Problemática jurídica posdoctoral: Debates iusfilosóficos, iusteóricos y iusdogmáticos

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La investigación aquí propuesta tiene como objetivo general desarrollar un análisis pedagógico que reconozca la complejidad y necesidad de la cultura ciudadana en el Estado social de derecho, contextualizado en las condiciones actuales que vive Colombia, en la búsqueda de la reafirmación y posicionamiento de la condición humana en un contexto de paz, a partir de la Ley 115 de 1994, la Ley 30 de 1992 y el plan decenal de educación.
Lo anterior se concretará en el cumplimiento de tres objetivos específicos, a saber:
a) Determinar los elementos a incluir dentro del sistema educativo colombiano, para la formación de ciudadanía.
b) Cualificar el Estado social de derecho y sus incidencias en el sistema educativo.
c) Identificar las relaciones existentes entre pensamiento complejo, Estado social de derecho y sistema educativo colombiano.
Para lograr lo propuesto, se utilizó lo desarrollado por Morin en su trabajo “El método V”13, constituido por cuatro partes en las que se abordan las complejidades implícitas en el proceso del conocimiento del ser humano y el proceso alrededor de este, y se expone de manera general cómo, a pesar del evidente avance de la ciencia, en muchos campos, en los tiempos actuales, no existe un consenso ni un válido conocimiento consolidado que explique a ciencia cierta la naturaleza de la humanidad, en razón a que cada disciplina estudia el hecho humano desde su propio ángulo. Ante esto, es necesario resaltar que, como consecuencia, se ha dejado de lado la identidad del ser humano, permitiendo a la investigación que se aborde la ciudadanía como una categoría en el marco de la educación, que sirve a su vez como mecanismo mediador para la construcción de dicha identidad; igualmente, permite la integración y el respeto bajo conceptos de complejidad social.
Se toma por relevante la naturaleza del ser humano desde su complejidad, pues la intención no es separarlo del universo, sino ubicarlo en este, es decir, considerarlo desde lo biológico, lo cultural, lo social y lo individual, en un sistema educativo. Un componente de interpretación relevante en el estudio es la cultura, vista como un elemento de evolución, constituida por el conjunto de hábitos, costumbres, saberes y valores que se transmiten de generación en generación y que recuperan la complejidad social, además de que resaltan la diversidad humana sobre la tierra.
La investigación se desarrolló a partir del paradigma de investigación sociocrítica, pues permitió al investigador reflexionar críticamente sobre los procesos y metodologías de educación vigentes en el Estado social de derecho que es Colombia y, sobre todo, sobre la racionalidad instrumental, que sobrepasa la emancipación de los seres humanos. Los elementos que se aplicaron en este paradigma fueron el complemento dialéctico entre teoría y práctica, la concepción de la educación a partir de una construcción social, junto a la construcción de nuevas realidades educativas, y la comprensión de que los estudiantes están por encima de cualquier método.
El proceso investigativo estuvo permeado por los postulados de Habermas14 y Bourdieu15, en los cuales se profundizan aspectos referentes a la historia de la sociedad humana y su comportamiento, se reflexiona sobre las razones del comportamiento y las acciones que asumen los gobiernos para propiciarlas, prevenirlas o reprimirlas y se trabaja un fuerte componente humanístico en sus análisis hermenéuticos, lo que implica una decantación profunda de las razones originarias de los fenómenos estudiados, o por lo menos una aseveración más “real” de las acciones descritas. Con ello, más que propiciar el encuentro de puntos de análisis, lo que se busca es recorrer una historia de los análisis de los fenómenos que se relacionan con nuestra investigación, para así lograr construir unas bases que fundamenten el proceso investigativo y no que lo lleven a ser un proceso meramente descriptivo.
Así mismo, se aplicaron los fundamentos de Habermas al emplear una hermenéutica guiada por una historia teóricamente generalizada, como aquella que se refleja en el psicoanálisis, que permite la autorreflexión y la autotransformación, aunque sin quedarse en esta categoría simple, pues a esta hermenéutica tradicional se le acompañó con una reconstrucción racional de la sociedad humana y su historia, con un interés emancipatorio: el de liberar a la gente oprimida y transformar la sociedad.
Lo crítico en la investigación se expresa en la capacidad humana de reflexión y autotrascendencia, que, como Habermas16, ve la raíz de la racionalidad humana y cuestiona el rol de investigador, afirmando que este no debe estar fuera de cada forma de vida, sino debe alcanzar una distancia crítica; no debe ser un miembro, pero tampoco un extraño objetivo e imparcial; hay que pensar en una imparcialidad negociada.
El tipo de investigación desplegada se encuadró en la investigación cualitativa, que, como afirma Ray Rist17, produce datos descriptivos. Fue mucho más que recoger datos, pues, al encararse el mundo de un modo empírico, se encaró, para el caso, la falta de formación ciudadana en los centros educativos.
Teniendo en cuenta la ruta metodológica de la investigación, esta se fundamentó en la posibilidad de captar la realidad social y percibir los sujetos y objetos dentro de su propio contexto social, a fin de obtener las propiedades del problema estudiado y las interpretaciones de quienes participan en la realidad analizada. Por este medio se conceptualizó lo social y lo cultural de la realidad, guiándose por los comportamientos, conocimientos, actitudes y valores de la comunidad educativa.
La investigación cualitativa permitió comprender la intención del acto social, del mundo social, pues abordó el mundo subjetivo: la estructura de las motivaciones, valores, sentimientos y pensamientos de las personas en su conducta social18; así, se abordó el mundo subjetivo educativo de la época posmoderna frente a la educación ciudadana y la formación de los ciudadanos en un Estado social de derecho.
El conocimiento del mundo social se trató como un proceso interrelacionado que deconstruyó teóricamente las nociones espontáneas, como el pensamiento complejo y el Estado social de derecho y ciudadanía, y simultáneamente reconstruyó la realidad en forma conceptual por la ciencia. Se trató de desprenderse y superar el saber inmediato y la percepción del conocimiento tradicional, para poder llegar al conocimiento profundo, científico de la realidad, empleando como base los fundamentos del pensamiento complejo19.
Es importante destacar, como lo hace Mejía20, que la importancia que tiene el desarrollo de esta investigación de tipo cualitativo radica en que permite conocer fenómenos complejos de la realidad social, a partir de lo cual se construyen conceptos abstractos, como los referentes a sentimientos y procesos de pensamientos y emociones. Para este caso concreto, permitió conocer la naturaleza de un grupo que forma un todo muy específico. Estos grupos constituyen unidades sociales integradas: puede tratarse de grupos profesionales, étnicos, raciales, familiares, gremiales o institucionales (educativos), o también que comparten formas de vida y situaciones que los hacen semejantes, como los sujetos que intervienen en procesos de enseñanza-aprendizaje.
En seguimiento de las afirmaciones de Taylor y Bogdan21, en la investigación no se recogieron datos para la evaluación de teorías o hipótesis, sino se desarrollaron conceptos y comprensiones a partir de los datos; se asumieron el pensamiento complejo y el ámbito educativo desde una perspectiva holística; se tuvo en cuenta a las personas participantes en el fenómeno de la formación ciudadana dentro de su propio marco de referencia, para generar confiabilidad y validez en los datos obtenidos; el investigador dejó de lado sus propias creencias y apreciaciones y no dio nada por sobreentendido, porque no se busca la verdad, sino la comprensión del fenómeno o el objeto estudiado.
Se tomó el método cualitativo como humanista, lo que permitió que no se perdiera de vista el aspecto humano de la vida social, para llegar a conocer lo experimental y personal del ser humano, sus sentimientos, éxitos y fracasos.22
La modalidad de la investigación cualitativa que mejor se ajustó a los temas propuestos fue la etnometodología, pues esta permitió, además de la realización de un trabajo de corte hermenéutico en forma transversal, el estudio de los fenómenos sociales incorporados a discursos y acciones, a través del análisis de las actividades humanas acopladas en el sistema educativo colombiano, guiado por la Constitución Política, la Ley 115 de 1994 y la Ley 30 de 1992.
Con estos aportes, la metodología permitió superar los procedimientos tradicionales de conocimiento, para llegar a la unión de teoría y práctica, tal como se plantea desde el principio en el objetivo de la investigación. Gracias a esta se acentúa el compromiso político desde una posición crítica y se potencian el carácter educativo de la investigación y la necesidad de devolver lo investigado a la población, como medio de empoderamiento; todo ello desde una perspectiva comunitaria, como aquí se pretende, al proponerse una teorización sobre un cambio estructural en el sistema educativo, a partir de herramientas sustentadas por el pensamiento complejo en lo que hace referencia a la construcción y aplicación de los componentes curriculares, que se denominarán el antes y el después de la acción educativa (indistintamente de quien la pueda ejercer y de la forma en que lo haga).
Para poder implementar esta metodología, se realizó un análisis teórico consistente en el barrido conceptual de las categorías fundamentales indispensables para el abordaje práctico del fenómeno, las cuales se exponen en el marco teórico. Este análisis de lecturas, documentos y normatividad se hizo inicialmente para adquirir herramientas que permitieran diseñar o apropiarse de instrumentos necesarios para la actividad de inmersión en el campo educativo específico, tanto en el nacional como en el internacional. (Con esto no se pretende especificar una etapa del proceso metodológico, pues a la par con la etapa práctica se desarrollan más y con mayores especificaciones las búsquedas teóricas necesarias).
Por consiguiente, el desarrollo de la segunda etapa abarcó procesos de inmersión y descripción de la población objeto, que se desarrollaron por medio del método de la observación participante. Esta fue hecha por el investigador frente a los actos desarrollados por los ciudadanos en contextos educativos y convivenciales, que fueron registrados en el transcurso de entrevistas estructuradas.
La etnometodología admitió, para el presente propósito investigativo, analizar los fenómenos de comunicación interna y externa que suceden en la sociedad, sin importar característica alguna, más que pertenecer a este grupo o comunidad en particular. Por tanto, su análisis parte de cómo “los miembros corrientes de la sociedad dan sentido a las circunstancias en las que se encuentran, y hallan el camino a seguir en esas circunstancias y actúan en consecuencia”23.
Así, la etnometodología permitió el acercamiento del investigador a la categoría central de investigación, esto es, a la educación en el marco del Estado social de derecho, mediante su indagación, descripción y religación con el pensamiento complejo.
La característica distintiva que se usó para la investigación es su interés por centrarse en el estudio de los métodos o estrategias empleadas por las personas para construir y dar sentido y significado a sus prácticas sociales cotidianas, fundamento empleado para la descripción del derecho a la educación en el Estado social de derecho, y su regulación estatal. Además, como a la etnometodología no le basta con la simple comprobación de las regularidades, sino que desea también y sobre todo explicarlas24, permitió, a través de la pasantía nacional e internacional, analizar las conductas de los estudiantes en una institución educativa, frente a la importancia de la formación ciudadana en el marco de un Estado social de derecho y ver su aplicabilidad a las metodologías fundantes u ocultas de las prácticas curriculares. Lo anterior, considerando que, al manifestar la conducta, el individuo se remite a los sistemas que lo entretejen y a los que subyacen por su contexto y pertenencia cultural, lo que implica el advenimiento inminente de la teoría desarrollada por Morin25, correspondiente al pensamiento complejo.
La metodología facilitó, entonces, determinar las relaciones existentes entre el pensamiento complejo y la formación de la ciudadanía, a través de la contextualización de las categorías de complejidad, ciudadanía y Estado social de derecho como se formulan en los dos primeros objetivos, y de la profunda implicación de estos en la construcción curricular.
La etnometodología permitió buscar y generar espacios para la interacción social, que, según Garfinkel26, origina el acceso cercano a las personas, quienes crean y recrean el orden social tomando la actividad humana como habilidosa, inteligente e improvisadora, formada sin seguir leyes establecidas; y lógico es, pues la sociedad no es una estructura objetiva.
El objetivo del empleo de la etnometodología en la presente investigación fue descubrir y examinar el trabajo y los métodos empleados en las prácticas sociales, que hacen que una formación tradicional pueda dejar a un lado la formación de ciudadanos en sus planes curriculares.
También, para elaborar la conclusión se aplicaron las bases de la teoría fundamentada, con la que se abstrajeron los resultados obtenidos del grupo focal; dichos resultados fueron tomados como datos para la generación conceptual.
Para producir una propuesta adecuada al mundo actual, que cualifique la educación con énfasis en el desarrollo de la ciudadanía –como se indica en el último objetivo–, se recolectó la información y se analizó la importancia de la formación ciudadana, empleando las siguientes técnicas:
La primera técnica empleada fue la observación, la cual se asocia con el proceso de mirar y ver algo con detenimiento, disponiendo de toda capacidad sensitiva; exige tener un plan o una postura frente a lo que se quiere observar; como elementos básicos que participan en un proceso de observación27 están: sujeto, objeto, medios, instrumentos y marco teórico.
El sujeto es el observador, quien, en este caso, fue el investigador; el objeto es lo que se observa: las aulas de clase y su estudiantado, que se constituye en el acto de conocimiento; los medios son los sentidos, que permiten conocer y percibir las cosas y los fenómenos: la visión y la escucha; los instrumentos son los objetos o medios que apoyan la observación, que son, fundamentalmente, el examen de las conductas analizadas y conservadas en medios magnéticos; finalmente, el marco teórico hace referencia a los aspectos teóricos que sirven de guía en el proceso de observación: el pensamiento complejo, el Estado social de derecho y el concepto de ciudadanía.
Para la investigación se empleó la observación directa y la participante.
En la observación directa, el observador fue físicamente presentado, manejó la situación y se presentó en las aulas de clase para describir la actividad. En la observación participante, el investigador se integró a la comunidad para facilitar la recolección de datos.
Se trataron las fuentes secundarias de los datos, concebidas como testimonio escrito de un estudio de campo. La recopilación documental fue la recolección de datos, que implicó no solo reunirlos, sino también ordenarlos, clasificarlos y reducirlos. Esta documentación sirvió para la elaboración del estado del arte y del marco teórico y conceptual de la investigación, así como en el desarrollo y clarificación de las categorías estudiadas.
Las fuentes documentales consultadas fueron libros y artículos en general, referidos a materias específicas propias de la investigación: el Estado social de derecho, la educación, la complejidad y la ciudadanía.
Se emplearon entrevistas estructuradas, entendidas como los encuentros entre el investigador y los informantes, dirigidos a comprender sus perspectivas. Las entrevistas cualitativas tuvieron la finalidad de proporcionar un cuadro amplio de la concepción de ciudadanía y el desarrollo que esta puede tener en el marco de la educación, así como indagar sobre las iniciativas propuestas por las instituciones educativas, a fin de desarrollar el concepto y su asimilación por los estudiantes. En dichas entrevistas, el investigador realizó su labor con base en una guía de preguntas específicas y se enmarcó exclusivamente en esta.
Igualmente, se organizó un grupo focal (o focus group), cuya característica es ser un grupo de discusión abierto, conformado por personas especialmente seleccionadas que focalizan la discusión en un tema específico y están dirigidas por un moderador. Un grupo focal no es la suma de las opiniones de los participantes; en este se trata de compartir y discutir opiniones y sentimientos, de manera que eluciden diferencias y profundicen argumentos. El objetivo de los participantes consistió en la interacción e intercambio de información, así como en la posibilidad de influir en los demás durante la discusión. Por su parte, el moderador tuvo la responsabilidad de permitir la libre discusión entre los participantes e introducir preguntas que orientaran las intervenciones y generaran nuevas preguntas o nuevos aspectos sobre la temática. Estuvo atento tanto a las palabras como a los gestos u otros tipos de manifestaciones de los participantes.
La técnica de grupo focal, fundamentada en los conceptos de grupo social y de dinámica de los grupos, produjo abundante información cualitativa de importancia en un periodo de tiempo corto y con pocos recursos financieros.
Para el caso, el grupo focal estuvo integrado por veinte participantes pertenecientes a la cátedra de Educación Jurídica de la Universidad Nacional de Colombia, y su dirección estuvo a cargo del investigador, quien observó voces, sentires y percepciones.
La técnica empleada para analizar la información fue el análisis lógico, pues con este se pudo conceptualizar y ordenar la realidad, que, para efectos de los objetivos propuestos, se trata de la realidad imperante en el orden educativo. Paralelamente, la información se analizó desde una perspectiva crítica y atendiendo a los parámetros de Van Dijk sobre análisis crítico del discurso.
Las entrevistas producto del grupo focal y su observación fueron analizadas desde una perspectiva de teoría fundamentada, para lo cual se aplicó el software Atlas.ti, que permite crear categorías y determinar su impacto en la población.
Finalmente, se realizó un análisis de datos cualitativos desde los supuestos de la teoría fundamentada, para responder los cuestionamientos que dieron inicio a la investigación y extraer conclusiones y generalizaciones. Se utilizó la interpretación para ilustrar teorías y conceptos, con el propósito de comprender o explicar las categorías de estudio.
Para terminar el proceso, la información se sometió a validación por triangulación. A partir de las aportaciones de Denzin28, se puede afirmar que la triangulación en el campo de la educación consiste en una estrategia de investigación mediante la cual un mismo objeto de estudio pedagógico es abordado desde diferentes perspectivas de contraste o momentos temporales, donde la triangulación se pone en juego al comparar datos, contraponer las perspectivas de diferentes investigadores o comparar teorías, contextos, instrumentos, agentes o métodos de forma diacrónica o sincrónica en el tiempo.
La triangulación se realizó entre datos bibliográficos, datos de entrevistados en el grupo focal y datos obtenidos de la observación.
Así, la investigación se desarrolló en un proceso cualitativo que empleó un diseño etnometodológico, con el uso de técnicas de recolección de información tales como observación, entrevistas y un trabajo de grupo focal que se desarrolló en la Universidad Nacional de Colombia. Los datos obtenidos fueron interpretados desde la perspectiva de la teoría fundamentada, arrojando categorías y subcategorías que fueron trianguladas con los datos obtenidos de diferentes fuentes de información. Esto permitió, en el interior del grupo, la transformación social de la temática estudiada, pues se evidenció la adaptación de sus integrantes, que comprendieron que no existe una visión unívoca de ciudadanía y ciudadanos, y que, por el contrario, tales categorías promueven una integralidad humana y social compleja, que necesita de diversidad de elementos educativos capaces de fortalecer de forma transdisciplinar las esferas del conocimiento y de formación humana.
Herramientas educativas para la incidencia
en la educación ciudadana
Educación para la ciudadanía
¿Por qué es importante la educación para la ciudadanía o para la formación de ciudadanos? La respuesta a este importante cuestionamiento se encuentra, en el análisis de la actual educación, en la diversificación excesiva del conocimiento, que genera su extrema especialización. Esto conduce a la disminución de la visión integral del conocimiento y, con ello, también a la del propósito de la educación. Para tener esta visión integral se debe adoptar un tipo de análisis que pueda evidenciar la relación que componen los diferentes sistemas dentro de cada fenómeno y a su vez resista comprender que no se puede realizar esta misma labor en las acciones que ejecuta el individuo desde la aplicación de su sistema escolar o del mismo individuo, lo que implica reconocer una serie de estrategias conceptuales que son aportadas por la teoría del pensamiento complejo y que proponen unas bases más sólidas dentro de la consolidación de la presente investigación.
La pérdida de la mira común de la educación, que ha hecho que se ponga el énfasis en la enseñanza del conocimiento y de las técnicas y no en los factores humanos, ha proporcionado a la sociedad un individuo sin cerebro y deshumanizado de la civilización material29, que tiene al hombre por esclavo.
Lo que se demanda a la sociedad es, entonces, el surgimiento de una sociedad humana, humanista de la vida, de la nación y del mundo, con patrones de ciudadanía mundial.
Desde esta perspectiva, se obliga a incluir en los currículos, como sostiene Young Seek30, una educación de la ética con conciencia de la necesidad de crear patrones morales para la ciudadanía mundial y un desarrollo de espíritu democrático con énfasis en sus ideales y funciones, de modo que se fomente la conciencia democrática y la capacidad de ser ciudadanos del mundo. Como claro está que una guerra destruye la civilización, la educación debería promover una teoría de la paz y abolición de la guerra. Se debe inculcar a los estudiantes la responsabilidad de acabar con la miseria y la injusticia, ayudar con el remedio de los males sociales, la construcción de una sociedad feliz y el logro de una paz mundial.
Como ejemplo de ello, se puede citar el proceso de educación de Finlandia, en el que la ciudadanía activa impregna todas las materias escolares que pueden considerarse tradicionales, esperando que, independientemente de la materia que se enseñe, la ciudadanía sea un desafío para el profesorado; y es que, además, se ejecuta teniendo en cuenta las dimensiones sociales y políticas de todas las disciplinas; asegura su modelo que no hay otra forma de hacer que los jóvenes piensen en la democracia si no a través de su real vivencia desde la escuela31.
Teniendo en cuenta lo descrito, la pregunta en este momento es cómo llenar los vacíos existentes y lograr la formación en dichas materias con énfasis en una ciudadanía compleja. Se trata, entonces, de ejecutar una educación dinámica inseparable de proyecciones sociales, culturales y políticas, que tenga como objetivo principal la formación de personas responsables, participativas, críticas e interculturales, que adopten posiciones de compromiso y responsabilidad cívica –lo que Bartolomé denomina “desarrollo del sentimiento de pertenencia a una comunidad política”32. Un buen ejemplo de ello es la pedagogía de Freire, para quien el proceso de concienciación significa un cambio de mentalidad que implica comprender correctamente la situación de uno mismo en la naturaleza y en la sociedad, a fin de ejercer una acción transformadora sobre esta33.



