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La rentabilidad de una empresa que tiene capacidad de fijar el precio del bien que produce y vende es el tema del cuarto capítulo. En teoría, la microeconomía plantea que los monopolios se caracterizan por tener el poder de definir el precio en el que venderán sus productos, considerando la estructura de costos. Al respecto se tienen dos enfoques: el primero es el señalado líneas arriba, en el sentido que la decisión de cuánto producir es influida por el costo marginal; el otro enfoque es el de Murray Rothbard, de la escuela austriaca, quien nos dice que la decisión de cuándo producir no es influida por los costos, dado que la venta no se efectúa en el mismo instante en que se produce un bien y que por tanto existe un periodo de demora entre producir y vender, y que también el precio depende de la percepción de los consumidores sobre la utilidad que le brindará el bien por comprar; sin embargo, los costos de producción sí son determinantes para estimar la rentabilidad económica mas no el precio del bien. Finalmente se desarrollan modelos que explican la discriminación (diferenciación) de precios de distintos grados que practican las empresas, dada la coyuntura del mercado para aumentar su rentabilidad económica; por ejemplo, vemos la discriminación de precios de tercer grado, en la que una empresa produce un bien y lo vende en dos mercados que están separados geográficamente, y que el precio será mayor en el mercado donde la demanda es menos elástica.
Finalmente, en el último capítulo se hace una introducción al modelo de oligopolio del cártel, donde un conjunto de empresas que competían entre sí se ponen de acuerdo y se coluden y actúan siguiendo los lineamientos de un monopolio puro, en el sentido que centralizan sus decisiones sobre cuánto producir y, de acuerdo a la demanda, fijan el precio del bien; para lo cual todas las empresas deben seguir las indicaciones acordadas en consenso por los integrantes de la organización. Sin embargo, aparece el incentivo de hacer trampa que consiste en que las compañías se ven tentadas a aumentar su producción, lo que conlleva a la destrucción del cártel ya que si no siguen el acuerdo sobre cuánto deben producir, entonces, el precio del bien disminuye y el cártel no tiene sentido de ser.
En adición, se presenta el enfoque de Rothbard sobre los cárteles, el cual sostiene que no debe ser considerado como un atentado contra el libre mercado, según plantea la microeconomía convencional. Según este autor, manifestar que un cártel hace mal cuando reduce la producción es una señal que demuestra que el analista está razonando con el modelo de la competencia perfecta, y que justamente, cuando el cártel produce menos, es porque está liberando recursos para ser usados en otras empresas. Por tanto, la acción de un cártel es coherente y eficiente.
El otro modelo es el de la empresa dominante y el segmento competitivo, que consiste en que existe una empresa con una gran planta de producción, con una gran concentración en las ventas y con poder de fijación del precio del bien que produce y vende. Además, un conjunto de empresas pequeñas compiten entre ellas y fijan un precio competitivo del mismo bien que produce la empresa dominante. Esta empresa, consciente de esta situación, desarrolla una estrategia que consiste en fijar un precio menor y así asumir la demanda que no es satisfecha por las empresas del segmento competitivo.
PRIMERA PARTE
VISIÓN Y METODOLOGÍA DE LA ECONOMÍA
INTRODUCCIÓN
La relación que existe entre economía, Estado y los diferentes gobiernos es muy importante, porque es la que definirá el desarrollo integral de una sociedad. Hay muchas escuelas que explican cuál debe ser la función de las autoridades estatales y cómo limitar a los gobiernos a cumplir sus funciones sin que estas afecten la economía con políticas intervencionistas. En este capítulo se analizará cuál debe ser la relación entre las autoridades y los mercados para que estos se desarrollen de la mejor manera posible. Al existir una sociedad, se requiere de instituciones que la protejan de los malos ciudadanos (seguridad interna) y de organizaciones o países agresores (seguridad externa), y justamente estas instituciones son las que conforman el Estado: la nación organizada políticamente. Pero el tema de fondo es cómo debe ser la política económica para que la existencia de los gobiernos y del Estado no afecte el desenvolvimiento de las transacciones de compra y venta, las inversiones y el comercio exterior, en otras palabras, la libertad económica. A fin de desarrollar ideas sobre cómo limitar la acción de los gobiernos y del Estado en la economía, hay que tener claro en qué consiste el problema económico y saber de antemano cuán eficientes son los libres mercados cuando no son intervenidos. Por tanto, la política económica debe partir de un concepto claro del problema económico y de la medida en que participarán las autoridades para que la sociedad tenga los niveles de seguridad interna y externa, y exista un clima de estabilidad política y económica. Luego, el soberano deberá tener la sabiduría de actuar de manera que las fuerzas propias de una sociedad, como por ejemplo, el espíritu emprendedor y deseo de llevar a cabo acciones empresariales por parte de los individuos así como producir para satisfacer necesidades y generar riqueza, se desarrollen de la mejor manera. En este capítulo explicamos, de manera general, la importancia del proceso productivo en una sociedad y los conceptos fundamentales de la política monetaria y fiscal.
1. EL PROBLEMA ECONÓMICO Y EL CONCEPTO DE ECONOMÍA
Los seres humanos tenemos la capacidad de analizar nuestra situación presente, buscar medios para lograr ciertos fines que, normalmente, consisten en mejorar nuestra condición de vida y la de nuestra familia para ser más felices. Es en estas acciones, siempre relacionadas con la escasez de medios, que se desarrolla el problema económico y, por tanto, el concepto de la economía. En otras palabras, la ciencia económica no existiría si no hubiera escasez de recursos.
Al respecto, Ropke (2007) se plantea algunas preguntas:
¿Hay nada más familiar y cotidiano para todos y cada uno de nosotros que la vida económica? ¿Hay nada más natural, y más trivial, que la compra diaria del ama de casa, la venta de una ternera que efectúa un campesino, el pago del jornal a los obreros al final de la semana o la venta de acciones de la Bolsa? (p. 13)
Esta cita nos explica que la economía es el día al día de innumerables transacciones que tienen como fin satisfacer necesidades y en diferentes niveles en el seno de la sociedad.
Podemos plantear entonces que la ciencia económica estudia un tipo de problema humano que enfrentamos todos los días: definir los medios que nos permitirán lograr nuestros fines en un escenario de información incompleta para cada uno de nosotros y, sin embargo, diseminada en el seno de la sociedad. En otras palabras, el problema económico no es un ejercicio matemático donde tenemos las ecuaciones y resolvemos un problema de optimización, sino la manera cómo debemos actuar para satisfacer nuestras necesidades o alcanzar nuestros propósitos sin contar con la información completa de los medios y fines.
Ropke (2007) plantea lo siguiente: “¿quién vela por la coordinación y, por tanto, por el curso ordenado del proceso?”. Siendo la respuesta un contundente “nadie”. Agrega: “No hay ningún dictador que, abarcando el conjunto con la mirada, destine los hombres a las distintas ocupaciones, que prescriba qué debe producirse y cuánto debe producirse y llevarse diariamente al mercado de cada mercancía” (p. 17).
La idea del autor es que no existe una mente humana que pueda saber la cantidad y las características de los procesos económicos ni las necesidades de los individuos. Las coordinaciones entre oferta y demanda de personas o grupos pequeños son como redes que forman un gran tejido que vendría a ser la economía en su conjunto. En otras palabras, al buscar satisfacer sus necesidades los seres humanos crean, sin saberlo, un sistema espontáneo que no necesita una dirección centralizada de toma de decisiones en cuanto a producción y consumo se refiere.
Veamos unas cuantas definiciones más de economía. Pindyck (2001) define el objetivo de la ciencia económica:
La economía, como cualquier otra ciencia se ocupa de la explicación y predicción de fenómenos empíricos […]. Las teorías se desarrollan para explicar los fenómenos observados por medio de un conjunto de reglas y supuestos básicos. Por ejemplo, la teoría de la empresa comienza con un sencillo supuesto, a saber, las empresas tratan de maximizar los beneficios. La teoría utiliza este supuesto para explicar cómo eligen las empresas la cantidad de mano de obra, capital y materias primas que utilizan para producir, así como la cantidad de producción que obtienen. (pp. 5-6)
Y:
Las teorías económicas también constituyen la base para realizar predicciones. Así, la teoría de la empresa nos dice si el nivel de producción de una empresa aumenta o disminuye cuando suben los salarios o cuando baja el precio de las materias primas. Aplicando técnicas estadísticas y econométricas, las teorías pueden utilizarse para construir modelos, por medio de los cuales es posible realizar predicciones cuantitativas. Un modelo es una representación matemática, basada en la teoría económica, de una empresa, un mercado o alguna entidad. Por ejemplo, podríamos desarrollar un modelo de una empresa y utilizarlo para predecir cuánto variaría su nivel de producción si el precio de las materias primas descendiera, por ejemplo, un 10%. (p. 6)
Pyndick nos dice que la ciencia económica utiliza teorías para explicar la realidad, pero al ser esta muy compleja, se necesita asumir una serie de supuestos simplificadores del mundo que nos rodea, y así poder deducir lógicamente los procesos económicos que se presentan en una economía, desde la perspectiva del consumidor y del productor. Cabe destacar que los supuestos no necesariamente deben ser reales pero sí coherentes con la lógica económica. Por ejemplo, podemos asumir un solo tipo de zapatos para analizar este mercado, sabiendo de antemano que en los mercados existe una gran variedad de este artículo. De la teoría, dada su extensión, se diseñan modelos, que también son una representación abstracta de la realidad, pero que permiten explicarla con mayor detalle; inclusive los modelos permiten efectuar predicciones. Los modelos definen casi siempre variables exógenas y endógenas; las primeras son datos que se asumen fuera del modelo, y las segundas, los resultados del modelo, formándose así una relación causa-efecto.
Krause, Ravier y Zanotti (2009) explican las tareas más importantes de la economía entre la que destaca la limitada cantidad de recursos ante la ilimitada demanda de bienes y servicios:
La economía es el estudio de la forma en que las sociedades deciden qué van a producir, cómo y para quién con los recursos escasos y limitados. El problema central es la escasez, generada por la ilimitada sed de bienes y servicios que los individuos poseen y los recursos limitados que existen para satisfacerlos. El problema económico es la asignación de medios escasos entre fines alternativos y competitivos, es un problema de asignación, necesaria en virtud de la escasez que nos obliga a elegir. (p. 30)
Siguiendo con la definición del problema económico, Hayek, citado por Krause et al. (2009), lo define con un estilo innovador:
El problema económico de la sociedad no es, por consiguiente, simplemente un problema relativo a cómo asignar recursos dados… Es más bien el problema de cómo lograr el mejor uso de los recursos conocidos por cualquier miembro de la sociedad para fines cuya importancia relativa solamente los individuos conocen. O, para expresarlo brevemente, es el problema de la utilización del conocimiento que no le es dado a ninguno en su totalidad. (p. 35)
Hayek nos brinda una definición de problema económico distinto; si nos fijamos en la deficion anterior, la economía estudia cómo asignar los recursos de manera óptima; acá se está asumiendo qué se puede optimizar porque se sabe que recursos se requieren y se disponen de estos, se conoce la técnica para procesarlos, y que también se conocen los costos de los insumos y del bien final. Esta definición, que es la que abunda en los textos de microeconomía, nos dice, de manera implícita, que el problema económico puede ser visto como un ejercicio matemático en donde se tiene una función de ingresos, costos y rentabilidad económica y que por tanto se puede estimar un óptimo; igual sucede con el consumidor, pues, se asume que conoce bien sus preferencias y que estas no varían en el tiempo, y además tiene la información de los costos de todos los productos y que sus diferentes tipos de necesidades se mantienen en el tiempo. Si existiese toda esa información la economía podría ser dirigida de manera centralizada, lo que sabemos es un imposible. Hayek innova este concepto explicándonos que el consumidor y el productor no tienen información perfecta, y que conseguir información necesaria para la toma de decisiones tiene un costo de oportunidad; y en adición, que la economía es dinámica por lo que el ejercicio de optimización es muy limitado. Hayek define así dos fases que se presentan en la acción de lograr un objetivo económico: primero, obtener información y tomar conocimiento del mercado, y segundo, la acción propiamente dicha, ya sea, consumo o producción.
En cuanto al sistema económico, Ropke (2007) lo visualiza como “… una construcción dotada de la diferenciación más elevada y sutil dentro de una fundamental anarquía. Y, sin embargo, ni el más obstinado pesimista podrá negar que, pese a ello, todo se dispone en un conjunto ordenado” (p. 17).
Se refiere a la anarquía económica como una característica de los mercados libres de toda dirección política:
Mientras la anarquía política aboca irremisiblemente al caos, comprobamos con asombro que la anarquía económica que caracteriza a nuestro sistema económico dista tanto del caos, que casi pudiera hablarse de un cosmos. Nuestro sistema económico es anárquico, pero no caótico. (p. 17)
En estas dos citas de Ropke, vemos que la economía, si bien es cierto, es un sistema anárquico de producción, precios y consumo, existe un orden que evita que sea caótico. Se usa el término anarquía porque no existe una dirección centralizada de los procesos del mercado. Cosa distinta sería en un sistema político anárquico, como señala el autor, en donde la sociedad sí se volvería caótica. Esto es lo sorprendente del libre mercado. Cabe destacar que Ropke, quien incide mucho en el orden económico, es un representante del ordoliberalismo, que se asocia con la escuela económica de Friburgo, de donde nació la economía social de mercado.
El economista de la escuela austriaca Ludwig von Mises (2013) desarrolla un concepto profundo sobre las bondades del buen funcionamiento de los mercados cuando no se ve afectado por la intervención del gobierno. Von Mises1 plantea que la economía investiga los fenómenos del mercado, los tipos de intercambio entre bienes y servicios, en un momento dado y también a través del tiempo. Esto implica los procesos que se presentan en todo mercado libre de intervenciones donde los individuos eligen libremente qué comprar y qué vender. Para esto, separamos a los actores del mercado en dos grupos: los que compran y consumen, y los que compran insumos para procesarlos, para producir y vender un producto elaborado. Sin embargo, es importante resaltar que, en la realidad, todas las personas son consumidoras aun siendo empresarias, pero para analizar los procesos del mercado, los reunimos en grupos diferentes.
Von Mises (2013) define la economía de la siguiente manera:
La economía de mercado es un sistema social de división del trabajo basado en la propiedad privada de los medios de producción. Cada uno, dentro de tal orden, actúa según le aconseja su propio interés; todos, sin embargo, satisfacen las necesidades de los demás al atender las propias. (p. 313)
En relación con los medios y fines, von Mises (2013) sostiene: “El hombre es al mismo tiempo medio y fin; fin último para sí mismo, y medio, en cuanto coadyuva con los demás para que puedan alcanzar sus propios fines” (p. 313).
En estas dos citas, von Mises nos explica que la división del trabajo es fundamental para que en una sociedad se produzcan bienes que permitan la satisfacción de las necesidades; sin embargo, se debe destacar que este autor enfatiza que la división del trabajo es espontánea y ocasiona que los individuos se especialicen en determinadas actividades económicas de acuerdo a sus intereses. Al buscar cada persona cómo cubrir sus necesidades, se convierte en un fin, es decir, produce, vende y tiene como objetivo que las familias cuenten con los artículos y alimentos que necesitan; también la compra de bienes, se considera un fin; así, para que esto suceda, las personas venden su fuerza de trabajo o realizan una actividad, por lo que también se convierten en un medio indispensable.
En cuanto a la acción humana, Rothbard (2011) dice:
se define simplemente como comportamiento deliberado […]. El propósito del actuar del hombre es su fin; el deseo de alcanzar ese fin es el motivo por el cual lleva a cabo la acción. Todos los seres humanos actúan en virtud de sus existencias y de su naturaleza. Sería imposible concebir personas que no actuaran en forma intencionada […]. Esta verdad fundamental —este axioma de la acción humana— constituye la clave de nuestro estudio. (pp. 1-2)
Rothbard, discípulo de von Mises, desarrolló su pensamiento económico en torno a la acción humana y al apriorismo praxeológico, que es la metodología propia de la escuela austriaca de economía, que parte de un axioma central, verdadero por naturaleza humana que no necesita demostrarse, que consiste en que las personas actúan para pasar de una situación menos satisfactoria a una más satisfactoria. Este es el móvil de las decisiones que tomamos los seres humanos para satisfacer nuestras necesidades ante un problema permanente de escasez. El axioma de la acción humana es la primera piedra del edificio de la teoría económica de la escuela austriaca de economía.
Con relación al subjetivismo de la ciencia económica, Hayek (2003) señala: “La diferencia entre el enfoque de las ciencias naturales y el de las ciencias sociales no puede llamarse de otra forma mejor que llamando a las primeras, objetivas, y a las segundas, subjetivas” (p. 53). Subjetivo se refiere a que dependen de la persona y que, por tanto, los valores y las apreciaciones no son iguales para todos. Otra diferencia fundamental entre las ciencias naturales y las sociales es que las personas perciben la realidad a través de un proceso de conocimiento, de aprendizaje y de toma de decisiones. En las ciencias naturales o físicas no existen fines, porque los actores no son seres humanos.
Hayek agrega:
Mientras que para el científico que cultiva las ciencias naturales el contraste entre los hechos objetivos y las opiniones subjetivas es algo sencillo, la distinción no puede aplicarse tan fácilmente a las ciencias sociales. La razón es que el objeto o los hechos de las ciencias sociales son también opiniones —no a las opiniones de quienes estudian los fenómenos sociales, por supuesto, sino las opiniones de aquellos cuyas acciones dan lugar al objeto de estudio del científico social. Pero, en el sentido que distinguimos los hechos de las opiniones, los hechos de las ciencias sociales son meramente las opiniones de la gente cuyas acciones estudiamos. Se diferencian de los hechos de las ciencias físicas en que son creencias u opiniones que sostienen los individuos; creencias que, como tales, son nuestros datos independientemente de que sean verdaderos o falsos, y, lo que es más, no podemos observarlas directamente dentro de la mente de los individuos, sino que hemos de identificarlas a partir de lo que ellos hacen y dicen, merced a que tenemos una mente similar a la suya. (p. 54)
Krause et al. (2009) vinculan las necesidades con la subjetividad:
Todas las necesidades humanas [...] son sanamente subjetivas porque son humanas y por ende culturales. La escasez, por ende, no es algo físico. La cantidad tiene que ver con la escasez porque, una vez que ‘algo’ es culturalmente demandado, recién allí la cantidad ‘física’ se convierte en algo relevante. (p. 32)
Con relación a la complejidad de las ciencias sociales, en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Economía de 1977, Hayek plantea lo siguiente:
Pero ello solo es cierto en los casos en que nos encontramos ante lo que el doctor Warren Weaver [quien perteneció a la Fundación Rockefeller] ha llamado, empleando una distinción que debe entenderse en un sentido más amplio, “fenómenos de complejidad inorganizada”, en contraposición a los “fenómenos de complejidad organizada” que tratan la ciencias sociales. Complejidad organizada significa, en este caso, que el carácter de las estructuras correspondientes no depende solo de las propiedades de los elementos individuales que las componen y de la frecuencia relativa con que se producen, sino también de la forma en que los elementos individuales se interrelacionan entre sí. (p. 8)
Según esta cita, la economía no está exenta de niveles de complejidad organizada, dado que son individuos los que deciden, sobre la base de los principios económicos, cómo actuar para pasar de una situación menos satisfactoria a otra más satisfactoria en un entorno de competencia y cooperación; estas acciones son las que configuran una economía, cosa muy diferente a la competencia biológica en el reino animal, donde sobrevive el más fuerte. En tal sentido, lo explicado por Hayek es un buen fundamento para que la economía no caiga en el constructivismo.
2. EL PROCESO PRODUCTIVO
La economía también estudia la acción de los empresarios y el proceso productivo. Los factores productivos son, en términos generales, la tierra, el trabajo y el capital. A los dos primeros factores se les denomina originarios porque no han sido consecuencia de alguna transformación; reciben ingresos que se definen en el mercado como la renta y el salario, respectivamente. En cuanto al capital, se lo relaciona con un bien duradero, como una máquina, equipo, herramienta o todo material que contribuye a la transformación de bienes (producción); a diferencia de los dos factores productivos arriba mencionados, este no recibe directamente una renta, pero es parte del esfuerzo de la producción y de la inversión que efectúa el empresario y que luego de un tiempo, al venderse la producción, se genera una rentabilidad económica. Por tanto, la acción empresarial es retribuida con la ganancia económica.
En cuanto a la importancia del capital en el proceso productivo, Rothbard (2011) señala lo siguiente: “… la función del capital es adelantar a los hombres en el tiempo hacia su objetivo en la producción de bienes de consumo, sea de nuevos bienes o de más cantidad de bienes ya existentes” (p. 52).
Rothbard nos explica un concepto ya visto en los economistas clásicos, que consiste en que la inversión tiene como fuente el ahorro, y, a su vez, el ahorro depende del sacrificio de consumo. Los economistas austriacos, partiendo de este principio fundamental, explican que el proceso productivo es inherente a un adelanto de recursos que definen como inversión, y que luego de producidos y vendidos los bienes, se tiene un retorno en dinero, recuperándose así la inversión. En otras palabras, la inversión es el uso de recursos provenientes del ahorro para llevar a cabo el proceso productivo, y la rentabilidad económica se dará cuando se recupere el dinero invertido en la compra de insumos, alquiler de máquinas, pago de salarios y de infraestructura. Con estos conceptos, los economistas austriacos explican las diferentes etapas de los procesos productivos, partiendo de factores productivos originarios, llámense mano de obra y tierra, luego, incluyen el capital, que es elaborado por el ser humano, hasta llegar al bien final, que es aquel que ya no sufre transformación y llega a manos del consumidor.
Siguiendo la explicación anterior, Rothbard (2011) plantea un interesante ejemplo de la producción de un sándwich de jamón que se sintetiza de la siguiente manera: el sándwich es el bien de consumo que desea Jones para satisfacer una necesidad, que es el hambre. Este es el medio directo que permitirá a Jones satisfacer su necesidad. Los medios indirectos para que se pueda producir el sándwich son el jamón, el pan, el ambiente o la casa de Jones, el trabajo desplegado por su esposa y el tiempo que toma la preparación. Para producir los medios indirectos, se requiere una serie de productos como la harina de trigo, la manteca, el trabajo del panificador y el tiempo que toma preparar el pan. Estos también son medios indirectos, pero de segundo orden, dado que el pan y el jamón son de primer orden. Ahora bien, como se puede apreciar, para elaborar el sándwich, que es el bien final o el medio directo para lograr el fin, que es saciar el hambre, se tienen varias etapas, pues en el ejemplo solo se visualizan dos: las de los bienes de producción de primer orden para producir el sándwich (el pan y el jamón) y las de los bienes de producción de segundo orden para producir el pan; no hemos incluido los medios indirectos para producir el jamón, por simplificación. En este ejemplo, los factores de producción originarios son el trabajo, la tierra y todo aquello que no requiere transformación. El otro factor de producción es el capital, que serían las herramientas y los equipos de producción (por ejemplo, el horno para producir el pan) (pp. 8-9).




