Una mirada al futuro demográfico de México

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Aun cuando hoy observamos una disminución en los niveles de crecimiento demográfico, la población mundial continuará elevándose debido a la inercia demográfica. El impulso del crecimiento de la población radica en su estructura por edades. Con una población todavía relativamente joven, el número de padres y madres potenciales va en aumento porque esas generaciones de parejas que se reproducirán ya han nacido. Este tipo de aumento es muy engañoso. Puede hacerse la analogía de la evolución demográfica con el paso del tiempo medido con la manecilla que marca las horas del reloj. Parece que la aguja no se mueve y parece que la población no aumenta. Sin embargo, en prácticamente ocho décadas la población mundial se multiplicó por tres al pasar de 2 000 millones en 1920 a una cifra de 7 000 millones de habitantes en el año 2011. Durante muchos siglos, la población permaneció estática, en ocasiones creciendo lentamente, y a veces disminuyendo hasta alcanzar los primeros mil millones de individuos. ¿Cuál será el número de personas cuando la población deje de crecer?, ¿10 mil millones?, ¿20 mil millones?
Ante estos acontecimientos, podemos señalar que la vida en la Tierra y nuestro paso por ella se puede contar en milenios, que representan apenas un parpadeo en la historia del universo. Deberíamos de ser capaces de anticiparnos a un periodo de no más de medio siglo para poder planear nuestro porvenir. Aunque como dice el Eclesiastés: “Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará. Nada nuevo hay bajo el Sol”.[7] Nos encontramos en un proceso continuo de vida y muerte; una generación se va y otra viene, y la Tierra siempre permanece. El Sol sale por el este y se pone por el oeste, y se dirige hacia el lugar de donde saldrá nuevamente. Es un proceso cíclico. La vida y la muerte representan el mecanismo de relevo entre generaciones.
En la mitología azteca, el mundo y los seres humanos fueron creados varias veces, y una creación siguió siempre a un cataclismo que ha puesto fin a la vida de la humanidad. El futuro estaba determinado por esta evolución en ciclos. Era un proceso continuo de nacimiento y muerte. Cuando nacía una persona dentro del mundo mexica, era recibida por una partera quien realizaba el primer ritual de purificación que consistía en verter agua sobre la cabeza e hígado del recién nacido, se le exponía al humo producido por el copal y se le presentaba al fuego y a la tierra para que el nuevo ser fuera reconocido por los espíritus de estos elementos. También se llamaba al Señor de las Cuentas del Destino, para que de acuerdo a la fecha en que había nacido se le diera un nombre y se determinara su vocación y su porvenir. De alguna manera el futuro estaba dado, el determinismo dominaba al azar. No había cabida para que pudiéramos cambiar nuestro destino, todo estaba definido por los dioses.
En todas las culturas los individuos siempre han estado obsesionados con adivinar lo que el futuro les tiene reservado, ya sea mediante la magia o la ciencia. Ya sea utilizando una bola de cristal, las líneas de la mano, el tarot, la astrología, o los asientos del café, siempre hemos estado interesados en saber cómo será nuestro mañana. Nos interesa conocer cuántos años vamos a vivir, con quién nos vamos a casar, cuántos hijos vamos a tener, si vamos a ser ricos, etc. Hoy tenemos herramientas sofisticadas y científicas para anticiparnos al futuro, que sustituyen a los magos y adivinadores, que se basan en modelos matemáticos y computadoras de gran memoria y velocidad, pero lo principal es que establecemos un conjunto de hipótesis. Sin embargo, en muchas ocasiones los pronósticos realizados a partir de estos métodos dan resultados tan malos como los que pudieran dar las técnicas adivinatorias antes mencionadas. Con todo y que hemos logrado grandes avances en el conocimiento de la dinámica de las poblaciones, los demógrafos no hemos entendido completamente dicha dinámica y en ocasiones los datos nos hacen malas jugadas, ya sea porque el levantamiento de información fue deficiente o porque ocurrió un evento inesperado fuera de la dinámica poblacional esperada.
En términos generales, la idea de la existencia de Dios ha tenido a lo largo de un gran periodo de la historia una gran influencia en el enfoque determinista. Si Dios lo sabe todo, es porque él ha determinado todas las cosas y él mismo es la causa de todas las acciones humanas. De acuerdo a estas ideas no necesitaríamos hacer proyecciones de población ni de ningún otro tipo, pues el futuro está totalmente definido. Para avanzar en el concepto de pronóstico, fue necesario que se descubriera el concepto de aleatoriedad, el cual tiene un desarrollo importante desde hace poco más de un siglo. La palabra aleatorio proviene del latín aleatorius y hace referencia a aquello que no es seguro, que depende de la suerte y, por lo tanto, es imprevisible.
A diferencia de la antigüedad, en la época actual las personas toman el futuro como un elemento de referencia a fin de planear las acciones y organizar a las instituciones. Saber cuántos somos y cuántos vamos a ser es una necesidad fundamental en el quehacer de los encargados de conducir un país. Saber cuántos habitantes tiene, cuál es su estructura por edad, cuál es su distribución en el territorio, entre otra información, no son datos curiosos. La finalidad de nuestro paso por el planeta es que los individuos vivan dignamente. Es común escuchar: “los datos son fríos”, sin embargo, es necesario “calentarlos” para poder interpretarlos. Es decir, debemos aprender a analizar cifras. Vislumbrar el porvenir de las sociedades y en particular conocer el volumen de la población y las características demográficas que habrá en los próximos años es una necesidad, aunque se sabe que es difícil predecir el futuro con precisión. Las perspectivas demográficas son fundamentales en la planeación del desarrollo de un país e indispensables para estimar los requerimientos actuales y futuros en educación, salud, vivienda, alimentación, seguridad social y empleo. Además, las estimaciones de población a nivel de entidad federativa sirven para que la autoridad asigne el presupuesto a cada estado en función del número de habitantes. En este caso las cifras de población son muy valoradas por los gobernadores estatales. Los datos del censo, siendo nuestra mejor verdad de cifras poblacionales, también sirven para realizar la distritación electoral, que busca que los distritos tengan el mismo número de individuos, lo que permite elecciones más justas y equitativas, y que se cumpla el principio de un ciudadano, un voto.
Una ventaja para los demógrafos al elaborar las proyecciones de población es que hoy (en lugar de usar cartas astrales) contamos con métodos demográficos más sofisticados, computadoras de gran velocidad y mucha información demográfica de buena calidad. Pero además tenemos una ventaja de carácter teórico. Ciertos hechos demográficos tienen un ímpetu que se explica por la estructura por edad, la cual determina la evolución de los componentes demográficos. Es difícil que ocurran cambios bruscos en la dinámica poblacional. Aun cuando hoy observamos una disminución en los niveles de crecimiento demográfico, la población mundial continuará elevándose debido a la inercia demográfica. Con una población relativamente joven, el número de padres y madres potenciales se incrementa porque esas generaciones de parejas que se reproducirán ya han nacido. Por eso, como dije antes, la demografía es la más precisa de las ciencias sociales, debido a que los demógrafos tenemos algo de magos, ya que podemos atisbar el porvenir, aprovechándonos de esa inercia. Podríamos decir que tenemos una bola de cristal ligada a la composición por edad que nos acerca al futuro. Quienes realizamos proyecciones de población, aprovechamos la inercia demográfica, por lo que las previsiones a unos lustros o algunos decenios son altamente posibles. Por ejemplo, las personas de 65 años y más que demandarán el pago de sus pensiones a mitad del siglo XXI nacieron antes de 1985. La proyección puede ayudar a prevenir consecuencias indeseables y dirigir la toma de decisiones. La población es el eje de la planeación, ya que tiene que ver con la gente, que es el sujeto y objeto del desarrollo. Cuando una población tiene una elevada tasa de crecimiento demográfico, no es fácil revertir la tendencia debido a su estructura por edad. También es difícil cambiar la trayectoria de la dinámica demográfica de un país en el que los niveles de fecundidad han disminuido aceleradamente. Un ejemplo de esto es lo que ocurre en muchos países europeos. Han intentado aumentar los niveles de la fecundidad, pero por cuestiones sociales y culturales, no es fácil pasar de un crecimiento demográfico lento a uno más rápido.
Las proyecciones demográficas buscan conocer lo que ocurrirá con los hechos vitales de la sociedad, hechos que tienen que ver con la vida y la muerte. Las proyecciones son expresiones numéricas, ya que vivimos entre números y hablamos usando números. Los números demográficos rigen nuestras vidas y nos previenen al analizar las causas de muerte. Recordemos cómo los datos generados por John Graunt, en sus famosos boletines de la mortalidad (Natural and Political Observations Made upon the Bills of Mortality) de 1662, tenían como propósito proporcionar información sobre los lugares en dónde ocurrían las epidemias de peste. Graunt le prestaba mucha atención al incremento o decremento de los entierros, y analizaba qué elementos especiales había en común entre las víctimas. Estos datos funcionaban como indicadores del avance o retroceso de la enfermedad, de tal manera que los ricos analizaban la posibilidad de salir de Londres. Las defunciones por lugar de ocurrencia ayudaban a las personas a tomar decisiones sobre su movilidad para evitar las epidemias. Se le atribuye a Graunt la creación de la primera tabla de vida que expresaba las probabilidades de supervivencia para cada edad, aunque Edmund Halley, el astrónomo que dio nombre al famoso cometa, también realizó tablas que sirvieron para calcular rentas de por vida. Pero se dice que la primera tabla de mortalidad publicada se debe a Aemilius Macer, la cual se elaboró en el año 225 a.D. (anno Domini).[8] Se considera a Graunt el padre de la demografía y el fundador de la bioestadística. Los métodos que utilizó sirvieron más tarde de marco para la demografía moderna. En su libro de 1662 utiliza los datos de las tasas de mortalidad de Londres y otros datos a fin de intentar crear un sistema para llamar la atención de la aparición y propagación de la peste bubónica en la ciudad.[9] Graunt fue uno de los primeros en utilizar los datos para reducir los niveles de la mortalidad, podemos considerarlo como el pionero de la aritmética política. El nacimiento de la demografía ya tiene más de tres siglos y medio, por lo que resulta ser una joven ciencia comparada con otras que tienen varios siglos.

Nuestra vida está llena de números que son fundamentales para conocer nuestro cuerpo, nuestro país y nuestro mundo, orientados a lograr el mejoramiento de nuestras condiciones de vida. Como decía Comte: “no hay investigación que no sea finalmente reductible a un problema de números”. Describimos nuestra salud con números; la cantidad de glucosa, de triglicéridos, de colesterol, etc. Medimos la temperatura de nuestro cuerpo para saber si tenemos fiebre y en consecuencia, alguna infección. Nos levantamos y nos dormimos viendo la hora en el reloj. Cuando hacemos ejercicio corriendo, calculamos el número de kilómetros recorridos, el tiempo que tardamos, el número de pulsaciones por minuto y el número de calorías gastadas. Contamos a nuestros muertos, nuestros nacimientos, los casamientos, los divorcios, los mexicanos que viven en Estados Unidos, los que migran desde el sur. Contamos el tiempo de vida, el tiempo de vida con salud y el tiempo que pasamos en un auto viajando de la casa al trabajo y viceversa. Contamos a los habitantes a partir del censo, a los ciudadanos que tienen credencial para votar. Construimos distritos electorales con el mismo número de habitantes a partir del último censo, utilizando técnicas heurísticas de optimización combinatoria, como es el caso del recocido simulado, la técnica tabú o la de enjambre de abejas.[10] Todo esto con el fin de alcanzar nuestra democracia.
Las operaciones de contar son procesos tan complejos conceptualmente que sólo los seres humanos pueden realizarlas. La demografía nació de la aritmética de la vida y la muerte, así como de las tablas de mortalidad en tiempos de la peste. Las listas de mortalidad analizadas por Graunt se iniciaron durante una de las peores pestes, la de 1603. Es posible considerar a Graunt como el Cristóbal Colón de los trabajos en materia de población, ya que fue más lejos en el estudio de los registros de defunciones. Por eso, para muchos, Graunt fue el pionero del análisis demográfico y precursor de la aritmética política, junto con W. Petty, quien desarrollara esta dimensión al analizar otros aspectos de la sociedad. Curiosamente no era un estudioso de la población sino un gran observador de la naturaleza. Los grandes inventos se dan muchas veces cuando ocurren catástrofes que mueven a los seres humanos y también muchas veces sucede que quienes hacen innovaciones relevantes no son necesariamente los expertos, sino simples, pero excelentes observadores.
En Roma la organización de la vida se perfecciona con la estadística, cuya base queda determinada en el census, información que se obtenía sobre los ciudadanos y sus bienes. Además contaban con información sobre la natalidad y la mortalidad. Hay que reconocer que una institución que no ha descuidado la estadística es la Iglesia: cuenta con registros continuos sobre los matrimonios, bautizos, nacimientos y defunciones. Considero que poco se ha analizado esta información.

Otro personaje importante en la demografía estadística es Florence Nightingale, nacida en 1820 y fallecida en 1910. Fue la primera mujer admitida en la Royal Statistical Society. Fue conocida como la dama de la lámpara, por su costumbre de hacer rondines nocturnos con una lámpara para atender a los enfermos. Nightingale demostró aptitudes para las matemáticas desde la infancia. Fue reconocida como una pionera en la representación gráfica. Se le atribuye el desarrollo de una gráfica circular conocida como el diagrama de área polar o diagrama de la rosa de Nightingale.[11]
Si regresáramos el tiempo cincuenta años, hubiera sido difícil imaginarse en ese momento las cosas que se han inventado: el correo electrónico, el internet, los celulares, las iPad, equipo para videoconferencias, entre otras. Importantes personajes de la ciencia y la tecnología hicieron en el pasado predicciones que resultaron totalmente erradas. Lord Kelvin, presidente de la Royal Society, en 1895 señaló: “Es imposible que vuelen máquinas más pesadas que el aire”; H.M. Warner, de la Warner Brothers en 1927 dijo: “¿Quién diablos quiere escuchar a los actores hablar?” y Bill Gates, fundador de Microsoft, señaló que: “640 K debe ser suficiente para todo el mundo”.[12]
En ese sentido otros personajes importantes de la historia, como Ken Olsen, fundador de Digital Equipment, dijo en 1977: “No hay necesidad de tener un ordenador en cada casa”. Darryl Zanuck, productor de la 20th Century Fox, en 1946 señaló: “la TV no durará porque la gente se cansará rápido de pasar todas la noches mirando una caja de madera”. El director de la oficina de correos sir William Preece señaló en 1878: “Los americanos no necesitan el teléfono. Nosotros tenemos mensajeros de sobra”. Estas profecías tecnológicas jamás cumplidas permiten observar cómo grandes genios o profesionistas emprendedores, han tenido serias fallas respecto al futuro.[13] No nos imaginábamos que los seres humanos llegarían a la Luna o que estaríamos observando el suelo marciano o descubriendo los hoyos negros en el Universo o calculando el momento en que Andrómeda y la Vía Láctea compartirán el mismo espacio. ¿Quién hace medio siglo hubiera imaginado que nos estaríamos comunicando con un teléfono celular? Es muy probable que dentro de un siglo o antes estaremos conquistando el espacio y otros planetas. Tendremos viviendas en el espacio cósmico y, antes quizás, en las profundidades del mar.
Las proyecciones de población nos ayudan a comprender la evolución futura de los hechos demográficos, pero también la dinámica pasada. Se realizan a partir del último censo de población, el cual se evalúa y corrige por errores de omisión y declaración de la edad. Asimismo se lleva a cabo una conciliación de las cifras censales con las estimaciones derivadas de las encuestas y de las estadísticas vitales. Este trabajo es fundamental para afinar los cálculos de la dinámica demográfica y establecer el punto de arranque de la proyección.
Los seres humanos siempre estamos interesados en establecer una predicción certera que nos ayude a entender el presente y a enfrentar de mejor forma el futuro. En la realización de pronósticos demográficos se plantean hipótesis con el menor número de postulados. Predecir un eclipse o construir un nuevo teléfono celular son pruebas de éxito de los científicos que trabajan en el mundo de la física, la astronomía o la electrónica. Sin embargo, los que nos dedicamos a la demografía, elaboramos pronósticos que no tienen la misma exactitud ya que los fenómenos investigados son más volátiles. Sin embargo, en la demografía mucho nos ayuda la inercia demográfica para aproximarnos al porvenir.
NOTAS AL PIE
[1] Robert P. Kirshner, El universo extravagante, Madrid, Ediciones Siruela, Biblioteca de Ensayo 49 (Serie mayor), 2006, p. 28.
[2] Carl Sagan, Miles de millones, Barcelona Ediciones, Grupo Zeta, 1998, p. 14.
[3] Ibidem.
[4] Carl Sagan, Los dragones del Edén, Barcelona, Grijalbo, 1979, p. 26.
[5] Ibid., pp. 29-30.
[6] Manuel Ordorica, “Un millón de años en 365 días: la demografía de México y el mundo a través del tiempo”, en Luz María Valdés (coord.), Derechos de los mexicanos: Introducción al Derecho Demográfico, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Jurídicas (Serie Doctrina Jurídica, núm. 462), 2009, pp. 3-7.
[7] Pierre Chaunu, Historia y población, México, FCE, 1996, p. 9.
[8] John Impagliazzo, Deterministic Aspects of Mathematical Demography, Berlín Heidelberg, Springer-Verlag (Biomathematics, vol. 13), 1985, p. 2.
[9] I. B. Cohen, El triunfo de los números, Madrid, Alianza Editorial, 2005, p. 62.
[10] A partir de los censos de 2000 y de 2010 se diseñaron nuevos distritos electorales.
[11] I.B. Cohen, El triunfo de los números, op. cit., pp. 204-231.
[12] S.K. Smith, J. Tayman y D.A. Swanson, State and Local Population Projections. Methodology and Analysis, Nueva York, Kluwer Academic/Plenum Publishers, 2001, p. 2.
[13] “Las 10 profecías tecnológicas que jamás se cumplieron”, México, El Universal, 12 de diciembre de 2008.
I. LOS PIONEROS EN LA ELABORACIÓN DE PROYECCIONES Y PREDICCIONES
La proyección de población nos indica cuál sería la población si algunos supuestos se cumplieran. La predicción es la proyección que el analista cree más probable para predecir el futuro.
NATHAN KEYFITZ
Conferencia Regional Latinoamericana
de Población, Actas 2,
El Colegio de México, 1972
Si las ciencias sociales no tienen capacidad para predecir el porvenir, aunque no sea más que un porvenir inmediato, no tienen razón de ser. Una explicación que sólo quede en el pasado, sin la menor posibilidad de saltar por encima de la barrera del presente, queda irremediablemente amputada.
RAFAEL SEGOVIA
En la historia de los estudios demográficos hay un interés especial por las proyecciones de población y las predicciones. Antes de la Segunda Guerra Mundial prácticamente no se hicieron proyecciones aun cuando se tenían las herramientas matemáticas y estadísticas, y la información para elaborarlas. A partir de la guerra las decisiones se tomaron con base en la ciencia y la tecnología. Recordemos, por ejemplo, el gran desarrollo de la investigación de operaciones. Se crearon muchos métodos de optimización con el fin de llevar armamento o alimento en el menor tiempo posible. El auge vino a principios de la Segunda Guerra Mundial, cuando los aliados convocaron a un gran número de especialistas para aplicar la metodología científica en la definición de la estrategia militar. En los frentes de batalla había una necesidad urgente de asignar recursos escasos a las distintas operaciones militares. Tal asignación se debía hacer en la forma más rápida y efectiva, sin desperdiciar recursos.

Las proyecciones que realizan los demógrafos, usando métodos y tecnología, son menos arbitrarias que otras elaboradas por científicos sociales, debido a que los componentes de la población pueden ser anticipados con cierta precisión. Por ejemplo, a partir de los nacimientos ocurridos no nos equivocamos demasiado sobre los niños y niñas que cursarán la primaria y sobre sus necesidades. Sabemos cuál es el número de personas que estarán en busca de trabajo y el tamaño de las viviendas según los niveles de la fecundidad. También sabemos con cierta precisión el número de vacunas que debemos tener para atender a la población, y el número de jóvenes que deberían estar en la preparatoria y en la universidad.
Dentro de lo que se conoce como proyecciones, existen métodos de extrapolación mediante funciones matemáticas a través de técnicas de regresión, que suponen un cambio lineal, geométrico, o mediante ajuste de curvas polinomiales. También existen proyecciones que se realizan por métodos numéricos, obteniendo la función matemática que contiene los puntos en el plano o en el espacio para realizar la proyección, y otras que se elaboran a través de series de tiempo, identificando el modelo a partir de ciertos parámetros como las funciones de autocorrelación. Hay modelos estructurales de tipo económico-demográfico y otros que incorporan sistemas urbanos y regionales, además de los que se realizan a través del método de los componentes.[1] Este último se realiza utilizando diferentes hipótesis sobre lo que ocurriría si se cumplieran ciertas tendencias demográficas, para elaborar proyecciones normativas o programáticas, estableciendo metas en los componentes de la dinámica poblacional. Más recientemente se han realizado las de tipo estocástico. En este caso se tiene una infinidad de posibles escenarios que se generan a partir de los intervalos de confianza de las variables demográficas.
El método de componentes es el más utilizado. Tiene la ventaja de poder usarse a través del enfoque matricial, y las celdas muestran los niveles actuales y futuros de la mortalidad mediante probabilidades de supervivencia. Lo mismo para el caso de los niveles de la fecundidad por edades. En las proyecciones interesa analizar lo que ocurriría si continuaran ciertas condiciones en la evolución de los hechos demográficos, ya sean reales o imaginarios. En las predicciones importa lo que realmente ocurrirá en algún momento en el porvenir; se trata verdaderamente de adivinar el futuro.
En el caso de las proyecciones, la idea es analizar las consecuencias de una serie de hipótesis sobre las tasas de natalidad, mortalidad y migración. Hacia dónde iríamos si esas condiciones cambiaran de determinada manera. En el caso de la predicción es hablar de un futuro concreto. En la proyección se busca responder a la pregunta, ¿cómo cambiaría la población si las tasas permanecieran invariables en el tiempo o si se modificaran de algún modo? Para fines de política este camino es más adecuado. La predicción consiste en decir lo que será el futuro. Una predicción es una proyección con una sola hipótesis; una proyección con varias hipótesis nos indica lo que ocurriría si los componentes evolucionaran de acuerdo a los supuestos planteados, y una proyección estocástica nos permite observar una infinidad de posibles escenarios, lo que posibilita medir el esfuerzo que se tendría que hacer para cumplir con las metas establecidas en un espacio infinito de posibilidades.
Las proyecciones de población realizadas en México es posible clasificarlas de acuerdo a lo siguiente:





