista y le dice, bueno te escucho ¿Qué querés que te cuente? a lo que el periodista lo mira con ojos atónitos y le responde ¿Cómo no sabes de qué querés que te hable? La verdad no tengo idea dice Diego. Ambos quedaron mirándose en silencio.
Capitulo 4
A ver cómo te explico… le dice el periodista mirándolo a los ojos: tengo entendido que tuviste un mal de amores o como se dice normalmente, te enamoraste y no fuiste correspondido. Diego lo miró con los ojos encendidos y levantando la voz le respondió: sí que fui correspondido simplemente queríamos cosas distintas para nuestras vidas y aparte porque tendría que contarle a usted mi vida personal. Al ver que Diego levantó la voz el perrito que estaba acostado alrededor de ellos se paró y le gruñó al periodista. Roberto trató de explicarle a Diego las razones por las cuales esta historia era importante para él. Diego, no lo quería escuchar e invitó al periodista a que se retire de su casa. Se puso de pie y sin mirar al periodista miró por la ventana que daba al jardín, encendió un cigarrillo y abrió uno de sus vidrios como si estuviese mirando un paisaje, pero en realidad su mirada solo podía ver lo que él mismo estaba sufriendo por ese amor no correspondido, aunque en su interior sabía que ella un día lo volvería a llamar, que se volverían a ver, que todo ese sufrimiento era solo una pesadilla a punto de terminar.
Capítulo 5
Cuando Roberto se paró para irse lo mira fijamente a Diego y le dijo: ¿Sabés por qué es importante? Es muy simple, en estos tiempos donde la violencia, el libertinaje, el odio y la envidia están a la orden del día, hallar a una persona de casi 50 años totalmente enamorado no es normal. Imaginate que encontrarse con una persona que piensa en enamorarse vale la pena. Diego lo miró serio. Le pidió disculpas por su reacción y lo invitó nuevamente a que tome asiento.
Capítulo 6
¿Sabes por qué me pongo mal?. Le responde Diego a su entrevistador. Es muy simple. Para relatarte esta historia de amor tengo que contarte gran parte de mi vida y no quiero aburrirte con una historia demasiado larga donde en algunos momentos roza la tristeza. Roberto lo mira frunciendo el ceño y le responde: tiempo tengo de sobra. Si me das permiso me puedo quedar hasta que termines tu historia o si me lo permitís iría haciéndote preguntas como si fuese un reportaje cuando lo vea oportuno. ¿Qué opinás? ¿Te parece apropiada la idea? Aparte sería de gran ayuda para otras personas que hayan pasado por la misma situación que puedan ver en vos quizás un ejemplo de superación. ¿Aceptás? Le dice Roberto estirando su mano para estrechársela. Diego lo mira y le da una pitada a su cigarrillo antes de tirarlo. Con casi una sonrisa burlona le estrecha la suya y le dice acepto.
Capítulo 7
Diego cambia la yerba del mate que para esa altura del día ya estaba lavado. Se sienta, lo mira serio a Roberto y entre dientes dice: 1981. Roberto agarra su grabadora rápido, la enciende con gran oficio de periodista y le dice ¿Perdón? ¡No te entiendo! Diego lo vuelve a mirar con la vista detenida. En tiempo pasado le repite 1981, esta vez mucho claro y continúa. 11 de marzo de 1981 ¿Qué pasó ese día? le preguntó Roberto. En esta misma casa ese día a las 17 horas aproximadamente había un chico que en ese momento tenía 12 años discutiendo con su padre. El chico quería ir a andar en bicicleta y el padre le dijo que no. Quedate que no me siento bien. El chico le pidió a su padre acompañarlo al médico y éste se negó. Cada vez que el chico le pedía permiso para salir, el padre le repetía lo mismo. Después de la cuarta vez de insistirle de ir al médico y éste negárselo el chico le dijo: ¡si no querés ir al médico es por qué no te sentís tan mal y simplemente no me querés dejar ir a andar en bicicleta!. El padre acepta el pedido de su hijo, pero cuando el niño sale con su bicicleta el padre se dirige hacia la vereda a sentarse en un porche que tiene la casa en la entrada. El chico da una vuelta a la manzana con sus amigos con la felicidad que le generaba andar en bici pero cuando está llegando a la esquina escucha los gritos de los vecinos y transeúntes. Al no saber que pasaba se acercó con sus amigos y vió a su padre tirado en la puerta de su casa. Había muerto de un paro cardíaco delante de su cara. Pero, ¿Vos que hiciste? preguntaba Roberto. Por favor no me interrumpas le pidió Diego. Yo que podía hacer con 12 años. Estaba solo. Mi madre no se encontraba y mi hermano tampoco, solo estaban los vecinos que llamaron a una ambulancia, la cual tardó una eternidad en llegar y yo con 12 años que solo podía observar la situación como si fuese una película de terror o una pesadilla. Ese fue el primer gran cachetazo que me dió la vida.
Capítulo 8
A los pocos días de la muerte de mi padre se realizaría mi Bar Mitzvá que es como la comunión de los católicos pero en la religión judía se festeja a los 13 años. Mi cumple es el 12 de abril, 1 mes después de esa gran tragedia. Desde ya que se tuvo que suspender todo el festejo un mes más ya que en la religión judía el duelo dura un mes. A los pocos días comenzaba la escuela secundaria. Tenía que empezar por qué la vida continuaba. Y como me decía mi abuela el mundo sigue girando igual. Allí estaba yo con mi saco Spencer azul y camisa celeste, corbata azul y pantalón gris casi en shock por lo sucedido días atrás. Todo el mundo se me acercaba y yo la verdad no tenía muchas ganas de hablar con nadie. Todavía tenía muy fresco ese mal recuerdo, la muerte de mi padre, el velatorio, el entierro, yo jamás anteriormente había ido a un cementerio imagínate esa situación tan traumática para mí y encima en el velatorio de mi padre estaban mis abuelos culpándome por la muerte de mi padre (su hijo).
Capítulo 9
Al mes de haber empezado las clases y yo tratando de metabolizar lo sucedido comencé a trabajar en el negocio de mi tío. Él tenía 2 zapaterías en Morón y como teníamos que “llenar la olla” como decía mi otra abuela, a la mañana iba a la escuela y a la tarde a trabajar, al principio fueron los 3 días de la semana de más ventas, jueves, viernes y sábado, mientras que los días restantes me cuidaba una tía que para ser honestos no me quería mucho. Eso me dio mucha fuerza para seguir adelante. Empecé a conocer a mis compañeros de aula. Me sentaba al lado de un chico que se llamaba Marcelo y le decían pipo. Durante los 5 años nos sentamos juntos. El era muy estudioso yo un desastre jajajajaja dice Roberto con sonrisa burlona ¿Y qué más? me pregunta Y allí la vi por primera vez a ella. En ese momento no tomé dimensión de lo que años después sucedería.
Capítulo 10
Era una chica peticita con unos ojos color cielo. Siempre seria, a veces se enojaba o casi siempre lo hacía. Usaba un rodete en el pelo como una bailarina clásica y caminaba con el cuello muy erguido. Como explicarte ¿Viste las bailarinas de las cajitas de música? Era algo parecida pero cabrona. Roberto me preguntó si era muy cabrona como toda petiza. Un día no recuerdo que le dije y me mostró los dientes. Más gracia le generaba eso a Roberto. Yo era todo lo contrario a ella, medio hipón. Era el final del gobierno militar y ya se podía empezar a usar el pelo más largo. Éramos el día y la noche, ella era calladita, parecía un cisne y yo hablaba con todo el mundo ya que tenía el Hándicup que me daba el hecho de trabajar en un comercio. Algo importante que no te dije. ¿Qué es? me preguntó Roberto. Se llamaba Silvina.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.




