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La constitución de la ADM se formó a imagen y semejanza de la Asamblea creándose una comisión permanente y un secretariado, sumándose posteriormente nuevas incorporaciones de grupos políticos y sociales entre los que destacaron: Unió de Pagesos, representado por Josep (Pep) Riera; Grup de Prensa, representado por Josep (Pep) Català; médicos, representados por Carles Forns; FNC, representado por Antoni Jané; UDC (sector Borja Aragay), representado por Jordi Sivilla y Josep Mª Bellavista; Film Ideal Club, representado por Salvador Milá; y Centre Social de Cerdanyola, representado por Antoni Segarra y Manuel Cusachs. Este núcleo estable y representativo fue variando conforme pasaba el tiempo, incorporándose Josep Rivera por JCC, Fátima Soler que sustituyó a Josep Comas; Jesús Nieto, Paco Hernández y Enric Batlle en nombre de Comunitats Cristianes de Base; Lluís Roca y Josep Puig i Plá formaban parte de un grupo socialista constituido en 1972 y que posteriormente legarían la representación en Ramón Manent y Anna Comas. Pasado un tiempo, otros partidos políticos como el FNC renunciaron a seguir.
Las reuniones se efectuaban bajo la constante amenaza de la acción policial, en lugares discretos y con un estricto control de convocatoria. Las localizaciones más usuales fueron la sacristía de Sant Josep, la ermita de Sant Simó, el Baixet (propiedad de la parroquia de Sant Josep), y en los domicilios de Narcís Majó y Agustí Valdé; y por norma general, los temas a tratar se centraban en intensos debates sobre el Estatut de Catalunya, en sus dos versiones (1931-32), la problemática de ámbito municipal y los asuntos de interés general cuya información provenía de la propia Asamblea.
Uno de los momentos álgidos de la ADM tuvo relación con las elecciones municipales, las del Tercio Familiar, efectuadas en noviembre de 1973. En este protoensayo democrático solo eran elegibles un tercio de los concejales en representación de los cabezas de familia y mujeres casadas, por lo que, mediante una estrategia preconcebida, diversos integrantes de la ADM presentaron sus candidaturas, siendo elegidos Josep Mª Boixet y Andreu Sala, y rechazados Montserrat Viza y Josep (Pep) Riera.
La ADM, ante la incertidumbre creada entre sus seguidores de colaborar con el sistema, difundió un comunicado algo ambiguo en que denunciaba la falta de garantías democráticas en la elección, aunque no las rechazaba, ya que directamente participó en ella. En la difusión de este comunicado realizado mediante folletos informativos, fueron detenidos por la BIS Josep Puig i Plá259 y Josep Mª Calsapeu, teniendo más suerte Enric Batlle, que les acompañaba.
El procesamiento de estos detenidos pasó algo desapercibido, quizás al coincidir con la detención de la cúpula de la Asamblea, donde también se encontraba el mataronense Joan Ramon Morante; no obstante, los dos primeros fueron puestos en libertad provisional bajo fianza de tres mil pesetas, siendo citados a juicio en Madrid ante el TOP el 19 de septiembre de 1974. El encargado de la defensa fue Josep M. Manté, presidiendo el Tribunal, el juez Francisco Mateu Cánoves, asesinado años después por ETA. Sorprendentemente, el resultado del juicio acabó con la absolución de los acusados, aunque la sentencia en sí dejara boquiabierto a más de uno de los presentes. Solo falta leer parte del redactado:
«(...) Que si bien los hechos relatados agotan el elemento objetivo del delito de propaganda ilegales (artículo 251 del Código Penal) de que venían acusados, no lo es menos que sus acciones, teleológicamente no tienen virtualidad en orden al ataque del bien jurídico protegido por dicha norma y taxativamente enumerado en los cuatro apartados del citado artículo, por lo que procede la absolución de los procesados.»260
Josep Puig i Plá representaba al denominado Grup d’Universitaris, una plataforma que se formó a partir del PSUC pero incorporando otras personas independientes de izquierdas, desde moderados a extremistas, aunque él siempre se autodenominó como independiente. Fue enviado dos veces por su organización a la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña. Las reuniones —comenta Puig— se realizaban en iglesias de Barcelona, una de ellas en la Bonanova. Allí vio al «Guti», a Solé Barberà, etc., afirmando que básicamente se iba a las reuniones a escuchar. El idioma utilizado en los debates era el catalán en un 90% y el resto en castellano, utilizándose un estilo de oratoria heredado de la II República ya que muchos participantes eran contemporáneos de esa época261.
Con posterioridad su grupo se incorporó a la CCM, aceptando los principios (cuatro puntos de la Asamblea). Josep Puig i Plá fue detenido en Mataró el día después de la concentración de Vic repartiendo unas octavillas relacionadas con las elecciones municipales del Tercio Familiar. Ingresó en la prisión de Mataró, donde estuvo cuatro días, saliendo un viernes por la mañana. En sus memorias Puig recordaba que solo recibió una bofetada algo fuerte para intimidarle en el interrogatorio que sufrió junto con su compañero Josep María Calsapeu, que también había sido detenido. Ambos fueron juzgados por el TOP y su importancia deriva de que fue el único juicio que se efectuó contra la Asamblea, según testimonio propio, por propaganda ilegal y por actividades separatistas, pues Puig era profesor de catalán pero con carácter comunista, según la policía. Finalmente fueron absueltos.
Los encausados fueron arropados por algunos amigos, familiares y representantes de los partidos donde militaban; entre ellos estaban Ramon Manent, Pili González, Lluís Roca, Anna Comas, Antoni Jané, Antoni Albert, Pep Sivilla, Teresa Ebri, Enric Batlle, Pep Clofent, María Calsapeu y Joan Iglesias, con Miquel Esquerra como miembros de la Comissió de Solidaritat.
En junio de 1974, la ADM distribuyó el documento titulado «Una alternativa democrática per a Mataró», donde se contemplaban las propuestas de política general y municipal, diversificando así sus esfuerzos en el ámbito local sin menoscabo de su asidua representación en los actos de la Asamblea donde Agustí Valdé y Joan Ramon Morante eran los delegados habituales. Otros representantes en la Comisión Preparatoria de la Asamblea fueron J. M. Calsapeu y Josep Puig i Plá, reemplazados estos tras sus detenciones por Enric Batlle y Paco Hernández. En otros actos antifranquistas, como el efectuado en noviembre de 1972 en Ripoll, asistieron como representantes Agustí Valdé y Josep Comas. En mayo de 1973 asistieron a la manifestación de Sant Cugat: Valdé, Carles Forns, Ramon Llines, J. M. Fradera, Josep Puig i Plá y Antoni Jané, entre otros. Meses después, tras la detención de la cúpula de la CPAC en octubre de 1973, fueron detenidos en las manifestaciones posteriores en Vic, L’Ametlla y Granollers, Xavier Mitjá, Montserrat Tristany, Pere Esquerra y Narcís Fradera, representantes del Maresme. Este último asistió a la famosa reunión en los Escolapios de Sabadell, pudiendo escapar y escondiéndose en un pozo ciego durante dos días.
En 1975 se incorporaron a la ADM nuevos partidos y asociaciones culturales y sociales. Estos fueron: CDC, PSAN, CSC, RSDC, FSC-PSOE, PSP, PTE, Unió de Pagesos, Associació Católica de Pares de familia, Associació de Veïns de Cerdanyola y Agrupació Científico-Excursionista.
Otro tema de interés estuvo en todo lo referente a la financiación de la ADM que, aunque fue algo que pasó desapercibido, no dejó de tener su importancia. Cada grupo político o asociación pagaba doscientas pesetas al mes y con algún gasto extraordinario se llegaban a las mil pesetas. Esto permitía poder asumir el crecimiento de actividades político-sociales de la ADM que fueron in crescendo en el tiempo conforme la vida del Dictador se extinguía. Sin embargo, esto no significaba que hubiese una cierta relajación policial, pues los controles, la censura y la represión sobre cualquier actividad política contraria al régimen no disminuyeron en su empeño. Un ejemplo de ello fue la suspensión gubernativa de las conferencias programadas en Mataró bajo el lema «Perspectives de l’Europa Actual», acción que ocasionó un fuerte rechazo dentro de la comunidad política opositora, compensada en parte con otras manifestaciones que finalizaron con éxito de asistencia, como la adhesión al Pro-Nobel Xirinachs, gracias a las asociaciones de carácter religioso. También las huelgas y protestas en el País Vasco justificaron un intento de manifestación sin éxito el 24 de junio de 1975 en la Plaza Santa Ana de Mataró, reprimida nuevamente por las Fuerzas de Orden Público.
Cercana la muerte del dictador, el 5 de noviembre de 1975, la ADM difundió el folleto titulado «¡Mataroneses!», exigiendo la amnistía de los represaliados, las libertades políticas, el Estatuto de Cataluña de 1932, un gobierno provisional y elecciones libres262. Semanas después, ya fallecido el Generalísimo, la ADM anunciaba:
«Como portavoces de miles de asociados que representamos y en nombre propio queremos dirigirnos a todos vosotros en estos momentos trascendentales para nuestro pueblo a fin de establecer una posición conjunta y clarificadora de nuestra actitud que ayude a responder de manera constructiva a las expectativas presentes.»263
Finalmente, creo importante destacar que la historia de esta organización local estaría incompleta si se obviase la participación de las demás organizaciones asamblearias esparcidas por todo el Maresme presentes en la Asamblea. Me refiero a las Asambleas Democráticas de Alella, Arenys de Mar, Arenys de Munt, Calella, Canet de Mar, El Masnou, Montgat, Premià de Mar, Sant Pol y Tiana, que aquí quedan en el recuerdo.
Con la desaparición del dictador comenzó una nueva etapa para la ADM caracterizada por una ligera relajación policial en sus primeros momentos, más aparente que real, lo que animó a incrementar las actividades antifranquistas; de este modo, en noviembre de 1975 se efectuó una «crida» por el restablecimiento de la democracia y dos meses después también se entregaron dos mil firmas al Ayuntamiento de Mataró exigiendo la amnistía general. Poco tiempo después fueron sucediéndose diversas protestas contra la represión policial ejercida en Elda, Vitoria y Tarragona y por la supresión gubernamental de las conferencias políticas programadas en Mataró bajo el nombre de «las terceras vías», prohibición que causó gran estupor en la ADM.
No obstante, conforme se iba adelantando en el periodo transicional, las actividades de lucha fueron disipándose; si bien, pasado justo un año después de morir Franco, tuvo lugar la presentación pública de la ADM ante el pueblo de Mataró. Desde entonces las actividades de la ADM estuvieron coordinadas casi en su totalidad por los mandatos que provenían desde la CPAC, donde ya estaban incluidos algunos representantes del Maresme. Así continuó la actividad de esta asamblea hasta su práctica extinción que coincidió con la Diada Nacional de Cataluña en 1977, celebrada al unísono en la plaza de Santa Ana de Mataró y en otros puntos de la geografía catalana.
254. «Hagamos de este “Aplec’ un acto de afirmación nacional catalana» 4-6-1972. Se publicó un documento titulado firmado por la Comissió D’Activitats Cíviques del Maresme, la Selva y el Gironès y refrendado por la CPAC, en AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta, 4-6-1972.
255. Treball, 1-6-1971.
256. Secretario general de CC.OO. de Cataluña (1976-95).
257. En CUSACHS i CORREDOR, Manuel y PUIG i PLÁ, Josep, L´Assemblea Democrática de Mataró, 1973-1977, Mataró, Ed. Del Maresme, Robafaves, 1983, p. 15. También ver FRC, AJR, «Assemblea de Mataró», Carpeta 55/1, 10-10-1971.
258. CUSACHS, Manuel, op. cit., p.17.
259. PUIG i PLÁ, Josep, entrevista efectuada el 13-05-2006.
260. CUSACHS, Manuel, op. cit., p. 23.
261. PUIG i PLÁ, Josep, , entrevista efectuada el 13-05-2006.
262. AHCNOC, «La Assemblea Democràtica de Mataró», Carpeta, 5-11-1975.
263. CUSACHS, Manuel, op. cit., p. 30.
De la Taula Unitaria a la Asamblea de Cataluña de Osona (Comarcal)
Otro ejemplo característico de plataforma unitaria con una proyección superior a la local fue la que se desarrolló en Vic abarcando toda la comarca de Osona. En dicho lugar y dada su particularidad rural, los movimientos sociales y políticos antifranquistas tuvieron menos relevancia que en las zonas más industrializadas donde la lucha obrera tenía más impacto. Sin embargo, esto no quita valor histórico al proceso opositor antifranquista que surgió en esta sociedad rural.
En la década de los años sesenta, el fenómeno asociativo llamado Cineclub tuvo un éxito inesperado en toda España. ¿Quién no recuerda aquella serie televisiva, Crónicas de un Pueblo, donde el Cineclub reunía la vida asociativa del lugar? También en Vic tuvo su protagonismo como un lugar de encuentro y de desarrollo político-cultural, llegando incluso el régimen, a intentar controlar su funcionamiento a través de la Federación Española de Cineclubs.
En esta capital de la comarca de Osona, destacó el llamado Cineclub de Vic (CCV) que estaba controlado por la diócesis episcopal donde su titular era el doctor Masnou, obispo de Vic. En aquel lugar de encuentro se fue desarrollando una corriente asociacionista que dio lugar al nacimiento del movimiento conocido como Solidaritat, conducido por Segimon Serrallonga (PSUC) y Xavier Roca, y fue en cierta forma el antecedente de la Asamblea de Cataluña de Osona. Las acciones políticas de Solidaritat fueron dirigidas a la ayuda a las familias de presos políticos y a la influencia en sus asociados de una nueva mentalidad progresista mediante actos lúdicos relacionados con la Nova Canço y programas de cine de carácter independiente. La dirección de esta organización se puso en marcha bajo una estricta clandestinidad con la participación de Joaquim Capdevila, Xavier Roca, Segimon Serrallonga, Miquel Albó, Magda Bosch, Lota Llampías, Joaquim Onyós, Andreu Roca, Josep Mª Romeu, Josep Vernís, Manuel Anglada y Francesc Codina, siendo su lugar de encuentro más asiduo el convento de los Franciscanos sito en la calle Coll del Remei de Vic.
A principios de los setenta se creó una nueva asociación cultural llamada Estampa Popular de la Plana, con participación de la Asamblea de Intelectuales, creada meses antes en la abadía de Montserrat, con Eusebi Baucells, Magda Bosch, Lota Llampías, Miquel Martí i Pol, Josep Ricart, Gerard Sala, Jordi Sarraté, Rafael Subirats y Josep Vernís264.
Otros movimientos, como Ómnium Cultural en su delegación de Vic, también tuvieron su protagonismo a través de la defensa de la lengua catalana y los cursos que se ofrecían de la historia de Cataluña, llegando incluso a organizar en 1973 la primera Nit de Santa Llucía fuera de Barcelona, todo un acontecimiento en defensa de la cultura catalana. Sin embargo, nada superó el movimiento catalanista promovido por la llamada Nova Canço, reivindicando la libertad y defendiendo los valores tradicionales como eran la lengua y la cultura catalana a través de canciones protesta. Estos nuevos cantautores estaban influenciados por la música folk americana, los cantos negros espirituales y el rhythm and blues. La evolución de este movimiento, cuyo origen se remonta a finales de 1961 según algunos autores, fue imparable durante toda la década de los sesenta, llegando al cenit de su esplendor a mediados de los años setenta, al comienzo de la Transición.
Una representación característica de esta corriente musical fue la del cantautor Rafael Subirachs y del grupo Els Esquirols que colaboraban con él. Subirachs definía la Nova Canço como:
«Un arma de convocatoria, más que una función artística tenía más de política sustitutoria. A mí me utilizaban y yo me prestaba a ser utilizado para este trabajo específico (…), y a la vez me implicaba en una lucha en la cual había mucha gente comprometida con los que me sentía solidario. Mi vocación no era política, pero hacia política.»265
En otro ámbito cultural, hubo dos revistas que destacaron por la defensa de la cultura catalana y por el conocimiento de la realidad del país; estas fueron Oriflama y Cavall Fort, de origen próximo al Obispado de Vic. En la primera colaboraron económicamente como accionistas Manuel Anglada, Ignasi Bofill y Jordi Pujol, participando literariamente Manuel Anglada, Joan Cortés Tossal, Miquel Martí i Pol, Miquel Molet, Antoni Pous, Segimon Serrallonga, Emili Teixidor, Ricard Torrens y otros. Támbien Cavall Fort tuvo una apreciable influencia en la catalanización educativa, sobre todo en jóvenes en edad infantil y juvenil.
Todo parece indicar que en la comarca osonenca a principios de los setenta se desarrolló un avance importante en la lucha antifranquista, actuando como catalizador los juicios sumarísimos contra terroristas de ETA. En efecto, el 17 de diciembre de 1970, con motivo del llamado «Proceso de Burgos», se convocó en Vic una manifestación en contra de aquellos juicios sumarísimos, como ocurrió en muchos lugares del país. El origen de este acto surgió entre el alumnado del Instituto de Enseñanza Media «Jaume Callís», manifestándose unos trescientos alumnos a lo largo de la Rambla del Hospital, lugar donde toparon con las Fuerzas de Orden Público, los «los grises», que es como coloquialmente se denominaba a los policías armados, a la altura del Ayuntamiento. Allí, algunas versiones indicaban que la policía iba acompañada de concejales y ciudadanos adictos al régimen.
En medio del alboroto producido después de una carga policial, fue detenido el joven menor de edad Antoni Coromina, seguido más tarde por representantes del movimiento Solidaritat, Miquel Albó, Joaquim Capdevila y Josep Vernís, bajo la sospecha de ser ellos los convocantes de la manifestación. Sin embargo, después de algunos días de incomunicación y de su negativa a firmar un documento afirmando la falta de torturas —que no las hubo, en contra de lo publicado por el Abad Cassià Just— fueron puestos en libertad266.
Solidaritat estuvo presente en la primera convocatoria frustrada de la Asamblea en la iglesia de Cristo Rey en Barcelona, asistiendo Miquel Albó en representación de la comarca de Osona; meses más tarde, asistieron a la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, este y Joaquim Capdevila, junto con representantes de las localidades de Centellas, Manlleu y Torelló.
Coincidiendo con los actos preparativos de la constitución de la Asamblea de Cataluña, entre febrero y noviembre de 1971 se creó en Vic la Taula Unitaria de Osona como plataforma inicial de lo que posteriormente llegaría a ser la Asamblea de Cataluña de Osona. Este grupo estaba compuesto por la Comissió de Solidaritat, estudiantes, intelectuales, profesionales, Movimiento Obrero, Ambientes Cristianos, PSUC y otros. También se realizaron contactos con el fin de integrarse en la Taula, con los representantes del pueblo de Centellas, Salvador Campás, Jaume Prat y Jordi Sarraté; en Manlleu con Miquel Treserras, y en Torelló con Segimon Serrallonga.
En términos generales la relación de la Taula de Osona con la Asamblea de Cataluña fue intensa, colaborando en los acontecimientos más destacados de la lucha contra el régimen. Véanse como hechos destacables la presencia de representantes de esta taula en actos tan significativos como el Aplec de Calella y la concentración en Ripoll. Esta última fue convocada por la IV reunión de la Permanente, momento en el cual, la Taula Unitaria de Osona y el grupo de la comarca del Ripollés, encabezado por el dirigente de UDC, Josep Mª Anglada, presentaron los resultados de su gestión política en las dos comarcas.
El contacto de la Permanente Nacional de la Asamblea con las plataformas territoriales llegaba a través de boletines informativos, siguiendo las consignas aprobadas; no obstante, no todo era tan sencillo, pues las discrepancias internas afloraban constantemente. Una de ellas fue la creada por la Organización Comunista Bandera Roja (OC-BR)267, que no aceptó de inmediato los cuatro puntos programáticos de la Asamblea, teniendo que esperar hasta la VI reunión de la CPAC, el 20 de mayo de 1973, en la que accedió a ello.
El movimiento cristiano Pax Christi, defensores de la no violencia y de la objeción de conciencia en el servicio militar, también tuvo especial protagonismo en la comarca de Osona desde principios de 1973, justo después de haber tomado parte en las jornadas ecuménicas progresistas del Congreso de Jóvenes en Taizé (Francia), destacando entre sus asociados, Josep Manzano y Àngel Colom. Esta asociación publicó una revista temática titulada Trobada en la que uno de sus primeros números estuvo dedicado a la Asamblea. Posteriormente, el movimiento editó la revista Pax de carácter pacifista.
Cuando el 28 de octubre de 1973, se convocó la IX reunión de la CPAC en la parroquia Maria Mitjancera de Barcelona, la Taula Unitaria de Osona estaba representada en aquel momento por Segimon Serrallonga y Magda Bosch, compañera de Joaquim Capdevila. Esta, fue detenida por la policía mientras que Serrallonga pudo escapar. Esta situación permitió que pudiese contactar y alertar telefónicamente, a través de Josep Solé Barberà, a toda la organización comarcal; incluso al llegar a Vic tuvo tiempo de ayudar a hacer desaparecer todo tipo de documentos en casa de los detenidos que implicasen a la organización.
Dos días después de las detenciones pudo reunirse el resto que quedaba de la CPAC, a la que asistió también Joaquim Capdevila, decidiendo entre otros temas, convocar una manifestación en Vic268. Por desgracia, esta información sobre la convocatoria debió llegar con antelación a las fuerzas del orden, ya que, en las primeras horas de la mañana, y con una niebla espesa, llegó por la carretera N-152 una caravana de vehículos policiales, procediendo nada más llegar a Vic al control e identificación de unas tres mil personas que se iban concentrando para participar del acto reivindicativo, confiscándoles sus carnés de identidad.
La Taula Unitaria de Osona actuó frente a los acontecimientos de diferentes formas. Por una parte, atendiendo las instrucciones de la coordinadora nacional sobre cómo realizar el acto; y por otra, actuando libremente, incluso haciéndose ver con cierto peligro por el centro de la ciudad, como Joaquim Onyós y Rafael Subirachs. A última hora de la tarde del domingo 11 de noviembre de 1973, la ciudad de Vic era prácticamente una ciudad fantasma, con cafés, bares y cines vacíos, tomada por la Guardia Civil. Los cálculos aproximados de la convocatoria, según la Asamblea, rondaban entre quince mil a treinta mil personas, pero, si algo se pudo sacar en conclusión fue que a partir de entonces mucha gente llegó a conocer el movimiento que encabezaba la Asamblea.
No faltaron, sin embargo, críticas en la Asamblea, sobre todo por parte de los grupos más izquierdistas, como la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), que comentaba:
«(…) Analizar pues la concentración de Vic no es un problema de inventarnos millares y millares de asistentes, como se ha hecho, sino una oportunidad para que la Asamblea recapacite sobre su práctica, comprenda que debe ligarse a la lucha del pueblo y ser un instrumento de coincidencia democrática potenciador de una real lucha de masas (…).»269
Por otra parte, el periódico de Vic, Ausona, publicó los acontecimientos relacionados con la manifestación en la línea oficial:
«Han sido comentados los sucesos ocurridos en Granollers en la tarde del pasado domingo, a través de la prensa, cuyos componentes procedían de la zona de Vich, en donde la presencia de la policía impidió que consiguiesen agruparse. La noticia que recogemos de La Hoja del Lunes del día 12, nos ahorra el comentario sobre las precauciones tomadas que evitaron evidentemente, un agitado e incierto domingo.»270




