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aptitud agrícola y formación del estado
Se ha establecido la idea de que las sociedades con un Estado central surgieron en las regiones más adecuadas para la agricultura. Según la historia tradicional, la producción agrícola generó un excedente que permitió el surgimiento del Estado central unido a la jerarquía social. Otra variante de este argumento es que la agricultura permitió una mayor densidad de la población, que a su vez hizo más probable la formación de un Estado central.7
A continuación, emplearé un indicador de la aptitud agrícola para exponer dos cosas. La primera es que la aptitud agrícola predice si existe un Estado central por encima del nivel de la comunidad. La segunda es que la aptitud agrícola no predice, por sí sola, si el Estado es autocrático o democrático. Dicho de otro modo: la cantidad de calorías que uno puede extraer del suelo determina si existe un Estado, pero no de qué tipo es. Para responder a esa pregunta tendremos que buscar en otra parte.
Para trazar la aptitud agrícola, podemos servirnos de los datos producidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Estos datos son un registro de la cantidad de los diferentes cultivos que se pueden producir en todas las regiones del mundo. Dos economistas, Oded Galor y Ömer Özak, han empleado estos datos para formular la siguiente pregunta: suponiendo que uno sabe qué cultivos se pueden cultivar y su contenido calórico, ¿cuál es la cantidad máxima de calorías que se pueden producir en un terreno determinado?8 Realizaron este cálculo para cada conjunto de celdas en una cuadrícula que abarcaba todo el planeta a una resolución de cinco minutos de longitud por cinco de latitud (aproximadamente diez por diez kilómetros). Llamaré a su medida “potencial calórico”. Para maximizar la probabilidad de que el potencial calórico refleje las características del entorno natural –y no de la intervención humana–, Galor y Özak construyeron su medida asumiendo que no se aportaron insumos al suelo ni al riego.9
Para medir la gobernanza, utilizaré los datos de la SCCS para elaborar una medida binaria que divide las sociedades en dos categorías. A la primera pertenecen aquellos casos donde solo hay gobierno al nivel de la comunidad, o a uno superior pero muy sencillo, donde alguien, como un cacique, vincula entre sí a un pequeño número de comunidades. La segunda comprende todos los casos donde existían formas más complejas de gobernanza central.
Resulta que el potencial calórico es, en efecto, un predictor fiable de la gobernanza central. Si nos fijamos en el conjunto de sociedades de la SCSS con un potencial calórico superior a la media, veremos que había un Estado central en el 40% de los casos. En las sociedades con una aptitud inferior a la media, había un Estado central en solo una cuarta parte de los casos.10 Algunos sostienen que es sobre todo la aptitud para el cultivo de cereales la que propicia este resultado, y no los tubérculos almacenables como el ñame o la yuca. El argumento, entonces, es que el Estado central no surge porque haya solo un excedente, sino porque hay un excedente almacenable.11
La aptitud agrícola predice la presencia del Estado, pero no nos ayuda mucho a predecir si el gobierno es autocrático o democrático. Para ello, podemos utilizar la SCCS para distinguir entre las sociedades donde los gobernantes gobiernan solos o con un consejo. Cuando el potencial calórico es superior a la media, el gobierno del consejo está presente en el 66% de los casos; cuando es inferior a la media, está presente en el 55% de los casos. Es una diferencia, aunque no muy grande.12
variabilidad agrícola y democracia temprana
Que una sociedad tomara el camino democrático de desarrollo político o el autocrático dependía menos de la cantidad de calorías que se podían extraer del suelo que de la variabilidad de este indicador entre un lugar y otro. A lo largo de la historia, la incertidumbre sobre la producción agrícola ha sido un escollo importante para los gobernantes a la hora de saber qué cantidad de impuestos pueden cobrar a su pueblo. Este problema será mayor en las zonas donde la producción agrícola sea más impredecible, a menos que los gobernantes encuentren algún modo de acceder a la información. La imprevisibilidad de la producción agrícola dependerá de algunos aspectos del entorno natural, como la variación localizada de los suelos, la aspereza de la tierra y las precipitaciones. También dependerá de las formas en que los seres humanos hayan alterado el medio natural, por ejemplo, con la introducción del riego. A continuación, me centraré en los factores naturales y dejaré aquellos que dependan de la intervención humana para el capítulo iv, que trata sobre tecnología y democracia.

FIGURA 3.1. Variabilidad calórica y gobierno por consejo. La figura muestra los niveles de variabilidad calórica en las sociedades con y sin gobierno por consejo
Para medir la incertidumbre agrícola, podemos volver a los datos recopilados por Galor y Özak y analizar cómo los niveles de potencial calórico variaron de un lugar a otro.13 Esta información nos permite construir un indicador llamado “variabilidad calórica”: la desviación estándar del potencial calórico en un área localizada en nueve celdas de la cuadrícula.14 Con esto podemos considerar la relación entre la variabilidad calórica y la democracia temprana, como se muestra en la figura 3.1. En los diagramas de caja y bigotes de este tipo, la línea horizontal en el medio de cada categoría representa el nivel medio de variabilidad calórica, y cada una de las cajas por encima y por debajo de esta línea representan una cuarta parte de las sociedades en esta categoría. Los dos “bigotes” representan después el resto de observaciones en cada categoría, con la excepción de los valores atípicos. Aquí vemos con claridad que la variabilidad calórica era mayor en las sociedades con un gobierno propio de la democracia temprana.15
La figura 3.1 indica que la variabilidad calórica condujo al gobierno por consejo, pero, sin más evidencia, podría preocuparnos que la relación que aquí se observa sea una mera coincidencia. Una forma de avanzar en esta pregunta es ver qué otros datos podrían utilizarse para mostrar la misma relación. Gracias al monumental trabajo de Joseph Jorgensen, el antropólogo pionero estadounidense, disponemos de una exhaustiva base de datos que comprende las prácticas de los 172 grupos de nativos del oeste de América del Norte; en esencia, todos los grupos ubicados al oeste de las Grandes Llanuras.16 Jorgensen descubrió que el gobierno por consejo estaba presente en alrededor de la mitad de los casos. Para medir las condiciones ambientales de estas sociedades, podemos usar de nuevo los datos de Galor y Özark para elaborar un indicador de variabilidad calórica. Resulta que, entre las sociedades de este grupo que realizaban actividades agrícolas, se asoció una mayor variabilidad calórica a una mayor probabilidad de un gobierno por consejo.17 Por tanto, esta relación deja de parecer una coincidencia.
Tal vez la relación entre los consejos y la variabilidad calórica obedezca a algo más que la necesidad de los gobernantes de obtener información. La variabilidad de la producción agrícola también podría significar que había mayores incentivos para que las personas se dedicaran al comercio, o tal vez para compartir alimentos como forma de protegerse del riesgo, y quizá esto fuese gestionado por un consejo. Resulta que aun después de tener en cuenta estos factores adicionales, seguimos viendo una estrecha relación entre la variabilidad calórica y la presencia del consejo.18 También es cierto que el comercio y el riesgo compartido pueden ser gestionados por una autocracia, y no solo por un consejo. En la antigua y autocrática Sumeria, este tipo de asuntos se gestionaban en los graneros de los templos.
Hay una última cuestión sobre la relación entre la variabilidad calórica y la presencia del consejo que nos puede interesar tener en cuenta. Hasta ahora, solo he analizado la variabilidad de la producción agrícola en el espacio, no en el tiempo. Si quienes gobiernan se sirven de un consejo para saber más sobre la variabilidad de este tipo, ¿no acabarían sabiendo lo suficiente para poder prescindir del consejo? De hecho, también podemos mostrar que la relación entre el consejo y la variabilidad calórica se sigue manteniendo si nos centramos en un indicador de variabilidad temporal. Para ello podemos aprovechar los cambios inducidos por el intercambio colombino, la difusión recíproca de nuevas plantas, animales y enfermedades entre las regiones del mundo tras el “descubrimiento” europeo de América.19 Podemos elaborar un indicador para cada una de las sociedades de la SCCS –basado en la variación localizada– que refleje el cambio en la cantidad de calorías que podían extraerse del suelo antes y después del intercambio. Con este método, vemos que las sociedades de la SCCS que experimentaron una mayor variación temporal localizada a consecuencia del intercambio eran más propensas a tener un gobierno por consejo.20
opciones de salida y democracia temprana
La capacidad de salida fue una segunda característica fundamental que favoreció la democracia temprana por la presión que se generaba sobre los gobernantes. Ya hemos visto una pista de este efecto al comparar diferentes sociedades de América del Norte antes de la conquista. Los hurones y los iroqueses –que se gobernaban democráticamente– eran sociedades móviles, mientras que la movilidad era menor en las sociedades autocráticas misisipianas. Se pueden hacer observaciones similares sobre las sociedades nativas de las Grandes Llanuras americanas, los mongoles y el África precolonial.21
La circunscripción frente a la salida
Cuando los antropólogos y arqueólogos escriben sobre las opciones de salida, a menudo emplean la palabra circunscripción. En 1970 Robert Carneiro propuso la “teoría de la circunscripción” en la formación del Estado. La idea era que los Estados tempranos se formaron en aquellas regiones donde la densidad de la población era lo suficientemente alta y alguna característica del entorno natural hacía que la salida fuese costosa o imposible para la gente. El valle del Nilo, en Egipto, ejemplifica esta posibilidad. La población se estableció al principio en pequeños grupos en diferentes lugares del valle, pero, a medida que creció, el asentamiento se volvió más uniforme. Debido a que el valle del Nilo era una franja de tierra estrecha flanqueada por el desierto a ambos lados, al final no hubo más espacio para moverse, y se formó un Estado organizado de forma jerárquica.22 Carneiro también señaló que las fuerzas sociales podían propiciar la circunscripción. En lugar de un imponente desierto, podía ser la presencia de sociedades hostiles cercanas las que impidieran las posibilidades de salida.
La teoría de la circunscripción nos presenta dos posibilidades: o el pueblo prescinde de cualquier forma de gobierno o vive con estrecheces en un territorio pequeño donde un gobernante supremo lo explota. Ninguna de estas dos opciones parece muy agradable. Pero los registros históricos también apuntan a una tercera posibilidad: si las presiones de la circunscripción son débiles, aún podría haber un Estado central, pero los gobernantes tendrían que gobernar por consentimiento para evitar la salida de su población.
La evolución de las sociedades nativas en el actual sureste de Estados Unidos nos provee un enfoque más amplio sobre cómo la circunscripción puede conducir a una forma de gobierno más autocrática. Cuando los arqueólogos hablan del periodo anterior al 1000 d. C. en el este de Estados Unidos, se refieren al periodo silvícola. Estos años se caracterizaron por unas comunidades de subsistencia que inicialmente dependieron de los alimentos silvestres, pero que acabaron desarrollando formas de agricultura temprana. Hay evidencia de presiones demográficas considerables, guerras endémicas y escasez de recursos hacia el final de este periodo.23
Desde alrededor del año 1000 d. C., los registros arqueológicos proporcionan evidencia de un drástico cambio cultural en el sureste de Estados Unidos. Las sociedades practicaban entonces una forma de agricultura intensiva del maíz. Había grandes asentamientos con túmulos como los que se ven en Coosa y mayores indicios de jerarquía. Al igual que con los coosa, no tenemos relatos de primera mano sobre cómo se gobernaban exactamente estas sociedades, pero hay evidencia arqueológica que atestigua la jerarquía política.
En el noreste de Estados Unidos no hubo ningún cambio drástico después del 1000 a. C.: el periodo silvícola continuó. Recordemos el modelo de la sociedad hurona que descubrieron los jesuitas franceses en el siglo xvii. El pueblo hurón era agrícola y, al igual que los misisipianos, cultivaba maíz, pero no practicaban una forma de agricultura intensiva. Tenían caciques, pero carecían de la prominencia observada en el sureste, y sabemos que la política era consensuada tanto en el ámbito de la aldea como en niveles superiores.
¿Puede la teoría de la circunscripción ayudar a explicar la diferencia entre las instituciones políticas de los bosques del noreste americano y las del sureste? Y, en ese caso, ¿por qué tuvo lugar la circunscripción en el sureste? La geografía proporciona una posible explicación. Las sociedades misisipianas tendían a ocupar los valles fluviales con ricas tierras agrícolas rodeadas de otras menos adecuadas para el tipo de agricultura intensiva que practicaban. En estas circunstancias, si uno o su familia o su aldea estaban descontentos con su gobernante, les podía resultar difícil marcharse a otro lugar. En los bosques del noreste americano, las aldeas de pueblos como el iroqués y el hurón solían trasladarse en intervalos de entre diez y cuarenta años. Lo requería el tipo de agricultura que practicaban, de modo que el pueblo conservó una opción de salida.

FIGURA 3.2. Densidad de población y gobierno por consejo entre los nativos americanos. La densidad de población representa el número de personas por milla cuadrada. Los datos fueron recopilados por Jorgensen (1980)
Densidad de población y gobierno por consejo
Otra forma de evaluar el impacto de las estrategias de salida es observar la densidad de la población de forma más directa. Es posible que, en las regiones con una mayor densidad de población, la gente tenga menos oportunidades de marcharse, por lo que la democracia temprana habría sido menos probable. En la figura 3.2 se traza la frecuencia del gobierno por consejo entre los grupos nativos americanos cruzando los datos de Jorgensen y la densidad de población calculada. En los niveles muy bajos de densidad de población (menos de una persona por cada cinco millas cuadradas), había gobierno por consejo en alrededor del 40% de los casos. Presumiblemente, la logística de organizar un consejo habría sido más difícil en estas circunstancias. En los niveles más altos de densidad de población (entre 0,2 y 1 persona por milla cuadrada) había gobierno por consejo en más de las tres cuartas partes de los casos. A partir de aquí, con cada aumento sucesivo de la densidad de población se observa una disminución de la probabilidad de un consejo. Al llegar a las cinco personas por milla cuadrada, la probabilidad de la presencia de un consejo no es mayor que en otras zonas menos pobladas. Una vez que la densidad de población supera las veinticinco personas por milla cuadrada, desaparecen los consejos, un dato muy llamativo.
Debemos tener en cuenta que las densidades “altas” en el conjunto de datos de Jorgensen son aquellas con veinticinco personas o más por milla cuadrada. Esto no es una densidad alta según los estándares modernos: veinticinco personas por milla cuadrada es la misma densidad que tiene la actual Nebraska, el octavo estado menos poblado de Estados Unidos. Es lógico que, entre los grupos de nativos americanos, los aumentos de la densidad de población influyan en la gobernanza por consejo, incluso en niveles muy bajos, porque estos pueblos hicieron un uso extensivo de la tierra, también los que practicaban una forma incipiente de agricultura.24 La densidad de población promedio observada en el conjunto de datos sobre los nativos del noroeste americano se acerca a la estimada para el África precolonial, otra región donde, según sostienen los académicos, la baja densidad de población facilitó que la gente intentara marcharse.25 También vemos una relación clara –y similar– entre la densidad de población y la presencia del consejo en las sociedades de la muestra transcultural estándar.26
la democracia militar: cuando los gobernantes necesitaron a su pueblo
Vimos en la sección anterior que, cuando la gente podía recoger sus cosas y marcharse a otro lugar, la democracia temprana se volvía más probable. La otra cara de este problema era que, en algunas circunstancias, la necesidad que tienen los gobernantes de su pueblo es especialmente imperiosa. A lo largo de la historia, las amenazas externas han llevado a los gobernantes a dar voz a su pueblo como compensación por el servicio militar. Esto era particularmente probable cuando la tecnología militar dominante hizo necesario movilizar a un gran número de personas. Lo vimos en Atenas durante el periodo clásico con el Viejo Oligarca: si se necesita a las masas para remar en los barcos, entonces se les debería permitir asistir a la ekklesia e intervenir en ella y ocupar cargos políticos remunerados.
El concepto de “democracia militar” fue inventado por Lewis Henry Morgan, el antropólogo estadounidense pionero citado en el capítulo ii. En su estudio sobre los iroqueses, publicado en 1851, Morgan vio un vínculo obvio entre todos los hombres adultos que participan en la guerra y todos los que también tienen derecho a asistir a los consejos e intervenir en ellos. Morgan abundó en esta idea un cuarto de siglo después, en su libro La sociedad primitiva. En él, analizó una gran variedad de sociedades de Europa y América para plantear que la democracia militar era una etapa temprana del desarrollo político que atravesaron todas las sociedades. Karl Marx y Friedrich Engels se aprovecharon de las conclusiones de Morgan, y el antropólogo británico Herbert Spencer hizo unas afirmaciones similares sobre los orígenes del gobierno por consejo entre los grupos de nativos de las Grandes Llanuras americanas.27
Dentro de las sociedades de la muestra transcultural estándar existe una llamativa correlación entre el prestigio del que disfrutaban los guerreros y la presencia de la democracia temprana. Vemos en la figura 3.3 que cuando a los guerreros se les confería un gran prestigio la probabilidad de tener un gobierno por consejo era de alrededor del doble que cuando no se les confería ninguno concreto. No debemos interpretar en la figura 3.3 que es el prestigio de los guerreros lo que da lugar a la democracia temprana. La mejor interpretación es que conferir prestigio a los guerreros y darles un papel en el gobierno son formas complementarias de afianzar un acuerdo entre los que gobiernan y los que luchan. En el capítulo xi veremos otro ejemplo de este fenómeno en la Europa del siglo xix, donde la gente aludía al principio de “un hombre, un arma, un voto”.

FIGURA 3.3. Democracia militar. Datos de la muestra transcultural estándar que muestran la prevalencia del gobierno por consejo en las sociedades en función del prestigio conferido a los guerreros
la alternativa burocrática
Había una alternativa a gobernar de forma conjunta con un consejo: desarrollar una burocracia estatal. En lugar de depender de los miembros de un consejo para la obtención de información y la recaudación de impuestos, podían ocuparse de ese trabajo los subordinados burocráticos capacitados para ello. Para las sociedades de la muestra transcultural estándar, disponemos de un indicador sobre la presencia de burócratas, definidos como subordinados elegidos por el gobernante y que no son miembros de su familia.28 Se juzgó que los burócratas estaban presentes en alrededor del tercio de los casos, y una llamativa característica de estos datos es que su presencia se limitaba casi exclusivamente a las sociedades donde había alguna autoridad más allá del ámbito comunitario. Esto puede deberse simplemente a que estas sociedades tenían un mayor nivel de desarrollo económico, pero también podría reflejar un efecto de la escala. Una vez más, parece que algún elemento relacionado con la burocracia hacía más fácil el escalamiento que en el caso de la democracia temprana.

FIGURA 3.4. Burócratas y consejos como alternativas. La figura muestra los niveles de variabilidad calórica distinguiendo entre las sociedades con y sin consejos y con y sin burócratas (véanse las definiciones en el texto)
Consideremos ahora un modelo empírico que vimos al comienzo de este capítulo: las sociedades con una mayor variabilidad en el potencial agrícola eran más propensas a tener un gobierno por consejo. Si los burócratas y los miembros de un consejo pueden desempeñar funciones sustitutivas en el suministro de información y el cumplimiento de las normas, entonces deberíamos ver el siguiente patrón en los datos: sin burocracia, debería haber una correlación positiva entre la variabilidad calórica y la presencia del consejo; con burocracia, no debería haber correlación entre ambas.
Los dos recuadros superiores de la figura 3.4 muestran la relación entre la presencia del consejo y la variabilidad calórica en ausencia de burócratas. Vemos una variabilidad calórica considerablemente mayor en las sociedades con consejos, lo que concuerda con lo que vimos en la figura 3.1. Ahora consideremos los recuadros inferiores de la figura 3.4: muestran la misma relación para las sociedades que sí tienen burócratas. Aquí vemos una relación muy diferente: los niveles de variabilidad calórica en las sociedades con y sin consejos son casi idénticos. Los burócratas y los consejos podían ejercer a veces de sustitutos.29
Si bien los consejos y las burocracias podían a veces actuar como sustitutos, también podían ser complementos. Hoy en día, muchos países combinan la gobernabilidad democrática con la administración burocrática, y este es uno de los sellos distintivos de la democracia moderna. Es posible que la burocracia socave o no la democracia en función del orden de los acontecimientos: si la burocracia surge primero, los gobernantes tendrán poca necesidad de democracia, pero si la democracia surge primero, es posible otro resultado. Al asistir periódicamente a un consejo o una asamblea, la gente desarrollará el hábito de la acción colectiva. Una vez desarrollado, es posible que puedan poner límites a un gobernante incluso con la existencia de una burocracia, y también que puedan administrar esa burocracia. Por tanto, un consejo y una burocracia pueden ser complementos, porque los burócratas tendrán una mayor habilidad para ciertas tareas.
orígenes de la burocracia
¿Qué factores hicieron más probable que se pudiera desarrollar una burocracia? Un punto de referencia es la forma de agricultura que practica una sociedad. La agricultura intensiva conlleva a menudo el reordenamiento del paisaje –y una mayor legibilidad para los gobernantes– a medida que la producción se vuelve más sistemática. Si los burócratas tienen menos conocimiento del lugar que los miembros de la sociedad, hacer la producción más legible les facilita el trabajo. En muchos casos, pero no en todos, los burócratas también han participado en el diseño de los sistemas de agricultura intensiva.30
Una forma de medir el grado de intensidad de un sistema agrícola es considerar las cosechas por parcela. Teniendo esto en cuenta, veamos la figura 3.5.31 En el Egipto y la Sumeria antiguos y en China, las cosechas por hectárea eran entre tres y cuatro veces mayores que en la Inglaterra medieval. Veríamos lo mismo si comparásemos las tres primeras sociedades con cualquier otro lugar de la Europa medieval o con las partes de Sicilia y España bajo dominio musulmán. Resulta que las tres primeras sociedades del gráfico 3.5 tenían burocracias fuertes, a diferencia de la Inglaterra medieval. La agricultura intensiva de alto rendimiento no significa necesariamente más productividad en un sentido general. Para valorar esto, necesitaríamos saber qué se podría producir después de tener en cuenta todos los insumos, la mano de obra, la tierra y el capital.32 Lo que planteo es que en estas cuatro sociedades la intensificación agrícola estuvo asociada a una forma distinta de organización política.




