- -
- 100%
- +
El análisis político iba dirigido a la crisis creciente de las instituciones estatales que se agudizaba a medida que el sistema se manifestaba anacrónico, dando como resultado el cinismo y la corrupción bajo dos actitudes contrapuestas; una era la incapacidad por comprender la necesidad de cambio, y la otra, tratar de asegurar la supervivencia del régimen, dando falsas expectativas mediante una liberalización disfrazada.
Por el contrario, el gobierno seguía en pleno inmovilismo y la represión guiaba su acción de control, recurriendo enseguida a los estados de excepción y la supresión del artículo 18 del Fuero de los Españoles, que limitaba aún más las garantías individuales. No obstante, frente a esta política gubernamental, iban a reaccionar el movimiento obrero, sectores de la payesía, estudiantes, intelectuales, artistas y profesionales, estos últimos con su Assemblea Permanent constituida en Montserrat contra el consejo de guerra de Burgos, y también la nueva Iglesia catalana que cada vez más se situaba al margen de la dictadura. A continuación, y según se analizaba el documento a la Asamblea de Cataluña, se indicaba:
«Los catalanes, en tanto que ciudadanos españoles, eran expoliados de los derechos más elementales. La lengua autóctona era aún perseguida, seguía de hecho ausente de la escuela, de la Universidad, de los medios de comunicación, de la administración y de la vida pública. De esta situación tremenda en tanto que nación negada y perseguida y en tanto que pueblo doblemente oprimido, hemos de conseguir nuestra liberación para ser así dignos. Así acabó el análisis político preasambleario.»222
Con la llegada del otoño dio comienzo el nuevo ciclo político oficial en España, aunque la oposición, como ya hemos visto, no había cerrado por vacaciones. En Cataluña, los actos de protesta preparatorios en conmemoración de la Diada Nacional, junto con la exagerada alarma social fomentada por el PSUC sobre una posible epidemia de cólera en el Principado, fijaron la atención prioritaria desde la oposición o al menos así lo destacaba Treball en sus crónicas, subrayando también la importancia de la preparación de la futura Asamblea de Cataluña bajo el impulso de la Comisión Coordinadora223. Esta organización había reiterado de nuevo la necesidad de ampliar una alternativa democrática capaz de aglutinar al pueblo en un amplio frente de lucha sobre todo ante el intento de Franco de confundir al pueblo maniobrando con la imposición de la monarquía continuista del príncipe Juan Carlos con menosprecio de la voluntad popular224.
Por aquellos días, justo una semana después de la Diada, tuvo lugar en Canet de Mar, un pequeño pueblo del Maresme Norte, el primer Festival de la Canço Catalana, actuando entre otros cantantes: Llorens Torres, Toni Llovet, Araceli Banyuls, Josep Bisbal, Teresa Rebull, Ovidi Montllor, Joan Baptista Humet, Falsterdo 3, Cinc Barbat y Maria del Mar Bonet.
La asistencia al concierto fue un éxito rotundo y a partir de aquel momento, este acto sería un referente como símbolo de identificación catalanista y de canción protesta muy extendida en aquellos momentos en España. Sin embargo, a nadie sorprendió que la prensa nacional no estuviera por la labor de dedicar la mínima importancia a esos actos de exaltación identitaria, atendiendo, eso sí, todo su interés a las noticias de carácter generalista y mundial. De esta forma veíamos que noticias como la muerte de Kruschov225, la admisión de la República Popular de China en la ONU con la consecuente expulsión de Taiwán del mismo organismo, los festejos de los dos mil quinientos años de la fundación del Imperio Persa celebrados en Persépolis y el ingreso del Reino Unido en el Mercado Común, siempre tenían cabida en las páginas principales de los periódicos de gran difusión.
Mientras tanto, Cataluña seguía bajo un panorama de huelgas y manifestaciones ignoradas por la opinión pública, dada la fuerte censura informativa, con los despidos de más de mil trabajadores de Cubiertas y Tejados (CYT) y la huelga en la empresa Roca Radiadores, situada en Gavá. También el comienzo del nuevo curso escolar universitario estuvo marcado por la provisionalidad asistencial y conflictiva, completado con los acostumbrados secuestros de revistas. En este caso le tocó a Sábado Gráfico por alusiones contra el clero, a pesar de que el gobierno se esforzaba por dar una imagen democrática de la situación social aparentando una normalidad virtual ante las elecciones a Procuradores en Cortes, donde los adictos al sistema Juan Antonio Samaranch226 y Eduardo Tarragona fueron reelegidos en sus cargos el 30 de septiembre de 1971 en competencia con Joan Oriol Barenys, Xavier Cassasas y José Torras Trías.
En Madrid, se convocó para el 1º de octubre una manifestación de adhesión a Franco por su XXXV aniversario en la Jefatura del Estado. En su discurso, por si había alguna duda, afirmó con su acostumbrada retórica continuista ligada a su persona, que mientras Dios le diera vida y claridad de juicio, seguiría empuñando el timón del Estado.
De nuevo, en Barcelona el lunes 18 de octubre se reprodujeron movimientos obreros de importancia debido a la huelga en la empresa de automóviles SEAT, ocupando los trabajadores la factoría durante más de doce horas en protesta por la readmisión de los despedidos. Por su parte, la CCFPC distribuyó un comunicado en apoyo de los trabajadores implicándoles para el viernes 29 de octubre a una jornada de acción generalizada227. El resultado de todas estas movilizaciones tuvo consecuencias trágicas con la muerte el día 3 del mes siguiente del obrero Antonio Ruiz Villalba, herido en los sucesos relacionados con los conflictos laborales continuos producidos en SEAT, la Papelera de El Prat de Llobregat y de nuevo en la Roca Radiadores de Gavá. Este joven testigo de Jehová murió al cabo de dos semanas de un tiro en el estómago en el desalojo de la factoría SEAT, cuando catorce enlaces sindicales, que habían sido despedidos cuatro meses antes, entraron en la fábrica y convocaron una asamblea provocando el cierre de la empresa el 18 de octubre de 1971. Esta muerte también casi coincidió con la del trabajador Pedro Patiño en Madrid el mes anterior por disparos de la Guardia Civil. CC.OO., en el camino de la huelga general, convocó una manifestación multitudinaria el 29 de octubre228.
El PSUC, a través de su órgano de comunicación oficial, Treball, fue muy explícito al afirmar:
«No es casual que huelgas como la de la SEAT y la Roca, junto con otras no menos combativas, y la acción centralizada del día 29 de octubre en solidaridad con los valientes obreros de la SEAT, hayan precedido y coincidido con la Asamblea. La clase obrera y sus Comisiones Obreras, luchando unidas y con decisión ejemplar por sus legítimos derechos económicos y políticos, han estimulado e impulsado la corriente unitaria propiciando la incorporación a la acción de sectores y fuerzas amplísimas de la oposición catalana. Estas luchas, junto con las de los estudiantes, profesionales y amplias masas del pueblo catalán, han efectuado una llamada de atención por la unidad de todas las fuerzas interesadas en presentar una alternativa democrática a la actual situación.»229
Según declaraciones de Antoni Gutiérrez parece ser que este conflicto aceleró la decisión de celebrar días después la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, demostrando la influencia del movimiento obrero en la Asamblea: «Aquel era un momento político importante porque unía a la huelga de SEAT una expresión política unitaria del pueblo de Cataluña (…).»230
Efectivamente, el jueves 4 de noviembre de 1971 se reunió la Comisión Preparatoria de la Asamblea con un representante del comité de empresa de SEAT en el domicilio de Pere Fages, justificando la ligazón de esta organización con los movimientos obreros. Allí también se ofreció formar parte de la Presidencia de la I Sesión a Agustí de Semir, rechazándola este debido a su pasado franquista.
En esas fechas, también tuvo cierto alcance la polémica creada por los dirigentes de UDC y la CCFPC, donde se exigía a los primeros por escrito, mejorar la relación con los representantes preasamblearios en el marco del no-enfrentamiento231.
214. Mientras Batista afirma en su libro que fue el domingo 23 de mayo de 1971, en BATISTA, Antoni, op. cit., p. 92. Colomer afirma erróneamente ser el 25 de mayo, en COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 37.
215. AHGCB, «Notas informativas catalanismo», Caja 188, Carpeta 1564 II. También en «Notas sobre situación político social de Cataluña», 1969-73, Caja 189.
216. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 93.
217. ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 7.
218. ARAGAY, Francesc de Borja, «UDC i l’Assemblea de Catalunya», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 13.
219. PARRAS, Francisco, entrevista realizada sobre la Asamblea de Cataluña, mayo del 2005.
220. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 95.
221. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 23.
222. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 20-24.
223. Treball, agosto-septiembre 1971.
224. FRC, AJR, «Comisión Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/28, 1-9-1971. Ver también Treball, «Pel camí de L’Assemblea de Catalunya»,octubre 1971..
225. Nikita Sergeevic Kruschov, primer secretario de la Unión Soviética (1953) y jefe del gobierno en (1958). En 1964 fue destituido de todos sus cargos.
226. Samaranch Torelló, Juan Antonio, presidente del COI (1980- 2001)
227. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/29, 1-10-1971.
228. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 40. Balfour propone el 1 de noviembre como la fecha del fallecimiento del trabajador Antonio Ruiz, en BALFOUR, Sebastián, op. cit., p. 191.
229. Treball, diciembre de 1971.
230. GUTIÉRREZ DÍAZ, Antoni, «La fundació de L’Assemblea de Catalunya», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 34.
231. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/30, 25-10-1971.
Constitución de la Asamblea de Cataluña
Al finalizar 1971 la imagen proyectada por el régimen a través de los medios de comunicación que controlaba mostraba una apacible situación política basada en el continuismo, el control y la opresión. Sin embargo, la realidad no era tan simple como se quería hacer ver desde el poder, ya que, cada vez más, la oposición antifranquista se hacía notar en la calle, en las fábricas, en la Universidad, etc., dejando en evidencia a todo el aparato propagandístico y policial dedicado exclusivamente en su represión y control.
En Cataluña, después de meses de un continuo trabajo clandestino de oposición sordo pero efectivo, por fin se empezó a ver el fruto tan deseado durante años formalizado mediante la realización de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña.
Los trabajos principales y el comunicado final ya estaban pactados desde hacía meses, tan solo faltaba tener éxito en la convocatoria. Como era lógico, este esfuerzo de la oposición no se hizo público salvo en un entorno muy restringido por lo que pasó desapercibido para la prensa catalana que estaba inmersa en otros menesteres más populares, véanse como ejemplo, el «engaño» cometido a la prensa por el escalador y estrella de la televisión de aquellos días, César Pérez de Tudela, al no conseguir conquistar las cimas del Aconcagüa ni el Tirich Mir —afirmando este todo lo contrario— o la victoria del boxeador Pedro Carrasco en el Campeonato del Mundo por descalificación de su contrincante norteamericano, Mando Ramos. Solo el artículo dedicado al cantante Raimon escrito por Ana María Moix, con fotos de la fotógrafa «Colita», rompía esa monotonía informativa.
El 19 de noviembre de 1971, Franco inauguró la X Legislatura en las Cortes Españolas con los acostumbrados mensajes a la Nación contrarios a cualquier esperanza de cambio:
«Es necesario —decía el Generalísimo— la unidad y la continuidad como elementos preciosos para la convivencia y el progreso (…). En nuestro sistema lo único que no cabe son los partidos políticos ni nada que conduzca a ellos (…). A la democracia formal oponemos la democracia práctica, una democracia a través de cauces naturales (…). A las Cortes le corresponden juicios y valoraciones sobre la acción del gobierno en razón a la propia misión principal que les compete.»232
Sin embargo, cuando estas palabras salían de la boca del Caudillo, ya hacía casi dos semanas, concretamente el domingo 7 de noviembre de 1971, que en pleno centro de Barcelona había tenido lugar la I Sesión de la Asamblea de Cataluña en la iglesia de Sant Agustí Vell, sita en la calle Hospital del Distrito V.
Aquella vez, la policía, que estaba atenta a otros menesteres más importantes, como era el seguimiento y la seguridad del príncipe Juan Carlos, que participaba en una regata con el yate Dragón, no detectó: ni la extraña concentración de ciudadanos en una céntrica iglesia parroquial ni tampoco la reunión efectuada el día anterior entre una delegación de la Comisión Preparatoria con el rector de la iglesia, aceptando este último la reunión que se celebraría después de la última misa del domingo.
Efectivamente, aquel acto tan solemne fue presidido por Josep Andreu Abelló, aunque según Antoni Gutiérrez este nunca llegó a presidirlo, ya que, formalmente nunca hubo un presidente en la Asamblea; sin embargo, fue Abelló quien abrió y cerró el evento, teniendo al cineasta Pere Portabella de maestro de ceremonias233. También asistieron otros conocidos intelectuales catalanes como Francesc Vila-Abadal, Agustí de Semir, el rector de la parroquia de Sant Medir Josep Mª Vidal Aunós, que representaba a la Comisión de Solidaridad con los presos, junto con Joaquim Boix Lluch, torturado cuando era estudiante en 1966; y, como ya estaba planificado, Josep Mª Juncá, párroco de Sant Agustí, que fue el encargado de cerrar con llave la parroquia al acabar la última misa de la mañana y abrirla al finalizar la reunión234. Veamos entonces con más detalle cómo discurrió este acto tan simbólico:
En la mañana del domingo 7 de noviembre, bajo una lluvia tenue, empezaron a llegar los primeros delegados de la Asamblea accediendo al interior de la parroquia bajo el control de vigilancia ejercido por la joven Teresa Bofill, compañera en aquel entonces de Carles Caussa. Esta vestía un jersey rojo y llevaba una guitarra que era la señal que daba la luz verde a la entrada.
Existen diversas versiones sobre los detalles de lo ocurrido y cómo transcurrió la Asamblea, entre ellas la del periodista tortosino, Josep Bayerri Raga, que la describió así:
«Joan Lluís Jornet, que entró en contacto con el padre Ricard Lobo, monje de Montserrat, y yo, que fui informado por Josep Andreu Abelló en ocasión del II Congreso Jurídico Catalán celebrado en Tortosa, fuimos juntos a Barcelona. A las nueve de la mañana debíamos encontrarnos con Salvador Coromina, dirigente del PSC con posterioridad, que nos daría los datos para el lugar de la Asamblea (…). Hacia las diez y cuarto entramos en la iglesia (…). Nos arrodillamos en uno de los últimos bancos y esperamos el momento exacto. Todo estaba previsto y a la hora exacta fuimos hacia la sacristía donde un chico nos señaló la puerta del fondo. Dentro de la espaciosa sacristía había un capellán que estaba quitando los ornamentos litúrgicos de la misa, pero no nos miró. Traspasada la pequeña puerta, otro hombre nos preguntó de dónde éramos, miró una lista y nos apuntó, sin nombres. Desde allí, subiendo unas pequeñas escaleras hasta la buhardilla estábamos encima de la iglesia. Había mucha gente y un niño con un aparato de radio sintonizado con las ondas de los coches de policía (…). Cada tres minutos aparecía nueva gente. Después de la una, hora en que acabó la última misa de la mañana se cerraron las puertas de la iglesia y se nos dijo que podíamos marchar (…).»235
Pere Ignasi Fages, productor y distribuidor cinematográfico, coordinaba el sistema de seguridad de la Asamblea compuesto por una treintena de personas, controlando la emisora de la policía que estaba atenta a los movimientos del príncipe. También se responsabilizó de la conferencia de prensa posterior y de las traducciones del acta fundacional a diversos idiomas, junto con Josep Mª Montagut y Marina Curiá que había ofrecido su casa como centro de operaciones.
De esta forma, las primeras palabras que se oyeron en la apertura oficial fueron las de Andreu Abelló cuando explicaba a los allí presentes:
«Todos los que han dejado su vida en defensa de sus ideales y en la lucha contra la dictadura, (…), los presos y perseguidos por las luchas sociales y políticas y los que están repartidos por el mundo viven el exilio forzado por la persecución (…). Todos nosotros hemos hecho un largo camino unitario porque tenemos el pleno convencimiento de que solamente coordinando el esfuerzo de las masas trabajadoras, de la juventud, las nuevas generaciones que se incorporan a la vida ciudadana, de los campesinos, de los estamentos profesionales e intelectuales, de todos los grupos políticos, de los movimientos ciudadanos y personalidades destacadas en la vida política y social de nuestro país, conseguiremos recobrar la libertad para Cataluña y colaborar de una manera eficaz y decisiva a la libertad de los otros pueblos del Estado español (…). Esta I Sesión de la Asamblea de Cataluña es un gran paso para continuar nuestra lucha. Todos podemos dar ejemplo y hacer que de Cataluña salga la fuerza impulsora que haga posible un amplio movimiento unitario a nivel de todo el Estado español capaz de derrotar la dictadura.»236
A continuación, Agustí de Semir resumió en su alocución los trabajos preasamblearios presentando los puntos más polémicos y acabando su discurso con estas palabras:
«(…) Conseguir la formulación responsable para las fuerzas de Cataluña de una alternativa política a la situación de crisis actual (…). Independientemente del objetivo principal, pero complementándolo, de esta Asamblea puede derivarse en mayor o menor grado toda una serie de elementos enriquecedores y vitalizadores de la vida política de nuestro país, como son: Elevar la actitud a la actividad, es decir, pasar de la potencia a la acción, que muchas veces falta para no encontrar el camino para orientarse. Acentuar el proceso de corresponsabilización, en el sentido de que la gente trabaja en las acciones que previamente ha ayudado a configurar y por tanto se siente vinculada al desarrollo de las mismas. Avanzar en el camino de la ruptura de la clandestinidad que potencia tanto las actitudes como los hechos, ayudando a hacer más difícil la inhibición de muchos. Contribuir a deshacer reservas, delante de los que están aquí y delante de los que no han podido venir y obtener nuevas aportaciones al proceso de coordinación política unitaria.»237
Posteriormente, Joan Reventós leyó desde la mesa presidencial el informe político redactado por la Comisión Preparatoria, realizándose a continuación un amplio debate. El documento indicaba, grosso modo, la creciente crisis política que se estaba desarrollando en las instituciones del régimen que acabarían transformándose en una crisis de Estado. También denunciaba un régimen político antidemocrático y opresor de las libertades nacionales, proponiendo en favor de la lucha contra la dictadura la definición de unos puntos de convergencia y de unos objetivos comunes para el conjunto de las luchas impulsadas por los diversos sectores del pueblo, efecto que permitiría aumentar el nivel de lucha, su dimensión, continuidad y eficacia238.
A continuación, tomaron la palabra Joan Colominas y los representantes de CC.OO, Bandera Roja, PSOE y PORt239, extendiéndose los debates por espacio de cinco horas, momento en el que se presentó para su aprobación un comunicado que se distribuyó recién acabada la Asamblea entre los trescientos asistentes en la sala, destacando como observadora foránea del acto una gitana que fue amablemente «invitada» por seguridad de la propia organización, a asistir al acontecimiento.
El documento, que fue redactado por el Comité Ejecutivo del P.S.U. de Cataluña y decía lo siguiente:
«Nosotros, catalanes de diferentes tendencias pertenecientes y no pertenecientes a organizaciones políticas, de diversos sectores de la población, obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesionales y ciudadanos en general, de Barcelona y de comarcas, reunidos en Asamblea, a pesar de que somos conscientes que las actuales circunstancias dificultan el agotar las posibilidades de representación, formulamos la presente Declaración:
La actual crisis del régimen, de la cual el proceso de Burgos fue una manifestación sobresaliente, la progresiva toma de conciencia y la movilización de las clases populares, y la necesidad de oponernos firmemente a la maniobra continuista de instaurar a Juan Carlos, como sucesor del dictador, a título de rey, exigen la adopción unitaria de una alternativa democrática basada en los puntos mínimos aceptables por las fuerzas y sectores representados en la Asamblea, algunos de los cuales tienen objetivos divergentes a largo plazo pero que coinciden en el objetivo inmediato de derribar al franquismo. Estos puntos de coincidencia son los siguientes: La consecución de la amnistía general para los presos y exiliados políticos.
El ejercicio de las libertades democráticas fundamentales: libertad de reunión, de expresión, de asociación —incluida la sindical— de manifestación y derecho de huelga, que garanticen el acceso efectivo del pueblo al poder económico y político.
El restablecimiento provisional de las instituciones y de los principios configurados en el Estatuto de 1932, como expresión concreta de estas libertades en Cataluña y como vía para llegar al ejercicio pleno del derecho de autodeterminación.
La coordinación de la acción de todos los pueblos peninsulares en la lucha democrática.
Como objetivos inmediatos, hacemos un llamamiento a todo el pueblo catalán y consideramos catalanes a todos los que viven y trabajan en Cataluña, para que incorporen la perspectiva global del cambio democrático a cada una de sus luchas concretas y para que intensifiquen esfuerzos para una rápida obtención de:
La unidad de acción de todas las fuerzas democráticas.
La solidaridad en la lucha a favor de los represaliados.
El fin de la represión y la consecución de la amnistía.
Con el fin de velar por la aplicación de los acuerdos de la Asamblea, se elige una COMISIÓN PERMANENTE, la cual impulsará todas las iniciativas útiles para conseguir la movilización popular, fomentará acciones unitarias y preparará una nueva sesión de la Asamblea de Cataluña, más amplia y más representativa.»240
Esta declaración, condensada ideológicamente en los cuatro puntos programáticos de coincidencia, sería la base ideológica en que se sustentaría todo el movimiento liderado a partir de entonces por la Asamblea, repitiéndose el mismo mensaje constantemente en la mayoría de sus comunicados.
La versión de los No Alineados sobre dicho escrito indica que el punto tercero fue el más discutido por reconocer implícitamente el hecho diferencial de la nación catalana, intentando desengancharse del proceso del segundo punto, ya que no se quería que este aspecto reivindicativo pasase desapercibido dentro del amplio proceso a favor de las libertades241. Finalmente, y tras 32 intervenciones, se dio por finalizada la reunión después de cinco horas.
Esta declaración fue firmada por las siguientes delegaciones: CCFPC, integrada por ERC, FNC, MSC, PSUC, UDC, PSAN, PORt, FSC-PSOE, Comisiones Obreras (CC.OO.) de las localidades y comarcas de Manresa/Sallent, Sabadell, Vallés Oriental, Tarrasa, Bajo Llobregat, Tarragona, Mataró, Badalona, Lérida y Barcelona; UGT, Bloc Catalá d’Estudiants, Juventud Obrera del Front Nacional de Catalunya, Juventud Comunista de Cataluña, Movimiento Universitario de las Universidades Central y Autónoma: (Periodismo, Aparejadores, Medicina, Ingenieros, Derecho, Farmacia, Filosofía, Económicas, Ciencias, ATS, Ingenieros de Tarrasa), Comunidades Cristianas de Base, Representantes de Ambientes Cristianos, Grupo de No Violentos, Taula Rodona, Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes, Comisiones de Campesinos, Profesores de la Universidad Central y Autónoma, Grupos Profesionales (periodistas, médicos, abogados, aparejadores, arquitectos, maestros, cine), Profesores No Numerarios de Universidad Central y Autónoma; Grupo de Mujeres Democráticas, representantes de las localidades y comarcas siguientes: Barcelona, Amposta, Tortosa, Reus, Tarragona, Igualada, Alto Panadés, Bajo Panadés, Garraf, El Prat de Llobregat, Gavá, Tarrasa, Sant Vicens dels Horts, Sabadell, Manresa, Cerdañola/Ripollet, Castellar del Vallés, Granollers, San Feliu de Codinas, San Llorens de Savall, Badalona, Mataró, Caldetas, San Pol, Pineda, Arenys de Mar, Canet de Mar, Calella de la Costa, Malgrat, Blanes, Gerona, Vic, Figueras, Torelló, Lérida, Ripoll, Villafranca del Panadés, Manlleu y Centellas, C.A.E., Comisiones de Barrio y Bandera Roja (BR) que participó pero no firmó el documento.




