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Además, finalmente, las doctrinas en la tradición son formuladas de tal manera que tienen que actuar mecanicistamente en un primer momento, cuando el fundamento “evidente” se ha desplazado o no existe más, ya que en lo doctrinal y conceptual se trata siempre de distinciones, de delimitaciones (definiciones). Así es en la expresión “El hombre no es dios. Dios no es el hombre”, en la distinción de espíritu, alma y cuerpo, o entre naturaleza y sobrenaturaleza. Distinguir es tarea de la Filosofía y la Teología. La distinción se realiza abstrayendo (apartándose de la vida) y sin referencia particular al “vivir” y “amar”. Surge un “estrato superior”.
Pero la Teología y la Filosofía pueden proceder así sin daños, porque de todos modos la vida y el amor son tocados por las expresiones abstractas. Los conceptos son así de hecho no conceptos en sí; no son una superestructura de ideas, aunque así se formula y parezca, por lo menos para nosotros hoy. Se genera algo similar a cuando se toca un instrumento de cuerdas, que producen un acorde (una comparación muy usada por el Padre Fundador). Por eso no se necesita, p.ej. en lo mariano, mucha afirmación de lo dogmático, de los principios dogmáticos. Así, quien dice “la Madre de Jesús”, dice también “mi” Madre, aunque conceptualmente visto eso no esté dicho con “la Madre de Jesús”. Pero lo aludido no lo nota. El término “Madre” le corresponde simplemente, indiferente de lo que se delimite de manera conceptual. Por eso tampoco hace falta una fundamentación dogmática, es decir, razones dogmáticas relativamente débiles alcanzan para un caso así. Naturalmente que esto no solo vale en el terreno de lo religioso.
6.4. La nueva tarea.
Lo dicho solo se aplica mientras sobre ese punto no se piense especialmente o se produzca un vacío. Si esto pasa, es un signo de que el horizonte comprensivo no verbal no es más el antiguo. Cuando esto se produce, Teología, Filosofía y toda ciencia no pueden realizar más sus distinciones, en sí correctas, como si no fueran comprendidas evidentemente como separación.
En esa línea, una nueva Teología y Filosofía, como esperamos que un día sea desarrollada por schönstattianos en la Escuela del Padre Kentenich, trabajarán justamente sobre este punto. Así, proceso de vida y de amor “Dios”, proceso de vida y de amor “hombre”, proceso de vida y de amor “Salvación”, se co-formularán como todo lo que estaba no tematizado o supuesto. Esto es tanto más difícil cuanto que muy evidentemente se parte de que en especial las fórmulas expresamente dogmáticas de la tradición contienen la Revelación.
En términos kentenijianos, lo anterior significa que la síntesis teológica y filosófica de Agustín y Tomás de Aquino debe ser continuada y completada por la co-formulación de la parte sicológica.
6.5. Doble verdad.
Entretanto, ha surgido en nuestra cultura un pensar expresamente sicológico. Éste piensa desde abajo, procesalmente, organizándose a sí mismo, y se experimenta como auténtica alternativa al pensar dogmático y normativo de la tradición. En tanto se mantiene lo dogmático y normativo, y simultáneamente se toma lo sicológico, podemos hablar de una doble verdad, análogamente a lo experimentado en la alta Edad Media entre el conocimiento teológico y filosófico. Piénsese en los deseos representados por el teólogo y psicoanalista Eugene Drewermann y en la extraña impresión de incapacidad que proviene precisamente de las facultades teológicas, que no pueden satisfacerlo.
Del pensar sicológico podemos también aprender cómo se manifiestan las leyes propias de lo sicológico, es decir, el ámbito que en el pasado permaneció sin verbalizar.
6.6. Un nuevo pensar.
6.6.1. Autonomía (valor propio) relativa de lo referido al vivir y amar. El pensar orgánico es uno que se sitúa consciente y expresamente al servicio del amar y vivir, se vincula con ellos, respeta sus fines. Es un pensar que conscientemente corresponde al vivir y amar. Entonces, si pienso orgánicamente, el vivir y amar no solo no es destruido racionalistamente, sino que hasta recibe apoyo del pensamiento. Con otras palabras, pensar orgánico es pensar sicológico. Co-formula el aspecto sicológico del pensar, tanto ratione subjecti como ratione objecti.
6.6.2. Cuatro características ratione objecti. José Kentenich nombra cuatro características del pensar orgánico ratione objecti:
La primera característica se refiere a la relación de “causa primera y segunda”, a la relación de cosas con personas terrenas y concretas, que vital y amablemente en su autonomía son abrazadas (vinculación) con lo divino, con Dios.
La segunda característica aborda la relación de idea y de vida (o amor). Se refiere a la relación de las expresiones de vida y amor, de las necesidades de la vida y del amor, y de las objetivaciones producidas, por un lado, con las ideas y los principios religiosos, filosóficos y éticos abstractos y universalmente válidos, por otro. Vivir y amar no son entonces hundidos en su relativa autonomía por ideas, sino reconocidos. Se les ayuda, así como también las ideas son fecundadas por el vivir y amar.
La tercera característica se refiere a los procesos y configuraciones de vida (existentes y surgentes). El P. Kentenich es un maestro en la descripción de las leyes que dirigen interiormente tales procesos y configuraciones de vida. Aquí se ve especialmente desafiado el pensar orgánico.
Una cuarta característica mira a la vinculación de las ideas entre sí. El Padre Fundador buscó desde el principio ver todo lo más posible en relación o en contexto.
De hecho, estos mismos cuatro aspectos hay que verlos tanto con respecto a la estructura de una configuración de vida como también a su desarrollo (proceso).
6.6.3. Estructura formal del pensar orgánico (sicológico). El pensar orgánico es un pensar unilateral (orgánicamente unilateral). En la conciencia solo puede haber simultáneamente una cosa, pero lo otro está también allí implícita, virtual, habitual, funcionalmente. Está en una determinada fase de la conciencia, y permanece resonando, solo en su nexo.
También es un pensar parcial y concreto. Piensa a partir de puntos singulares y en referencia a ellos. Es parcial y, sin embargo, a su manera, universal y global. Es capaz de ver la totalidad en la parte.
Es un pensar participativo. El aspecto del sujeto que piensa está tenido en cuenta, es importante. Es un pensar subjetivo, en perspectiva, un pensar “para mí”. Es un pensar desde abajo.
Es un pensar centrado. Acentuadamente alto (afirmativa, no exclusivamente). Piensa circular, cíclicamente, mejor dicho, en forma de espiral. Piensa en siempre nuevos pasos y círculos. Siempre de nuevo se expresa lo antiguo. Pero también se enriquece simultáneamente siempre de nuevo, se amplía. Piensa simbólicamente.
7. Vivir orgánico.
El fundador de Schoenstatt dejó desarrollarse la vida conscientemente. Él veía cómo crecían procesos y configuraciones de vida respectivamente en el alma de cada uno y de las comunidades. En esta exposición tocamos el tema de la vida más desde el punto de vista de que un nuevo pensar debe corresponderle. Supuesto esto, habría que destacar que Kentenich, en el trato con la vida, con la organicidad de la vida, con formas de vida, hizo algo que así todavía no se ha descubierto en nuestra cultura, todavía menos en la Iglesia. En ésta casi no existe el proceso “trato con la vida”.
8. Amar orgánico.
Cada vez más Kentenich se fue haciendo consciente, consciente de que ama y es amado de un modo globalmente afectivo (no solo volitivamente). Esto es especialmente notorio desde la época de Dachau, en la que se expresa también públicamente la relación de amor que había surgido por todas partes, y él toma sobre sí el peligro de muerte para articularla.
En la Visitación de parte de las autoridades eclesiásticas, particularmente en la segunda, juega un papel central esta consciencia. En Milwaukee hará todo lo que todavía le permitan las leyes establecidas para corresponder a la relación de amor que había crecido. Si José Kentenich debe ser canonizado por su misión y no un antiguo catálogo de virtudes, como siempre de nuevo lo destaca Mons. Wissing, entonces se lo podrá ver precisamente en el lugar de las vinculaciones de amor crecidas y de la fidelidad a ésta, su misión. Lo que Dios unió en un proceso de amor que ha llegado a madurar no puede ser separado por los hombres (como lo intentó expresamente la visitación Papal hasta un expreso pronunciamiento liberando de los vínculos de amor, decreto de supresión de deberes).
El amor humano puede y debe permanecer cuando el hombre se consagra a Dios. Es provechoso para la relación con Dios. Si bien esto es algo que supone pensar orgánico, no hay que dejar de ver que es una organicidad que afirma y confirma la autonomía del amor humano, es decir, no la trasciende precipitadamente. Y esto también en el ámbito de la vida virginal. Esto es totalmente nuevo. Al respecto, en el pasado se veía en primera línea el peligro. Tromp y todos los representantes de la Iglesia no podían verlo en aquel entonces de otra manera. Esto es también una cierta dificultad para el trato con el 31 de mayo. Lo sienten las Hermanas de María mucho más que otros. Los casos concretos de los que se trata se asientan en una relación de amor desarrollada, en la conducta de amor de hermanas de una congregación frente a un presbítero (Principio Paterno como principio de vida y de amor con las correspondientes costumbres). ¿Cómo se puede aclarar algo así? ¿cómo puede ser públicamente dicho? Pero debemos pasar por eso de alguna manera (por otra parte, aquí el Padre Kentenich habla de que las relaciones vitales de los sexos entre sí, también en el caso del presbítero, de todos modos están cambiando; dicho para entonces).
9. Cambio en la configuración de la cultura.
9.1. Pensar orgánico antiguo y nuevo.
Kentenich obtiene sus conocimientos de dos fuentes. Por un lado, positivamente a partir del comportamiento humano (particularmente de las Hermanas de María). Por otro, más negativamente, de las dificultades ante todo de las élites intelectuales. Eso significa que muchas veces tiene formulaciones negativas. Ve desmoronarse algo. Pero en lo que se desmorona ve las leyes positivas fundamentales, que no eran conscientes en el pasado. Se trata a la vez de ambas cosas: lucha contra el mecanicismo y reconstrucción de lo antiguo. Así, el pensar orgánico puede ser una fórmula conservadora. Es importante que el pensar orgánico no se transforme en pensar organicista. El hombre de la cultura antigua no tenía la posibilidad de pensar no orgánicamente porque no tenía conciencia de su organicidad. Lo que distingue un pensar orgánico antiguo de uno nuevo es el pensar en libertad y comprendiendo las leyes de lo orgánico.
9.2. El antiguo organismo era muy pequeño ya hace mucho.
Lo nuevo se va, es expulsado. No alcanza con quejarse de la pérdida de un organismo. Hay que crear animosamente uno nuevo. Es lo que hizo Kentenich. Pero todavía hay que ponerle muchas cosas (asimilación y explicitación creadoras).
9.3. Encuentro con el sentido de lo moderno.
Este encuentro significa especialmente encontrar el sentido de lo moderno. La caída es una “caída extraordinariamente razonable”10. En el incendio del mundo antiguo, y paralelamente a éste, se hacen visibles las líneas estructurales de un nuevo mundo. Eso significa también, por ejemplo, que la negación de Dios debe ser distinguida de la negación de una imagen de Dios culturalmente antigua. Asimismo, la “caída” de lo eterno de la caída de lo condicionado por el tiempo.
9.4. Significado de María para una nueva cultura.
Así como la Santísima Virgen era un elemento de síntesis en la antigua cultura, debe volver a serlo en la nueva cultura. Por un lado, eso significa “liberación” de María de la antigua cultura. Y después, vinculación de lo nuevo en un proceso creador.
9.5. Del rescate de Occidente al rescate de la misión histórico-salvífica de Occidente.
El 31 de mayo ve el desmoronarse de Occidente, nada asombroso después de la recién terminada Segunda Guerra Mundial. Ve a Schönstatt con una misión que puede colaborar para su rescate, el Schönstatt total, ahora también el internacional.
Doce años después, en 1961, el Padre Kentenich formula por primera vez como fin de Schönstatt la misión histórico-salvífica de Occidente11. Desde entonces, es siempre mencionado como segundo fin cuando se trata de los fines de Schönstatt.
Referido al 31 de mayo quiere decir: Occidente sucumbe. Pero también hay una misión en los procesos que causan la disolución. Es decir, encuentro del sentido de la historia y cultura occidentales. Solamente sucumbe una determinada forma de Occidente, la antigua.
III. El 31 de mayo y Latinoamérica (Chile)
José Kentenich habla de una “misión especial” para el 31 de mayo del Schönstatt latinoamericano, especialmente del chileno. Para eso menciona voces del alma y razones históricas. Es la misión del Santuario de Bellavista. Tal aspecto debe, entonces, verse en relación con la misión de los santuarios filiales. Los santuarios filiales tienen relación con una Familia de Schönstatt nacional (o regional). Aquí siempre hay una corriente de ida y una de vuelta. La misión de Bellavista, como la misión de cada santuario filial, va más allá de la del 31 de mayo. Ésta es la misión de Schönstatt en general: se trata de que cada Familia de Schönstatt contribuya solidariamente al todo. A veces más, a veces menos.
Una misión especial siempre significa que se destaca y se hace consciente un punto de vista dentro de la totalidad. El 31 de mayo es la misión de todo Schönstatt, en último término del Santuario Original. De hecho, también tuvo el Schönstatt alemán, en lo que respecta al 31 de mayo, una misión especial, sobre todo en el aspecto de hito.
SEGUNDA PARTE
I. ¿Cómo sería una tarea fundamental de la misión del ٣١ de mayo?
1. Autorreflexión de Schönstatt desde el punto de vista de las necesidades de los hombres.
El 31 de mayo fue llevado por la idea de que Schönstatt (el Fundador) quiere ocuparse por la Iglesia en Occidente, los Institutos Seculares, el mundo entero (introducción a la Epistola perlonga), y que la Virgen María debe ocuparse de Schönstatt. Eso podría ser también un punto de partida para ocuparse con el 31 de mayo. Significaría que la primera reflexión no debe dirigirse a la auto-comprensión sino a la elaboración de su aporte para la Iglesia (ante todo de sus fuerzas vitales y formadores de opinión) envuelto en el 31 de mayo. Entonces dependería de elaborar una fórmula en lo más posible evidente, simple, comprensible, actual, accesible, una que haga que con el tiempo escuchen (aceptando o rechazando) ante todo las fuerzas vitales, conscientes y comprometidas de la Iglesia y la sociedad.
2. Aliados.
Para eso hay mucho en la cultura actual (no tanto en la Iglesia) con lo que se puede enganchar (cambio de paradigmas, corriente de la globalidad, significado de la espiritualidad, redescubrimiento del alma, etc.). Es válido dejarse enriquecer por eso, llevar su agua al propio molino y utilizar todas las posibilidades.
3. Pensar, vivir y amar orgánicos.
Me parece que las tres palabras “pensar-vivir-amar orgánicos” efectivamente contienen de un modo central todo lo que Kentenich presenta como novedad, y que estos aspectos efectivamente faltan en nuestra Iglesia. Pero nosotros mismos debemos todavía entenderlos de una vez por todas (o por primera vez). También dependería de aislar nuevamente el “bacilo”, mas sin quedarnos en eso.
4. Movimiento (Bewegung).
La manera de actuar me parece estar expresada en la palabra “movimiento” (el término “cruzada” está cuestionado con muchas asociaciones negativas). Cómo actúan los movimientos lo hemos observado en los últimos decenios ante todo en el movimiento ecologista. Schönstatt sería un movimiento al servicio del pensar, vivir y amar orgánicos.
II. Qué se entiende por “revivencia creadora” del 31 de mayo, es decir, asemejación e inserción en el tercer hito
1. Concepto de “revivencia creadora” en general.
Hacia el final de su vida, el Padre y Fundador señaló que el proceso de formación de las comunidades debía ser distinto que el de la Hermanas de María, que había sido estructurado de un modo fuertemente sistemático. Frente a eso coloca un camino más de tipo genético y procesal, que se orienta según el progresivo desarrollo de la historia de Schönstatt. Pero no pudo desarrollar más la idea que tenía al respecto, y solo con respecto al desarrollo de la Alianza de Amor puso un acento. Me parece que la indicación que reorienta lo anterior debe ser entendida a partir de que no se presentan resultados terminados, sino que su surgimiento se completará en un lento proceso.
2. La revivencia creadora del 31 de mayo es la revivencia creadora de Schönstatt.
Revivencia creadora como asemejación e inserción en cuanto se refiere al 31 de mayo de 1949 significa por una vez captar nueva y más profundamente Schönstatt mismo en sus fines y las posibilidades de su eficacia. Significa hasta dejarse captar por la urgencia de su misión y su aporte.
Finalmente se trata de la revivencia creadora del 31 de mayo de 1949 en su carácter de hito, es decir, de la fe en lo que al principio llamé “perfilación profética de Kentenich y Schönstatt” (prophetischer Profilierung Pater Kentenichs und Schönstatts). Esto no tiene por qué hacerlo todo el que se compromete al modo de movimiento con el pensar, vivir y amar orgánicos y con Schönstatt en general, tanto como no todos tienen que revivir creadoramente el 20 de enero.
Después que se ha cerrado la época de fundación, tanto el 20 de enero como el 31 de mayo pueden verse en el 18 de octubre de 1914 (eso sucede en muchas partes). En visión retrospectiva desde el final de la época de fundación, en el 18 de octubre de 1914 está expresamente contenida la posición del Padre Kentenich. Lo mismo un especial lugar de Schönstatt en el organismo Iglesia.
Tampoco la convicción de la misión y del lugar totalmente especiales de Schönstatt, tal como se trataron al principio, necesitan ser tema de todos. Debe reservarse a una cierta élite que madura hacia eso en un proceso más largo (especialmente Institutos y Federaciones. ¿Se podría comparar eso al cuarto voto de los jesuitas?). Pero entonces eso debe significar que no hay que cargar a los schönstattianos apresuradamente con altísimas pretensiones de misión, además de que el aspecto propiamente profético virulento de Schönstatt no será tan público.
Así hay una especial revivencia creadora del paso del 31 de mayo de 1949, mientras que el compromiso con la misión de Schönstatt está vinculado de un modo totalmente normal y en diversos grados de convicción y acción con el 18 de octubre y la Alianza de Amor de ese día.
Diccionario sobre el 31 de mayo 12
P. Mariano Irureta
Administrador Apostólico
Persona que tiene la responsabilidad de dirigir y ejecutar una serie de disposiciones y funciones ordenadas por alguno de los organismos de la Santa Sede; por ejemplo, en una diócesis que se queda sin obispo es el administrador apostólico el que asume la responsabilidad por ésta hasta un nuevo nombramiento. En el caso de Schoenstatt, al tratarse de una comunidad de la Iglesia que carecía de una cabeza por el exilio de su Fundador, fue nombrado un Administrador apostólico en 1964.
Actos filiales/Actos de séquito*
Mientras el P. Kentenich se encontraba en el campo de concentración de Dachau, surgió al interior de la Familia una potente corriente de filialidad y fraternidad; esta corriente se fue concretando en una serie de actos personales y libres ofrecidos al Fundador como señal de unidad de vida. La inspiración de estos actos se puede encontrar en determinados gestos o ritos penitenciales propios de la tradición eclesial. En Uruguay, donde había surgido el primer santuario filial, las Hermanas de María se refirieron a este gesto como «Acto filial» (Kindesakt). El 20 de enero de 1949, un grupo de sacerdotes palotinos y algunos diocesanos realizaron algo análogo, conocido como «Acto de séquito o seguimiento» (Gefolgschftsakt). En la Visitación estos actos fueron cuestionados por la jerarquía de la Iglesia como símbolo de dependencia infantil.
Anwandter, Humberto*
El P. Humberto Anwandter (1931-2018) perteneció a la primera generación de sacerdotes chilenos del Movimiento. Profundo conocedor del carisma del P. Kentenich, le correspondió realizar un gran aporte a la superación de la controversia suscitada en Chile entre el P. Benito Schneider y el P. Ernesto Durán respecto de la interpretación del 31 de mayo como un acontecimiento local o como un verdadero hito semejante al 18 de octubre o el 20 de enero. Mientras estudiaba en Friburgo, Suiza, escribió una famosa carta al Fundador sobre este tema. A él se le atribuye la expresión de la misión del 31 de mayo como una “cruzada por el pensar orgánico”. En la navidad de 1960, el P. Humberto entronizó en el altar del Santuario de Bellavista la «Cruz de la Unidad», símbolo de la necesidad de superar las diferencias entre “benitinos” y “ernestinos”.
Bea, cardenal*
Agustín Bea (1881-1968) fue un sacerdote jesuita profesor de Antiguo Testamento. Desde 1930 fue Rector del Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Confesor de Pío XII durante mucho tiempo, fue nombrado cardenal en 1959. Desde 1960 ejerció como director del recién fundado Secretariado para la Unidad de los Cristianos. En el Concilio Vaticano II fue una de las figuras más destacadas en enfatizar el acento pastoral y el diálogo ecuménico. El Cardenal Bea estaba abierto al Movimiento de Schoenstatt y a la persona de José Kentenich. De hecho, durante el tiempo de conflicto actuó como un importante interlocutor con las autoridades romanas. Se le atribuye la frase “sin el Concilio, Kentenich nunca hubiera sido comprendido por la Iglesia”.
Bellavista, santuario
Primer santuario chileno, santuario nacional, Cenáculo de Bellavista, bendecido por el P. Kentenich el 20 de mayo de 1949. En su altar el Padre Fundador depositó parte de la Epistola perlonga y en su interior pronunció la famosa “Plática del 31 de mayo”, en la que invita a una contracorriente (Gegenstrom) evangelizadora desde los santuarios filiales hacia Europa.
Bolchevismo*
Con el término «bolchevismo» (Bolchewismus), lo mismo que con la expresión «colectivismo», Kentenich no se refiere necesariamente a un sistema político concreto, aunque las ideologías comunistas y socialistas proporcionen en los años 30 el contexto inicial. Mediante el vocablo «bolchevismo» Kentenich describe una mentalidad o espíritu de masificación, cosificación y desafección. El “hombre bolchevique” es equivalente al hombre-masa y al hombre-máquina, un individuo disociado de todos los vínculos naturales y sobrenaturales, despersonalizado, desarraigado y descristianizado. En el universo del 31 de mayo el bolchevismo es el modo de caracterizar el efecto del mecanicismo en la cultura.
Probablemente una de las fuentes para explicar la insistencia en el término sea el trabajo del historiador de la cultura René Fülöp-Miller, Geist und Gesicht des Bolschewismus. Darstellung und Kritik des kulturellen Lebens in Sowjet-Rußland (Espíritu y rostro del bolchevismo. Presentación y crítica de la vida cultural en la Rusia soviética, 1926). En este libro se contrapone precisamente el espíritu bolchevique al espíritu cristiano.
Bornewasser, arzobispo*
Franz Rudolf Bornewasser (1866-1951) fue arzobispo de Tréveris, diócesis en la que estaba incardinado Schönstatt durante el periodo del régimen nazi. En 1946 hizo un laudatorio reconocimiento del Movimiento Apostólico de Schoenstatt y de la comunidad de las Hermanas de María. Este informe fue enviado a Roma, a la Sagrada Congregación de Religiosos. Sin embargo, en febrero de 1949, motivado por los juicios adversos de algunos obispos alemanes debido al actuar de los miembros de Schoenstatt al interior de las diócesis, decide enviar a Monseñor Bernhard Stein como delegado para efectuar una visitación canónica. Más adelante, y en atención a los escasos resultados de esta visitación, Bornewasser solicitó la intervención de Roma.
Carta del 31 de mayo*
El 31 de mayo el P. Kentenich le escribió una breve carta a su Excelencia el arzobispo Bornewasser. Esta misiva acompañaba la respuesta al informe de Mons. Stein. Su intención era aclarar la naturaleza del debate con el Visitador: una discusión científica, no personal. No se trata de un texto extremadamente relevante, pero importa no confundir esta carta con la Epistola perlonga o la “Plática del 31 de mayo”.




