- -
- 100%
- +
Por otro lado, el SCPAC, en vista del aumento de la represión ejercido sobre ellos, buscaba soluciones ante las dificultades para poder realizar la siguiente Permanente mediante la reducción de los representantes en esta, dado el riesgo de detención, y, a la vez, descentralizar la organización para que la operatividad fuese lo más políticamente rentable432.
ESTRUCTURA DE LA ASAMBLEA DE CATALUÑA DESCENTRALIZADA
Grupo A: Organizaciones políticas18Grupo B: Organizaciones sindicales y de masas10Grupo C: Siete agrupaciones comarcales:1/ Alt Empordà; Baix Empordà; Garrotxa; Girones; La Selva22/ Alt Panadés; Baix Panadés; Conca de Barberà ; Garraf23/ Alt Camp; Baix Camp; Tarragonés24/ Priorat; Ribera; Baix Ebre; Montsià; Terra Alta25/ Anoia; Bagés; Solsones; Bregada26/ Osona; Ripollés; Cerdanya27/ Terres de Lleida3Grupo D: Comarcas de la Veguería de Barcelona1/ Maresme22/ Vallés Oriental23/ Vallés Occidental34/ Baix Llobregat35/ Sta Coloma; Badalona; St. Adrià2Grupo E: Barcelona Ciudad1/ Representantes de asociaciones legales32/ Cuatro Agrupaciones de Barrios:Sants; Collblanc; Hostafrancs; Les Corts; El Port; Barceloneta; Poble Sec; Distrito V; Casc Antic3Poble Nou; Verneda; Besos; La Pau; St. Andreu; Sagrera; Bon Pastor3Nou Barris; Horta; Carmelo; Montbau; Vilapicina; Turó de la Peira3Sagrada Familia; Guinardó; Clot; Maragall; Congrés; Eixample; Grácia; Sarriá-St. Gervasi; Vallcarca3Grupo F: Diversos1/ Núcleo coordinador de la Permanente32/ Delegaciones exteriores de la Asamblea de Cataluña2TOTAL75El 3 de diciembre de 1974, el gobierno presentó el anteproyecto de regulación de la Ley de Asociaciones Políticas. Los mensajes enviados con anterioridad por el presidente Arias dejaban entrever la frustración que generaría dicho proyecto ante el sector más progresista, «Sé que a algunos les parecerá corto y a otros se les antojará excesivamente o podemos ignorar la existencia de un afán de participación»433. En su discurso, Carlos Arias planteó propuestas como el derecho a asociarse libremente para la acción política en el ámbito del Movimiento Nacional mediante las asociaciones políticas que estimularían la participación popular concurriendo en procesos electorales, pero dentro del estricto control gubernativo. Estas asociaciones debían contar al menos con 25.000 asociados y podrían constituirse en federaciones, secciones provinciales y locales, y gozarían de autonomía patrimonial, siendo el Consejo Nacional del Movimiento el que contribuyese a su financiación. Como era previsible, este proyecto cayó en saco roto, entre otros motivos por el escaso interés de la oposición democrática, que veía en ello un nuevo engaño del gobierno en su insistente apertura controlada.
La Iglesia española, a través de su Conferencia Episcopal y encabezada por su presidente, tomó definitivamente el camino de una cierta oposición, aunque muy matizada, al régimen. En su XXI reunión asamblearia celebrada el día 2 de diciembre de 1974 se criticó la crisis actual, haciendo hincapié en los brotes de violencia que generaba, en la falta de garantía de los derechos fundamentales, de las homilías comprometidas con las libertades sociales y de la petición de amnistía, algo novedoso desde hacía mucho tiempo aunque no desacertado, ya que, corroborando parte de las conclusiones efectuadas, tuvo lugar el día 6 una huelga general en el País Vasco con más de cien mil parados. A esto había que añadir el nuevo escándalo financiero producido por la sociedad Sofico Renta, con tres mil doscientos millones de pesetas en pasivo.
En diciembre de 1974, tuvo lugar la XI y última reunión del año de la CPAC. Tras el informe final se emitió un comunicado autodefiniéndose como la plataforma de acción política democrática y unitaria del pueblo catalán en recuerdo de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña. También se trató de nuevo la aparición pública el 31 de julio de 1974 de la Junta Democrática de España (JDE).
A este respecto y valorando las declaraciones efectuadas en Madrid y París sobre dicha organización, la CPAC consideró de gran importancia política el hecho que personalidades y organizaciones avanzasen en un proceso de convergencia hasta constituirse en Junta Democrática. Posteriormente, la JDE cursó como respuesta el 16 de septiembre una invitación al SCPAC para iniciar conversaciones oficiales con la Asamblea como instancia unitaria democrática de la nacionalidad catalana. La comisión aceptó el inicio de negociaciones dentro del marco de sus cuatro puntos programáticos, decidiendo crear un organismo adecuado para hacer operativo dicho acuerdo. Finalmente, el documento resaltó el proceso de preparación de la II Sesión Plenaria de la Asamblea de Cataluña434.
417. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 92-93.
418. BATISTA, Antoni, op. cit., pp. 184-193.
419. MARTÍN VILLA, Rodolfo, Al servicio del Estado, Barcelona, Planeta, 1987.
420. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 192.
421. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 193.
422. La Asamblea de LLeida emitió un comunicado denunciando la detención del leridano Ventura Margo Vives, acusado de pertenecer a la Asamblea, en FRC, AJR, «Assemblea de les Terres de Lleida», Carpeta 56/4, 1-9-1974.
423. MHC, ASSEMBLEA, «Delegación de la Asamblea de Cataluña en Sabadell», op. cit., pp.199-203, 11-9-1974.
424. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 70.
425. Detención de dos peligrosos quinquis y parte de su banda, en AHGCB, «Jefatura Superior de Policía de Barcelona», Caja n.º 50, 23-9-1974.
426. Tele/eXpres, 1-11-1974.
427. MHC, ASSEMBLEA, «Carta oberta a l’Assemblea de Catalunya», op. cit., pp. 206-207.
428. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 108-109.
429. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 105/51, 7-11-1974.
430. PUJOL, Jordi, op. cit., p. 262.
431. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 94-95. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 72,
432. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p, 111.
433. Tele/eXpres, 3-12-1974.
434. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 96. Ver también FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 105/52, 4-12-1974. En dicho documento la CCFPC llamaba en favor de reforzar la propia Asamblea.
El principio del fin. 1975, la agonía del régimen
En enero de 1975, el SCPAC puso en marcha la «semana de lucha contra el alza del coste de la vida» en clara alusión a la situación socioeconómica del país. La valoración del año 1974 fue en términos económicos muy deplorable. Los datos eran concluyentes si tenemos en cuenta el 17% de inflación acumulada, que repercutió directamente en el desfase entre el coste de la vida y el crecimiento de los salarios. La repercusión en el mundo rural también fue bastante negativa, manteniéndose o bajando los precios de venta de los productos agrícolas de los campesinos a los comerciantes, siendo estos últimos presentados ante el pueblo como los responsables de los aumentos de precios.
Fue en Cataluña donde se produjeron los índices más altos de inflación, lo que degradó aún más las condiciones de vida de las clases populares que encontraron el origen del problema en la actitud del gobierno en el último año, incrementado por las asiduas estafas y escándalos financieros relacionados con el régimen: REACE, familia Franco, SOFICO, etc. Ante estos acontecimientos, la respuesta popular no se hizo esperar, encabezándola como siempre la clase obrera, seguida de la estudiantil, ya que según las propias palabras de Jordi Pujol la realidad pasaba por la nula influencia política del gobierno de la Generalitat y del exilio político en general. En el interior, el FNC tenía poco peso. ERC llegó a los años setenta en una situación casi inexistente, mientras que la UDC era débil, cerrada en ella misma y demasiado confesional435.
La presión ejercida por el conflicto laboral en SEAT, la huelga general en el Baix Llobregat y las luchas obreras en la Hispano-Olivetti y en Cumbre, arrancaron el reconocimiento de sus derechos laborales en Magistratura de Trabajo ante los veinte mil sancionados y 369 obreros despedidos436. Finalmente, la perspectiva de todas estas manifestaciones y reivindicaciones para el movimiento obrero, sostenida y apoyada particularmente por CC.OO, concluyó en la realización de una huelga general de 24 horas en defensa del puesto de trabajo, por la amnistía y por las libertades.
Ante esta crisis social fue necesario buscar acciones y apoyo en la población para que todos los esfuerzos convergieran hacia la consecución de las libertades políticas y nacionales. Por eso la Asamblea convocó la antes mencionada semana de lucha en contra del alza del coste de la vida entre el 26 de enero y el 2 de febrero de 1975. Coordinadamente, los delegados de los trabajadores de SEAT distribuyeron un comunicado explicando su punto de vista ante el expediente de crisis presentado por la empresa y en defensa de las libertades democráticas, pidiendo colaboración de la Asamblea y de CC.OO, ofreciendo su esfuerzo en la convocatoria de una huelga general de 24 horas en toda Cataluña437. La situación en SEAT era complicada, hallándose, según fuentes de la Asamblea, treinta mil obreros en lucha, ochocientos despedidos, numerosos heridos y más de cien detenidos.
Por otra parte, la oposición democrática, ante la previsible muerte del general Franco, se preparaba de cara a la nueva coyuntura política buscando nuevas alianzas que fortalecieran su presencia en el futuro espectro político democrático. La CCFPC, en un comunicado fechado en enero de 1975, presentó unas bases de colaboración política a nivel estatal aceptando que el problema de la convergencia unitaria era un asunto de todos. En esa línea, el 8 de febrero de 1975 se produjo una reunión entre representantes del gobierno vasco en el exilio y la CCFPC, llegando al siguiente acuerdo:
«Reunidos en sesión de trabajo las fuerzas componentes del gobierno vasco y las fuerzas componentes de la CCFPC, entre otras cuestiones tratadas y otros acuerdos, hacen pública su decisión conjunta de que a la constitución de un gobierno provisional a nivel de Estado español surjan concomitantes los gobiernos provisionales vasco y catalán como resultado de una normalización de las leyes abolidas por el régimen franquista y la devolución de la soberanía al pueblo.»438
El 14 de febrero de 1975, el diario Tele/eXpres publicó unas declaraciones de Ramon Trías Fargas en las que asumía que, «En España era posible el paso a la democracia»; y el día 15, Miquel Roca publicó un artículo sobre «Una aproximación a la España real». Otro político en alza, Anton Canyellas, comentaba que «Por cuestiones políticas seguimos aislados» y Sebastián Auger afirmaba que «Es ineludible la reforma de la empresa». Sin duda, era inevitable que la proximidad de un cambio de régimen y la deseada apertura tras la muerte del dictador animara a una numerosa clase política dirigente a salir del armario y posicionarse en la recta de salida.
El día 21 de febrero, el ideólogo Isidre Molas publicó un artículo sobre la crisis política de fin de siglo, siendo el preámbulo informativo de la definitiva reaparición en política activa de Jordi Pujol con la frase «Ha llegado la hora de hacer política», haciendo un llamamiento para la organización de un centroizquierda con sentido catalán. Mientras tanto, mujeres atrevidas como Helena Valentí escribían sobre la liberalización de la mujer439.
La carrera en la búsqueda de nuevos aliados políticos había comenzado, en parte con la aquiescencia del gobierno que no veía, de momento, un peligro serio en estos representantes de la oposición democrática, aunque continuase en la línea de mantener el principio de autoridad frente a todo intento de carácter laboral opositor que perturbase la paz y el orden, solo reiterando su propósito de diálogo en los planteamientos de fundamento estrictamente laboral.
En respuesta, la oposición democrática, ante la incipiente presión de la censura gubernativa, afinaba su habilidad por informar de una situación oficial irreal, intentando hacer llegar el mensaje en códigos a veces ininteligibles para la mayoría de los lectores. Francisco Candel y Francesc Pi de la Serra fueron protagonistas en la prensa del «arte de decir lo que no se puede decir». También por aquellas fechas, Ernest Lluch escribía un artículo en Tele/eXpres titulado «Catalanismo y no burguesía» en la misma línea.
En medio de una cada vez más acusada conflictividad laboral y estudiantil en todo el país, el 5 de marzo de 1975 se realizó un nuevo reajuste ministerial con nuevos responsables en las carteras de gobierno, poniendo de manifiesto la inestabilidad y diferencia de criterios dentro de él. Los nuevos responsables de las carteras afectadas fueron: José Luis Cerón (Comercio), Fernando Suárez González (Trabajo), José Mª Sánchez Ventura (Justicia), Fernando Herrero Tejedor (Secretaría General de Movimiento) y Alfonso Álvarez de Miranda (Industria).
El ministro de Información León Herrera, a preguntas sobre los motivos del cambio y en su línea de desinformación, insistía en que no se trataba de una crisis ministerial sino solamente de relevos440. Sin embargo, parece ser que no tuvo éxito en el empeño ya que la prensa nacional no opinaba lo mismo que el ministro, sobre todo, cuando todavía era reciente la noticia de que en 1974 el coste de la vida había aumentado un 17,9%, corroborando de esta manera las perspectivas más pesimistas del informe presentado por la Asamblea.
Sin duda, la crisis del petróleo, causa principal del reajuste económico en España, no fue coyuntural ni se remitía exclusivamente a nuestro país, ya que otros estados europeos también se vieron afectados por los reajustes forzados ante la situación económica, llevándose consigo a prestigiosos políticos que no supieron afrontar la crisis. Uno de los afectados fue el premier británico Edward Heath441, líder conservador, que salió derrotado como líder de su Partido por su compañera, Margaret Thatcher.
Pero en España, no todo fueron sobresaltos económicos, también los hubo de otro tipo, hallándose en plena transformación, «del destape al desplume», la tercera vía de la cinematografía. Por fin parecía que el mundo del espectáculo a nivel nacional tomaba la iniciativa reivindicativa, dando la bienvenida, no sin cierto sacrificio, y atrayendo hacia ellos los efectos represores de la maquinaria estatal. Se impusieron fuertes multas a conocidos actores detenidos en Madrid por haber participado en una huelga; actrices como Rocío Dúrcal y Tina Sainz fueron detenidas. Pronto, este rebrote de inconformismo cultural se recrudeció de nuevo transformado en un conflicto universitario en toda España. Esta vez fue protagonizado por los Profesores No Numerarios (PNN), que arrastraban graves problemas de sobrecarga en el trabajo, inestabilidad en el empleo y dependencia extrema ante los catedráticos, y que tuvo como consecuencia la dimisión del ministro de Trabajo, Licinio de la Fuente, por la deficiente regulación de la huelga.
Los factores que configuraron esta crisis de la enseñanza no se habían solucionado, ya que se seguía sin una auténtica representación estudiantil agravada por su masificación, sin una verdadera libertad de expresión cultural o académica y sin participación en los órganos universitarios, dejando definitivamente de ser la Universidad un centro de pensamiento elitista y minorista442. En el cuadro siguiente se puede apreciar la práctica congelación del profesorado numerario frente a la masificación del alumnado, compensada por la masiva contratación de PNN en una precaria situación laboral.
RELACION DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS POR PROFESOR
AÑOPROFESORES NUMERARIOSPROFESORES NO NUMERARIOS (PNN)ALUMNOS1960-611.1883.00584.5421965-661.4166.431132.0121971-721.52316.300292.131Fuente: A. de Miguel, «El boom universitario», en Blanco y Negro, 9 de febrero de 1974.
En Cataluña, uno de los temas de actualidad cultural fue la financiación del catalán en las escuelas públicas. El 6 de marzo, siete ayuntamientos decidieron apoyar económicamente la enseñanza de la lengua autóctona en las escuelas, entre ellos el Ayuntamiento de Barcelona, que, sin embargo, recibió fuertes críticas por la ínfima subvención destinada al efecto. La Asamblea se incorporó a la polémica pronunciándose en contra de los 18 concejales que votaron negativamente a la propuesta, exigiendo su dimisión y proponiendo la libre elección democrática en todos los ayuntamientos, el uso oficial de la lengua catalana en escuelas catalanas democráticas y las libertades políticas y nacionales443. Esta campaña fue rápidamente apoyada por sectores catalanistas de la cultura y de la docencia; véase el artículo publicado por el profesor González Casanova al día siguiente en el Tele/eXpres, ampliando el informe sobre el catalán en las corporaciones locales o la campaña dirigida por la Asamblea con el lema «Catalá a l´escola», exigiendo que el Estado se hiciera cargo de la enseñanza de las lenguas maternas en preescolar y EGB.
Abril de 1975 fue un mes muy intenso en acontecimientos internacionales. El día 17 cayó Phnom Penh en manos de los Jemeres Rojos, finalizando así la guerra en Camboya, y el 30 del mismo mes se dio por concluida la guerra en Vietnam con la rendición de la ciudad de Saigón, capital de Vietnam del Sur, ante las tropas comunistas.
En España, con el asesinato de un policía en Bilbao el 8 de abril, y la continua inestabilidad social, el día 26 se volvió al estado de excepción en Guipúzcoa y Vizcaya, practicándose numerosas detenciones que llegaron a sumar cerca de doscientas personas.
Desde Cataluña se alzaron voces de protesta en contra del estado de excepción y contra las penas de muerte pedidas contra militantes de ETA, concretándose en su máxima expresión mediante una declaración titulada «Catalunya amb Euzkadi». Sin duda el malestar en la oposición democrática iba in crescendo cuanto más apretaba el régimen la cuerda, véase la respuesta del profesor y político Enrique Tierno Galván en visita a Barcelona por aquellas fechas, cuando expresaba su confianza en que la ruptura democrática no produjera desgarrones; sin embargo, la cuestión era saber quién cedería antes en su empeño, problema que tendría una pronta solución con la muerte del Generalísimo.
Siguiendo la tónica del mes anterior, mayo de 1975 también fue un mes de los denominados «caliente» para el gobierno. Los conatos de manifestaciones y huelgas se concentraron esta vez en Madrid y Alicante, además de incidentes en Vigo, donde falleció un trabajador en FENOSA.
Por aquellos días se habían convocado elecciones de la Asociación de la Prensa de Madrid, siendo favorable el resultado a las candidaturas de los periodistas madrileños no afines al régimen, comentando estos después de la votación que se había resquebrajado una de las fortalezas más ultraconservadoras de los gremios profesionales.
Como ya era costumbre, el Generalísimo Franco y el príncipe Juan Carlos presidieron la XVIII Demostración Sindical, especial esta entre otras porque sería la última para el dictador y para los sufridos televidentes. Esa jornada también fue la elegida por los obreros, a través del Consejo Provincial de Trabajadores de Barcelona, para reclamar la legalización de un sindicato independiente del gobierno. Este, como era de esperar, respondió de la forma habitual, secuestrando esta vez el número de la revista Posible correspondiente a la primera semana de mayo.
La conclusión del juicio por el caso Matesa fue otro de esos temas pendientes arrastrados por el régimen en sus últimos coletazos, solución que se zanjó con la condena del empresario y encausado Juan Vilá Reyes, que estaba en libertad condicional, a 222 años de cárcel, pena que evidentemente no cumpliría. Esta noticia pasó rápidamente a segundo plano, pues todo estaba preparado para la visita a Madrid del presidente estadounidense Gerald Ford444, acontecimiento que eclipsó momentáneamente los problemas domésticos del gobierno, centrado en su política atlantista y teniendo como eje las bases militares americanas en el trasfondo del viaje.
En Cataluña, no pudieron culminarse en su totalidad el ciclo de conferencias sobre «Les terceres vies a Europa», organizado por el ICESB en los meses de abril y mayo, debido a las constantes prohibiciones efectuadas a causa de la creciente sospecha de atentar sus conferenciantes contra el régimen. Sin embargo, a pesar del control recibido, en algunas de ellas el éxito fue total, contabilizándose asistencias multitudinarias que algunas veces superaban las tres mil personas, como la realizada el 12 de junio de 1975 en el Colegio de Abogados de Barcelona. En la mayoría de estos actos participaron mayoritariamente representantes de la Asamblea como Joan Reventós, Josep Solé Barberà, Miquel Roca Yunyent, Josep Pallach, Anton Canyellas, Trías Fargas y Jordi Pujol. La importancia de este ciclo de reuniones tuvo su trascendencia, pues fue el preludio, meses después, del llamado Consell de Forces Polítiques de Catalunya (CFPC).
El 3 de junio de 1975, tuvo lugar en Madrid una manifestación en protesta por un nuevo consejo de guerra en Burgos, esta vez contra cinco presuntos activistas de ETA: Juan Mª Zubimendi, Íñigo de Loyola Alcaín, José Antonio Garmendia Artola, Ramón Arrieta y Juan Bautista Lasa. Nadie suponía en aquellos días que las condenas dictadas, la mayoría de muerte, provocarían una reacción internacional tan desmesurada contra Franco y su gobierno, llegando la implicación incluso al Vaticano, donde el propio pontífice Pablo VI tomó la iniciativa exigiendo clemencia por los reos, acto que provocó una conmoción interna en el dictador de la que no se recuperaría.
Pero, sin adelantar acontecimientos, en aquellos días también fueron noticia las declaraciones efectuadas por el exfalangista Dionisio Ridruejo desde Londres ante la BBC, desafiando al gobierno simplemente con sus propias autorreflexiones afirmando que en 1942 dejó de ser falangista por fuera y en 1947 por dentro, ya que la idea del falangismo se había disuelto lentamente para no ser más que una confusa constelación de hombres nostálgicos unos, utópicos otros, que creían que el pasado podía repetirse alguna vez. También sorprendía la valentía de ciertos sacerdotes de signo progresista, que expresaban sus ideas conforme al momento que se vivía, argumentando frases como que, si los curas se casaran, ya existiría la ley del divorcio en España. Así lo decía Antonio Aradillas, sacerdote y periodista, autor del «Proceso a los tribunales eclesiásticos».
Sin duda aquellos meses comenzaban a ser para el gobierno un lastre difícil de llevar, pues todo parecía ir en su contra, más si sumamos el fallecimiento el día 13 del ministro secretario general del Movimiento, Fernando Herrero Tejedor, víctima de un accidente de tráfico. Aunque el cargo fue ocupado con rapidez por José Solís Ruiz que siguió en la línea continuista de su predecesor, era notorio que dentro del Ejecutivo había una sensación de provisionalidad en sus movimientos intentando dejar todo bien atado antes del irremediable final de un largo ciclo político.
En pleno mes de junio, Felipe González Márquez, recién elegido secretario general del PSOE en Suresnes (Francia), fue entrevistado en Barcelona, preguntándosele:
¿Por qué el PSOE se ha mostrado tan reticente a los hechos regionales?:
«El PSOE —decía González— fue la primera organización de clase trabajadora que dio una respuesta a los problemas de las diferencias regionales y nacionales del Estado español. Desde hace más de 50 años propugnó una Constitución federalista. También es cierto que ha habido durante algunas décadas una práctica centralista de la que se ha hecho un serio análisis autocrítico, como se deduce de las resoluciones del último Congreso, yendo a una formulación que adecua perfectamente la definición estatutaria con la práctica política. Para nosotros hay una unidad sustancial de intereses a nivel de clase trabajadora como resultado lógico de la confrontación de esta con la clase poseedora. Respetando esa unidad sobre la que habrían de definirse las líneas maestras de una estrategia de clase, creemos en la necesidad y posibilidad de que haya una respuesta nacional y regional de carácter socialista a los problemas específicos de todas las zonas diferenciadas del Estado español.»445
A primera vista, el mensaje del futuro presidente de la Nación fue esclarecedor, entendiendo que la estrategia a seguir por todo el movimiento socialista democrático en España iría supeditada a anteponer los intereses de la clase trabajadora a los problemas que pudieran ocasionar las diferencias regionales y nacionales dentro del Estado español. No obstante, la realidad fue otra, intercambiándose los objetivos previstos.




