Ciudadanías, educación y juventudes

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Finalmente, la tercera parte del libro se titula “Participación ciudadana juvenil. Visiones multidimensionales” y tiene un foco en la veta agencial de la ciudadanía, incluyendo investigaciones que se enfocan en diversos ámbitos de la participación de los y las jóvenes desde o relacionados con el espacio escolar, y entendiendo la participación de forma amplia, que incluye diversos objetivos y variados niveles de influencia.
Los tres primeros capítulos de esta parte del libro se focalizan en estudiar tres formas icónicas de participación: la participación escolar, la movilización social y la (futura) participación política institucional. El capítulo once, escrito por Romina Díaz, Patricia Guerrero, Marianela Aravena y Manuel Cuevas, titulado “Autoridad, violencia y participación. Conflictos desde la perspectiva de los dirigentes estudiantiles” analiza las experiencias de niñas, niños y jóvenes de un Servicio Local de Educación Pública (SLE) de la Región Metropolitana. Mediante el análisis de talleres de liderazgo y escenas teatralizadas, se concluye que existe una interrelación entre violencia simbólica y la forma en que se ejerce la autoridad en las escuelas hacia los estudiantes, develando una falta de autoridad pedagógica que conduzca la formación cívica desde el respeto y el diálogo. El capítulo doce, escrito por Cristóbal Villalobos, Cristian Bellei y Sebastián Pereira, se focaliza en analizar las demandas, alianzas y formas de protesta de los estudiantes secundarios en el Chile de la post-dictadura, usando una base de datos nacional sobre conflictividad en Chile. Su capítulo, titulado “Ciudadanía, protestas y juventud. Un análisis socio-histórico del ciclo de protestas educativas en la post-dictadura chilena (1990-2014)” muestra cómo esta forma de movilización social juvenil ha roto dos ideas instaladas: la noción de que la juventud escolar era un actor pasivo, que debía ser “educado” en el ejercicio de sus derechos y la idea de que la ciudadanía solo se ejerce mediante el voto. Este tema es precisamente el foco del capítulo trece, que se titula “Voto y participación electoral. Creencias y actitudes de estudiantes de Enseñanza Media”, escrito por Camila Jara, Macarena Sánchez y Cristian Cox. Como lo indica su título, el capítulo recoge evidencia reciente sobre las creencias, significados y actitudes de estudiantes de Enseñanza Media en Chile respecto al voto y su participación en procesos eleccionarios, usando información cualitativa levantada por el equipo de investigación. En general, los resultados muestran que existe una alta intención y valoración del voto entre los y las estudiantes (sobre todo entre las mujeres y entre estudiantes con mayor conocimiento cívico), pero, al mismo tiempo, se detecta que muchos estudiantes valorarían el acto de votar únicamente porque es lo que constituye ser ciudadanos.
Finalmente, los últimos dos capítulos exploran acciones ciudadanas que se relacionan con la relación entre escuelas y comunidad. Por una parte, varios equipos de investigación se unen en el capítulo catorce para analizar cinco experiencias educativas para la formación ciudadana, llevadas a cabo a través de procesos de investigación científica escolar, con un enfoque basado en los territorios y comunidades circundantes a los centros educativos. Escrito por Martín Bascopé, Julián Caviedes, Rukmini Becerra-Lubies, Nicolás Gálvez, María de la Luz Marqués, Gonzalo Salazar, Antonia Barreau y José Tomás Ibarra, titulado “Socioecología basada en la comunidad. Investigación científica escolar y formación ciudadana para la sustentabilidad en Wallmapu”, este capítulo muestra cómo los proyectos de investigación socioecológica pueden construir un puente de conexión entre naturaleza, sociedad y comunidad, fortaleciendo el sentido de pertenencia. A la vez, invitan a afrontar problemáticas que trascienden el territorio local. Finalmente, el capítulo quince, escrito por Alejandra Marinovic, Paula Luengo Kanacri y Diego Palacios, titulado “Promoviendo la participación prosocial y ciudadana en un entorno de inequidad multidimensional: análisis del cambio en redes interpersonales en el contexto de intervenciones escolares en Chile”, se focaliza en cómo la socialización cívica escolar se vincula con la desigualdad, buscando asociar las dinámicas macrosociales con los factores individuales e interpersonales del ejercicio de la ciudadanía. Usando datos longitudinales provenientes de un proyecto de intervención escolar orientado al fomento de la acción cívica y ciudadana, se analizan los cambios en las redes interpersonales, discutiendo cómo la ciudadanía también se construye en este micronivel.
Además de los quince capítulos, el libro incluye seis textos que hemos denominado “relatos”. Insertados al inicio de cada parte del libro (dos en cada parte), los relatos constituyen una síntesis de las conversaciones que los editores tuvimos con diversos niños, niñas y jóvenes. En estas conversaciones, buscamos conocer las experiencias, historias, trayectorias y formas de ejercer la ciudadanía juvenil, buscando de esta forma mostrar como las distintas dimensiones de la ciudadanía son vivenciadas por los propios jóvenes. Asimismo, y para remarcar la “propia voz” de los jóvenes, cada relato incluye una carta, formulada por el puño y letra de los jóvenes, donde ellos expresas sus deseos, preguntas, emociones y vivencias respecto de la ciudadanía y la sociedad. De esta forma, los relatos complementan los estudios, buscando “dar carne” a las distintas investigaciones realizadas.
3. EL LIBRO COMO ESFUERZO COLECTIVO. AGRADECIMIENTOS Y RECONOCIMIENTOS
Además del invaluable trabajo de todos los y las autores/as del libro, este texto es parte de un esfuerzo colectivo, surgido a través de múltiples investigaciones, diálogos, debates y actividades, que se han extendido por cerca de ocho años y que han incluido a una multiplicidad de personas. El análisis del rol de la escuela en la formación cívica, así como de la relevancia de la familia surgió del proyecto “La participación cívica de los estudiantes de secundaria en México, Chile y Colombia. Un análisis comparado” financiado por el gobierno mexicano y desarrollado entre 2014 y 2017. En este, fueron muy enriquecedoras las conversaciones que tuvimos con nuestros colegas Benilde García-Cabrero, Guadalupe Pérez, Andrés Sandoval-Hernández y Silvia Diazgranados-Ferrand. Igualmente relevantes fueron la participación y trabajo de Consuelo Béjares y Eloísa Naranjo de parte del equipo chileno, cuyo trabajo nos permitió construir una (incipiente) comunidad nacional e internacional sobre el tema.
En segundo término, las reflexiones sobre las dimensiones múltiples de la ciudadanía, el estado de la formación ciudadana en el contexto chileno, los déficits de la educación cívica en Chile y las exploraciones metodológicas para abordar estos asuntos se alimentaron del desarrollo del Proyecto Fondecyt Regular: “Sistema escolar chileno y el desarrollo de resultados cívicos. Formas de implementación, mecanismos de recontextualización de la política educativa e influencia de la escuela en el conocimiento, actitudes y participación cívica de los jóvenes”, desarrollado entre 2018 y 2021. De esta experiencia, agradecemos los comentarios, trabajo y aportes de Diego Carrasco, Carmen Gloria Zúñiga, Teresa Cortés y Natalia López. Afortunadamente, pudimos profundizar en estos tópicos en el proyecto “Análisis de los planes de Formación Cívica y ciudadana en Chile y su recontextualización en la política educativa”, financiado por el Consejo Nacional de Educación en 2019, y en el estudio “Desafíos de la formación ciudadana en escuelas”, financiado por la Agencia de la Calidad de la Educación y desarrollado entre 2019 y 2020. En ambos proyectos, los aportes de Diego Carrasco, Carmen Gloria Zúñiga, Amaranta Cartes, Paula Neira, Catalina Miranda, Angélica Bonilla, Patricia Ojeda y Teresa Cortés fueron fundamentales, permitiendo explorar nuevas vetas de trabajo y alimentar nuevas preguntas de investigación.
En tercer lugar, las discusiones sobre formas de acción ciudadana, la participación política y movilización social en el campo educativo se han nutrido del proyecto Fondecyt Iniciación Nº 11190198 “Estudiando el funcionamiento, organización y dinámicas del campo educativo. Un análisis de la trayectoria, características, relaciones e influencias en el Chile post-dictadura (1990-2020)”, desarrollado entre 2019 y 2021. En este, los aportes y conversaciones con Diego Palacios, Cristian Bellei, Sebastián Pereira, Camila Straub y Lluís Parcerisa han permitido explorar nuevas conexiones entre el sistema escolar, las juventudes y la ciudadanía, con un foco en las trayectorias históricas, continuidades y discontinuidades del caso chileno.
Finalmente, las discusiones sobre la ciudadanía global, las amenazas globales, las tendencias de la educación ciudadana en el mundo y los principales déficits sobre las actitudes ciudadanas tuvieron cabida gracias a dos proyectos/libros internacionales: “Teaching tolerance in a globalized world” (2018-2019) y “Good citizenship around the World. Using IEA ICCS data to understand the next generation of citizens” (2019-2021). En estos proyectos, las propuestas, discusiones y veladas con Magdalena Isac, Andrés Sandoval-Hernández, Daniel Miranda, Diego Carrasco, Ellen Claes y Kerry Keneddy nos han permitido poner en perspectiva global el caso chileno y aportar a la comprensión de la formación ciudadana y las juventudes en una escala mundial.
Aunque sustentado en estos proyectos, este libro es también un producto emergente, que ha contado con sus propias dinámicas, obstáculos y aprendizajes. En este sentido, es fundamental reconocer el trabajo de Bárbara Díaz Cabezas, quien, desde el Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE UC) ha ayudado a la gestión y corrección de cada uno de los capítulos, soportando nuestras demoras y peticiones. La incorporación de los relatos juveniles se debe a las conversaciones, apoyo y orientación metodológica de Javiera Roa, que, con inigualable claridad y espíritu crítico, nos ha obligado a re-pensar los objetivos del libro y nos ha alertado sobre la relevancia de poner en el centro a los y las jóvenes. Para la producción de la portada, hemos incluido una obra de Matías Prado, quien ha plasmado la idea de pluralidad de miradas a través de una bella ilustración especialmente realizada para este libro. Finalmente, parte importante del equipo del CEPPE UC ha apoyado la realización de este texto: Johanna Rivas, que ha trabajado en la diagramación de cada uno de los capítulos del libro con una paciencia y dedicación notable; Cristian Contardo, que ha apoyado en la gestión periodística y en aspectos logísticos; y Alejandro Carrasco y Magdalena Claro, que, desde sus respectivos momentos de dirección del CEPPE UC, han apoyado el proyecto en términos editoriales y financieros. A todos ellos, muchas gracias.
También es inevitable reconocer el apoyo de nuestras familias, hijos/as, compañeras/os, amigos/as. Con distintos énfasis, miradas, críticas y cuestionamientos, todos ellos han sido parte de este esfuerzo, entregando y aportando con ideas, tiempo, cariño y amor. Finalmente, necesitamos también agradecer a todas y todos los jóvenes, niños y niñas por su aporte directo o indirecto a este libro. Estamos convencidos que el diálogo intergeneracional es la clave que permitirá al país avanzar en una sociedad más justa, democrática y plural, y esperamos que este libro sea un puntapié para propiciar nuevas preguntas, explorar nuevos debates y generar nuevos conocimientos.

RELATO 1
ESTUDIANTES MIGRANTES Y LA CIUDADANÍA COMO FORMA DE PERTENENCIA EN EL NORTE DEL PAÍS
ESTUDIANTES MIGRANTES Y LA CIUDADANÍA COMO FORMA DE PERTENENCIA EN EL NORTE DEL PAÍS
Kely Mapura (16), Debora Tallon (16) y Enyger Pérez (15) son tres estudiantes del Instituto Superior de Comercio Jerardo Muñoz Campos de Antofagasta (ISCA) que, a pesar de ser de diferentes nacionalidades, comparten un pasado y un presente similar. Provenientes de Colombia, Venezuela y Bolivia respectivamente, vinieron con sus familias a Chile buscando mejores oportunidades de vida y se instalaron en el norte del país, donde poco a poco han ido forjando un sentido de pertenencia y ciudadanía.
Aunque muchas veces las personas migrantes no son consideradas como ciudadanos del país al que llegan, ya sea por las instituciones, el gobierno o por otros ciudadanos, las tres estudiantes advierten, desde un primer momento, que no es necesario nacer en un país para sentirte parte de este. Las trayectorias de vida de las tres dan cuenta de este proceso, aunque con algunas diferencias. Así, mientras Kely y Debora comentan que tuvieron muy buena recepción en Chile y que no les fue difícil adaptarse, Enyger, por su parte, dice que le costó aceptar la idea de dejar Bolivia, pero que con el tiempo se fue acomodando a su nuevo espacio.
En este proceso, todas reconocen que la escuela cumple un rol fundamental. El colegio al que asisten las tres estudiantes se caracteriza por contar con una alta matrícula de estudiantes extranjeros, por lo que muchos tienen historias similares, lo que ayuda a promover el proceso de integración. Además, y, de acuerdo con lo que comentan, los docentes también las han recibido de muy buena manera, permitiendo así hacer más fluida la incorporación a la escuela y a la comunidad. En la ciudad, en tanto, ninguna declara haber “tenido malas experiencias”, aunque Kely confiesa que “a veces se siente una incomodidad cuando una está presente, pero igual una sabe que es extranjera entonces no se toma a pecho”.
Aunque ninguna participa actualmente en organizaciones barriales o movimientos sociales, todas coinciden en que la ciudadanía se forja con el hecho de formar parte de una comunidad, y de sentirte cómoda en un espacio. “Soy ciudadana porque he pasado mucho tiempo acá. Una aprende muchas cosas, yo convivo con mucha gente de acá y formo parte de la sociedad. Soy igual que cualquier chilena” menciona Enyger, al respecto. Kely en tanto, señala que “vivo en este lugar y soy parte de la comunidad. No puedo decir que no soy ciudadana porque si no, no estaría aquí”.
En la misma línea, Debora menciona que “si te sientes cómoda, que es un lugar que te acepta, y sientes que estás bien mental, física o materialmente donde estás, puedo decir que si soy ciudadana de este lugar” a lo que agrega que “puedo apoyar a este país en cualquier parte que esté a mi alcance, eso también nos vuelve ciudadanos, estar acá, ayudarnos. Así nos volvemos ciudadanos entre todos”.
A pesar de estas declaraciones, las estudiantes declaran que estos procesos se han visto detenidos por otras dificultades, siendo central la relacionada con su edad. Según indican, el adultocentrismo es algo que les afecta cotidianamente: “Pasa mucho que los adultos muchas veces piensan que no estamos en edad de preocuparnos o estresarnos cuando eso no es así. Siempre hay algo de lo que nos tenemos que preocupar” comenta Enyger. Por su parte, Kely coincide con su compañera y destaca que a los adultos les cuesta entender a los adolescentes y que “no saben cómo tratarlos en general porque a veces lo hacen de una manera muy abusiva o, lo contrario, muy comprensiva”.
De todas formas, esta situación no limita sus pretensiones de seguir aportando en la sociedad y en su comunidad. Actualmente, todas indican que se encuentran próximas a enfrentar un hito en su trayectoria escolar: elegir la especialidad que más les guste y la que más sentido les genere, tanto para sus propias vidas como para sus familias y la comunidad.


Antofagasta, 2021
Todos al llegar a un país extranjero tenemos grandes expectativas de lo que nos vamos a encontrar, tratamos de acoplarnos a un nuevo lugar, costumbres, un nuevo colegio, compañeros y maestros, hay situaciones y anécdotas que suceden, algunas de esas experiencias y recuerdos serán narradas en esta carta, que compartiremos con uds.
Hola, somos 3 estudiantes que llegamos a vivir al norte de Chile. En el viaje nuestros pensamientos y emociones corrían a mil ya que no sabíamos cómo sería todo nuestro nuevo entorno, traíamos consigo esperanzas de nuevas aventuras y nuevas cosas por conocer, y llego el momento de llegada donde sería la nueva residencia, ANTOFAGASTA. ¡¡¡Que emoción un nuevo hogar!!!
La primera prueba que se vive cuando uno es joven y extranjera es incorporarse a estudiar… Comienzan los temores y la curiosidad, ¿cómo serían nuestros profesores? ¿estrictos?, ¿lejanos con los estudiantes?, ¿serían más avanzados estudios? ¡¡Uuuff!! Eso fue totalmente diferente, a la hora de entrar a clases era muy parecido a nuestros países, ¡prueba superada! La segunda prueba es tener amigos y “amoldarse” y sentirse a gusto e incluida entre los y las compañeras, en esto influye mucho la personalidad de cada una de nosotras si a unas no les costó mucho, una de nosotras busco actividades para sentirse integrada, esto la ayudo a mejorar y adaptarse, ¡¡¡otra prueba superada!!! La tercera y última prueba, nuestras palabras significan otra cosa, a veces pasan algunas anécdotas por el desconocimiento del significado de ellas, también como se escriben imprenta o manuscrito, nos fuimos adaptando y en nuestro liceo hay muchos extranjeros entonces nuestros profesores ya manejan nuestras palabras, y las incluyen en su vocabulario, como nosotras las de mis otros compañeros extranjeros. ¡¡Prueba superada!!
Para finalizar queremos darles un mensaje a todos y todas las que leerán esta carta. No importan las diferencias de culturas y de origen; todos somos personas. Algunas estamos dispuestas a cambiar de país para buscar un lugar mejor y, aunque extrañamos nuestra cultura y países, seguimos adelante luchando por nuestros propios sueños, ser profesionales y un aporte positivo para nuestro país, Chile.
Débora, Kelly, Enyger, ISCA Antofagasta.
RELATO 2
GÉNERO Y SEXUALIDAD: UN TEMA QUE MUEVE A LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS
GÉNERO Y SEXUALIDAD: UN TEMA QUE MUEVE A LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS
Hoy, la mayoría de las universidades y muchos colegios en el país cuentan con espacios de diálogo e instancias para concientizar a las personas sobre educación sexual y educación no sexista, temas que hasta hace pocos años parecían ser un tabú. El Liceo Experimental Manuel de Salas es un ejemplo donde se ha desarrollado este proceso de diálogo, a través de la implementación de una Unidad de Género y Sexualidad (UGeSex), que ha logrado combatir estigmas, promover debates y cambiar la manera en que se hacen las cosas.
Esta unidad, impulsada por estudiantes y que hoy convoca a docentes, funcionarios, directivos y apoderados del colegio, cuenta con diversas instancias donde todos (pero especialmente las y los estudiantes) pueden instalar en la agenda escolar y promover discusiones sobre temas diversos, como la equidad de género, el respeto y concientización sobre temáticas sexuales o el placer, agrupando desde estudiantes de los primeros años hasta adultos.
Uno de sus grandes hitos de la UGeSex ha sido lograr incidir en la malla curricular, y desarrollar actividades a nivel de todo el colegio en horario de clases. Alejandra Toloza, ex alumna del colegio (egresada en 2019), fue una de las fundadoras de esta unidad, y agrega por su parte que la unidad “se contrapuso a esta estructura que había en el colegio antes, en el que la sexualidad y género no estaban institucionalizados en absoluto”.
Aunque al principio la unidad iba a funcionar como una secretaría receptora de denuncias, este fin se volvió muy complicado por diferentes motivos. Ante los obstáculos que se fueron presentando, decidieron contactar a una psicóloga con enfoque de género, la cual le dio un nuevo aire a la comisión y colaboró para que la instancia fuera mutando hacia un nuevo objetivo. “El trabajo que hizo la psicóloga fue súper importante. Nosotras no teníamos conocimiento de las denuncias y los casos por confidencialidad y respeto, entonces tuvo un rol fundamental en la UGeSex. En ese tema -que fue el principal de la unidad en un principio- “se trabajó súper bien” comenta Chiara Sabatini, exalumna (egresada el 2020), que llegó el 2019 al colegio y rápidamente se integró a participar en la unidad.
Cuando comenzaron, las estudiantes percibieron que la incidencia del equipo directivo en la unidad, no permitía que esta funcionara de manera más independiente y menos estructurada. Sin embargo, las y los estudiantes exigieron mayores libertades y establecieron que lo fundamental era que fueran escuchados: “A veces las instituciones apagan incendios constantemente, sin saber cómo realmente podrían funcionar las cosas, y con escuchar se puede avanzar mucho más. Con solo darle los medios a la gente para que puedan trabajar en lo que creen, porque ahí están las necesidades reales” comenta Alejandra al respecto.
Con estas nuevas exigencias ya establecidas, la UGeSex comenzó a desarrollarse de forma más natural y a generar grandes convocatorias. Así, tenían reuniones semanales donde analizaban temas que pasaban en la comunidad desde diferentes perspectivas, y a partir de eso se pensaba qué acciones tomar. “Siempre había una escucha muy activa respecto a cuáles eran las necesidades y a partir de eso generaban foros, conversatorios y trabajos en aula” menciona Chiara.
Alejandra agrega que, si bien cuando comenzaron, a muchas personas les resultaba ajeno el tema, con el tiempo se fue democratizando el proceso, consultando a las y los estudiantes los temas que querían discutir, y a partir de eso fueron llamando la atención de cada vez más gente. “Siempre tuvo interés porque se nos daban los espacios. Hubo harto interés y acogió a mucha gente. Al estar siempre activas, porque estábamos constantemente trabajando, la recepción fue súper buena y para el colegio fue algo súper bueno” destaca la estudiante de psicología. Chiara se suma a las palabras de su compañera y menciona que le sorprendió mucho que la iniciativa tuviese tanto apoyo por parte de las y los profesores y de la directiva, y resalta que “al menos cuando yo estuve, sentí que hubo mucho apoyo por parte de toda la comunidad. Hubo muy buena recepción”.
Los temas que ha motivado la UGeSex han sido múltiples. Al principio, hacían talleres sobre consentimiento, competencia entre mujeres, y había otros que eran solo para hombres, relacionado a temas de sexualidad y masculinidad. Además, a las niñas más pequeñas les hacían ciclos de menarquía, así como talleres para discutir y definir bien lo que era el acoso y el abuso sexual. Luego, se fueron expandiendo a otros temas. Así, se impulsaron conversatorios sobre diversidades sexuales, métodos anticonceptivos, placer y sexualidad, pornografía, aborto, consentimiento y deseo, etc., los cuales en muchas ocasiones eran dictados por especialistas en el tema. “Algo que pasó fue que con estos talleres y foros cada vez surgieron más campos específicos de los que se podía conversar y discutir. Sirvió mucho para los profes y directivos que se dieron cuenta que esto hacía mucha falta en el currículum” destaca Alejandra.
La unidad sigue funcionando hasta el día de hoy, sin embargo, la pandemia frenó mucho el proceso debido a la imposibilidad de generar convocatorias presenciales, lo que desmotivó a muchos de las y los alumnos. De todas formas, ambas exalumnas rescatan que es una muy buena señal que la unidad siga funcionando después de tantos años, lo cual puede estar mostrando una proyección para una proyección hacia el futuro.

Estudiantes UGESEX 2019
Expresamos a través de esta carta diferentes ideas, deseos, y visiones desde la experiencia conjunta del trabajo colectivo feminista y disidente en torno a diversidades sexuales y de género, derechos sexuales, sociales y reproductivos, transformación con enfoque interseccional de la sociedad que habitamos, con énfasis en el cuidado de la salud mental, sexual y física de todas las personas y con el esfuerzo constante de construir comunidades no discriminatorias, empáticas y respetuosas.



