Conflicto armado y organización campesina

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Hasta ese momento, el proceso de colonización del valle del río Cimitarra venía ocurriendo con una notable ausencia del Estado. Fenómeno que generó las condiciones para que el nuevo movimiento acogiera las demandas y necesidades de los colonos y al mismo tiempo abriera la posibilidad para la construcción de un Estado que, más allá de su presencia militar, trabajara políticamente para mejorar el acceso a vías, salud y educación. Es por ello por lo que algunos campesinos que conocían la realidad de las comunidades y que pertenecían al Partido Comunista pasaron a ser dirigentes de la Unión Patriótica:
El Partido Comunista era como el motor impulsor de todo esto [...] entonces cuando el surgimiento, cuando la coordinadora, pues mueren tres o cuatro dirigentes del partido pero de manera regional, pero cuando ya nace la Unión Patriótica y todos nos volcamos a la Unión Patriótica como una alternativa de poder, como una fuerza política capaz de liderar cosas y ya con un pulso decidido ante las instituciones y ante los partidos y movimientos políticos, entonces es el mismo Partido Comunista el que dice no, echémonos esta bandera al hombro. Y entre los más de 5 mil muertos de la UP, entonces asesinaron la mayoría, fueron dirigentes del Partido Comunista, y eso para nosotros fue un golpe muy tenaz; pero bueno, ahí los pocos que quedamos nos hemos mantenido después de esa ofensiva de la coordinadora. Nosotros seguimos desde aquí pensando en que había la necesidad de crear estructuras de segundo nivel que representaran el campesinado (Pedraza, A. Entrevista 26 con líder de la ACVC, 25 de febrero, 2018).
Los campesinos del valle del río Cimitarra no se mantuvieron aislados en las zonas de colonización. Cuando se creó la Unión Patriótica, se inició el proceso de creación de la Cooperativa y simultáneamente se participó en movilizaciones y organizaciones en los ámbitos regional y nacional hasta la creación de la ACVC, durante el periodo 1996-1998. Entre los espacios de articulación y movilización social de aquel entonces se destaca la marcha a Barrancabermeja y la creación de la Coordinadora Campesina y Popular, en octubre de 1982; el paro cívico de Barrancabermeja (1983); la Comisión de Veeduría, para vigilar la situación de seguridad campesina, en 1984; la gran marcha a Cartagena, en 1985; el paro del nororiente, en 1987; el primer éxodo hacia Remedios, en 1987; el Frente Común por la Vida, la Paz y la Democracia, en 1988; la creación de la Asociación de Juntas Comunales de Yondó (Asojuntas), en 1992; la gran marcha de los parques (Barrancabermeja, 1996); el éxodo campesino de 1998; la Mesa Regional de Trabajo Permanente por la Paz (1998). Con todo ello, el trabajo con la Unión Patriótica no fue un fin en sí mismo, sino que hizo parte de las conquistas y luchas que se dieron por una visión amplia en defensa del territorio y la creación de una organización campesina de «segundo nivel».
Algunos líderes campesinos que fueron colonos, socios de la Cooperativa y concejales por la Unión Patriótica en el municipio de Yondó, entre los años de 1986 a 1999, narran cómo fue esa experiencia y los aportes que se hicieron a las zonas de colonización:
Lo que fue Remedios, Segovia, Barranca y Yondó fueron territorio de mucha acogida de la Unión Patriótica [...] En Yondó fue nombrado alcalde Braulio Mancipe Suárez por la UP (1986-1988). Ahí es donde toma más fuerza para construir lo que no estaba construido y para hacer lo que no estaba hecho [...], pero en el terreno que más le metimos duro fue a las vías de comunicación, que son las terciarias del municipio, las escuelas rurales, mejoramiento de los centros educativos propiamente en el Yondó, que era la escuela La Patria, el colegio Agropecuario [...] se construyeron las escuelas primeramente en los corregimientos, y de ahí pasamos en donde había más asentamientos humanos; por ejemplo, en La Raya, que fue una escuela que tenía capacidad para enseñarle a 100 niños [...] Sí, a mí me reeligieron (1988-1990), me lancé otra vez al Concejo y volví y gané el escaño, los que estábamos casi todos ganamos los escaños; pero entonces ya vino lo de las elecciones para la Asamblea Departamental. Entonces enviamos a Álvaro Córdoba Villalobos, y ganó la curul. Él fue diputado [...] Álvaro nos ayudó a conseguir una cantidad de cosas que necesitábamos tanto para la educación como para la salud y las vías. Bueno, ya teníamos nosotros allá como se dice un apoyo [...] hicimos unos acuerdos intermunicipales con San Pablo y con Remedio, para que se pudiera invertir en carreteras y vías [...] después de 1995 nosotros tuvimos varias situaciones de peligro, la amenaza era continua, lo que pasa es que uno, como se dice, hace de tripas corazón, y se hace el berraco estando muerto de miedo. Lograron el objetivo con algunos, mataron a Alirio Bermúdez, mataron al secretario del Concejo Héctor Moreno, mataron a Moisés [...], mataron a Benito Reyes arriba en la Congoja, y después, de allí haber salido de allá, mataron a Diomedes Playonero y mataron Eliécer Cuellar. Todos éramos concejales por la UP, pues nosotros estamos vivos de puro milagro (León, D. Entrevista 4 con líder de la ACVC. 5 de septiembre, 2017).
Se dio una gran discusión, acuerdos y eso, y se acordó que yo fuera al Concejo entre el año 95 al 97, y fui, o sea, salí candidato y salí nombrado. Por 6 votos le gané a un compañero ahí y quedé como concejal representando a esa región, del territorio de Remedios, San Francisco, Tamar, Matilde [...] se consiguió 11 kilómetros de carretera que es la que llega al bordo del río, ahí en Puerto Nuevo Ité, en Cooperativa, allá yo mismo fui uno de los primeros que entré [...] en educación se hizo el sostenimiento de la comida para los niños, donde había centros donde el niño dormía y comía. Entonces llegaban el domingo y se iban el viernes: un internado. Entonces en varias partes hubo, entonces se conseguía la comidita y profesores. Pero digamos, el alcalde nos salió charro. Nosotros tuvimos el poder, pues, como mayoría de concejales por un tiempo y luego allá se descuadró la dirección con el alcalde y perdimos y quedamos minoría, ¿sí? Entonces no fue mucho lo que se hizo [...] No fue lo mejor, pues yo evaluando diría que no fue malo en el sentido de que por lo menos salí vivo, ¿no? Porque ya se encrudeció la situación, además los de Unión Patriótica en esa época éramos muy poquitos ya. Ya hablar de UP en esa época era un valiente el que lo había, y era un riesgo. Entonces yo salí ileso, por lo menos salí. No se pudo hace lo que se pensaba, eso no es lo que nosotros pensábamos, nosotros no éramos políticos electoreros, ni mucho menos habíamos ido nunca a un concejo. Entonces la cosa no es como tan fácil: decir y hacer es otra cosa, porque allá las cosas se definen por votos y en este mundo de corrupción, y eso la cosa es berraca, no es fácil. Allá llegamos a tener habiendo 4 concejales del Partido Comunista o de la Unión Patriótica, llegar a tener 10 votos a 1, de los cuales el mío era el que respondía por el 1, porque los otros, para mí, se vendieron, porque los políticos, mal llamados políticos, diría yo, politiqueros, aprovechan la necesidad del pueblo (León, D. Entrevista 19 con líder de la ACVC. 24 de febrero, 2018).
Logramos tener en el Magdalena Medio la mayoría de las alcaldías y concejos, muy buenas representaciones. Recuerdo mucho que, en Yondó, en ese entonces, eran apenas 9 concejales y nosotros de esos 9 logramos obtener 6 en ese cargo. El proceso de la Unión Patriótica fue tan bueno que hacíamos los debates políticos en el interior de las juntas de acción comunal y eran las juntas las que decían «nosotros estamos en condiciones de apoyar a fulano o a fulana para el concejo municipal, al alcalde no definamos 8, 10, 15 candidatos, definamos 2 para la participación democrática y los sometemos a consulta», y así, de esa manera, tuvimos tres periodos de alcaldía y uno en coalición con los liberales que fue en donde entró en crisis la UP. ¿Qué fue lo que hacía la UP en su primer ejercicio? Nombrar los concejales, nombrar el alcalde, bueno, los debates de inversión del presupuesto del municipio lo vamos a hacer con todas las juntas de acción comunal, tanto urbanas como rurales, y son las comunidades las que van a decir hacia dónde vamos a dirigir al presupuesto. De esa manera, en Yondó se construyeron carreteras, escuelas, centros de salud, que hoy en día siguen siendo una preocupación (Orgeda, 2015).
Los Acuerdos de Paz firmados en 1984 se dieron por terminados en 1986. El presidente Belisario Betancur no consiguió mantener bajo control las fuerzas militares opuestas a los acuerdos. Asimismo, la impotencia del mandatario para acabar con los grupos paramilitares que venían aumentando su presencia en zonas controladas por las guerrillas creó el escenario propicio para que la guerra se incrementara. Las FARC-EP dieron por terminada la tregua y ordenaron que los líderes que habían dispuesto para el trabajo político dentro de la UP regresaran a los frentes de la lucha armada. Con esto, se dieron por terminados los acuerdos y se desvaneció cualquier continuidad de diálogo con esta agrupación.
A partir de este momento, no solo se eliminó la posibilidad de una salida negociada al conflicto, sino que también se inició un proceso de eliminación sistemática contra los militantes de la UP. Si bien el inicio de los hostigamientos y atentados contra los militantes de la UP había iniciado desde 1984, fue a partir del fin de los diálogos de paz que se dio más frontalmente el exterminio de este movimiento.
Lo que se había convertido en una victoria histórica de la UP por su éxito en las elecciones14 significó paradójicamente su infortunio. Por una parte, con la disculpa de combatir a la guerrilla, los escuadrones de la muerte iniciaron una ola de crímenes selectivos contra senadores, representantes, concejales y diputados de la UP. En una década, la UP perdió 145 concejales, lo que significa 14 por año y más de un líder cada mes. Además de esto, la racha de homicidios cobró las vidas 15 alcaldes en ejercicio, 9 candidatos a alcaldías, 11 diputados, 12 candidatos a asambleas, 3 representantes a la Cámara, 3 senadores de la República y 2 candidatos presidenciales (Romero, 2011).
El tratamiento represivo y militar de las fuerzas castrenses y los grupos paramilitares contra las organizaciones sociales y campesinas llevó a que el valle del río Cimitarra pasara de la no resolución de los derechos económicos, sociales y culturales a la violación sistemática y permanente de todos los derechos civiles y políticos.
Del valle del río Cimitarra hacia la región del Magdalena Medio colombiano: ACVC y sus conquistas
El Magdalena Medio es una de las regiones de Colombia que más ha estimulado tanto los análisis en diferentes áreas del conocimiento como las referencias al conflicto armado en su historia reciente. Cada una de sus historias, por sí solas, son suficientes para considerarla una región compleja: los vestigios de sitios arqueológicos a ambos lados del río Magdalena que recuerdan las tribus guerreras de los Yariguíes; las distintas visiones sobre el comercio por el río y la explotación del árbol de quina y madera; la explotación de petróleo y la llegada de empresas extranjeras; tierra baldía para campesinos sin tierra; lugar de luchas reivindicativas de trabajadores y campesinos; fronteras internas y tierras de nadie por conquistar; formación de grupos guerrilleros y paramilitares; poca presencia del Estado y altos niveles de violencia, entre otras. Para cada una de las historias de esta incompleta lista, existen distintas, divergentes y contradictorias versiones. A su vez, cada una de estas posturas son expresadas por distintos actores a través de diferentes medios, construyendo social y colectivamente la región que se conoce como el Magdalena Medio, dotándola de representaciones y atributos convenidos, contradictorios, aceptados y reproducidos socialmente.
Dentro de la región del Magdalena Medio, el valle del río Cimitarra ha sido para la ACVC un medio de identificación, pertenencia, referencia, apego y arraigo; asimismo, de refugio, producción, defensa, control y diálogo. Es decir, ha sido el medio de apropiación y compartimentación del espacio y sus procesos en articulación con otros actores en los ámbitos regional, nacional e internacional. Su materialidad se extiende inicialmente por cuatro municipios (Yondó, Remedios, San Pablo y Cantagallo) a través de 120 juntas de acción comunal, algunas cooperativas y comités de pescadores. En su interior se encuentran tres seccionales (nordeste, media y sur de Bolívar), la zona de reserva campesina, proyectos productivos, aldeas comunitarias, zonas agrícolas, ganaderas, mineras y cocaleras.
Para la ACVC la región del Magdalena Medio es un espacio de vida y un espacio vivido por y desde los campesinos, pescadores y pequeños mineros que han entrado allí a lo largo del siglo XX. Como se ha visto es un territorio resultado de la colonización, la lucha por la tierra, la participación política y la búsqueda de mejores condiciones en una zona de frontera que se ha venido cerrando bajo la presión de distintas dinámicas. La organización de las juntas de acción comunal, la articulación de sus comunidades y las contradicciones, entre otros aspectos, muestran que la ACVC ha tenido formas particulares de apropiación y defensa del territorio que han desembocado en procesos concretos, entre ellos, y el más sobresaliente, la zona de reserva campesina:
… la última herramienta que nosotros tenemos en las manos como campesinos es la zona de reserva campesina, porque ni siquiera los campesinos colombianos tenemos derecho a la tierra. ¿Quién es el que tiene derecho a la tierra? El que tiene con qué comprarla. Usted se puede comprar toda esta región y es uno solo, y es el dueño de la tierra y es el que manda porque la compró. Pero en el caso de nosotros, que somos colonos, nosotros somos vulnerables a que nos saquen de la tierra. ¿Quién nos saca? Nos sacan los grupos armados o nos pueden sacar los cultivos de palma africana o la ganadería, a través de sus métodos que tienen para sacar a los campesinos. ¿Cuáles? Bueno, todos auspiciados por el Estado que no paga a sus habitantes, como son los campesinos desplazados de muchas regiones del país, y estamos acá y encontramos estas figuras de zona de reservas campesinas, pues esa es la que nos ata más al territorio (GPAD, Taller colectivo 46 con los fundadores de la ACVC, 2017).
Esta concordancia entre campesino-territorio recoge una profunda relación con las historias vividas en cada comunidad, lo que le ha permitido a la ACVC tener miradas tanto prospectivas y retrospectivas que refuerzan el sentido de la organización y sus desafíos. De ahí surgen dos elementos fundamentales que le aportan a la idea de región del Magdalena Medio: el río Cimitarra y la propuesta de desarrollo alternativo.
Al decir «río» se hace referencia a tres características. En primera instancia, es ruta o camino para entrar y salir del territorio, rodeado de lugares significativos, puntos de encuentro y referencia. Es la vía de comunicación de los campesinos dentro y fuera de la región15. En segundo lugar, para las comunidades, el río es el soporte de los procesos de apropiación y adaptación de las tierras, un apoyo fundamental en la colonización y el poblamiento de las tierras16. Por último, el río también representa parte de esa gran biodiversidad que se extiende por todo el valle y que se conecta con la serranía de San Lucas: una gran riqueza hídrica, abundantes especies de flora, fauna y recursos minerales como el petróleo y el oro17.
El desarrollo, por otro lado, en este contexto no es entendido en un sentido capitalista o de crecimiento económico (narco, empresarial y transnacional). Más bien se concibe como parte de la perspectiva de las comunidades, para defender la vida y establecer condiciones dignas que permitan el disfrute de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de los habitantes (Mesa Regional Permanente de Trabajo por la Paz del Magdalena Medio, 1999). En ese sentido, encarna nuevos valores humanos y naturales que permitan armonizar las transformaciones de las estructuras productivas con sentido de equidad distributiva, responsabilidad ecológica e identidad cultural regional (Asociación Campesina del valle del río Cimitarra, 2004).
Estos dos elementos, río y desarrollo, desde el carácter de las comunidades campesinas involucran historias comunes, tanto en la interacción con los ecosistemas como en la relación entre las mismas comunidades y de estas con otros actores. En ese sentido, la memoria abre la posibilidad de documentar esa forma de pensar que tienen los miembros de la ACVC con respecto a ese proceso de construcción de región.
a) «Seguimos siendo colonos por naturaleza». Las regiones se construyen tanto desde abajo (desde las interacciones de los pobladores con los ecosistemas, la creación de identidades ligadas a la tierra, entre otros aspectos) como desde arriba (como herramienta de gobierno y administración). Para la ACVC, la declaratoria de zona de reserva forestal del río Magdalena (Ley 2 de 1959) se dio con procesos de colonización en curso y otros que todavía no habían comenzado. A ello se suman otras actividades como la explotación de madera, minería y ganadería que, en su conjunto, superaban las condiciones legales de un título de propiedad. En ese sentido, debido a esa condición de ley segunda, la ACVC recuperó como organización campesina el uso y acceso a la tierra de forma colectiva. Es decir, un carácter plural del territorio resultado de la relación construida por los colonos, que en la práctica consistió en un conjunto de reglas y acuerdos que determinan los medios de acceder a los recursos;
[...] yo sigo ahí todavía en los años sesenta, todavía estaba yo ahí por esos lados, en ese comité de parceleros y entonces nació la ley forestal, en el año cincuenta y nueve, y entonces eso nos llamó la atención, que ahí era como otro cambio [...] pero no lo entendíamos, de qué era eso, ¿cierto? Pero lo sentimos y fue tan duro que nosotros no teníamos estudio; pero fue tan duro porque vimos que no teníamos opción algún día de meternos como parceleros, digamos a reclamar los derechos, porque lo habían cogido prácticamente, era gente de organizaciones muy grandes y de mucha plata, y nosotros no podíamos competir con ellos. Entonces de esa manera pues fue la ley forestal, fue una vaina hecha legalmente, pero no fue legítima con las comunidades, y entonces esa es la problemática que tenemos hoy día, entonces ahí fue donde nació esa y empezó ya a organizarse una vaina diferente. No tenemos el reconocimiento de la tierra ni mucho menos los títulos, porque en ley segunda lógicamente el Estado no puede titular [...] de ahí que todas las parcelas ya hablando de la parcela de mi patrimonio familiar es igual que el patrimonio de todos los compañeros, y una vez estábamos colonizando terreno sobre la zona de ley segunda, pues efectivamente todos los patrimonios o todas las adjudicaciones de tierras son relacionadas a la decisión agraria y tienen pues un criterio establecido para la colonización. De esa manera puedo decir que [...] las parcelas tienen todas un mismo significado para el beneficiario en mayor o menor proporción de acuerdo con los recursos naturales. En ejemplos, si en los sectores hay más maderas, en los bosques, en los otros, puede haber contado si había una mina de oro o existió o puede existir, pero cosa que no se hace como con una decisión ya de recursos probados, sino que la tierra sea apta para producción, que tenga agua, y que la cantidad del terreno sea igual o equitativa más o menos, un poco de búsqueda en eso de que yo no tenga dos terrenos en uno, dos derechos no, un derecho igual , sin ningún tipo de GPS ni ningún tipo de medición o cálculo a la simple vista, pero acorde o concertada con las personas [...] hoy estamos es en un proceso de tres décadas, de las cuales le estoy hablando en una zona de ley segunda, pero que no está sustituida, sigue siendo ley segunda, seguimos siendo colonos por naturaleza (GPAD, Taller colectivo 47, con fundadores de la ACVC, 2017).
b) «La paz deseada se construirá si así lo exigimos todas y todos mediante la organización y la movilización». El Estado colombiano y las Fuerzas Militares definieron el Magdalena Medio como un área conflictiva y «teatro de operaciones» a mediados de los años sesenta. Inspirados en acciones contrainsurgentes y el monopolio legítimo de la fuerza armada, agrupó 36 municipios ribereños18 que, según esa perspectiva, eran foco de presencia de grupos guerrilleros. Esta regionalización militar tuvo como efecto la creación de aproximadamente 10 batallones19 y el desplazamiento de hombres armados en las zonas rurales con mayor intensidad desde los años ochenta.
En esa década, las FARC-EP habían empezado a definir una dinámica política en la región, como consecuencia de los diálogos de paz con el presidente Belisario Betancur (1982-86) y, por otro lado, el liderazgo del Partido Comunista y la influencia de la Unión Patriótica en la región dieron pie para la reacción armada por parte de los nacientes grupos paramilitares, en un contexto estratégico de lucha contrainsurgente y de «tierra arrasada». En efecto, los paramilitares surgieron en la región del Magdalena Medio en la década de los ochenta. Proyecto político, social y económico que arrastró alianzas e intereses entre elites locales, hacendados y narcotraficantes y las fuerzas militares. Para el Centro de Investigación y Educación Popular (1997) existieron dos tipos de paramilitarismo. El primero surgió en el municipio de Puerto Boyacá en la década de los setenta, y su máximo desarrollo se dio con la formulación del proyecto político del Movimiento de Reconstrucción Nacional (Morena) y la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio (Acdegam). Después de ajustes y de una guerra interna Morena se disolvió para crear el Movimiento Liberal Democrático y Popular del Magdalena Medio como parte del Partido Liberal. Aunque el proyecto de Morena y el MLDPMM no prosperó, dos fueron sus principales herederos: Ramón Isaza en el Magdalena Medio antioqueño, con vocación defensiva y preventiva, y el Bloque Central Bolívar, que se reclamó heredero del pensamiento político de Pablo Guarín, líder del movimiento Morena, manteniéndose a la ofensiva y extensión territorial (Ureña, 2010).
El segundo tipo de paramilitarismo surgió con dos focos. En el sur del Cesar los paramilitares tenían como propósito una ofensiva contra las guerrillas del ELN y en menor medida contra las FARC-EP. Acciones que contaron con el apoyo de ganaderos, terratenientes y de empresarios de palma africana de San Alberto y Puerto Wilches. Por otro lado, y de manera simultánea, otro foco de paramilitares surgió en el municipio de San Vicente de Chucurí, Santander, en los años ochenta. La particularidad de este paramilitarismo estuvo marcada por un fuerte apoyo de las Fuerzas Militares y la creación de cooperativas de seguridad.
Los enfrentamientos entre ejército, guerrillas y paramilitares desde la década de los ochenta introdujeron un margen de inseguridad sobre cientos de familias de campesinas y colonas en la región. En el caso del valle del río Cimitarra se recuerdan las humillaciones que el ejército cometía con los colonos, exigiendo salvoconductos para entrar o salir de la zona, la construcción de bases militares a orillas de los caminos y bloqueos económicos.
Nosotros nos dábamos cuenta de lo que estaba pasando en otras partes también por el encuentro de ellos con el ejército y con la guerrilla, lo cierto es que la situación se puso tan grave que entraron operativos hasta todo este territorio, lo que pertenecía a Yondó, pero ya pura selva y por la parte de encima también y gente que estaba entrando por Puerto Berrío a un punto que se llama La India, que es lo que es hoy día Campo Bijao, y la Cooperativa los obligaba que tenían que ir a presentarse a la base militar de Las Lomas, esa cosa era muy injusta, había gente que iba y se presentaba y se venían, y apenas daban una vueltica en la casa del otro, ya vuelva y arranque pa allá, pa darle cumplimiento a eso, es un atropello, y eso es una cosa muy humillante (León, D. Entrevista 4 con líder de la ACVC. 5 de septiembre, 2017).
A su vez, la presencia de las guerrillas del ELN, FARC-EP, m19 planteó en el interior de los focos de colonización la disyuntiva de permanecer en el territorio o hacer parte la lucha armada. Aunque algunas juntas de acción comunal y sus líderes apoyaron o hicieron parte de la Unión Patriótica, con la llegada de los paramilitares se produjo una arremetida violenta contra esa base social y sus proyectos.


