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El término ‘tercera edad’ se relaciona con las políticas sociales para los ancianos en el siglo XX y con la jubilación. Surge en los años sesenta, al poco tiempo de la instauración de la jubilación universal en Francia, lo cual significó un cambio muy profundo en el rol social de este grupo etario; los jubilados reciben un dinero que se supone depositaron durante su vida laboral activa, y se convierten en pasivos en relación con dichos términos. La jubilación tiene otras consecuencias que forjan ciertos estilos de vida. Por un lado, el aspecto que los caracteriza es la disposición de tiempo libre, la ausencia de roles sociales específicos y una disponibilidad económica que les permite un mayor nivel de independencia y autonomía. Así, el término tercera edad, nace junto con la instauración de una serie de actividades sociales, recreativas y de uso del tiempo. El nombre pone un número a una etapa del curso de vida y modifica la noción de una vejez pensada como término de la vida, al tiempo que sugiere la construcción de un nuevo estilo de vida, una tercera etapa para recomenzar actividades que, a su vez, se volverán específicas para esta población, contribuyó a la creación de los centros de jubilados o los centros para la tercera edad. La noción de jubilado cobró importancia en la medida en que reconocieron ciertos factores que distinguen a esta población, aun cuando no todos los jubilados sean ancianos ni todos los ancianos estén jubilados.
Las denominaciones de adulto mayor, persona mayor y persona adulta mayor han sido utilizadas por los organismos internacionales en un intento de aportar nuevos significados asociados a los ancianos, tales como autonomía, derechos, ciudadanía, con el fin de eliminar la carga negativa de los términos tradicionales que se asocian a la vejez.
El segundo aspecto del que se ocupa la gerontología se refiere al proceso y a los mecanismos del envejecimiento (aging), proceso de desarrollo que ocurre en el tiempo, en células, organismos e individuos. El envejecimiento es un proceso asincrónico, multifactorial complejo y diverso. También es adaptativo, lento y continuo, con diferencias intra e interindividuales y entre generaciones, poblaciones, culturas y sociedades.
En este campo los estudios se han centrado en los aspectos biológicos, psicológicos y sociales, sus cambios y consecuencias. La tendencia actual con respecto al envejecimiento plantea la existencia de un antecedente genético que, sumado al estilo de vida y a las condiciones en las cuales se vive, determina el patrón de envejecimiento de cada persona y el estado de salud al envejecer, es decir, generalmente “se envejece como se ha vivido”, en consecuencia, se puede argumentar que el envejecimiento está biológicamente programado y socialmente predeterminado, por esto es una experiencia individual más que una norma generalizada.
El envejecimiento está influido por diversas circunstancias a lo largo de la vida:
• El pasado: La historia de vida, es decir, la biografía de cada persona determina las actitudes hacia el envejecimiento.
• El presente: El cómo se experimenta la vejez y cómo es el comportamiento en ella está determinado, además del pasado, por las circunstancias en las cuales se encuentra el individuo, o sea, en la forma de vida particular influyen el estilo de vida, las condiciones y el nivel de vida.
• El futuro: Depende de las expectativas, planes, temores, esperanzas y deseos que se tengan frente a la vida, con independencia del tiempo de vida que reste.
El tercer aspecto se refiere al estudio de la edad (age) como una dimensión de la estructura y el comportamiento de una especie y también como una dimensión de la organización social y de las políticas públicas de la sociedad. En este aspecto, la gerontología se ha interesado por cómo las organizaciones sociales se han creado y han cambiado en respuesta a los patrones relacionados con la edad de nacimiento, socialización, transición de roles, retiro y muerte. El fenómeno puede ser explicado a partir de aspectos como el mercado de trabajo, los sistemas de retiro y pensión, las organizaciones de salud y otras instituciones políticas tienen en cuenta la edad. Los conceptos de grupo de edad, generación, etapa del curso de la vida, anciano o adulto mayor se basan en normas cronológicas y son formas de entender la edad.
Aunque estos tres aspectos son completamente diferentes están interrelacionados en la investigación y en la práctica en gerontología, son una parte compleja de la experiencia humana y están sujetos a interpretaciones culturales. Además, los tres aspectos están atravesados por el concepto de tiempo.
Tradicionalmente la medición de edad es cronológica, en años desde el nacimiento, aunque a veces también se utiliza el inicio o aparición de un evento, por ejemplo, el tiempo de viudez o el tiempo desde el diagnóstico de una enfermedad crónica. Sin embargo, en gerontología también se habla de un tiempo histórico y un tiempo biográfico.
Tiempo histórico: Se mide en años, décadas, centurias y refleja épocas o periodos que capturan efectos de cambios a nivel macro que afectan las vidas privadas y colectivas. Dos importantes fuentes de influencia sobre las vidas humanas son los efectos de periodo y cohorte. Cuando una población o una sociedad es afectada por un evento histórico como una guerra o un movimiento social, la generalidad de los cambios se conceptualiza como efectos del período; cuando los eventos ocurren en un tiempo histórico pueden afectar únicamente (o de manera específica) algunos grupos poblacionales o grupos específicos se utiliza el concepto de efecto de cohorte que se refiere a las diferencias entre diversos segmentos de edad o cohortes como resultado de circunstancias históricas de su desarrollo.
Tiempo biográfico: Se refiere a la vida de los individuos. Usualmente se conceptualiza como un proceso biológico, psicológico y social, y sus interacciones. Este concepto va más allá de la simple edad e implica considerar el curso de vida y otros eventos, transiciones y trayectorias que componen la vida de las personas. El curso de vida hace referencia a cómo los eventos históricos y los cambios económicos, demográficos, sociales y culturales configuran las vidas individuales y de las poblaciones (cohortes o generaciones). El concepto de trayectoria de vida conceptualiza el desarrollo humano como un proceso de crecimiento multidimensional y multidireccional, en el cual lo más importante no es el paso de los años o la secuencia de eventos vividos, sino las trayectorias que se extienden a lo largo de la vida a partir de la interacción entre el tiempo biográfico y el tiempo histórico.
2. Tiempo y envejecimiento
En este contexto, el tiempo se ha estudiado especialmente desde dos perspectivas: en primer lugar, los cambios relacionados con el tiempo (de la célula a la sociedad) y, en segundo lugar, el reconocimiento de que los cambios son influenciados por y en interacción con transformaciones en diferentes niveles. Es lo que se denomina asociaciones erróneas del tiempo como causa regular del envejecimiento y la cronologización del envejecimiento y del curso de vida.
Se argumenta que los estudios en gerontología generalmente inician con la definición de su problemática en términos de edad cronológica y presentan sus resultados en diagramas donde la interrelación en dos ejes muestra los cambios en ciertas características en función de la edad. Tal visualización supone que el proceso de envejecimiento puede ser clara e inequívocamente relacionado con la edad cronológica. La identificación cronológica de los ancianos presupone una organización del curso de la vida en la cual el tiempo cronológico se ha convertido en una importante perspectiva instrumental, conceptos tales como grupo de edad, normas de edad, gradiente de edad, estructura de edad, cohorte de edad, perfil de costos por edad, enfermedades asociadas a la edad y todas las tablas en la cuales la edad está asociada con características particulares han pasado a ser tan generalizados que su significado rara vez se pone en tela de juicio.
Actualmente, se reconoce que la combinación de factores como la edad, el periodo y la cohorte ejercen influencia en el envejecimiento. La diferenciación por edad es lo que significa actuar de acuerdo con la edad, es un proceso de socialización. Gradación por edad es la forma en que se asignan roles en la sociedad de acuerdo con la edad. Estratificación por edad es la posición de una persona en una estructura de edad la cual afecta conducta y actitudes.
Muchos autores argumentan que, a pesar de que se admite que la edad cronológica es un pobre indicador de envejecimiento, esto no ha implicado muchos cambios en la práctica de la investigación, de la cual ha resultado una acumulación de datos relacionados con la edad y no un mejor conocimiento del fenómeno en sí.
Las generalizaciones en torno a la edad calendario presuponen un concepto causal del tiempo y, como el tiempo siempre está presente, algunos efectos inevitables pueden conectarse con él. Sin embargo, se asume que los efectos ocurren sostenida y universalmente de acuerdo con el ritmo del reloj. Este concepto causal del tiempo no genera conocimiento que explique por sí mismo las diferencias que existen entre seres humanos de la misma edad, ni permite la comprensión de que el envejecimiento es un concepto generalizado que se compone de muchos procesos específicos. Es cierto que todas las relaciones causales son también relaciones temporales o relaciones que trabajan en el tiempo, pero es erróneo identificar la causalidad con el tiempo o reducir el proceso de envejecimiento a los efectos causales del tiempo.
La edad cronológica es uno de los ítems más utilizados, si no el más usado, para dar información acerca de un individuo. Desde este conocimiento por sí solo, se pueden hacer un sorprendentemente elevado número de proposiciones o predicciones de carácter general acerca de la anatomía, fisiología, psicología y conducta social. Pero la edad cronológica es solamente un índice; un conjunto no relacionado de datos puede correlacionarse con la edad sin que haya relaciones intrínsecas o causales entre ellos. No obstante, el análisis explícito de conceptos de tiempo en el estudio del envejecimiento ha sido escaso y es claro que causalidad y tiempo permanecen injustificablemente conectados y distorsionan el análisis del tiempo y del envejecimiento.
Pese a lo anterior, se han producido algunos intentos de emancipar el estudio del envejecimiento de este tiempo cronológico “externo” para desarrollar una perspectiva de tiempo “intrínseco” del proceso de envejecimiento. Para ello se ha utilizado el concepto de entropía, entendida como la medida de la capacidad de cambiar con el tiempo, pero siempre hacia el desorden. Cuando se alude al envejecimiento como proceso normal durante la vida de cualquier ser humano, más allá de la edad, deben considerarse cambios biológicos, cronológicos, psicológicos culturales y sociales que constituyen las diferentes edades de un individuo.
Edad biológica: Se corresponde con el estado funcional de los órganos comparado con patrones estándar para una edad, por tanto, es un concepto fisiológico. Hace referencia al ciclo vital potencial de cada ser humano, es decir, al sustrato biológico que se tiene en un momento determinado; la edad biológica es influenciada por el paso del tiempo, el estado de salud existente y las condiciones y el estilo de vida de cada anciano. Este concepto tiene en cuenta los cambios físicos y biológicos que se van produciendo en las estructuras celulares, de tejidos, órganos y sistemas. El deterioro progresivo de este sustrato biológico genera la vulnerabilidad característica al envejecer y torna al anciano en un ser más susceptible de enfermar y morir. El envejecimiento biológico se caracteriza por ser un proceso inevitable y gradual, de cambios degenerativos y adaptativos, que ocurren en los organismos multicelulares, a partir de la edad en que culmina su desarrollo. Este proceso conduce a una progresiva pérdida del rendimiento funcional, así como a un descenso en la capacidad de resistir a los factores estresantes del medio ambiente.
Edad cronológica: Es la edad calendario, es decir, el número de años que una persona ha vivido; generalmente se asocia a la edad biológica porque entre mayor cantidad de años se tenga, es mayor la vulnerabilidad. Tiene un valor social o legal más que biológico. El tiempo en sí no tiene ningún efecto biológico, más bien los cambios ocurren en el tiempo. Así, la vejez cronológica se fundamenta en la vejez histórica real del organismo, medida por el transcurso del tiempo. La ventaja de la objetividad de la edad cronológica se encuentra con el inconveniente del impacto que tiene el tiempo para cada persona, según como haya sido su forma de vivir, su salud y condiciones de trabajo. Sin embargo, el envejecimiento no puede ser simplemente conceptualizado como el logro de una mayor edad cronológica. Esto no implica que el tiempo cronológico no sea una herramienta analítica importante o que se deba prohibir. Hay que tener en cuenta que su significado es limitado y su uso sirve para evadir la pregunta acerca de Qué es el envejecimiento.
A partir de la edad cronológica, en 1980 las Naciones Unidas fijaron los 60 años, como la edad de transición al grupo de ancianos en los países en desarrollo y 65 años en los desarrollados. En la medida en que aumenta la esperanza de vida y son más numerosas las cohortes de ancianos de mayor edad, se empiezan a perfilar subgrupos más definidos, como son: los ancianos ‘jóvenes’ quienes tienen 74 años o menos, los ‘intermedios’ entre 75 y 84 años, los mayores de 80 años o el grupo de los muy ‘viejos o viejos’ viejos (oldold), los mayores de 90 años o antepasados (ancients) y los que sobrepasan los 100 años o centenarios. A pesar de la ausencia de consenso, estas subdivisiones han permitido ir reconociendo, de forma paulatina, grupos de riesgo y tendencias de la evolución natural de condiciones específicas para cada grupo de edad.
Edad psicológica: Es el conjunto de capacidades conductuales de adaptación a las situaciones cambiantes del medio ambiente, a medida que trascurre el tiempo. Está condicionada por los factores del pasado, del presente y del futuro de cada individuo. En función de ella la vejez se define de acuerdo con los cambios cognitivos, afectivos y de personalidad a lo largo del curso de vida. El desarrollo psicológico no cesa con el proceso de envejecimiento, la capacidad de aprendizaje, el rendimiento intelectual, la creatividad, las modificaciones afectivas-valorativas del presente, pasado y futuro, así como el crecimiento personal se mantienen durante toda la vida.
Edad social: Es el conjunto de roles y hábitos sociales de un individuo con respecto a los miembros de la sociedad de la cual forma parte. En la adolescencia se tiene edad social para ser estudiante, en la edad adulta, por lo general, se es empleado y se tiene edad social para trabajar, al envejecer se tienen los roles de abuelo y jubilado, entre otros.
Edad funcional: Se define como la capacidad para mantener los roles personales y la integración del individuo en la comunidad, para lo cual es necesario mantener unos niveles razonables de capacidad física y mental, por tanto, se expresa a través del nivel de competencia conductual y comportamental.
A través de múltiples experiencias pasadas y nuevas, el anciano va realizando un ajuste de todas sus edades a un mismo nivel. Cuando esto no se presenta, se corre el riesgo de desarrollar un desfase y afectar el bienestar general, por ejemplo, se puede estar acorde con la edad psicológica y biológica, pero presentar una discrepancia en la edad social, por la falta de aceptación de la pérdida del rol laboral al jubilarse.
En las sociedades occidentales se asume el envejecimiento como proceso negativo, el ser viejo es sinónimo de deterioro, menoscabo, disminución y pérdida. Esto hace que se mire el envejecimiento como evento final, como periodo en el que se expían culpas y como proceso de preparación para la muerte. Además, existe una visión estereotipada del anciano como una persona con múltiples problemas físicos, mentales, funcionales y sociales que llega a convertirse en una carga, especialmente, por la pérdida de su producción económica. Esta visión del envejecimiento como pérdida implica que se vive mirando hacia el pasado y no hacia el futuro, puesto que si se hiciera esto último se consideraría el envejecimiento como un proceso de cambio y no necesariamente de menoscabo o deterioro.
El viejismo o senilismo, el odio a todo aquello que sea viejo, es una tendencia en el mundo contemporáneo. Debido a la prolongación de los años de vida, a los nuevos tipos de organización social industrial y al avance de la medicina moderna en todas sus especialidades se ha construido una cultura que rinde culto a la juventud y en la cual el proceso de envejecimiento se asocia a lo “patológico”. De la misma manera que en otras épocas la ancianidad representaba un periodo importante de la vida, la noción de juventud se tornó en el siglo veinte en un ideal que marginalizó e hizo invisible la vejez, estereotipo que se refuerza cada día en escuelas, medios de comunicación, en sitios de trabajo y aún en las instituciones de atención al anciano. La comunidad está de espaldas a la situación que se está viviendo; el crecimiento notable de la franja poblacional mayor de 60 años, y aún falta mucho por aprender acerca de ellos. Un axioma que debe ser una constante es: “Aprender como envejecer, aprender mientras se envejece y aprender de los que envejecen.”
3. Áreas de la gerontología
La gerontología hace referencia al estudio de todos los aspectos de la vejez y del envejecimiento y comprende diversas áreas (Ver Figura 3.1).

Figura 3.1 Áreas de la gerontología
Fuente: Gómez F, Curcio CL. Salud del anciano: valoración, 2014.
Gerontología biológica: Comprende el estudio de los procesos de envejecimiento a nivel orgánico, tisular y celular. Investiga sobre las causas intrínsecas que llevan a los seres vivos a envejecer y morir.
Gerontología psicológica: Estudia el proceso de cambios que se presentan a medida que se envejece sobre la función cognoscitiva, es decir, en las funciones mentales superiores: memoria, atención, concentración, juicio y raciocinio, función ejecutiva, entre otros. También incluye los cambios en la sensación y percepción, en el afecto, la personalidad y el comportamiento.
Gerontología social: Comprende el estudio de las implicaciones sociales, culturales, demográficas y económicas que conlleva el envejecimiento y, además, la influencia de este en el estilo y las condiciones de vida de los individuos.
Gerontología educativa: Estudia los procesos de enseñanza y aprendizaje en la vejez. Está estrechamente relacionada con la gerontología psicológica y en el momento se ha impulsado, ante la difusión de los programas de promoción de la salud y de capacitación en diversas áreas.
Gerontología laboral: Hace referencia a los aspectos del trabajo de los ancianos, incluye el cambio de rol laboral al jubilarse o pensionarse, la utilización del tiempo y rol ocupacional al envejecer. Además, comprende la preparación para la jubilación.
Geriatría o gerontología clínica: Combina la gerontología y la medicina en la atención en salud de las personas de edad avanzada, en todos sus aspectos: preventivo, clínico, terapéutico, de rehabilitación y de vigilancia continua. La gerontología clínica hace referencia a los aspectos de salud de los ancianos, a su vez, está subdividida en diferentes áreas (ver figura 3.2) que permiten delimitar campos de acción al equipo de salud que atiende al anciano.

Figura 3.2 Áreas de la gerontología clínica
Fuente: Gómez F, Curcio CL. Salud del anciano, valoración, 2014.
Gerontología clínica biológica: Estudia la etiología y patogenia de las enfermedades más comunes en los ancianos, busca determinar los principales factores que influyen en su presentación y las formas de prevenirlas.
Medicina geriátrica: Comprende la presentación clínica, la epidemiología y la evolución natural de las enfermedades. Se constituye en la medicina interna de los ancianos.
Psicogeriatría: Hace referencia a los trastornos psiquiátricos de los ancianos, los síndromes demenciales, las alteraciones psiquiátricas funcionales y los problemas conductuales.
Rehabilitación geriátrica: Incluye la evaluación, diagnóstico, formulación de un plan terapéutico y seguimiento de las patologías, tanto agudas como crónicas, susceptibles de ser rehabilitadas.
Enfermería geriátrica: Constituye el conjunto de acciones y prácticas utilizadas en la atención y cuidado del anciano, tanto a nivel institucional como ambulatorio.
Gerontología clínica social: Comprende las implicaciones socioeconómicas y el impacto que tienen las enfermedades de los ancianos sobre los familiares, cuidadores e instituciones o asociaciones que prestan atención en salud o asistencia social al anciano.
Promoción de la salud: Es el conjunto de acciones que se traducen en cambios en el estilo de vida, cuya repercusión es la disminución del riesgo de enfermar y el mantenimiento o mejoría de la salud de la persona considerada en su totalidad.
Dos situaciones caracterizan la gerontología, por un lado, el proceso individual no solo de envejecer, sino también de enfermar, ya que se dan dentro de un amplio rango de variación que hace necesario individualizar la evaluación del anciano y mirarlo desde diversos puntos de vista, teniendo en cuenta su pasado, presente y futuro. De otro lado, la complejidad del proceso de envejecimiento y la multicausalidad de las enfermedades, requiere de la participación de numerosos profesionales y técnicos que, desde la óptica y perspectiva de cada cual, evalúen en conjunto la situación del anciano, lo cual es imposible desde una sola disciplina. Es aquí donde la multidimensionalidad, la segunda situación característica en la Gerontología, favorece el conocimiento de las condiciones de los ancianos, al integrar las áreas física, mental y social, dentro del contexto en el cual vive el anciano y desarrolla su vida.
La multidimensionalidad del envejecimiento está determinada por factores biológicos, sociales, económicos y factores dados por el tiempo y el medio en el cual se vive (contexto). El análisis detallado de estos factores por parte del equipo interdisciplinario permitirá estructurar el plan de intervención para cada una de las áreas así: medidas físicas (medicación), medidas psicológicas, medidas sociales, medidas medioambientales y de rehabilitación. El desarrollo y la aplicación de estos planes posibilita el logro de la meta del equipo de salud cuando trata ancianos; el bienestar integral, tanto físico, como mental y social.
Capítulo 4
Aspectos demográficos del envejecimiento
Las condiciones demográficas tales como el tamaño de la población, la distribución geográfica dentro de un país y la composición con respecto a características como sexo, edad y estado socioeconómico tienen un importante efecto sobre las políticas públicas, el nivel de salud y las necesidades de atención en salud de una población. La morbilidad, la mortalidad y la esperanza de vida son indicadores del nivel de salud y del tipo de atención que recibe la población. Además, los factores demográficos interactúan con los factores sociales, económicos y culturales e influencian las necesidades y la planeación de la atención en salud.




