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Los capítulos de este manual cubrirán, como queda de manifiesto en el Índice, una serie de asuntos que conciernen a la psicología del lenguaje (y ciencias relacionadas) y que pretenden enriquecer los conocimientos que los educadores y estudiantes de pedagogía ya poseen en el área.
Lersch (1966) -el notable psicólogo alemán- al referirse al lenguaje como vehículo del pensamiento, destaca "lo que la palabra significa para el modo humano de estar-en-el-mundo", en contraste con lo que ocurre con los seres carentes de lenguaje verbal. Su agudo análisis puede entenderse como la descripción de las funciones más primitivas del lenguaje, de sus inagotables posibilidades, y da pleno sentido a la afirmación de Hörmann acerca de que "el hombre se distingue del animal por la posesión del lenguaje". En efecto:
1. La palabra permite la "fijación del mundo". "El mundo designado con palabras es realmente el mundo fijado e identificado". La vida del animal, carente de palabras, "se consume en lo fugitivo de las impresiones que cambian a cada momento"... En el hombre, gracias a la palabra, "las impresiones quedan articuladas en complejos permanentes con significado y situadas ante la conciencia como campos de orientación objetivos y abarcables...La aplicación de la palabra al mundo es un proceso de organización, es una ordenación y clasificación de lo percibido en el espacio vital en que el hombre ha de cuidar su existencia".
2. Si el animal, incapaz de lenguaje, "es uno con su ambiente" y, además, "su exponente y su función", el hombre -gracias al lenguaje- "se halla enfrentado con su mundo exterior". Aparte de la fijación del mundo, la palabra posibilita "un distanciamiento de él". El hombre, mediante el lenguaje, se ve liberado "de las impresiones directas con las que le asedia el mundo".
3. Gracias a la palabra el hombre "no solo se encuentra libre frente al mundo, sino que queda también liberado del mutismo de su propia intimidad. Solamente el hombre puede decir lo que sufre; sólo él puede, mediante el don del lenguaje, salir de la soledad de su intimidad". El animal que sufre se puede quejar o gemir, pero no puede hablar: emite sonidos inarticulados. Solo el hombre puede utilizar "palabras articuladas que se ordenan en pensamientos".5
LENGUAJE Y COMUNICACIÓN
Lenguaje y comunicación no son términos sinónimos, ni necesariamente intercambiables, pese a que a causa de sus variadas acepciones y rasgos en común, muchas veces se les usa indistintamente. Que el hombre "mediante el don del lenguaje", pueda salir "de la soledad de su intimidad" -en palabras de Lersch- pone de relieve el rol del lenguaje al servicio de la comunicación.
La clásica definición de Sapir (1956), influyente lingüista estadounidense de comienzos del siglo pasado, explicita esta faceta del lenguaje como instrumento de comunicación:
El lenguaje es un "método exclusivamente humano, no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos, por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada. Estos símbolos son ante todo auditivos y son producidos por los órganos del habla".
Sapir aquí se refiere al lenguaje verbal, del que se ocupan los lingüistas, el lenguaje de las palabras. Es el sentido en que la mayoría de las personas suelen entender el término. Cuando en la escuela se afirma, por ejemplo, que tal niño "tiene problemas de lenguaje" o "su lenguaje es deficiente", normalmente se está haciendo referencia explícita a lo verbal, a lo lingüístico y no a deficiencias de naturaleza no verbal -por ejemplo, gestuales o de percepción social- las que también pueden afectar la comunicación y constituyen otro tipo de "lenguaje".
Los términos lenguaje y comunicación, que hacen referencia a conceptos estrechamente relacionados entre sí, siendo el primero "instrumento" del segundo, se pueden entender de varias maneras:
Lenguaje, en primer lugar, se utiliza para designar la capacidad o facultad del ser humano de comunicarse y de representar la realidad mediante signos.6 Es el sentido que cobra el término cuando se afirma que el "hombre es un ser dotado de lenguaje" o que "el hombre se distingue del animal por la posesión del lenguaje. Se trata de la habilidad humana por excelencia, según Beloff (1973). "Con ella, ninguna discapacidad podrá ser tan grave como para privarnos de nuestra humanidad esencial; sin ella, no seríamos más que un simulacro de seres humanos". Y añade: "Si nos encontráramos, como en las fábulas, con una rana hablando, reconoceríamos de inmediato a un camarada humano disfrazado de animal".
Como esa asombrosa capacidad o facultad de comunicarse y de representar la realidad se expresa en algún tipo de sistema (o sistemas) de signos, el término lenguaje se utiliza también para aludir al sistema (o los sistemas) en sí y su utilización.
En el caso del lenguaje verbal, los lingüistas denominan lengua al sistema y habla al uso o realización de ese sistema al servicio de la comunicación.
El término lenguaje, por tanto, se utiliza para aludir tanto a la facultad o capacidad de simbolizar y de comunicarse mediante signos (símbolos) convencionales como a las formas de simbolización y comunicación específicas. Dentro de estas formas o "métodos" (en sentido de Sapir), se distingue entre lenguajes verbales y no verbales (gestuales, de señales con banderas, sonidos u otros medios, artísticos...). La ilustración (fig. 1.1) esquematiza lo dicho, aunque de manera elemental, procurando ser una primera aproximación en el texto a nuestra compleja organización lingüístico-cognitiva.

Figura 1.1
La facultad o capacidad de lenguaje y sistemas de signos en que se expresa, con sus respectivos usos. "Metáfora gráfica" que ilustra una primera aproximación en el texto a nuestra compleja organización lingüístico-cognitiva. Como toda metáfora, muestra con claridad algunas ideas, pero tiene deficiencias en otros aspectos.
En un sentido amplio o genérico, el término lenguaje se utiliza también para referirse a todas las formas o sistemas de comunicación y representación, en conjunto. En sentido específico, a alguna de ellas, normalmente el sistema verbal, sin duda el más elaborado y rico en posibilidades. Los signos verbales son prerrogativa de los seres humanos.
Conviene hacer un alcance: el término verbal, equivalente en una de sus acepciones a oral (ejemplo, "se lo dije verbalmente"), en este manual se utiliza en un sentido más amplio, como sinónimo de "lingüístico", es decir, referido al sistema de signos descrito por los lingüistas (las palabras). Nótese que lo verbal o lingüístico, no solo se puede comunicar en forma oral: también de manera escrita. Estos conceptos los resumimos provisionalmente de esta manera:

Se afirmó anteriormente que el lenguaje es un "instrumento de comunicación". Sin embargo, el concepto de comunicación se puede entender de diferentes maneras. Puede aludir, por ejemplo, al proceso o acción misma de comunicar (como cuando se afirma: "no hay comunicación entre nosotros") o al contenido que se transmite: lo comunicado, la noticia o el mensaje (ejemplo: "le enviamos una comunicación").
Las definiciones más en uso (y que han adoptado por lo general los lingüistas) están fuertemente influidas por la teoría de la información (de la que se harán algunos alcances más adelante), poniendo énfasis en las nociones de transmisión, emisión y recepción de información -en especial la de transmisión- y utilizando la terminología característica de dicha teoría (fuente o emisor, canal, señales, destino...), la que ha ejercido un importante efecto en lingüística, psicología y otras disciplinas. Las gramáticas escolares o textos de estudio dedicados al lenguaje suelen traer definiciones de este tipo, en el contexto del modelo de comunicación de Jakobson, que se revisará en el capítulo sobre funciones del lenguaje.
Comunicación se suele entender como contacto o unión entre personas, cosas o lugares ("Este es el puente que comunica con la otra orilla"). Las definiciones relativas a la comunicación humana que descansan en esta noción deben precisar qué se entiende por contacto. El puro contacto físico, por ejemplo, no necesariamente supone comunicación, si bien puede ser un indicador de comunicación no verbal. Las personas muchas veces se ven obligadas a un estrecho contacto o proximidad física (como en los asientos de un aeropuerto, un ascensor o en un medio de transporte) y no es esperable que se estén comunicando, aunque no se descarta que ello pueda ocurrir. Volveremos sobre este punto al hablar de "proxémica".
Para efectos de este manual dedicado a la psicología del lenguaje, entenderemos comunicación como
- intercambio de información o puesta en común de significaciones,
- intencionada,
- que ocurre en una relación humana.
Se habla de "intercambio" de información y no solo de "transmisión" o "emisión" de información: los participantes o interlocutores aportan y reciben información (aunque no siempre esto ocurre simultáneamente, situación muy frecuente en las interacciones de los "medios de comunicación" con sus destinatarios).
En la puesta en común de significaciones está lo medular del concepto de comunicación, tal como se entiende en este manual. Ello puede lograrse a través de palabras, gestos, actitudes, movimientos, la entonación, etc., es decir, por medio de un código que se comparte. Las palabras, gestos... son signos de ideas, sentimientos, etc., es decir, de aquello que se quiere comunicar.
Codificar quiere decir transformar las ideas, deseos, sentimientos... (es decir, una serie de eventos psicológicos) en los signos de un código, con propósitos de comunicación.
Decodificar (o descodificar) significa retraducir las señales recibidas, vale decir, darles un significado.
Codificación y decodificación son procesos de traducción y de interpretación o de puesta en común de significaciones.
Nótese que "puesta en común de significaciones" no es sinónimo de "estar de acuerdo". De hecho, buena parte de la comunicación humana consiste también en hacer explícitos los desacuerdos.
Esta puesta en común se considera intencionada, ya que hay intención, propósito de comunicar. Incluso, se puede comunicar que no se quiere comunicar...: pero se trataría asimismo de una conducta motivada, intencional. La figura 1.2, adaptada de Hörmann (1973), distingue diferentes planos en el comportamiento comunicativo de las personas.
Distinguimos en el texto, como lo hacen varios semiólogos, entre semiótica7 de la comunicación y semiótica de la significación: no siempre una persona está comunicando, pero sí -a juicio de algún observador- estaría significando algo. (El observador puede equivocarse en sus interpretaciones en torno a tales significaciones).

Figura 1.2
Planos diferentes en el comportamiento comunicativo de las personas. Las Intenciones comunicativas deben ser codificadas en los signos de un código y posteriormente retraducidas por el interlocutor. Los roles de hablante y oyente (emisor y receptor) cambian sucesivamente en los turnos de la Interacción.
Esta postura es discrepante con las que se basan en otras definiciones de comunicación y que consideran que siempre se está comunicando y que no se puede no comunicar.8
Finalmente, los fenómenos de la comunicación se dan en relaciones humanas con determinadas características. No hay comunicación sin una relación entre los interlocutores. Hay, sin embargo, interacciones de muy variada naturaleza: casuales o deliberadas, breves o largas, positivas o negativas, amigables, indiferentes u hostiles, fáciles o difíciles, constructivas o destructivas...
En los contextos educativos, en atención a la esencia misma de la labor pedagógica, es esperable que las relaciones sean constructivas, enriquecedoras, sanas. En otras palabras, que reúnan características positivas. Rasgos tales como autenticidad, veracidad y respeto por el otro, deben estar en la base de tales relaciones. En su ausencia, las recomendaciones de los manuales acerca de la "comunicación efectiva" (que son muy útiles) pueden quedar convertidas en una suerte de maquillaje. Son muchas las situaciones comunicativas entre las personas, sin embargo, que no reúnen rasgos como los señalados.9 La comunicación efectiva (que implica saber escuchar, empatía, etc.) suele asociarse a los programas de desarrollo de habilidades sociales. Hoy existe una enorme cantidad de contribuciones sobre estas temáticas en la web. Para ahondar en lo que concierne a psicología de la comunicación, remitimos al lector a la bibliografía especializada.
LENGUA Y HABLA
El lenguaje verbal, que puede expresarse de manera oral o escrita, incluye una distinción de gran importancia establecida por los lingüistas, a partir de Saussure:10 lengua y habla.
La lengua es el sistema de signos, la estructura subyacente, la condición del habla. Es el aspecto abstracto, sistemático, social, aquello que recogen las gramáticas.
Habla, en cambio, es la realización de la lengua, el uso individual, la conducta manifiesta -incluida la fonación-, con todas las limitaciones que caracterizan al usuario cuando se expresa oralmente o por escrito.
La lingüística debe ocuparse, según Saussure, de la lengua (langue), que es lo esencial, y no del habla (parole), lo asistemático y accidental. Esto definió el curso de la lingüística moderna durante buena parte del siglo pasado y marcó grandes diferencias con las orientaciones gramaticales anteriores.
El estudio de la lengua en sí, entendida como sistema social y abstracto, cuyos elementos deben ser analizados en función de la estructura de la que forman parte, en una perspectiva sincrónica,11 pero dejando de lado el habla, que refleja el uso y está sujeta a la variación individual, focalizó el interés de las diferentes "escuelas estructuralistas" en lingüística del siglo XX.
Nótese que el concepto de habla, tal como lo entienden los lingüistas, es más amplio que el sentido que le asignan los patólogos del habla y del lenguaje, referido más bien a la fonación, articulación, características de la voz... y no al uso individual, a la realización de la lengua por parte del hablante, con todos los planos que ella supone (no solo el fónico), en los actos de comunicación de cada día. En este sentido, una persona puede presentar problemas de "habla", pero no necesariamente de "lenguaje".
Saussure ve en el habla un "acto individual de voluntad e inteligencia" en el cual distingue:
- las combinaciones por las que el hablante utiliza el código de la lengua para expresar su pensamiento y
- el mecanismo psicofísico que le permite exteriorizar tales combinaciones.
Este segundo aspecto es el que calza mejor con el sentido más restringido del concepto de habla, como lo entienden los especialistas en patología del habla y len-guaje.12 Un sentido amplio del concepto también se encuentra en el uso corriente, no especializado del término, cuando se afirma, por ejemplo, de alguien que "no ha recuperado aún el habla". Aquí "habla" equivale a la capacidad o facultad general del lenguaje.
COMPETENCIA Y DESEMPEÑO (ACTUACIÓN)
La dicotomía lengua-habla de Saussure cobró una nueva dimensión a la luz de la gramática "generativa transformativa" de Chomsky,13 quien distinguió entre competencia (competence) y actuación (performance) o ejecución o desempeño. Tal como lo explica Hadlich (1975):
• La actuación o desempeño de un hablante, "es lo que realmente dice o escribe, con todos sus pros y sus contras, errores gramaticales, comienzos erróneos e inconsistencias". Es, en otras palabras, el uso real de la lengua en las situaciones concretas.
• La competencia es su "capacidad para comprender e interpretar cualquier oración gramatical de la lengua, la haya oído o no antes, y su capacidad para utilizar las estructuras de la misma para producir una infinita variedad de locuciones nuevas". En otros términos, es el conocimiento implícito que el hablante-oyente tiene de su lengua, denotando una capacidad esencialmente creativa.
La actuación de cada uno (el "habla" de Saussure) es peculiar, diferente a las actuaciones de la demás personas. Todos los hablantes, en cambio, en su calidad de seres humanos, poseen esencialmente la misma competencia (la "lengua" de Saussure), cuya descripción es el objeto de la lingüística. Lo valioso de esta perspectiva para la psicología del lenguaje es que -de acuerdo a Chomsky- el objetivo de la gramática no es simplemente clasificar los datos lingüísticos para construir una suerte de taxonomía o estructura (como la "lingüística empírica" a partir de Bloomfield,14) sino caracterizar la competencia lingüística de los hablantes-oyentes (poniéndose en el caso de un hablante-oyente ideal).
En otros términos, el objetivo es tratar de describir, de algún modo, ese aspecto de la capacidad cognitiva de los seres humanos que da cuenta del desempeño lingüístico. La gramática es, en este enfoque, la "teoría" de la lengua, es decir, una posible caracterización del conocimiento lingüístico implícito o "competencia" que poseen las personas y que se expresa en el complejo sistema de reglas subyacente que dan cuenta de la actuación.
La intuición de cualquier hablante-oyente para decidir si un determinado enunciado es gramatical o agramatical, por ejemplo, sin que sepa o pueda necesariamente explicitar las reglas respetadas o violadas, es una manifestación de su "competencia" lingüística. De esta manera, "Haré lo que pude" (verbo "hacer") lo consideramos o "nos suena" agramatical. "Aré lo que pude" (verbo "arar"), en cambio, gramatical. Es tarea del lingüista describir tales reglas.
En El lenguaje y el entendimiento,15 apunta Chomsky:
La consideración atenta de problemas por el estilo de los que hemos esbozado aquí indica que, para explicar el uso normal del lenguaje, debemos atribuir al hablante-oyente un intrincado sistema de reglas que suponen operaciones mentales de naturaleza muy abstracta y que se aplican a representaciones que se apartan considerablemente de la señal física. Observamos, además, que el conocimiento de la lengua se adquiere sobre la base de datos reducidos en cantidad y degradados en calidad y que, en una medida considerable, no depende del nivel de inteligencia individual ni varía con la experiencia personal.
Se hace evidente la necesidad de establecer estrechas relaciones entre lingüística y psicología -en una orientación esencialmente cognitiva- a fin de llegar a una comprensión profunda de fenómenos de esta naturaleza. Retomaremos más adelante con algún detalle este tema, en especial al hablar del desarrollo de la psicolingüística.
En esta perspectiva teórica, solamente un "mecanismo de adquisición del lenguaje" innato,16 peculiar de la especie humana, altamente especializado, de naturaleza modular, puede dar cuenta del rápido desarrollo de la competencia lingüística en los niños, pese a circunstancias muchas veces adversas. De estas cuestiones se ha ocupado con gran interés la psicolingüística evolutiva.
Si bien los conceptos de habla de Saussure y actuación de Chomsky tienen mucho en común, lengua y competencia, en cambio (vale decir, la manera como es visto el sistema subyacente), difieren significativamente entre sí. "Lengua" es ese aspecto abstracto, sistemático, de dominio social y de carácter más bien estático que se describe en las gramáticas convencionales. "Competencia", por otra parte, alude a algo esencialmente dinámico y que pertenece al dominio individual, ya que pretende caracterizar fenómenos que se dan en la mente de cada hablante-oyente.
Pese a que la gramática chomskiana, centrada inicialmente en el componente sintáctico, también clasifica datos de manera parecida a los métodos estructuralis-tas, va más allá, ya que pretende dar cuenta del conocimiento intuitivo que de su lengua tiene el hablante, por tanto se concentra en los sistemas de reglas subyacentes que supuestamente utilizaría. Estas influyentes ideas, sometidas posteriormente a numerosas y profundas revisiones, han dado pie a las actuales tendencias de la "lingüística" cognitiva.
1 En Chile, como ocurre en algunos otros países latinoamericanos, el concepto de "psicopedagogía" se ha identificado con una de sus sub-áreas: la que tiene que ver con educación especial o las necesidades educativas especiales. Se trata, en realidad, de un sentido restringido del concepto. De acuerdo a ello, al utilizarlo con ese propósito sería conveniente "apellidarlo" con la especificación que corresponda: psicopedagogía especial, de las dificultades del aprendizaje...etc. Denominaciones tales como "psicopedagogía correctiva", "psicopedagogía terapéutica" y otras similares, no son nuevas y han marcado el intento de delimitar un área específica dentro del contexto amplio de la psicopedagogía o psicología educacional.
En este manual, el término "psicopedagogía" se utiliza en sentido amplio como equivalente a "psicología educativa" o "psicología de la educación", es decir, en la acepción tradicional europea.
2 Decreto 40: "Objetivos fundamentales y contenidos mínimos obligatorios de la Educación Básica". Ministerio de Educación. Santiago de Chile, 24 de enero de 1996.
Así como en Chile, en otros países latinoamericanos se ha evidenciado estos últimos años una gran preocupación por la importancia del lenguaje en los currículos escolares.
3 Se trata de aquellos objetivos que "tienen un carácter comprensivo y general orientado al desarrollo personal y a la conducta moral y social de los alumnos"
4 Contra lo que se acostumbra hoy, se utilizarán a lo largo del texto las formas "no marcadas" niño, hombre, profesor, etc., para hacer referencia a niños y niñas, hombres y mujeres, profesoras y profesores, etc. Si es el caso, se especificará que se hace referencia a "niñas", "niños varones", etc.
5 Es cierto que el hombre y el animal comparten una forma de lenguaje "emotivo" -en términos de Cassirer, en su Antrolología filosófica- el que representa "la capa más fundamental y primitiva del lenguaje" y que permite expresar estados subjetivos, pero no permite, en modo alguno, designar ni describir objetos, como lo hace el lenguaje "proposicional", exclusivamente humano.




