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COVER
Versión condensada
AGRADECIMIENTOS
DEDICATORIA
EPÍGRAFE
CONTENIDO
PREFACIO
GLOSARIO DE NUEVOS TÉRMINOS
DATOS DEL AUTOR

COVER
ARÚMEDEN
Versión condensada
© Roger Loza Tellería
Arúmeden
ISBN eBook en PDF: 078-9917-0-00983-2
ISBN eBook en ePub: 978-84-685-6468-5
Impreso en España
Editado por Bubok Publishing S.L.
Todos los derechos están reservados. Sin el permiso previo y por escrito del autor, bajo las sanciones establecidas por ley, no se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste digital, analógico, por fotocopia, por grabación u otros medios.
AGRADECIMIENTOS
A la situación que provocó la pandemia Covid19, que me permitió estar más tiempo en casa, dedicado a revisar esta nueva versión con más detalle. Agradecimiento especial a mi editor Oswaldo Salcedo Rada, que tuvo la dura tarea de volver a corregir y finalmente editar esta versión en PDF, revisada, explicada y condensada, para que los lectores puedan llegar fácilmente al objetivo.
DEDICATORIA
A Dios que me dio a mis amados padres (+), cuya sangre literaria, les permitió inculcarme desde joven, en la lectura de grandes y pequeños literatos. A mi esposa Pochita, mis queridos hijos y a mi primer nieto Nataniel, por regalarme el tiempo familiar dedicado a su convivencia, por dejarme cavilar en esta nueva versión de Arúmeden.
EN MEMORIA DE DOS AMIGOS:
(+) Cnel. Carlos Unzueta Barrientos
(+) Físico Teórico: Mario Bravo Barbery
EPÍGRAFE
En tiempos de la cultura griega, Pitágoras afirmaba: "lo finito es perfecto y lo infinito es imperfecto", Aristóteles estaba de acuerdo y negaba ese atributo a Dios.
Para los matemáticos, infinito no es una cantidad, es más bien la ausencia de límites en una determinada dirección o a una posibilidad, una indeterminación forzada en cualquier ecuación, cuyo denominador sea una función que tiende a un límite no alcanzable, al cero.
Para la metafísica, el infinito es un concepto que no admite ningún tipo de limitación, o sea que la negación de un límite es propiamente la negación de una negación, es decir lógicamente y matemáticamente... una afirmación.
El universo es demasiado inmenso para ser medible, por eso los astrónomos han creado enormes medidores: como el año luz, parsec, etc. pero "NO ES INFINITO." (Ext. Wikipedia)
CONTENIDO
Prefacio Capítulo 1: EXILIO AL NORTE AMAZÓNICO ………………………… 009 Capítulo 2: LLEGADA AL PUESTO CÓRLIGNI ………………………… 026 Capítulo 3: OCURRENCIAS DEL EXILIADO ………………………… 039 Capítulo 4: VISITA A LA TRIBU AMBORÍ ………………………… 057 Capítulo 5: CONOCE UN NUEVO AMOR ………………………… 071 Capítulo 6: DESTINOS CRUZADOS ………………………… 084 Capítulo 7: LA MISTERIOSA PANTURERE ………………………… 098 Capítulo 8: EN BUSCA DEL AVIÓN INTRUSO ………………………… 111 Capítulo 9: DESTINOS ENCONTRADOS ………………………… 125 Capítulo 10: EN EL CORAZON DE ARAMÍA ………………………… 138 Capítulo 11: PRIMERA INVASION MILITAR ………………………… 154 Capítulo 12: LA FALSA BATALLA AMBORÍ ………………………… 170 Capítulo 13: EN BUSCA DEL ILLÍRION ………………………… 182 Capítulo 14: REPARANDO EL HALO ADRIN1 ………………………… 198 Capítulo 15: SEGUNDA INVASIÓN MILITAR ………………………… 216 Capítulo 16: INCLUSIÓN DEL HALO/DOMBÚ ………………………… 236 Capítulo 17: ARÚMEDEN LXV ………………………… 246 Glosario de términos ………………………… 259 Datos del autor ………………………… 262PREFACIO
El autor presenta su primera novela de la trilogía Arúmeden, edición 2020: revisada, explicada y condensada; atendiendo a una dilecta crítica de un renombrado escritor y experto ingeniero, quién le comentó su dificultad para entender los pormenores de la tecnología ficcional relatadas en la edición Arúmeden LXV/2016. La novela tenía que ser accesible a más lectores, debía ser ordenada y aclarada en el relato sobre los dos temas principales: el protagonista y los seres astrales.
En esta versión PDF 2020, el lector hallará explicada esta relación y hallará respuestas a preguntas, tales como: Porque el título Arúmeden LXV; ¿Quiénes son los Guardianes Astrales?; ¿Cómo llegaron al planeta?; ¿Cómo se mueven en el universo visible y no?; ¿Tienen poderes y debilidades? ¿Cuál es su misión universal?
Esta nueva edición 2020, es el resultado de un trabajo autocrítico del autor que, ha efectuado una revisión más directa a la trama para mostrarle al lector las bases técnicas, que permiten denominar a la obra como de “ciencia ficción”; porque en la primera edición, los seres energéticos astrales estaban ocultos por las vicisitudes de los actores y la investigación somera del origen de las tribus amazónicas de la zona.
El protagonista de la novela, Grenzio Moxela, es un ingeniero eléctrico jubilado, que es exiliado a la inhabitada selva amazónica del norte de La Paz, cerca de una misteriosa tribu Amborí, con características somáticas caucásicas, que mantenía por milenios, una estrecha relación con estos seres, que requerían la presencia de un experto ingeniero, para ayudarles a rearmar su nave y programar su salida al espacio sideral.
El autor, utiliza en la novela, la verídica caída de un meteorito en la zona, ocurrida entre 15.000 a 20.000 años atrás, cuyo impacto actual es apenas de 80 cm de altura y 8 km de diámetro, que es usado como sitio de impacto sesgado del aterrizaje de la nave. Cuando la nave, de forma saturnal en estado de trasmutación, efectúa el impacto sobre la zona, se parte en dos: El halo Adrin1 cae sobre un cerro cercano a la tribu Amborí y la esfera Dombú rueda hasta una cordillera cercana, donde ingresa a una cueva oculta por miles de años. Su condición de estar separados y enterrados, los torna inactivos, hasta que intensos rayos solares inciden en el halo y se activa un ciber cilíndrico multitarea, que se dedica infructuosamente a tratar de repararlo. Luego de milenios, logra construir un canal que interconecta ambas partes de la nave, pero no tienen suficiente energía y menos un extractor aéreo que alce el halo. Entonces los seres astrales preparan un plan para lograr ayuda técnica local.
Por esa razón, el protagonista, de alto nivel técnico, es ahora obligado a participar desde el primer capítulo de la novela, al recibir mensajes subliminales de estos seres, mediante sueños secuenciados, ocurrentes durante toda la travesía terrestre y fluvial, que soporta el exiliado desde las montañas andinas hasta la selva amazónica, donde le muestran cómo llegaron y el estado en que se encuentran.
El primer contacto se realiza con la llegada de Grenzio a la región, al rio Marube, que coincide con la aparición de misteriosas luces azules en la cordillera Panturere, investigados por un avión ruso MEG de última generación y despegue vertical, que desaparece misteriosamente.
La aparición del cadáver del piloto del MEG, en un cercano río a la tribu, con uniforme peruano, llevará al exiliado a conocer la tribu y tener una inesperada aventura científica y romántica.
La novela forma parte de una trilogía compuesta por relatos en tiempo pasado, presente y futuro de las visitas que estos seres a nuestro planeta, como Guardianes Siderales: Arúmeden es el relato de la llegada de estos seres y su primer contacto en el año 1975.
Transcurren 47 años y la trilogía continua bajo el título “Reliquias Acuáridas”, donde se narra el retorno de estos seres en el año 2022, cuando un joven campesino de origen aymara, (quién, no cree que sus ancestros construyeron las ruinas de Tihuanaco) descubre reliquias relacionadas con el paso de un asteroide junto a las estrellas fugaces Delta Acuáridas, cuya ruta impactará el sur del lago Titicaca. Los Guardianes preparan la defensa con la ayuda de los descendientes de Arúmeden y sus amigos, para evitar la inminente catástrofe, activando las ruinas de Pumapunku.
Transcurren otros 48 años y los Guardianes Astrales participaran, en el futuro año 2070, junto con los nietos de Arúmeden y sus amigos, en una aventura espacial bajo el título de “Genebacktone” o el Retorno del Tono Primordial, relato que se inicia con la aparición en nuestra galaxia, de un agujero negro que engullirá a la estrella Próxima Centauri y emitirá un haz concentrado de radiación XGT directamente a la Tierra.
Capítulo 1:
EXILIO AL NORTE AMAZÓNICO
La embarcación pluvial remontaba a toda máquina el inicio del navegable rio Marube; había salido temprano del puerto Gutriego, el más importante de la zona. La lancha se dirigía, cargada con alimentos, víveres y diez personas, hacia el norteño puerto Barquesi ubicado a más de 200 km del lugar, el último bastión humano residente en esa abandonada zona amazónica del norte de La Paz/Bolivia.
Un pasajero llamaba la atención entre los lugareños, era Grenzio Moxela, un caballero de unos 65 años que viajaba enmanillado y sentado en el piso, acompañado por un suboficial armado, algo normal en ese año dictatorial de 1975. Sólo el capitán del barco sabía su destino final y cuál era el tramo fluvial que tardaría entre doce a diez y ocho horas, dependiendo de las habituales paradas en poblados y haciendas ribereñas.
Grenzio no sabía dónde se encontraba, solo admiraba la ubérrima naturaleza amazónica del lugar, que le era vagamente conocida, pero no formaba parte en sus memorias como joven ingeniero electromecánico constructor de líneas de alta tensión. Sus recuerdos recientes le llevaban esa última semana en abril 1975, pasando una tranquila vida, como jubilado, en la ciudad sede de gobierno, La Paz/Bolivia; Luego, su vida se tornaba borrosa marcada por un hecho delictuoso que se entrometió en su vida transformándolo en preso político y posteriormente exiliado de la fría urbe paceña con destino desconocido en la selva amazónica que tenía ante sus ojos. El paisaje se hacía cada vez más tropical y no se veían poblaciones ribereñas, pero seguían navegando rumbo al norte.
Notó que tenía problemas para dormir, pese a la monotonía del sonido de las aguas del rio y el motor de la embarcación. Intentaba sacar de su mente una serie de sucesos fantásticos que le aparecían en sueños, donde se figuraba estar en contacto con extraños seres que moraban escondidos en cavernas en medio de una floresta impenetrable.
Pasaron horas en su tedioso viaje fluvial y cuando llegó la noche, se preparó para recostarse sobre el piso de la embarcación. Apenas se durmió, sintió una descarga eléctrica que lo tensó de pies a cabeza y le hizo vislumbrar una lluvia de luces mientras trataba de recobrar su lucidez.
En su sueño, era de día y estaba parado sobre una especie de mirador situado en un promontorio alto rodeado por una ubérrima selva tropical. Grenzio contemplaba la naturaleza sobre un antepuesto amplio alar hecho con hojas secas de palma, sostenidas por un dintel.
El promontorio rocoso, presentaba una forma tronco piramidal con su base rayada por arcilla y vetas minerales cubiertas en casi todo su alrededor, por una tupida maleza espinosa que lo hacía inexpugnable. Grenzio, notó que el lugar se hallaba descuidado, recubierto por desordenadas lianas y hierbas crecidas desde tiempo atrás.
La ropa que llevaba puesta, era un conjunto pantalón recortado y una camisa cerrada sin mangas sujetos por una tira en la cintura, era de hechura nativa y en tela parecida al algodón.
Entonces tomó la decisión de observar detalladamente el mirador: notó que el piso estaba bien nivelado, armado con listones de madera pulida; Alguien había trabajado la madera y no existían aserraderos en esa zona salvaje. Aunque soñaba, no se desesperaba por salir del lugar o volver a su realidad y siguió revisando el lugar, que finalmente no le llevada a nada. Repentinamente, algo brilló en el alejado rincón Norte, se acercó y divisó una abertura circular tapada por ramas secas; las sacó y llegó hasta el borde donde sobresalía una escalera de madera finamente diseñada; Se sobresaltó y no quiso despertar o huir del lugar.
Decidió ingresar por ese lugar, comprobando que la escalera era vertical y bajaba hacia el interior que estaba casi oscuro, cómo si esa entrada estuviera cuidadosamente colocada para no ser vista, a no ser que la luz solar llegara en pleno. Bajó por la escalera cuatro peldaños y el recinto se iluminó un poco, sorprendiendo a Grenzio.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la tenue luz pudo distinguir, una sala de comando en un ambiente cilíndrico, con paredes cubiertas por placas y bloques circuitales, que emitían una tenue luz azul en emergencia ¡no se veía una sola ventana!, las placas rodeaban todo el recinto. Le recordó a un centro de control y operación de turbinas, que había visto en centrales hidroeléctricas, pero notablemente ultramoderno formando: una completa cinta anular
Notó, que el piso ya no era de madera, al contrario, parecía un metal dorado suave pero traslúcido. Dio varias vueltas a su alrededor y entonces, sintió que pisó algún detector, porque apareció un extraño artilugio que lo bañó en profusa luz roja y en la sala se escuchó una monosilábica voz electrónica, que le anunció con firmeza:
“¡Identifíquese criatura humana!, ponga una mano sobre el escáner que tiene al frente —Grenzio obedeció y la sala tenue se iluminó completamente elevando tres veces su nivel. Las instrucciones prosiguieron hasta que se escuchó un resumen: Identificado hombre terrenal ACI5107-4, llamado Grenzio Moxela, tiene alta formación técnica, coeficiente intelectual 164. El nivel técnico extractado de su mente indica amplio conocimiento científico, mucho más elevado que el último visitante, que logró tener acceso al mirador —Entonces, rayos de luz rojiza le envolvieron y escanearon todo su cuerpo por cinco minutos.”
“¡No presenta enfermedades! Iniciaremos siguiente paso para enseñanza virtual del comando y control del halo, en fase operativa nivel uno. Saludos hombre terrenal, como has sido calificado y aceptado, mostraré en pantallas, grabaciones antiguas similares, en que se abrieron mis circuitos detectores de inteligencia humana, para buscar algún ejemplar que pudiera servirnos como asistente técnico”
Grenzio vio un calendario anual del año 957 y el ingreso a la sala de control de cuatro guerreros exploradores incaicos que, enloquecidos por el descubrimiento del dorado tesoro, tocaban ventanas y paredes para extraer alguna de las placas. Casualmente uno de ellos tocó por curiosidad el escáner, el análisis dio nivel mínimo en conocimiento técnico para un aborigen incaico. Entonces la sala giró y el grupo de intrusos fueron engullidos por un gusano cilíndrico metálico que los llevó a la terraza y los arrojó fuera del cerro mirador; el recinto se apagó.
Seguidamente, la pantalla mostró el año 1592, cuando llegó un caballero español de barba puntiaguda, un Adelantado que tenía la cabeza y el cuerpo cubierto con un caparazón metálico, venía acompañado por cinco lanceros. Todos gritaban exaltados al creer que había hallado el famoso tesoro de la leyenda de El Dorado.
Pronto apareció la consabida luz roja del escáner, que les pareció una aparición diabólica, mientras se escuchaba una gran voz que les decía, que su inteligencia y conocimientos técnicos eran míseros. Entonces, se abrió la compuerta del techo para que salgan los conquistadores, pero no lo hicieron; empezaron a punzar con sus lanzas el duro material del halo dorado hasta que la espada del Adelantado quedó partida en dos y apareció el gusano que aspiró a los seis hombres y les arrojó fuera de la sala y la compuerta circular se cerró.
Pasaron otros 260 años, entonces apareció a mediados del año 1852, un caballero que tenía la pinta de un barbudo explorador, ataviado con casco, pantalón corto y camisa caqui, botas de cuero con amarres varios. Éste, llegó acompañado, por tres aborígenes que portaban teas llameantes; le llamaban señor C’Orligni y éste despotricaba contra ellos en idioma francés y les pedía sacar pedazos dorados de pantallas y paredes. Cuando apareció el escáner, el explorador entendió que debía colocar su mano y colocó la izquierda, porque la derecha sostenía su punzante espada, lista para matar al intruso artilugio. Cuando consiguió acertar, salió la luz rojiza que felizmente no le asustó. El famoso explorador miraba hipnotizado al origen del rayo rojizo y así fue escaneado; el resultado, dio un buen nivel de conocimiento geográfico y literario, pero nada técnico, entonces se inició la salida programada para intrusos y estos fueron expulsados de la sala y de la terraza; la pantalla se apagó.
Las luces elevaron su nivel y apareció una especie de silla levitante, que se movió hasta llegar al lado de Grenzio y cuando éste se sentó, brazos tubulares emergieron y le cubrieron la cabeza con un casco y fue llevado al panel de control principal, donde se veía una serie de controles especiales que lo rodearon completamente. Al mismo tiempo una cara cuasi humana apareció en la pantalla y se abrió una horrenda boca digitalizada que mostraba dientes acerados para despedazarle y tragarle.
Grenzio quiso salir de esa situación y agitó los brazos desesperadamente para salir de la sala y ésta desapareció; se hallaba caído sobre cubierta, rodeado por un atardecer. La lancha estaba amarrada cerca de un puesto de control militar; todos los pasajeros bajaban a identificarse y luego volvían a la embarcación.
Su guardia le miró tristemente y le dijo que se estaba volviendo loco; le pidió bajar a tierra, donde vería un médico para que le dé alguna medicación y no tenga tantas pesadillas. Pasado el control, un médico le auscultó y lo encontró bien de salud, aunque su estado anímico muy agitado, producto de actividad cerebral extra; le hizo tragar dos pastillas y le puso otras dos en su bolsillo para otra ocasión similar.
No quería descansar, ni dormir, pese al calor y la fatiga del viaje, pero pudo más su ciclo circadiano descompuesto y se durmió nuevamente, para despertar en la misma sala de comando y ante la misma horrenda cara, que ahora se dirigía específicamente a él:
—“Hombre terrenal ACI5107-4, no se asuste, concéntrese en mi cara que es una expresión de su mente, me puede llamar Adrin1. ¿Cómo se encuentra? Iniciare una prueba, antes de instruirle con modos operativos básicos para activar esta sala de control. Necesito analizar si puede ayudarnos a reparar este halo, que es parte de nuestra nave brixiónica”
Entonces, Grenzio reaccionó cansado de tanta información desconocida y fantástica que soñaba y se atrevió a participar.
—No entiendo nada; me llamo Grenzio Moxela, estaba navegando por el gran rio Marube y ahora me hallo, nuevamente, en esta extraña sala hablando con una pantalla ¿Estoy o no estoy en medio de un sueño? Mi mente desvaría y mi memoria está alterada. ¿Cómo es que llegué aquí? ¿De qué prueba y ayuda me habla?
—“Todas sus preguntas, serán contestadas tan pronto logremos integrar su memoria a un nivel técnico aceptable. Pero puede estar seguro, que usted, Grenzio Moxela, está soñando y además está en el sitio y en el momento indicado; Ha llegado a tiempo para participar en la recuperación de nuestra nave para retornar al espacio.”
— ¿En el sitio y momento indicado? —Preguntó Grenzio— algo en mi interior, me dice que no tenga miedo ni temor a lo desconocido, menos a la aparición de seres extraños. Mi mente es puntual y sé que me encuentro ante algo inexplicable, que no pertenece a mi planeta.
—“Por eso será llamado Arúmeden, descubridor de lo oculto. Explico y le muestro en pantalla el sitio donde se encuentra”
-- “Se halla en este momento, dentro de un acelerador gluónico negro cuya técnica preliminar, ya está siendo pregrabada en su mente.”
—Pese a mi condición de ingeniero, no entiendo nada de lo que sucede —replicó Grenzio— aunque estén en mi mente grabando esta información, me niego a seguir sin antes saber ¿Quiénes son ustedes?
— “Respondo puntualmente: somos seres atemporales, arribados a su planeta hace miles de años, en una nave con forma del planeta que llaman Saturno: Una esfera energética donde yace nuestro Guardián Astral, rodeada por tres anillos aceleradores hadrónicos bajo mi comando. Hace 15.000 años terrenales, en medio de una batalla estelar contra fuerzas enemigas, cerca del cinturón de Orión, fuimos atingidos y para evitar nuestra destrucción, entramos automáticamente a un vector transmutador de escape, que dirigió nuestra nave para aterrizar en este planeta.”
—“Déjese llevar por sus instintos, lo colocaré en el pasado, como si estuviera en mi comando, al lado de nuestro Guardián en medio de la batalla estelar, empieza la visión mental para tras gnosis neurotrónica…”
Grenzio, sin que pudiera preguntar algo más detallado del suceso inicial, contempló una visión que parecía una batalla espacial entre naves cúbicas moradas de tamaños segregados, contra esferas azules anilladas que se movían por líneas luminosas en medio de un fondo entramado formado por una inmensa red cubical con planos entrecruzados por líneas doradas, verdes, rojas y azules, que se alejaban y se acercaban o se cruzaban formando ese sistema reticulado.
Las naves cúbicas con alas triangulares disparaban ráfagas de rayos morados, que desfiguraban el natural orden del entramado. Grenzio veía en respuesta, cómo rayos dorados lanzados por la nave esférica en que se hallaba y sus similares, volvían a ordenar lo destruido.



