- -
- 100%
- +
Cuando esto ocurre, uno no saca nada con asustarse, pero sí debe hacerse cargo de lo que se está sintiendo, sin temor y sin vergüenza de los sentimientos es necesario tomar una determinación y sincerarse primero con uno mismo, lo importante es avanzar con madures para no caer en la típica actitud de la mayoría, que radica en tratar de hacerse el loco y esconder la realidad. Es aquí cuando uno tiene que ser valiente y honesto con su compañero, hablar con claridad y respeto sobre lo que se está sintiendo y cuidar la forma en que se dirá. Es, en este momento crucial donde generalmente comienzan los primeros quiebres en muchas relaciones. ¿Por qué ocurre esto?, no tengo respuesta para aquello, solo sé que en este punto hay que ser más práctico que romántico.
Cuando nos ocurrió esto, con Enrique, afortunadamente tuvimos la libertad y madurez para sincerarnos y contarnos lo que estábamos sintiendo y tuvimos que tomar una decisión. Pudimos tomar varios caminos, por ejemplo;
—Terminar definitivamente la relación o darnos un tiempo para que cada uno viera por su lado lo que deseaba o necesitaba realmente hacer.
—Hacernos los lesos y seguir juntos como que nada pasaba, pero, siéndonos infieles de pensamiento y/o acto, pero sin que el otro llegara a enterarse.
—Llegar al acuerdo de seguir juntos, pero con el consentimiento mutuo de poder tener cosas sexuales por fuera, obviamente cuidándose de no contraer alguna enfermedad de trasmisión sexual, además de no repetir estos encuentros con la misma persona, ni mantener contacto de ningún tipo con ellos.
—Llegar al acuerdo de tener encuentros sexuales juntos y tratar de no involucrar sentimientos románticos hacia la persona con la que se incursionará sexualmente.
Con Enrique optamos por la última, no queríamos separarnos por ningún motivo y decidimos enfrentar esta nueva etapa juntos, no fue para nada fácil ni una decisión tomada a la ligera, en común acuerdo optamos por incluir ocasionalmente terceros sexuales y disfrutar como pareja de estas experiencias. No todas las personas o parejas quizás puedan tomar este acuerdo, acá las personalidades y formas de enfrentar y mirar la vida, entre otros factores son lo que juegan un papel determinante.
Luego de esa decisión comenzamos incipientemente a ponerla en práctica, las reglas del juego estaban declaradas y la baraja repartida, aquí de mutuo acuerdo decidimos dar este paso y las consecuencias de aquello deberíamos enfrentarlas y aceptarlas con madurez, independientemente del rumbo que llegaran a tomar los acontecimientos, aquí la cosa era sin llorar después.
La primera vez que incursionamos en esto fue algo muy difícil por lo menos para mí, diría que para Enrique fue más natural y menos traumático. Sin embargo, con su apoyo y tino para enfrentar este momento, me fui relajando y avanzando. No les mentiré. “Cuando uno tiene alma de puta, las cosas finalmente solo decantan y se hacen más fáciles de incorporar”.
Volviendo a los chicos que conocimos a través del chat, ellos reaparecieron en nuestras vidas después de ese tiempo y empezamos a conocernos y a salir. Todo partió en la buena onda y en proyecto de amistad, aunque lo sexual no estaba descartado, sin embargo, comenzamos primero siendo amigos y haciendo cosas juntos “nos hicimos las decentes”, lo que fue propiciando una naciente amistad.
Empezamos a salir, a comer, a bailar, a pasear e incluso a frecuentarnos en nuestros hogares. Creamos un grupo de WhatsApp al que bautizamos como “los chiquititos de mami” en alusión a una frase que uno de los chicos tenía muy pegada y que usaba regularmente cuando se enternecía o algo le gustaba mucho.
Un sábado nos invitaron a un asado en su parcela de Curacaví, cuando llegamos estaba todo súper producido y preparado, la terraza iluminada y la carne en el fuego. Al recordarlo, siento la sensación que fue como una especie de cita, la primera después de meses luego de la salida de Miguel de nuestras vidas. Esa noche cenamos, conversamos sobre nuestras vidas, obviamente salió a colación nuestra reciente relación. Ellos estaban muy sorprendidos por nuestra experiencia y nos colmaron a preguntas, en un momento les pedimos no hablar más de ese tema porque era muy sensible y nos estaba incomodando y haciendo mal recordar. Por lo que cambiamos de conversación y ellos comenzaron a hablarnos sobre sus vidas y sobre su relación. De cómo también, luego de dos años habían decidido incluir ocasionalmente terceros sexuales y de qué manera lo estaban manejando. Terminada la cena, los chicos nos propusieron que viéramos una película y nos tomáramos unos tragos para amenizar y seguir con la buena onda, recuerdo que vimos una peli bastante buena, se llamaba Lucy (aprovecho de recomendarla), una vez terminada la película, y ya más relajados, la atmosfera se fue calentando, de pronto uno de ellos empezó a hablar sobre el tamaño del pene de su pareja, y a mostrarnos esa erección a través del pantalón de su pololo, la verdad que se puso todo muy hot, lo que se proyectaba desde ese pantalón se apreciaba bastante firme y de una abultada dotación. Con Enrique nos bastó solo mirarnos para saber que estaba pensando el otro, así que sin que ellos se dieran cuenta, a la rápida cruzamos una mirada de aprobación y sin mediar palabras entendimos que nos dejaríamos llevar. Nos acercamos a ellos y comenzamos a tocarnos, besarnos y todo el preámbulo de lo que vendría. Estábamos en el living y nos sentíamos un poco incómodos, por lo que los chicos, como buenos anfitriones, nos señalaron el camino hacia su habitación, no les contaré mayores detalles de lo que ocurrió en ese dormitorio, ya que no es nada diferente a lo que todos ya hemos experimentado cuando tenemos este tipo de juegos e incursiones sexuales, pero sí me detendré en contarles algo que nos ocurrió. Mientras estábamos con ellos comencé a sentirme agobiado, como obligado a ejecutar algo que no sentía muchos deseos de hacer, por otro lado, Enrique me miraba y me hacía gestos como de querer que esto terminara pronto. Así que nos apuramos en hacer que los chicos saciaran rápidamente sus necesidades sexuales y nosotros las nuestras para poder volver a casa.
Una vez que la función acabó, miré la hora y ya eran las 05:30 de la mañana, incluso estaba por amanecer por lo que nos apuramos en duchar, vestirnos y emprender la vuelta a Santiago. Cuando veníamos en la carretera, ninguno decía nada, estábamos sumergidos en nuestros pensamientos. De pronto Enrique quiebra el silencio diciendo, sabes, me encantan los chicos, son muy amenos e intelectualmente muy cultos se puede entablar cualquier tipo de conversación con ellos, incluso son demasiado simpáticos, además físicamente bastante atractivos, pero me pasó algo cuando estábamos teniendo sexo con ellos, ¿qué sentiste?, le pregunté. Tuve una sensación extraña, como de estar siendo infiel, a decir verdad, siento que nadie llenará esta sensación de nostalgia y frustración en la que nos hemos quedado pegados desde que partió tú sabes quien. No evites decir su nombre, le dije, mientras más lo nombremos más trivial se hará y menos dolerá y con el tiempo, un día cualquiera dejará de tener la connotación que tiene hoy y el sonido de se nombre tan potente para nosotros hoy, pasará a ser solo una palabra más, además no se merece tratarlo como una cosa, fue una persona importante en nuestras vidas. Continúo diciéndole, ¿Sabes?, creo que a mí me pasó algo muy parecido. Cuando estábamos con los chicos, solo deseaba que termináramos luego para salir de ahí, me sentía muy incómodo y perturbado también tenía esa sensación de infidelidad y hastío. Por respeto a ellos, creo que no será bueno repetirlo. Enrique asintiendo con su cabeza, replicó diciendo, tienen toda la razón, no debemos involucrar a estos chicos a nuestros rollos ni menos utilizarlos, no se lo merecen, se ven buenos cabros, el jueguito sexual dejémoslo hasta aquí.
Luego de esa cita, nunca volvimos a tener un encuentro sexual con estos chicos, sin embargo, la amistad con Ariel y Armando, así se llaman, siguió profundizándose cada día. Con el pasar de los meses se fue fortaleciendo y consolidando al extremo, empezamos a vivir muchas cosas juntos y pasar mucho tiempo acompañándonos. Nos veíamos más de dos veces por semana, pero solo en son de amistad. Ellos, por su parte seguían jugando a los tríos y cuartetos, pero lamentablemente para su relación, la cosa terminó por escapárseles de las manos. Producto de estas licencias sexuales que decidieron experimentar, nuestros nuevos amigos fracasaron en su jueguito y finalmente se vieron forzados a ponerle fin a su relación. Lamentablemente uno de ellos, Ariel, se enamoró de un chico con el que habían hecho un trio y decidió abandonar a Armando. Para nosotros el nuevo escenario fue un terremoto, sabíamos que con este cambio las cosas ahora serían inevitablemente diferentes. Además, por más que alguna vez los hayamos aconsejado, a estas alturas no había mucho que hacer ni decir, cuando uno se enamora no hay palabra en ningún idioma que haga cambiar de parecer a quien está concibiendo ese sentimiento. Acá optamos por no tomar partido, solo nos dedicamos a escuchar y apoyar. Seguramente eran muy jóvenes para manejar esta situación y su inexperiencia terminó dándoles una mala pasada. Uno de ellos cometió el error de involucrar sentimientos, lo que trajo como consecuencia el inevitable quiebre de la relación.
Luego de su separación y tal como nosotros intuíamos la amistad cambió y ya dejamos de frecuentarnos, a veces nos vemos y hablamos por teléfono, pero por separado con cada uno de ellos, hoy la cosa ya es muy distinta y mucho más distante.
A estos amigos les debemos mucho, fueron quienes nos brindaron su apoyo y amistad en uno de nuestros momentos más difíciles, aparecieron en el instante preciso en nuestras vidas, nos acompañaron en nuestra recuperación y gracias a ellos fue que pudimos sobrellevar de mejor manera la pena que estábamos viviendo, eso se los agradeceremos eternamente. Sin saberlo, se transformaron en nuestra vía de escape, en un calmante que vino a aliviar nuestras vidas, en eso fueron fundamentales, cuando nos veían abatidos sabían que preguntar, pero también entendían cuando era preciso callar. En su compañía, fuimos retomando nuevamente nuestro rumbo y nos acercamos a la tranquilidad y resignación que tanto ansiábamos encontrar.
El “papi”
En el verano de 2016, las vacaciones nos pillaron con pocas lucas así es que no nos quedó otra alternativa que vacacionar en chilito no más, pasamos esos días entre Santiago, Viña y el litoral central, debo reconocer que fue un verano mucho más entretenido de lo que pensábamos, muy movido y algo desordenado. Como estábamos “solteros”, es decir, sin un tercero, nos dedicamos a pasear y a conocer nuevas personas, nos portamos un poquito mal en esa época, fue como un lapsus frenético y sexual, pero ese recreo duró solo el periodo vacacional, “somos califas, lo reconozco, pero no al extremo de vivir en función del sexo”.
Ya a la vuelta, una tarde se nos ocurrió salir a caminar al parque forestal, era una iluminada y calurosa tarde de fines de febrero, de camino compramos unos helados y nos fuimos a tomarlos al parque y de paso aprovechamos de descansar y flojear un poco. Estuvimos un tiempo ahí, algo más de una hora, hasta que decidimos volver a nuestro departamento. Cuando veníamos de vuelta de repente sentí el aviso de un mensaje de la app de Grindr, al revisar vi un mensaje que me llamo la atención, decía textual: “yo también quiero helado” obviamente entendí que esa persona debía haber estado con su app activa muy cerca de nosotros mientras disfrutábamos de nuestro descanso en el parque. Por lo que le respondí con cierta malicia “claro, quizás podríamos tomarnos uno de tres sabores”. Esa sugerente invitación no hizo más que despertar el interés mutuo de seguir prolongando la conversación y el deseo de saber más del otro, desde esas primeras líneas comenzamos a escribirnos y a veces a hablar con este nuevo conocido, a mandarnos fotos decentes y otras no tanto, estas conversaciones se dilataron por casi un mes, siempre que nos queríamos conocer algo pasaba que nos impedía juntarnos. Hasta que un día por la tarde César (así se llama), nos dijo que estaba libre y que quería vernos, precisamente nosotros también estábamos con tiempo así que le dijimos que se viniera para nuestro departamento. Luego de un rato, sentí el timbre, al abrir la puerta me encontré con él, era un joven de unos 26 años, 172 aprox. de estatura, delgado, tez mate, ojos miel y como buen colombiano, un tremendo y muy formado trasero. Al saludarnos me dice, en su tono paisa “hola papi, ¿cómo vas?”. Yo con esa sola frase casi que me los bajé de una ja, ja, ja. Inmediatamente lo hice pasar y le pegué un grito a Enrique que estaba en el dormitorio del fondo, para presentárselo. Mientras lo hacía pasar, en mi cabeza me preguntaba “otro Extranjero más”, ¿es que ya no hay chilenos por el centro?, no es que tenga algo en contra con las personas de otros países, no soy para nada xenófobo, solo me llamaba la atención que desde hace un tiempo veníamos conociendo exclusivamente extranjeros, entre ellos colombianos, peruanos y últimamente muchos venezolanos. Yo feliz de confraternizar con tantos amigos latinoamericanos, además siento que su llegada sólo puede enriquecernos como nación, es en la diversidad donde se dan las condiciones para generar sucesos positivos a futuro, estoy seguro que en unos años más voltearemos la vista atrás y agradeceremos por lo bendecidos que fuimos como sociedad cuando comenzó esta peregrinación hacia Chile. Las nuevas generaciones disfrutarán de un país más diverso, tolerante en su máxima expresión, más amable y respetuoso y lo principal con unos minos mucho más guapos y seguramente dotados y culones, desde ya envidio a las futuras generaciones jejeje.
La cosa con el Papi partió como unos amigos con cover, él era alguien con quien tener sexo y además compartir nuestros días en buena compañía. Empezamos a frecuentarnos, a salir juntos, a viajar y a ayudarnos en lo que pudiéramos. Además mientras lo conocíamos y comenzábamos a compartir parte de nuestra vida con él, de a poco nos fuimos como tranquilizando y experimentando momentos de quietud y calma, no teníamos deseos de seguir a mil por horas y nos relajamos, nos propusimos hacer cosas más simples, como viajar más seguido, pasar más tiempo en actividades familiares, juntarnos con amigos y hacer constantemente cosas más relajadas, el Papi nos apañaba en todas partes por lo que se hizo muy conocido y querido por nuestras familias y grupos de amigos.
Abrimos nuestras vidas para él y la suya para nosotros, de a poco fue naciendo un cariño muy profundo entre los tres, por nuestro lado una especie de sentimiento paternal que le fue ganando al romántico y al deseo sexual. Lamentablemente, los sentimientos del Papi fueron precipitándose por el lado romántico. La cosa fue dándose así, hasta que inevitablemente comenzó a dar señales de desgaste. Nosotros queríamos estar con él porque lo considerábamos un excelente amigo, y por su parte él quería vernos como sus novios. Eso fue generando un círculo dañino entre nosotros y en el que al “Papi” le tocó la peor parte.
Ahora el tercero se enamoraba de nosotros y desafortunadamente ni en mí ni en Enrique afloraron otros sentimientos más que la amistad profunda y sincera por él. Finalmente, el Papi optó por distanciarse, se fue de Chile rumbo a España, allá tenía a su familia por lo que era su mejor opción, además acá en términos laborales no le estaba yendo muy bien por lo que creo que fue una de las más acertadas decisiones.
Querido Papi,
Ya vas camino a tu nueva vida allá en Canarias. Sabemos que ha sido una decisión muy difícil de tomar y seguramente mucho más difícil de ejecutar. Estamos convencidos que este paso que das hoy, será el inicio de la prosperidad y estabilidad que tanto buscas y que para alcanzarlas fue necesario que te armaras de valor y de una colosal determinación y así avanzar. Hoy luego de cinco años, cumpliste un ciclo en este país, sé que no te vas del todo convencido de esta tierra, sé que gran parte de tu corazón quisiera seguir acá. Aquí maduraste y dejaste de ser ese niño de Pereira para darle paso al hombre de Santiago. Conociste y aprendiste muchas cosas, muchas personas y situaciones se arrimaron a tu camino, entre ellos nosotros que te extrañaremos enormemente. Pero para lograr tus sueños, se hace imperiosa esta separación. Hoy que nuestras avenidas se separan por un tiempo, queremos que sepas que, “tus papis” como te gustaba decirnos, estamos muy agradecidos por tenerte en nuestras vidas y por muy lejos que estemos el cariño seguirá estando presente.
Agradecemos también el día que tomaste la decisión de abandonar tu natal y querida Colombia para venir acá, esa decisión permitió que nos conociéramos y aprendiéramos a quererte al extremo que hoy te sentimos parte de nuestra familia y nuestros familiares y amigos también aprendieron a sentirte así. Te transformaste en nuestro hermanito chico, al que uno no puede negarle nada, pero si se siente con el derecho de querer dirigirle la vida, para que no cometa los errores que quizás nosotros ya cometimos y salvarte con esa acción de algún daño evitable. Hoy, tal como lo hiciste antes de venir a Chile, viajas con la esperanza instalada en tu corazón e independiente de los problemas o situaciones que te toque enfrentar, por muy grises que en ocasiones se presenten, deberás esforzarte por mantener el optimismo encendido e intacto. En esta vida es necesario hacer sacrificios que por muy difíciles que se evidencien y por muy empinado y ripioso se ponga el camino por recorrer, a la larga ese esfuerzo, terminará inevitablemente dando sus frutos. A la gran mayoría de las personas nos toca realizar esfuerzos enormes para alcanzar nuestros sueños y al parecer tú, fiel a la historia de tu vida, por lo visto no serás la excepción y también se vislumbran muchas barreras para lograrlos, pero con empeño, paciencia y dedicación iras conquistando cada uno de ellos.
Eres un joven dueño de un gran corazón, de aquellas personas que uno no puede evitar tomarle un gran afecto y un cariño entrañables. Honesto, eso lo demostraste en muchas ocasiones, leal a sus principios y a sus amigos, sin dudas te transformaste en una persona muy importante para nuestras vidas, al extremo que eres de aquellos seres escasos que logran con sus acciones ganarse la confianza plena de sus amigos como es nuestro caso, con Enrique podríamos encargarte el cuidado de nuestras vidas y la custodia de nuestras almas porque estamos convencidos que tú las protegerías con tu vida con tal de cumplir tu palabra y proteger a los que amas. Esa nobleza es una de tus principales virtudes y una de las características que te describen en tu magnitud, eres un hombre noble. Y la vida tarde o temprano valorará y premiará esa cualidad tan arraigada en ti.
Recuerda que vas con una misión y un propósito que cumplir, pero también recuerda que la vida es dinámica y nos va presentando oportunidades y posibilidades que puedan hacer cambiar nuestros planes iniciales, si eso ocurre no lo deseches ni tomes a mal, en ese caso solo debes estar atento y abierto a los cambios, siempre que creas que son los mejores para ti, aunque difieran de los que pensaste inicialmente. Ten presente que es importante siempre tener una meta y un plan para ejecutarla. Se libre querido papi, y nunca dejes de soñar…
En el plano sentimental, nunca conversamos al respecto, creo que será una deuda que en estas letras pretendo subsanar. Te prometo que hubiéramos querido con toda el alma que tú te hubieras transformado en el nuevo Miguel, pero lamentablemente uno no manda en el corazón y por más que uno intente forzarlo, es imposible obligarlo a amar. Ese corazón al parecer se cerró y esta aterrado de albergar a alguien más, quizás a futuro se permita volver a amar nuevamente, pero eso sólo el tiempo lo podrá aseverar. Por ahora se mantendrá en reposo, recordando, esperando, sanando…
Éxito en todo lo que te propongas Papi querido, nosotros seremos los más felices y orgullosos de tus victorias, sabes que siempre contarás con nuestra amistad y con toda nuestra admiración y cariño. Te queremos mucho, tus papis…
Finalmente, el Papi llegó a su destino y pese a la distancia y el tiempo que ha trascurrido desde su partida, aún seguimos teniendo contacto con él, sus fantasmas se evaporaron y hoy se encuentra tranquilo haciendo su vida junto a su familia allá en las Europas. Sin embargo, aunque nos separe un mar de distancia sigue firme e intacto el cariño en cada uno de nosotros. Hay ciertos tipos de amores que, en vez de morir por la distancia, se fortalecen precisamente por esa condición.

Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.



