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Finalmente, la CPAC, después de leer un comunicado referido al sumario del estudiante Alfred Serrat Llerras, pendiente de juicio militar y preso en Zaragoza, hizo referencia a la estrategia de expandir la organización mediante la creación en distintas comarcas catalanas de las comisiones permanentes, cada una definida por su diferente localización geográfica. En ese sentido, en Lérida, se constituyó en febrero de 1972 la Comisión Permanente de la Asamblea de las Tierras de Lérida con la asistencia de unas setenta personas que representaban a colectivos procedentes de El Segriá, El Urgell, Les Garrigues, La Noguera, El Pallars y Alto Urgell, CC.OO., Comisión de Payeses, Jóvenes democráticos, Mujeres democráticas, FNC, PSUC, estudiantes, hombres de profesiones liberales y una delegación de la Asamblea. Asimismo, días después se celebraba una nueva reunión informativa en Balaguer, el 28 de febrero287.
En todo el Estado las detenciones y juicios sumarísimos contra los «enemigos del régimen» se sucedían con asidua frecuencia. Solo bastaba leer los diarios para darnos cuenta de la situación y de la perplejidad con que se publicaban estas noticias en pequeñas crónicas detallando las numerosas detenciones y sus inevitables consecuencias. Véase como ejemplo la condena de dos años por distribuir propaganda ilegal del sacerdote obrero Carlos García Luenga, párroco de Barredos, en Laviana (Asturias); el procesamiento por el TOP del periodista Eliseo Bayo, y la confirmación de la sentencia y condena por el Tribunal Supremo del militante del PSUC, Enrique Leira Almirall. Por el contrario, los atentados perpetrados por la oposición se interpretaban, sobre todo en los órganos de comunicación del Movimiento, como una agresión contra la población española; ejemplo de ello fueron los tres atentados con explosión efectuados a finales de febrero de 1972 en diversos locales de la Falange y en los talleres gráficos TISA. Sorprendentemente, estas noticias llegaron a formar parte de la cotidianidad española que solo reaccionaba ante conmociones como la inminente retirada de los toros de Manuel Benítez, «el Cordobés».
En marzo de 1972, el SCPAC distribuyó un comunicado solidarizándose con el pueblo gallego ante la barbarie del asesinato de los obreros de la Empresa Nacional Bazán (El Ferrol), Amador Rey Rodríguez y Daniel Niebla García, y de una cincuentena de heridos. Al parecer, el 9 de marzo se produjeron algunos altercados en el desalojo de la factoría que se reprodujeron al día siguiente en la ciudad debido a las reivindicaciones de los obreros que protestaban por un convenio colectivo, siendo la causa principal del conflicto la decisión unilateral de la empresa de firmar un convenio general sin contar con el jurado de empresa. La manifestación se disolvió de forma contundente por las fuerzas del orden utilizando armas de fuego que provocaron la muerte de dos obreros y algunos heridos288.
El Secretariado también informó del juicio contra Luciano Rincón por presuntas injurias al jefe del Estado en una publicación efectuada en la revista Ruedo Ibérico que se editaba en París, de la que Juan Goitisolo y Jorge Semprún formaban parte del Consejo Editorial. Estos hechos coincidieron con el nombramiento del cardenal Vicente Enrique Tarancón como presidente de la Conferencia Episcopal Española.
La llegada del mes de abril de 1972 no trajo nada novedoso en cuanto a nuevas acciones terroristas, esta vez perpetradas por ETA, ni tampoco a las manifestaciones realizadas en el mundo estudiantil, protagonizadas en aquellos momentos por las detenciones de tres estudiantes barceloneses del Instituto Milà i Fontanals, fruto de la movilización unitaria convocada los días 8, 9 y 10 de abril. Estas acciones, junto con la concentración ante la cárcel Modelo de Barcelona para entregar paquetes y obsequios a los presos políticos, fueron lo más destacado en aquellas fechas289 aunque los grandes titulares de la prensa oficial solo hicieran referencia a los masivos bombardeos sobre Vietnam del Norte o a la crisis acuciante de la política chilena, donde la cuenta atrás del fin del gobierno socialista de Salvador Allende290 se había puesto en marcha.
En la crónica nacional, el caso Matesa saltó de nuevo a la actualidad por su relación con el Opus Dei, donde algunos representantes de este organismo que formaban parte del gobierno tuvieron que declarar a propuesta de los abogados defensores, José María Gil Robles entre ellos.
El 13 mayo de 1972, una semana después de que Franco presidiera en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid la XV Demostración Sindical, tuvo lugar en Barcelona la III reunión de la CPAC con una representación cercana a los sesenta delegados. Como ya era habitual se nombraron las nuevas adhesiones a la Asamblea, encabezadas por PCE(m-l), Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico (FRAP), Partido Carlista Catalán (PCC), Grupos de Acción Carlista, y las organizaciones sindicales SOC y USO. También se comunicó la puesta en marcha de nuevos núcleos activos vinculados a la Asamblea en la Conca de Barberà y la reciente constitución de la Asamblea Democrática del Vallés Oriental junto con la Asamblea de las Terres Lleidatanes.
Sin duda, la lucha ejemplar del pueblo vietnamita en su esforzada lucha por la liberación nacional acaparó el centro del debate, encontrando algún cierto paralelismo con la coyuntura catalana y definiendo ambos objetivos como un sentimiento inalienable en la ordenación libre y democrática del pueblo catalán. Ante la escalada imperialista en Indochina, de nuevo se ratificó el contenido del telegrama enviado a la Conferencia de Versalles. En esta reunión destacó la constitución del Grupo de los No Alineados que se autodenominaban como una línea clandestina paralela al movimiento de las comunidades de base, que se movían abiertamente en el mundo religioso civil de Cataluña. La influencia que tuvo este grupo dentro de la Asamblea ha tenido diversas versiones, pues, si bien Josep Dalmau afirma que los estudios que se han publicado por la Asamblea sobre esta organización han sido terriblemente parciales e interesados e incluso silenciados, de lo que no cabe duda es que querían estar presentes activamente en ella y luchar por sus objetivos291.
Otros temas tratados en la reunión hicieron referencia al resumen y balance de las jornadas de lucha del 8, 9 y 10 de abril de 1972 con el lema «Imponer el Derecho a la Solidaridad Democrática».
Por otro lado, las llamadas «Comissións de Solidaritat» iniciaron su campaña con un documento en el que quedaba claro el alcance de su objetivo. El escrito fue redactado por un grupo de juristas, del cual el Secretariado hizo una edición, donde se trataba de informar sobre el régimen penitenciario del Estado, denunciando el sistema penitenciario de este bajo el cual la política represiva del régimen alcanzaba a presos políticos o comunes sin distinción, siendo los jueces, en la práctica, los ejecutores de la sentencia penal, sumándose así al carácter represivo e inhumano del mismo sistema penitenciario. Denunciaban la vulnerabilidad de la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por eso el informe apoyaba la petición de un Estatuto del Preso Político y deploraba el régimen penitenciario en base al concepto autoritario y fascista de la disciplina «mantenida por un sistema de castigos y recompensas», con una asistencia médica insuficiente y el ultraje de la correspondencia privada292.
En política nacional se criticó el esfuerzo del régimen por imponer al príncipe Juan Carlos como rey de los españoles, así como el movimiento de ciertos sectores afines al poder que preconizaban un cierto aperturismo, previniendo el futuro cambio de régimen y su apuesta en la perseverancia del poder, impidiendo lo que exigía el segundo punto de la declaración de la Asamblea, que era el acceso efectivo del pueblo al poder económico y político. Finalmente, la III reunión Permanente aprobó lanzar una nueva campaña con el título «Per què L’Estatut de 1932» con el objetivo de fomentar el conocimiento de los principios e instituciones configuradas en el Estatuto de Autonomía de 1932; exigir su inmediato restablecimiento; activar la lucha de masas como instrumento para forzar el cambio de régimen como única salida democrática para Cataluña; y constituir el pleno ejercicio del derecho de autodeterminación de Cataluña. A este respecto se tendría que dejar claro que no era ni democrática ni válida cualquier posible solución que no reconociera como hecho mínimo indiscutible el restablecimiento de dichos principios e instituciones. Se celebraron reuniones clandestinas afín de ampliar la información sobre el Estatuto. Una de ellas fue en la sala Claret, presidida por Antón Canyellas, Agustí de Semir, Joan Colominas y Josep Solé Barberà.
Coincidiendo con la campaña mencionada, se editó un libro impreso en tapas rojas con el título El Poble de Catalunya i La República davant L’Estatut (reeditado posteriormente en 1977 con el título Volem L’Estatut) en el que se comparaban los dos Estatutos, el redactado en 1931 y en 1932. En él, trabajaron Joan Josep Armet, Rafael Castellanos, Eva Serra y el propio Carles Jordi Guardiola.
En cuanto al problema de la lengua, estaba claro que para los ponentes de la Asamblea la cuestión era preocupante, aunque algo fuera de la realidad; sin embargo, el Secretariado de la Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes comenzó una campaña sobre la revitalización del catalán y su uso oficial. Esta comisión la formaron: Jordi Carbonell, Xavier Folch, Rafael Ribó, Francesc Vallverdú y Carles-Jordi Guardiola, creándose el documento «Report de treball sobre la campanya per a l’us oficial de la llengua catalana», con una tirada de veinte mil ejemplares293.
Paralelamente a todos estos trabajos se fue preparando la celebración de la II Sesión de la Asamblea de Cataluña junto con una amplia acción a favor de la lengua catalana, entendida en el ámbito más amplio y referido a los aspectos de creación, difusión y acceso a ella. En este sentido, se propuso al SCPAC que concretara las siguientes líneas de actuación:
1. Iniciar la campaña con una llamada en que se especifiquen sus objetivos y se invitase a todos a adherirse, especialmente a las organizaciones de masas.
2. Publicar un folleto explicativo del Estatuto (principios e instituciones) y de sus vicisitudes históricas, así como de sus perspectivas de futuro.
3. Procurar una reedición masiva del Estatuto, precedido de una introducción en que se denunciara la ilegalidad fascista y se afirmasen los derechos fundamentales, especialmente el de autodeterminación de Cataluña.
4. Animar todos los sectores para que situasen en la propia perspectiva la lucha por el Estatuto e invitarlos a que explicasen, en el marco de sus luchas concretas, como la conquista del Estatuto podría influir en la solidez de sus objetivos.
5. Centrar el próximo 11 de septiembre en el marco de la campaña y procurar realizar sesiones de propaganda del Estatuto especialmente en el entorno de esta Díada294.
Como anexo al informe general, los representantes de las Comisiones de Actividades Cívicas de la Selva, Maresme y Gironés comunicaron a la Asamblea las acciones que tenían previstas para el día 4 de junio de 1972 en Calella de la Costa a fin de convertir el Aplec de sardanas de aquel día en un acto de afirmación nacional catalana, concluyendo el acto con las notas acordadas por el SCPAC referentes a los asesinatos del Ferrol y de la celebración del 1º de Mayo.
Mientras tanto, las protestas y detenciones seguían su curso habitual en toda España. En Barcelona, el 14 de febrero de 1972 se produjeron manifestaciones en contra de la Ley de Educación, y el 1º de Mayo tuvo lugar un conato de manifestación en la Plaza Lesseps que acabó con seis detenciones. Asimismo, el 29 del mismo mes fueron detenidos nueve activistas del Front d’Alliberament de Catalunya (FAC) entre los que se encontraban Carlos García Soler y Ramón Llorca López. Esta organización terrorista, autodenominada independentista, había realizado más de cien atentados con explosivo entre 1969 y 1971, y estuvo formada por la unión de Joventuts Obreres d’Estat Català y el grupo de Josep Mª Batista i Roca del Consell Nacional de Catalunya. En 1974 se incorporó al grupo de Izquierda Revolucionaria y en 1976 se escindió el Moviment Revolucionari Català.
Sin embargo, lo sorprendente fue que, para no perder la costumbre, las portadas informativas llenasen sus titulares con la reunión entre los altos mandatarios mundiales, Breznev295 y Nixon, y la expulsión del secretario general del PCE, Santiago Carrillo, de la República Federal Alemana al querer participar en un mitin.
279. Tele/eXpres, 27-1-1972.
280. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 155.
281. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 56-59.
282. MHC, ASSEMBLEA, ibid.
283. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/32, 29-1-1972.
284. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 60-61. Tele/eXpres, 21-2-1972.
285. FRC, AJR, «Comisión Unitaria de Solidaridad con el Vietnam», Carpeta 97, 1-1-1972. Tele/eXpres, 21-2-1972.
286. Tele/eXpres, 2-2-1972.
287. FRC, AJR, «Assemblea de les Terres de Lleida», Carpeta 56/2, 20-2-1972.
288. MARÍN, José Mª, op. cit., pp. 199-200. Ver también en FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Crida de la CCFPC», Carpeta 104/35, 3/1972.
289. Tele/eXpres, 8-4-1972.
290. Salvador Allende fue fundador del partido socialista chileno y presidente de Chile por la coalición de Unidad Popular (1970-1973), siendo derrocado por un golpe militar.
291. DALMAU, Josep, Catalunya Segrestada, Portic, Barcelona, 1993.
292. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 102-103.
293. GUARDIOLA, Carles-Jordi, «Compañero, habla castellano», L’Avenç, n.º 43, Barcelona, 1981, p. 50.
294. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 65-66.
295. Leonid Il’i Breznev, Primer secretario del Comité Central del PCUS (1964-1982).
El exilio. Contactos y relación con la Asamblea de Cataluña
En junio de 1972, el SCPAC hizo un llamamiento bajo el lema «Per Catalunya i per les llibertats democràtiques» a favor de los presos y exiliados, recordando que el primer punto programático de la Asamblea hacía referencia a la consecución de la amnistía general para presos y exiliados políticos. A tal efecto se enviaron dos documentos al colectivo de exiliados en Europa y América con la voluntad del retorno de todos aquellos que seguían siendo las victimas principales de la implantación de la dictadura, recordándoles su fidelidad a los principios democráticos que les daba un lugar destacado entre los catalanes que «viuen i treballen per Catalunya». Acto seguido se les animó a que no dejasen el trabajo ya iniciado en busca de la convergencia fundamental de todos los catalanes y extender el mensaje donde fuera posible del comunicado de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña que ella misma quería promover. Finalmente, se les alentó en la labor de expandir la campaña en apoyo del Estatuto de 1932 y de la «Crida al poble de Catalunya».
En ese mismo comunicado se les anunció que desde el 15 de julio, los martes, jueves y sábados, comenzarían las emisiones radiofónicas de «La Veu de L’Assemblea de Catalunya», con emisiones desde las 13,30 a 13,45 horas, (emitiendo en ondas de 19,3; 29,5 y 24,5 metros)296.
En este novedoso medio de comunicación, para la organización se realizaron 11 programas radiofónicos hasta los primeros días de noviembre de 1972. Cada programa se repitió tres veces los martes, jueves y sábados, que en total sumaron aproximadamente ocho horas de emisión, supuestamente a través de Radio España Independiente, teniendo en cuenta la difícil sintonización del radio-oyente. Los contenidos eran informativos y propagandísticos, emitiendo el Boletín de la CPAC y una segunda parte informativa denominada Notícies llampec, con información política y sindical no publicada en la prensa.
La primera reunión del comité de redacción tuvo lugar en casa del médico y poeta Joan Colominas, con Raimon Obiols (que no fue más veces), Ricard Lobo, Jaume Fabré, Carles-Jordi Guardiola y Pere Portabella. En dichas emisiones participaron diferentes locutoras, Magda Bosch entre ellas, y también el pianista Carlos Santos, que preparaba una base musical relacionada con Els Segadors. El final de este proyecto, o sea, la supresión de la radiodifusión, se decidió en una reunión en el CIDOB-TM, aunque hay ciertas dudas de que su fin llegase a presentarse en la CPAC297.
Poco a poco, mientras el verano hacía su entrada, las manifestaciones laborales y estudiantiles fueron remitiendo en intensidad, pero no así la represión policial. El 24 de junio de 1972 el Tribunal Supremo confirmó las sentencias condenatorias contra Miguel Tobal Guerrero, Antonio Requena Cerezo, Jaime Valls Piulats y Sebastián Orihuela Herrero, afiliados de CC.OO. en Barcelona; y tres días después fueron detenidos los miembros de la coordinadora estatal del mismo sindicato en un convento de Pozuelo de Alarcón. Estos eran: Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, el sacerdote Francisco García Salve, Eduardo Saborido, Fernando Soto, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban, Juan Muñiz y Luis Fernández. Posteriormente, todos ellos fueron los encausados en el «Sumario 1001»298. Dos días después, medio millar de jóvenes se manifestaron contra la guerra del Vietnam en la Ronda San Antonio de Barcelona.
El 5 de julio de 1972, el gobierno aprobó una ley sorprendente por su contenido ya que, a partir de entonces las mujeres gozarían de la mayoría de edad a los 21 años, derogando una norma por la cual las mujeres solteras que quisieran abandonar la casa de sus padres podrían hacerlo sin esperar hasta tener 25 años, salvo que se fueran para tomar «estado» u obtuvieran la autorización paterna299. Dos semanas después, el BOE también publicó el decreto por la que la Presidencia del Gobierno sería ocupada automáticamente por el vicepresidente en caso de muerte del jefe del Estado. Y mientras todo esto acontecía en nuestro país, en Marruecos, el dudoso suicidio del general Ufkir, participante de la conspiración contra el rey Hassan II de Marruecos, confirmaba cierto paralelismo en la resolución de los problemas internos de las dos naciones vecinas.
En septiembre de 1972 se celebró la XX Olimpiada en Múnich donde una nueva estrella olímpica destacó por encima de los demás: el nadador estadounidense Mark Spitz, ganador de siete medallas de oro. Sin embargo, este protagonismo quedó deslucido cuando el pabellón de los deportistas israelíes fue ocupado al asalto por una veintena de terroristas palestinos pertenecientes al grupo «Septiembre Negro». Después de largas negociaciones para liberar a los rehenes, se llegó al acto final concluyendo con una masacre resuelta con 17 muertos, la mayoría de ellos israelíes.
En Cataluña, el 9 de septiembre se lanzaron octavillas por grupos de Bandera Roja (BR) en los recitales de Joan Manuel Serrat en Barcelona y en las Sis Hores de Canet (Canet de Mar). Este acto reivindicativo tuvo relación con la celebración de tres consejos de guerra contra activistas contrarios al régimen. Los juicios tuvieron lugar entre el 6 y el 29 del mismo mes, con peticiones de hasta 44 años de cárcel para dos activistas carlistas, veinte años contra Carlos García Soler, treinta años para Ramón Llorca López por presunta pertenencia al FAC y finalmente contra siete militantes del Partido Comunista Internacional (PCEi).
En aquellas fechas, la Asamblea distribuyó un folleto en el marco de la campaña por el Estatuto en el que hacía referencia a la utilización democrática del patrimonio económico y cultural con el objetivo de lograr una enseñanza unificada y laica de contenido democrático. Asimismo, se exigía, con un sentido de justicia social, que fuera obligatoria y gratuita en nivel primario y que permitiera el acceso de todos con capacidad, sin discriminación social, a todos los grados de enseñanza y que fuera en catalán en lengua y contenido, y que esta lengua fuera oficial al lado de la castellana como primer paso para superar la situación del bilingüismo.
Por otro lado, también se hacía referencia a una hacienda descentralizada para poder comenzar a organizar la economía en función de las necesidades auténticamente populares. Una administración también descentralizada del territorio catalán con una autonomía municipal que garantizase a los habitantes del municipio unas finanzas propias que no se basaran en los impuestos indirectos que gravan los artículos alimentarios. También el control directo del régimen minero, agropecuario, forestal, seguros generales y sociales, mancomunidades hidrográficas, prensa, asociaciones, reuniones, espectáculos, derecho de expropiación, socialización de riquezas naturales, radiodifusión, ferrocarriles, obras públicas, sanidad, etc., y finalmente, una legislación y ejecución de la justicia en materia de política social, sindical y cooperativa300.
La Comisión analizó las acciones realizadas los días 8 y 10 de abril de 1972 en defensa del derecho a la Solidaridad Democrática y del funcionamiento de las Comisiones de Solidaridad y posteriormente debatió con cierto interés la obcecación del régimen para imponer como heredero al príncipe Juan Carlos y así dar una imagen centrista.
Sin embargo, al acabar el debate, de nuevo se recordó que los objetivos principales a alcanzar por la CPAC serían el dar a conocer los principios y las instituciones del Estatuto de Cataluña de 1932, plantear este objetivo mediante la actividad de masas, propiciar la comprensión de lo que pudiera ser el periodo inmediato a la caída del régimen, explicar el objetivo del Estatuto con un punto mínimo de convergencia que permitiese llegar al pleno ejercicio del derecho de autodeterminación en Cataluña y dejar claro que cualquier salida que no reconociese el establecimiento de los principios e instituciones presentadas por el Estatuto de 1932, no sería válido. A este respecto, Josep Dalmau, representante de los No Alineados, comentaba que se abrió posteriormente una campaña especial para el estudio del Estatuto de 1932, finalizando esta en una conferencia-debate con tres expertos en la Sala Claret. Dalmau comentaba que Solé Barberà, uno de los ponentes, hizo un panegírico global del Estatuto poco riguroso en su intervención y que fue protestado por el historiador Víctor Manuel Arbeloa, el cual le recordó que el Partido Comunista no votó «sí», sino «no», a la propuesta de presentar el Estatuto301. El SCPAC, en vista de los asuntos planteados por la CPAC, acordó iniciar dichas acciones con una convocatoria y publicar un folleto explicativo sobre el Estatuto de Cataluña del 1932 que denunciara la ilegalidad fascista y afirmara los derechos fundamentales, especialmente el de la autodeterminación de Cataluña. Finalmente, se centró el debate en el 11 de septiembre de 1972 dentro de dicha campaña, reafirmando el carácter de la Diada Nacional. Sin embargo, ese día se saldó con pocas manifestaciones reivindicativas, la mayoría convocadas por cada partido, siendo lo más notable la colocación de un altavoz en el Hotel Duval, cerca de la estatua de Rafael Casanovas, para poder escuchar la interpretación de Els Segadors y la distribución de miles de copias, de veinte mil a sesenta mil según versiones, de la Historia dels Països Catalans, escrita por Miquel Sellarés y Joan Crexell con ayuda del FNC, PSAN y UDC. También la CCFPC publicó un folleto en la jornada de reivindicación nacional dentro de la campaña «Perque L’Estatut»302.
Además, se condenaron las detenciones efectuadas a Carlos García Soler y Ramón Llorca, acusados de pertenecer al FAC303, denunciando las torturas recibidas, la farsa del consejo de guerra y la parcial actitud de parte de la prensa nacional a la hora de informar sobre el desarrollo y el resultado del juicio, haciendo una llamada a ejercer el derecho a la solidaridad democrática a través de la lucha popular, como así se hizo en los consejos de guerra de Burgos contra ETA: «Por la Amnistía, contra la violencia asesina del régimen, Solidaridad con el Front d’Alliberament de Catalunya (FAC)». Esta organización fue creada en 1969 por personas de los grupos de Josep Mª Batista i Roca del Consell Nacional de Catalunya (CNC) y de las Joventuts Obreres d’Estat Catalá (JOEC). Reconocida también como Front d’Alliberament Catalá y Front Armat de Catalunya. Entre 1969 y 1971, un grupo armado independiente realizó diversos atentados. En 1972 fueron detenidos algunos militantes, entre ellos los referidos anteriormente, decidiendo la dirección trasladarse a Bélgica. Nunca participaron de la Asamblea, y en 1976 se escindió un grupo denominado Moviment Revolucionari Catalá (MRC). Un año después decidieron disolverse tras numerosas detenciones. El fin de esta organización extremista fue resolver la «cuestión catalana» con una ideología transversal, aunque proletaria, y conseguir la creación de un estado socialista catalán con la unificación posterior con otros Países Catalanes. En la I Asamblea realizada en el exilio se declararon marxistas-leninistas adoptando una línea maoísta bajo la influencia de Antonio Morato que era partidario de crear el Partido Comunista de Cataluña. En 1973 publicaron la revista Catalunya Roja y se fusionaron con el grupo Izquierda Revolucionaria quedando con posterioridad la lucha armada en manos de la Organización Especial (OE) del FAC304.




