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EN PORTADA se ha reproducido
Ataque de la Escuadra chilena al Callao (fragmento),
óleo del pintor español Rafael Monleón.
Colección Museo Naval de Madrid
© Gustavo Jordán Astaburuaga / Piero Castagneto Garviso, 2017
Registro de Propiedad Intelectual Nº 282.494
ISBN Edición Impresa: 978-956-17-0734-4
ISBN Edición Digital: 978-956-17-0943-0
Derechos Reservados
Ediciones Universitarias de Valparaíso
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Calle Doce de Febrero 21, Valparaíso
Teléfono 32 227 3902
Correo electrónico: euvsa@pucv.cl
www.euv.cl
Jefe de Diseño: Guido Olivares S.
Diseño: Mauricio Guerra P. / Alejandra Larraín R.
Corrección de Pruebas: Osvaldo Oliva P.
Agradecimientos a la Empresa Naviera ULTRANAV
La realidad geográfica de Chile es de ser un país esencialmente marítimo. Una de las primeras medidas de la Junta de Gobierno, adoptada el 21 de febrero de 1811, fue decretar la libertad de comercio en los puertos de Coquimbo, Valparaíso, Talcahuano y Valdivia, los que fueron abiertos al comercio mundial, dejando sin efecto el monopolio del comercio exterior de la Corona Española.
Esta iniciativa cobró mayor fuerza cuando O’Higgins pronunció la famosa frase, luego del triunfo en la Batalla de Chacabuco, en 1817: “Este triunfo y cien más serán insignificantes si no dominamos el mar”.
El otorgamiento de la primera patente de navegación a una nave nacional fue concedido el 26 de junio de 1818. Así, la fragata “Gertrudis de la Fortuna”, perteneciente a Don Francisco Ramírez, permitió integrar a los armadores chilenos al libre comercio exterior.
Los roles claves cumplidos por los Almirantes Manuel Blanco Encalada y Thomas Alexander Cochrane fueron determinantes en la creación de la Escuadra Nacional y la formación de una valiosa tradición en la Marina que perdura hasta nuestros días.
Los autores y la Fundación Mar de Chile desean agradecer a la Naviera ULTRANAV por su contribución a esta obra.
ULTRANAV fue fundada el año 1960 por el Capitán Albert von Appen, ha tenido una trayectoria ininterrumpida a lo largo de su vida empresarial. Se afianzó inicialmente en Chile, posteriormente en América Latina y, después, en diversos países del mundo, como armador, fletador y operador de naves mercantes, cubriendo en la actualidad un amplio espectro de flotas especializadas en el transporte marítimo internacional y de cabotaje.
Su inspiración y lema es “Un socio en quien confiar”, que no solo se refiere a sus clientes sino que se extiende con fuerza hacia su personal, sus tripulaciones, y las comunidades, incluidas las vinculadas en el ámbito marítimo, en las regiones del mundo donde desarrolla su actividad.
Estas razones motivaron a ULTRANAV a apoyar esta obra, rescatando las virtudes y visiones que forjan las bases para los grandes emprendimientos, destacando el legado de estos dos importantes personajes de la historia naval y marítima, como el de los Almirantes Blanco y Cochrane, que han sido trascendentes en el desarrollo de Chile como un país marítimo por ya casi 2 siglos.
Agradecimientos de la Empresa Raylex
Con motivo del bicentenario de nuestra Armada, y como una forma de reconocer este importante hecho histórico, cuando la Fundación Mar de Chile nos propuso participar de la edición del libro “Almirantes Blanco y Cochrane y las Campañas Navales de la Guerra de la Independencia” decidimos de inmediato apoyar esta iniciativa y de esta manera contribuir a difundir la historia de dos de los más importantes miembros fundacionales de nuestra Marina: Don Manuel Blanco Encalada y Lord Thomas Cochrane, y así legar para las generaciones futuras parte de nuestra rica historia naval.
Quisiéramos hacer un especial reconocimiento a los autores de este libro, el Sr. Piero Castagneto, periodista especializado en temas culturales e históricos; y al Vicealmirante Sr. Gustavo Jordán, quienes desarrollaron una ardua y profunda investigación la que traspasaron a la escritura de estas páginas con inmejorable precisión y claridad.
Si somos capaces de mirar hacia atrás, preservar y atesorar nuestra historia, seremos también capaces de proyectar el futuro, donde nuestra Armada siempre ha cumplido un rol relevante al servicio del país, y en la actualidad es un actor que está cada vez más presente en el contexto del mundo globalizado donde se encuentran nuestros intereses como nación.
Finalmente, en nombre de toda la Familia Raylex, reciban nuestro reconocimiento y agradecimiento todas las tripulaciones de marinos de ayer, que con su gran esfuerzo, entrega y sacrificio marcaron cada una de las singladuras vividas durante estos primeros 200 años de nuestra Marina, y reciban también nuestros mejores deseos para las futuras generaciones, para que sigan construyendo la gran Armada del futuro, con el mismo espíritu y sello que han mantenido hasta ahora.
Santiago, septiembre 2017
Agradecimientos de la Fundación Claudio Castro Jonas
En el marco de las obras de conmemoración del bicentenario de nuestra Armada de Chile y su extensa relación con la Marina británica, este libro viene a complementar el esfuerzo realizado por nuestro padre y abuelo Claudio Castro Jonas (Q.E.P.D.), quien luego de rescatar la hacienda y casa utilizada por el Almirante Lord Thomas Alejandro Cochrane en Valle Alegre, Quintero, durante su estadía en Chile, la transformó después de 189 años en una Casa Museo.
Esta propiedad comprada por el marino escocés el año 1820 fue visitada y descrita por la escritora/historiadora inglesa María Graham durante sus visitas a Valle Alegre el año 1822 y que, en sus memorias, da cuenta de la estrecha relación con Cochrane, en su vida más personal.
Hoy la Fundación dedica sus energías en disponer de la Casa Museo y la hacienda para visitas educacionales y sociales, así como remembranzas y honores de la estadía del Lord británico en estas tierras y su legado a esta, su segunda patria por voluntad.
Agradecemos a los autores y a la Fundación Mar de Chile por sacar a flote esta obra y es un privilegio contribuir a mostrar a los chilenos la tremenda gesta realizada por el Almirante Cochrane, al mando de valientes marinos chilenos, que hace 200 años nos permitieron transformarnos en una nación independiente.
Claudio Ignacio Castro Bravo
Fundación Claudio Castro Jonás
Agradecimientos de los autores
Escribir un libro siempre es una aventura, y en esta ocasión debemos reconocer a todos quienes contribuyeron a que este libro llegara a buen puerto.
Los primeros agradecimientos vayan para la Fundación Mar de Chile que, con su auspicio, hizo posible la publicación de este libro.
También es indispensable agradecer los apoyos brindados por el Museo Marítimo Nacional, encabezado por su Director Contraalmirante Sr. Cristián del Real Pérez y sus colaboradores la señora Cecilia Guzmán, del Archivo Histórico de la Armada; Raimundo Silva, Bibliotecario, y Eduardo Rivera, Curador de Colecciones, quien además nos suministró una espléndida iconografía original.
Queremos también agradecer al fotógrafo Juan Chaura Fredes, por su excelente disposición para obtener imágenes de los monumentos a Cochrane y Blanco Encalada en Valparaíso, destinados a enriquecer nuestro material gráfico.
Vayan nuestros sinceros agradecimientos por el apoyo recibido de la bibliotecóloga Srta. Roxina Burgos Trejo y del Suboficial Mayor Luis Burboa Pacheco, de la Academia de Guerra Naval, y también por el apoyo recibido por la bibliotecóloga Srta. Karina Valladares J., de la Escuela Naval “Arturo Prat”.
También debemos recordar en esta oportunidad al Vicealmirante don Ariel Rozas Mascaró, ex presidente del Círculo de Almirantes en Retiro, quien en varias conversaciones inspiró la idea de escribir este libro en homenaje y reconocimiento a los dos primeros almirantes que tuvo la Armada de Chile y de sus increíbles proezas y hazañas al mando de la Escuadra Nacional.
Queremos también expresar nuestros agradecimientos al Contraalmirante Sr. Matías Purcell Echeverría, profesor de la asignatura de estrategia, de la Academia de Guerra, quien formuló valiosos aportes para el Capítulo de la Estrategia Naval en la Guerra de la Independencia.
Deseamos expresar nuestro especial reconocimiento y agradecimientos al Comandante en Jefe de la Escuadra, Contraalmirante Sr. Ignacio Mardones Costa por su motivación y valiosos comentarios formulados en la revisión de este libro.
Finalmente deseamos agradecer a nuestras familias por su incondicional apoyo para materializar esta obra.
Índice
Introducción
CAPÍTULO I · Marco Histórico, Político y Estratégico 1808 - 1818
CAPÍTULO II · Blanco Encalada: Marino, Militar y Estadista
CAPÍTULO III · Curaumilla, el Primer Combate Naval
CAPÍTULO IV · La Creación de la Escuadra y su Primera Campaña
CAPÍTULO V · Se Aparece el “Diablo”
CAPÍTULO VI · El “Diablo” al Ataque
CAPÍTULO VII · La Expedición Libertadora del Perú
CAPÍTULO VIII · La Última Campaña de Cochrane en Chile
CAPÍTULO IX · La Estrategia Naval en la Guerra de la Independencia
CAPÍTULO X · Logística de la Escuadra Nacional
>CAPÍTULO XI · En la Estela de Cochrane
CAPÍTULO XII · En la Estela de Blanco Encalada
Cronología
Bibliografía
Acerca de los Autores
Introducción
En el 2018 se cumplirán 200 años de la creación de la Escuadra Nacional y de su primer zarpe. Estas celebraciones bicentenarias, iniciadas en 2010, que proseguirán hasta 2026, parecen ser el momento propicio para revisar los hechos que resultaron en que el territorio más alejado y pobre del Imperio español se convirtiera en una entidad política viable: la República de Chile.
Estimamos que estas conmemoraciones, hasta la fecha, no han sido adecuadamente aprovechadas para revisar temas y figuras claves como lo fueron la Junta de 1810 y los primeros gobiernos autónomos, José Miguel Carrera, la Patria Vieja, sus campañas militares, la Reconquista española, el rol de O´Higgins, entre otros, que son hechos que marcaron al país para siempre, que merecen una nueva mirada cada cierto tiempo, para reafirmar nuestras convicciones, valorar nuestras raíces y permitirnos proyectarnos hacia el futuro como país.
Hasta la batalla de Maipú la guerra había sido terrestre, transformándose en esencialmente naval a contar de esa fecha. Chile siempre ha sido un país de condición geográfica esencialmente marítimo: somos una isla geopolítica, limitada por los desiertos del norte, la cordillera de los Andes y por los mares del sur y del oeste, de esta manera la forma más eficiente de asegurar la independencia de Chile era ganar la guerra naval e invadir vía marítima, con un Ejército Expedicionario, al Perú, el centro del poderío español en Sudamérica.
La historia nos ha enseñado que es imposible improvisar el poder naval, por eso es que hasta el día hoy nos sorprende cómo Chile logró conformar y armar una Escuadra en solo seis meses, que pudo triunfar ante la fuerza naval que la Armada española tenía destinada en el Océano Pacífico, siendo aquella, pese a estar en decadencia, la tercera marina del mundo en importancia de aquella época, al menos en número de buques de guerra en servicio.
Las victorias de la Escuadra en la Guerra de la Independencia son logros nacionales trascendentes que hasta hoy en día sobresalen por su magnitud y relevancia, habiendo generado valiosas tradiciones que se han convertido en un legado invaluable señalando el rumbo a seguir de la Marina de Chile por dos siglos.
La clave de esta historia increíble está en los hombres: la visión marítima y estratégica de O´Higgins, la eficiencia demostrada por el Ministro de Guerra y Marina Zenteno, y las cualidades de mando y liderazgo demostradas por los dos primeros almirantes que tuvo nuestra Armada: Manuel Blanco Encalada y Thomas Alexander Cochrane.
Lo más complejo de la creación de la Escuadra fue el reclutamiento y entrenamiento de sus dotaciones, las que estuvieron conformadas principalmente por oficiales extranjeros y, mayoritariamente, por marineros chilenos, sumados a casi 300 marineros extranjeros. En este libro se rendirá un justo homenaje a los primeros marineros y soldados de mar chilenos, en un principio inexpertos, y luego fogueados en los rigores de la campaña, disciplinados a la vez que valerosos, y díscolos en otros momentos por entendibles razones.
El presente libro también busca destacar un aspecto clave en la historia de Chile: la importancia de la guerra naval en la independencia de nuestro país y en el devenir de la Marina de Chile, por lo tanto otro de los objetivos que motivó la realización de este libro es simple: reunir, en un solo volumen, un relato analítico y crítico de la guerra naval en la Independencia de Chile. Lo anterior va aparejado de un esfuerzo bibliográfico amplio, consultando fuentes nacionales, españolas, peruanas y de países angloparlantes, algunas muy poco conocidas en el país y otras de reciente data e inéditas, las que en su conjunto amplían insospechadamente la riqueza y complejidad del tema tratado.
Esta obra también se ha centrado en las dos figuras capitales de la guerra en el mar en el período 1817-1826: los almirantes Cochrane y Blanco Encalada, con un espíritu igualmente innovador. No solo se explican los hechos históricos en torno a estas figuras ilustres como protagonistas únicos, sino como ejes útiles para mejor explicar y exponer procesos que tienen un origen, desenvolvimiento y resultado en el largo plazo. Plazo aún más extenso si se considera las largas vidas de estos líderes, y que, por lo tanto, abarcaron varias épocas.
Por otro lado, nuestros personajes-ejes, Cochrane y Blanco, están tratados en toda su humanidad, con sus luces y sombras, virtudes y defectos, considerando sus momentos de triunfos y fracasos, propios de existencias por lo demás notablemente longevas para la época. Sus biografías, algunas de ellas poco conocidas en nuestro medio, nos permiten conocer sus vidas más allá del mencionado período de las campañas de emancipación y nos ayudan a entenderlos mejor.
En lo que respecta a las operaciones navales en sí, la narrativa y análisis a que hemos hecho referencia incluyen hipótesis y análisis alternativos de cómo pudieron haberse desarrollado los hechos en otras circunstancias como, por ejemplo, los riesgos que debió afrontar la inexperta Escuadra Nacional en su primer zarpe. También se incorporan, creemos que, por primera vez en una obra de origen chileno, las visiones y puntos de vista de los enemigos de entonces, los jefes políticos y militares españoles, y sus reacciones ante la creación del poder naval chileno prácticamente desde la nada.
Una visión crítica de la actuación de ambos bandos se expone especialmente al momento de hacer un balance de las campañas navales, analizando sus aspectos estratégicos y logísticos.
Hemos querido utilizar en este texto abundantes citas de los protagonistas y de estudiosos de estos temas, de manera que el lector pueda evaluar en forma directa los hechos y las motivaciones que los originaron, como asimismo las dificultades que se debieron vencer para lograr la victoria final.
Lo anterior, no impide rendir un tributo a las figuras protagónicas y a quienes las secundaron. Así, Cochrane se renueva como una figura relevante de la historia naval universal por sus excepcionales capacidades estratégicas y de innovación en el arte de la guerra en el mar, como lo siguen reconociendo sus biógrafos hasta nuestros días; y por su parte, Blanco Encalada se perfila no sólo en su dimensión de un valiente oficial de marina y caballero, sino también como un estadista, uno de los artífices de la República, condición que quizá no le ha sido suficientemente reconocida. También destacaremos a un tercer nombre, a George O’Brien, el primer héroe naval chileno, injustamente olvidado.
Estimamos que la producción bibliográfica nacional para conmemorar el bicentenario de la república ha sido bastante escasa hasta la fecha, lo que no deja de sorprender si se piensa que se trata de acontecimientos fundamentales, que marcan a un país para siempre, y que merecen una nueva revisión cada cierto tiempo.
Desde nuestra mirada, esperamos contribuir con esta obra al proceso de revisión histórica de la Guerra de la Independencia, a través de un tema que paulatinamente nos fue conquistando y apasionando, como lo fueron las campañas navales de Blanco y Cochrane al mando de la Escuadra Nacional.
“El tiempo es como el barniz de los hechos memorables. Pone de relieve su alcance, descubre todos los resortes que los produjeron, destruye las preocupaciones, a veces arraigadas, de los contemporáneos, señala a los actores el puesto que en justicia les corresponde”, escribía en 1888 el periodista y corresponsal de guerra Eloy T. Caviedes, al comenzar su extenso relato sobre el Combate Naval de Iquique, acaecido nueve años antes.
Nosotros, con la perspectiva mayor de casi dos siglos, aspiramos que este tiempo transcurrido, sea también el barniz que haga resaltar en toda su trascendencia la épica de la guerra naval y la importancia de la Marina en la emancipación de Chile y Perú, y en el futuro de Chile como país independiente.
Los autores
CAPÍTULO I
Marco Histórico, Político y Estratégico 1808-1818
Guerra Peninsular e Independencia Americana, 1808-18171
En febrero de 1808 las tropas francesas invadieron España, y el 24 de marzo controlaban Madrid. El 2 de mayo el pueblo de esta capital se rebeló contra los ocupantes y las primeras batallas no tardarían en comenzar. Paralelamente, a lo largo del territorio español, comenzaron a organizarse juntas constituidas como gobiernos provinciales o locales para resistir al invasor. Desde entonces en adelante, los acontecimientos en el Viejo y el Nuevo Mundo seguirían un curso paralelo y sincronizado a la vez, que llevarían a desencadenar otro proceso, el de la Independencia de Hispanoamérica.
La recepción de dichas noticias en América provocó, no solo el esperable impacto, sino que también fue una motivación para que los propios americanos actuasen de una forma similar. Es así como también comenzaron a formarse juntas, con el propósito original de resguardar la soberanía del cautivo Rey Fernando VII hasta que recuperase su libertad y su trono, aunque en la práctica, fueron derivando en tendencias progresivamente más autónomas. Así, estaban dados los factores para una verdadera guerra civil en la América hispana, producto de la aparición de múltiples movimientos separatistas.
No es el propósito de esta obra recapitular sobre este proceso, del que existen abundantes estudios y publicaciones, sino limitarnos a hacer un breve paralelo entre los acontecimientos europeos y los que ocurrían en el Nuevo Mundo, y cómo aquellos gravitaban en estos. Este curso simultáneo tenía necesariamente una dinámica de causa y efecto, puesto que, mientras la suerte de las armas españolas y de sus aliados en la Guerra Peninsular que se libró entre 1808 y 1814 era adversa, la insurgencia americana ganaba terreno, mientras que cuando el invasor francés comenzó a sufrir los reveses que le condujeron a la derrota y la retirada de la Península Ibérica, la causa patriota americana también experimentó importantes retrocesos. Al menos de forma momentánea.
De esta manera, en las primeras fases de la lucha en tierras españolas y portuguesas la iniciativa estaba en manos de Napoleón, al tiempo que, durante el año 1809, se formaban las primeras juntas de gobierno americanas en Alto Perú (25 de mayo), La Paz (10 de julio) y Quito (10 de agosto), suprimidas a finales de año por las tropas realistas.
En el transcurso del año 1810, cuando comienzan los movimientos autonomistas en Buenos Aires, Nueva Granada, Nueva España (México) y Chile, que a la larga conducirían a la Independencia, el poderío de Napoleón en Europa se hallaba en su cenit. Había combatido y firmado la paz con sus grandes enemigos: Prusia, Rusia y Austria; Inglaterra seguía haciéndole la guerra en solitario, obstinadamente. Solo había un lunar en tan brillante panorama político - militar: la cruenta Guerra Peninsular, la “úlcera española”, que consumía los recursos y energías de cerca de la mitad del ejército imperial francés.
El año 1811 marcó el comienzo de la lucha armada entre españoles y patriotas en América, año en que declararon su independencia Venezuela (5 de julio) y Nueva Granada (11 de noviembre), aunque la suerte de las armas fue dispar y aún faltaba mucho para una definición.
En Europa, el año 1812 el eje de las operaciones militares de Napoleón se desplazó hacia Rusia. Su Gran Ejército (Grande Armée) inició la campaña el 24 de junio, y el punto culminante fue la batalla de Borodino el 7 de septiembre, seguida de la entrada en Moscú, el día 14 y el gran incendio de esta capital, el día 25. Los meses finales de ese año estuvieron marcados por la penosa retirada y progresiva desintegración del Grande Armée. Aquel año 1812 fue de indecisión en América, tanto en los teatros de operaciones de Nueva España como del Alto Perú.
Durante 1813, los enemigos de Napoleón, tanto en Alemania como en la Península Ibérica, asumieron la iniciativa estratégica. El General británico Wellington obtuvo una decisiva victoria en la batalla de Los Arapiles o Vitoria (21 de junio), y el teatro de operaciones se desplazó al norte de España, con los franceses en retirada.
En América, la lucha experimentó una cierta intensificación a lo largo de dicho año, que implicó retrocesos momentáneos para los españoles. En Nueva Granada y Venezuela, el General Simón Bolívar se convirtió en figura protagónica, declarando la “Guerra a Muerte”, con métodos particularmente cruentos, e iniciando la llamada “Campaña Admirable”, que culminó con su entrada en Caracas el 6 de agosto de 1813.
Este año también significó el comienzo de la actividad bélica efectiva en Chile, hasta donde llegó, procedente del Callao, una expedición al mando del Almirante Antonio Pareja, destinada a suprimir el excesivo autonomismo que estaba demostrando el Gobierno del General José Miguel Carrera. Tras desembarcar en la bahía de San Vicente el 26 de marzo de 1813, y ocupar Concepción el 1 de abril, reforzando sus fuerzas con tropas reclutadas en el país, los españoles prosiguieron su avance hacia el norte. Los primeros choques con las inexpertas tropas patriotas se produjeron en Yerbas Buenas (26 de abril) y San Carlos (15 de mayo), oportunidades mal aprovechadas que resultaron en desbandadas de los separatistas. Tras recibir refuerzos, las tropas de Carrera emprendieron, a fines de julio, un sitio a la plaza de Chillán, asedio deficientemente planificado que resultó profundamente desgastador material y moralmente.
Un ataque por sorpresa español, repelido en El Roble por fuerzas chilenas al mando del Coronel Bernardo O’Higgins (17 de octubre) contribuyó a morigerar la situación y elevar la moral de los patriotas. Esto, unido a las dudas sobre la competencia militar de José Miguel Carrera, llevó a que la Junta de Gobierno decidiera su relevo y su reemplazo por O’Higgins, ascendido a Brigadier el 27 de noviembre. Así, el año 1813 terminaba en un estado de indecisión e incertidumbre para Chile.
Volviendo a la Península, el 7 de octubre de 1813, Wellington cruzaba el río Bidasoa para entrar en territorio francés, donde prosiguieron las operaciones. Pocos días después, Napoleón sufría una decisiva derrota en la batalla de Leipzig del 16 al 19 de octubre. España se hallaba en el bando victorioso, pero había quedado agotada y devastada por una guerra prolongada y cruda. Al menos había alcanzado la paz y se hallaba con las manos libres para destinar algunos recursos, aunque fuesen escasos, para la reconquista de las provincias americanas insurrectas.




