Una historia sepultada

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10 Puede fácilmente apreciarse que después de los viajes colombinos que despertaron una gran euforia se cayó en un ambiente un tanto monótono, tal y cual lo refirió Pedro Mártir de Anglería en la introducción de su Cuarta Década, donde se puede leer: “Leíanse a diario en nuestro Regio Consejo de las Indias cartas llenas de circunloquios enviadas por gente necia, de la cual no me es posible extraer ningún jugo. Este se jactaba de haber hallado un dedo de la mano antes descubierta y, aquél una de sus falanges; otros narraban sus grandes y nuevos hallazgos a grito herido y con mayor ampulosidad que los primeros descubridores de aquel mundo, imitando a la hormiga que se cree oprimida de grave peso cuando lleva a su madriguera un grano de trigo sustraído de los grandes montones de la era y sembrado por el ajeno esfuerzo”. Pedro Mártir, op. cit., p. 395.
11 Existe una edición fotográfica: Codex Vindobonensis S.N. 1600, Cartas de Relación de la Conquista de la Nueva España. Escritas por Hernán Cortés al emperador Carlos V y otros documentos relativos a la conquista, años de 1519 a 1527, prefacio por Josef Stummvoll, introducción y bibliografía de Charles Gibson, descripción de las características del códice por Franz Unterkircher, Akademische Drucku. Verlagsanstalt, Austria, Graz, 1960.
12 La bibliografía del tema es amplia y añeja, pero se puede tener presente para su fácil consulta por su reciente edición, el libro: De la historia bíblica a la historia crítica, de Jacques Lafaye, México, Fondo de Cultura Económica, 2013. Sobre todo, a partir del capítulo XI.
13 Véase, “Instrucción de Diego Velázquez a Fernando Cortés”, y los subsecuentes documentos del pleito entre ambos personajes en Documentos cortesianos, op. cit., vol. I, p. 45, y siguientes.
14 En la Bibliotheca Americana vetustissima se refieren en extenso los que utilizaron las Cartas de Relación desde el siglo XVI al XIX. Véase Henry Harrisse op. cit., pp. 204 a 237. Las actualizaciones de esos materiales pueden verse en Carlos Sanz, op. cit., y Carlos Sanz, Henry Harrisse, príncipe de los americanistas, op. cit., y Bibliografía crítica de sus publicaciones y reproducción en facsímil de la portada y las 54 primeras páginas de la Bibliotheca Americana Vetustissima, en las que se describen los libros impresos en el siglo XV, que tratan del descubrimiento de las Indias, Nuevo Mundo. También se reproduce la tabla cronológica de todas las obras enumeradas en la B.A.V. y en las Additions, publicadas en París, 1872. Madrid, Basagal, 1958, 123 p., ils.; 29 cm.
15 Consúltese Jean Serrailh, La España ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII, traducción de Antonio Alatorre, México, Madrid, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1957, pp. 395-398.
16 Historiadores primitivos de las Indias Occidentales que reunió, traduxo en parte, y sacó a la luz ilustrado, con eruditas notas y copiosos índices, el ilustríssimo señor D. Andrés González Barcia, del Consejo, y Cámara de S. M., dividido en tres tomos, cuyo contenido se verá en el Folio siguiente. Tomo I, Madrid, año de MDCCXLIX. Esta edición ya se encuentra en internet, gracias a la captura digital que realizó Google. books.google.com.mx/books?id=mm4_AAAAYAAJ&printsec=frontcover&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false.
17 El establecimiento de ese criterio editorial quizá se inspiró en la versión de la Segunda y Tercera Cartas de Relación traducida y presentada en latín en 1524 por el doctor Pedro Savorgnani, quien la dio a luz en Nuremberg, dedicando su traducción al papa Clemente VII. Estas traducciones se reimprimieron dos veces, con las mismas características editoriales en el tratado intitulado De Insulis nvuper inventis, etc., Colonia, 1532; y la otra en Simón Grineo, Novus Orbis, Basilea, 1555. La primera versión se puede consultar en internet gracias a los esfuerzos de la Biblioteca Nacional de España que ya nos la proporciona en su portal dentro de las obras digitalizadas.
18 En la Segunda Carta, al final, señala “Jacobo Cromberger, que imprimió esta relación en Sevilla a ocho de noviembre de mil quinientos i veinte i dos…”, p. 63, y de las otras véanse pp. 128 y 156, en donde no se indica la base de la edición.
19 Francisco Antonio de Lorenzana publicó las Cartas de Relación de Fernando Cortés bajo el título de Historia de Nueva España, escrita por su esclarecido conquistador Hernán Cortés, México, Imprenta del Superior Gobierno, Joseph Antonio de Hogal, 1770, edición facsimilar, Miguel Ángel Porrúa, 1998. Al parecer nadie se ha tomado la molestia de ver cuál fue la edición de la que se valió el arzobispo. He realizado una compulsa y puedo asegurar que utilizó la de Barcia no sólo como modelo, sino que la siguió incluso en los pequeños títulos que introdujo Barcia, con la salvedad de que en la edición de Lorenzana se presentan como apostillas en los márgenes, y con la novedad de añadirle notas que intentan esclarecer y poner a los ojos del lector, lo que no necesariamente debería de saber. Con lo cual Lorenzana deja testimonio de la manera en que apreció distintos hechos consignados por el propio conquistador. La compulsa de ambos impresos es tediosa en lo referente a las grafías, pues si bien, como ya señalé, Barcia respeta dentro de la narrativa cortesiana la forma en que se consignaron en la edición princeps, Lorenzana no lo hizo siempre, ya que intentó modernizar algunos sustantivos, aunque no dejó de usar las grafías de tipo gótico que había empleado Barcia en algunos casos, por lo cual la edición de Lorenzana en este último punto es mucho más confuso y por lo tanto no se puede decir que haya seguido la edición gótica, por lo cual no resulta muy confiable en ese punto específico.
20 Así, añade parte del llamado Códice Mendocino que él identifica como Cordillera de los pueblos que antes de la conquista pagaban tributo al emperador Muctezuma en qué especie y cantidad, Cfr., op. cit., referido como Lám. 2, y que se localiza entre la Carta Segunda y Tercera, sin numeración propia.
21 Para mayor información sobre este historiador se recomienda la lectura del ensayo de Juan A. Ortega y Medina, “Sobre ‘The History of America’”, en Estudios de tema mexicano, México, Secretaría de Educación Pública, 1973, (SepSetentas, 84). No puedo dejar de advertir que la valiosa historia de Robertson, sobre Carlos V contó con una edición en castellano en 1839, que hoy se puede consultar en algunas bibliotecas españolas, pero también en Internet.
22 Cfr., Historia de la América, escrita por William Robertson, traducida al español por Bernardino de Amati; precedida de una breve noticia de la vida del autor, Burdeos, Imprenta de Dn. Pedro Beaume, 1827, 4 vols. En relación a la Carta de la Justicia y Regimiento, ver vol. I, pp. XIX-XX y el extracto que ofreció en el vol. IV, al final de tomo, sin páginas numeradas. También se puede encontrar la edición que se hiciera en castellano en 1827 de esta otra historia de Robertson en Internet gracias a la digitalización de Google.
23 El primer manuscrito de Fernando Cortés enviado a la los reyes de Castilla y Aragón, que tiene que ver con las exploraciones y conquista de las tierras al occidente de la isla de Cuba o Fernandina y en su porción costera, de lo que con el tiempo se denominó Nueva España (julio de 1519), se dice que se perdió, aunque no sucedió lo mismo con el documento que elaboró la Justicia y Regimiento (Ayuntamiento) de la recién fundada Rica Villa de la Vera Cruz, que supuestamente iba en el mismo embarque y con las mismas personas a las manos directísimas del rey o a las de su Consejo. Así que, por extraño que parezca, desapareció la del capitán general y sobrevivió la del ahora llamado “Cabildo o Ayuntamiento”, pero no en original sino en copia, al igual que las otras Cinco Cartas que envió Fernando Cortés a don Carlos emperador siempre augusto y doña Juana su madre…, reyes de Castilla de León de Aragón…, todas ellas y bajo la condición de copias se localizan en la Biblioteca Real de Viena, reconocible por la signatura Ser. Nov. 1600 (antes núm. CXX), “Relaciones de Hernán Cortés”. En la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, del Museo Nacional de Antropología, se encuentra una copia fotográfica de excelente factura. Otra copia manuscrita se encuentra en la Biblioteca Nacional de España bajo la signatura 2016. El análisis de la composición y estructura de este último manuscrito y la confrontación que he realizado del mismo con el Códice Viena y las ediciones impresas, me llevan a decir que el manuscrito de la Biblioteca Nacional de España tuvo presente la edición impresa, que en algunos casos difiere del manuscrito de Viena, y aunque aparenta ser muy coetáneo a las cartas autógrafas no lo es. Muy probablemente se trata de la copia que mandó hacer Floridablanca cuando era ministro en el año de 1778. Esa copia se encuentra en Internet, como otros muchos documentos que ya están digitalizados por la Biblioteca Nacional de España, por lo que es muy fácil su consulta.
24 Pascual de Gayangos, Cartas y Relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V, colegidas e ilustradas por don…, de la Real Academia de la Historia de Madrid; correspondiente del Instituto de Francia, etc., etc. París, Imprenta Central de los Ferro-carriles, A CHAIX Y C, Calle Bergére 20, cerca del boulevard Montmartre, 1866, p. VII.
25 Ibidem.
26 Colección de documentos inéditos para la historia de España, por Martín Fernández, et. al., Madrid, imprenta de la viuda de Calderón, 1842, tomo I, pp. 421-461.
27 En, Historiadores primitivos de Indias, op. cit.
28 Don Pascual de Gayangos, op. cit., se dio a la tarea de poner en las planchas de las imprentas en el año de 1866, no sólo aquellas cinco Cartas de Relación sino otra serie de documentos cortesianos que se localizaban en archivos públicos y privados, y con lo cual se puede decir que las cartas manuscritas, ahora sí en original y en copia, se les terminó confiriendo en bloque una supuesta respetabilidad sobre lo impreso. Pero ya veremos cómo ese supuesto está bastante maltratado, sobre todo por ese chocante prurito no sólo de modernizar los nombres sino incluso de cambiarlos, tal y cual lo hizo al escribir Méjico en lugar de Mexico como se consignan en los propios manuscritos que él transcribió.
29 Woodrow Borah, “The Cortés Codex of Vienna and Emperor Ferdinand I”, The Americas, Julio de 1962, vol. XIX, núm. 1, p. 92, y lo antes señalado dentro de su hipótesis de que Martín de Salinas le envió a Fernando I copias escritas y no impresas de las Cartas de Cortés.
30 Cfr., Eulalia Guzmán, op. cit., pp. XI-XIII y CXXV.
31 Cartas de Relación, op. cit.
32 Woodrow Borah, op. cit., pp. 79-92, señala como una mera ocurrencia el que Cortés pudiera haber estado presente cuando se hicieron las copias, pero no hay dato duro que dé sustento a semejante idea, p. 90.
33 Cartas de Relación de la Conquista de la Nueva España. Escritas por Hernán Cortés al emperador Carlos V y otros documentos relativos a la conquista, años de 1519 a 1527: Codex Vindobonensis SN 1600, op. cit., que no he podido consultar en la Biblioteca Nacional de México, que es dónde está una ficha calcográfica, pues dicen que no se encuentra en su lugar; sin embargo, fotografías directas del mismo Códice se localizan en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia del Instituto Nacional de Antropología e Historia de donde me valí de las mismas para este trabajo. Ante la ausencia de la introducción de Gibson se puede consultar Woodrow Borah, op. cit., que tras la publicación de aquel Códice escribió ese artículo que, de una u otra manera, da cuenta de lo escrito por Gibson, y él mismo da sus apreciaciones que no van más allá de sugerir que esas copias muy posiblemente se debieron al empeño del embajador de Fernando I, hermano de Carlos V, residente en España, y llamado Martín de Salinas.
34 El primero que estableció públicamente algunas hipótesis sobre aquellos materiales fue Pascual Gayangos, quien finalmente fue retomado con buen espíritu por Woodrow Borah, en el artículo ya referido, pero sin que me pueda convencer.
35 Pascual Gayangos fue el primero que se dedicó a describir el Códice y asentar hipótesis como la de ser una copia realizada por Juan de Sámano, Gayangos, op. cit., p. IX.
36 Debe considerarse sobre todo la manera de actuar de los soldados y de su capitán general, quienes de una u otra manera se separaron de lo ordenado por el que tenía potestad para armar y dirigir esa expedición: Diego Velázquez. Los subterfugios que utilizaron para justificar aquella acción fueron el interés común por hacer un servicio a Dios, a los reyes de Castilla y Aragón, a ellos mismos y, no podía faltar, a los pueblos y comunidades que se estaban conquistando para darles la “paz” que “terminaría con sus sufrimientos producto de los falsos dioses que los tenían poseídos”.
37 Cfr., J. L. Martínez, op. cit., p. 858.
38 José Luis Martínez no dejó de mostrar su asombro por la ausencia de cualquiera de las tres versiones manuscritas, que tendrían que ser las más cercanas a Cortés, y el que sólo tengamos una cuarta versión a partir de la copia manuscrita localizada en Viena, op. cit., pp. 855-859.
39 Cfr., Eulalia Guzmán, op. cit., p. LIV.
40 En México, el estudio de la profesora Eulalia Guzmán es, con mucho, el esfuerzo más minucioso y detallado que se haya realizado en relación a los sustantivos que se consignan en el Códice Vindobonensis S.N. 1600. Sin embargo el soporte impreso que utilizó doña Eulalia para su confrontación fue la versión de Gayangos, que como ya señalé alteró sustantivos que le sirvieron a doña Eulalia para seguir culpando a Cortés de una defectuosa e inconsecuente manera de escuchar y escribir los sustantivos. Con todo, el trabajo de doña Eulalia es ingente y todas sus anotaciones se dirigieron al esclarecimiento de lo referido por Cortés en cuanto a los sustantivos que aportó y confrontados con otras fuentes coloniales presumiblemente indígenas y mestizas.
41 Eulalia Guzmán, op. cit., pp. XIII y 296.
42 Que no se interpreten las anteriores palabras como una recriminación o descalificación al trabajo de Eulalia Guzmán, sino de reconocimiento a las limitaciones que tuvieron en su tiempo los estudiosos del siglo pasado, y que hoy en día, muchas de ellas ya no existen, gracias a la digitalización de libros y documentos que ya se encuentran en Internet, gracias a los esfuerzos de Google y de las Universidades y Bibliotecas que han puesto al alcance de un público amplísimo materiales que antes de estos de nuestros tiempos, dudo que incluso los grandes eruditos del siglo XIX y XX hubiesen tenido a su alcance.
43 Para una lectura en las Cartas de Relación, op. cit., p. 62/1.
44 Tomado de Windipedia: “Historia De La X.”
45 Para mostrar estas diferencias véanse las láminas 21 y 22 de este apartado, que corresponden a las de la Historia de la Nueva España del Lorenzana, y 23 que está tomada de la edición de Barcia de las Cartas de Relación, op. cit.
46 Véanse páginas 101, 156, 165, etc., de la edición de Lorenzana, op. cit. Es digno de notarse que Barcia no lo haya acentuado. Al final de este apartado se ponen algunas láminas para ilustrarlo dicho.
47 No hay que olvidar que personajes como Lucas Alamán y otros, al igual que muchos españoles desde finales del siglo XVIII, intentaron e inclusive plasmaron el sustantivo en muchas ediciones y escritos de historia como Méjico, alegando la fonología y dejando atrás la historia.
48 Ya he señalado que las ausencias de las Cartas autógrafas de Cortés nos lleva a tratar lo relacionado con su escritura de una manera estrictamente hipotética, fijando nuestra atención en la primera edición de sus Cartas.
49 Hoy en las inmediaciones del puerto de Veracruz.
50 Véase nota 60.
51 Cartas de Relación, op. cit., p. 62/1.
52 Cfr., Ibidem, pp. 70/1/2; 71/1/2; 72/1/2.
53 Recuérdese que esta Segunda Carta, Cortés la terminó de escribir el último día de octubre de 1520 en lo que él llamo Segura de la Frontera, cuando se está planeando el ataque para conquistar militarmente la ciudad de Temixtitan.
54 Cartas de Relación, Ibidem, p. 62/1. En el apartado anterior quedó establecido con las láminas cómo fue que se escribió por primera vez el inicio de este párrafo.
55 Lo que estoy señalando no es ninguna exageración y para que se pueda entender lo que estoy refiriendo recuerdo lo ya señalado en notas anteriores de cómo, por ejemplo, mis estimadas y queridas colegas del INAH que encabezaba la maestra Bárbara Dahlgren, en la compilación ya referida denominada Corazón de Copil en la parte donde insertan este fragmento de la Carta de Cortés, justamente le quitan esos primeros renglones admonitorios, para comenzar el párrafo: “Débese decir la manera de México que es donde ésta ciudad (Temixtitan) y algunas de las otras que he hecho relación están fundadas, y dónde está el principal señorío de este Mutezuma.” p. 67, omisión deliberada que cambia totalmente lo expresado por Cortés, según llevamos tratado hasta aquí y que indica la incomprensión para con aquellos primeros renglones del párrafo en cuestión.
56 Véase lámina 6 de este trabajo.
57 Segunda Carta de Relación, op. cit., p. 47/2. El subrayado es mío.
58 Ibidem, p. 62/1.
59 Ibidem, p. 96/1. Las cursivas las he puesto para indicar el caso.
60 Las pocas menciones que se hacen de Mexico en esta Segunda Carta, poco pueden aportar al esclarecimiento de mi argumento, sin embargo, si se toma en cuenta lo escrito en la Tercera y Cuarta Carta de Relación quedarán claras las expresiones que usó Cortés para referir las provincias de Temixtitan y Mexico. En el Soporte documental, apartado doce de este trabajo se muestran referencias de esas designaciones.
61 Diccionario de Autoridades, Diccionario de la lengua castellana: en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua, Compuesto por la Real Academia Española, Madrid, Impr. de F. del Hierro, 1726-39, edición facsimilar, Madrid, Gredos, 1984, 3 vols.
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