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Hoy en día, hay casi 350 colegios y universidades que juegan en las 32 conferencias de baloncesto de la División I. Y esos son solo los equipos universitarios de los Estados Unidos, por no hablar de todos los equipos que juegan en Canadá, en Europa, en Rusia, en China y en toda Sudamérica. Los deportes son una parte importante de la vida universitaria. Algunas universidades dan demasiada importancia a los deportes, lo que supone una presión extrema para los jugadores y el cuerpo técnico. En algunas universidades, los entrenadores cobran tanto como los entrenadores a nivel profesional. Un equipo deportivo da a la universidad identidad y audiencia televisiva, lo que a su vez atrae a mejores atletas y de mayor perfil que aumentarán el prestigio de la universidad.
Pero no siempre fue así. Cuando el baloncesto universitario estaba empezando, los equipos eran pequeños, no estaban bien entrenados y definitivamente carecían de habilidad, o quizás incluso de talento natural. Fíjate en ese resultado de 9 a 3 entre la Facultad de Agricultura de Minnesota y el Hamline College. ¡Eso tiene que ser vergonzoso!
Los deportes universitarios han crecido como dice el versículo de la Escritura: “Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga”. No podemos tenerlo todo de la noche a la mañana. Al principio, los programas deportivos universitarios eran insignificantes y, probablemente, no más importantes que los otros programas universitarios. Pero, a lo largo de los años, esos programas y competencias se desarrollaron, y ahora aportan éxitos a sus instituciones.
Tenemos que empezar por algún sitio, incluso en lo espiritual; y la fe es el base para dar ese pequeño empujón extra hacia el crecimiento y el éxito.
10 de febrero
Computadora de ajedrez
“No se alabe el sabio en su sabiduría [...]. Mas alábese en esto el que haya de alabarse: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 9:23, 24, RVR 95).
¿Eres bueno con las computadoras? ¿Eres un experto en tecnología o informática? ¿Puedes hacer que la computadora haga lo que quieras, o ella te dice lo que tienes que hacer? Las computadoras son bastante tontas. Solo pueden hacer aquello para lo cual están programadas, ¿verdad? Son máquinas y tienen que obedecernos. Pues bien, algunas computadoras se están volviendo bastante inteligentes; tanto que parece que casi empiezan a pensar por sí mismas.
El 10 de febrero de 1996, en Filadelfia, Pensilvania, una computadora venció a un campeón mundial de ajedrez en su propio juego. La computadora se llamaba Deep Blue, y su oponente era un ruso llamado Gary Kasparov, el gran maestro de ajedrez mejor clasificado del mundo. Era la primera vez que una computadora vencía a un jugador humano de primera categoría en condiciones de campeonato. Los aficionados al ajedrez de todo el mundo se sorprendieron porque se decía que Kasparov era uno de los mejores ajedrecistas. Y nunca había perdido un partido de juegos de partidas simultáneas contra nadie; nunca, ni contra hombre ni contra máquina. ¿Qué había pasado? ¿Estaba perdiendo su agudeza?
Después de la derrota inicial, Kasparov ganó el juego por seis partidas; pero en la revancha, un año después, Deep Blue ganó con todas las de la ley. Deep Blue fue desarrollado por un equipo de investigadores de IBM en Yorktown Heights, Nueva York. Capaz de evaluar 200 millones de jugadas de ajedrez por segundo, podía anticipar todas las jugadas posibles hasta los próximos 10 a 15 movimientos. Eso sí que es una computadora.
¿Cuán inteligente eres? ¿Lo suficientemente inteligente como para pensar por ti mismo? ¿Lo suficientemente inteligente como para confiar en ti mismo? Según Jeremías, nunca podemos contar con nuestra propia inteligencia. Es mucho mejor depender de la sabiduría de Dios, porque Aquel que creó el cielo y el mar de nuestro planeta es infinitamente sabio. Es capaz de anticipar cada movimiento posible hasta los siguientes billones de trillones de pasos. Así es, ¡con Dios no hay absolutamente ningún margen de error! Pues no es una computadora, ¡es Dios!
No es suficiente saber y creer que Dios es 100 % preciso. Dios quiere que tú creas que él es 100 % exacto y confiable en tu vida. Cuando acudes a Dios con lo que no puedes entender, ¡es cuando te vuelves verdaderamente inteligente!
11 de febrero
Primer colegio de mujeres
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, comoobrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bienla palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15, RVR 95).
En este día de la historia, se fundó el Mount Holyoke Female Seminary, el primer colegio superior de mujeres en los Estados Unidos. Ocurrió en South Hadley, Massachusetts, en 1836. Era solo para señoritas, y les exigían que hicieran lo que en aquella época se llamaba “tareas domésticas cooperativas”. A mí me suena a simples tareas domésticas. El colegio comenzó su primer semestre con ochenta estudiantes, y el costo total de la matrícula y la comida para el año era de 64 dólares. ¿Puedes imaginar eso? Solo 64 dólares. ¡Vaya!
Pero, por supuesto, eso fue hace mucho tiempo, y las cosas han cambiado desde entonces. Hoy hay más de 4.300 de colegios superiores en todo el territorio de los Estados Unidos, y las mujeres pueden estudiar en casi cualquier institución que quieran.
Cualquier estudiante que asista hoy a una escuela superior pagará, por semestre, un mínimo de entre 150 y 200 dólares por hora semanal de cursada (crédito) en un colegio comunitario local. Siendo 32 el promedio de créditos en dos semestres, la matrícula más barata que un estudiante pagaría hoy (un año completo de estudios) sería de 4.800 dólares como mínimo. Eso es un aumento del 7.500 % desde 1836, y no es nada comparado con el costo de la matrícula en una universidad estatal o en una privada, o una universidad de la Ivy League (las más prestigiosas). Yale cobra unos 64.000 dólares al año, la Universidad John Hopkins cuesta 66.000, y el Harvey Mudd College es el “papá” de todos: cuesta la increíble suma de 70.000 dólares al año. Por supuesto, tienes que pagar esa educación superior, así que debes tener un plan de carrera antes de desembolsar el dinero. Dicho esto, hay tantas becas y préstamos y paquetes especiales de matrícula disponibles hoy en día que, si realmente quieres esa clase de educación, está disponible.
Recuerda que, a largo plazo, los chicos que van a la universidad tienen más éxito en el trabajo y ganan más dinero. En una vida promedio, un graduado de la escuela secundaria ganará alrededor de 1,2 millones de dólares; alguien con un título terciario de dos años obtendrá cerca de 1,6 millones de dólares; y un licenciado de una carrera de cuatro años, alrededor de 2,1 millones.
Dios quiere que tengas éxito, y tu éxito es su éxito. No importa lo que hagas, puedes servirlo, pero necesitas hacerlo lo mejor posible. Adelante, abre esas puertas de la educación superior y camina hacia un futuro más brillante con la bendición de Dios. No te arrepentirás.
12 de febrero
De Nueva York a París
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13, RVR 95).
El 12 de febrero de 1908, seis automóviles iniciaron una carrera que iba de Nueva York a París. ¿Suena imposible? Bueno, tal vez. La competencia comenzó en Times Square, ciudad de Nueva York, con más de 250.000 personas animando el inicio de una carrera para dar la vuelta al mundo. Se convirtió en la competición automovilística más larga de la historia. En este evento de categoría mundial, participaron seis equipos provenientes de Francia, de Italia, de Alemania y de Estados Unidos. El recorrido, que atravesaba el país hacia el oeste, incluía cruzar de Alaska a Siberia por el congelado Estrecho de Bering; pero al llegar a Valdés (Alaska), se dieron cuenta de que era imposible. Al final, viajaron en barco de Seattle (EE. UU.) a Japón y, de allí, a Vladivostok (Siberia, Rusia), donde nuevamente ocuparon su lugar detrás del volante. La carrera, de 35.500 kilómetros, atravesó tres continentes; y duró 170 días, con 88 días de conducción propiamente dicha. La media de la carrera diaria fue de solo 244 kilómetros, y el tramo más largo fue de 675 kilómetros. Y todo esto en un momento en que se consideraba que los caballos eran más fiables que los automóviles.
Al comenzar en invierno –con la idea (fallida) de cruzar el Estrecho sobre hielo–, la carrera se desarrolló en terribles condiciones climáticas. No había carreteras, y las pocas rutas que sí existían, frecuentemente, eran intransitables. Los conductores, a menudo, iban por las vías del tren, pero, como estaba prohibido usar las vías en sí, montaban el vehículo a horcajadas entre los rieles, saltando sobre los durmientes. Recorrieron grandes distancias a campo traviesa, mucho antes de los días de la tracción a cuatro ruedas; y tuvieron que empujar el auto o tirar de él para desatascarlo de la nieve y el barro. Y más de una vez, caminaron hasta el alejado poblado más cercano a buscar combustible o materiales para reparar el vehículo.
El equipo estadounidense del corredor Montague Roberts, y el conductor y mecánico George Schuster fueron los ganadores de la carrera, con un auto de la Thomas Motor Company de Buffalo, Nueva York. El Thomas Flyer costaba 4.000 dólares, pesaba 2.268 kilos con carga, y podía alcanzar una velocidad de 95 kilómetros por hora, algo sorprendente para un automóvil en aquella época. La hazaña nunca ha sido igualada. George y sus compañeros, ya fallecidos, siguen teniendo el récord mundial más de cien años después.
A veces sentimos que los retos de la vida son demasiado para nosotros (como estar varado sin gasolina en el medio de Siberia). Nuestros amigos nos piden que hagamos cosas que sabemos que no debemos hacer. Los deportes en los que queremos participar se practican los viernes por la noche. Las personas que amamos terminan en el hospital o mueren tras mucho sufrimiento. Pero debemos ser valientes. Todo lo que él nos pide, lo podemos hacer con su poder.
13 de febrero
Los primeros quintillizos vivos registrados
“¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajoes maravilloso, lo sé muy bien” (Salmo 139:14, NTV).
¿Alguna vez has mirado a través del vidrio de una guardería de hospital y has observado a todos esos recién nacidos en sus cunas? Ahora imagina que todos esos bebés retorciéndose, moviendo las manos, llorando y con la cara roja, pertenecen a la misma madre. Los bebés son bonitos, pero eso sería demasiado, puede que digas. La señora Edna Beecham Kanouse, de Watertown, Wisconsin, Estados Unidos, tuvo quintillizos el 13 de febrero de 1875. ¿Quintillizos? Son cinco bebés; y todos eran varones. ¿Te imaginas cuidar a cinco bebés al mismo tiempo? Un solo niño puede ser, pero ¿cinco? Otras historias de quintillizos en ese país se remontan a los años 1776 y 1800 pero, por desgracia, todos esos bebés perdieron sus pequeñas vidas poco después de empezarlas. Los bebés de la Sra. Kanouse fueron los primeros quintillizos que vivieron al menos dos semanas.
Las probabilidades de tener partos múltiples disminuyen con cada bebé que se añade al conjunto. La probabilidad de que una pareja, en forma natural, tenga gemelos es de 1 entre 90. La probabilidad de que sean gemelos idénticos es de 1 entre 250. La probabilidad de que nazcan trillizos de forma natural es de 1 entre 8.100. Si hablamos de cuatrillizos, es de 1 entre 729.000; y la probabilidad de tener quintillizos nacidos de forma natural es de 1 entre 55 millones. Son cifras alucinantes. Y ¿si una madre tiene dos pares de gemelos? Se cree que la probabilidad de tener cuatrillizos naturales formados por dos conjuntos de gemelos es de 1 entre 36 millones. ¿Podemos siquiera comprender esta complejidad?
Sin embargo, es posible que las estadísticas más sorprendentes sean las de una familia de California que dio a luz a cuatro niños idénticos en 1997; y las de dos familias, una en California y otra en Washington, que tuvieron cuatro niñas idénticas en 2002. ¿Imposible, dices tú? Casi. La probabilidad de que nazcan cuatrillizos idénticos de forma natural es de 1 entre 600 millones.
¡Increíble! No hay nada más que decir, excepto que estamos hechos de forma maravillosa. El cuerpo humano ya es intrincadamente complejo, y el milagro del nacimiento eleva esa complejidad a la estratosfera. El increíble acontecimiento de tener conjuntos idénticos de bebés, hechos a imagen y semejanza de Dios, es verdaderamente asombroso e inspirador. Solo podemos esperar en la presencia de Dios, preguntándonos qué hará a continuación.
14 de febrero
La primera computadora electrónica
“Oh Señor, ¿qué son los seres humanos para que te fijes en ellos, los simples mortales para que te preocupes por ellos?” (Salmo 144:3, NTV).
¿Qué haríamos sin las computadoras? Las usamos para escribir trabajos con procesadores de texto; para entrar en Internet y buscar información, chatear con amigos, y hacer pagos bancarios; para escuchar música y ver películas. Aunque podamos hacer esto con teléfonos inteligentes, en muchos casos, las computadoras son irreemplazables: vienen integradas en los automóviles y en electrodomésticos; hacen funcionar sistemas de seguridad; lanzan cohetes; almacenan, procesan y ordenan todo tipo de información; tienen múltiples usos en el ámbito de la medicina; sirven para identificar y localizar personas desaparecidas o delincuentes; y son utilizadas para mucho más.
¿Cómo empezó todo esto? El 14 de febrero de 1946 se hizo una demostración de la primera computadora electrónica. Ya existían modelos de computadoras desde hacía mucho tiempo, pero esta fue la primera que utilizó con éxito componentes electrónicos. Fue construida por la Escuela de Ingeniería Eléctrica Moore, de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, y se la denominó oficialmente Computadora e Integradora Numérica Electrónica. Extraoficialmente, fue apodada El Cerebro Gigante. Era tan grande que requería una sala de 9 por 15 metros. Contenía aproximadamente 18.000 tubos de vacío y requería 130 kilovatios de electricidad por hora para funcionar. ¿El costo? Casi 500.000 dólares (hoy, unos 9,5 millones). Increíble. El Cerebro Gigante consumía 5.000 veces más electricidad que una computadora portátil actual, y su memoria era unas 500.000 veces menor. Nuestras computadoras portátiles actuales son 4 millones de veces más veloces que El Cerebro Gigante. No es de extrañar que el monstruo pesara 30 toneladas más.
Pero todo esto (pasado y presente) palidece cuando descubrimos lo que puede hacer el cerebro humano. Esta aparentemente simple masa de tejido gris que pesa un kilo posee 100.000 millones de células cerebrales. Cada una de estas se comunica eléctricamente con al menos 1.000 células similares, disparando impulsos unas 200 veces por segundo. Sacando cuentas, llegamos a la conclusión de que el cerebro humano procesa alrededor de 20.000 billones de cálculos por segundo.
Más sorprendente aun que su capacidad de cálculo es la capacidad del cerebro de elegir a quién va a servir. ¿Elegirá tu cerebro al enemigo, que quiere desesperadamente destruirte, o al Dios que te creó y no puede evitar sonreír cuando piensa en ti?
15 de febrero
El primer oso de peluche en los Estados Unidos
“Entonces Dios dijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen,conforme a nuestra semejanza’” (Génesis 1:26, RVR 95).
En este día de la historia, Morris Michtom, un inventor y dueño de una juguetería en Nueva York, Estados Unidos, puso dos osos de peluche en su vitrina, bajo el nombre “Osos Teddy”. Michtom había recibido permiso del presidente Theodore Roosevelt para usar su apodo, “Teddy”. El presidente aceptó el truco y, en poco tiempo, otras empresas de juguetes empezaron a fabricar los osos de peluche. No es de extrañar que los ositos se convirtieran pronto en los favoritos de los niños de todo el mundo. Era el año 1903.
A pesar de la imagen que un lindo osito de peluche trae a la mente del medio, debemos recordar que el presidente Roosevelt era un deportista y cazador. Este era uno de sus pasatiempos favoritos, lo que lo llevó a realizar varios safaris al interior de África para cazar animales salvajes. La matanza masiva de animales salvajes no era infrecuente durante sus excursiones de caza. En uno de sus viajes de caza, su grupo mató más de 6.000 animales por deporte y trofeos.
Sin embargo, fue un incidente en una cacería los Estados Unidos lo que parece haber inspirado la idea de hacer los ositos de peluche. Se cuenta que Roosevelt estaba en Misisipi, en 1902, cuando descubrió que sus guías de caza habían atado a un árbol a un oso negro viejo y herido. Mientras que algunos informes afirman que Roosevelt disparó al oso por compasión al ver su sufrimiento, otros insisten en que lo liberó. Los caricaturistas políticos retrataron más tarde que, bajo la imagen dura y machista de Roosevelt, se escondía un hombre mucho más suave y sensible.
Tú también fuiste hecho a imagen de Alguien, pero no en honor a un hombre al que le gustaba matar. Fuiste hecho a imagen de un Hombre que murió por amor. Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han estado disfrutando de la alegría de dar amor desinteresado desde la eternidad, cada uno de ellos empeñándose en actos de amor. Ellos te hicieron a su imagen y semejanza, lo que significa que fuiste creado para la misma experiencia. No eres un trofeo para colocar en un estante, sino un osito de peluche cuidadosamente elaborado para que ellos lo amen. Cuando veas realmente el amor que late en su corazón por ti, querrás compartir ese amor con todos los demás osos de peluche de la juguetería, tus prójimos.
16 de febrero
Primer colegio para sordos en los Estados Unidos
“La gente estaba sumamente asombrada, y decía: ‘Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos’ ” (Marcos 7:37, NVI).
¿Te imaginas no poder oír? Cuando enciendes la televisión, solo ves una imagen cambiante. Cuando caminas hacia una intersección con mucho tráfico, no oyes las bocinas de los coches, ni el rugido de una motocicleta que acelera, ni la radio que suena en el descapotable de al lado. Aunque no pudieras oír a tus profesores ni a tus amigos, tendrías que seguir yendo a la escuela. Un día como hoy en 1857, hace más de 150 años, se inauguró en Washington D. C., el primer colegio superior para sordos de los Estados Unidos, al que llamaron Colegio Nacional de Sordomudos.
En la actualidad, Estados Unidos cuenta con al menos cien colegios superiores para sordos, con bibliotecas especiales y otros servicios diversos para ayudarlos a comunicarse. Algunas personas nacen con los factores que causan la sordera. Otras pierden la audición debido a accidentes, enfermedades o a la vejez. Hoy en día, se está haciendo mucho para ayudar a las personas sordas a volver a oír. En muchos casos, la cirugía es una buena opción, y un implante de oído interno permite a veces la restauración completa o al menos parcial. Se están haciendo investigaciones en el campo de la regeneración nerviosa para ayudar a recuperar la audición por completo. Y, por supuesto, siempre está el aparato auditivo; los que se fabrican ahora apenas se notan.
Es increíble lo que podemos hacer para comunicarnos con quienes no oyen. La televisión ofrece subtítulos especiales, y los eventos deportivos y los conciertos suelen ofrecer también este servicio. Pero el desarrollo de numerosas formas de lenguaje de señas ha sido quizá la mayor ventaja para las personas con discapacidad auditiva. Casi todos los países tienen una forma de lenguaje de señas que pueden utilizar las personas sordas. África cuenta con al menos 25 formas diferentes. El lenguaje de señas americano es el más popular que se utiliza hoy en los Estados Unidos. El lenguaje de señas no solo ayuda a los discapacitados auditivos a comunicarse en la vida diaria, sino también es una forma de comunicación bellamente expresiva que puede unir la palabra y el cuerpo en la alabanza a Dios en los servicios de adoración.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, curó a los sordos en un despliegue milagroso de poder divino. Cuando vuelva a nuestro planeta, abrirá los oídos de todos los que ahora solo oyen el silencio.
17 de febrero
El primer submarino utilizado en la guerra
“El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo: sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno” (Salmo 103:15, 16, NVI).
Hacía ya cuatro años que se estaba peleando la Guerra Civil estadounidense. Tanto el Norte como el Sur buscaban victorias decisivas por tierra o por mar; y finalmente, el éxito llegó para el Norte, pero de una manera muy inusual. El primer ataque submarino a un barco enemigo de la historia se produjo en plena noche el 17 de febrero de 1864, y no se repetiría hasta la Primera Guerra Mundial, medio siglo después. Este ataque fue realizado por un submarino apodado Hunley, comandado por el teniente Dixon. La embarcación era diminuta en comparación con los típicos submarinos que se usan hoy: solo un metro y medio de ancho, un metro y medio de alto y doce metros de largo. Sin más medios de propulsión que su hélice manual, que requería el esfuerzo de ocho hombres, su velocidad máxima era de solo cuatro nudos (menos de 8 kilómetros, o 5 millas, por hora). Sorprendentemente, no estaba previsto el almacenamiento de aire a bordo.
El fatídico ataque se llevó a cabo contra un barco llamado U.S.S. Housatonic, que descansaba frente a la costa de Charleston, en Carolina del Sur. El Hunley consiguió hundir el barco enemigo confederado haciendo estallar un torpedo bajo su casco, matando a 32 hombres en el proceso. De forma bastante inesperada, el submarino también se hundió, por una apertura en la escotilla de proa. La explosión inundó el pequeño submarino, llenándolo de agua y ahogando a toda la tripulación. Durante más de 130 años, nadie supo lo que había ocurrido con el Hunley. Los buscadores rastrearon el puerto de Charleston durante décadas hasta que finalmente se toparon con su largo y estrecho cuerpo en 1995.
La guerra es una tragedia que ha estado presente durante mucho tiempo. Al igual que los tripulantes del Hunley y del U.S.S. Housatonic, en todas las guerras de la historia se sacrificaron, a un costo escandaloso, la vida de los hombres y las mujeres que lucharon tanto de a pie como en caballos, carros, arietes, barcos, submarinos, aviones, helicópteros. Sus vidas se han desvanecido como la hierba y las flores comunes y corrientes. Pero, los ataúdes envueltos en banderas no son el final para aquellos que han elegido vivir para Dios. Esta vida temporal, llena de guerras, no es todo lo que hay. Es solo un campo de entrenamiento donde encontramos el bien y el mal, la felicidad y el dolor, el sentido y el azar. Sea lo que fuera lo que nos ocurra en esta tierra, podemos sonreír, sabiendo que hay otra vida mucho mejor por venir. ¡Qué estímulo saber que lo mejor está a la vuelta de la esquina!




