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Las definiciones de psicolingüística en el libro de Osgood (psicólogo neoconductista) y Sebeok (lingüista y semiólogo) aparecen claramente inscritas dentro del modelo de la teoría de la comunicación examinada anteriormente en este manual. Se trata de la ciencia que "se ocupa, en su más amplio sentido, de las relaciones entre los mensajes y las características de los individuos que los seleccionan e interpretan (...) estudia los procesos a través de los cuales las intenciones de los hablantes se transforman en señales según un código aceptado culturalmente y aquellos otros por los que estas señales se transforman en interpretaciones de los oyentes".
El término psicolingüística había ya sido utilizado anteriormente.16 En 1956, el mismo George Miller, figura relevante dentro de la teoría de la información, publicó un estudio en la Psychological Review, ahora clásico: "El mágico número 7 + 2: algunos límites de nuestra capacidad para procesar información". Este trabajo desató una gran cantidad de investigación los años siguientes acerca de la memoria de corto plazo, procesos atencionales, detección de señales, percepción y fenómenos relacionados. Entre los modelos más conocidos de memoria de corto plazo de la época (hay varios) se cuenta el de Boadbent (1957). Constituyen la base de nuestros conocimientos y especulaciones actuales sobre la "memoria operativa o de trabajo".
En 1957 -que para muchos autores se considera el fin de una época en psicolingüística y el comienzo de otra- aparecieron dos publicaciones muy diferentes y decisivas: B. F. Skinner edita la obra cumbre de la psicología del lenguaje del conductismo radical Verbal behavior y el lingüista N. Chomsky publica Syntactic Structures, obra revolucionaria en lingüística y que marca los comienzos del desarrollo de la gramática generativa-transformacional. Para este autor, como ya se explicó anteriormente, la gramática debe ser un mecanismo o sistema de reglas capaz de generar, es decir, de producir de manera exacta las oraciones de una lengua, asignándoles una descripción estructural apropiada.
Su modo de entender la gramática era totalmente diferente de las concepciones lingüísticas de la época. Desarrolló, además, conceptos que resultaron novedosos -no todos originales de él- tales como lo creativo del sujeto en el uso de la lengua, estructuras de funcionamiento diferentes (de superficie y profunda), distinción entre competencia y ejecución..., es decir, una serie de nociones que resultaron muy atractivas a los psicólogos del lenguaje, insatisfechos con las explicaciones conductistas.
En 1959, publicó Chomsky su Crítica a Verbal Behavior de Skinner, causando enorme impacto en los estudiosos del lenguaje de la época. Es importante destacar que Chomsky es frecuentemente citado como una de las figuras más influyentes en el "cambio de paradigma" en psicología a partir de los sesenta, imponiéndose paulatinamente el modelo "cognitivista" por sobre el conductista.
Ya en 1962, en los inicios de una década en que la psicología cognitiva ganaba cada vez más adeptos, publicó Miller los primeros experimentos de la psicolingüística moderna. Si los estudios anteriores se habían centrado en la palabra, sus asociaciones y el rol del condicionamiento en los fenómenos relativos al lenguaje, ahora la unidad de análisis comenzaba a ser el enunciado, la oración. La estructura de la oración, según este nuevo punto de vista, no era el resultado de una simple adición de palabras, asociadas según las leyes del condicionamiento o de la probabilidad de ocurrencia de respuestas: su comprensión, por tanto, no podía ser un mero subproducto del conocimiento de las palabras. La atención de los estudiosos de la lengua se empezó a focalizar en la competencia sintáctica, es decir, la competencia lingüística del hablante-oyente.
La fig. 4.5, inspirada en lo expuesto por Engelkamp (1981), ilustra las diferencias principales entre la psicolingüística pre y post chomskiana. El año 1957, en que aparece Estructuras sintácticas, marca la línea divisoria.

Figura 4.5
Psicología del lenguaje antes y después de 1957.
1 = unidad de análisis
2 = mecanismos explicativos
3 = relaciones entre psicología y lingüística
Se puede observar cómo de la palabra como unidad de análisis, se pasó al enunciado. (Más tarde la unidad de análisis pasará a ser el texto-discurso, como veremos oportunamente). Los mecanismos explicativos de los fenómenos relativos al lenguaje (percepción, comprensión y producción del habla, adquisición del lenguaje por el niño pequeño, relaciones entre enunciados, desarrollo semántico, lingüistificación del pensamiento, etc.) dejan de ser el condicionamiento (clásico y operante) y las asociaciones estímulo-respuesta. Se sostiene que los enunciados se generan mediante reglas: partiendo de una cantidad relativamente limitada de elementos, se da lugar, mediante una cantidad determinada de reglas que definen nuestra competencia lingüística, a una cantidad ilimitada de enunciados. El niño no aprende por reforzamiento y retención de frases hechas: "infiere" y aplica reglas mediante las cuales puede dar forma a sus intenciones comunicativas transformándolas en enunciados.
Obviamente, esto llevó a los psicólogos interesados en el lenguaje a tratar de comprender cuáles eran las reglas que estaban en la base de la comprensión y producción de enunciados, lo que se tradujo, como lo representa el gráfico (fig. 4.5), en un acercamiento entre lingüística y psicología.17
Según Bates (1978), desde una perspectiva psicológica, la postura chomskiana significó un fuerte rechazo al enfoque ambientalista que caracterizó la teoría del aprendizaje de la conducta verbal por décadas. Esto lo veremos con algún detalle en el apartado dedicado a las teorías y mecanismos de desarrollo del lenguaje.
"Si bien la teoría de Chomsky -explica Swenson (1984)- advierte diferencias individuales, propone que los seres humanos heredan una capacidad de lenguaje que los provee de una gramática universal". Dicha gramática proporciona los principios que determinan las formas de las gramáticas y competencias particulares.
La psicolingüística de inspiración chomskiana (conocida como psicolingüísti-ca generativa) giró, como se ha explicado, en torno al rol central que compete al componente sintáctico, en desmedro del semántico. Gran cantidad de estudios en este período se caracterizaron por sus referencias e inspiración en la gramática generativa-transformacional: realidad psicológica de la estructura profunda, la percepción y el recuerdo de oraciones con diversa complejidad sintáctica, las construcciones jerárquicas y regularidades de la gramática infantil,18 aplicación de las reglas de transformación, etc. Basta revisar algunos conocidos tratados de psicolingüística, como los de Slobin, Dale, Herriot, citados en la bibliografía. La gramática pasó a ser la "teoría de la lengua", constituyendo un intento por caracterizar el tipo de conocimiento o "competencia" que poseen los seres humanos para usar la lengua.
La lingüística se transformó, de algún modo, en un capítulo de la psicología cognitiva.
Sin embargo, no es lo mismo el estudio de la comprensión y producción de enunciados (los que se pueden analizar aislados del contexto), que el proceso de comunicación como tal. La debilidad del componente semántico y de los aspectos pragmáticos de la comunicación en la gramática chomskiana de la época (ya que siguió evolucionando posteriormente), pronto se pusieron de manifiesto.
Dentro de la misma lingüística se desarrollaron modelos gramaticales que darían al componente semántico el rol que asumió antes el componente sintáctico, pasando a ser el elemento generador y no un componente puramente interpretativo.19 El mismo Chomsky ha modificado posteriormente sus puntos de vista al prestar más atención a las variables de significado antes que a las puramente sintácticas (Swenson, 1984; Ver también Reber,20 1987), incluyendo más tarde preocupación por los aspectos pragmáticos (Bertucelli Papi, 1996). Es de interés destacar que una parte muy significativa de su sólida producción escrita las últimas décadas ha estado centrada en la crítica política y social.
Rondal (1980) caracteriza muy bien tres grandes momentos de la psicolingüística. En su punto de vista se basa la fig. 4.6. Los dos primeros corresponden a los ya descritos: la psicolingüística de inspiración "conductista", antes de la década de 1960 y la psicolingüística "generativa". (En la fig. 4.5, las etapas antes y después de 1957). Nótese que estas etapas caracterizan en especial lo que ocurrió en Estados Unidos, desde donde fueron acogidas con interés por los estudiosos del lenguaje y la psicología del lenguaje, tanto en Europa como en otros lugares, las más importantes innovaciones.
A cada una de las tres etapas o momentos le corresponde una concepción diferente del lenguaje, la que ya ha sido suficientemente caracterizada a lo largo de las páginas anteriores.
Rondal explica que en la etapa actual los distintos componentes de la economía del sistema lingüístico (y señala sus partes desde la perspectiva semiótica: sintaxis, semántica y pragmática) deben ser considerados simultáneamente, al servicio de la comunicación e interacción. Entre las áreas privilegiadas de la investigación pragmática que definen la etapa actual -y que gira en torno a cómo la lengua funciona en los procesos comunicativos-, Bertucelli Papi (ibídem) nombra: el análisis del discurso y la conversación, los actos de habla, los significados implícitos de los enunciados, la dependencia contextual de las expresiones lingüísticas.

Figura 4.6
La psicolingüística en una perspectiva diacrónica. Las tres grandes etapas que la han caracterizado.
Desde los estudios en psicología del desarrollo del lenguaje (psicolingüística evolutiva) de los años cincuenta y antes, en que se contabilizaba cuántas palabras sabía el niño a cada edad (lenguaje como "repertorio de palabras"), hoy el énfasis se pone en cómo se comunica el niño en diferentes contextos y con diversos interlocutores; qué peculiaridades tiene la comunicación infantil en los distintos momentos del desarrollo y qué ocurre con cada niño, en concreto, a la luz de esos hallazgos.
La comunicación lingüística tiene poco sentido aislada de otras formas de comunicación (gestos, mímica, silencios...), debiendo analizarse en situaciones naturales, es decir, en secuencias de interacciones entre individuos y en determinados contextos espacio-temporales (Rondal, 1980, 1982). La psicolingüística y psicología del lenguaje contemporáneas, en consecuencia, van de la mano con los desarrollos en semiótica, lingüística, sociolingüística y ciencias afines. Así es como Carroll (2006), en su tratado dedicado a la psicología del lenguaje, recogiendo los aportes de investigadores en el área, afirma que la psicolingüística "forma parte de un campo de estudio relativamente moderno llamado ciencia cognitiva, un conjunto de disciplinas que reúne las nociones de psicólogos, lingüistas, expertos en informática, neuropsicólogos y filósofos con vistas a estudiar la mente y los procesos mentales".
1 Superficie plana de madera, pizarra u otra sustancia apropiada, de color oscuro, que se usa en las escuelas para escribir o dibujar con tiza y que se puede borrar con facilidad. (Se usan ahora pizarrones blancos en que se escribe con rotulador o plumón con tinta y también "pizarrones electrónicos").
2 Los homónimos son palabras semejantes en su forma, pero de distinto significado. Si se escriben y pronuncian igual (amo - amo; muñeca - muñeca) se denominan homógrafos. Si se pronuncian igual, pero con ortografía ligeramente diferente (asta - hasta; hecho - echo), se llaman homófonos. Algunos autores denominan parónimos a estos últimos, incluyendo también parecidos en su forma, del tipo perjuicio - prejuicio; sesionar - seccionar (es decir, no homófonos).
3 Hierro Pescador, J. Principios de filosofía del lenguaje. Alianza Editorial, España, 1980.
4 Para más detalles, ver Hörmann, H.: Psicología del lenguaje, Gredos, Madrid, 1973, pág. 42, y Eco, U. Signo, Labor, 1976.
5 Battro, A.M.: El pensamiento de Jean Piaget. Emecé, 1969.
La cercanía física (Ginebra) es importante. Saussure murió en 1913, pero el Curso de lingüística general fue publicado en 1916. Piaget publicó su primer libro sobre psicología infantil, dedicado justamente al lenguaje (El lenguaje y el pensamiento en el niño) en 1923, demostrando su gran interés en el área. El nacimiento de la inteligencia es, sin embargo, bastante posterior: 1936.
6 Cap. 2: "Signos, signos, signos". J. Hierro Pescador (1980).
7 Para Pavlov el lenguaje es un "segundo sistema de señales", ya que las palabras son señales de señales (los estímulos condicionados e incondicionados).
8 Morris, Ch. Fundamentos de la teoría de los signos. En F. Gracia (ed.), Presentación del lenguaje. Taurus, España, 1972.
Una completa información sobre la vida y obras de Morris se puede ver en http://es.wikipedia.org/wiki/ Charles_William_Morris
9 Ibídem, pág. 58. Ver también, Morris, Ch.: Signos, lenguaje y conducta. Losada, Argentina, 1962.
10 Los signos se relacionan u organizan al interior de los códigos (como lo hizo ya notar Saussure) de dos maneras: como sintagmas (eje horizontal) y como paradigmas (eje vertical):
El niño estudia La joven juega Los alumnos cantan bien "chatean" constantemente11 En Morris, Ch. Fundamentos de la teoría de los signos, pág. 54.
12 Una completa información de su vida y obras, así como de su enfoque sobre la ciencia y su concepción triádica del signo, se puede encontrar en http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Sanders_Peirce
13 Se atribuye a John Locke la introducción del término semiótica en su sentido actual.
14 Bertucelli - Papi M. (1996) informa que en 1977 aparece en Holanda el Journal of Pragmatics; en 1986, se constituye la Asociación Internacional de Pragmática (IPrA); en 1992, nace la revista Pragmatics y en 1993, Pragmatics and Cognition. Todo esto se ha visto acentuado a comienzos del nuevo siglo.
15 1900: Wilhelm Wundt El lenguaje.
1923: Jean Piaget El lenguaje y el pensamiento en el niño.
1924: Jean Piaget El juicio y el razonamiento en el niño.
1934: Karl Bühler Teoría del lenguaje.
1934: Lev Vigotsky Pensamiento y lenguaje
16 Entre otros, se cita a Kantor (1936) que escribe An objective psychology of grammar, de corte netamente conductista y, más tarde, a Pronko por su artículo en el Psychological Bulletin: Language and psycholinguistics. A review (1946).
17 El libro de Judith Greene, entre otros (Psicolingüística: Chomsky y la psicología. Traducción en Trillas, México, 1980) puede dar al lector una relación bastante acabada de este acercamiento a la psicolingüística en la etapa que se comenta.
18 En el capítulo sobre psicolingüística evolutiva nos ocuparemos de algunas de estas cuestiones.
19 La "gramática de casos" de Fillmore, la "semántica generativa" -enfoque desarrollado por Lakoff, Mc Cawley y otros autores- son ejemplos de estas corrientes.
20 Reber, A.S. "The rise and (surprisingly rapid) fall of psycholinguistics". Synthese, 72, 3, 325-339, 1987.
Capítulo 5
COMUNICACIÓN NO VERBAL
Temas del capítulo
Psicología del gesto y expresión corporal • Autopresentación, autodivulga-ción y autovigilancia • Significación, expresión y comunicación • Kinésica, proxémica, paralingüística • Dimensiones no verbales en el proceso interactivo • Comunicación en grupos pequeños
PSICOLOGÍA DEL GESTO Y DE LA EXPRESIÓN CORPORAL
Expresar, según los diccionarios de la lengua, quiere decir -entre otras acepciones-manifestar con palabras, miradas o gestos, lo que uno quiere dar a entender. Si bien el término suele tener para muchas personas una connotación preferentemente verbal ("se expresa bien"), hace referencia también a medios no verbales de significar y de comunicar a través de gestos, actitudes corporales, miradas, etc. Formas más elaboradas de "expresar", tanto verbales como no verbales, constituyen lo que culturalmente se reconoce como "expresión artística".
Desde la antigüedad el hombre ha tenido conciencia del significado y efecto de las formas no verbales de comunicar, y de cómo estas pueden estar asimismo al servicio de aviesas intenciones, como el engaño, y en contradicción con lo que se dice verbalmente. En el Libro de los Proverbios, de las Sagradas Escrituras, se afirma que "el hombre malo es digno de desprecio, anda en mendacidad de boca, hace guiños con los ojos, refriega los pies, habla con los dedos". Y más adelante: "el que hace guiños con los ojos maquina engaños y el que aprieta los labios, ha hecho ya el mal".
El aspecto corporal y rasgos físicos de las personas entregan igualmente información y pueden "significar". Muchas veces se les asocia a determinadas características psicológicas, como ocurre con esta descripción de Cervantes del bachiller Sansón Carrasco en el Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha:
Era el bachiller, aunque se llamaba Sansón, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón, de color macilento, pero de muy buen entendimiento; tendría hasta veinticuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande, señales todas de ser de condición maliciosa y amigo de donaires y de burlas, como lo demostró en viendo a don Quijote, poniéndose delante de él de rodillas, diciéndole...
Indudablemente podemos equivocarnos al esperar determinados comportamientos de las personas a partir de sus rasgos físicos y proporciones corporales, pero existe toda una tradición en psicología que definía tipos temperamentales inspirándose en el sustrato biológico y formas corporales. Sí resulta claro que los gestos y actitudes corporales están muchas veces al servicio de intenciones comunicativas. Cumplen una función esencial en los lenguajes de señas y constituyen la piedra angular de la comunicación humana. Se ha observado incluso "balbuceo manual" en bebés sordos expuestos al lenguaje de señas,1 obligados a privilegiar esta vía de comunicación.
En su excepcional tratamiento del tema de la autenticidad e inautenticidad, Lersch (1963) dedica varias páginas al estudio fenomenológico de la inautenticidad, distinguiéndola de la insinceridad. En esta "se trata de erigir una fachada exterior como encubrimiento consciente de los verdaderos procesos, sentimientos y designios internos". En aquella, la intencionalidad de la conducta se extiende no sólo a la apariencia exterior, "sino que llega más profundamente: intenta también afectar a la propia intimidad". El fenómeno expresivo es para el autor "la revelación de la intimidad y esta, el contenido inteligible del fenómeno expresivo". En el hombre auténtico, precisa: "todo lo que aparece en la fisionomía exterior está adherido a un núcleo substancial: la fisionomía2 es la expresión de la personalidad".
No es de extrañar, entonces, que el gesto, la expresión corporal, la comunicación no verbal, revistan tanta importancia para la psicología, así como han sido objeto de estudio por parte de antropólogos culturales y semiólogos. Demás está decir que para los educadores constituyen un poderoso medio de conocimiento de sus educandos, de sí mismos, y son manifestación del verdadero sentido de las interacciones.
Knapp (1980) sintetiza su trabajo sobre la comunicación no verbal, afirmando que este tipo de comportamiento puede
• repetir,
• contradecir,
• sustituir,
• complementar,
• acentuar o
• regular el comportamiento verbal.
Normalmente lo no verbal complementa, acentúa, reemplaza o contribuye a regular lo que decimos con palabras en la interacción con otros; en ocasiones, en cambio, lo contradice. Hay una gran variabilidad entre las personas en cuanto a su modo de interpretar las claves verbales y no verbales en el comportamiento de los demás, en especial de personas que les resultan menos familiares o desconocidas. Quienes suelen engañar, como los que embaucan creando todo un andamiaje al servicio del embuste para propio provecho (con apoyo de "empresas" de fachada con infraestructura física ad hoc), saben bien que sus eventuales víctimas ingenuamente creerán que están tratando con personas honestas. Procuran entregar claves no verbales coherentes con sus mensajes verbales.
AUTOPRESENTACIÓN, AUTODIVULGACIÓN Y AUTOVIGILANCIA
Un aspecto interesante estudiado en las últimas décadas dentro de la gran temática de la interacción social -y que guarda estrecha relación con sus componentes no verbales- es lo que se conoce como manejo de impresiones o autopresentación, y que Turner (1991) ha definido como "el proceso de presentar una imagen pública del sí mismo hacia otros".
El tema lo aborda extensamente el psicólogo inglés Gross (1998) y explica que a veces "se puede influir en personas en particular en una situación específica (por ejemplo, en una entrevista de trabajo), o se puede mantener una imagen de uno mismo que se cree que otras personas en general también comparten (por ejemplo, que se es cuidadoso o competente o atractivo). Aun así, en cualquier situación, parece que el manejo de impresiones ocurre todo el tiempo".
Apunta el autor que el manejo de impresiones exige ponerse en el lugar del otro, es decir, "se debe ser capaz, en términos psicológicos, de ponerse en los zapatos de otra persona para ver cómo se percibe la impresión desde su punto de vista y adaptar la propia conducta de acuerdo con ello". El manejo de impresiones a fin de influir en los demás ha sido comparado, en ocasiones, con la actuación:
Crear una impresión exitosa requiere del entorno adecuado, la utilería (por ejemplo, la manera en que se encuentra vestida la persona), las habilidades y una comprensión compartida acerca de lo que cuenta como ‘bambalinas'. Por ejemplo, se puede considerar que la persona que lleva la autodivulgación demasiado lejos, está trayendo a escena lo que debería conservar ‘tras bambalinas’ y con ello crea una impresión desfavorable.
Por autodivulgación se entiende esa habilidad, componente del manejo de impresiones, por la que de manera voluntaria se proporciona a los demás información acerca de uno mismo.




