Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en la frontera México-Guatemala

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Chatterjee propone que la relación idealizada Estado-ciudadano sea analizada a partir de lo que denomina gubernamentalidad administrativa, poniendo en el centro la relación Estado-poblaciones.
Las poblaciones son identificables, clasificables y descriptibles según criterios empíricos o comportamentales y son susceptibles de que se les apliquen técnicas estadísticas tales como censos y encuestas por muestreo…el concepto de población pone a disposición de los funcionarios del gobierno un conjunto de instrumentos racionalmente manipulables para llegar a una gran proporción de los habitantes de un país como objetivos de sus “políticas”…las actividades de la gubernamentalidad requirieron múltiples, transversales y cambiantes clasificaciones de la población como objetivos de múltiples políticas, que dieron lugar a una construcción necesariamente heterogénea de lo social. Aquí, entonces, tenemos la antinomia entre el majestuoso imaginario político de la soberanía popular y la realidad mundana de la gubernamentalidad administrativa: es la antinomia entre lo nacional homogéneo y lo social heterogéneo. (Chatterjee, 201 p. 211-213)
Lo social heterogéneo se plantea, entonces, como lo que está frente al Estado-nación pluralizado, complejizado y, la gubernamentabilidad administrativa, es la expresión directa y empírica del Estado en la región. Por este motivo, sus agentes deben adaptarse a las condiciones prevalecientes en ella, aplicando las políticas públicas con intermediación de negociaciones en medio de contingencias.
Por lo anterior se comprenderá a las poblaciones migrantes como aquellas que se desplazan de un territorio a otro, siendo las migraciones rurales las que suelen moverse hacia las ciudades, como un factor principal en la transformación de éstas (Osorio-Campillo, et al. 2015, p. 98). Este concepto engloba varios aspectos cotidianos. Se trata de un colectivo poblacional que se mueve constantemente en busca de mejores condiciones de vida, de acuerdo a su consideración -subjetiva-, y a los parámetros internacionales de la economía basados en la globalización, los cuales, pueden ser más o menos atractivos para los individuos, dependiendo del objetivo final y personal que cada uno tenga.
Flujos poblacionales
Si bien en la frontera de México con Guatemala existen pasos formales de tránsito, gran parte de la movilidad se da a través de pasos informales. Estos pasos reflejan un activo flujo migratorio desde Guatemala hacia las localidades mexicanas aledañas, creando una circulación constante de personas que cruzan esta frontera sin la finalidad de cambiar de residencia. Por lo tanto las migraciones, presentes en la actualidad, han variado su intensidad y dirección según la época.
Los flujos migratorios pueden obedecer a razones económicas y de sobrevivencia: cuando la tierra deja de ser fértil, se agotan los recursos naturales o suceden desastres naturales. Estos fenómenos originan movimiento de pueblos enteros de un lugar a otro. Las persecuciones por razones étnicas, religiosas o políticas también han sido causa de migraciones. (Herrera-Lasso y Artola, 2011, p. 12)
Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos creó una estrategia para promover y fortalecer sus acuerdos bilaterales en materia de seguridad. En el margen de diversos acuerdos, y con el fin de controlar el flujo de migrantes y mercancías se implementó, entre 2001 y 2003, el Plan Frontera Sur, en la frontera de Guatemala y Belice, con la finalidad de incrementar el control en los puntos fronterizos (Anguiano, 2007, p. 50). Este artificio legal tiene como principal objetivo regular o limitar el flujo migratorio existente entre Centroamérica y México, una región que se caracteriza por una compleja y potente movilidad transfronteriza, como se cita a Nájera (2010) en Jean Clót y Martínez (2015)
Los flujos migratorios se han diversificado considerablemente en las dos últimas décadas: de una migración “tradicional” de trabajadores temporales guatemaltecos que se dedican estacionalmente a actividades agrícolas en el estado de Chiapas a una cada vez mayor afluencia en México de guatemaltecos que trabajan como vendedores ambulantes y en los servicios domésticos. (2015, p. 4)
Este flujo de movilidad poblacional ha permitido el asentamiento de centroamericanos en la región, creando comunidades transnacionales, como redes sociales, culturales y económicas (2015, p. 5) que van más allá de las limitaciones político-administrativas.
Estos flujos continuos de personas y de mercancías que transitan con registro por dichos lugares formales, simultáneamente también puede observarse movimientos constantes de población que, por razones diversas, circula entre las localidades fronterizas sin presentarse en los diferentes puntos de control migratorio y/o aduanero. (2015, p. 6-7)
A partir del incremento de flujos migratorios, estos espacios se han vuelto peligrosos, al presentarse actividades ilícitas, ocasionando un incremento de fuerzas de seguridad en la frontera, dado que “la industria de la migración se ha fortalecido, y lo que para algunos es una estrategia de sobrevivencia, para otros es la posibilidad de un negocio ilícito” (Armijo, 2011, p. 46). Aunado a eso existen situaciones de abuso hacia los migrantes por parte de las autoridades municipales, estatales y federales, quienes los roban o extorsionan, aunque vale aclarar que la mayoría de los agravios proviene de particulares que roban e incluso llegan a secuestrar y matar. Muchos de estos delitos son perpetrados por maras y otras pandillas del lado de México, que se aprovechan de la situación de los migrantes, siendo las mujeres y los niños los más vulnerables.
1.6. Flujo de bienes, servicios y recursos naturales
En todos los países las medidas económicas o fiscales tienen repercusiones en la producción nacional, la inflación, el ahorro, la tasa de interés y la oferta monetaria, por mencionar algunos. Estas repercusiones, a su vez, se hacen sentir en todo el territorio y, con mayor fuerza, en las fronteras, ya que dichas decisiones provocan impacto del otro lado del territorio haciendo que, los bienes y servicios, se muevan en una dirección o en otra.
En las fronteras existen medidas y realidades económicas que restringen o limitan la circulación de bienes y servicios en estos espacios. Una de ellas es el poder adquisitivo que tienen los nacionales de un país en el territorio del otro, así como medidas económicas y financieras tan drásticas como la prohibición a la entrada y salida de divisas, y a la circulación de ciertos bienes y servicios. Estos bienes y servicios se mueven a través de la frontera, interactuando con los recursos naturales y, en muchas ocasiones, valiéndose de ellos para su traslado y/o comercialización.
Para esta investigación, se entenderá por recursos naturales a las cosas naturales o riqueza que el hombre aprovecha para su propia existencia material o estética, utilizándolo en su estado natural o modificándolo para su beneficio. Desde una perspectiva internacionalista, los recursos naturales se pueden clasificar en aquellos que son patrimonio común de la humanidad, los que son propios de cada Estado y los que integran la categoría de recursos naturales compartidos. Los recursos naturales compartidos pueden ser mares, cuerpos de agua dulce, atmósfera, flora, fauna, y, en general, ecosistemas que atraviesan las fronteras naturales y/o político-administrativas.
Bienes y servicios dentro de lo transnacional
En esta investigación nos centraremos en bienes de consumo y servicios, entendidos como mercancías que satisfacen necesidades de la población en la vida cotidiana, lo que en economía se traduce como bienes privados. La teoría económica diferencia los bienes privados de los bienes públicos a través de las características técnicas del consumo en cada tipo de bienes. Un bien público es aprovechable por la población en igualdad de condiciones y, el consumo del bien por una persona, no altera las posibilidades de consumo de las demás personas. En cambio, el consumo de un bien privado, lo disfruta únicamente quien adquiere ese bien, dado que, en condiciones normales, su distribución se realiza a través del mercado respetando las leyes de oferta y demanda. El sistema funciona porque el intercambio es recíproco, los demandantes pagan porque es la única forma de consumir, y los oferentes producen porque reciben una paga (Pérez Salazar, 2009).
Los bienes y servicios que resulten del proceso productivo se pueden dividir en bienes intermedios y bienes de consumo final. Los bienes intermedios se utilizan para producir otros bienes. A menudo, los residentes de las zonas fronterizas, hacen uso de las diferencias en los precios entre los dos países para desarrollar estrategias, tanto de producción como de consumo de mercancías y servicios en un lado o en el otro, teniendo en cuenta el costo, la calidad y la accesibilidad. Este fenómeno es fruto de las oscilaciones cambiarias y de las normativas de cada país, así, lo que puede ser ilegal de un lado de la frontera, puede ser legal del otro. En estos espacios es común ver tiendas de la misma cadena o del mismo dueño establecidos en ambos lados de la frontera ya que, varios de ellos, buscan hacer frente a las oscilaciones cambiarias (Núñez, A., Da Silva, P., Macêdo, Gonçalves, F., y Rocha, M., 2015).
Cuando las medidas impuestas por algunos de los países son sumamente rígidas, se suscitan actividades que se enmarcan fuera de la ley. Chavarría. C., Casquero, J. y Martínez, C. (2012) puntualizan sobre el contrabando, refiriendo a la RAE, como la introducción o exportación de géneros sin pagar los derechos de aduanas al que están sometidos legalmente. En cuanto a los mecanismos utilizados en el contrabando, mencionan tres: (1) modalidad hormiga, personas que cruzan una y otra vez la frontera cargando cosas, (2) modalidad culebra, cuando el ingreso de productos de contrabando en el lugar se hace a través de camionetas y agregaría aquí las que se realizan a través de vehículos, ya sean terrestres o acuáticos, y (3) modalidad “falsa declaración aduanera”, la falsificación de documentos de electrodomésticos y placas de vehículos que realizan los contrabandistas en puertos y aduanas terrestres, lo cual, dificulta la identificación de la mercadería.
Los bienes legales e ilegales, en mercados formales y no formales, en donde intervienen agentes de mercado se encuentran en un determinado espacio, sin embargo, es sumamente difícil determinar el total de bienes y servicios que se comercian entre un país y otro, dado que lo legal se contabiliza en las agencias aduaneras y lo que es ilegal –por lo general- no se puede contabilizar. Para llevar a cabo este proceso, las naciones cuentan con una herramienta denominada balanza comercial, en la que se registran los bienes de importación y de exportación. La balanza de bienes y servicios es la suma de balanza comercial más la balanza de comercio invisible; en esta última, se registran todas aquellas cuentas que son consideradas como erróneas u omisiones, entre ellas, el contrabando y el narcotráfico, entre otros.
Recursos naturales
Medina y Rodríguez (2011) mencionan que, la condición de recursos naturales compartidos, genera un “problema fundamental al momento de pensar en la gestión de recursos naturales compartidos, ya que un ecosistema dividido por una frontera político-administrativa es atendido de forma fragmentada y muchas veces contradictoria por los Estados”. En este sentido intervienen una serie de políticas y regulaciones como la económica, migratoria y medioambiental, entre otras, debido a que el deterioro socieconómico va de la mano con el agotamiento de los recursos naturales al utilizar estos últimos, ya sea como medio de sobrevivencia o como mecanismo de capitales voraces (Márquez, 2010).
Otros autores, como Davis y Kandel (2016), sugieren que la regularización de las actividades forestales suele ser extremadamente costosa, por lo que el incentivo para el uso informal e ilegal del bosque aumenta de sobremanera. Esta problemática tiene un impacto mayor cuando las inversiones requeridas para permanecer en la actividad son muy altas y no se pueden costear, lo que provoca una disminución en la actividad forestal motivando la migración de quienes se dedicaban a este rubro.
A su vez, el comercio ilegal de recursos naturales aumenta en tanto los productos se aprecian en el mercado, elevando la posibilidad de mayores ingresos por la actividad realizada. En general, los recursos naturales presentes en las fronteras, se sobreponen a los espacios socioculturales, delimitados por la población propia del lugar, y a los ecosistemas que son aprovechados, primero, como medios de supervivencia utilizados de manera natural con fines no lucrativos y, también, en el sentido estrictamente comercial, ya sea legal o ilegal, formal o no formal, con el único objeto de lucrar con su enajenación.
De acuerdo con esta concepción, como parte de recursos naturales se encuentran los recursos hídricos. Estos, a lo largo de la historia, han fungido como ejes de comunicación y desplazamiento de los flujos de población, dando paso a la existencia de una relación entre el concepto de frontera y el de territorio como construcciones sociales, es decir, una relación en los procesos de apropiación del territorio por medio del movimiento de seres humanos, así como sus procesos de ocupación y los impactos que estos procesos tienen en los recursos naturales (Kauffer, 2010).
Ante esto, siguiendo la línea de esta investigación en cuanto a los recursos naturales, es posible afirmar que “el agua es una dimensión fundamental de la frontera limite ya que sobresale en su modalidad de delimitación natural de frontera” (Kauffer, 2010, p. 32). Estos recursos naturales han sido fundamentales para las dinámicas relacionadas con la frontera en la actualidad y, de acuerdo con el mismo autor, el desarrollo de las comunicaciones terrestres ha desplazado los recursos hídricos en su papel de articulador de la economía regional. Sin embargo, la cercanía a las fuentes de agua, sigue siendo un elemento fundamental para la supervivencia de la población en una región rezagada en acceso a los servicios públicos (p. 35).
De igual forma se debe tener presente que, los escenarios fronterizos a los cuales se refiere esta investigación, distan mucho de representar una barrera. La presencia, tanto cultural como histórica, de relaciones familiares, comerciales y de intercambios cotidianos, de alguna forma, permiten observar la porosidad de estos escenarios que, lejos de fungir como un impedimento, favorecen los flujos migratorios transfronterizos.
Es por ello que, “así al igual que los recursos hídricos fluyen sin respetar las fronteras establecidas por los seres humanos, los flujos migratorios se caracterizan por transitar vía estos recursos naturales que escurren de un país a otros” (Kauffer, 2010, p. 38). Por lo tanto, se considera a estos recursos hídricos como espacios privilegiados, debido a los movimientos de migración y de intercambios comerciales variados, ya sean de personas, productos, servicios o recursos naturales.
Así, los recursos naturales desempeñan un papel de gran importancia en la realización de estos procesos de comercio informal transfronterizo, así como para todos los actores involucrados en éste, permitiendo el tránsito de un lado al otro de la frontera haciendo de ésta, no solo un recurso o una oportunidad de ámbito económico sino, también, sociocultural, propiciando, por ende, la interacción de los actores en distintos aspectos de lo cotidiano y posibilitando lo transfronterizo.
1.7. Estructuras formales: Estado Nación, el sector público y el sector privado para la movilidad social del territorio
Antes de trabajar con la definición de estructuras formales, es elemental conocer el concepto mismo de estructura. Esta se define como una forma de organización interna del sistema que establece una cantidad de conexiones entre sus partes. Hernández y Rodríguez (2002) la definen como “ensamblaje de una construcción, una ordenación relativamente duradera de las partes de un todo y su relación entre sí”.
La estructura formal, según Pollo (2008)
Es la estructura explícita y oficialmente reconocida por la organización. Es el conjunto de normas y pautas preestablecidas dentro de una organización, las cuales generan relaciones formales y se encuentran dadas por mecanismos de coordinación básicos que garantizan el logro de los objetivos globales de la organización. De cualquier manera estas estructuras formales son dinámicas para así poder adaptarse a distintos contextos a medida que va pasando el tiempo. Ejemplo de la estructura formal son los puestos jerárquicos, las funciones, etc. (p. 4)
A su vez, la estructura, engloba el concepto de infraestructura, siendo entendida como un medio o dispositivo para la movilidad de personas y la circulación de objetos. Estas movilidades y circulaciones vinculan diferentes lugares, instituciones y personas en un mismo espacio social, al que podemos llamar compartido (Sandoval, 2008, p. 45). El autor hace referencia a tres tipos de infraestructuras: las físicas, las institucionales y las sociales.
Las físicas hacen referencia a todos los caminos, sendas, carreteras, puentes, vías aéreas, líneas telefónicas, sistemas satelitales, estaciones y tecnologías consignadas a la comunicación y al transporte de personas, objetos, imágenes y mensajes. Con el paso del tiempo, estas infraestructuras han cambiado, debido a las necesidades del flujo de bienes, mercancías, de personas, y a los cambios tecnológicos. A su vez, han orientado el cambio a las regiones, en la cuestión del espacio social y en la forma en que viven dentro del mismo.
Las infraestructuras institucionales, se dividen en tres subtipos: las gubernamentales, las empresariales y las asociativas. Las de tipo gubernamental, hacen alusión a las instituciones de gobierno y los acuerdos firmados para regular, evitar o promover los flujos y vínculos entre lugares o territorios. Las de tipo empresarial, se integran por empresas formales que, de forma directa o indirecta, sirven para que los flujos se lleven a cabo y los vínculos se finalicen. Entre ellas se pueden encontrar, las que se encargan del transporte de personas, a la comunicación telefónica, al envío de dinero, a los tours turísticos, o las empresas de aviación y las asociativas son las que incentivan los vínculos entre personas e instituciones, pero que no forman parte del Estado ni de las empresas (Sandoval, 2008, p. 47-48).
Las infraestructuras sociales también se dividen en dos subtipos: las actividades comerciales informales y los sistemas de relaciones interpersonales. Las primeras, se refieren a los comercios vinculados con el tránsito de personas y objetos, así como de prácticas de consumo. Dentro de ellas se encuentran las camionetas que cada semana se trasladan a los lugares ubicados en ambos lados de la frontera, transportando personas y bienes. Las relaciones interpersonales, por su parte, proveen o involucran el tránsito de objetos y de personas. Aquí, tanto la confianza como la obligación, permiten que las relaciones continúen y que los flujos se lleven a cabo, hablándose de redes sociales y sistemas de intercambio (Sandoval, 2008, p. 46-48).
En esta investigación consideramos como estructuras formales a todas aquellas instancias que responden a funciones de gobierno, derivadas de las diversas normatividades sectoriales y sus expresiones en los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal, y todas aquellas interacciones que deriven del sector privado. En un Estado de derecho ideal, la norma es ley y la ley es acto judicial, acción de gobierno y hábito social. En una situación tal, no habría brecha alguna entre lo jurídico, lo político y lo social. La operación de la región transfronteriza dista de este concepto ya que, muchas veces, opera no sólo la formalidad, sino también lo informal dentro de las fronteras.
1.7.1. Estado Nación
Al hablar sobre Estado-Nación se hace referencia a los conceptos por separado que, posteriormente, se entrelazan para formar un solo significado que juega un rol de gran importancia dentro del estudio de la región transfronteriza.
Partimos del concepto de Estado, el cual Deutsch (1994) define como una organización que se encarga de hacer cumplir las decisiones u órdenes de la sociedad, en un espacio determinado, así como de regir la vida de los habitantes. Éste se encuentra integrado por una población, un territorio y un gobierno, donde las decisiones que se tomen están al beneficio de la sociedad siendo, al mismo tiempo, el Estado el organismo encargado de hacer que se cumplan las leyes y los derechos de los ciudadanos (p. 102).
De igual forma, del concepto de Estado se desprende el concepto de Nación, el cual Bobbio (1995) define como el grupo de hombres que se encuentran unidos por un vínculo natural. Este vínculo engloba ciertas características que lo diferencian de las demás naciones, como su idioma, tradiciones, costumbres, religión, entre otros.
Estas definiciones permiten construir una para hacer referencia al Estado-nación.
Griffiths y O’callaghan (2002) hacen distinción entre ambos estableciendo que, los Estados, son los que gobiernan a la gente dentro de un territorio y con leyes que se imponen y, la Nación, se familiariza con grupos de personas que reclaman lazos comunes, como su identidad. Cada nación cuenta con ciertas características que la hace ser única y diferente de las demás naciones, no obstante, esto no significa que las personas se sientan parte de un Estado, ya que pueden presentar estas características pero no sentirse parte de él (p. 209).
De este modo, el Estado-Nación se compone de todas las características que hacen que un territorio se diferencie de otro, compartiendo los mismos lazos y sentimientos, bajo un mismo régimen de gobierno, para que haya una convivencia sana, pacífica y ordenada. De esta forma, el Estado-Nación, juega un papel importante en la región transfronteriza debido a que, cada uno de los Estados, está delimitado por una franja o línea divisoria que lo “separa” o “une” y que marca el fin de su jurisdicción, pero con la existencia de una interacción entre ambas partes que consiguen volverse una misma. Esta relación entre ambas naciones es lo que las convierte en una región transfronteriza.
1.7.2. Sector público
El sector público está conformado por todas las instancias administrativas, por medio de las cuales, el gobierno hace cumplir sus leyes y disposiciones. De acuerdo con Thompson (2006), la oferta de servicios inherentes al sector público está integrada por las instituciones del Estado que brindan diversos servicios mediante el parlamento, las agencias públicas de empleo, servicios militares, policías y bomberos, correos, escuelas, universidades, hospitales públicos, instituciones reguladoras, defensorías públicas, entre otras. Por ello, la demanda de estos servicios está conformada, principalmente, por la población.
Dentro del mercado, el gobierno juega un papel muy importante en la interacción con los demás agentes de la economía. En primer lugar, es el encargado de regular las actividades comerciales, determinar las actividades licitas y cumplir con las demandas de la población. Asimismo, es el responsable de captar impuestos para redistribuirlos, en forma de bienes, transferencias y subvenciones, tales como la salud, seguridad, infraestructuras, carreteras, educación, vivienda, electricidad, agua potable, entre muchos otros.
El sector público presente en la zona fronteriza se relaciona per sé con los flujos migratorios. Sobre todo en aquellos casos en los que el país A es un país más desarrollado que el país B, los usuarios del sector público aumentan en función a la demanda de mejores servicios que en sus países de origen no disponen. Ante esto, es indispensable la presencia del gobierno en sus tres niveles para proporcionar bienes, transferencias y subvenciones en favor de la población.



