Septiembre en Valdemora

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-Parece fácil -dijo. Dejó el móvil sobre la mesa.
Encontró una silla y la puso debajo de la lámpara. La silla se movió un poco. Lucía bajó. Buscó otra. La segunda parecía más estable. Subió. Intentó quitar la pantalla de la lámpara. No se movía.
-Vamos. Giró. Nada. Giró más fuerte. La pantalla se soltó de repente. Lucía perdió el equilibrio. Saltó de la silla. La pantalla cayó al suelo. CLONC. No se rompió. Lucía respiró.
-Todo controlado. En ese momento, la luz del pasillo se apagó. Lucía miró hacia la puerta.
-Yo no he hecho eso.
Probó el interruptor. Nada. Probó el del salón. Nada. La electricidad de toda la planta baja había desaparecido. Lucía se quedó quieta en medio de la cocina con la pantalla de la lámpara en las manos. Miró el móvil. Mateo - electricista. Terminó el mensaje: «Ahora tengo muchos problemas con la electricidad.» Enviar. La respuesta llegó menos de un minuto después. «Puedo pasar esta tarde.» Lucía escribió: «Perfecto. Gracias.» Después añadió: «Creo que la casa me odia.» Vio los tres puntos que indicaban que Mateo estaba escribiendo. «Las casas no odian a nadie.» Pausa. «Normalmente.»
Lucía soltó una carcajada. Guardó el móvil y miró alrededor. La cocina seguía siendo bonita incluso sin luz. La ventana daba al jardín y las montañas se veían detrás de los árboles. En la mesa estaban los tomates y los huevos de Carmen. Sobre una silla descansaba la pantalla de la lámpara. En el suelo, su libreta estaba abierta por la página de la lista. Lucía añadió: 18. Electricidad. Pensó un momento y escribió debajo: 19. NO TOCAR NADA. Lo rodeó con un círculo.
-Muy bien. Desde fuera llegó un conocido: Meeee. Lucía se acercó a la ventana. La cabra estaba otra vez junto a la verja.
-Tú no vives aquí -le dijo. La cabra mordió una hoja.
-Yo sí. Meeee.
-Bueno, estoy intentando vivir aquí. La cabra siguió comiendo. Lucía apoyó los brazos en la ventana. La casa necesitaba muchísimo trabajo. Quizá más del que había imaginado. Pero la cocina tenía vistas a las montañas. El salón podía ser acogedor. Había espacio. Había silencio. Y aquella mañana, mientras caminaba por las habitaciones, Lucía había empezado a imaginar dónde pondría sus cosas. Eso no formaba parte del plan. El plan era reparar, vender y marcharse. Miró la casa.
-No te emociones. Nuestra relación es temporal. Una tabla del suelo crujió. Lucía levantó una ceja.
-Exacto. Yo tampoco confío en ti.
A las doce recibió otro mensaje. Mateo: «Llegaré sobre las cuatro.» Lucía respondió con un pulgar arriba. Luego abrió la puerta de la despensa. La telaraña seguía allí.
-Tenemos cuatro horas. Cogió una escoba. La casa podía tener un techo problemático, un suelo ruidoso, una ducha inútil, muebles de otra época y una instalación eléctrica que acababa de perder una batalla contra Lucía. Pero también tenía una cocina enorme, habitaciones espaciosas y unas vistas que no se podían comprar en Madrid. Bueno. Técnicamente sí se podían comprar. Ella acababa de hacerlo. Lucía sonrió y levantó la escoba.
-Vamos a trabajar. Desde el jardín: Meeee.
-Tú no estás invitada.
Ejercicios de vocabulario
1. Relaciona.
1. el pasillo
2. el techo
3. un cajón
4. acogedor
5. el suelo
6. un armario
7. espacioso
8. tener vistas a
a. cómodo y agradable
b. la parte de una habitación sobre tu cabeza
c. tener una ventana desde la que se ve un lugar
d. lugar que conecta varias habitaciones
e. grande y con bastante espacio
f. parte de un mueble que se abre para guardar cosas
g. mueble donde se guarda ropa u otros objetos
h. parte de una habitación sobre la que caminamos
2. Completa las frases.
pared • planta baja • primer piso • muebles • cubierto de • dar a • escalera • armario
1. El salón está en la __________ y los dormitorios están arriba.
2. Para subir al __________, Lucía usa una __________.
3. El sofá está __________ polvo.
4. Lucía quiere pintar la __________ del despacho.
5. La ventana de la cocina __________ jardín.
6. En el dormitorio hay un gran __________ para guardar la ropa.
7. El sofá, la mesa y las sillas son __________.
3. Elige la opción correcta.
1. Si una habitación tiene mucho espacio, es espaciosa / cubierta.
2. Guardamos ropa normalmente en un armario / techo.
3. Una ventana puede dar al jardín / dar un cajón.
4. Si una casa es cómoda y agradable, puede ser acogedora / vacía.
5. Caminamos sobre el suelo / pasillo de una habitación.
6. Un cajón forma parte normalmente de un mueble / una vista.
4. Responde usando el vocabulario.
1. ¿Cómo es tu habitación más acogedora?
2. ¿Qué muebles tienes en tu dormitorio?
3. ¿A qué dan las ventanas de tu casa?
4. Si pudieras elegir, ¿a qué te gustaría tener vistas desde tu cocina?
Respuestas
1. 1-d, 2-b, 3-f, 4-a, 5-h, 6-g, 7-e, 8-c.
2. 1) planta baja; 2) primer piso, escalera; 3) cubierto de; 4) pared; 5) da al; 6) armario; 7) muebles.
3. 1) espaciosa; 2) armario; 3) dar al jardín; 4) acogedora; 5) suelo; 6) mueble.
4. Respuestas libres. Ejemplos: 1) Mi salón es acogedor porque tiene un sofá cómodo y mucha luz. 2) Tengo una cama, un armario y una mesita. 3) Mis ventanas dan a la calle. 4) Me gustaría tener vistas a las montañas.
Capítulo 4. Aquí no funciona nada
Averías • reparaciones • herramientas
Vocabulario clave
arreglar - чинить, исправлять
estar roto/a - быть сломанным
funcionar - работать, функционировать
gotear - капать, протекать
una avería - поломка, неисправность
una herramienta - инструмент
un martillo - молоток
un destornillador - отвёртка
un enchufe - розетка
una tubería - труба
cambiar - менять, заменять
hacer ruido - шуметь
tener cuidado - быть осторожным
encargarse de - заниматься чем-либо, отвечать за
comprobar - проверять
Aquí no funciona nada
El metal de las herramientas estaba frío. Cada golpe contra la pared hacía caer un poco de polvo, y Lucía podía sentirlo en las manos y en el pelo.
A las tres y cincuenta de la tarde, Lucía estaba en la cocina mirando su lista. Ya tenía veintitrés puntos. A las ocho de la mañana había pensado que la casa necesitaba «algunas reparaciones». A las tres y cincuenta había cambiado de opinión. La casa necesitaba ayuda profesional. Probablemente varios profesionales. Quizá un sacerdote. Lucía añadió una nueva línea: 24. La puerta del jardín hace un ruido horrible. La abrió. ÑIIIIIC.
-Sí. Horrible. La cerró. ÑIIIIIC. Desde fuera, la cabra respondió: Meeee.
-Gracias por tu opinión.
Mateo llegaría a las cuatro para mirar la electricidad. Hasta entonces, Lucía había decidido comprobar el resto de la casa. No iba a reparar nada. Se lo había prometido a su madre. Solo iba a mirar. Aquella diferencia le parecía importante. Empezó por el baño de la planta baja. Abrió el grifo. El agua salió normalmente.
-Muy bien. Lo cerró. Una gota cayó. Después otra. Y otra. El grifo empezó a gotear. Lucía lo observó durante diez segundos.
-No. Gota.
-No. Gota. Sacó la libreta. 25. Grifo.
Debajo del lavabo había una pequeña puerta. Lucía la abrió y vio una tubería. Parecía una tubería normal. No sabía exactamente cómo debía parecer una tubería problemática. Tocó una parte metálica. Estaba húmeda.
-Eso probablemente no es bueno. Buscó en internet: «tubería húmeda debajo del lavabo». Los resultados incluían palabras como fuga, reparación urgente y daños por agua. Lucía cerró internet.
-Internet es demasiado negativo. Puso una toalla debajo de la tubería. No era una reparación, decidió. Era decoración práctica.
Después fue al salón. Uno de los enchufes estaba torcido. Lucía se acercó.
-No te voy a tocar. El enchufe no respondió.
-Porque tengo sentido común. En aquel momento recordó la lámpara de la cocina y añadió:
-Ahora. Otro enchufe parecía normal, pero Lucía decidió no comprobarlo. Había aprendido algo aquella mañana. No mucho. Pero algo. Encendió la chimenea eléctrica decorativa que estaba junto a la pared. Nada.
-Tú tampoco funcionas. Miró la casa.
-¿Hay algo aquí que funcione? Desde la cocina, la cafetera hizo un pequeño sonido.
-Gracias. Al menos te tengo a ti.
En el pasillo encontró un pequeño armario. Dentro había varias herramientas antiguas. Un martillo. Dos llaves. Un metro. Tres destornilladores. Lucía sonrió.
-Interesante. Cogió uno de los destornilladores. Entonces recordó a su madre: «No intentes reparar nada tú sola.» Volvió a dejarlo. Esperó dos segundos. Lo cogió otra vez.
-Solo voy a mirar. Fue hasta la puerta del jardín. El ruido podía venir de una pieza suelta. Eso era fácil. Demasiado fácil. Se paró a mitad del movimiento.
-No voy a decirlo. Había empezado a sospechar que las palabras «parece fácil» estaban malditas.
Se agachó junto a la puerta y comprobó los tornillos. Uno estaba suelto.
-Ajá. Usó el destornillador para apretarlo. Abrió la puerta. ÑIIIIIC.
-Vale. Apretó otro. ÑIIIIIC.
-¿En serio? Miró las bisagras. Quizá necesitaban aceite. Buscó en la cocina y encontró una botella. Cinco minutos después abrió la puerta otra vez. Silencio. Lucía abrió mucho los ojos.
-¡Lo he arreglado! La cerró. Silencio.
-¡JA! Levantó los brazos como si acabara de ganar una competición internacional. Entonces el pomo se cayó al suelo.
Lucía miró el pomo. Después miró la puerta. Después volvió a mirar el pomo.
-No. Intentó colocarlo. No se quedaba.
-No, no, no. Desde el jardín: Meeee.
-No necesito comentarios. Cogió el martillo. Lo miró.
-No sé para qué te necesito. Volvió a dejarlo. Al menos había aprendido una segunda cosa. No todas las herramientas servían para todos los problemas. Escribió en la lista: 26. Pomo puerta jardín. Y debajo: 27. No celebrar demasiado pronto.
Poco después, botas, una camiseta gris y una caja de herramientas. Tenía el pelo oscuro y una expresión tranquila.
-¿Lucía?
-Sí.
-Soy Mateo. Ah. El electricista. Lucía no sabía exactamente qué había imaginado cuando Carmen había dicho «Mateo». Probablemente un señor de cincuenta años con bigote. Mateo no tenía cincuenta años. Ni bigote. Eso era información completamente irrelevante.
-Pasa -dijo ella.
Mateo entró y dejó su caja de herramientas en el suelo.
-Carmen me ha dicho que acabas de llegar. Lucía cerró la puerta.
-¿Carmen también te ha contado qué he desayunado? Mateo la miró.
-No. Lucía respiró.
-Todavía. Mateo sonrió por primera vez.
-Dale tiempo. Lucía decidió inmediatamente que aquel hombre entendía perfectamente cómo funcionaba Valdemora.
-La electricidad de la planta baja ha dejado de funcionar -explicó-. Bueno, algunas cosas funcionan y otras no.
-¿Qué pasó antes? Lucía guardó silencio. Mateo esperó.
-Cambié una bombilla.
-¿Solo eso?
-Técnicamente, todavía no llegué a cambiarla.
Mateo miró la lámpara. Después miró la silla debajo de ella. Después a Lucía.
-¿Qué hiciste?
-Nada grave.
-Eso no responde a mi pregunta.
-Intenté quitar la pantalla.
-¿Y?
-Se cayó.
-¿La lámpara?
-Yo. Mateo bajó la mirada hacia sus botas durante un segundo. Lucía entrecerró los ojos.
-¿Te estás riendo?
-No.
-Sí.
-Estoy trabajando.
-Todavía no has empezado.
-Entonces estoy preparándome mentalmente. Lucía cruzó los brazos.
-Muy profesional.
Mateo abrió la caja y sacó varias herramientas.
-Primero voy a comprobar el cuadro eléctrico.
-Está allí. Lucía señaló una pequeña puerta junto a la entrada. Mateo la abrió.
-Esto es antiguo.
-La casa también.
-¿Sabes cuándo cambiaron la instalación por última vez?
-No.
-¿Tienes los documentos?
-Sí.
-¿Sabes dónde? Lucía pensó en las seis cajas.
-Más o menos. Mateo levantó una ceja.
-Eso significa que no.
-Significa que están en una caja perfectamente identificada.
-¿Cuál? -«Documentos».
-Eso es sorprendentemente lógico.
-Gracias. Estoy creciendo como persona.
Mientras Mateo comprobaba el cuadro, Lucía fue a buscar la caja. Volvió con una carpeta.
-Aquí. Mateo revisó algunos papeles.
-Hace bastante tiempo.
-¿Cuánto es «bastante»?
-La instalación necesita una revisión completa. Lucía miró la lista de reparaciones.
-¿Es caro? Mateo volvió a mirar los papeles.
-Depende.
-Odio esa palabra.
-Primero tengo que ver qué está roto y qué todavía funciona.
-Tengo una lista. Le enseñó la libreta. Mateo leyó los primeros puntos. -«Ducha. Luz. Ventana. Mucho.» -«Mucho» es una categoría técnica.
-Ya veo.
Empezaron por la cocina. Mateo comprobó la lámpara y después uno de los enchufes.
-No uses este.
-¿Por qué?
-Porque está roto. Lucía dio un paso atrás.
-He usado la cafetera ahí esta mañana. Mateo la miró.
-No lo hagas otra vez.
-Entendido. Sacó un pequeño aparato de su caja. Lucía observó cómo trabajaba.
-¿Qué es eso?
-Un comprobador.
-¿Y qué comprueba? Mateo la miró.
-La electricidad.
-Muy descriptivo.
-Intento no complicar las cosas.
-Qué forma tan diferente de vivir.
Mateo revisó otro enchufe.
-Este está bien.
-¡Uno!
-No celebres todavía. Lucía lo señaló.
-Eso mismo he escrito hoy.
-¿En serio? Le enseñó el punto 27. Mateo lo leyó.
-¿Qué pasó? Lucía señaló la puerta del jardín.
-La arreglé. Mateo abrió la puerta. Silencio.
-No hace ruido.
-Exacto. Intentó cerrarla. El pomo quedó en su mano. Mateo miró el pomo. Lucía se volvió hacia Mateo.
-Es una victoria parcial. Mateo empezó a reírse. Esta vez ni siquiera intentó ocultarlo.
-Puedo arreglarlo luego -dijo él.
-No. Eso lo puedo hacer yo. Mateo dejó de reír.
-¿Seguro?
-Sí.
-Vale. Su respuesta fue demasiado rápida.
-No confías en mí.
-No te conozco.
-Exacto.
-Pero he visto la puerta. Lucía abrió la boca. La cerró.
-Punto para ti. Mateo volvió a la cocina.
-Con la electricidad, sí tienes que tener cuidado.
-Tengo cuidado. Mateo señaló la pantalla de la lámpara en la silla.
-Muchísimo.
-Fue un accidente.
-Claro.
-Y no he tocado ningún cable.
-Eso sí me alegra.
Después de media hora, Mateo había encontrado dos enchufes rotos, una lámpara con un problema y varios cables demasiado antiguos.
-¿Se puede arreglar?
-Sí.
-¿Todo?
-La electricidad, sí.
-¿Y la casa? Mateo miró alrededor.
-No soy mago. Lucía soltó una carcajada.
-Carmen habló de ti como si lo fueras.
-Carmen exagera.
-¿Carmen?
-A veces.
-No me lo creo. Mateo guardó un destornillador y sacó otro.
-Voy a cambiar este enchufe hoy. El resto necesita más tiempo.
-¿Cuánto?
-Unos días para revisar todo y hacerte un presupuesto. Lucía asintió. Eso sonaba razonable.
Mientras Mateo trabajaba, Lucía oyó un sonido en el baño. Ploc. Ploc. Ploc.
-Un momento. Entró. La toalla debajo de la tubería estaba mojada.
-Mateo.
-¿Sí?
-Pregunta hipotética.
-Eso nunca empieza bien.
-Si una tubería está mojada... Mateo apareció en la puerta. Miró el lavabo.
-Eso no es hipotético.
-Vale. Pregunta real. Se agachó.
-Está goteando.
-Ya lo había notado.
-¿Desde cuándo?
-Desde esta mañana. Mateo levantó la cabeza.
-¿Y qué hiciste? Lucía señaló la toalla.
-Solución temporal.
-Eso no es una solución.
-La palabra importante es «temporal».
Mateo tocó la tubería.
-Necesitas un fontanero. Lucía añadió otro punto a su lista. 28. Fontanero.
-¿Conoces uno?
-Sí.
-¿Carmen también?
-Carmen conoce a todo el mundo.
-Eso me da miedo.
-Te acostumbrarás. Mateo se levantó.
-Mientras tanto, ten cuidado y no guardes nada debajo del lavabo.
-¿Puedes encargarte de llamar al fontanero?
-Sí, si quieres.
-Por favor.
-Se llama Andrés. Lucía escribió: 29. Andrés - tubería. Mateo miró la lista.
-¿Siempre haces listas?
-Solo cuando mi vida está fuera de control.
-Entonces esta es bastante larga.
-Exactamente.
Volvieron a la cocina. Mateo terminó de cambiar el enchufe y después reparó la lámpara.
-Prueba. Lucía pulsó el interruptor. La luz se encendió.
-¡Funciona!
-Sí.
-¿Puedo celebrar esto?
-Con moderación. Lucía encendió y apagó la luz dos veces.
-Mira. Luz.
-Conozco el concepto.
-Llevo casi un día sin ella en esta habitación. Ahora la respeto más. Mateo recogió sus herramientas.
-Mañana puedo volver para seguir comprobando la instalación.
-Perfecto.
-Y no toques nada. Lucía puso cara de inocencia.
-¿Yo? Mateo miró hacia la puerta sin pomo.
-Especialmente tú.
-Qué poca confianza.
-Lucía.
-Vale. No tocaré nada eléctrico. Mateo se quedó quieto.
-Nada.
-Eso es demasiado general.
-Nada que pueda romperse. A su alrededor, todo seguía igual.
-Eso incluye toda la casa.
-Exactamente. Ella se rio. Mateo cogió la caja de herramientas. Antes de salir, señaló la libreta.
-Añade otra cosa.
-¿Qué?
-La ventana del salón. No cierra bien. Lucía lo miró.
-¿Cómo lo sabes?
-La he visto al entrar. Escribió: 30. Ventana salón.
-Te odio un poco.
-Nos conocemos desde hace una hora.
-Has sido muy eficiente.
Mateo abrió la puerta principal.
-Hasta mañana.
-Hasta mañana.
-Y llama si hay una avería seria.
-¿Cómo sé si es seria? Mateo pensó un segundo.
-Si ves humo, agua donde no debería haber agua o algo deja de funcionar de repente. Pasó el dedo por la lista.
-Eso describe aproximadamente mi día. Mateo sonrió.
-Entonces llama. Salió. Lucía cerró la puerta y se apoyó contra ella. La casa estaba en silencio. Luego oyó: Ploc. Ploc. La tubería. Ñic. La puerta del jardín, ahora sin pomo. Criiic. La escalera. Lucía levantó la vista.
-Aquí no funciona nada.
Su móvil vibró. Sara. «¿Cómo va la casa de tus sueños?» Lucía hizo una foto de la lista con treinta puntos. Sara respondió: «JAJAJAJAJA.» Lucía: «No veo qué tiene de gracioso.» Sara: «Punto 27: NO CELEBRAR DEMASIADO PRONTO.» Lucía: «He aprendido mucho.» Sara: «¿Y el electricista?» Lucía frunció el ceño. «¿Cómo sabes que ha venido un electricista?» La respuesta tardó cinco segundos. «Tu madre.» Lucía llamó inmediatamente a su madre.
-Mamá.
-Hola, cariño.
-¿Cómo sabes lo de Mateo? Silencio.
-Carmen me ha escrito. Lucía cerró los ojos.
-¿Tú también tienes el número de Carmen?
-Claro.
Lucía se acercó a la ventana. Al otro lado de la calle, Carmen estaba regando flores. Como si sintiera que alguien la observaba, levantó la cabeza. Saludó. Lucía saludó lentamente.
-Esto es una conspiración.
-¿Qué dices? -preguntó su madre.
-Nada.
-¿Mateo ha podido arreglar la luz?
-Sí.
-¿Y tú has tocado algo? Se fijó en la puerta sin pomo.
-Nada eléctrico.
-Lucía.
-Tengo que irme. Te quiero. Terminó la llamada antes de que empezara el interrogatorio.
Fue a la cocina y preparó café. Ahora podía encender la luz. Pequeñas victorias. Se sentó junto a la ventana con su libreta. Treinta puntos. Algunos eran pequeños. Otros podían costar mucho dinero. La casa tenía averías, cosas rotas, una tubería que goteaba y demasiados enchufes que necesitaban atención. Pero por primera vez desde que había llegado, Lucía no sintió miedo. Los problemas tenían nombres. Y algunos tenían soluciones. Electricidad: Mateo. Tubería: Andrés. Puerta: probablemente Mateo, aunque Lucía todavía quería demostrar que podía arreglarla sola.
Cogió el destornillador que había dejado sobre la mesa. Lo miró. Mateo había dicho que no tocara nada. Pero la puerta no era eléctrica. Técnicamente. Lucía caminó hacia el jardín. Se agachó junto al pomo.
-Solo voy a comprobar una cosa. Desde el otro lado de la verja, la cabra la observó. Lucía señaló al animal con el destornillador.
-Ni una palabra. Meeee.
-Traición. Diez minutos después, el pomo seguía sin estar colocado y Lucía tenía un tornillo de más. Miró el tornillo.
-¿De dónde has salido tú?
El móvil vibró. Un mensaje de Mateo: «Una cosa más: no intentes arreglar la puerta.» Lucía se quedó inmóvil. Miró hacia la calle. No había nadie. Miró la ventana de Carmen. La cortina se movió. Lucía escribió: «Demasiado tarde.» Mateo respondió: «¿Qué has hecho?» Lucía miró el pomo, el destornillador y el tornillo misterioso. «Nada.» Tres puntos aparecieron en la pantalla. «Lucía.» Ella sonrió. «Hasta mañana, Mateo.» Guardó el móvil. La casa necesitaba reparaciones. Muchas. Pero Valdemora empezaba a resultar bastante entretenido.
Ejercicios de vocabulario
1. Relaciona.
1. arreglar
2. una avería
3. gotear
4. un enchufe
5. una herramienta
6. una tubería
7. comprobar
8. tener cuidado
a. revisar si algo está bien o funciona
b. objeto que usamos para hacer o reparar algo
c. problema o fallo en una máquina o instalación
d. reparar algo que no funciona
e. pieza de la pared donde conectamos aparatos eléctricos
f. dejar caer líquido poco a poco
g. actuar con atención para evitar un problema
h. conducto por donde pasa agua u otro líquido
2. Completa las frases.
martillo • destornillador • roto • funcionar • cambiar • hacer ruido • encargarse de • gotear
1. Este grifo no para de __________. Necesitamos un fontanero.
2. La lámpara no puede __________ porque el cable está __________.
3. Necesito un __________ para apretar este tornillo.
4. Para poner un clavo en la pared normalmente usamos un __________.
5. Mateo va a __________ el enchufe antiguo por uno nuevo.
6. La puerta empieza a __________ cada vez que Lucía la abre.
7. Mateo puede __________ llamar al fontanero.
3. Elige la opción correcta.
1. Si algo está roto, normalmente necesitamos arreglarlo / perderlo.
2. Para conectar una cafetera usamos un enchufe / martillo.



