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—Ya están vacíos, ¿Ahora qué hacemos?
—Metan las manos y fíjense cómo están agarrados esos depósitos.
Luego de tantear el interior de los tanques, Facundo mira a José y le pregunta:
—Este tiene en el fondo, dos pequeñas manijas, ¿Y el tuyo?
—El mío también. ¿Para qué serán?
Germán mira a los dos con bronca y les dice.
—Para sacar los tachos falsos, pedazos de pelotudos, ¿Para qué otra cosa van a ser?… Tomen las manijas y tiren hacia arriba, a ver si salen.
Los dos hombres se ponen en cuclillas, para poder hacer mejor la fuerza y luego de un momento de forcejeo, Facundo saca un tubo metálico del tamaño de la boca del tanque, con cuarenta centímetros de profundidad y a continuación, lo mismo hace José.
—¡Qué hijos de puta!… ¡Qué bien se la pensaron!… A quién se le iba a ocurrir revisar los compartimentos del tanque, si todos tenían agua… Suerte que le dieron bien la pista al patrón. A ver, ustedes dos, fíjense bien qué hay dentro del tanque.
Los dos meten la cabeza dentro de los compartimentos y luego de un instante se paran sobre el camión y José grita.
—¡No lo vas a creer, Germán!… ¡Está todo lleno de bolsitas de cocaína!
—Y este también —grita Facundo.
—¿Y qué se creían que veníamos a buscar?… ¿O acaso se pensaron que lo único que queríamos robar era el camión?… No, lo que nos ordenó el patrón era robar la carga de cocaína que venía disimulada en este vehículo ¡Bueno! Ahora a trabajar rápido, vos, Antonio —dirigiéndose al tercer delincuente—. Trae el vehículo que está oculto en el otro galpón.
Antonio se bajó del camión y se dirigió a la salida del galpón, mientras Germán le indicaba a Facundo que se meta dentro del compartimento.
—Vos, Facundo, metete en el tanque y anda pasándole las bolsas a José, así vamos ganando tiempo.
Obedeciendo a Germán, Facundo se mete dentro del tanque y comienza a pasarle las bolsas de cocaína a José y este las iba acomodando con cuidado en el techo del camión. En ese momento ingresa Antonio manejando una ambulancia, con la inscripción en el frente y en los laterales que decía “Unidad de alta complejidad”, maniobra el vehículo y lo pone de culata, casi a la mitad del camión tanque, dejándolo con una separación entre ellos de dos metros, desciende y abre las puertas traseras de la ambulancia, saca una plancha metálica de tres metros aproximadamente, con una pequeña baranda de cada lado, levanta uno de los lados y se la pasa a José, que la sostiene, mientras él pone la otra punta en el piso de la ambulancia. Mientras le indica a José:
¡Dale¡, Anda pasando la mercadería, así yo la voy acomodando aquí.
José, obedeciendo la orden, va poniendo las bolsas en la rampa y las hace deslizar hacia el piso de la ambulancia, donde las recibía Antonio, que prolijamente las acomodaba en el piso, de esa forma continua, fueron trabajando durante más de dos horas, hasta que Facundo grita. —Listo, ya no queda nada en ninguno de los dos compartimentos.
—Según la cuenta que llevé, hay tres mil quinientas bolsas, o sea, tres mil quinientos kilos —dice Germán.
—Suerte que le reforzaron los elásticos a este vehículo, si no estaría arrastrando la culata —comenta sonriente Antonio.
Facundo lo mira a Germán, mientras le dice con una sonrisa en los labios.
—¿Qué pasaría si nos quedamos con una bolsita para nosotros, total quién se va a dar cuenta?
Germán lo mira a los ojos, mientras le dice con bronca:
—¿Qué pasaría, pelotudo?… Te costaría la vida… ¿O te olvidas para quién estás trabajando?… Si por casualidad el patrón se da cuenta, de que de este cargamento falta algo, no va a tener ningún escrúpulo en mandarte a liquidar… No solo porque le robaste, sino para demostrarles a todos los demás que a él no le roba nadie… ¿Te das cuenta de lo que te digo, pelotudo de mierda?
Facundo baja la cabeza como arrepentido de su comentario y dice a media voz.
—No te enojes… Fue solamente un comentario en broma lo que dije.
Germán, ignorando la respuesta de Facundo, ordena en voz alta.
—Bueno, Antonio, saca la ambulancia fuera del galpón y ustedes dos metan las motos y pónganlas junto al camión. —Mientras Facundo y José ingresaban las motos y las ubicaban donde les había indicado, Germán se encargó de poner tres explosivos plásticos C. 4, en los laterales del camión.
Terminada la tarea, les indica a los otros dos:
—¡Listo! Larguémonos de aquí.
Cuando llegaron al lado de la ambulancia, se sacaron la ropa y se pusieron uniformes de enfermeros, color celeste. Germán subió al vehículo y se puso frente al volante, como el chofer, Antonio se ubicó al lado de él, mientras se colocaba un estetoscopio en el cuello, como si fuera un médico y José se instaló al lado, como si fuera el enfermero, mientras que Facundo se ubicaba dentro del furgón, para que nadie lo viera.
Cuando se habían alejado lo suficiente del galpón, German oprime el pulsador del control remoto, accionando los explosivos, los cuales producen una gran explosión, haciendo volar por los aires todo lo que había en el galpón y a este convertirlo en una maza de fuego.
Germán toma el celular, marca un número y cuando lo atienden, lo único que dice es.
—¡Listo patrón! Todo resultó como usted lo planeó.
—Te felicito, ahora, como habíamos hablado, lleva la carga al lugar que te indiqué y entrégasela a la persona que se hará cargo de la distribución… Luego de eso, nos pondremos en contacto nuevamente.
—Comprendido patrón haremos todo, como usted lo indicó.
Germán guardó el celular, aceleró el vehículo, salió de la quinta y cuando tomó la ruta, puso la sirena, mientras avanzaba a gran velocidad, hasta perderse de vista.
Capítulo -5-
Los documentos falsos
Una hora después, cuando los cuatro estaban charlando en la suite que le habían otorgado a Chávez, se presentó el mayordomo y muy cortésmente les dice:
—El señor los está aguardando en el jardín, para que lo acompañen a tomar un aperitivo… Si ustedes están listos, los llevare con él.
En forma amistosa, Chávez le responde:
—¡Vamos Pablo, te seguimos!
Llegaron al jardín, donde los esperaba el dueño de casa, un hombre delgado, de estatura mediana, apodado la Morsa, por su gran bigote caído sobre los labios y era como él quería que lo llamen. Era un hombre de carácter fuerte y violento; Sus colegas lo respetaban y sus enemigos le temían. Al verlos, se levanta rápidamente y extendiéndole la mano a Chávez, le dice emocionado.
—¡Por fin nos volvemos a ver!
Chávez le apreta la mano con fuerza, mientras girando la cabeza en dirección a sus compañeros. Les dice:
—¡Señores!, tengo el honor de presentarles al señor Morsa, que además de ser un buen amigo, es un gran senador de la nación.
La Morsa los saluda a todos con un apretón de mano, mientras los invita a sentarse y dirigiéndose a Pablo, le indica:
—Serviles a los señores lo que ellos prefieran y luego quédate sentado cerca de nosotros, que con ellos voy a hablar de negocios.
Luego de servirle a cada uno lo que pidieron, Pablo se ubica en una silla, a dos metros de su patrón.
Chávez mirando de reojo a Pablo, le pregunta en voz baja a la Morsa.
—¿Y él es de suficiente confianza, como para que escuche la conversación que vamos a entablar?
La Morsa sonríe, mientras le responde:
—Te puedo garantizar, que él es de mi absoluta confianza, por eso es mi mayordomo, mi mano derecha y a su vez, es parte de mi seguridad personal.
—Ahora me quedo más tranquilo.
La Morsa, dirigiéndose nuevamente a Chávez, le dice con una sonrisa en los labios:
—No sabes la alegría que tengo, que la fuga haya salido perfectamente como la planeamos con anticipación, ahora comenzarás tu nueva vida, una completamente diferente a la que tuviste, pero para ello, antes tendremos que hacer un trabajo que nos abrirá las puertas de nuestra futura empresa. —Mira a los otros tres y poniéndose momentáneamente serio les dice—: A ustedes no los conozco, pero me guiaré por lo que él me dijo, que son personas confiables y que cuando hay que jugársela, ustedes se juegan la vida por el compañero. Les quiero decir, que acá somos más que una familia, que los cuidaremos y los protegeremos… Si se portan bien y hacen todo lo que yo les indique, con el tiempo tendrán su propia fortuna, igual que todos… Pero les quiero advertir, que si alguno de ustedes me traiciona, tanto a mí, como a la organización, eso acá se paga con la vida y les advierto nuevamente, que de eso sí que se van a lamentar… Ahora si lo que les dije les parece correcto y están dispuestos a integrarse al grupo, les doy la bienvenida al lugar.
Los tres aceptaron, inclinando la cabeza, por lo cual La Morsa les estrecha la mano, cerrando el acuerdo.
—¡Bien! Como te decía Chávez, a partir de hoy ya sos otra persona. —Le hace una seña a Pablo y este automáticamente le alcanza un sobre, lo toma y saca el contenido—. Aquí está tu nuevo DNI, tu pasaporte de Estados Unidos, con los sellos de entrada al país y la visa… Todo lo que avala tu nueva identidad.
Chávez toma los documentos, los mira con curiosidad y se queda pensativo, sin decir nada.
Lo mismo tengo para ustedes, a partir de hoy, ustedes también tienen nuevas identidades, ingresando al país en el mismo vuelo y del mismo lugar.
—¿Te puedo hacer una pregunta?
—¡Sí!, Cómo no vas a poder preguntar ¿Qué pasa?
—Disculpa que te pregunte, pero decime, ¿Cómo voy a tener un pasaporte de Estados Unidos, si yo no sé hablar inglés?
—Esos son detalles insignificantes… Ustedes nacieron y se criaron en Miami y son de la zona latina y todos sus negocios inmobiliarios los hicieron en esa zona, donde tuvieron la suerte de progresar y ahora vienen a la Argentina a invertir, para seguir creciendo comercialmente… Y quédense tranquilos, que todos estos documentos son legítimos, aprobados y sellados por la oficina de Migración… Para eso tenemos amigos en el gobierno y en todas las reparticiones, para que nos resuelvan casos como estos.
—Y sácame de una duda Morsa, ¿Esta organización la manejas vos solo o hay más socios? Disculpa que te lo pregunte, pero es para saber cómo nos vamos a manejar y a quién tengo que responder por mis actos.
—Todos respondíamos a un genio de las finanzas, a un verdadero estratega, a un ideólogo, al que creó la mayor organización para defraudar desde el Estado, poniendo en todos los puestos importantes a sus más fieles amigos, sabiendo que no lo iban a defraudar y que se someterían a su gran plan… Y desde ese puesto tan importante, comenzó a manipular los ministerios de obras públicas, los de transporte, los de seguridad, la justicia, donde también nombró a jueces amigos, que le liberaban los caminos. También cedió el juego y las drogas y lo más inteligente de su plan era, que todos tenían que reembolsarle el treinta por ciento, de todo lo que recaudaran
Chávez sorprendido por el relato, pregunta:
—¿Pero quién era esta persona tan inteligente y qué le pasó para que hables en tiempo pasado?
—Esa persona tan maravillosa y la que nos dio la libertad, de que cada uno trabaje independientemente, a pesar de que todos nos debíamos a él, se llamaba Néstor, él era un visionario.
—¡Sí! ¿Pero qué le sucedió a él? —vuelve a preguntar ansioso Chávez.
Capítulo -5 Bis-
La misteriosa muerte de Néstor Kirchner
La Morsa se pone serio y en su rostro se notó, que el recuerdo lo entristeció.
—Desgraciadamente, en el mejor momento de su vida, falleció sorpresivamente y a su vez, en forma misteriosa.
Chávez, cada vez más sorprendido, vuelve a preguntar.
—¿Cómo, que murió en forma misteriosa?
—¡Sí!, Aunque no lo creas, su muerte fue para mucha gente e incluso para mí, un misterio… A él lo declaran muerto el 27 de octubre de 2010 a las 9.15 de la mañana, de un infarto al corazón. Lo curioso del caso es que hasta el día antes de su muerte, él andaba paseando tranquilamente con su esposa, subiendo y bajando montañas en la zona del sur, donde tenían su residencia, a pesar de que tenía prescripción médica, de que él no podía realizar ciertos esfuerzos, por sus dolencias de corazón.
—¿Y qué hay de misterioso, que él haya muerto del corazón, si él sufría del corazón? La verdad es que no lo entiendo.
—Lo misterioso es que, si una persona muere del corazón y más siendo un presidente, ¿Porqué lo velaron con el cajón herméticamente cerrado? Cuando es costumbre para todos los presidentes velarlos en la Casa de Gobierno, con el cajón abierto, para que todo el pueblo le rinda los honores correspondientes… Y a él no le dejaron ni una ventanita a la altura del rostro, para que la gente lo identifique y le diera su último adiós… Esa es la versión que dio la familia Kirchner a la prensa y a todo el país, sobre la muerte de Néstor... Pero hubo otra historia contada por un médico del Calafate, el doctor Raúl Vizcaíno, DNI: 10.083.432, que dio otra explicación sobre la muerte del ex presidente… Según cuenta él, estaba de guardia en el centro asistencial donde trabajaba, cuando traen a Néstor Kirchner gravemente herido y comenzó a relatar lo que sucedió.
El 27 de octubre de 2010 a las 7.34 de la mañana, fui testigo de un magnicidio... El ex presidente arribó al hospital con una herida de bala en el pómulo izquierdo, como punto de entrada y el lóbulo derecho como el punto de salida, lo que le provocó la muerte instantáneamente. Asumiendo que había sido un atentado, cuando pude hablar con los miembros de la seguridad presidencial, para interesarme por lo que había ocurrido, uno de los agentes me comentó, que Néstor estaba solo con la señora presidenta en una de las habitaciones, hubo una discusión fuerte entre ellos, además de gritos e insultos, que duró largo rato y luego se escuchó el disparo. A lo que asumí que fue ella la que le disparó. Asumí que todo esto se iba a saber y que la consternación nacional sería, como después lo fue, pero con otros argumentos. Desde ese día, vivo huyendo y escondiéndome, trabajando en negro en panaderías, talleres, o lo que sea que encuentre. Conseguí un documento falso para poder dar a mis empleadores. Mi pareja falleció en un confuso accidente, a los dos días de la muerte del ex presidente, cuando se encontraba realizando un trámite en Río Gallegos. Yo tuve que escapar de El Calafate, al ver que a una de mis enfermeras del hospital la amenazaron de muerte, si comentaba algo de lo que había visto. Un mes más tarde, fue removido el director del hospital de El Calafate, Dr. Marcelo Bravo, diciendo que renunciaba y se anunció la construcción de un nuevo y más completo hospital, en otra zona de la ciudad… Desde ese día, no se supo nada más del Dr. Raúl Vizcaíno.
—¿Entonces ese fue el motivo, por el que velaron al ex presidente a cajón cerrado? ¿Para qué no se le vea el agujero de bala en el rostro? —pregunta interesado Chávez.
—Ese podría ser uno de los motivos, pero hay otro misterio en la muerte de Néstor... Él era un hombre muy alto, pero cuando llevan el féretro a la casa de Gobierno, para rendirle los honores de acuerdo a su investidura y que el pueblo pudiera homenajearlo en su despedida espiritual, todos se quedaban sorprendidos, pero sin pronunciar ninguna palabra en el velatorio, porque el féretro no coincidía con la altura de Néstor, era un tamaño más chico, como para una persona más baja que él.
Muchos dudaron de que Néstor estuviera en ese cajón, pero Cristina lloró en ese velatorio, tirando por tierra cualquier duda... Pero el verdadero velatorio fue en El Calafate, donde la familia Kirchner veló al ex presidente en forma privada, donde estuvieron los más íntimos; Cristina, los hijos, el Dr. Buonomo, el presidente Hugo Chávez, que vino urgente de Venezuela ni bien le avisaron, Alicia Kirchner y dos o tres personas muy allegadas a ellos, no permitiendo que se acerque ningún periodista a menos de 200 metros del lugar y el misterio es que, a pesar de que a él le correspondía un féretro presidencial Serenella, el cual es el más caro y en ese momento tenía un valor de $50.000, la cochería Ilhero, que es la referente de El Calafate, no tenía ninguno, por lo que tuvo que pedirlo a otra cochería, pero cuando se lo enviaron, no era del tamaño adecuado, por lo que al tener que ubicar el cadáver, no entraba. El Dr. Buonomo, que era el médico de familia y además cirujano, le pidió a Cristina y a la familia, que se retire del lugar y lo dejen solo con el muerto, en ese momento sabiendo lo que tenía que hacer, tomó a Néstor de la cintura y de un golpe lo quebró y de esa forma lo pudo ubicar en el ataúd, para poder velarlo.
—¡Qué bárbaro! Parece una película —dice asombrado Chávez.
—Y eso no es nada, comparado con lo que piensa mucha gente de este caso tan curioso.
—¡Bueno! Ahora no me dejes con la duda, ¿Qué es lo que piensa la gente, de este caso?
Morsa se rasca la pera antes de responder, como meditando la respuesta y luego de unos instantes responde a media voz.
—Lo que piensa mucha gente, pero que no se animan a decir, por miedo a las represalias, ya es un mito popular, que fue creciendo con el tiempo… Y es que Néstor hizo el viejo truco, del gran Yabrán.
—Pero vos me querés volver loco, con los enigmas que me estás largando. ¿Qué hizo, como vos decís, él gran Yabrán, para compararlo con Néstor?
—Lo que hizo el gran Yabrán fue desaparecer de la faz de la tierra sin dejar rastros y sin saber nadie, si el que fue enterrado era él o no… Ya que antes de que lo encuentren, se pegó un escopetazo en el rostro, quedando completamente desfigurado… ¿Entendés ahora, lo que estoy diciendo o lo que trato de hacerte entender?
—Si llegara a ser cierto, eso que vos estas insinuando, Néstor sería verdaderamente un genio, como vos dijiste y sinceramente me alegraría, de que así fuera… Pero ahora me queda una última pregunta para hacerte, siempre que me la quieras contestar.
—Ya que estamos, pregunta lo que te falta saber, así terminamos con este tema.
—Si Néstor murió y él era el que manejaba esta gran organización. ¿Ahora quién la dirige?
La Morsa se sonríe, mientras responde tranquilamente.
—La sucesora es su esposa, la viuda negra, como la llamamos entre nosotros, sin que ella lo sepa, lógicamente. Pero su nombre es Cristina, ella heredó el imperio, pero no tiene el don que tenía él para los negocios, por ese motivo y su gran orgullo, el negocio se va derrumbando poco a poco y eso la enfurece cada vez más, a pesar de las grandes fortunas que se recaudan mensualmente… ¡Bueno! Pero eso dejémoslo por el momento y vayamos a lo que verdaderamente nos importa.
—Tenés razón, vayamos directamente a los negocios que nos competen y por lo que estamos aquí. Te escuchamos.
—¡Bueno! Les quiero informar que tengo los datos precisos de una financiera que está ubicada en la zona céntrica, a la cual le va a ingresar una fuerte suma de dólares, el día viernes, al mediodía, proveniente de la zona del sur, este dinero llegara por una aerolínea particular y será transportada directamente a esta financiera para su contabilidad y quedará en dicha oficina hasta el lunes, donde por algún sistema lo volverán a ingresar al mercado bursátil. Lo que tenemos que hacer nosotros, es ingresar el viernes por la tarde a esa financiera, que está ubicada en un cuarto piso y apoderarnos del dinero y desaparecer.
Chávez lo mira fijo y le dice:
—Vos lo explicas de una forma muy sencilla, pero no creo que sea un golpe tan fácil de realizar, como lo estás proponiendo.
La Morsa mira a los cuatro y lanza una carcajada, mientras dice.
—Claro que no va a ser un golpe sencillo… ¿Pero ustedes, y principalmente vos Chávez, se creen que yo soy un improvisado, que no sé cómo realizar un plan?… ¡No, queridos! Esto está perfectamente planeado con anticipación y con todas las garantías, de que va a salir al pie de la letra; Por empezar tenemos un informante dentro de la financiera, que es el que nos pasó el dato y será el que colaborará con nosotros, por un porcentaje del botín.
—Eso cambia la situación —responde Chávez, con una sonrisa en la cara.
—¡Bien! Ahora presten atención, que les voy a explicar todo el plan.
Capítulo -6-
El robo del camión
El fiscal iba conduciendo su vehículo hacia la escena del asalto, a medida que se acercaba, divisó el camión de la policía científica sobre un costado de la ruta, se fijó que ya el área estaba vallada y que tres vehículos de la policía estaban estacionados sobre el pasto, a un costado del camino, también observó que unos diez efectivos estaban custodiando el lugar. Cuando llegó, se estacionó cerca del lugar sobre la banquina, descendió del auto y se dirigió hacia un sargento que estaba charlando con un agente.
—¡Disculpe, sargento! ¿Me podría informar quién está a cargo del operativo?
El suboficial, al reconocerlo, le hace la venia y le responde:
—Sí señor, el que está a cargo de la investigación es el inspector J. C. Grutner. —Mira hacia todos lados y le indica—. Mire, allá está arrodillado, junto al cuerpo de la persona caída.
El fiscal se dirige hacia donde estaba el inspector y cuando llega lo saluda.
—Hola, J. C. ¿Qué novedades tenemos por aquí?
Grutner, un hombre de unos cincuenta años, de un metro setenta de altura, vestido con un traje gris claro, camisa celeste y corbata gris a rayas, al reconocer al fiscal, se levanta y extendiendo la mano, responde con una sonrisa en el rostro.
—¿Qué tal, Nisman? ¿Qué haces por estos lados?
—Qué te puedo decir, cayó este caso en mi juzgado y me tocó a mí la investigación del hecho, por parte de la fiscalía. —Mira el cuerpo de la persona caída y pregunta—. ¿Qué sabes, respecto a este asesinato?
—Mira, lo que sabemos hasta ahora, es que hubo un llamado por parte de un camionero que pasaba por esta ruta y que vio el cuerpo tirado en el pasto, lo que le pareció extraño y por eso paró, según cuenta él. Se bajó del vehículo y al comprobar que esta persona estaba muerta, decidió llamar al novecientos once.
—¿Y se sabe qué le sucedió? —Pregunta Nisman, mientras se agacha, para ver más de cerca el rostro de la víctima.
—Por los documentos que tenía encima este señor, pude averiguar que se llamaba Jorge Vásquez, tenía cincuenta años y era de un pueblo que está a cincuenta kilómetros de aquí, de profesión camionero y que falleció debido a un golpe recibido en el parietal derecho, que le produjo un corte profundo en el cuero cabelludo y aparentemente le fracturó el cráneo. Digo aparentemente, porque después lo sabremos con exactitud, cuando le hagan la autopsia... Otra cosa que observé es que esta persona venía manejando un vehículo pesado y por las huellas que se ven en el asfalto tuvo que realizar maniobras zigzagueantes, para eludir un posible robo de piratas del asfalto, hasta que los ladrones lograron hacer que el chofer detenga el camión.Después lo habrán obligado a bajar y lo golpearon sin piedad, dejándolo gravemente herido hasta que falleció y se llevaron el camión. Al costado del camino se observan las huellas de dos motos, que deben ser con las que se trasladaban los delincuentes, de eso me di cuenta, porque son distintas huellas de neumáticos.
—¿Se sabe qué tiempo tiene de fallecido el occiso?
—Según el perito forense, calcula que el deceso se produjo hace aproximadamente seis o siete horas.
—Y decime J. C., ¿Pudiste averiguar si el camión era propio o de alguna empresa?
—¡Sí! Por las boletas y remitos que tenía en los bolsillos, pudimos averiguar que este señor trabajaba para la empresa Aguas del Glacial, una empresa que se dedica al embotellamiento de dicho producto y en el camión transportan el agua de manantiales, a las distintas plantas embotelladoras que tiene la empresa.
—¿Y te pudiste comunicar con la empresa, para ver si ellos saben algo?
—¡Sí! Recién terminé de comunicarme con ellos y sorpréndete con lo que me respondieron.
Nisman lo mira extrañado, por el tono de J. C. y le pregunta.
—¿Qué te respondieron?
—Me respondieron que ayer, cuando el chofer había salido de la planta, con una carga de agua, hacia una planta embotelladora, a mitad del recorrido, les informó que el camión tenía una falla mecánica y que no iba a poder completar el recorrido, por lo que la empresa le dijo que se desvíe y lo lleve al taller mecánico, donde hacen todas las reparaciones para la empresa. Luego volvió a llamar, avisándoles que el camión tenía que quedarse en ese lugar por dos días, hasta que lo reparen, por lo que le dijeron al chofer que se tome esos dos días de descanso, hasta que vaya a retirar el vehículo y completara el viaje a la planta… Por lo que el camión, supuestamente tendría que estar en el taller hoy y hasta mañana, que lo fuera a retirar… ¿No te parece extraño?




