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«Bien, ¿dinos que actitud hemos de tener con la Asamblea de Cataluña? No podemos seguir en la indefinición. ¿Participamos, sí o no? Jordi Pujol: Bien, si tú lo crees, sigue. Pero, por ahora, no digas a quien representas o si representas alguna cosa. ¿No estás en la Asamblea Democrática de la Sagrada Familia? Pues ves con esta representación. Observa y después veremos que hacemos.»203
Sin embargo, es en su artículo titulado «El Pujolisme i L’Assemblea», donde Sellarés expresa con sinceridad su participación en la Asamblea y la implicación de su propio partido:
«La verdad —dice Sellarés— es que el pujolismo no tuvo interés en la Asamblea de Cataluña y toda su participación podría reducirse a mi actuación y a un pequeño grupo de militantes de CDC que me ayudaron, ya que el pujolismo histórico tenía miedo de ser instrumentalizado por comunistas y las fuerzas populares más dinámicas (…). Miquel Esquirol, juntamente conmigo, fuimos de los primeros detenidos antes de la I Sesión Plenaria (…). También es de reconocer el soporte recibido de algunos hombres del catalanismo popular, de los grupos de comarcas de Convergencia, principalmente los de El Masnou, Manresa, Mataró con los que se constituyó dentro del partido el equipo de Instàncies Unitàries (1976) que coordinaba a todos los representantes de las asambleas locales.»204
De nuevo, Miquel Sellarés destaca en sus comentarios a compañeros como Jaume Camps, Miquel Roca i Junyent y Francesc Gordo. Para él, en aquel grupo de cuatro o cinco mil primeros militantes fue donde radicó la verdadera corriente nacionalista y no en lo que fue en 1981, un partido de centro-derecha sin negar sus claros contenidos autonomistas. Por otro lado, según cuenta Sellarés, los primeros contactos con los comunistas fueron con Rosa Flos y Antoni Gutiérrez Díaz, ambos del PSUC, a través del abogado laboralista Josep Solé Barberà. Sin embargo, estas relaciones provocaron en Sellarés una cierta incomprensión por parte de sus compañeros de partido, que le tacharon de «submarino de los comunistas», ya que desde su visión los objetivos configurados por la asamblea eran vistos como irrealizables, debido a que de momento no se percibía ni una rápida decadencia del franquismo ni un nivel reivindicativo importante en la población, que según Jordi Pujol era bastante bajo. No obstante, sorprendió que dentro de la samblea, la relación de confianza entre responsables comunistas y representantes convergentes, llegase hasta el punto de establecer relaciones personales directas, hecho que rompió la desconfianza ideológica de lo que ellos representaban tanto en el exterior como en el interior, aunque esta situación no contradecía que Jordi Pujol tuviera claro que era necesario salir de lo que representaba la Asamblea para comenzar a potenciar la idea de participar activamente en un posterior Consell de Forces Polítiques de Catalunya (CFPC), en detrimento de la propia Asamblea.
Jordi Pujol no participó en ningún acto de la Asamblea, evitando además asistir a cualquier tipo de reunión en la que asistiesen los comunistas, decisión que causó cierto desasosiego en Miquel Sellarés, que al participar en la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, se planteó sus primeros interrogantes ideológicos por sentirse más cercano a los compañeros de los diversos sectores populares que a los de su propio partido; no obstante, su labor dentro de la Asamblea y sus contactos con otras organizaciones políticas estatales en representación de su partido no fueron desdeñables, pues sus contactos con dirigentes del País Vasco como Jon Ajuriaguerra, Santi Brouard y la colaboración con Josep Benet en la tarea de la lucha unitaria del pueblo de Cataluña no pasó desapercibida. Miquel Sellarès comenzó siendo el representante de los denominados «núcleos del entorno de Jordi Pujol», y después de CDC. Su primer contacto con la Asamblea fue en el año 1970 a través de la Assemblea Democrática del Barri de la Sagrada Familia, aunque desde 1968 estaba trabajando clandestinamente a través del Centre d’Informació, Recerca i Promoció (CIRP), ligada a Jordi Pujol para ayudar a construir el país; dicha organización desapareció en 1972. También colaboró con el Grup Català a l’Escola, Cristians Catalunya (CC) y en el entorno de Josep Pallach205.
La visión democristiana sobre los inicios de la Asamblea la aporta el militante de UDC, Francesc de Borja Aragay206. Sus contactos con el movimiento asambleario se basaron en la línea de actuación de su partido, que buscaba la apertura y el entendimiento sin exclusiones entre las fuerzas políticas, incluyendo las comunistas. Entre febrero y marzo de 1968 tuvo su primer encuentro formal con el socialista Joan Reventós en su residencia de Can Carner (El Vendrell); allí trabajaron sobre los siete puntos básicos del borrador del documento base de la Comisión Coordinadora que entre otros aspectos establecía el principio de autoexclusión, o sea, solo resultaría ausente quien no quisiera participar, ratificado en el Consell Nacional de UDC en el otoño de 1968. Con la detención a principios de 1969 de Miquel Coll i Alentorn, Ferran Camps, Jaume Padrós, Llibert Cuatrecasas y otros, se tuvo la impresión por algunos miembros del partido de que se había llegado demasiado lejos en el nuevo proyecto de colaboración; sin embargo, pese a las discrepancias internas, se siguió publicando la revista Determini, órgano difusor del partido, y asistiendo a las reuniones de la Coordinadora. La representación de la UDC en la CCFPC recaía en Francesc de Borja Aragay, en alternancia con Joan Vallvé y, a veces, con Albert Vila.
En estas circunstancias de desavenencias internas, entre 1970 y y 1971, y a propuesta del PSUC, la Comisión Coordinadora lanzó la idea de ir hacia la Asamblea en vista de la experiencia que la Taula Rodona tuvo con la Caputxinada; sin embargo, tras las detenciones de compañeros en la frustrada I sesión de la Asamblea del 25 de mayo de 1971, se produjo un intenso debate interno entre los democristianos, concluyendo la situación con la retirada momentánea de UDC de la Comisión Preparatoria aunque un día antes del acto fundacional de la Asamblea, la UDC se reincorporase de nuevo a la Comisión en el domicilio de Pere Fages en la Gran Vía, n.º 700 de Barcelona. Al día siguiente, figuraron dos representantes de Unió en la presidencia de la reunión histórica celebrada en la iglesia de San Agustín de Barcelona: Albert Vila y Francesc de Borja Aragay. Se presentó un comunicado a la mesa y se hizo saber que aquel día se cumplía el XL aniversario de su fundación, el 7 de noviembre de 1931, realzando el sentido democrático, antifranquista, y el reencuentro y la afirmación de la personalidad nacional de Cataluña.
El mes de marzo de 1971 no destacó precisamente por las detenciones políticas efectuadas, pues solo es necesario repasar la hemeroteca y observar día sí, día no, las actuaciones represoras efectuadas por las fuerzas del orden en todo el país. Uno de los afectados fue el sociólogo Amando de Miguel que fue procesado y condenado por supuestas injurias al Ejército, al parecer detectadas en un artículo suyo que fue publicado en la revista Temas y que llevaba por título «El nuevo espíritu de cruzada». La acusación la tramitó el Tribunal de Oficinas Generales de la IV Región Militar y la condena se elevó a seis meses y un día de prisión. Este hecho coincidió con el nombramiento del nuevo capitán general de la IV Región Militar, Joaquín Nogueras Márquez y con las detenciones el día 23 de Miquel Coll Alentorn, Llibert Cuatrecasas Membrado, Jaume Padrós Enamorado, Miguel Coll Alemany, Xavier Ciurana Galcerán, José Miró Ardevol y Andreu Ros Roca, todos miembros de UDC. Los detenidos fueron liberados el 15 del mes siguiente coincidiendo con el proceso tramitado por el TOP contra Lluís María Xirinachs que estaba fijado para el 23 de marzo y que acabó como era de esperar con una condena a tres años de prisión menor y diez mil pesetas de multa con arresto sustitutorio de treinta días en caso de satisfacción por una simple huelga de hambre207. Días después, los llamados «Caminantes de la Marcha a la Prisión» enviaron una carta a los ministros de Justicia y Ejército, proponiendo unos principios básicos para un Estatuto de la Objeción de Conciencia. En su articulado había una serie de exigencias principales como la de quedar exento del Servicio Militar todo español que se declarase opuesto a él por razones de conciencia o convicción profunda, tanto en tiempo de paz como de guerra, y todo aquel que por los mismos motivos se negase a participar en una guerra concreta, firmando el documento: Gonzalo Arias, Lluís Fenollosa, Santiago A. Del Riego Juan, Mara González y Mª Ángels Recasens208. Sin embargo, no iría muy equivocado si dijera que lo que realmente interesaba a la prensa nacional en aquellos momentos era el estreno en los cines de toda España de la película Patton, que compartía protagonismo, dependiendo del diario, con un reportaje efectuado a la escritora y dirigente del PSUC, Montserrat Roig209.
En la primavera de 1971 el aparato policial continuaba invariable en su acción represora, efectuándose nuevas detenciones en todo el país. El 26 de abril fueron detenidos José Enrique Custó Milá y Eulalia Ledó Curiel; y en junio, poco después de la frustrada primera sesión de la Asamblea, también pasaron a disposición judicial Josep Andreu Abelló, José Espar Ticó, Evaristo Manzano Pérez, Isabel Saló Llorens, Francisco Vila-Abadal Vilaplana, Francisco Corominas Puig y José Ríos Armengol, por una reunión política contra el régimen.
Como cada año, y ya habían pasado algunos, las huelgas y las manifestaciones convocadas con motivo del 1º de Mayo aglutinaban todo el esfuerzo de lucha antifranquista, destacando en Cataluña la convocatoria en apoyo de CC.OO. efectuada por la Comisión Coordinadora para el 30 de abril. Según la revista Treball, una veintena de empresas de la construcción y siete del ramo del Agua en Barcelona habían parado en su totalidad, haciendo el mismo seguimiento veinte empresas más en Terrassa210.
Por aquellas fechas, las manifestaciones en Washington contra la guerra del Vietnam estaban en plena actualidad y su eco era recogido por la oposición antifranquista dentro de su programa reivindicativo, aunque quizás algunos tuvieran más interés en seguir el triunfo del cantante Raphael en Moscú como lo más llamativo del día o la finalización del paro estatal efectuado por los Profesores No Numerarios (PNN), noticia que pasó casi desapercibida.
En Cataluña, un artículo de Sebastián Auger211 opinando sobre la construcción de las regiones históricas en Cataluña en unidades políticas en base a crear mancomunidades de diputaciones junto con la tesis doctoral sobre la Lliga Catalana, presentada por el historiador y político Isidre Molas, fue de lo más destacado, aunque cada vez pasaba menos desapercibido la fuerza que iban teniendo las asociaciones de vecinos en el ámbito social y político212.
En pleno mes de mayo de 1971 se prepararon las primeras propuestas programáticas a presentar por la Comisión Coordinadora, que en concreto fueron siete, más una propuesta relacionada con un estatuto especial de colaboración con el Partido de Acción Monárquica de Cataluña. En los apuntes de Joan Reventós, como miembro de la Coordinadora, había ciertas alternativas posibles, entre ellas la aprobación de un Estatuto de Autonomía para Cataluña que contuviera, como base de partida, las mismas atribuciones —puestas al día— que se recogían en el texto de 1932213. Asimismo, se distribuyó otro documento referente al proyecto de Reforma de la Ley de Orden Público, rechazando el incremento de penas y el aumento de la represión que auguraba la ley.
192. Tele/eXpress, 21-1-71.
193. Treball, 1-3-1971. También en Mundo Obrero, 22-3-1971.
194. Tele/eXpres, 20-2-71.
195. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., pp. 93-94.
196. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 37.
197. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 6.
198. Ibid., p. 7.
199. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/19-20, 1-4-1971.
200. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 12.
201. Ibid., p. 16.
202. SELLARÉS, Miquel, «CDC i L’Assemblea de Catalunya, 25 anys després», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 11.
203. Ibid.
204. Miquel Sellarés fue responsable de la publicación Documents de Treball (1975); CDC- Informacions y Convergència, en SELLARÉS, Miquel, «El pujolisme i L’Assemblea», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 47.
205. SELLARÉS, Miquel, op. cit., p. 11.
206. Francesc de Borja Aragay, elegido miembro de la Permanente de UDC en el otoño de 1967 en el Consell Nacional celebrado en Montserrat, formó parte del Comité de Govern junto con Marià Vila-Abadal, Llorenç Gascón, Joan Vallvé y Ferran Camps, y fue sustituido posteriormente por Albert Vila i Lusilla. Anton Canyellas y Coll Alentorn desautorizaron a los militantes que ingresaron en la Asamblea, produciéndose una escisión en la práctica durante un largo periodo. SELLARÉS, Miquel, op. cit., p. 14.
207. AHGCB, Caja 541, 23-3-1971.
208. FRC, AJR, «Caminantes de la Marcha a la Prisión», Carpeta 70, 27-3-1971.
209. Tele/eXpres, 3-1971.
210. Treball, mayo de 1971.
211. «Auger y la última alternativa», en Tele/eXpres, 5-5-71.
212. Véase el documento de la Asociación de Vecinos de La Paz, Barrio del Besós, Maresme, La Catalana y Campo de La Bota, exigiendo mejoras educativas para su barrio y criticando la Ley Educativa 14/1970 del 4 de agosto, en FRC, AJR, «Asociación de vecinos La Paz», Carpeta 46, 1-6-1971.
213. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/21-22, 1-5-1971.
La convocatoria frustrada de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña
La Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña decidió convocar la I Sesión de la Asamblea de Cataluña la mañana del domingo 23 de mayo de 1971 en la parroquia barcelonesa de Cristo Rey situada en la plaza de los Jardines de Elche. Francesc Vila-Abadal, en su condición de canónigo, era el encargado de buscar un lugar adecuado para la reunión, mientras que Vicenç Ligüerre y Arturo Fernández fueron los responsables de seguridad del acto214. Todo parecía preparado para el gran acontecimiento, el día tan deseado había llegado y, sin embargo, nadie podía imaginar el desenlace tan infortunado que tendría aquella reunión.
A pesar de la dudosa fuente sobre el origen de la información, parece ser que la policía y también la Falange conocían de antemano el lugar de la convocatoria, probablemente mediante confidentes, que consiguieron información a través de algunos de los principales activistas de la Asamblea: Juan Colominas Puig, Josep Andreu Abelló, Joan Reventós, Mariano Vila-Abadal y Antonio Gutiérrez Díaz, ya que estos, a su vez, estaban siendo vigilados desde hacía tiempo en su lugar de reuniones sita en la calle Balmes, n.º 349215; no obstante, el plan siguió adelante.
En la reunión asamblearia estaba previsto el primer encuentro de representantes de todos los sectores políticos y sociales adheridos a la plataforma, efectuándose la convocatoria a través de la difusión de diez mil octavillas por toda Cataluña; sin embargo, debido a las causas antes mencionadas, el primer intento resultó fallido al presentarse la policía216. Según el atestado de la Brigada de Investigación Social (BIS), la convocatoria oficial fue en la Plaza Sanllehí, a las doce y cuarto del mediodía. Los convocados iban acudiendo con el número extraordinario dedicado a China de la revista Agermanament donde cada uno llevaba una contraseña personal. En la plaza de los Jardines de Elche, la policía detectó al abogado Agustí de Semir junto con los clérigos Jordi Llimona y Josep Mª Vidal Aunós, lo que aseguró a las fuerzas del orden el lugar del encuentro. Ante la sorpresa y estupor, los allí reunidos, al menos los que pudieron, se dispersaron rápidamente sin plantear resistencia, dejando un nuevo intento para más adelante. No obstante, tres personas tuvieron que quedarse escondidas durante seis horas, rodeadas por la policía, en la parroquia de Cristo Rey, según comentó Xirinachs, y solo cuando desapareció el peligro pudieron salir tranquilamente.
Otras versiones sobre lo acontecido lo amplían más al detalle los propios participantes del encuentro. Así, por ejemplo, Antonio Gutiérrez, que estuvo presente en el acto, nos explica:
«En el intento de la Primera Asamblea que se habría de hacer en la parroquia de Cristo Rey (Sant Andreu-Meridiana), aquí nos ayudó mucho el futuro obispo auxiliar, Mossén Joan Carrera Planas, ya que yo tenía una hernia discal e iba cojo. No me detuvieron por suerte porque el rector me escondió en su casa cuando la policía nos rodeaba.»217
Sin embargo, la versión de Francesc de Borja Aragay arroja algunas dudas sobre los hechos:
«A las 7:45 horas de la mañana del 25 de mayo de 1971 se encontraban en la gasolinera de la Meridiana, al otro lado de la iglesia de Cristo Rey, Antoni Gutiérrez Díaz y Francesc de B. Aragay (pienso que decía la verdad: hasta aquel momento, únicos conocedores del lugar) para enviar desde allí los que iban a los lugares de contactos previos de los convocados. También estuvieron dos miembros de UDC, Albert Vila y otra vez Aragay los que a las 13:30 recogieron, previa cita, en un bar de la Plaza de la Sagrada Familia los siete miembros de Justicia Democrática que habían de asistir al acto, jueces, fiscales, secretarios de juzgado que por el alto riesgo de ser reconocidos entrarían últimos en la reunión y saldrían los primeros. El propio fiscal de guardia de aquel domingo, José María Mena Álvarez, abandonó su servicio para asistir a la constitución de la asamblea. Que infortunio tuvieron al aparcar unos coches de la policía a su lado en el lugar donde los habían dejado para comprobar que incidencia dificultaba el paso según los sistemas preestablecidos.»218
El socialista de la FSC-PSOE, Francisco Parras, complementa la información añadiendo:
«La mayoría de los convocados fueron alertados de esa eventualidad, entrando en el Canódromo de la Meridiana, soportando más de una sesión de carreras de galgos hasta ver el horizonte policial despejado (al parecer otros tuvieron la misma idea, entre ellos Miquel Sellarés). La reunión estaba prevista hacerla en la parroquia de Cristo Rey de San Andrés-Meridiana, local que había facilitado el hoy obispo Joan Carrera Planas.»219
Para otro socialista, Joan Reventós, representante de CSC, el acto fallido se debió a una falta de valoración rigurosa por la utilización de un local muy frecuentado por los movimientos obreros, hecho que había sido presentado por los socialistas como rechazo al lugar del encuentro. Al darse la orden de dispersión, fue quemada toda la documentación disponible en el local de la iglesia; después, poco a poco, y cada uno por su lado, se fue reuniendo el núcleo central de la Comisión Preparatoria en el restaurante de la Font de les Orenetes (dels Ocellets según Batista) en Pedralbes, donde se comentaron los hechos.
Las represalias habituales no se hicieron esperar, pues el 29 de mayo fueron detenidos: Claudi Martí Plá, Josep Casanovas Guitart, Lluís Mª Sunyer Vilar, Josep Mª Anglada d’Abadal y Carles Caussa, todos ellos en la plaza de Narcís Oller; y al poco tiempo corrieron la misma suerte Isabel Saló, Evaristo Manzano Pérez, José Ríos Conejero, José Espar Ticó, Marià Vila-Abadal y su hermano Francesc, Joan Colominas Puig y Josep Andreu i Abelló. Esta vez los detenidos tuvieron suerte y, tras un breve espacio de tiempo, todos fueron puestos en libertad excepto Evaristo Manzano. Lo curioso del caso fue que, entre los que pudieron escapar de la convocatoria, se encontraba José Mª Mena, representante de Justicia Democrática, que como fiscal de guardia, tendría que haber efectuado las primeras diligencias sobre los anteriores detenidos220.
Pasado algún tiempo, la Comisión Preparatoria se reunió de nuevo con ánimos renovados y con una serie de cambios producidos en la organización, participando esta vez representantes de la CCFPC, CC.OO., Taula Rodona, Representantes de Ambientes Cristianos, intelectuales, estudiantes, Comisión de Solidaridad, Comunidades Cristianas, PSAN, Bandera Roja (BR), que expresó sus reservas sobre el contenido ideológico del programa, la Federación Socialista de Cataluña-PSOE (FSC-PSOE) y otras organizaciones profesionales, médicos, ingenieros, licenciados, abogados, profesores numerarios de la Universidad; también estuvieron presentes algunos representantes de la payesía, Comisiones de Barrio de Barcelona, completándose la asistencia con hombres y mujeres del ámbito regional catalán, de Lérida, de Tortosa, Reus, Tarragona, Manresa, Garraf, Alto Panadés, Mataró, Sabadell y del Vallés Oriental.
La reunión transcurrió con normalidad y, tras un intenso debate se acordó por unanimidad dar prioridad de nuevo a la realización de la I Sesión de la Asamblea, ya que, dada la situación política, se aconsejaba su aceleración en vista a la estructuración de un proceso unitario amplio que permitiera intensificar las acciones contra la represión mediante la solidaridad y el trabajo responsable, de esta forma la cuenta atrás se ponía en marcha aunque las precauciones y la vigilancia no fuera la misma.
Por otro lado, la actividad política antifranquista había continuado en los meses sucesivos con un ritmo acelerado, llevando la Comisión Coordinadora en cierta manera la iniciativa reivindicativa basada en aquellos días sobre las próximas elecciones a Cortes. A tal efecto, la Comisión propuso la abstención a los comicios mediante un eslogan al efecto, «Abstenció. No voteu», con la esperanza de que el silencio popular aislara al régimen. A decir verdad, el gobierno no sentía la mínima preocupación y siguiendo la rutina estival ya se había concedido el merecido descanso, paralizando su actividad política, incluso la represora, hasta la llegada del otoño.
A comienzos del verano de 1971, la victoria del Barcelona ante el Valencia por cuatro goles a tres en la final de la Copa del Generalísimo, junto con el multitudinario concierto del cantante Raimon en Barcelona, que llenó el aforo con casi dos mil personas, acaparaba la actualidad lúdica del momento, pasando a un segundo plano informativo el paro y las huelgas laborales efectuadas por ochocientos trabajadores de la construcción, la mayoría de la empresa Huarte y Cía., sucesos que indicaban una realidad social más cercana, la de la calle, aunque estuviera censurada informativamente y por lo tanto fuera del alcance público. Sin embargo, fueron las correrías del famoso atracador Eleuterio Sánchez, «el Lute», que fue visto en una gasolinera el 3 de agosto de 1971, o la breve estancia del Conde de Barcelona, Don Juan de Borbón, en el Aeropuerto del Prat, camino de sus vacaciones en Palma de Mallorca, o la muerte de tres cosmonautas soviéticos de la nave Soyuz 11, lo que animó el cotilleo veraniego.
Contrariamente a la lógica de este país, la oposición antifranquista no estaba precisamente de vacaciones en aquellos días, sino que se esforzaba en concretar en las distintas propuestas políticas manifestadas por los representantes de la Comisión Preparatoria. En una de esas reuniones, efectuada en la localidad barcelonesa de Sant Just Desvern, Raimon Obiols, representante del Moviment Socialista de Catalunya (MSC), rebatió el derrotismo latente en la organización, impulsando de nuevo el proyecto asambleario. Fue apoyado también por el comunista Antoni Gutiérrez que participaba de la misma idea, como así lo expuso en otra reunión en casa de Montserrat Esteve, cerca de la plaza Molina, donde asistieron Obiols y «Quico» Vila Abadal entre otros; así pues, a lo largo de todo el verano se celebraron numerosas reuniones políticas de carácter variado, algunas con representantes universitarios, como la efectuada en la iglesia de Sant Elías, situada en la calle Brusi en Barcelona, donde nuevamente Antoni Gutiérrez hizo una fervorosa defensa al derecho de hablar en la reunión en catalán ante la petición de uno de los asistentes de hablar en castellano. De este modo, tras varios encuentros, se puso en circulación un documento resumiendo el trabajo efectuado en todo ese periodo, conteniendo el análisis de la situación política y la propuesta de conseguir una fórmula que diera una alternativa a la situación de crisis social y política. También se concretó que la dimensión geográfica de la nueva organización sería la del Principado de Cataluña, sin prejuzgar el futuro de ella, y se exigió a todos sus componentes su aportación a la acción unitaria para una alternativa democrática necesaria y la constitución de una Comisión Permanente complementada por un Secretariado con los objetivos centrados en el cumplimiento de los acuerdos de la Asamblea; en mantener el espíritu de puerta abierta con que fue convocada esta donde solo faltasen los que no pudieran o no quisieran venir; en la concreción de formas de articulación y coordinación flexibles que permitiesen aumentar la eficacia de las luchas de todos juntos; en establecer las bases de una II Sesión de esta Asamblea, cuando lo exigiesen las necesidades de acción y no más tarde de ocho meses, de manera que la sesión pudiera ser aún más amplia y representativa y de constituir aquellas comisiones de trabajo que el desarrollo de la acción hiciera ver necesaria221.




