- -
- 100%
- +
La Asamblea de Intelectuales Catalanes, ante el desarrollo de los consejos de guerra contra los militantes del FAC, distribuyó una octavilla denunciando el empeoramiento de la situación político-social desde el Manifiesto de Montserrat el 13 de diciembre de 1970, criticando las persecuciones, torturas físicas y psíquicas y el gran número de consejos de guerra y de asesinatos contra los luchadores antifranquistas. De forma general denunciaron la «conculcación sistemática de los pueblos y naciones que forman la unidad nacional denominada Estado español»305, contra la violencia de los pueblos vasco y gallego y contra el pueblo catalán extensible a los compañeros Ramón Llorca López y Carlos García Soler, por las que se pedían 205 y 187 años de cárcel respectivamente. Ante estos hechos la Asamblea de Intelectuales reclamó la anulación de las penas, la abolición de la pena de muerte, la amnistía general y las libertades democráticas y de derechos incluido el derecho de autodeterminación.
Por otro lado, las buenas noticias llegaron a la Asamblea y a toda la oposición con la sustitución del temido comisario de policía Vicente Juan Creix. Este, junto con su hermano Antonio Juan Creix y Julián Gil Mesas, había dirigido la BIS en Barcelona llegando a ser un auténtico problema para los movimientos clandestinos de oposición. El nuevo comisario fue Gregorio Martín Guijarro, mientras que el anterior fue enviado a la Brigada Regional de Fronteras.
El 1º de octubre, mientras Franco presidia el XXXVI aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado, se estaban celebrando diversos consejos de guerra contra los que el régimen franquista denominaba «activistas». José Mª Palomas Santamaría, Miguel Jiménez Hinojosa, Tomás González Pardo y Ramón Caballero Delgado, todos pertenecientes al PCE(i), fueron condenados por asociación ilícita, insultos a la fuerza armada y propaganda ilegal, a penas de doce años de prisión; mientras que otros, concretamente ocho acusados de propaganda ilegal en la Empresa Nacional Bazán lo fueron, eso sí, en gran acto solemne y en la fragata Baleares instalada en los mismos astilleros de la factoría. Este ritmo siniestro de detenciones y consejos de guerra iría aumentando hasta la propia muerte del dictador, tres años después. Sin embargo, por el momento otras noticias destacables fueron las manifestaciones en Madrid en el Campus de la Universidad Complutense con altercados con la fuerza pública y el paro en la empresa Intelhorce (Málaga).
En Cataluña, el 4 de octubre de 1972 se detuvo a la Comisión Permanente del Secretariado de Iustitia et Pax, y el 18 se retuvieron los pasaportes a los asistentes en Ginebra (Suiza) a los Jocs Florals de la Llengua Catalana, entre ellos Mª Rosa Oller de Faulí, José Mª Castellet, Alexandre Cirici, Félix Cucurull, Josep Faulí, Albert Manent, Ramon Pellejero (Raimon) y Joan Triadú.
Pero nada de todo esto alteró las reuniones programadas por la Asamblea, de modo que, el domingo 22 se celebró la IV reunión de la Permanente que decidió convocar por primera vez en nombre de la Asamblea, una manifestación en Ripoll (Gerona), «L’Aplec de Ripoll». Cuenta Josep Dalmau que gracias a las sugerencias de los No Alineados se aceptó la iniciativa de ocupar un pueblo sin cometer nada que fuera ilegal en contra de organizar la clásica manifestación en el cruce de la Rambla con la calle Pelayo306.
Los primeros debates entre los asistentes fueron dirigidos a las posibles respuestas ante la presión de la patronal duramente criticada por representantes de los sindicatos, mientras que el representante de La Asamblea Permanente de Intelectuales informaba de un dossier sobre la represión cultural en Cataluña. En dicha reunión también se aprobó la edición y distribución del documento titulado «Hacia la II Sesión de la Asamblea de Cataluña», con una tirada que sobrepasó los 24 ejemplares, repartiéndose de forma directa y clandestina. La Comisión también configuró a rasgos generales el contenido de la II Sesión, basándose en puntos que, a pesar de ser repetitivos, no perdían su valor estratégico. Se trató el tema de la lucha obrera, recordando las movilizaciones de El Ferrol, Vigo, Barcelona, Cerdanyola, Ripollet y Navarra con una perspectiva más amplia, proponiendo huelgas en cadena hasta llegar a la paralización activa de poblaciones y comarcas enteras y finalmente a la huelga general en el empeño de exigir el derecho de huelga y los derechos sindicales.
Para la Asamblea había ciertos indicadores que daban una visión sobre el estado de la nación, justificando la crisis del sistema político vigente. Se habló del aumento incesante del coste de la vida, del incremento del paro y de la emigración provocada, de los problemas en la enseñanza y del caos urbano con la imposibilidad de conseguir viviendas dignas y asequibles dentro de un urbanismo racional, proponiendo una democratización de la gestión y administración local, también de equipamientos urbanos racionales y suficientes, de la socialización del suelo urbano y de la lucha contra la especulación, estando a favor de la planificación urbana y territorial que englobase toda el área nacional catalana. La sanidad, claramente insuficiente, era otro factor esencial por lo que se exigían nuevos equipamientos, una seguridad social extensible a los agricultores que trabajaban por cuenta propia sin salario permanente y el traspaso de la gestión y el control de la seguridad social en manos de sus afiliados. También se criticó la corrupción económica y el monopolismo incontrolado generado con la aquiescencia del régimen que, según la Asamblea, provocaba como respuesta la reacción de los trabajadores. No obstante, para la Comisión el elemento más conflictivo para el gobierno seguía siendo la acción reivindicativa de la clase obrera. Los conflictos en la empresa SEAT, Motor Ibérica, Roca, New Pol, Shappetex, Starlux, Periman, situadas en el Vallés y en el Bajo Llobregat, junto con otras empresas en conflicto sumando 31 en su totalidad, entre las que destacaban Tortillería Mata y Corberó, eran claro ejemplo de la situación; mientras que, en el resto del Estado, los conflictos en El Ferrol y en Vigo y las consecuentes represalias contra dirigentes de CC.OO centraban a nivel nacional la polémica laboral en aquellos días. El Secretariado señaló también en su informe el incremento de las manifestaciones vecinales en los barrios de Sants, Gracia, Bellvitge, Trinidad, etc., así como la lucha en las comarcas y en el campo. A ese respecto, se recogió con interés el problema en el medio rural por la falta de medios educativos, de formación profesional y de la explotación en provecho de la oligarquía terrateniente.
296. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 156-157.
297. FABRÉ, Jaume, «Quatre mesos d’emissions radiófòniques», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 52.
298. MARÍN, José Mª, op. cit., p. 200.
299. Tele/eXpres, 5-7-1972.
300. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 73.
301. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 65. En DALMAU, Josep, op. cit., p. 18.
302. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/39, 9/1972. Ver también AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta 11-9-1972. «Perqué L’Estatut del 32?».
303. MOLAS, Isidro, op. cit., pp. 112.
304. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 67.
305. Posteriormente la Asamblea de Intelectuales publicó un dossier sobre la represión afín de elaborar un libro blanco sobre la represión, en FRC, AJR, «Assemblea Permanent d’ Intelectuals Catalans», Carpeta 61/1, 25-9-1972.
306. DALMAU, Josep, op. cit., p. 16.
El «Aplec» de Ripoll (noviembre de 1972). Primer aniversario de la Asamblea de Cataluña
En noviembre de 1972 los periódicos anunciaban la victoria del republicano Richard Nixon en sus segundas elecciones presidenciales y el retorno del general Juan Domingo Perón a la Argentina tras su exilio español. En Europa, la Conferencia de Seguridad de Helsinki y la participación de la delegación española en ella fue el tema estrella. Mientras tanto, en Cataluña, la Asamblea había convocado con motivo del primer aniversario de la I Sesión una jornada popular de afirmación nacional en Ripoll (Gerona) para el día 12, desde el mediodía hasta las 7 de la tarde.
Inicialmente la jornada estuvo contemplada como una fiesta del pueblo de Cataluña, un «aplec» de sardanas anunciado publicitariamente por diarios como La Vanguardia Española, huyendo del enfrentamiento ante una posible intervención de la policía. Por consiguiente, y en caso de intervención de esta, se enviaron instrucciones a las 35 organizaciones, las mismas que asistieron a la última Permanente, de convertirse la fiesta en un acto de ocupación pasiva del lugar buscando espontáneamente lugares de concentración307.
«Unas tres mil personas se presentaron mediante diversos medios de locomoción, coches, trenes, autobuses colectivamente alquilados. Como nota destacable, en el trayecto hacia Ripoll se observaban diversas pintadas, “Visca Catalunya”, “Estatut”, suscritas por las cuatro barras y la estrella característica del PSAN que posteriormente hacia las 2 de la mañana fueron borradas por la Guardia Civil, mientras unos seis o siete Jeeps tomaban posición en lugares estratégicos de la ciudad. Algunos autocares fueron detenidos y desviados hacia otras direcciones, a la vez que la Guardia Civil pedía el nombre de la persona y el nombre de la cual se había hecho el alquiler del vehículo.»308
Los actos comenzaron al mediodía, con el lugar de concentración rodeado de miembros de la Brigada de Investigación Social (BIS) mientras que los guardias civiles vestidos de paisano hacían fotos con cámaras equipadas con teleobjetivos, creando la lógica tensión. Hacia las 2 de la tarde, al intentar los manifestantes colocar un móvil aéreo en el campanario de la iglesia, se produjo el primer conato de enfrentamiento entre los dos bandos quedando aisladas en ese momento tres o cuatro personas que intentaron sujetar el móvil hecho con bolsas de plástico por un grupo de esplai de Tarrasa. Entre ellos se encontraba un conocido sacerdote de esa ciudad, Agustí Daura Melich, vicario en el barrio de Can Anglada en Tarrasa.
Alrededor de las cuatro de la tarde, entre un millar y mil quinientas personas, las más activas, se concentraron delante del monasterio cantando a coro canciones catalanas y republicanas a ritmo de la guitarra y la voz del estudiante Ramón Vilahur, que interpretó canciones, algunas en castellano, relacionadas con la Guerra Civil. Estas canciones se transformaron en gritos a favor de Llibertat, Visca Catalunya y Visca la primera Asamblea de Cataluña., y en ese el momento las fuerzas de orden público entraron en acción con disparos de metralleta al aire, situación que generó cierto pánico entre la multitud. Algunos guardias fueron volteados, incluso uno por una mujer que gritaba «¡assasins!» al ver que su hijo caía de encima de las espaldas de su padre. Desde dentro del monasterio, las campanas tocaban arrebatadoramente, creando una tensión añadida, siendo apoyadas por aplausos del público. Horas después, la concentración se disolvió con la consigna de no resistencia a la autoridad y la gente volvió a los autocares. No obstante, se practicaron tres detenciones, las de Lluís Mª Xirinachs, Lluís Fenollosa y una mujer no identificada309. El domingo siguiente, día 19 de noviembre, los sacerdotes de la villa distribuyeron una homilía en la que intentaron explicar desde su punto de vista los hechos ocurridos. Narraron que el domingo anterior un gran número de personas, jóvenes en su mayoría, se reunieron en Ripoll para conmemorar mediante actos populares y folklóricos el primer aniversario de la Asamblea. La mañana transcurrió con normalidad salvo algún que otro pequeño incidente, mientras que, por la tarde, la gente se iba concentrando en la plaza del monasterio cantando alegremente. Unilateralmente, por orden policial, las puertas del claustro se cerraron sin consentimiento sacerdotal, abriéndose de nuevo al apercibirse los sacerdotes de ello. Este acto coincidió con el desalojo de la plaza por la fuerza pública, incitando a los manifestantes a ocupar los autobuses con los que vinieron. En ese intervalo de tiempo se efectuaron diversas detenciones, entre ellas las de dos sacerdotes y un manifestante que fueron llevados al Gobierno Civil de Gerona y puestos en libertad el lunes y martes siguiente. Otra versión sobre lo ocurrido esos días también fue descrita por algunos de los sacerdotes presentes en los hechos que narraron su experiencia con una clara intención didáctica:
«Soñando con una convivencia pacífica entre diferentes mentalidades bajo una expresión libre de pensamiento; por el respeto de los hombres en sus derechos y en defensa de los mismos donde la autoridad, siempre necesaria, sirva y canalice las aspiraciones legítimas de todos; donde la paz venga de un reconocimiento universal de la dignidad humana y donde la unidad no ahogue la riqueza de un pluralismo de formas muy legítimo. Ante esto, hemos visto que se reprimían las formas de expresión que no eran las oficialmente reconocidas, se intimidaba a la gente, que se detenía y retenía de forma arbitraria. Ante esta situación lo que ninguno debe hacer es inhibirse tranquilamente como si no hubiera ningún problema que resolver.»310
Transcurridos unos días, todo volvió a la normalidad aparente por lo menos hasta finalizar el año, acabando como era la costumbre, con el discurso televisivo navideño del Generalísimo. Esta vez, el mensaje a la Nación contenía algunos argumentos que hacían intuir la tarea de gobierno para el próximo año:
«Hemos de lograr una mejor distribución de la renta nacional (…) La entrega del príncipe a los supremos intereses de la nación confirma plenamente el acierto de la propuesta (…) Nuestra patria es parte de Europa y aspira a ocupar en ella, económica y políticamente, el puesto que nos depara la historia y, para finalizar, creemos en el dialogo como instrumento de entendimiento y de equilibrio.»311
307. Homilía predicada en Ripoll el domingo día 19 de noviembre de 1972, en MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 104 y 210.
308. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 154.
309. Narración del Aplec de Ripoll, en MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 155, 11/1972.
310. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 138-139.
311. Tele/eXpres, 2-1-1973.
Sociedad y política. El régimen y la Asamblea de Cataluña
Los primeros meses de 1973 fueron realmente conflictivos si nos atenemos a los sucesivos atentados y secuestros que conducían inexorablemente a nuevas detenciones y consejos de guerra con un ritmo cada vez más acentuado. En Barcelona, el día 5 de enero, el Instituto Norteamericano, centro docente de lengua inglesa, fue víctima de un atentado. Dos días después, el industrial navarro Felipe Huarte fue secuestrado por ETA, y el 20 fueron detenidos en una manifestación Jesús Garrido Santiago y Juan Sánchez Mora, trabajadores de la empresa de electrodomésticos Corberó, sita en Esplugues de Llobregat.
Mientras tanto, la Asamblea había convocado para el 14 de enero una manifestación en el monasterio de Montserrat con el lema «Per l’Estatut, tots el día 14 a Montserrat», reclamando el retorno de las libertades políticas, el fin de la explotación y el ejercicio de la soberanía nacional catalana. Para ello, distribuyó un comunicado señalando la convocatoria juntamente con otro apartado que, bajo el título de «El per qué de L’Estatut d’Autonomía de Catalunya» se intentaba justificar la vuelta de la oficialidad de la lengua catalana en el marco de un poder político catalán que decidiese respecto a la legislación social, con plena libertad de prensa, asociaciones, reuniones y espectáculos públicos; asimismo se pedía la socialización de la riqueza nacional, la creación de centros de enseñanza propios y de una universidad catalana, de la sanidad, de la administración de justicia y del régimen local312.
Por otro lado, la actividad interna dentro de la CPAC se fue decantando hacia los trabajos preparatorios de la II Asamblea, tomando el SCPAC la iniciativa mediante la redacción de un documento basado en tres apartados principales. Primeramente, efectuó un análisis crítico sobre el trabajo realizado por la Asamblea. A continuación, se presentó un informe comparativo entre la situación actual del régimen y de la oposición, a la vez que se indicaban una serie de consideraciones generales:
1. «En Cataluña, la lucha contra la dictadura ha conocido estos últimos tiempos un incremento notable desde el momento que se constituyeron plataformas unitarias a nivel obrero, universitario, de barrios y comarcas, de partidos y, finalmente la Asamblea. Estos hechos constituían un conflicto grave para el régimen que quería dividir la oposición. Esta, por otro lado, no acaba de explotar todas sus posibilidades de lucha unitaria.
2. El problema nacional catalán constituye el marco natural que de manera implícita o explícita caracteriza cada vez más totalmente la lucha reivindicativa en Cataluña.
3. La Asamblea de Cataluña considerará cuales son los flancos más vulnerables y políticamente más favorables, en orden, a una posible lucha unitaria, basada en los acuerdos fundamentales de la Asamblea.»313
Y finalmente, se propusieron los objetivos políticos a realizar de cara a la II Sesión Plenaria de la Asamblea de Cataluña, concretándose en la mejora de la organización y una línea de acción marcada en busca de la ruptura democrática, contando con la acción de las masas. Estos objetivos se concretaron en la adopción de puntos de convergencia, identificación de la lucha unitaria y nuevas formas de lucha, referencia a posibles estructuras unitarias, relaciones con el resto del Estado y con organismos extranjeros e internacionales314. También se efectuó una valoración global de la corta existencia de la Asamblea, admitiendo cierta autocrítica por la poca difusión que se había tenido entre el pueblo.
En el mismo documento se dieron a conocer los trabajos y campañas realizadas desde la constitución de la Asamblea, entre ellas: la solidaridad con el pueblo de Vietnam; la solidaridad con los estudiantes en sus reivindicaciones, véase como ejemplo la circular distribuida en enero de 1973 por la Asociación de Cabezas de Familia de Torre Baró, Vallbona y Ciudad Meridiana, a favor de la gratuidad de la enseñanza hasta los 14 años según decía la Ley de Educación y dando su apoyo a los maestros en huelga315; en la denuncia contra el consejo de guerra contra el Front d’Alliberament Català (FAC); los contactos con la oposición en el resto del país, en el exilio y a nivel internacional; las campañas llamando a la desobediencia civil contra la ilegalidad fascista; por el derecho a la Solidaridad Democrática, sobre el sentido del Estatuto de Autonomía de 1932; por el apoyo en el aplec de Calella y Ripoll y sobre la difusión de la emisora «La veu de l’Assamblea de Catalunya». A este respecto, el 29 de marzo de 1973 la Junta de gobierno del Casal d’Angulema, en Angulema (Francia), cuyo secretario era Joan Oller y el presidente Salvador Guasch, criticaban en una carta enviada a Les Amis de la Culture Catalane, los esquemas presentados en la propuesta «Cap la II Assamblea de Catalunya» por la falta de emisiones formativas de concienciación nacional y por toda idea relacionada con los países del Este316.
Sin embargo, dentro del seno de la propia Asamblea no todos los partidos participaban de las mismas conclusiones publicadas por el SCPAC. El 2 de junio de 1973, el PSOE y la UGT, en respuesta al documento antes mencionado, hicieron un análisis de la situación actual del régimen y de la oposición, afirmando que el movimiento obrero ocupaba el puesto fundamental (de vanguardia) en la lucha antifranquista. Exigían que las fuerzas de oposición repudiaran el ingreso de España en el Mercado Común sin previamente haberse efectuado el restablecimiento de las libertades fundamentales, sin limitaciones de ningún tipo, indicando la obligación de la oposición —fundamentalmente de las fuerzas obreras— a condenar a los países del Este por sus contactos económicos, comerciales y diplomáticos con el régimen franquista. En sus consideraciones generales hicieron hincapié en que la clase obrera, cada vez más consciente de su fuerza, tendería a extender la lucha al máximo. Por otro lado, afirmaron que el problema catalán solo servía de aglutinante a ciertos sectores de la oposición, nada más. A su vez, indicaron que el aumento del ritmo de trabajo, el coste de la vida, la corrupción del régimen, la represión, las malas condiciones de vida en los barrios obreros y la falta de escuelas eran factores que de verdad empujaban a sectores cada vez más amplios a la lucha, señalando que los flancos más vulnerables y que más daño hacían al régimen eran los que tenían una incidencia directa sobre la producción y la economía. En ese mismo comunicado afirmaron:
«El PSOE y la UGT aceptaron en su momento —con las salvedades que se hicieron— los cuatro puntos programáticos de la Asamblea. Para nosotros ello significaba un programa de transición en un intento de incorporación en la lucha contra el régimen de ciertas capas vacilantes. Discrepamos profundamente con el Secretariado en que los cuatro puntos aceptados por la I Sesión de la Asamblea de Cataluña sean respetados plenamente.»317
A partir de estas consideraciones, la FSC-PSOE y UGT, propusieron un texto alternativo al presentado por el SCPAC, pidiendo la libertad de los presos políticos y la cancelación de responsabilidades de los exiliados políticos; el pleno ejercicio de las libertades democráticas fundamentales: libertad de reunión, expresión, asociación sindical y política, manifestación, huelga, etc., que garanticen el acceso efectivo del pueblo al poder económico y político; por la libre autodeterminación de Cataluña y de los demás pueblos de España; y por la coordinación, a nivel nacional, de la lucha obrera y otros sectores populares contra la injusticia social, la represión y por las libertades democráticas.
En estos apartados no se hizo mención del Estatuto de 1932, afirmando con posterioridad su oposición a la constitución de un gobierno provisional en Cataluña, ya que este, como el de la República en el exilio, no tenía en ese momento papel que jugar. No obstante, pasado algún tiempo, el PSOE y la UGT aceptaron el tercer punto programático de la Asamblea.
Mientras tanto, el mundo de la enseñanza estaba en crisis por el fracaso del reformismo planteado por la nueva Ley General de Educación que no daba solución a importantes aspectos educativos relacionados con el déficit de escolarización, debido en parte, por la insuficiencia de plazas escolares en los niveles de enseñanza media y universitaria, por la selectividad a todos los niveles, y por la insuficiente gratuidad de la enseñanza, calificándola de clasista y deformadora.
Desde Cataluña, buena parte del mundo académico e intelectual identificado con el catalanismo reivindicaba la negación sistemática de los derechos culturales y el abandono del idioma autóctono en los centros de enseñanza, finalizando con la arbitrariedad en la selección y contratación del profesorado, que además tenía un bajo nivel de retribución económica. En la propia Asamblea, la frase «compañero, habla en castellano», no se utilizó frecuentemente, pero no era nada excepcional oírlo, ya que, lo más frecuente era hablar en castellano incluso por personas catalanoparlantes, sobre todo en un quorum de mayoría obrera e inmigrante.
Por otro lado, el gobierno hacía lo que podía en su tarea intervencionista intentando liquidar o manipular a los Colegios Profesionales, que en aquellos días ejercían una fuerte influencia en la sociedad y en la economía, mediante el veto de algunos candidatos como los que se presentaban a las elecciones de la Junta de gobierno del Colegio de Abogados de Madrid.
En Cataluña, poco a poco, la mayoría de los intelectuales fueron aceptando las formas de lucha popular, sobre todo después de la constitución de la Asamblea Permanente de Intelectuales y Profesionales; no obstante, en lo que respecta a los medios de información, el avance en la libertad de expresión era insuficiente pese al esfuerzo de una minoría de periodistas que denunciaban la corrupción y la censura, encontrando en la difusión de la prensa clandestina la única respuesta.
Frente a estos, el Ejército y las fuerzas de orden público seguían siendo el baluarte más sólido del régimen y el principal instrumento represor frente a las actitudes de descontento, salvo honrosas excepciones como la Unión Democrática Militar (UMD). En definitiva, la estrategia del régimen se basó en la utilización de los órganos legislativos (Las Cortes) y el abuso de poder del dictador. El único objetivo era asegurar la supervivencia del sistema, mediante la maniobra continuista del príncipe Juan Carlos y con el aumento de la represión como la manifestación más explícita de esta voluntad. El propio ministro, Tomás Garicano Goñi, afirmaba que «Pensar que las armas de fuego no han de ser utilizadas es erróneo (…). Mientras el ciudadano disconforme no llegue a este convencimiento no habrá verdadero orden»318.




