- -
- 100%
- +
Pero Norman sacudió la cabeza al estudiar la propiedad que le dieron a la Misión. Una colina escarpada se extendía casi hasta la costa de la Bahía del Trotamundos. Debía construir la casa en esa pendiente casi vertical donde el nivel de la puerta trasera daba contra el suelo. La parte de adelante, que descansaba sobre enormes troncos, debía ser suficientemente alta como para que viviera la tripulación de la lancha abajo. La cocinita se parecería más a una alcoba.
Debajo de él las casas de la aldea salpicaban la playa. Legalmente, cada familia pertenecía a la Iglesia de Inglaterra o a la misión católica. En la práctica y en su estilo de vida, los aldeanos vivían en la indecencia y el paganismo. En su ignorancia, seguían sin discusión las órdenes de sus sacerdotes. Norman ya veía evidencias de que estas personas sencillas no tendrían nada que ver con este nuevo misionero.
Noche tras noche Norman se iba a dormir orando:
–Padre celestial, danos sabiduría, tacto y amor para saber cómo llegar a estas preciosas personas que nos has llamado a servir. Muéstranos cómo comenzar.
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.




