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—Esta es la pieza de Juli. Hola chicos. Los chicos saludan a Verónica, y luego saludan a Débora. Los chicos son Julieta y Agustín, están, ya se sabe, en el cuarto de Julieta, el cual es presentado por su mamá, Verónica, la otra mamá, la de Agustín, Débora, observa y sonríe.
—Que hermosa decoración Vero.
La decoración, hermosa según Débora Casillas, consiste en paredes de rosa pastel, sobre ellas un aquelarre de hadas, en dibujos, en calcomanías, en lámparas, en muñecos, y en objetos varios.
—Todo elegido por Juli, le encantan las hadas. Hace un tiempito que nos pidió decorar su cuarto así, y la verdad quedó hermoso.
—Hermosísimo. Asiente Débora.
—Buenos sigamos linda. Le dice Verónica a Débora, y le guiña un ojo.
—Dale linda. Responde Débora, y le devuelve el guiño.
—Vení que te muestro mi habitación, y mi gim.
Las mujeres se van, los niños quedan, y los niños hablan y se confiesan
—¿Y a vos?
—¿Y a mí qué?
—¿Te gusta mi cuarto?
—No sé
—¿Por qué?
—Las hadas son cosas de nenas.
—No
—¿Y qué son?
—Me protegen
—¿De qué?
—Del Monstruo
—Los monstruos no existen Julieta.
—Te equivocas, el que no existe es Dios, y vos hiciste que le rece.
—¿Qué decís?
—Por tu culpa creí en Dios otra vez.
—Dios es bueno.
—Dios no me ayuda nene.
—¿En qué no te ayuda Dios?
—En que el Monstruo se muera.
—¿Y las hadas te ayudan?
—Las hadas me cuidan, ya te dije.
—¿Y cómo te cuidan?
—Hacen que el Monstruo se vaya. Pero el Monstruo es muy fuerte, todos lo dicen, todos le tienen miedo, aunque es diferente del miedo que le tengo yo.
—¿Y el Monstruo cuando se va Juli?
—Después de un rato, cuando le sale ese líquido blanco
—¿Qué líquido blanco?
—A los hombres malos les sale un líquido blanco del pito
—A mi no me sale nada, por ahí es pis.
—No nene, vos porque sos bueno, pero a los hombres malos les sale otro cosa, es blanca y fea, como plasticola.
—No sabía
—Ya sé, solo sabés que Dios existe, y eso es mentira.
—Perdoname Juli.
—¿Por qué?
—No quería mentirte, pensé que Dios existía de verdad.
—Ya lo sé
—Juli
—¿Si?
—¿qué es ese monstruo? ¿Un vampiro? ¿Un fantasma?
—No
—¿Y qué es?
—Es alguien
—¿Quién?
—¿Me vas a ayudar Agus?
—Si
—¿Por qué?
—Porque te amo
—Yo también te amo
—Juli, ¿Quién es el Monstruo?
—El Monstruo es mi abuelo. Ayudame Agustín, por favor.
Los dos niños se abrazan y lloran, se quieren, se van a ayudar. Agustín y Julieta están decididos a combatir al Monstruo don Pedro Alvear.
*****
Quinto whisky, quinto brindis, los negocios los atrapan, los aíslan del resto de los integrantes de la casa, dos hombres hablando, transando, especulando, queriendo dejar de ser gilada clase media.
—¿Miami? ¿Cómo la ves? Pregunta Franco
—¿Me lo decís de verdad? Se sorprende Sergio
—Amigo, mejor dicho socio, con vos no jodo. ¿Cómo te ves en Miami?
—Me veo espectacular. Mirá que mi aporte no es tan grande. Habla con cierta vergüenza ahora Sergio
—Todo suma amigo. Lo que pones los vas a multiplicar por mil.
—Voy con todo, pongo todo.Mira que me quedo en bolas Franco.
—Está todo asegurado, vas a tener un retorno de esa guita que ni te imaginas. Primero vivimos un tiempo con los dólares fugados. Allá hay contactos, una financiera yanqui y otra mexicana, pero Miami me va más que el DF, esos chicanos son bastante feos. Franco se ríe al terminar la frase
—¿Y nos metemos a laburar así nomás en las financieras?
—Mi suegro generó el contacto. Con el apoyo de un Alvear todo se puede, nos quiere lejos por un tiempo, hasta que se calme el agite interno, el sabe bien de que se trata, si nos quiere fuera del país por algo será, y la verdad Sergito prefiero Miami a esta mierda de ciudad sudaca en la que vivimos.
—De eso ni hablar Franco. ¿Tu suegro se viene con nosotros?
—No
—¿Se queda acá, en el medio de la mierda?
—Mi suegro es parte de esa mierda, mi suegro es la Argentina Sergio, este país y él son una unidad inescindible.
—Tengo que hablarlo con Débora
—Seguro Sergio, pero mirá que este tren pasa solo una vez, son unos años en Miami, cuando el país repunte exigimos el pago de los bonos, y ahí sí, la guita loca.
—Va a decir que si mi mujer.
—¿Seguro?
—No hay chance que se niegue, la conozco.
Brindan, sexta vez, sexto whisky. Negocios de hombres prósperos: Franco Aversente, yerno del gran Pedro Alvear. Sergio Casillas, un yupi demasiado ambicioso.
Beben, sueñan, sacan cuentas, piensan, cada uno en los suyo. Destronar a su suegro, piensa Franco. Cagar a trompadas a su mujer si le pone trabas al negocio, piensa Sergio.
*****
—¿Y? ¿Qué me decís? Pregunta la anfitriona, que es, ya sabemos, Verónica Aversente.
—Increíble. Responde la invitada que es, también lo sabemos, Débora Casillas.
—Bien completito, cinta, bici fija, dorsalera, banco para los cuádriceps. Los años pasan Debi, hay que mantenerse.
—Si estás espectacular vos, quien pudiera estar así nena.
—Vos estas mejor, sos hermosa Debi.
El primer contacto físico se produce, serán unos cuantos más los que vendrán, más íntimos, más duraderos. Verónica le corre el pelo de la cara, le levanta el mentón, la mira fijo, profundamente.
—Hermosa Debi, de verdad.
Débora se sonroja, alagada, feliz, y ya caliente.
—Gracias Vero.
—Vamos, vení que te muestro el dormitorio.
Ok. Vamos.
Caminan, ambas mujeres, sus maridos sueñan con negocios, dinero, viajes. Los sueños de ellas son más primales, más básicos, húmedos y lascivos.
*****
Siguen abrazados, se confiesan todo, ella cuenta su horror, el Monstruo que la maltrata. Él cuenta el suyo, la violencia de papá. Se descargan, se ayudan, se alivian. Almas gemelas, amor puro.
—Juli. Dice Agustín.
—Sí.
—Tengo algo para darte.
—¿Un regalo?
—Más o menos. Lo hice yo.
—¿Qué es?
—Somos nosotros. Agustín saca el dibujo del bolsillo de su bermuda, se lo alcanza a Julieta. Ella lo mira, su cara se ilumina, sus ojos celestes resucitan.
—Es hermoso.
—Estamos donde no hay tristeza, donde nada nos puede pasar.
—¿En este lugar no hay monstruos?
—Ni uno solo. Es nuestro lugar, nadie nos los puede quitar.
—Gracias.
—Quizás te ayuden, el dibujo y las hadas juntos.
—Voy a ponerlo debajo de mi almohada cuando duerma. Pero ¿y vos?
—¿Y yo qué?
—¿Quién te va a proteger? Si me das el dibujo a mí ¿cómo vas a cuidarte de tu papá enojado?
—Voy a hacer otro dibujo, uno para cada uno, y cada noche dormimos con ellos.
—¿Y no encontramos en sueños?
—Sí, nos juntamos en el lugar que dibujé.
—Donde no hay monstruos.
—Donde no hay papás enojados.
—Juli.
—¿Qué Agus?
—¿Buscamos a nuestras mamás?
—¿Para qué? Quiero estar acá con vos, y con nadie más.
—Yo también.
—¿Y para qué querés a nuestras mamás?
—No sé, ellas ya deben estar buscándonos, no quiero que entren y vean nuestro dibujo, no quiero que nadie descubra nuestro lugar secreto.
—Tenés razón, es nuestro lugar, nadie debe saberlo.
—Nadie, solo nosotros dos.
—En un ratito las buscamos. ¿Agus?
—Si juli.
—Quisiera estar siempre así.
—¿Así como?
—Abrazada a vos tonto.
—Yo también Juli
Se abrazan unos minutos más, ya sin hablarse. Se levantan, se toman de la mano, van a buscar a sus mamás, que, a pesar de la suposición de Agustín, lo que menos hacen es buscarlos a ellos, por más tarde que sea.
*****
La escena transcurre en una enorme habitación, las protagonistas son la señora de Casillas, invitada de honor, y la señora de Aversente, anfitriona generosa. Conversan primero, harán mucho más después.
—Qué bárbaro, que cama amiga.
—Dos metros por dos metros Debi.
—Una enormidad.
—Se necesita una cama grande ¿no Debi? La pregunta de Verónica no es ingenua, va en búsqueda de una futura acción.
—¿Por qué? Dice Débora, haciéndose la desentendida.
—Para dormir bien. Verónica deja en el aire la frase, como si le siguieran tres puntos suspensivos.
—Aja. Débora busca que su amiga dé el primer paso. Y Verónica lo da.
—Y para amar mejor.
—¿Si? Débora arremete, va dejando de lado la timidez.
—¿A vos que te parece amiga?
Verónica se le acerca, quedan cara a cara, sus labios se rozan, el beso se produce. Las lenguas danzan pegadas rítmicamente en la boca de una, en la boca de la otra, un beso húmedo, penetrante, explosivo, un beso que promete mucho más. Ya no hablan, actúan, ya hablaron demasiado, ya se histeriquearon demasiado, hoy durante la cena, en el último año en la salida del Nuestra Sagrada recogiendo a sus hijos. Las palabras ahora están de más, estorban, ahora son los cuerpos los que se expresan, a puro instinto, a pura calentura. Débora, primero pasiva, arremete, le baja la musculosa a su nueva amante, las tetas de Verónica quedan liberadas, son fantásticas, la lengua de Débora opina lo mismo. Se besan más, no pueden detenerse. Verónica le agarra el culo, Débora se deja. Caen ambas tangas y las mujeres se encuentran por fin en humedades compartidas. Verónica empuja levemente a Débora sobre la cama, Débora se deja caer, abre sus piernas, expone su concha, lampiña desde la ducha de esa noche, la lengua de su amiga va a su encuentro.
*****
Caminan juntos, aún están tomados de la mano. Esta noche marca un antes y un después, eran compañeritos de colegio, eran a lo sumo amigos, son ahora almas gemelas. Buscan la escalera, bajar a la sala, volver a la cena de los grandes, un ruido los distrae, los desvía del rumbo fijado. Por el sonido alguien debe haberse lastimado, quizás mamá piensa Agustín, quizás mamá piensa Julieta.
*****
Débora estalla del placer, Verónica la hace estallar. Débora es chupada, Verónica chupa. Todo es vértigo y cambio en la habitación marital de los Aversente. La que chupa, Verónica, deja de hacerlo, se levanta, gira su cuerpo, se inclina sobre su compañera, su entrepierna invade la boca de Débora, se sienta sobre ella, mientras su boca, la de Verónica, busca, una vez más, la concha de su amante. El sesenta y nueve comienza, primero lento, luego con fuerza, por último imparable, ambas gimen de placer, ambas han caído en el pecado de la lujuria, que puede ser, si no se controla adecuadamente, un pecado mortal.
*****
—El sonido viene de la habitación de mamá. Es Julieta la que habla, es Agustín el que escucha y contesta:
—Vamos, algo debe pasar
Los niños van, y llegan, y entran, y ven: los cuerpos desnudos, las lenguas, los genitales expuestos, los culos, los dedos que los invaden, los flujos que conectan todo. Ven mucho y entienden poco, ven y se alejan, ven y quieren olvidar, huyen, se retiran hacia algún lugar que no los lastime, que no duela tanto. El dibujo, hacia allí tienen que ir, Julieta tiene el suyo, Agustín debe dibujar el de él; escaparse a la fantasía, al lugar donde nadie puede lastimarlos. Tratarán de huir del mundo adulto, que decididamente está mal, muy mal, piensa Agustín, y Julieta coincide.
*****
Media hora después todos se reúnen. Media hora después de los arreglos de él, el abuelo. De la lujuria de ellas, las esposas. De las matufias de ellos, los esposos. De los sueños rotos y otros por nacer de los últimos, siempre los últimos, los niños. Todos se reúnen, copa de champagne en mano, los grandes; coca-cola, los chicos. Brindan, por ellos, por el futuro, por el país que aman, por la Patria misma. Por la Patria que nadie sabe qué carajo es.
*****
¿Qué es la Patria? Piensa Daniel. La notebook está apagada, el nuevo intento será escribir a mano, como los viejos poetas, un absurdo en busca de inspiración. Daniel escribe de puño y letra: Sarmiento nos marcó, un tajo, un apotegma: civilización o barbarie, la irreconciliabilidad de los extremos, o sos uno o sos lo otro, nosotros o ellos, y depende quien sea el enunciador para que la consigna se invierta. Si enunciamos nosotros, calificamos, determinamos, a ellos. Si ellos son los enunciadores primeros, serían, ellos, nosotros, y nosotros seríamos ellos para ellos. El país partido ¿Cómo reformular este concepto binario hoy, en el 2001? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Quiénes son ellos? Hay una frase, un ingenio popular convertido en axioma nacional: “negros de mierda”, o sos negro o no lo sos. Si no sos negro integras el nosotros, si sos negros formas parte del ellos. Pero cambiemos, otra vez, el enunciador primero. Para un negro los negros son nosotros, y nosotros, que no somos negros, somos ellos. “Negros de mierda”, para la CABA la Patria es todo menos los “negros de mierda”. Entonces, sinteticemos y formulemos:
P=(T-NM)
Donde P es Patria, T es totalidad (nosotros), y NM es negros de mierda (ellos).
Pero para los negros de mierda esa fórmula es otra:
P=(NM-T)
Donde P es Patria, NM es negros de mierda (nosotros), y T es totalidad (ellos). Por lo que la Patria está constituida por los negros de mierda menos el resto, o sea T (totalidad) estorba y hay que eliminarlo.
¿Cómo mixturar ambas fórmulas? ¿Cómo integramos el país en una única Patria? La verdad no tengo idea, la verdad es una mierda lo que escribo, la verdad es bollo y a la basura.
Daniel se obedece, toma las hojas escritas, las abolla y las tira al cesto de basura.
*****
La noche del sábado transcurre apacible, y calurosa, en el barrio del General Entrerriano, varias cosas ocurren, a los despiertos, y a los dormidos. Varias cosas quedan también aún por ocurrir, casi ninguna es buena. A riesgo de coincidir con el presidente es feo dar malas noticias, pero peor es mentir.
Algunos despiertos están bien despiertos, aceleran motores, realizan apuestas, toman fernet, chamuyan minas. El ritual de siempre. Las liturgias de las picadas automovilísticas. Es un clásico del sábado por la noche en el barrio del General Entrerriano, sobre su límite, cuando la Avenida de los Gestores Constitucionales se cruza con la Avenida del Presidente Estadounidense de la Doctrina Invasiva a América Latina. Es pasada la medianoche, están los autos, en su interior los dueños, dispuestos a derrapar adrenalina. Una nueva carrera va a comenzar, recto por la avenida de los Gestores, desde el punto descrito como partida, como meta los espera la Avenida General Antifederal, vigía de la CABA, divisor del conurbano acechante. Dos autos, mano a mano, sin semáforos, sin interrupciones, la policía fue comprada, todo está listo, vía libre, el primero es campeón, el segundo es gilada. Los motores rugen, ellos se creen dueños del mundo, ellas se lo hacen creer. Minifaldas, piernas bronceadas, música hip-hop, toda la bobería junta, todos los números de la lotería, el primer premio es matarse, y de yapa matar a otros, a terceros imprudentes, poco informados, que nos saben que este día, a estas horas, la calle es de ellos, de los pisteros poronga. En primera fila, de espectador privilegiado, Santiago Danti observa y sueña con ser de grande el más poronga de todos los pisteros.
*****
Las vacaciones son un sustituto temporario del paraíso perdido, un somnífero que nos hace olvidar la brevedad y la rutina de la vida. Su fin expresa el fin de un sueño, de una utopía. El paraíso sería una vacación eterna, inagotable, imperecedera. Nada de esto existe, Susana Danti lo supo apenas aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza, dejando tras de sí Miami, paraíso perdido si los hay. Sin embargo siempre se puede seguir soñando, y a eso se dedica ella, a soñar...
...suenan de fondo, bastante fuerte para ser el fondo musical y nada más, los Beach Boy. El día es fabuloso, un cartel anuncia que estamos en Miami. Hay un sol brillante, no hay viento, no hay nubes, sería lo que se llama un día peronista, pero no, porque por suerte tampoco hay peronismo. Ella toma sol, viste una diminuta bikini, su aspecto físico es fantástico, sus piernas largas, delgadas, bronceadas, las várices desaparecieron, su cuerpo entero, rollizo, desapareció, mutó a mejor: sus caderas estrechas, su culo firme, sus tetas erguidas, grandes, jóvenes, su cara lisa, lozana, sus ojos verdes, su pelo rubio, porque para soñar soñemos bien. Frente a ella, tirada sobre la arena blanca, el mar Caribe se extiende majestuoso. Miami en todo su esplendor. A su lado, de igual, quizás inferior piensa ella, belleza, esta la Reina de la Televisión, la Diva Total, un perrito surge de su bolso, es lindo, diminuto y estúpido, a ella le encanta. Un rubio, muy rubio, le unta bronceador, se lo esparce por la espalda, desprende la parte superior de la bikini, los pechos de la Diva Total quedan al aire libre, los unta también, el rubio, muy pero muy rubio, está desnudo, su peno erecto es extraordinariamente grande, se apoya sobre la Diva, corre la parte inferior de su malla, la penetra, la Diva goza, el perrito duerme en el bolso.
Más alejada de la orilla, bajo una sombrilla de paja que le da sombra, la Más Grande Dama de la Alta Sociedad, ejemplo para todas las buenas niñas, juega al bridge con la Mujer que Vino de Abajo y Prosperó, Aunque a Veces se Resiente y no Olvida su Origen. En una barra improvisada entre dos palmeras el Conductor Cool, el Soltero más Codiciado, en zunga, de un cuerpo, digámoslo, excepcional, prepara tragos frutales. El glamur explota, se sale de los poros de todos y cada uno de los personajes. Está allí hasta el Ex Presidente, el Más Vivo de Todos, el hacedor de los grandes viajes glamorosos, que toma champagne, que come pizza, que baila con tres odaliscas, de impecable figura, totalmente desnudas. A su alrededor, a unos diez metros de ella, en la cancha de voleibol, un grupo de hombres, cinco por equipo, es decir diez en total, practican el deporte. Sus abdominales parecen talladas a mano, sus pieles son doradas, sus pelos excesivamente rubios, sus músculos resaltan en sus cuerpos desprovistos de ropa, sus pijas, enormes, permanecen erectas, apuntando al sol que las ilumina. Desde las olas, en el mar, surgen los surfistas, están, obviamente, desnudos, y son, de más está decirlo, todos rubios. Montan sus tablas con destreza, dominan las olas, sus cuerpos hercúleos brillan bajo el sol, sus miembros enormes se erectan y viene hacia ella, que está majestuosa en la playa. También se comienzan a acercar hacia ella los jugadores de Voley, todos rubios, todos perfectos, todos erectos, todos superdotados. En sus manos tienen, surfistas y voleibolistas, un pomo de bronceador. Docenas de hombres desnudos, dispuestos a untarla, a masajearla, a mimarla, a penetrarla una y otra vez, hasta el fin, hasta recuperar el paraíso perdido que Susana Danti no cesa de soñar. Porque eso es Miami, su paraíso, su lugar en el mundo.
Los Beach Boys siguen sonando, cantan Serfin USA:
If every body had an ocean,
Across the USA
Then every body´ d be surfin
Life California I-A
You´d see ‘em wearin’ their baggiet
Huarache sandals, too
A bushy bushy blonde hairdo
Surfin USA.
Ella tararea la canción, súbitamente habla el inglés a la perfección. La Reina de la Televisión, Diva Total; la Más Grande Dama de la Alta Sociedad y el Conductor Cool, Soltero Codiciado si los hay, cantan también. El Ex Presidente, vivo entre los vivos, y las odaliscas descorchan otro champagne. Los rubios deportistas, musculosos e increíblemente bien dotados se dirigen hacia ella. Susana Danti, que sueña feliz, los espera con su majestuoso cuerpo, se quita la bikini, exhibe orgullosa su desnudez, cierra los ojos y canta:
We´ll all be plannin´out a ronte
We´re gonna take real soon
We´re waxin´ down our surf boards
We can´t wait for june
We´ll all be gone for the sammer
Were on safari to stay
Tell the teatcher we´re surfin
Surfin USA.
El sol brilla, el sudor se expande sobre su cuerpo, otros sudores, lascivos, le recorren la entrepierna, los rubios se aproximan, ella los espera, y escucha la música:
Every body´s gone surfin
Surfin USA
Y todas las negros con las palmas arriba.
Se le paraliza el corazón, nota la alteración, la transmutación, el ritmo musical deviene en un chingui chingui sostenido. Cambia el clima, el calor se hace insoportable, relamido, de la placidez al sofocamiento. Cambian también los olores, ya no huele a coco y bronceador, ahora todo huele a choripán, a humo, a asado con parquet. De fondo, demasiado fuerte para ser el fondo musical y nada más, suena la nueva melodía:
Ahora nosotros tomamos el control
Somos los dueños del pabellón
Estamos cansados de tanta represión
Y vamos a tomar esta prisión
Quiero que todos se amotinen
Levanten bien las manos
Que se pongan a rezar
Los guardias y refugiados




