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Tanto el mando del 31º Tercio de la Guardia Civil, Antonio Hermosilla Bernardín, como el mando Superior de la Policía, Sergio Gómez, fueron felicitados expresamente por el gobernador civil, Tomás Pelayo Ros, por su actuación.
Magda Bosch, que era conocida como «la veu de L’Assemblea de Catalunya» por sus retransmisiones radiofónicas, salió de la cárcel de la Trinidad en libertad provisional días antes del atentado contra Carrero Blanco y se refugió, en vista de las posibles represalias debidas al atentado, en Queralbs (Ripollés) de 15 a 20 días. Después se reunió con Asunción Sallés y Laura Tremosa que se encontraban refugiadas en un piso clandestinamente.
El sábado 2 de marzo de 1974 fue ejecutado el activista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), Salvador Puig Antich. La conmoción entre las fuerzas opositoras fue impactante, reaccionando cada organización ante el hecho consumado de muy diversas formas. En Vic, La Taula Unitaria de Osona reaccionó con prontitud, convocando las movilizaciones protagonizadas por estudiantes del Instituto de Vic que terminaron con cuatro detenciones de estudiantes de Taradell, Torelló y Vic, plenamente difundidas en el informativo clandestino AVUI-S.I.C.
Por otro lado, como resultado de la resolución adoptada en la X reunión de la CPAC, celebrada a principios de mayo de 1974 y derivada de la detención de los «113», el protagonismo de la propia Asamblea se decantó hacia las denominadas asambleas democráticas. En consecuencia y, como fruto de esta estrategia, en septiembre de aquel año se constituyó secretamente en un bosque, entre Olost de Lluçanès y Oristà, la Asamblea de Cataluña de Osona como evolución de la Taula Unitaria de Osona. Asistieron como representantes de la Taula Unitaria: Jaume Brunet, Joaquim Capdevila, Salvador Campàs, Lluís Donoso, Miquel Macià, Josep Matamala, Joaquim Onyós, Pere Pous, Manuel Riera, Andreu Roca y Just Palma. También estuvo representado el PCEi por Rafael Núñez, que intentó dar a la asamblea un carácter más obrerista, logrando unilateralmente constituir la Asamblea Democràtica de Osona, que entró en conflicto con la ya constituida Taula Unitaria y con la posterior Asamblea de Cataluña de Osona271. Estos acontecimientos coincidieron con los sucesos de la XI reunión de la CPAC en Sabadell, donde asistieron el sacerdote Segimon Serrallonga y Rafael Subirachs en nombre la Taula Unitaria de Osona y detenidos posteriormente tras el asalto de la policía272.
A pesar de que los grupos presentes formaron parte de la Comisión Permanente Comarcal de la Asamblea de Cataluña, fue finalmente en 1975 cuando se produjo la convergencia unitaria de las tres organizaciones existentes en la asamblea constitutiva, celebrada probablemente en la iglesia de Malla. En efecto, en febrero se promulgó una declaración de principios de la Asamblea en Osona en cuyo redactado final participó Segimon Serrallonga. Comenzaba así:
«El régimen franquista, que hace más de treinta años que explota y oprime la nación catalana y los otros pueblos del Estado español, acaba de entrar en un proceso de plena descomposición (…)»273.
Otro factor de indudable influencia en el desarrollo de la Asamblea en Osona fueron las Entitats Coordinadas. Joaquim Capdevila recordaba aquella iniciativa:
«Desde la Asamblea había contactos con el Cineclub, la Jove Cambra, el Col-legi d’Aparelladors, que también jugaba un papel desde el principio. (…) entorno de estos tres (…) nos pusimos en contacto con gente de cultura y deportes y conseguimos aglutinar numerosas entidades que hicieron por programar cosas donde coincidiesen y de organizar las Fiestas de Sant Jordi. Tuvieron una cierta importancia para contactar gente en este movimiento de oposición.»274
La puesta en marcha de las Entitats Coordinadas coincidió por las mismas fechas con la dimisión del alcalde franquista Antonio Bach Roura (1959-75), siendo sustituido por Antoni M. Sadurní. Entre el 20 y el 29 de abril, en plena primavera de 1975 se organizaron con éxito las primeras Fiestas de Sant Jordi. El acto central se celebró con una misa en la ermita de Sant Jordi de Puigseslloses. Días después, el 16 de mayo, tuvo lugar la asamblea constituyente de la comarca de Osona donde asistieron representantes de 38 entidades. Las asociaciones con más peso fueron las siguientes: Associació d’Alumnes de la Normal a Osona, l’Associació d’Homes d’Empresa, Cineclub Vic, Col-legi d’Advocats, Col-legi d’Aparelladors, Col-legi de Llicenciats, Jove Cambra, Joventuts Musicals y Pax Christi275.
A través de estas entidades, la Asamblea hizo llegar el mensaje a diversos sectores de la población a los que se les incitaba a la necesidad de una evolución democrática mediante la reivindicación y la lucha contra el franquismo. Otras acciones de las Entitats Coordinades estuvieron encaminadas a conseguir la rotulación correcta del topónimo de Vic y la catalanización de las placas de las calles de Vic. También cabe mencionar una carta enviada al ministro de la Gobernación, Manuel Fraga Iribarne, reclamando el motivo del retraso a las elecciones a alcaldes y presidentes de Diputación a finales de 1975.
Muerto ya el dictador, el 16 de diciembre de 1975 se reunieron las entidades que formaban parte de la Asamblea para realizar el balance de sus actividades, hecho que coincidió con la reunión de la Comissió Permanent de la Asamblea de Osona. Entre sus conclusiones se confirmó su deriva hacia una «ruptura democrática» en concordancia con las resoluciones de la CPAC y la aceptación, tras la celebración de la XII reunión de la CPAC, de las conclusiones que le afectaban directamente en base a la nueva línea descentralizadora.
Otro aspecto resaltable de esta organización fue la publicación en octubre de 1975 del semanario Canigó, donde participaban la mayoría de los componentes de la Comissió Permanent Comarcal de la Asamblea de Osona. Estos eran: Francesc Albó, Joaquim Albareda, August Andrés, Manuel Anglada, Miquel Arisa, Bernat Bauzá, Pilarín Vallés, Magda Bosch, Francesc Codina, Francesc Estrella, Josep Casadesús, Vicenç Lozano, Josep Manzano, Antoni Mirambell, Manuel Riera, Pere Pous, Josep Mª Romeu, Josep Roquer, Segimon Serrallonga, Xavier Tobajas, Ramon Vila, Miquel Tresserras y Josep Ylla-Català. Todos ellos representaban a un conglomerado de partidos políticos y asociaciones, fiel reflejo de lo que sucedía en todas las asambleas democráticas y taulas unitarias de Cataluña. Estas organizaciones eran: Asamblea de Intelectuales, Coordinadora de Treballadors, CDC, Convergencia Socialista de Catalunya (CSC), PTE, PSAN-P, PSUC, un representante del RSDC y Unió de Pagesos276.
Estas fechas fueron muy significativas por los acontecimientos que sucedieron poco después, la muerte de Franco, la exaltación al trono de Juan Carlos I y la creación del Consell de Forces Polítiques de Catalunya (CFPC). Eran momentos de una gran actividad política por parte de la oposición democrática reunida en las diversas asambleas comarcales que trataban de cuestiones específicas de la zona y bajo la coordinación de la CPAC, con ciertos particularismos dependiendo de la actuación de las diversas asambleas comarcales y locales, pero todas bajo un hilo conductor en torno a las decisiones tomadas por la CPAC277. Así pues, el jueves 11 de diciembre se celebraron unas jornadas de lucha contra la carestía de la vida y días antes tuvo lugar un encuentro político en la Sala de la Columna de Vic ante el gobernador civil, Rodolfo Martín Villa, y el presidente de la Diputación de Barcelona, Juan Antonio Samaranch. Allí las Entitats Coordinades y los representantes de la Asamblea expusieron al gobernador ciertas reivindicaciones, algunas en la propia lengua catalana, que fueron atendidas con cierta comprensión, dado el momento histórico de tránsito hacia la nueva democracia.
No quisiera cerrar este punto sin dejar al menos constancia de otros movimientos políticos que funcionaron al margen opositor de la Asamblea, contrarios a los valores del capital, el consumo, el dogma y el autoritarismo, intentando establecer una cultura alternativa o underground como respuesta a los valores tradicionales provenientes del poder. Todo formaba parte del denominado movimiento contracultural que en su relación con la Asamblea no fue dirigida en su contra sino con un perfil de crítica fuerte e incisiva ya que, para muchos de sus componentes, los representantes de la Asamblea no eran más que burgueses.
Otro punto de fricción lo protagonizaba el movimiento anarquista o libertario. La Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) creía en una transformación de la sociedad que superase el marco de las aspiraciones de la Asamblea. A este respecto, cabe destacar un artículo publicado en noviembre de 1976 por la Coordinadora Libertaria de Osona, sobre el significado de la Asamblea, con un mensaje que podría trasladarse a toda la organización anarquista:
«La Asamblea de Cataluña es un organismo unitario de partidos políticos y de otros grupos que pretenden representar al pueblo en sus diferentes capas sociales. La mayoría de los partidos que están integrados son partidos creados por la burguesía catalana y reclaman un sistema parlamentario y democrático que no es más que una forma de alargar sus privilegios de dominio y poder sobre la clase trabajadora, ya que la fórmula fascista no les es rentable.
La Asamblea puede llegar a la constitución de una autonomía donde la burguesía catalana sea la más directa explotadora de los trabajadores. La Asamblea pretende que amos y trabajadores vayan cogidos de la mano en las reivindicaciones nacionalistas y que mientras tanto el obrero olvide su opresión real.»278
Como ya ocurrió en la Asamblea Democrática de Mataró, el desarrollo de la Asamblea de Osona y sus actividades reivindicativas fueron al unísono con las programadas desde la CPAC. Quizás como conclusión cabe destacar el protagonismo que tuvo esta organización comarcal en la llamada «Marxa de la Llibertat» a su paso por Vic, en colaboración con la secretaria de Pax Christi, momento en que empezó a destacar el activista y político Àngel Colom.
264. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 41.
265. Entrevista efectuada a Rafael Subirachs el 20-11-1996. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 49.
266. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., pp. 58-59.
267. Esta organización se escindió en mayo de 1974 resultando Bandera Roja de Cataluña y Organización Comunista de España Bandera Roja.
268. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., pp. 198-199.
269. Concentración en Vic, 11 de noviembre de 1973, en BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 230.
270. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 233.
271. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 98.
272. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 239.
273. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 99. «Comunicado de la Comisión Permanente de Osona de la Asamblea de Cataluña» (octavilla) (Osona, 1975).
274. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 104. Entrevista a Joaquim Capdevila, Vic, 25-7-1996.
275. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 110.
276. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 130.
277. Los autores denominan a la CPAC y al SCPAC como Permanent Nacional y Secretariat Nacional, en BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 132.
278. BERNAD, Robert y Josep BURGAYA, op. cit., p. 387. Coordinadora Llibertaria d’Osona, ¿Qué es la Asamblea de Cataluña?, 11/1976.
Las Comisiones Permanentes de la Asamblea de Cataluña y el Secretariado. Estructura y funciones
En enero de 1972, el sector universitario en Cataluña estaba casi en su totalidad paralizado y las escuelas y facultades como Arquitectura y Medicina ni siquiera habían empezado el curso desde octubre del año anterior. Madrid no fue la excepción, siendo las manifestaciones estudiantiles constantes y el paro casi total279.
El secuestro del industrial Ignacio Zabala, protagonizado por ETA, llenaba las portadas de los periódicos nacionales mientras que en el ámbito cultural catalán el historiador y político Josep Benet publicaba «L’Esglesia i L’Estat durant la Segona República Espanyola», basado en el archivo del cardenal Vidal i Barraquer.
Una vez finalizada con éxito la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, la Comisión Permanente de la Asamblea de Cataluña (CPAC), recién creada en dicha reunión, se puso en marcha elaborando un plan estratégico de nuevas localizaciones donde se efectuarían las reuniones clandestinas del secretariado y, con mayor riesgo por el tamaño de representación, la CPAC.
Cuando era pequeño el número de convocados, entre quince y veinte, las reuniones se efectuaban en el domicilio de alguno de los más dinámicos dirigentes de la organización como Pere Portabella, Agustí de Semir o Joan Reventós; por el contrario, cuando los reunidos oscilaban entre setenta y ciento noventa personas, los lugares elegidos eran de carácter religioso, excepto las parroquias, pues al ser las convocatorias en domingo, dificultaba la misa. Sin embargo, hubo excepciones como las concentraciones en las parroquias de Maria Mitjancera y San Agustín de Barcelona.
Los encargados de buscar las posibles localizaciones eran, en general, representantes de los sectores cristianos como Agustí de Semir y Francesc de Borja Aragay, exjesuita y cercano a la democracia-cristiana. De esta forma, los locales más usados en reuniones de la A.C., CPAC, y SPCAC fueron la iglesia de Cristo Rey, la iglesia de Sant Agustí Vell, la iglesia Maria Mitjancera, el convento de los Escolapios de Sabadell y la iglesia de Sant Medir. Otros centros eclesiásticos con una mayor vinculación con los movimientos democráticos, y que se habían utilizado en numerosas reuniones clandestinas, tenían el inconveniente de estar casi permanentemente controlados por la policía y, por lo tanto fueron descartados por quienes se encargaban de las cuestiones organizativas de la Asamblea, siendo las más nombradas, la iglesia de Sant Miquel i Sant Jaume de Cornellá de Llobregat, a cuyo instituto anexo (Jaime Balmes) asistí en aquellos días, y la parroquia de Sant Andreu en Barcelona.
Otros lugares que destacaron por su trascendencia histórica en la lucha antifranquista y donde tuvieron lugar trascendentales reuniones de la oposición, fueron el propio monasterio de Montserrat y el convento de Capuchinos de Sarriá, donde los responsables de las órdenes religiosas tuvieron un gran protagonismo.
Parece ser que los lugares de encuentro utilizados por la oposición y por la Asamblea fueron muy numerosos: solo en Barcelona había en torno a los cuarenta, y casi exclusivamente iglesias, conventos o colegios religiosos, hecho que ponía de manifiesto el profundo giro que la Iglesia había experimentado durante los últimos años del franquismo.
Así pues, los establecimientos que formaron parte de la historia de la Asamblea y que cabe destacar son el convento de las monjas Asuncionistas (en la actualidad Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones en Pedralbes); el convento de las monjas Filipenses en la calle Lincoln; las monjas Benedictinas de Sarriá-Ganduxer; las Madres Reparadoras de la calle Mahón (lugar elegido por la Comisión de Enlace); la iglesia de Pompeia de los Capuchinos en la Diagonal (reuniones del Secretariat); las monjas Benedictinas en la calle Anglí; el convento de las Carmelitas; el colegio de los jesuitas de la calle Caspe; las Escuelas Pías; la parroquia de San Isidro; el colegio de San Ignacio (jesuitas de Sarriá) y la iglesia de la Bonanova. Fuera de Barcelona, también hubo locales famosos por las reuniones clandestinas de la Asamblea, después de su expansión por toda Cataluña, sobre todo entre la IV y la X reunión de la CPAC. Sabemos que, en la reunión fundacional de la Asamblea, al menos estaban representadas veinte comarcas, por lo que los locales donde se reunían debían de superar esa cantidad.
La Asamblea era un organismo excesivamente amplio y muy difícil de reunir que trataba de integrar a una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales. Su carácter era fundamentalmente representativo, pero apenas tenía capacidad operativa. Eran necesarios, por lo tanto, organismos más reducidos, que pudieran mantener contactos constantes capaces de mantener la coordinación con las asambleas comarcales y locales. Me estoy refiriendo a la Comisión Permanente de la Asamblea de Cataluña (CPAC) y al Secretariado Permanente de la Asamblea de Cataluña (SCPAC).
La CPAC funcionaba como una organización abierta, con una amplia representatividad, y condicionada a la íntegra aceptación de los cuatro puntos programáticos, distinguiéndose claramente en su seno los miembros, algunos de los cuales actuaban como moderadores en el secretariado, y los observadores, que asistían a las reuniones. La Comisión Permanente tenía capacidad para liderar operaciones sobre temas concretos y programar actividades relacionadas con ellas, así como tener capacidad para tomar una actitud pública, representar a la Asamblea en acontecimientos de relevancia y convocar sus propias sesiones. Por otro lado, el Secretariado de la Comisión Permanente (SCPAC) era el órgano que ejecutaba los acuerdos de la CPAC. También era un órgano abierto y representativo, condicionado a su vez por los cuatro puntos programáticos, distinguiéndose en su seno entre miembros y observadores, destacando entre los primeros un moderador y algunos coordinadores de reuniones que intentaban en lo posible convocar nuevas reuniones o adoptar actitudes públicas de urgencia.
Otros aspectos relevantes fueron los relativos a las relaciones con las fuerzas políticas u organismos de oposición del resto del país, y los contactos con otros organismos extranjeros e internacionales, con el fin de desarrollar un estado de opinión favorable a los intereses de la lucha democrática y nacional de Cataluña.
En la hoja de información interna de la propia CPAC, elaborada por su secretariado, se expresó claramente que el sentido de la comisión era la difusión del comunicado de la primera asamblea lo más amplia y abierta posible, pero con una articulación unitaria mediante la creación de vías propias. Lo que se pretendía era hacer llegar un único mensaje a la ciudadanía sin ser «manipulada» por ninguna visión unilateral de los partidos o tendencias que formaban parte de la Asamblea. Joan Josep Armet, miembro de esta, comentó que cuando Pere Portabella estaba de moderador en las reuniones, esto significaba que «Cuando salías de las reuniones y tenías que resumir los acuerdos al partido que representabas, no sabías exactamente lo que se había aprobado». Portabella cuando era presidente de la mesa del secretariado como de la Comisión, era el que tomaba notas y sintetizaba las conclusiones. Miquel Sellarés respondía del orden de palabra y turno y Vicenç Ligüerre y Salvador Corominas de recoger los contenidos. Finalmente, todo se filtraba a través de Jordi Carbonell que daba el visto bueno idiomático. Esto provocó más de una queja de una posible manipulación informativa, sobre todo por los partidos a la izquierda del PSUC280.
La primera reunión de la CPAC tuvo lugar en enero de 1972281, declarándose abierta tanto en su composición como en su forma de trabajo conforme a lo aprobado en la Asamblea. La primera valoración hacía referencia al éxito de esta, realzando su importancia para imponer la legalidad democrática, apoyando en extensión y consolidación la lucha unitaria del pueblo contra la opresión fascista. Asimismo, se valoró el fracaso, la crisis y la desorientación del régimen, reforzando así el sentido de la asamblea por su capacidad de oposición democrática.
Los acuerdos aprobados consistieron en publicar un boletín como portavoz de la CPAC; centrar la actividad en la discusión colectiva del contenido y la realización de la I Sesión de la Asamblea para facilitar la información, adhesión y la organización unitarias en torno al comunicado; estimular la elaboración de alternativas comarcales, locales, profesionales o sectoriales de diversas organizaciones de masas con base en las propias reivindicaciones formuladas con plena autonomía que ofreciesen un refuerzo de la convergencia global que representaba la asamblea; intensificar la solidaridad con todos los represaliados y por extensión, imponerla como una consecución más de la legalidad democrática y extender el nivel de lucha coordinada en continua actividad282. Este documento coincidió con la publicación el 29 de enero por la Agencia Popular Informativa (API) de un informe sobre la relación entre la CCFPC y el Partido Carlista, donde se exponía la negativa a incorporar al Congreso del Pueblo Carlista a la comisión283.
El 12 de febrero de 1972 se reunió la II CPAC con un quorum aproximado de setenta personas en representación de cuarenta entidades diferentes. El acto fue preparado por el SCPAC sobre la base de un organismo abierto, tanto en la nueva composición como en las formas de trabajo y de acuerdo con los principios aprobados en la asamblea. Los temas a tratar se centraron en la lucha a seguir por el «derecho a la solidaridad», acordándose un debate posterior sobre la solidaridad democrática entendida dentro del contexto de lucha contra la ilegalidad fascista. Con este fin se propusieron unas jornadas de lucha y reivindicación bajo el eslogan «Diguem no» para los días 8, 9 y 10 de abril de 1972, convocando diversas actividades de protesta en escuelas, institutos, universidades, iglesias, fábricas, etc. Posteriormente tuvo lugar otra acción definida como una «jornada por la libertad», explicitada como un proceso en marcha que la misma lucha unitaria iría desarrollando con la práctica de la desobediencia civil, asumiendo así el movimiento popular de rechazo a las normas que emanaban de una regla ilegal.
A lo largo de la reunión la participación de los diversos representantes fue intensa, pues las 22 intervenciones realizadas dan prueba de ello, algunas de ellas contradictorias por parte de alguno de los delegados, aunque en el informe final la CPAC definiese esta actitud como:
«No haber entendido el espíritu y la letra de la Permanente teniendo una actitud suspicaz y que según en qué terrenos puede convertirse en elemento deteriorador. Precisamente, el esfuerzo de la Permanente es, en este aspecto, aclarar dudas, rechazar suspicacias e integrar.»284
Por tanto, estaba claro que los representantes no afines a la línea marcada por la dirección dentro de la CPAC iban a tener poco protagonismo en el futuro de la Asamblea, llegando a ser meros espectadores dentro de esta plataforma unitaria.
Otros aspectos destacables estuvieron relacionados con la adhesión a la «Conferencia Internacional contra la guerra en Indochina» que se celebró entre el 11 y el 13 de febrero de 1972 en Versalles. El texto decía así:
«La Comisión Permanente de la Asamblea de Cataluña reunida en sesión plenaria manifiesta adhesión y protesta internacional contra la agresión imperialista, apoyando incondicionalmente la lucha de los pueblos de Indochina.»285
Cabe destacar que en aquellos días el conflicto de Indochina estaba en pleno auge debido a la Conferencia Internacional que se había convocado a tal efecto en París. La CPAC alentaba su solidaridad democrática con el pueblo vietnamita y su protesta contra lo que ellos denominaban la agresión imperialista. Incluso llegó a crearse una Comisión Unitaria de Solidaridad con el Vietnam. Efectivamente, el 12 de febrero de 1972 se convocó la Asamblea de la Paz en París con la asistencia de ochocientos delegados en representación de 75 países y entre sus conclusiones destacó la condena a la intervención de los EE. UU. en el conflicto vietnamita, resolución que coincidió con la entrevista en Pekín entre Mao Tse-Tung y Nixon.
Por otro lado, centrándonos en asuntos más cercanos, la CPAC tomó partido frente a la política educativa llevada a cabo por el gobierno recordando a la ciudadanía que las facultades de Filosofía y Ciencias en Barcelona seguían cerradas y que los estudiantes universitarios seguían en huelga. La Comisión denunció públicamente la ley de educación por su carácter discriminatorio y represivo, a la vez que impedía el acceso a la clase obrera a la cultura superior y que introducía la policía en la Universidad, expresando en consecuencia su total solidaridad con la jornada de acción del 14 de febrero contra la Ley General de Educación. Este asunto no resultaba indiferente al régimen pues, en ese contexto, cabría recordar que Franco en la inauguración del XII Consejo Nacional del Movimiento, respondía a tal efecto que el Consejo Nacional era el guardián de los principios e incitador de la acción política y que la subversión, o sea la oposición, buscaba en la juventud el campo propicio a sus objetivos disgregadores286.




