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La sociedad de la información
Castells (2009) describe la sociedad de la «información y/o conocimiento», entre otras, como aquella que supone el uso intensivo de tecnologías involucradas en un nuevo y limpio estilo de producción, junto a la distribución de productos dentro de una modalidad flexible. La evolución de la sociedad, desde una sociedad con fábricas humeantes y sucias hacia una sociedad postindustrial, de industrias con tecnología limpia, nuevos sistemas multimedia masivos de comunicación e información para el consumo, para a su vez desembarcar en otro medio basado en el intercambio sinérgico de información y conocimiento, es visto de manera muy optimista. Se trataría de una sociedad con oportunidades inigualables para todos. Persiguiendo este propósito, los países desarrollados realizan altas inversiones en educación, capacitación, investigación, comunicación, desarrollo e innovación, generando con ello un gran impacto en la industria, en la administración y en el desarrollo de comunidades y organizaciones. Como hemos señalado, este esfuerzo es menor en el caso de un país como Chile, que para estos efectos constituye un ejemplo de país en desarrollo.
Esta energía que «transforma y mueve» a las sociedades se halla en las ideas, en el aprendizaje y en el conocimiento. Trabajo y producción, hogar y consumo, comercio y entretenimiento, globalización económica e internacionalización de mercados y capitales, nuevos modelos de organización empresarial con deslocalización territorial industrial, con propuestas educativas transnacionales dadas por la aparición de nuevas herramientas de hardware y software aplicables a la gestión del conocimiento. Estos desarrollos desafían con generar múltiples inequidades y desfasajes digitales, atentando a la privacidad para obtener un efectivo control social y una normalización cultural de nuestras vidas. Y todo esto solo por nombrar algunos pocos pero complejos rasgos del tránsito actual de nuestras sociedades.
Es también importante evaluar la complejidad que envuelve diferentes elementos y procesos de la información y comunicación13. Para desarrollar una economía de conocimiento, la ciencia, la ingeniería y la tecnología son imprescindibles en la creación de nuevas ideas, tanto como para realizar la innovación y proporcionar una base de nuevos productos, procesos y servicios. Por lo tanto, es imprescindible pensar en la formación de los científicos e ingenieros como también en los emprendedores necesarios para sacar el mayor provecho de las oportunidades creadas. Chile, al igual que los demás países en desarrollo en Latinoamérica, necesita una transformación en la educación superior de los profesionales, así como mejorar las gestiones políticas, planificación y pensamiento estratégico en las instituciones de formación superior. Según Niall Fergusson (Hoover Institución, Stanford and Harvard Universities), los seis requerimientos de una economía exitosa son:
Competencia
Innovación científica
Derechos de propiedad diversos
Acceso a la medicina moderna
Una sociedad de consumo
Una ética de trabajo
La mentalidad minera y el persistente subdesarrollo
Chile lleva más de doscientos años de independencia de su cliente
imperial (España), pero en cierto modo sigue en su papel de productor de
materia prima (o sea productos primarios) para otros países más
desarrollados. Continúa la ausencia de «integración vertical», que incluye el proceso y tratamiento de las materias primas para sumarles mayor valor agregado. De este modo se podría conseguir, por ejemplo, la conversión de minerales en metales valiosos, como cobre y litio, incorporados en productos más elaborados. Los enfoques de los reformadores chilenos se han basado en ideologías puras como las de Karl Marx (el modelo socialista) y Milton Friedman (el libre mercado). Ninguno de los dos modelos, sin embargo, ha logrado cambiar la «mentalidad minera» o «mentalidad colonialista», que sigue en evidencia en Chile y que se constituye en una de las mayores debilidades de su economía, al hacerla significativamente sometida a mercados de exportación dominados por los productores finales, y dependiendo fuertemente de importaciones más elaboradas y de mayor valor. Este modelo de «mentalidad minera» se aplica asimismo a los demás países latinoamericanos, donde cambia simplemente el recurso básico que se explota: petróleo, estaño, café, frutas, etc.
La mentalidad minera a la que aludimos se puede definir como la de «extraer los recursos naturales sin crear un producto nuevo e invertir para alcanzar una producción más sofisticada, con mayor valor agregado». Es decir, se trataría de seguir explotando los recursos primarios sin considerar los daños colaterales o la menor sostenibilidad de la producción futura, y sin invertir en la integración vertical con otras industrias. La «mentalidad colonialista», por su parte, consiste en hacer lo de siempre, ya que es tentador y sencillo mantener la mirada solamente en el corto plazo. En combinación, las dos aludidas mentalidades dan como resultado una alta dependencia de la explotación de las materias primarias, hasta que estas se agotan o hasta que quienes compran encuentren otra fuente o incluso descubran una manera de prescindir de ellas. El caso del salitre chileno que en los años treinta fue sustituido por un producto elaborado en Europa, es emblemático a este respecto.
Otras consecuencias de la mentalidad minera es la concentración de la riqueza en pocas manos, dando también cuenta de severos daños medio ambientales así como la privación de los beneficios a largo plazo que se derivarían de una mayor variedad productiva en la economía. En Chile, el cobre aporta un 10% del valor del PIB, y concentra un 33% de la inversión extranjera. Un 50 % de las exportaciones corresponde a productos de la minería del cobre, donde además de los costos de la mano de obra y los costos de la operación (sobre todo los de Health and Safety) son bajos, al menos comparativamente a los demás países productores, y existen pocos incentivos para automatizar la producción. La creación de productos nuevos también está limitada por la ausencia de iniciativas con mirada de largo plazo, que den lugar a proyectos de inversión atractivos. Por ejemplo, el litio que se producirá en Chile al radicar allí una de las mayores reservas del mundo, se prevé que estará destinado a otros países en forma de insumo básico para la fabricación de baterías. Lo mismo sucede actualmente con el cobre, donde se provee el mineral sin realizar su purificación o mayor elaboración que pueda dar mayor valor agregado a la materia prima.
Existen otros muchos ejemplos en economías en desarrollo que representan mal uso de los recursos y daños colaterales. Por ejemplo, la pesca de arrastre que se basa en la operación de un barco que remolca una gran malla atrapando en el piso marino todo lo que puede, dejando así una enorme estela de destrucción ambiental. Del mismo modo, Chile cuenta con reservas de hierro, potasio, yodo, recursos forestales, agricultura y ganadería que no son generalizadamente objeto de inversiones destinadas a modernizar la producción y sumar mayor valor agregado. Son pocos aún los ejemplos, como el salmón, el vino y las frutas, en que se han introducido innovaciones en la dirección de industrializar y sofisticar la producción.
Chile es una de las economías más exitosas de Latinoamérica, caracterizada por significativa inversión14 pero sin todavía adentrarse decididamente en el desarrollo sostenible más allá de la industria extractiva15. Una economía de conocimiento se caracteriza por el desarrollo de una base de conocimientos, frecuentemente denominado «base científica», que representa la materia prima (potencialmente inagotable) de la innovación. La base científica se encuentra en las universidades dedicadas a la investigación en ciencias e ingeniería así como en otras instituciones y en la propia empresa privada. Para conseguir una prosperidad duradera, hacen falta cambios profundos de mentalidad, y adquirir un pensamiento más estratégico sobre qué ocurrirá con la economía y la sociedad cuando ya no queden recursos naturales. Como se ha mostrado más arriba, y contradictoriamente con sus reconocido buenos resultados económicos, Chile es el país de la OECD que menos recursos dedica a I+D.
El papel de la ciencia y el sistema educativo
La ciencia es el conocimiento sistemático de lo físico o material del mundo a través de la observación y la experimentación. La ciencia suministra métodos y procesos donde esa comprensión del mundo es acumulada, codificada y comunicada para su posterior y permanente desarrollo. Pero es importante indicar que la ciencia no prueba nada, ya que el «método científico» solo puede «desaprobar» hipótesis alternativas. Lo que proporciona la ciencia es evidencia a propósito de los fenómenos físicos y materiales. A través del proceso de la experimentación y la acumulación de evidencia, desarrolla conocimiento y entendimiento del mundo físico. Esta observación es el primer elemento en la construcción de una economía de conocimiento, ya que los que trabajan en ella deben saber los límites de la ciencia y manejar la necesaria incertidumbre que acompaña al método científico.
El segundo elemento para considerar es el provecho económico de la ciencia a través de la ingeniería y la tecnología, que toman teorías y evidencias científicas y las convierten en productos que tienen utilidad y valor mercantil. En el caso
chileno actual, como hemos dicho, la tecnología se usa básicamente para la extracción de los recursos naturales, constituyendo así otro ejemplo de la mentalidad minera que le diferencia del mundo desarrollado. En muchos países la tecnología se usa en la agregación de valor a la producción a través de productos innovadores.
El método científico consiste en probar teorías tratando de contradecirlas. Si la teoría sobrevive la experimentación por medio de una robusta metodología, es evidencia de su validez, que luego la ingeniería podrá convertir en productos y producción. Para crear (o más bien ampliar) la base científica de Chile es preciso considerar la formación de los profesionales, sobre todo en la educación superior, considerando el sistema formativo y la metodología prevaleciente para incentivar el espíritu de búsqueda y superación, y la superación de la mentalidad minera. La educación superior científica de Chile sigue modelos antiguos basados en teoría y, aunque ello tenga sus méritos, la práctica y experimentación resultan ser imprescindibles a la hora de probar la consistencia de la teoría y sus aplicaciones. La educación científica en Chile, como en el resto de Latinoamérica, requiere un mejor balance entre la teoría y la práctica en el proceso de enseñanza y aprendizaje; sin experimentación y práctica, sufre el entendimiento correcto de la teoría. Solo con ella pueda el aprendiz comprender, aplicar y analizar/sintetizar profundamente los conceptos teóricos científicos y de la ingeniería, y así crear y diseñar nuevos productos y sistemas.
De entrada, lo que hace falta considerar son los recursos requeridos para el desarrollo de científicos y técnicos, y además la enseñanza de la creatividad e innovación en el sistema educativo chileno. En los países en desarrollo, como Chile, hay una falta de recursos e instalaciones de
laboratorios en las universidades, como se ha verificado a través de otras experiencias y opiniones de académicos de otros países16. En una visita de académicos de las universidades de Staffordshire y Newcastle (Reino Unido) a los laboratorios de algunas de las universidades chilenas que ellos pudieron observar y evaluar, concluyeron que los laboratorios de enseñanza y aprendizaje en ciencia e ingeniería de Chile, en su mayoría, parecían más bien «museos» que lugares de experimentación para generar conocimiento nuevo. Para formar científicos e ingenieros de alto nivel (y así poder aportar a una economía de conocimiento) es fundamental tener los recursos necesarios y contar con los últimos desarrollos científicos y tecnológicos.
Con respecto a las materias que debe comprender la enseñanza, los conocimientos del emprendimiento son también una importante adición al currículo universitario. El emprendimiento se define como el diseño, lanzamiento y mantenimiento en marcha de un negocio nuevo, el cual típicamente comienza como una pequeña empresa, siendo la gente quien crea el negocio, ofreciendo un producto, proceso o servicio para venta o arriendo, llamados «emprendedores». En el Reino Unido y en Europa existen, a nivel nacional y regional, agencias de desarrollo de pequeñas empresas cuyas funciones son apoyar la creación de negocios nuevos, basados en oportunidades regionales para llenar los vacíos existentes en el mercado local. Además, por este medio los resultados de un proyecto de investigación en una universidad tienen la potencialidad de crear productos, procesos y servicios nuevos. Asimismo, los investigadores pueden elaborar un plan de negocio para crear y desarrollar una pequeña empresa. De esta forma se liga la generación de ideas a la aplicación en la realidad productiva17.
El acceso para las empresas privadas o estatales a los recursos de las universidades como el uso de sus laboratorios y el conocimiento de los expertos es crucial para las empresas para innovar o producir nuevos productos. Esto es muy importante para ayudar a los profesionales de las empresas a aprender la nueva tecnología e intercambiar experiencias y conocimiento y crear nuevas empresas y tiene un gran beneficio para los académicos e investigadores. Así se crean puestos de trabajo para recién doctorados, como emprendedores de empresas o empleados de éstas. Otras iniciativas incluyen los Teaching Company Schemes (TCS) llevados a cabo por departamentos de tecnología e innovación18 y que consisten en llevar a cabo una colaboración directa entre las universidades y empresas locales. Se trata de mejorar e introducir innovaciones en los productos de una empresa, cuyos recursos financieros son limitados. Se unen expertos de la academia con la empresa para desarrollar productos nuevos y adiestrar empleados a través de programas de doctorado u otras calificaciones académicas. Este esquema requiere el desarrollo de planes de negocio, financiamiento y administración del proyecto, donde el Gobierno, en el caso de UK, proporcionaba hasta un 60 % de los fondos.
Dentro de las facultades universitarias existen oficinas que manejan los TCS, así como iniciativas de trasferencia de conocimiento a la sociedad y los otros instrumentos existentes para obtener fondos gubernamentales o privados. Estos fondos, además de proporcionar asistencia a las empresas, también envuelven el mejoramiento del equipamiento de laboratorios universitarios puesto a disposición para el desarrollo de nuevos productos. Así, la actividad empresarial aporta beneficios a largo plazo para las universidades, que también se benefician directamente por la investigación aplicada y por la capacitación del personal. Se destaca también que la administración de la universidad está orientada a conseguir fondos y a apoyar empresas en su entorno local.
En Chile la creación del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (con la participación de Corfo, Conicyt, Fondef y GoToMarker) manifiesta el intento de contratar científicos e ingenieros para agregar valor (a corto y largo plazo) a los recursos primarios que exporta el país. Mejorar el bienestar del pueblo requiere una visión más amplia, en la que se conciba la posibilidad de crear valor a través de ideas y conocimiento, como lo tienen otros países, como en Europa, donde hay una escasez de recursos naturales (comparado con Chile) y no queda otro remedio que desarrollar tecnología, maquinaria inteligente, automatización de los medios de producción y servicios, generando conocimiento para poder crear empleo y bienestar a sus ciudadanos.
En momentos de situaciones de desastre nacional de un país, el Gobierno necesita asesoramiento científico o de ingeniería. Tal vez lo más claramente posible es cuando el mundo físico y complejo se comporta de manera dramática (desastres), como por ejemplo, terremotos y tsunamis, cambio climático, pandemias (gripe porcina o COVID19), erupciones volcánicas, incendios, inundaciones, tornados, terrorismo, problemas de salud mental, pobreza, obesidad, problemas de la economía, etc. Aunque los problemas pueden ser muy complejos, tales eventos se encuentran entre las situaciones más directas para un asesor o un grupo de asesores científicos del Gobierno: hay destinatarios dispuestos al desafío de evaluar la catástrofe, reunir las pruebas y presentar soluciones de la manera más eficaz. Lo que es más difícil es asegurar que la ciencia y la ingeniería sean llevadas a la práctica con eficacia en las preguntas que los encargados de la formulación de políticas hacen, las cuales son importantes pero no presentan un momento de decisión única, o donde es menos obvio que la ciencia e ingeniería pueden ayudar. Estos incluyen los problemas de políticas internas que cruzan los departamentos, las disciplinas (múlti-disciplina) y que están establecidos en plazos más largos que los tiempos de vida de los gobiernos y a menudo del plazo de las decisiones políticas.
Este es el reto para los consejeros científicos del Gobierno, para garantizar que el mejor asesoramiento científico y de ingeniería se lleve a la práctica efectiva en todas las políticas y decisiones. Se requiere navegar por un consejo estratégico a largo plazo, por un lado, y por el cálculo de las pruebas para preguntas inmediatas, por el otro. También requiere asegurar que la ciencia y la capacidad de ingeniería estén en su lugar para sustentar la formulación de políticas en todos los niveles de los gobiernos, haciendo uso de conocimientos y tecnologías19.
Es muy importante formar y capacitar profesionales que tengan los conocimientos adecuados para analizar y evaluar sistemas complejos. Esto requiere entender y considerar la complejidad de los sistemas dinámicos como una rama de la ciencia en el proceso de enseñanza - aprendizaje, siendo necesario usar métodos cualitativos y cuantitativos para analizar, evaluar y clasificar la complejidad. Ello requiere contar con profesionales capaces de recomendar y usar las últimas tecnologías y conocimiento para resolver y brindar las mejores soluciones a los eventos de desastre nacional. En este libro presentamos una metodología y unos conocimientos de cómo enfrentar la resolución de problemas complejos y algunos de los últimos desarrollos de la ciencia y la ingeniería, como por ejemplo los conceptos de la inteligencia artificial. Sin embargo, esto permanece como un reto fundamental para el sistema de educación superior, que es el responsable de formar los nuevos profesionales y científicos20.
1. El último reporte de la OECD (Science, Technology and Innovation Outlook ٢٠١٨) plantea que se debe mirar a un futuro en el que crecientemente desarrollados sistemas de inteligencia artificial, trabajando con cientistas humanos, podrán abordar adecuadamente los problemas más complejos que enfrenta la sociedad, al mismo tiempo que expandir el conocimiento científico.
2. Entidad de carácter intergubernamental que es el Organismo para la Cooperación Económica y el Desarrollo, de la que forman parte ٣٧ países.
3. A pesar de su mayor ingreso per càpita, Chile también invierte (como proporción del PIB) menos que otros países latinoamericanos, como son los casos de Brasil, México y Argentina.
4. Sin embargo, es interesante destacar que el reciente ranking de la revista Nature (Nature Índex Data ٢٠١٨- ٢٠١٩), ubica a Chile en el lugar ٣٣ de ٥٠ países en los que mide la «calidad» de la investigación en ciencias naturales, sustentada en su inclusión y referencia en fuentes (journals) de alta selectividad. Esto indicaría que en la dimensión «calidad» la inversión chilena en I+D se posicionaría satisfactoriamente, aunque esto no necesariamente signifique mayor relevancia en materia de aplicaciones.
5. En el caso de Chile, el Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción emplea una encuesta anual para determinar los aspectos relacionados con el tipo de investigación o desarrollo financiado por las diversas fuentes existentes (Encuesta sobre gasto y personal en I+D Año ٢٠١٧ – Ministerio de Economía Fomento y Turismo – División de Innovación; febrero, ٢٠١٩).
6. La Encuesta del Ministerio de Economía de Chile del año ٢٠١٧ reporta, sin embargo, que el gasto en investigación aplicada habría crecido en ١٠ ٪, mientras que el gasto en investigación básica y desarrollo cayó en ٣ ٪ y ٥ ٪ respectivamente. El gasto global en I+D habría descendido en ١,٥ ٪ entre ٢٠١٦ y ٢٠١٧.
7. Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica.
8. Las estadísticas del Ministerio de Economía agregan un ٤.٥ ٪ de los fondos dedicados a I+D que se vinculan a financiamiento internacional.
9. Este tipo de acuerdos de trabajo requiere el establecimiento de marcos temporales amplios, lo cual se dificulta en la medida en que existe marcada incertidumbre sobre el horizonte económico y la sostenibilidad de las propias universidades en sus políticas de I+D.
10. Según la OECD (٢٠١٨) la inteligencia artificial y nuevas tecnologías aplicadas a la producción son esenciales para elevar los estándares de vida y atenuar el declinante crecimiento de la productividad del trabajo, requiriendo investigación que lleve estas aplicaciones a la realidad del país.
11. Los graduados de doctorado están orientados a resolver problemas complejos, realizar investigación y desarrollar nuevas ideas (Gokhberg et al., ٢٠١٦). Es importante destacar que el número de graduados es sustancialmente menor al de matriculados en programas doctorales, correspondiendo a cerca de ١/٨ del registro de matrícula año a año (Ver Risopatrón, ٢٠١٨).
12. Los propios sistemas de acreditación de instituciones de educación superior han puesto énfasis en los programas de posgrados incentivando la realización de nuevas iniciativas y estimulando la creación de lazos activos con centros universitarios del primer mundo. Asimismo, el Estado ha creado instancias para financiar becas y estadías de doctorado y posdoctorado, lo cual ha permitido un salto cualitativo importante en los pasados ٢٠ años, en materia de dotación de recursos humanos altamente calificados, particularmente en las universidades.
13. En secciones venideras de este libro presentamos metodologías para evaluar la complejidad de sistemas dinámicos, así como ideas para la creatividad, la innovación, la educación, la investigación y acerca de la importancia de la inteligencia artificial y la automatización.
14. Que ha estado en los últimos años en torno al ٢٠ o ٢٥ ٪ del PIB.
15. En ٢٠١٥, el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo de Chile realizó un diagnóstico presentando el estado de la innovación, investigación y desarrollo así como un «plan de innovación» desde ٢٠١٥ hasta ٢٠١٨. Hemos referido más arriba la publicación de similar estudio el año ٢٠١٩. En general, se concluye con una visión crítica sobre los alcances de I+D en el caso chileno.
16. Aspecto íntimamente ligado a la subinversión que el país realiza en I+D.
17. En muchos casos existe también como apoyo la posibilidad de participación de financiamiento provisto por una empresa privada, un banco, o la misma universidad y el gobierno local.
18. Uno de los autores supervisó y administró ١٢ TCS en UK.
19. Esto es, ni más ni menos, parte del reto que enfrenta el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en el caso de Chile.
20. Una adecuada metodología educacional, junto a buenos procesos y buenas prácticas de la enseñanza y aprendizaje, es crucial para contar con un sistema formativo de alta calidad. Para lograrlo se definen criterios esenciales relativos a los estándares educacionales, la organización del sistema y la instauración de pautas adecuadas para la docencia (Carrasco et tal., ٢٠١٩)
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