- -
- 100%
- +
—Me gustaría, señorita, que algún día me diga qué es lo que le genera esa sombra en la mirada. Sus ojos me hacen verle el alma, nada se me va a escapar, y conmigo va a poder afrontar cualquier cosa. Nunca le voy a soltar la mano, lo aprenderá con el tiempo, pero…
Una lágrima se cayó de mi ojo, imperceptible para todos, menos para él y para mí. Me creí esa promesa, sabiendo que en algún momento se podía romper, si ÉL aparecía nuevamente, no me iba a permitir eso. Sentí pánico al pensar que eso podría suceder, aunque estaba segura de que, tarde o temprano, no lo iba a poder evitar.
Deseché ese pensamiento, y seguí en mi paseo por los jardines, más fuerte que nunca, y con la seguridad de que iba a encontrar la manera de lograrlo. Salimos los tres juntos caminando y, por suerte, Nino estaba bastante más preparado que nosotras, con un auto esperándonos en la puerta para volver.
—Paz, le pido disculpas, pero hoy la señorita va a comer conmigo, si no le molesta.
—Tranqui, churrito, no tengo problema. Es más, de hecho, lo mejor que me podés hacer es llevártela a dormir con vos también, ¡¡quiero la cama de hotel para mí sola hoy!!
—Ay, Pachuliiiiiiiiii —le dije— ¿estás loca vos? Yo vuelvo a dormir.
—Eso lo estaremos viendo —contestó mi Adonis preferido.
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.




