Estructura formal y no formal de la interacción transfronteriza de población, bienes y recursos naturales en la frontera México-Guatemala

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Aunado al estudio de las estructuras informales, se ligan los conceptos de delincuencia y corrupción, situados en un estadio de nación transfronteriza, con sus crisis y contextos propios. Heredia y Durand (2018) del Centro Geo, en uno de los estudios más recientes en el que han documentado la movilidad en la región transfronteriza México-Guatemala, señalan cuatro etapas en los últimos cuarenta años: exilio político de los oponentes a la dictadura en la década de 1970, refugiados del conflicto armado en la de 1980, migración económica en los noventa, refugiados ambientales después del huracán Mitch al final del siglo XX y actualmente, dicen estos expertos:
La primera década del siglo XXI se caracteriza por la consolidación de la democracia formal en Centroamérica, incluso por la alternancia. A los avatares de la política con gobiernos democráticos pero acotados y vulnerables, le corresponde un tipo de violencia sistémica que penetra en todos los sectores de la sociedad y que se sustenta en la impunidad y en la debilidad institucional. (Heredia y Durand 2018, p. 6-7)
La debilidad institucional está directamente asociada al orden negociado y puede generar inercias políticas basadas en acuerdos de fuerzas locales y regionales que den estabilidad y cierta certidumbre o, por el contrario, generar condiciones para que distintas expresiones de delincuencia organizada dominen a la sociedad, lo que desafortunadamente ya está pasando. Retomando a Rojas:
Argumentar la existencia de un orden negociado para que circulen las mercancías por la frontera implica descartar, desde un principio, la idea de que el sistema de estado es una entidad racional, cuyos lineamientos políticos y acciones produce empíricamente el orden deseado. Lo que se manifiesta en el contexto fronterizo mirándolo desde su dinámica mercantil sugiere que el orden con mayor relevancia se construye como un producto de una negociación política, cuyos acuerdos se basan en establecer el grado de tolerancia. (Rojas, 2014, p. 167-168)
En la estructura informal, el papel del Estado es de suma transcendencia para lograr un mayor equilibrio entre lo formal y lo informal, visualizándolo como el parteaguas de lo que está bien y lo que está mal, estableciendo que las actividades que se realicen se desenvuelvan conforme a la ley y los principios que le exigen.
Esto se ve reflejado a la región transfronteriza en donde el Estado, y las autoridades, son las encargadas de vigilar y hacer cumplir con los lineamientos y mandatos que les exigen su administración y sus cargos, teniendo un mayor control en el cruce de personas, bienes y servicios dentro del territorio de la frontera y obstaculizando su entrada y salida. El Estado, a través de diversas restricciones busca evitar que estas actividades se ejerzan de manera informal, acompañando su desarrollo de una manera formal. Sin embargo, en la realidad, en la frontera continúa realizándose la compra de bienes y servicios de manera informal, sin que exista una limitación por parte de las autoridades.
1.8.3. Las estructuras no formales e informales desde la región transfronteriza
Visualizando lo formal e informal en la región transfronteriza, se aprecia que ambos conceptos se integran en las relaciones sociales y económicas entre los consumidores y las personas que se dedican a transportar gente del otro lado de la frontera, así como con los agentes institucionales que permiten que estas actividades continúen desarrollándose.
Sin embargo, lo formal no siempre es visto de esta manera ya que, en repetidas ocasiones, la práctica informal puede ser utilizada en la práctica formal. Tal como lo expresa Portes y Haller (2004) “el trabajo que significa la supervivencia de un trabajador informal puede ser apropiado por la empresa formal que lo contrata para lograr mayor flexibilidad” (p. 13).
La concepción que se tenga de lo no formal o lo informal, dependerá de la manera en que sean utilizados ambos conceptos en la cotidianidad y en el flujo de bienes, servicios y personas en la región transfronteriza. Debido a la porosidad y facilidad de internación a través de la frontera sur de México, su amplia topográfica (ríos caudalosos, montañas y selva espesa), además de la fauna peligrosa, se torna un espacio riesgoso para los inmigrantes que utilizan estos difíciles caminos para no ser descubiertos por las autoridades migratorias mexicanas (Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2014, pp. 30-31).
Los cruces fronterizos irregulares entre México y Guatemala, por los que transitan las poblaciones, están establecidos por las tácticas realizadas por los propios grupos de inmigrantes, los cuales implementan su propia trayectoria terrestre. De igual manera, las organizaciones de traficantes de personas indocumentadas también alteran sus caminos al interior de Guatemala y su cruce hacia México.
El principal factor que propició el cambio de la ruta tradicional de cruce, por el Río Suchiate, fue el huracán Stan en 2005, que destruyó las vías del tren y afectó el medio que utilizaban los inmigrantes para atravesar la frontera con México (Martínez, 2014, p. 280). Al adentrarse al territorio de Chiapas, las rutas de viajes pueden ser cambiantes según la forma en que los entornos, y las estrategias de traslado, estén repartidos entre las organizaciones de tráfico de personas (Ibidem, p. 282).
Ante la creciente ola de migrantes, documentados e indocumentado, en la frontera sur, las capacidades de los gobiernos de México y Guatemala para atender este flujo internacional de personas son muy limitadas. Esto se debe a la insuficiente infraestructura material, tecnológica y de recursos humanos, existente, a la cual se le suman las condiciones de atraso económico y los elevados índices de pobreza y desigualdad que predominan en esa región. El constante cruce de personas y mercancías por caminos no supervisados, cercanos a los puntos formales de internación ha provocado que, en esa zona, se presenten varios delitos y exista una gran apreciación de impunidad e ilegalidad (Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2014, p. 30).
A esto se le suma el tamaño de la frontera sur, la cual abarca cientos de kilómetros, que la hace aún más vulnerable a la entrada de agentes externos, y la presencia de grupos que se dedican al crimen organizado, de personas y mercancías. Por lo que las labores de protección en esa zona se encuentran reducidos, y va propiciando el aumento de más cruces informales en la región.
1.9. Instrumentos bilaterales y multilaterales que favorecen la movilidad
Para hacer alusión a todas aquellas definiciones que se emplean entre Estados-Nación para referirse a un acuerdo, la Colección de Tratados de las Naciones Unidas llama instrumentos internacionales vinculantes en el derecho internacional, a los tratados, acuerdos, convenios, cartas, protocolos, declaraciones, memorandos de entendimiento, modus vivendi y canje de notas (Organización de las Naciones Unidas, 2018).
Con el paso de los años, han cambiado los diferentes términos para referirse a estos instrumentos internacionales, que establecen derechos y obligaciones entre los Estados. Sin embargo, algunos conceptos son intercambiables, como ejemplo, al acuerdo también se le puede llamar tratado (Ibidem).
Todas estas definiciones tienen características en común y el derecho internacional les aplica las mismas reglas. Estas reglas son derivación de una amplia práctica entre los Estados, que las han aceptado como normas vinculantes en sus relaciones, que es lo que se conoce como derecho consuetudinario. En el artículo 3 de la Convención de Viena de 1969 se señala, además, a los acuerdos internacionales no celebrados por escrito (Ibidem).
De igual forma, se utiliza el término acuerdo para hacer referencia a los tratados bilaterales y los multilaterales restringidos. Estos se utilizan para instrumentos de forma técnica o administrativa firmados por los representantes de los departamentos del gobierno, que no requieren de la ratificación (Organización de las Naciones Unidas, 2018), pero no los deslindan de las responsabilidades de haberse estipulado.
El papel que adquieren los acuerdos en el marco de la frontera, define la importancia que los gobiernos de ambas partes ejercen sobre el aumento de los flujos de inmigrantes que día a día transitan por esa área. Se trata de acuerdos que permiten la libre movilidad de personas para la obtención de mercancías y productos, de servicios de salud, educación, entre otros, que no cuentan en sus comunidades.
Estos acuerdos pueden variar, dependiendo de las actividades que las personas lleven a cabo. Se les pude ofrecer únicamente un permiso de estancia o permanencia, ya sea por horas o por algunos días. Sin embargo, el constante flujo de migrantes por vías informales se debe a la falta de conocimiento a la hora de cumplir con los procesos de registro, presentar una solicitud, seguir instrucciones escritas, llenas un formulario, entre otros trámites (Clot, 2015, p. 13).
Asimismo, la desconfianza de la gente hacia las instituciones gubernamentales a ambos lados de la frontera, también tiene implicaciones al momento de cruzarla (Clot, 2015, p. 13) existiendo autoridades que sobornan a los individuos para poder tener acceso e internarse en el territorio. Es por ello que los acuerdos existen para regular el tránsito de personas, bienes o servicios, para así mantener un orden, control y seguridad en ambos lados, así como salvaguardar los intereses nacionales del Estado. Aunque no siempre se respetan los acuerdos existentes entre los Estados. Cuando se habla de movilidad de personas, de bienes o servicios, las personas optan por cruzar la frontera por áreas no permitidas y reguladas por las autoridades competentes. Se les hace más fácil atravesar un río en poco tiempo, que obtener un permiso o visa para transitar por el área y el Estado de una manera formal. Por desgracia, esto se debe a la falta de recursos para cubrir los trámites administrativos, una visa, de las limitaciones en cuanto a las mercancías que les dejan pasar por parte de las aduanas, o de los impuestos que deben cubrir para poder llevárselas.
Es por ello, que escogen la vía “fácil “aunque, muchas veces, resulte contradictoria.
1.9.1. Instrumentos formales
Los tratados, que para su funcionamiento y buena práctica requieren estar firmados, ratificados y haber pasado por una serie de procedimientos para considerarlos formales, son creadores de derechos. También denominados tratados legisladores, su contenido está compuesto de normas generales y abstractas, mientras que los tratados contractuales se limitan a la regulación de obligaciones bilaterales (Dondé, 2013, p. 2).
A su vez, los tratados autoaplicativos, que no demandan una reglamentación ulterior en el área interna de los Estados para su correcta adecuación difieren de los no autoaplicativos, los cuales requieren de reglamentación de derecho interno (véase leyes, reglamentos, decretos, entre otros) para su íntegro cumplimiento (Ibidem).
Aunque los aparatos institucionales y jurídicos que existen en México son insuficientes para solucionar de forma pronta y acertada el ingreso de visitantes y migrantes por la frontera sur, se han implementado avances para la facilitación de la documentación migratoria para algunos flujos. El objetivo de estos avances es conducir a los grupos transfronterizos hacia rutas regulares que se internan al sur de México como visitantes, ya sea por motivos familiares, educativos, culturales, turísticos, de salud, comerciales (Visitante regional) o como trabajadores fronterizos (Visitante trabajador fronterizo), con la facilidad de que no requieren pasaporte para obtener su documentación migratoria y se obtiene de manera gratuita (Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2014, pp. 31-32).
Este tipo de implementos se requieren para que los trabajadores migrantes o visitantes se internen en el Estado mexicano de forma legal en los puntos fronterizos, con la documentación adecuada, sin que sea un obstáculo la obtención de los documentos ni el dinero, ya que éste es uno de los problemas más acuciantes al momento de la realización de los trámites.
1.9.2. Instrumentos no formales e informales
A los acuerdos realizados, de forma verbal y no escrita, entre las autoridades locales o entre los habitantes de un Estado con los habitantes de otro, se les puede considerar acuerdos no formales o informales. Éstos no cuentan con una reglamentación ni regulación establecida por el Estado, sin embargo, aunque carece de validez oficial, forma parte de los usos y costumbres.
Estos acuerdos se caracterizan por la confianza que existe entre las comunidades locales, en donde la participación del Estado queda fuera, a excepción que surjan conflictos en los cuales la población local no pueda resolverlos. Es ahí donde entra el Estado a jugar el papel de mediador de los conflictos.
Se puede visualizar este tipo de acuerdos en la zona transfronteriza que aborda el trabajo en cuestión. Tal como lo presenta Kauffer en uno de sus trabajos en la práctica, los habitantes mexicanos, realizan un trueque con los habitantes guatemaltecos para la compra de agua entre ambas localidades a cambio de algun serivicio público que no dispongan. En el trabajo antes mencionado, se presenta una entrevista realizada a un funcionario municipal de Amatenango, México, en el 2008, que argumenta que
“los convenios son convenios muy internos, pero muy internos, las comunidades nuevamente lo que hacen es aportar una cuota, aportaron una cuota en su momento, cuentan con documentos como una compra de manantial y por eso no hay problema” (Kauffer, 2017, p. 17).
Estos acuerdos fueron financiados por los ayuntamientos o por las autoridades locales, debido a la escaces de los recursos y en función de las necesidades de las localidades (Ibidem).
De igual manera se puede apreciar la falta de oportunidades de educación para los niños guatemaltecos, quienes cruzan la frontera para recibir clases, conviviendo en completa armonía (Kauffer, 2017, p. 18). Esta relación se presenta por la constante interacción de los habitantes de estas regiones, unidos por su cotidianidad, su historia, sus lazos personales y familiares, e incluso una misma cultura en esa franja transfronteriza.
Al involucrarse el Estado en estas cuestiones solamente se consiguen conflictos mayores, al intentar interponer sus límites nacionales y la existencia de una frontera rígida (Ibidem), para proteger su soberania nacional, en vez de unirse aún más.
Otro ejemplo claro de acuerdos informales puede verse en el artículo de Ruíz y Martínez3 sobre el comercio informal en la frontera de México-Guatemala. A partir del trabajo de campo, se aprecia cómo se presenta la interacción entre los comerciantes, cambistas, camareros y tricicleros, en el proceso de compra de mercancía del otro lado de la frontera, trasladarla hacia el río, acomodarla en balsas hechas con cámaras, para llegar a su lugar de origen y así abastecer sus necesidades básicas.
Los cruces fronterizos cuentan con una organización y reglamento propios que hacen viable las relaciones entre ambas partes. En el caso de los cruces de “Los Rojos” y “El Palenque”, existen dos grupos de trabajo, un “turno mexicano” y un “turno guatemalteco”. Estos turnos están representados por una asamblea, en la cual se dividen los días en los que van a trabajar, hacen reuniones periódicas, se dividen la limpieza de las áreas de trabajo, ejercen una contribución monetaria por la renta del espacio donde se reúnen, y cuentan con una caja de ahorro en caso de alguna emergencia (Ruíz y Martínez, 2015, pp. 61-162).
Aunque estas actividades son percibidas como informales, contribuyen a la reproducción social de la organización, al colocarse como grupo organizado ante las demás figuras (Ibidem). Como fue mencionado al inicio del apartado, lo informal no siempre es visto como algo malo para los actores involucrados sino que, también, permite desarrollar otra oportunidad de empleo para quienes lo consideran como algo normal, y que únicamente transportan mercancías y personas, y no mercancías ilícitas.
1 A lo largo del documento se encontrará la expresión Frontera Sur como referencia a la frontera entre México y Guatemala.
2 La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) menciona (aparte de la migración) la migración irregular, laboral y ordenada, entiendo a ésta última como el cambio de residencia de las personas, respetando la legislación que regula la salida, tránsito e ingreso del migrante. A su vez habla de migrante calificado, documentado, económico e irregular.
3 Véase el “Comercio informal transfronterizo México-Guatemala desde una perspectiva de frontera permisiva”. Estudios Fronterizos, vol. 16, núm. 31, enero-junio, 2015, Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, México, pp. 149-174.
2.
Metodología y fuentes de información
Jorge Enrique Horbath Corredor
María Amalia Gracia
Reynaldo Germán Martínez Velasco
Valentina Estrada Guevara
Rodrigo Alonso Barraza García
Holger Weissenberger
Regina López Luna
El objetivo de esta investigación es el de observar, distinguir, describir y analizar las estructuras formales y no formales de la interacción transfronteriza entre México y Guatemala en el paso de personas, bienes y recursos naturales en la frontera.
Para llegar a estos resultados se llevó durante todo el proceso una metodología dual que incluyó técnicas cualitativas y cuantitativas que permitieron un acercamiento global al tema.
Para ello se utilizó la investigación documental, la etnográfia y trabajo de campo, se realizaron análisis y estadísticas de los datos obtenidos a traves de las distintas SIGs y a partir de la información recolectada se redactaron sugerencias de políticas públicas.
2.1. Técnicas cuantitativas y cualitativas
Las técnicas cuantitativas implementadas en este proyecto, se basaron en el recabo de diversas fuentes de información, tanto escritas como electrónicas, el uso de mapas y tablas para obtener una visión más factible. En cuanto a las técnicas cualitativas, se realizó trabajo de campo con el fin de conocer el entorno en el cual se desarrolla la vida de las poblaciones cercanas a la frontera; testimonios escritos e historias de vida de las personas sobre el tema a tratar; encuestas; así como diferentes fotografías para darnos una idea de la situación que viven día a día.
Para lograr profundizar en la temática abordada, se utilizó un tipo de investigación cualitativa a partir de la elaboración, desarrollo, análisis e interpretación de entrevistas. Es sabido que se puede comprender mucho de una situación, lugar, persona, a través de su observación, pero también a partir de pláticas o entrevistas en profundidad para comprender las experiencias y situaciones en las que se desarrolla el individuo, que reflejan su ideología y cultura, que nos ayuda a comprender mejor la situación que se estudia.
Se buscó entrevistar a habitantes de las localidades, además de personal de instituciones y agentes de gobierno para tener una visión amplia, y más de una perspectiva, acerca de lo que sucede y cómo son percibidas las interacciones transfronterizas en diversas localidades de la amplia frontera que comparten México y Guatemala. Debido a la complejidad de los acercamientos personales, se realizaron algunos contactos vía telefónica y se buscaron informantes que pudieran facilitarnos la información requerida, tales como dueños de restaurantes, hoteles, pensiones e instancias gubernamentales.
2.2. Fuentes de información e informantes
Se recopiló información digital e impresa por parte de fuentes oficiales, organizaciones, instituciones de gobierno y federales, periódicos, encuestas y entrevistas realizadas por diferentes personalidades, para obtener las vivencias que cada uno conoce, con el fin de enarbolar el proyecto.
2.3. Estrategia metodológica
Para la realización del trabajo, se partió de una línea teorico metodológica que permitió el uso de metodologías particulares para cada Parte de esta investigación, de modo de cumplir de la mejor manera las necesidades específicas de cada objetivo especifico, pero trabajando en conjunto para alcanzar el objetivo del proyecto.
La primera parte se divide en dos: la teoría y la metodología.
Para la realización de marco teórico se seccionaron los conceptos que formarían el acervo y la perspectiva teórica bajo la cual se llevaría a cabo la investigación, a través del acercamiento a textos previamente realizados sobre el tema y expediciones de reconocimiento a campo. Esto permitió un acercamiento al tema y el planteamiento de las preguntas que busca responder esta investigación, y las herramientas teóricas necesarias para llevarla a cabo.
Se partió de conceptos base que permitieran, tanto la construcción la investigación con las particularidades de la zona y las distintas subregiones, como el acompañamiento al lector en el entendimiento del tema. Por medio de la exposición de los conceptos base se pretendió clarificar e introducir al lector en este ambiente teórico, así como delimitar las líneas discursivas y perspectivas teóricas que se utilizarán para la recolección y análisis de los datos obtenidos. Se emplearon técnicas cualitativas y cuantitativas para la elaboración del proyecto, tales como la búsqueda de información en diferentes medios electrónicos y digitales.
Se seleccionaron las subregiones en las que se trabajaría a lo largo de la investigación, las cuales fueron seleccionadas por su importancia comercial, los cruces transfronterizos formales que resguardan y la información accesible sobre las mismas. A partir de esta selección se diseñó un plan de trabajo y acercamiento al campo en el que se comienza del océano pacífico y se continúa hacia el caribe, comenzando así por Chiapas para terminar con Campeche.
El capítulo 2 de la Parte 1, referente a la metodología, se elaboró como uno de los últimos capítulos de esta investigación para que reflejara, no sólo la hipótesis teórica de llevar a cabo esta investigación sino, la ruta critica y los imprevistos surgidos a lo largo del proceso investigativo que dieron forma a esta investigación. Para tener un capitulo que reflejara la metodología utilizada en todas la estapas del proceso, se solicitó el apoyo de los investigadores responsables de establecer las metodologías parciales para cada una de las partes exponiendo, así, de manera espefífica la metodología utilizada en cada una de las partes.
Una vez seleccionadas las subregiones que servirían de puntos focales de estudio, se realizó una investigación documental que da forma a la Parte ll de esta investigación. Esta se llevó a cabo con la participación de diferentes investigadores que se enfocaron en cada una de las subregiones seleccionadas. Al ser este un capítulo de trabajo de gabinete, fue realizado de forma documental en una revisión profunda de artículos, noticias y textos académicos, previamente publicados, que tuvieran como objeto de estudio la zona estudiada.
Asimismo, las herramientas de distintas SIG como Google Earth, INEGI, Directorio Estadístico de Unidades Económicas (DENUE) permitieron realizar un acercamiento etnográfico digital, en el que se pudo realizar una aproximación al contexto geográfico de la región.
El uso de mapas y SIG son medulares, tanto teórica como metodológicamente. Por ello, se implementó el uso de los sistemas de información geográfica, que brindan información espacial detallada de la realidad social, económica y ambiental, por mencionar algunas. Cuanta mayor información se tenga, mejores estrategias se pueden proponer para la resolución de conflictos.
El mapa, no es una simple representación de conceptos espaciales sino, también, un instrumento muy poderoso para el análisis de variables espaciales, almacenamiento de información y toma de decisiones. Por ello se llevó a cabo la realización de mapas específicos que permitieran tener una idea más concreta de la localización de las subregiones, su tamaño y contexto. El mapa es una herramienta imprescindible para la geografía y, en él, se pueden describir diferentes fenómenos sociales, económicos, climatológicos; es decir, es la base, para poder describir la información en un determinado espacio, de manera concreta, con la implementación de variables visuales, que nos permitan, mediante un fácil lenguaje, plasmar e interpretar la realidad.



