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Nadie podía imaginar jamás que algún día podría ser abatida esa magnífica sociedad atlante. Todo parecía perfecto y en orden, cada cosa en su lugar; tecnología y arte en concordancia. Pero en la realidad dual hasta en lo más perfecto hay algo contrastante. Así fue como la ciencia sin conciencia desarrolló experimentos que nunca debieron llevarse a cabo; algo similar a lo que sucede en estos tiempos en la humanidad (errores de los que parecemos no aprender y esperemos que no se repitan).
El nivel de conciencia de nuestra sociedad actual no representa ni un diez por ciento del grado evolutivo de la Atlántida; por lo tanto, es muy fácil que volvamos a caer. Sin embargo, un alto grado evolutivo tampoco garantiza nada, pues el comportamiento de las personas de entonces se sigue repitiendo y se manifiesta, mostrando la verdadera intención de cada ser. Intenciones, acciones y resultados que lo llevan a avanzar o retroceder evolutivamente, afectando su vida, su entorno y el proceso que necesita vivir el planeta, que también es un ser.
Por eso, es crucial recuperar el conocimiento que se perdió y que se despliega como la creación a través de los números. Esta sabiduría ancestral puede y debe apoyar el proceso de despertar la conciencia del ser humano, para que abra su corazón, active su buscador interno, le ayude a autoobservarse y que logre ser autorresponsable (dejar de culpar a otros o a al entorno).
Compartiendo las enseñanzas de la Numerología, podemos favorecer en parte el minimizar el riesgo de volver a cometer un error tan grave como el de la caída de la Atlántida, colapsarnos... o, incluso, autodestruirnos. Evitarlo implica que cada uno se despierte a una conciencia más elevada e integrada al todo.
1. Algunos mundos que se asemejan en parte a este, serían los descritos en Calabozos y Dragones, El Hobbit, o El Señor de los Anillos.
Capítulo 2
Encuentro mágico
De los mundos elementales aprendí, sobre todo, la forma en cómo esos mágicos seres protegían y cuidaban el planeta. Observé e investigué mucho, tratando de comprender sus misteriosos métodos de construcción (un gran secreto que guardan celosamente). Mis ansias de conocimiento me habían dejado pegado en las costumbres y métodos de los elementales, ¡tan misteriosa y mágica era su manera de crear! Tanto así, que empecé a reducir el número y la duración de mis viajes a otros planetas, pues siempre quería volver a explorar los secretos elementales y las novedades de la civilización atlante.
Así fue hasta el momento en que un encuentro especial lo cambió todo...
Deambulaba un día de esos sin rumbo fijo, curioseando las maravillas de la ciudad. Recorría las misteriosas calles, observando el caminar de las personas, las miradas, los gestos y actitudes, buscando comprender el secreto de su evolución, cuando una sensación interna me llamó para que entrara en la biblioteca de la ciudad. Dentro del abovedado edificio de cristal, con varias cúpulas, el llamado se hizo más intenso. Entonces nuestros ojos se encontraron.
Es difícil de explicar lo que sentí al verlo, pero supe de inmediato que era alguien único, diferente a todos con los que había tratado en las aventuras que había vivido hasta ese entonces. No había conocido nunca a alguien así. No ofreceré muchos detalles de su aspecto físico, pues tal y como Él me enseñó, las apariencias físicas no son de importancia; es la energía y la enseñanza lo que cuenta. Diré que su mirada era penetrante, muy segura y a la vez serena. Transmitía tanta paz y amor que mi corazón empezó a latir con intensidad; sentí mucha emoción y ganas de llorar, no sabía qué me estaba sucediendo. Era una sensación como de haber llegado a casa, de no necesitar seguir buscando nada más, como si Él supiese quién era yo, de dónde venía y qué necesitaba para evolucionar. Entré en un estado de silencio mental, paz, serenidad... Por unos instantes, el tiempo se detuvo; fue increíble, ¡mágico!
Este ser emanaba magnetismo, bondad, fuerza y sabiduría. Sin duda, Él debía conocer otras realidades y posibilidades que yo ni siquiera había soñado. Esta chispa de emoción despertó en mí una gran inquietud por saber quién era, qué hacía, de dónde venía y cuál era su propósito en esta civilización.
Cuanto más conocía sobre Él, más identificado me sentía con esa misión y con el trabajo que llevaba a cabo, hasta que tomé la decisión de seguirlo.
Desde ese día, mi vida pasaría a tener un propósito totalmente diferente, algo grandioso y positivo por el cual luchar. Una causa justa, altruista, luminosa que me impulsaría a dar lo mejor de mí. Por fin el propósito de mi aventura de dejar mi hogar quedaba claro y cobraba sentido; ahora comenzaba la aventura verdadera.
No fue fácil volverlos a encontrar. Conseguí contactarlos e integrarme a su hermandad, en la cual fui bienvenido a pesar de ser diferente: aunque no era como ellos, con mis talentos y capacidades podía aportar a su gran causa; principalmente, llevándoles información valiosa de otras culturas y dimensiones. También colaboré en algunas batallas desde una posición más camuflada y realicé algunas misiones de despertar conciencias en varios lugares.
Un profundo lazo de amor y admiración me motivó a aprender de ellos, y en el proceso se fortaleció el vínculo con este gran ser que conocí aquel día en la biblioteca. A Él lo sentía muy cercano. Más que un líder, lo sentía como si fuese un verdadero Maestro, mi Maestro.
Apoyándolos, me permití descubrir, «aprender, crecer y cambiar»; sabía que en este proceso podría avanzar hacia un grado de evolución mayor al que conocía. Comprendí que ser de un reino y de una raza diferentes no era limitante para lograr posibilidades espirituales mayores, que están más allá de los reinos humanos. Esto sí era atractivo, misterioso y motivador. Era lo más cautivante que había descubierto en mi investigación sobre la evolución y, lo mejor de todo, es que yo mismo podía formar parte de ello.
Capítulo 3
La caída
El fin de la Atlántida llamaba a sus puertas. No recuerdo bien cómo sucedieron los hechos, pero al parecer una serie de experimentos científicos (que algunos seres sin conciencia realizaban con la energía y la materia) sumados a los restos energéticos bajos de la anterior civilización, generaron un gran impacto de choque que fracturó la dimensión en la cual existía la Atlántida.
El cataclismo movió las aguas del planeta, que se tragaron ciudades enteras. Muchos seres tuvieron que ser rescatados de sus ciudades en enormes naves espaciales, las cuales se situaban a varios kilómetros de distancia esperándolos, ya que no podían acercarse más. Otra vez el gran plan cósmico de evolución era alterado y daría paso a un proyecto intermedio en la tercera dimensión, para todos aquellos que aún no estaban preparados y no podían subir dimensionalmente. Así, esta tierra serviría como semillero para poder alojar además a otras razas que estaban viviendo un similar momento evolutivo.
Después de la caída de Atlántida, la fuimos olvidando. Comenzamos con una nueva oportunidad en este planeta, totalmente diferente a como era antes. Al desconectarnos de las realidades superiores, parecía que estuviéramos solos en el Universo, sin supervisión. Era un nuevo proyecto en una tierra de libertad, de libre albedrío, donde aparentemente se podía hacer lo que se quisiera: cada quien podía actuar libremente, regido por su propia conciencia. Se obtenía así la oportunidad de vivir, morir y reencarnar muchas veces, para avanzar y aprender. Aun pudiendo cometer muchos errores, era posible llegar al momento de «detenerse, tomar conciencia y comenzar un viaje evolutivo». Este viaje pasaba por limpiar los karmas, purificarse, contribuir a la evolución de todos y, al fin, iluminarse.
Era, pues, una magnífica oportunidad de experimentar, aprender y crecer, al tener la posibilidad de usar un cuerpo físico en esta tercera dimensión. Y es aquí donde comienza el propósito de este libro, que nos muestra un viaje por los distintos niveles que todo ser humano necesita integrar y trascender en la actualidad para avanzar en esta humanidad, descrito en un modo liviano y resumido, desde la mirada que la Numerología nos ofrece.
Capítulo 4
El sueño
En este planeta, esta tercera dimensión se denomina «la tierra del sueño», Samsara, Maya (la ilusión) o, para los más fílmicos, Matrix. Es una apariencia de la realidad en donde no vemos lo que de verdad somos, olvidamos lo que fuimos y no sabemos con certeza hacia dónde vamos. Olvidamos el propósito y la causa original por las cuales fuimos creados y también el motivo por el cual vivimos tan corto tiempo cada vida en esta tierra.
Cada ser humano parece estar solo, parece haber sido abandonado a la vida y tendrá que descubrirla y comprenderla para salir adelante.
Muchos se debaten en desafíos constantes deseando encontrar poder, seguridad, felicidad, amor, conciencia o conexión vida tras vida; pero sea lo que sea, «quienes buscan afuera de sí mismos no encuentran y no comprenden dónde está el error». Por eso, las Hermandades de Luz, con su apoyo silencioso y secreto, contactan a los seres que ya están cansados de buscar y de no encontrar, y que están listos para aceptar un punto de vista distinto de la vida. Estas personas que están más receptivas, ansiosas de enseñanzas y que sienten la necesidad de comprender lo que olvidaron, son las más aptas para recibir esta ayuda e iniciar su proceso de despertar la conciencia.
Capítulo 5
El juego
Pareciera ser que aquí la vida es como participar en un gran juego que tiene distintas etapas y fichas limitadas para ingresar cada vez. Estas fichas son los cortos años de vida, donde las experiencias y las diferentes etapas logradas o no logradas quedan archivadas.
Si hemos jugado bien algunas etapas, estas serán más fáciles de superar la próxima vez, debido a las experiencias adquiridas. Así, lograremos avanzar un poco más en cada entrada al juego, aunque no necesariamente tendremos garantía de salir victoriosos cada vez, ya que el hecho de olvidar, sumado a las mil distracciones de Samsara, son factores de alto riesgo y algunas personas retroceden en vez de avanzar. En cada etapa del juego podemos ganar niveles de conciencia, energía, armas, aliados, joyas, protectores... pero también podemos perderlos. Si esto ocurre, retrocedemos en nuestra evolución y salir de la rueda de reencarnaciones es algo cada vez más lejano y difícil.
Así, si alguien lleva mucho tiempo en Samsara y aún no ha logrado su felicidad y paz interior, y talvez siente que ya no puede con todo esto, no debería desistir: siempre hay esperanzas para los que anhelan y buscan con el corazón. Para ellos están los hermanos superiores, aguardando su llamado. Ellos te contactan e incluso te preparan con anticipación para el encuentro y, si tu compromiso es sólido, te rastrean vida tras vida hasta que se produzca el anhelado encuentro y así puedas tener una oportunidad real de pasar todas las etapas del juego.
El apoyo desinteresado y altruista de los seres superiores es el que crea verdaderos lazos de hermandad entre distintas razas, edades y culturas.
Tú puedes formar parte de esto, si lo deseas y tienes la humildad para aceptar a seres que tienen un nivel de conciencia superior.
«No desistas, no te duermas, no te rindas jamás y no escuches a los mediocres que te dicen no se puede».
Así lo dice mi Maestro en uno de sus poemas, el cual siempre me ha inspirado y motivado a continuar.
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