Análisis de redes sociales

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Fuente: elaboración propia.
En esta teoría, una premisa fundamental es que las redes conFiguran el capital social que posee cada persona, por tanto, su volumen depende del tamaño de la red de conexiones que pueda movilizar efectivamente y del volumen de los capitales económico, cultural o simbólico que poseen por derecho propio cada uno de aquellos con quienes se está conectado.53 En consecuencia, el capital social es un respaldo de acceso a recursos basado en la pertenencia a un grupo, que supone unos beneficios que pueden ser materiales, como múltiples favores asociados a las relaciones provechosas, y simbólicos, como aquellos que resultan de la pertenencia a un grupo selecto y prestigioso, resultando bajo ciertas condiciones en capital económico. Para Bourdieu, la red de una persona depende, sobre todo, de la posición que ocupa el individuo en la jerarquía social, lo que le da acceso a diferentes recursos.54 De otro lado, la teoría de la acción colectiva, igual que la del capital social, aparece como una teoría con fundamento en el vínculo como unidad de análisis, teniendo que “la acción colectiva denomina la acción emprendida por un conjunto de individuos con el fin de obtener un objetivo común”,55 de tal forma que “la teoría de la acción colectiva se refiere a escenarios en los que existe un grupo de individuos, un interés común entre ellos y un conflicto potencial entre el interés común y el interés de cada individuo”.56
En tercer lugar, se tiene la teoría de la dependencia de los recursos, la cual define que las organizaciones se encuentran restringidas externamente pero exige mayor atención a los procesos internos de la toma de decisiones de la política organizacional, así como también a la perspectiva de que las organizaciones tratan de manejar sus ambientes o de adaptarse estratégicamente a ellos. Puesto que las organizaciones no son internamente autosuficientes, necesitan recursos del medio ambiente y, por ende, se tornan interdependientes con los elementos del medio con los que llevan a cabo transacciones [...] las organizaciones están sujetas a una serie de presiones provenientes de las organizaciones con quienes son interdependientes al igual que los individuos en una organización están sujetos a presiones de aquellos ocupantes de roles con los que se mantienen en contacto.57
En cuarto lugar, se hace referencia a la teoría de los vínculos débiles, de Mark Granovetter, una teoría que surge del concepto de redes sociales y es bastante citada en artículos y libros sobre redes, en muchos casos en relación con la teoría del capital social de Bourdieu o como complemento de esta, partiendo de la premisa de que las relaciones y el capital social del individuo dependen del tipo de vínculos que conformen su red, los cuales pueden ser vínculos fuertes o vínculos débiles. Al respecto, Granovetter afirma que “la fuerza de un vínculo es una (probablemente lineal) combinación del tiempo, la intensidad emocional, intimidad (confianza mutua) y los servicios recíprocos que caracterizan a dicho vínculo”.58 En relación con la teoría de los vínculos débiles, Granovetter define que:
El análisis del sistema social es considerado como una herramienta para unir niveles micro y macro dentro de la teoría sociológica. El procedimiento queda ilustrado por medio de la elaboración de las consecuencias macro de un aspecto de interacción a pequeña escala: la fuerza de los vínculos duales.
Se afirma que el grado de coincidencia entre dos sistemas individuales varía directamente según la fuerza que los une o vincula entre sí. Ha sido examinada la repercusión de este principio en la difusión de la influencia e información, la oportunidad de movilidad y la organización comunitaria.
Se ha puesto el acento en el poder de unión de los lazos débiles. La mayoría de los modelos sistémicos tratan, implícitamente, con los lazos fuertes, de este modo delimitan su aplicación a grupos pequeños y bien definidos. El énfasis en los lazos débiles lleva por sí mismo a la discusión de las relaciones entre los grupos y a analizar los segmentos de la estructura social que no quedan fácilmente definidos en términos de grupos primarios.59
Estos son vistos “como indispensables para las oportunidades individuales y para su integración en las comunidades”,60 debido a que cualquier cosa que sea difundida por ellos “puede llegar a un gran número de personas y atravesar una gran distancia social”.61 En consecuencia, son más efectivos a la hora de proporcionar recursos como información, en la medida en que disminuyen la posibilidad de obtener información redundante.62
Por otro lado, los vínculos fuertes son definidos como aquellos contactos familiares y sociales con fuertes conexiones afectivas. Comprenden familiares, parientes, amigos de familiares, compañeros de estudio, amigos sociales como vecinos o amigos con los que se interactúa con mayor regularidad e intensidad, por lo que forman una red más densa,63 aunque menos efectiva a la hora de proporcionar recursos de información, en razón de que esta puede ser altamente redundante.64 Entre sus características se encuentran la combinación de cantidad de tiempo, intensidad emocional e intimidad o confianza mutua.65
Finalmente, es importante mencionar la teoría de la estructura social de Siegfried Frederick Nadel, en su trabajo “La Teoría de la Estructura Social”, el cual ha sido fundamental para entender y crear rutas de redes sociales. Aunque se remite a los lectores de este libro a trabajar sobre la obra de este autor, es importante mencionar su contribución a este tema. Para Nadel, “llegamos a la estructura de una sociedad abstrayendo de la población concreta y de su comportamiento concreto el esquema o red (o sistema) de relaciones que prevalecen entre individuos en su capacidad de desempeñar roles los unos respecto a los otros”.66 Sin embargo, el mismo Nadel acepta que es una definición incompleta, para lo cual define que “para completarla, tenemos que mencionar no solo relaciones entre actores y personas, sino también las interrelaciones entre grupos”.67 Hasta aquí también, en su consideración, quedaría incompleta la definición, por lo cual continúa diciendo: “los subgrupos, igual que el grupo máximo que es la sociedad en su totalidad, constan de personas en relaciones determinadas, estables. Y todo grupo se caracteriza por el tipo de relaciones que se presentan entre dichas personas y las mantienen juntas”.68 En esta concepción se tienen en cuenta las relaciones de personas que definen relaciones intergrupales, así como las relaciones de las mismas personas al interior del grupo dado.
Esta idea va a ser muy importante, especialmente para tramitar una serie de discusiones que confunden las redes personales con las redes interorganizacionales, apoyadas en el argumento de que todas las relaciones son entre personas, desconociendo totalmente este tipo de planteamientos, en los cuales, aunque se reconoce esta condición del relacionamiento entre personas, se entiende que conllevan situaciones diferentes cuando ocurren en un marco organizacional, donde las relaciones son limitadas por una estructura en la que cada persona representa un eslabón del grupo, en función del rol que cumple, siendo que a la vez puede pertenecer a diferentes grupos, según sean sus intereses y según estos se vean limitados en cada grupo. Esta argumentación va a ser muy importante en la gestión de redes sociales, pues todavía proliferan ideas en las cuales se utilizan las mismas metodologías para gestionar redes de personas y de organizaciones, lo cual constituye un grave error, ya que las condiciones son muy diferentes, aunque no excluyentes. Esta diferenciación entre tipos de redes se aclara de forma más detallada en la tercera parte de este libro.
Para cerrar este apartado sobre el trabajo de Nadel, se quieren dejar establecidos dos asuntos. En primer lugar, que para el autor es importante diferenciar entre red y esquema, definiendo la primera como “aquel entretejimiento de relaciones por el cual las interacciones implícitas en una determinan lo que ocurren en otras”,69 mientras que el segundo es “toda distribución ordenada de relaciones sobre la base exclusiva de su semejanza o desemejanza”.70 En segundo lugar, que “deseamos suscitar con el término red la ligadura ulterior entre los eslabones mismos, y la importante consecuencia de lo que ocurre, por así decirlo, entre un par de nodos tiene que afectar también a lo que ocurre entre otros adyacentes”.71 Se citan estas teorías debido a que son las que han apoyado el trabajo realizado durante estos últimos años y pueden servir para quienes vayan a orientar trabajos de análisis o gestión (intervención) desde las redes sociales; sin embargo, como ya se mencionó, se definen de manera ilustrativa, en tanto la intención de este texto no es hacer un desarrollo teórico sobre las redes sociales, sino más bien presentar algunos elementos que pongan en discusión el concepto y también el enfoque de trabajo.
Finalmente, es importante apuntar que autores como Freeman72 y Rodríguez73 identifican aportes de autores clásicos de la sociología desde una perspectiva estructural, como lo son Auguste Comte, Émile Durkheim y Georg Simmel. El primero, por concebir la sociedad en términos de interconexiones entre actores sociales y no por individuos; el segundo, al plantear que en las sociedades tradicionales pequeñas los individuos están ligados por relaciones primarias o íntimas, y en las sociedades grandes y modernas se relacionan a través de relaciones secundarias o impersonales; el tercero, al afirmar que si “ha de haber una ciencia cuyo objeto de estudio sea la sociedad, y nada más, dicha ciencia debe dedicarse a investigar exclusivamente estas interacciones; estos tipos y formas de socialización”,74 en tanto que para este solo hay sociedad gracias a las influencias recíprocas que se dan entre seres humanos. De esta forma, concluye definiendo la sociología como el estudio de patrones de interacción, en donde se debe centrar la atención en la estructura global de las redes.
1.4. Cómo caracterizar redes sociales
Una vez definido el concepto, queda aún por resolver la pregunta de cómo operativizarlo, cómo llevarlo a la práctica, entendiendo que la definición que se ha dado es elemental y amplia, aunque es la única definición que sobre redes es posible dar en este libro, debido a que solo el contexto donde se interviene o se estudia es el que puede terminar de dar contenido a la definición específica de acuerdo al problema que se pretenda abordar.
Una fase clave en el proceso de caracterización de las redes sociales consiste en conocerlas, es decir, caracterizarlas. Para el desarrollo de esta fase se proponen dos formas, las cuales pueden verse como un horizonte para desarrollar estudios e intervenciones en este ámbito. En la medida en que cada uno de los elementos que se presentarán a continuación sean definidos, reconociendo que puede haber otros, será posible tener claro cuál es el horizonte que se puede trazar para adelantar propuestas basadas en redes sociales y comprender que la caracterización de redes permite construir indicadores para medir los alcances de las acciones emprendidas en la gestión.
Específicamente, se proponen dos formas de caracterizar redes, aunque no constituyen las únicas, pero sí las que, en la experiencia aquí presentada, han servido para el desarrollo de diferentes investigaciones realizadas desde esta perspectiva reticular. La primera es la propuesta por Carlos Sluzki, la cual ofrece bastante claridad sobre lo que se puede hacer. La propuesta de este autor se fundamenta en tres líneas, a saber, características estructurales, atributos de los vínculos y funciones de la red.75 En características estructurales Sluzki ubica el tamaño, la densidad, la composición o distribución de la red, la dispersión, la homogeneidad o heterogeneidad, los atributos de los vínculos específicos y el tipo de funciones:
Tamaño: número de personas en la red. Redes de tamaño medio son más efectivas que las pequeñas o las muy numerosas.
Densidad: conexión entre los miembros independientemente del informante (amigos propios que son amigos entre sí).
Composición o distribución: refiere a qué proporción del total de miembros de la red está localizado en cada cuadrante y en cada círculo en el modelo de red personal que consiste en tener una “diana” con tres círculos, divididos en cuatro cuadrantes por dos ejes, que comúnmente se conocen con las letras “x” y “y”, aunque aquí no apliquen literalmente (ver Figura 1).

Figura 1. Modelo para la construcción de la red personal.
Fuente: Sluzki76
En función de esta característica, es posible identificar sistemas de redes cuando se identifican diferentes redes personales y las conexiones entre ellas a partir de diferentes nodos, que las conectan de manera central o periférica.77
Dispersión: atañe a la distancia geográfica entre los miembros. La accesibilidad afecta tanto a la sensibilidad de la red, a las variaciones del individuo, como a la eficacia y velocidad de respuesta a las situaciones de crisis. Es la facilidad de acceso o contacto para generar comportamientos efectivos.
Homogeneidad o heterogeneidad demográfica y sociocultural: según sexo, edad, cultura y nivel socioeconómico, con ventajas e inconvenientes en términos de identidad, reconocimiento de señales de estrés, activación y utilización.
Atributos y vínculos específicos: tales como intensidad o tropismo, es decir, compromiso y carga de la relación, durabilidad, historia en común.
Tipos de funciones: cumplidas por cada vínculo y por el conjunto.
Respecto a las funciones de la red, se definen los siguientes elementos: compañía social, apoyo emocional, guía cognitiva y consejos, regulación social, ayuda material y servicios, acceso a nuevos contactos, entre otros. Así, se tiene que el tipo de intercambio interpersonal entre los miembros de la red determina las funciones de la red.
Compañía social: la realización de las actividades conjuntas o simplemente estar juntos, compartir una rutina cotidiana (interacciones frecuentes).
Apoyo emocional: es decir, intercambios que connotan una actitud emocional positiva, clima de comprensión, simpatía, empatía, estímulo y apoyo. Es el poder contar con la resonancia emocional y la buena voluntad del otro. Es el tipo de función característica de amistades íntimas y las relaciones familiares cercanas (relación de intimidad).
Guía cognitiva y consejos: interacciones destinadas a compartir información personal o social, aclarar expectativas y proveer modelos de rol.
Regulación (control) social: interacciones que recuerdan y reafirman responsabilidades y roles, neutralizan las desviaciones de comportamiento que se apartan de las expectativas colectivas, permiten una disipación de la frustración y la violencia, y favorecen la resolución de conflictos. Muchos de los ritos sociales actúan como recordatorios de estas restricciones.
Ayuda material y servicios: colaboración específica sobre la base de conocimiento experto o ayuda física incluyendo, por ejemplo, servicios de salud.
Acceso a nuevos contactos: es decir, la apertura de puertas para la conexión con personas y redes que hasta entonces no eran parte de la red social.
Finalmente, Sluzki78 propone que cada vínculo se analice a partir de los siguientes atributos: funciones prevalecientes, multidimensionalidad, reciprocidad, intensidad (compromiso), frecuencia de los contactos e historia.
Funciones prevalecientes: es decir, cuál función o combinación de funciones caracteriza de manera dominante a ese vínculo.
Multidimensionalidad: cuántas de esas funciones cumple. Esa persona o amigo es una compañía social y fuente de consejos, en tanto esa otra es mejor para las actividades sociales, pero imposible como consejera.
Reciprocidad: es decir, si el actor cumple con esa persona el mismo tipo de funciones o funciones equivalentes a las que esa persona cumple para él. Este atributo es también conocido como asimetría-simetría.
Intensidad: el compromiso de la relación.
Frecuencia de los contactos: a mayor distancia mayor requerimiento de mantener activo el contacto para mantener la intensidad. Al mismo tiempo, muchos vínculos pueden ser reactivados rápidamente, aun cuando haya transcurrido un lapso importante entre contactos.
Historia de la relación: es decir, desde hace cuánto tiempo se conocen y cuál es la experiencia previa de activación del vínculo.
La segunda propuesta es la de Noel Tichy et al. citados en Pfeffer,79 quienes presentan un esquema de caracterización bastante completo, el cual, en la experiencia particular, se ha utilizado en más estudios que el de Sluzki, tanto en la investigación como en la intervención para gestionar redes sociales. Para estos autores, las redes pueden caracterizarse por diversas dimensiones (ver Tabla 2).
Tabla 2. Dimensiones y propiedades de las redes.
PropiedadDefiniciónA. Contenido transaccionalTipo de intercambio en la red: expresión de afecto, influencia, intercambio de información, intercambio de recursos o de bienes y servicios.B. Naturaleza de los nexos1. IntensidadFuerza de la relación.2. ReciprocidadGrado en que la relación es comúnmente percibida por todas las partes relacionadas.3. Claridad de las expectativasGrado de expectativas claramente definidas.4. MultiplicidadGrado en que los individuos se vinculan con relaciones múltiples.C. Dimensiones1. TamañoNúmero de personas en la red.2. Densidad o conectividadNúmero de nexos reales en la red como proporción de los nexos totales posibles.3. AgrupamientoNúmero de regiones densas o de conglomerados en la red.4. CentralidadGrado de jerarquía y restricción a la comunicación en la red.5. EstabilidadGrado en que el patrón de la red cambia en el tiempo.6. AccesibilidadNúmero promedio de nexos entre dos individuos cualesquiera en la red.7. AperturaNúmero de nexos externos reales como proporción de los nexos externos totales posibles.8. EstrellaIndividuo con el número más alto de nombramientos.9. PuenteIndividuo miembro de múltiples enracimados en una red.10. ÁrbitroEstrella que vincula también la red con redes externas.11. AisladoIndividuo con pocos (o nulos) nexos con otros en la red.Fuente: Pfeffer.80
Esta segunda propuesta de caracterización ha sido utilizada en el marco del ars como metodología para el análisis de los vínculos entre diferentes elementos. De igual forma, a partir de este esquema es posible planificar y ejecutar procesos de intervención con comunidades, organizaciones públicas y privadas, con personas, etc., una vez han sido claramente definidos los actores en cada caso particular, teniendo que solo desde aquí es desde donde, como ya se dijo, se considera posible llegar a una definición del concepto de red que sea operacionalizable.
Procede la crítica a los procesos que se proponen desarrollar un proyecto de investigación de redes, que en muchas ocasiones le denominan análisis de redes y le ponen múltiples apellidos, pero en el desarrollo metodológico nunca identifican un problema relacional, conduciendo a múltiples errores, entre ellos identificar grupos como redes, pues, como ya se mencionó, no son los escenarios colectivos los que generan redes, sino el intercambio, esto es, los vínculos entre las partes que conforman un grupo y de estos con los de otros grupos. Así mismo, desarrollar estudios que se mantienen en una perspectiva de atributos individuales, aunque se haga uso del concepto de redes sociales. A partir de estas claridades conceptuales sobre las redes sociales y los principales enfoques teóricos que se han venido presentando es posible pasar a abordar la metodología de ars.
1. Camilo Madariaga Orozco, Raimundo Abello Llanos y Omar Sierra García, Redes sociales: infancia, familia y comunidad (Barranquilla: Universidad del Norte, 2003).
2. Mony Elkaïm citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 12.
3. Shock citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 13.
4. Speck y Attneave citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 13.
5. Speck y Rueveni citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 13.
6. Henderson citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 13.
7. Pio Sbandi citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 13.
8. Dabas citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 13-14.
9. Reales, Bohórquez y Rueda citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 14.
10. Kethleen citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 14.
11. Light y Keller citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 14.
12. Itirago e Itirago citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 14.
13. Riechmann y Fernández citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 14.
14. Madariaga Orozco, Sierra García y Abello Llanos citados en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 15.
15. Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 15-16.
16. Carlos Sluzki, La red social: frontera de la práctica sistémica (Barcelona: Gedisa, 2002), 40.
17. Sluzki, La red social, 40.
18. Ibid.
19. Ibid.
20. Ibid.
21. Sluzki citado en Madariaga Orozco, Abello Llanos y Sierra García, Redes sociales, 10.
22. Stanley Wasserman y Katherine Faust, Social Network Analysis: Methods and Applications (New York: Cambridge University Press, 2009), 10.
23. Iván Montoya Restrepo, Alejandro Valencia Arias y Alexandra Montoya Restrepo, “Mapeo del campo de conocimiento en intenciones emprendedoras mediante el análisis de redes sociales de conocimiento”, Ingeniare, Vol. 24, no. 2 (2016): 337-50, https://doi.org/10.4067/S0718-33052016000200015.
24. James Mitchell citado en Ana Inés Pepe, “Redes organizacionales: liderazgo, cambio y comunicación”, Dixit, no. 18 (2013): 46, https://revistas.ucu.edu.uy/index.php/revistadixit/article/view/363/338.
25. Sonia Bertolini y Valentina Goglio, “The Demand for Qualified Personnel: A Case Study on Northern Italy”, Higher Education, Skills and Work-Based Learning, Vol. 7, no. 1 (2016): 51-69, https://doi.org/10.1108/HESWBL-03-2016-0014.
26. Carlos Lozares citado en Antonieta Kuz, Mariana Falco y Roxana Giandini, “Análisis de redes sociales: un caso práctico”, Computación y Sistemas, Vol. 20, no. 1 (2016): 89-106, https://doi.org/10.13053/CyS-20-1-2321.
27. Rita de Cássia Melão de Morais et al., “A estrutura da rede social da mãe/acompanhante da criança hospitalizada”, Cogitare Enfermagem, Vol. 23, no. 1 (2018): e50456, https://doi.org/10.5380/ce.v23i1.50456.
28. Oscar Marcenaro-Gutierrez, John Micklewright y Anna Vignoles, “Social Mobility, Parental Help, and the Importance of Networks: Evidence for Britain”, Longitudinal and Life Course Studies, Vol. 6, no. 2 (2015): 190-211, https://doi.org/10.14301/llcs.v6i2.313.
29. Adilson Luiz Pinto y Audilio Gonzales-Aguilar, “Visibilidad de los estudios en análisis de redes sociales en América del Sur: su evolución y métricas de 1990-2013”, Transinformação, Vol. 26, no. 3 (2014): 254, http://dx.doi.org/10.1590/0103-3786201400030003
30. Isset et al. citados en Pablo Galaso, Sebastián Goinheix y Adrián Rodríguez Miranda, “Redes inter-organizacionales para implementación de políticas sociales: un estudio aplicado a cuatro barrios en Uruguay”, Redes, Vol. 28, no. 2 (2017): 6, https://doi.org/https://doi.org/10.5565/rev/redes.644.
31. Humberto Charles, Aldo Torres y David Castro, “Efectos del capital social en el empleo en México”, Revista de Economía Institucional, Vol. 20, no. 38 (2018): 263-83, https://doi.org/https://doi.org/10.18601/01245996.v20n38.11.
32. José Hernando Ávila Toscano, “Minería de datos aplicada al análisis bibliométrico. Descripción y usos de reglas de asociación y modelos de regresión basados en árboles”, en Cienciometría y bibliometría. El estudio de la producción científica (Barranquilla: Corporación Universitaria Reformada, 2018), 195-220.








