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El juicio sumarísimo finalizó el 9 de diciembre de 1970 y la sentencia se hizo pública el 27 del mismo mes destacando las seis penas de muerte contra: Francisco Xavier Izco de la Iglesia, Francisco Xavier Larena Martínez, Mario Onaindia Natxiondo, Ioseba Dorronsoro Ceberio, Eduardo Uriarte Romero y Iokin Gorostidi Artola. Tres días después, la agencia de noticias Efe puso fin a la incertidumbre sobre el cumplimiento de las sentencias emitiendo el siguiente comunicado:
«Su Excelencia, El jefe del Estado, de acuerdo con el Consejo de Ministros y el Consejo del Reino, ha tenido a bien hacer uso de las prerrogativas que le concede la Ley Orgánica del Estado y conmutar las penas de muerte impuestas por el Consejo de Guerra celebrado últimamente en Burgos, por las inmediatamente inferiores en grado. S. E. El jefe del Estado se dirigirá a los españoles a las diez de la noche por Televisión Española.»165
Sin duda alguna, la respuesta de toda la oposición fue clara y contundente destacando en Cataluña la presentada por el PSUC que calificó el consejo de guerra de Burgos como un montaje hecho para matar, concibiendo el proceso como el paso necesario para conseguir el régimen tres objetivos principales: primero para realizar una venganza ejemplar contra ETA; seguidamente, para cortar, mediante el temor que producirían los fusilamientos, la actividad de oposición antifranquista, el ascenso de la lucha y el movimiento de masas; y, finalmente, obligar a replegarse a los elementos evolucionistas dentro del régimen para imponer desde el gobierno una política similar a los años cuarenta o cincuenta166. Lo sorprendente del caso fue que la indignación llegó a tal nivel que incluso los jefes de las organizaciones carlistas enviaron un telegrama al jefe del Estado a favor del indulto, la amnistía y la libertad política167.
Parecía que, por esta vez, pues no sería la última, el Caudillo tenía pocas alternativas favorables a sus pretensiones iniciales de consumar las ejecuciones, optando por la magnanimidad del dictador suspendiendo los fusilamientos.
En Barcelona, la iniciativa de la llamada «tancada» de Montserrat en repuesta al órdago enviado desde el régimen contra la oposición antifranquista surgió de algunos militantes y simpatizantes del PSUC: Octavi Pellissa, Xavier Folch, Oriol Bohigas y Eugeni Trías, participando por la Taula Rodona, Felip Solé Sabarís168. Las adhesiones fueron aumentando desde todos los ámbitos artísticos, siendo una de las más señaladas la del cantante Joan Manuel Serrat, captado a través de su amiga Guillermina Motta, que asistió a alguna de aquellas reuniones secretas y multitudinarias en casa de Oriol Bohigas, llegando a reunirse de cuarenta a cincuenta personas, entre ellas Josep María Castellet y Mario Vargas Llosa.
La primera convocatoria general tuvo lugar en el Colegio de Doctores y Licenciados donde se reunieron más de cien personas. En la reunión tomaron la palabra Josep Solé Barberà, abogado defensor del Proceso de Burgos; Pere Portabella como observador de organizaciones clandestinas y Jordi Carbonell. Finalmente, después de posteriores reuniones en Can Bohigas y en el despacho de Pere Fages, donde asistió el arquitecto Ricardo Bofill, se preparó un documento sobre la denominación de la Assemblea Permanent d’Intel-lectuals169 y se decidió con mucha cautela realizar la «tancada» en el monasterio de Montserrat el 12 de diciembre de 1970, día de Santa Lucía.
Aquel día, la gente iba entrando en el monasterio con orden y tranquilidad, apuntándose el nombre y la profesión de los allí presentes, que sumaron en total 287 personas. Después de dos días de presiones ejercidas por el gobernador civil, Tomás Pelayo Ros, sobre el abad del monasterio, Cassià Mª Just, se procedió al desalojo de los concentrados, no sin antes registrar 223 carnés de identidad y diversas matrículas de coches por parte de la policía; algunos de ellos fueron agraciados con diversas multas. Los participantes en el encierro de Montserrat fichados por la BIS el 15 de diciembre de 1970 fueron los siguientes:
Con antecedentes comunistas (PC/PSUC)
Javier FolchJosé Emilio DonatoAlbert PuigdoménechMiquel SarriesJulián Manuel AlonsoMª Dolores PlansÁngel CarmonaArmanda Rodríguez LázaroRamón CapellaOctavio PellissaMaría Alós-MonerManuel SacristánFrancisco VallverdúSeparatistas catalanes
Josep Benet MorellRamón Pelejero Sanchís (Raimon)Josep Oriol BohigasCarlos Jorge GuardiolaJoan Manuel SerratAlfonso García SeguíMª del Carmen SerrallongaAlbert Rafols CasamadaAlexandre Cirici PellicerJoan Brossa CuervoJosep Mª TubauFrancesc Pi de la Serra ValeroRomá GubernActivistas catalanes
Joaquín Pujol SimónJosep Mª Muñoz PujolJordi CarbonellJosep Mª OlléSantiago LoperenaJosep ElíasJacinto Ros HombravellaJosep Oriol MartorellMiquel PorterAntonio MataboschJaime SantamaríaEnrique LahosaJosé Corredor MateosJosep Mª FargasLluís de Carreras SerraGuillermina MottaFrancesc SerrahimaJosep GuinovartFrancesc de Carreras SerraMontserrat Roig FransitorraJosep Mª MartorellMaría Dolores RiveraPere Portabella RafolsEugeni TríasFelipe FormosaManuel Valls GorinaNuria BoazaEnrique BarbatRafael CáceresCatalanistas de matiz socialista
Carlota SoldevilaAna María MatuteEsther BoixJosep Mª CastelletJaume CiuranaPedro PlanellaGabriel MollAna Mª BofillCarmen Hernández CrosLluís DoménechFrancesc RiusJuan CortasaDolores AbellánJaume FiguerasJosep Mª RieraAntonio RibasJosep Mª Benet JornetJoan Gomis SanahujaEduardo GuardinoAntonio SalesJordi NovellJoan Mª PonsMarta CarrerasEnrique IrazoquiEl resto de los encausados carecía de antecedentes desfavorables, estando entre ellos Pau Bordonaba, Marina Bru, Josep Mª Forn, Fabián Puigserver, Xavier Romeu y Eva Serra. Otros nombres relacionados con los hechos fueron Pere Ignasi Fages, Joan Bosch, Jaime Camino, Jordi Teixidor, Josep Cercós, Gonzalo Suárez, José Mª López, Joan Oliver, Alexandre Cirici Pellicer, F. Valverán, Mariá Girona, Paco Rodón, Joan Hernández Pijoan, Carmen Serrallonga, Gabriel Ferrater y Pere Catalá, Gustau Gili, Joan Colominas, Josep Solé Barberà y Joan Brossa. También asistieron al encuentro Joan Miró con su esposa y Antoni Tàpies, aunque no llegaron a entrar por no haber sitio para dormir, volviendo al Hotel Colón en Barcelona. Cabe decir que el mismo día 12 de diciembre, la CCFPC había emitido un comunicado dirigido al pueblo de Cataluña en favor de salvar la vida de los militantes de ETA, conseguir su libertad reivindicar las libertades democráticas y nacionales170.
Al cabo de algunos días empezaron a llegar las multas por la participación en la asamblea constituyente; las hubo de quince mil, veinticinco mil, treinta y siete mil y setenta y cinco mil pesetas.
El gobierno, en respuesta a los actos de protesta que se generalizaron por toda España, decretó el estado de excepción, suprimiendo durante seis meses el artículo XVIII del Fuero de los Españoles. Las detenciones de Xavier Folch y Jordi Carbonell fueron parte resultante de los acontecimientos.
Las comunicaciones durante el encierro se efectuaron a través de walky-talky mientras que, en Barcelona, funcionaba un servicio de prensa dirigido por Pere Fages, Carles Trías y la escritora Rosa Regás.
El acto asambleario en Montserrat fue dirigido a través de una presidencia rotativa compuesta por Pere Portabella, Oriol Bohigas, Jordi Carbonell, Xavier Folch, Josep Benet y el padre Marc Taxonera. Al explicar Solé Barberà y Pere Portabella la evolución del Proceso de Burgos, se decidió efectuar un encierro en acto de protesta y redactar un comunicado que fue emitido posteriormente por algunas emisoras de radio en el extranjero.
La duración de este acto simbólico tuvo un breve desarrollo, ya que, dos días después, a partir de las cinco de la tarde, la policía rodeó el monasterio y efectuó el desalojo sin mayores problemas, denominando los mandos policiales dicha acción como «Operación Mano de Pintura», cuyo significado en clave policial obedecía a la orden de desalojo por la fuerza el día 14. La entrada de la policía dentro del monasterio no tuvo lugar, ya que la salida de los manifestantes fue voluntaria, entre otras cosas por indicaciones del propio abad.
El apoyo de los representantes de la cultura catalana a este movimiento fue extenso y muy activo, incluyendo artistas con cierto renombre, entre ellos: Joan Manuel Serrat, Guillermina Motta, Raimon, Francesc Pi de la Serra; y los escritores Joan Oliver, Joan Brossa, Gabriel Ferrater, Terenci Moix, Montserrat Roig, etc.
Sin duda, este acto simbólico resultó trascendental para el futuro de la Asamblea de Cataluña, ya que, como consecuencia del encierro surgió un movimiento de lucha en defensa de las libertades y de la cultura catalana conocido como la Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes171. Esta organización sirvió para impulsar, influenciar y sentar las bases de la futura Asamblea de Cataluña, llegando a formar parte de ella. Véase como ejemplo está en la propuesta del texto de la I Sesión referida a los cuatro puntos programáticos, donde los apartados referidos a las libertades, el acceso del pueblo al poder político y económico y lo referente a la polémica sobre la vía al derecho de autodeterminación, provenía de la Asamblea de Intelectuales172. Esta organización fue también solidaria con el movimiento obrero, ayudando económicamente a trabajadores en huelga y encarcelados173.
Finalizado el encierro, las quejas y comunicados sobre los hechos relatados vinieron por ambos lados. De esta forma, el abad Cassiá Just envió una carta de protesta al gobernador civil, mientras que Jordi Carbonell puso en un compromiso a las autoridades policiales al negarse a responder en castellano cuando fue detenido al salir del monasterio y tener que declarar en las dependencias policiales, haciéndolo en catalán. Las consecuencias de sus actos acabaron con su encarcelamiento el 17 de enero de 1971 y, según un informe de la Dirección Superior de Policía de Barcelona:
«En la prisión, continuó negándose a hablar en castellano, por lo que fue ingresado en la enfermería para observación psiquiátrica. Han intentado visitarle, el padre Taxonera; Don Federico Udina Martorell, Decano de la Facultad De Filosofía y Letras de la UAB —por ser el detenido profesor de lengua catalana de la UAB—y el presidente del Colegio de Licenciados y Doctores; no habiendo permitido el director dichas visitas por tener que celebrarse estas en castellano, en virtud de lo que predispone el párrafo 2º del Reglamento de Prisiones. Asimismo, se sabe que el director del Establecimiento ha recibido anónimos en el sentido de que al hacer el juicio de la lengua catalana se va a crear un mártir.»174
Por aquellas fechas había comenzado la actividad política del sacerdote Lluís María Xirinachs175 cuando en la Navidad de 1970 se declaró en huelga de hambre en contra del Proceso de Burgos, expresando el deseo de unidad de las fuerzas políticas catalanas en busca de la autodeterminación del pueblo catalán. Este párroco de la iglesia de Sant Jaume de Frontanyá de la Diócesis de Solsona (Lérida) ya había sido expulsado en 1966 por su actividad contra el régimen en solidaridad con la minería asturiana, y un año después el obispo de Vic, Doctor Masnou, lo envió a Santa María del Camí, en la comarca de la Noya, aunque de nuevo fue detenido por la policía en 1969 repartiendo propaganda y posteriormente liberado por el obispo de Vic en base al Concordato con la Santa Sede.
El 2 de enero de 1971, el abad de Montserrat visitó al «singular» sacerdote después de haber sido visitado este por el vicario episcopal de Igualada. Tras un breve encuentro, el abad le comunicó su apoyo ante ese acto de rebeldía ante el régimen, corroborando su actitud en unas declaraciones ofrecidas al periódico francés Le Monde, afirmando entre otros asuntos:
«No es posible que la Iglesia pueda seguir asociada al régimen que ha fusilado hombres por sus ideas y que ha ejecutado a católicos por el único crimen de estar en contra de Franco.»176
Como era natural, estas manifestaciones no pasaron desapercibidas para el régimen, actuando este como era habitual, o sea, desinformando y manipulando la información a la opinión pública de tal forma que la agencia estatal Pyresa (Prensa y Radio Española) mencionó los hechos ocurridos relacionándolos con el independentismo vasco.
El 10 de enero, Xirinachs volvió a Vic por indicación del obispo de la Diócesis, residiendo en la casa sacerdotal. El traslado a esta residencia viene bien detallado en un documento policial expresado en el lenguaje específico usado por las Fuerzas del Orden y que a continuación detallo:
«A primeras horas de la tarde, funcionarios de la Sexta Brigada de Investigación Social y del Departamento de Orden Público, de esta Jefatura Superior, en cumplimiento de órdenes de la superioridad y conocimiento y anuencia del Istmo. y Reverendísimo Señor Obispo de la Diócesis de Vich, se procedió al traslado desde el Hospital Clínico de esta Capital en donde se hallaba internado ocupando la cama n.º 14 del Servicio de Urgencias, a la Casa Sacerdotal de la población de Vich, del sacerdote LUIS MARIA XIRINACH [sic] DAMIANS. En un principio, el expresado sacerdote se negó a ser trasladado, pero finalmente se avino a razones y accedió a ello y, por otro lado, el médico designado por la Jefatura Provincial de Sanidad para que acompañara al sacerdote en este viaje Doctor DON CARLOS GRAU FONOLLOSA se negó también rotundamente a ser él que acompañase en una ambulancia a DON LUIS MARIA XIRINACH [sic] […]. Debe hacerse constar que el Doctor GRAU FONOLLOSA opuso objeciones cuando, en vista de su negativa a acompañar al sacerdote, se le instó por los funcionarios que practicaron el servicio a que se identificara, lo cual efectuó posteriormente haciendo saber que su negativa a acompañar al sacerdote era debida a que la misma se debía por tratarse el traslado de referencia de un asunto de tipo policial.
Zanjadas las dificultades dichas se procedió seguidamente al traslado del sacerdote en una ambulancia en la que fue acompañado por el ya mencionado Doctor GALLEGO y un funcionario de la Sexta Brigada Regional de Investigación Social y, en un coche del Departamento de Orden Público, efectuaron asimismo el viaje, la madre del Señor XIRINACH [sic] DAMIANS y dos funcionarios del Cuerpo General de Policía, pertenecientes al Departamento de Orden Público y Brigada Social. SEXTA BRIGADA DE INVESTIGACIÓN SOCIAL. JEFATURA SUPERIOR DE POLICÍA DE BARCELONA. Traslado de un sacerdote desde el Hospital Clínico de esta ciudad a Vich. »177
Allí, Xirinachs recibió a los representantes de la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña, informándole estos de los últimos avances. Con posterioridad, el 13 y el 14 del mismo mes, Xirinachs recibió a la plana mayor de la CCFPC y la visita, a título personal, de Jordi Pujol, finalizando su huelga de hambre con una declaración pública.
Como conclusión, es importante destacar las declaraciones del periodista de Le Monde, Marcel Niedergang, el cual describió en sus comunicados lo que realmente significó el encierro de Montserrat, afirmando bajo su punto de vista que fueron los intelectuales catalanes más prestigiosos los que forzaron a buena parte de la burguesía catalana y otros dirigentes no afectos al régimen a salir del silencio. Cabe destacar que la disolución de esta asamblea de intelectuales que surgió del encierro derivó posteriormente en una iniciativa más elevada, el Congrés de Cultura Catalana, organismo creado de la misma asamblea en una reunión celebrada en Montserrat a principios de 1975178.
162. BALFOUR, Sebastián, op. cit., p.179.
163. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 70.
164. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/15, 26-11-1970. También en MOLINERO, Carmen, YSÀS, Pere, «El triunfo del inmovilismo», en Historia de España Siglo XX (1939-1996), 3ª edición; MARTÍNEZ, Jesús A. (coord), Cátedra, Madrid, 2007, pp. 159-171.
165. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 73.
166. Treball, 1-1-1971.
167. Mundo Obrero, 22-1-1971.
168. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 81. Ver también SERRAHIMA, Nuria, «La tancada a Montserrat contra el Procés de Burgos», L’Avenç, n.º 72, 1984, p. 16 y PUJOL, J.M., La Gran Tancada, Barcelona, Columna, 1999.
169. A primeros de 1966 hubo intentos asociativos por parte de la intelectualidad catalana, como la reunión clandestina en Franciscàlia, que no llegó a ningún acuerdo por divergir la asociación entre demócratas o socialistas. GUTIÉRREZ DÍAZ, Antoni, «La fundació de L’Assemblea de Catalunya», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 34.
170. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Anotaciones», Carpeta 104/19, 1971. También en BATISTA, Antoni, op. cit., pp. 80-81.
171. PORTABELLA, Pere, «L’Assemblea Permanent d’Intelectuals catalans», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 40.
172. SERRAHIMA, Nuria, La tancada a Montserrat contra el procés de Burgos», op. cit., p. 16.
173. PORTABELLA, Pere, «L’Assemblea Permanent d’Intelectuals catalans», op. cit., p. 40.
174. Las cartas de protesta y apoyo a favor de Jordi Carbonell llegaban de diferentes estamentos, la Iglesia, la abogacía, etc., incluso se le dedicó una poesía por parte de Joan Brossa, en BATISTA, Antoni, op. cit., p. 83.
175. XIRINACHS, Lluís María, «La lluita per l’amnistía», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 49.
176. Treball, 1-1-1971. También en BERNAD, Robert, op. cit., p. 92.
177. AHGCB, «Nota Informativa», Barcelona, 11-1-1971, dos folios. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 65.
178. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 85.
Propuesta de creación de la Asamblea de Cataluña
Tras un largo periodo de negociaciones, la CCFPC tomó la decisión de integrar en su organización a otras fuerzas democráticas y antifranquistas con la intención de autofortalecerse y poder llegar a metas más elevadas.
«La Asamblea de Cataluña desde el inicio quería abrirse a cualquier organización política o no-política, legal, para-legal o clandestina, grupo o individuo, con tal que: (…) mantengan en Cataluña o puedan eventualmente desarrollar una actividad contra la dictadura franquista y reconozcan la opresión a la que está sometida la personalidad nacional de Catalunya.»179
Para Pere Portabella, la idea de la nueva organización correspondió a Antonio Gutiérrez, justo cuando volvían a Barcelona, después de dar apoyo a los encerrados en la abadía de Montserrat, hecho que confirmó él mismo posteriormente. Joan Reventós también coincidió en la autoría de Gutiérrez, con la versión de que la oyó saliendo de una reunión de la CCFPC, junto con Joan Cornudella y Javier Castellá180, incluso hubo otras interpretaciones sobre el mismo asunto, afirmando que se habló del tema en una cena celebrada en un restaurante de la Ronda San Antonio de Barcelona, cercano al cine Goya y posteriormente en casa de Antón Canyellas.
Sin embargo, y como conclusión, lo que podemos admitir es que, si Gutiérrez fue el autor, la idea de esta convocatoria ya figuraba en el proyecto de resolución política del II Congreso del PSUC celebrado cinco años antes, en 1965, cuando en una de sus resoluciones se comentaba lo siguiente:
«Todo el desarrollo de la situación exige dar pasos unitarios; hacer realidad el proyecto surgido entre los partidos políticos catalanes de convocar una asamblea o parlamento de oposición antifranquista sin ninguna exclusión, en el que se reflejen todas las posiciones de las fuerzas políticas, como sucede en un régimen democrático y parlamentario. De esta asamblea podrían salir, aún con discrepancias en determinadas cuestiones, acuerdos concretos para poner fin a la dictadura franquista.»181
Para los No Alineados, el «Guti», apodo del político Antonio Gutiérrez, fue el factótum de la creación de la Asamblea, añadiendo que los debates para la formación de esta se fueron realizando en pequeños comités, alargándose las negociaciones durante dos años, siendo los más asiduos a estas reuniones: Antonio Gutiérrez (PSUC), Joan Reventós PSC(c), Pere Aragall (UDC), Javier Castellá (ERC), Jordi Guardiola (PSAN), un militante de UGT y otro de CC.OO., Agustí de Semir (Ambients cristians oficials), Jaume Rodri y Josep Dalmau (Comissió de Serveis y posteriormente de los No Alineados)182.
De todos modos y de acuerdo con los anteriores testimonios, lo que queda claro es que fue en el domicilio del socialista Joan Reventós donde se constituyó una Comisión Preparatoria que fue la encargada de presentar el proyecto de la Assemblea Nacional de Catalunya ante una treintena de personas, y que, posteriormente se redactaron los documentos preparatorios de la futura Asamblea por el propio Antonio Gutiérrez y Francisco «Quico» Vila-Abadal, que hacían referencia a los cuatro puntos programáticos de la nueva organización creada, en el restaurante-bar La Punyalada, en el Paseo de Gracia barcelonés.
Una de las aportaciones más interesantes al estudio sobre la creación de la Asamblea de Cataluña vino de las propias declaraciones de los protagonistas que formaron parte de ella. Antoni Gutiérrez Díaz dijo en 1995:
«No es fácil para mí decir esto, pero creo que el nombre y la concepción de la Assemblea de Catalunya me pertenecen, y puedo reclamar derechos de autor, a partir de la concepción de política general de unidad que he hecho antes. Es una propuesta que hice al Comité Central del PSUC, con Gregorio López Raimundo que vivía clandestinamente y que le propuse. Se discutió en el núcleo de la dirección y se lanzó la propuesta de una manera muy clara.»183
Al referirse a la política de unidad, Antonio Gutiérrez habló de la concepción del PCE y del PSUC en la voluntad de volver a un entendimiento común entre todas las fuerzas opositoras en todos los sentidos, y afirmó que en Cataluña esta idea tuvo gran arraigo, sobre todo en la segunda mitad de los años sesenta cuando se creó un estado de opinión favorable a las tesis unitarias del PSUC y que fueron aceptadas por el MSC en el que Joan Reventós tenía especial protagonismo.
Por su parte, los movimientos universitarios, los intelectuales y el movimiento obrero iban configurando un movimiento solidario en torno a la Caputxinada, cuyo resultado fue la Taula Rodona Democrática. A partir de entonces, tomaron protagonismo personas como Joan Coromines del FNC, Joan Cornudella, Joan Armet, Josep Solé Sabarís, Vidal Teixidor y Pere Portabella184.
179. MHC, ASSEMBLEA, «Presentación».
180. BERNAD, Robert, op. cit., p. 80.
181. ANC, «Congrés», p. 12, 1965. Proyecto de resolución política del (II Congreso del PSUC), p.11, punto 10, 1965 Fondo PSUC, n.º 230, 02.01.01.
182. DALMAU, Josep, Catalunya Segrestada, Portic, Barcelona, 1993. p. 17.
183. Antoni Gutiérrez Díaz (1929-2007, Premià de Mar), miembro del PSUC desde 1959, dirigente activista detenido en 1953 y por segunda vez en 1962 y sometido a un consejo de guerra con ocho años de condena. Uno de los principales impulsores de la Assemblea de Catalunya y escogido secretario general del PSUC en 1977. Conseller de la Generalitat en el gobierno Tarradellas, diputado en el Congreso y euro parlamentario entre otros cargos, en ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 7. Entrevista a Francisco Parras sobre la Federación Socialista Catalana del PSOE y UGT en la A.C., 2005. «La militancia del PSUC encabezada por Solé Barberà, Gregorio López Raimundo, Antonio Gutiérrez Díaz (motor y fundador de la Asamblea y quien le puso nombre); con Joan Reventós (MSC); Andreu Abelló (ERC); y otros más (...) entre los que se encontraba la FCS-PSOE y la UGT catalana actuaron como cofundadores», en PARRAS, entrevista.
184. ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 8
La Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña
Fruto de las intensas reuniones efectuadas por los miembros presentes en la Comisión Preparatoria, se acordó que la futura Asamblea tendría que ser una reunión de representantes de partidos catalanes, de grupos, de organizaciones legales e ilegales, y de otras organizaciones y personalidades que en Cataluña mantuvieran una actividad antifranquista o pudieran eventualmente desarrollarla, y reconocieran además la opresión a que estaba sometida la personalidad nacional de Cataluña, sin otra exigencia para participar que una actitud dialogante.




